La serie Once Upon a Time, sus personajes, y demás mencionados aquí, no me pertenecen.

Lo siento mucho por el retraso, semana difícil, cada vez que quería sentarme a escribir algo nuevo se presentaba. No volverá a pasar, ha sido una excepción, no la regla.

Gracias por los reviews, siempre se pasan de lindos. En el capítulo anterior no agradecí a todos esos invitados anónimos que gentilmente dejaron increíbles comentarios, muchas gracias. Este capítulo va para todos ellos, para el nuevo invitado y para: paola-enigma, Melissa Swan, Blue-Red moon, erpmeis, Venus1485, marymontomed e IsabellaMartins.

Estoy casi segura que este capítulo va a lograr cierto odio dirigido hacia cierto personaje, pero recuerden no juzgar con tanta ligereza. Y como me he portado mal haciéndolos esperar mucho, de recompensa el capítulo está un poquito más largo y lleno de giros.

Melissa Swan ha acertado con la película, voy a pensar en alguna recompensa; y lo cierto es que las dos son de mis favoritas.

Y bueno, espero que les guste.


CAPÍTULO 10

EMMA

No iba a derrumbarme, no lo iba a hacer. No importaba cuantas lágrimas resbalaban por mi rostro, limpié cada una de ellas. Quizá ella no se sentía de la misma manera que yo y estaba todo lo confundida que quería estar, y ni siquiera importaba si no le gustaban las mujeres, porque ese beso fue correspondido, ella me besó, no me alejó ni me dio una bofetada, me besó, y eso maldita sea significó algo. Así tenga que confundirla tanto y darle tantos besos como me sea posible puedo conseguir que ella se enamore de mí; si era la hija de blanca Nieves y el Príncipe Azul entonces podía ser quien yo quisiera ser y lograr lo imposible.

Lo único que no podía hacer era enfrentarme a mi pequeño hijo de casi once años, el condenado chico podía reducir a la mismísima Reina Malvada y al Salvador con solo su dedo meñique. ¿Qué iba a decirle? Cómo podía ocultarle que lleve a su madre a escondidas a una cita y la besé, y rompí mi promesa, y por si fuera poco ahora ella estaba en el hospital. Era una misión imposible y yo estaba tan muerta.

Entré a la habitación sin hacer ruido y en cuanto cerré la puerta escuché una cama crujir.

—¿Dónde estabas? ¿Dónde está mi mamá?

—¡Oh por Dios! —Casi muero de un infarto al escucharlo y verlo despierto— Casi me matas de un susto. ¿Qué demonios haces despierto?

—¿Dónde está mi mamá? ¿Qué hiciste con ella? —Dijo bajándose de la cama y caminando hacia a mí, me hizo sentir como una adolescente culpable de fugarse a escondidas.

—No he hecho nada, cálmate.

—Quiero que me respondas. —Dijo en el mismo tono enojado que Regina, a veces el parecido era impresionante entre ellos.

—Salimos un rato y tu mamá se puso mal, tuvimos que ir al hospital pero ella está bien.

—¡Qué! ¿Al hospital? ¿Y por qué salieron juntas? ¿Está bien? —Preguntó demasiado rápido.

—Ella está bien. Vístete y te cuento en el camino.

Siguió mis órdenes de mala gana, y mientras él se cambiaba el pijama yo recogía algunas cosas para Regina. Sabía que solo había ganado un poco de tiempo antes de tener que hablar con él, era increíble que tuviera que darle explicaciones a un pequeño monstruo que estuvo nueve meses molestando dentro de mi estómago.

No me habló durante todo el camino, se dedicó a mirar por la ventana durante todo el tiempo, y hubiese dicho algo al respecto de no ser porque él estaba abrazado al pequeño bolso que yo había armado para Regina y que él me arrebató de las manos antes de subirnos al carro, y a pesar de su ceño fruncido lucía como un niño preocupado por su mamá.

Era tarde y tuve que explicar que como no tenía con quién dejar a mi hijo porque estábamos de vacaciones, lo había traído al hospital, tuvimos suerte de que nos dejaran quedarnos porque Regina debía pasar la noche allí.

Henry entró corriendo a su habitación y cuando la vio dormida se detuvo y me miró.

—¿Puedo acercarme, no le haré daño si la toco?

—Ella está bien chico.

Él dejó el bolso a un lado y luego se acercó y se abrazó al estómago de su mamá. No pude escuchar lo que le dijo, y aunque ella tampoco lo escuchó, estoy segura que era algo bueno. Era increíble lo mucho que todo había cambiado desde mi llegada a Storybrooke.

Una enfermera entró a revisar a Regina, y tomó unas cuantas notas.

—¿Mi mamá va a estar bien? —Henry le preguntó.

—Estamos cuidando muy bien de ella. —Contestó la enfermera amablemente.

—Te lo dije.

—El médico quisiera hablar con usted sobre el estado de su esposa.

—¡Qué! —Dijo Henry con los ojos desorbitados y yo quería matar a la maldita enfermera, toda su anterior bondad había sido parte de su plan maquiavélico de venganza.

—Iré enseguida. —Dije prácticamente empujándola a salir antes del estallido de Henry.

—¡¿Te casaste con mi mamá?! ¡¿Se casaron?!

—No, claro que no.

—¿Quién se casó? —Preguntó Regina despertando de su inconsciencia, no podía haber escogido mejor momento.

—¡Ustedes dos! ¡Cómo pudiste mamá! —Reclamó Henry a Regina, casi lloriqueando.

Yo estaba casi segura de que él iba a hacer un pataleta magistral en recompensa de todas las que me perdí a lo largo de su vida.

—¡Qué! ¡Claro que no! —Dijo Regina despertándose por completo y mirándome estupefacta—. ¿Le dijiste que nos casamos?

—No, claro que no. ¿Cómo se te ocurre?

—¡No me mientan! ¡Se escaparon en mitad de la noche como Romeo y Julieta y me dejaron solo! ¿Cómo pudiste mamá, cómo pudiste? —Dijo zapateando un poco.

—No Henry, estoy diciendo la verdad. —Dijo con las mejillas muy pero muy rojas, y a pesar de la situación fue un poco lindo verla así—. Solo fue un beso.

—¿Se besaron? —Henry se volteó para dirigir su ira hacia a mí—. ¿Besaste a mi mamá?

—¡No, no la besé! Bueno sí… pero ella se dejó besar. Y si dije lo de estar casadas fue para que me dejaran estar aquí, solo se permiten familiares.

—Pero me prometiste que te alejarías de ella, te dije que no quería que salieras con ella, mucho menos besarla. Me prometiste.

Por algún tipo de suerte que aún me quedaba, el médico entró interrumpiendo nuestro pequeña histeria familiar.

—¿Está todo bien aquí?

—Sí —contestamos Henry y yo.

Creo que Regina estaba un poco en shock. Volvió en sí cuando el médico le preguntó cómo se sentía y le explicó que el medicamento que le habían dado la ponía un poco somnolienta. Ella se limitó a asentir.

—¿Podrías ir a pedirle a la enfermera que te indique donde ir por agua para tu mamá? —Le preguntó el médico a Henry.

Él sabía que era una excusa para sacarlo de la habitación pero no se opuso, creo que al igual que yo necesitaba un poco de aire. Salió sin decir absolutamente nada.

—Tenemos el resultado de unos cuantos exámenes, no es conclusivo, aún debemos esperar.

—¿Qué es lo que tiene? —Pregunté ansiosa.

Él médico nos explicó con demasiados tecnicismos, tuve que pedirle más de una vez que me lo explicara en palabras sencillas para poder entender. A diferencia de mí, Regina no preguntó nada, solo se dedicó a escuchar mientras jugueteaba con el borde de la sábana.

XXXSQXXX


HENRY

Antes de que la maldición se rompiera, el señor Hubbolt de la clase de Literatura nos asignó una tarea: leer Romeo y Julieta. Nos explicó que se trataba de una tragedia, dos jóvenes de diferentes familias que se enamoraron y como no podían estar juntos porque sus familias se odiaban terminaron suicidándose. No era un cuento de hadas, los cuentos de hadas tienen finales felices. Yo sé que si mis mamás se enamoran su historia no será un cuento de hadas, será una tragedia, porque nuestras familias se odian y yo estoy en el medio de las dos, no se que sería de mí, ¿con quién me obligarían a vivir? ¿Y si no me dejan ver nunca más a mamá? ¿Qué va hacer mamá sin mí y qué voy a hacer yo sin ella?

Quizá la razón por la que mamá enfermó fue porque ma la besó. Un beso de amor verdadero puede romper cualquier maldición, pero ¿qué hace un beso que no es de verdadero amor entre dos personas mágicas?

Ma vino y se sentó a mi lado, interrumpiendo todos mis pensamientos importantes.

—¿Cómo está mamá?

—Está descansando, el médico dijo que debía hacerlo.

—¿Me vas a decir lo que tiene o vas a mentirme?

—No voy a mentirte Henry.

—Pero es lo que siempre haces.

Ella suspiró y nos quedamos en silencio por un momento. Yo no quería mirarla, estaba muy molesto con ella, y si le hablaba era porque necesitaba saber sobre mamá.

—Creen que tiene una especie de neumonía y anemia. —Dijo ma colocando los codos sobre sus rodillas.

—¿Le dio pulmonía por que se mojó en la mañana? —Pregunté volteándome para mirarla al fin.

—No…

—¿Y cómo puede tener anemia si ella come mejor que todo el mundo? —La interrumpí.

—No es una de esas anemias, el médico dijo que era hemo… hemolítica, algo de los glóbulos rojos destruyéndose…

—¿Por qué se destruyen los glóbulos rojos? —Interrumpí otra vez porque eso no sonaba nada bien.

—No lo sé y los médicos tampoco lo saben aún.

—No entiendo. Mamá nunca antes se ha enfermado.

—No lo sé Henry.

—¿Crees que es por la magia?

Ma guardó silencio otra vez, sabía que habían cosas que no me estaba diciendo.

—Cuando Greg Mendell la lastimó, el hada azul la curó, talvez pueda curarla ahora.

—Voy a llamar a casa en la mañana para preguntar pero quiero ver lo que los médicos pueden encontrar.

—¿Y si es algo malo?

—No lo creo, ella va a estar bien, sólo tiene que tomar unas pastillas y unos remedios y estará como nueva.

Me abracé un momento a ma porque lo necesitaba mucho y aunque estaba molesto con ella, mamá no estaba para abrazarme y decirme que todo iba a estar bien. Pero luego me aparé de inmediato y me fui de vuelta a la habitación a cuidar de mamá, ahora sabía que no podía confiar en ma para hacerlo.

XXXSQXXX


EMMA

Henry durmió con Regina, había suficiente espacio para los dos y sabía que ella adoraría despertarse y ver a Henry a su lado. Yo por mi parte a penas conseguí pegar un ojo, el sofá que por suerte había en la habitación era bastante cómodo, ese no fue el problema, no pude dejar de pensar en todo lo que me había dicho el médico, no entendí ni la mitad pero lo que entendí no me gustó para nada. Uno no se enferma así porque sí, o bueno sí pero con Regina era diferente. No puedo darles un historial médico de ella porque cómo voy a explicar todos la jodidas cosas que le han pasado, y sin información cómo iban a descubrir lo que había sucedido para que de la noche a la mañana ella se desplomara en mis brazos.

También empecé a pensar que quizá Regina había estado enferma desde mucho antes y ella no me había dicho y si no me lo ha dicho a mí ¿a quién más se lo iba a decir? No es como si tuviera a alguien con quién hablar.

Me di cuenta que Henry tenía razón en algo, y yo he sido muy egoísta al pensar solo en mí con respecto a mis sentimientos y los de ella. Regina llevaba veintiocho años estando sola, eso sin contar el tiempo en el bosque encantado. Prácticamente yo he sido la única persona, además de Henry, que se ha acercado a ella en todos esos años. Talvez la confusión de ella era mucho más grande y real de lo que yo pensaba, y quizá yo era una tonta y abusiva que se estaba aprovechando de su soledad para manipularla. Si ella se negaba a besarme yo me iba a alejar y ella estaría sola otra vez y con la posibilidad de perder a Henry, ese era seguramente el pensamiento que cruzó por la cabeza de ella todo este tiempo, y me revolvió el estómago porque he estado en su posición y no quiero ser la persona que tome sus debilidades para utilizarlas en su contra. Debía explicárselo y disculparme a penas pueda.

Pero primero llamé a casa, demasiado temprano, y le conté a Mary Margaret lo que había sucedido, para mi sorpresa ella no dudó en ofrecerse a pedir consulta con el hada azul, no es que me fíe pero es una mejor opción que Gold. Como lo bueno de la última casi maldición fue que ahora los habitantes de Storybrooke podían entrar y salir cuando quisieran, no es que nadie se haya atrevido a hacerlo aún, más por temor que otra cosa, y había una barrera protectora que impedía que ningún forastero pudiera encontrar nuestro mágico lugar, Mary Margaret se ofreció a venir con David, pero no acepté, no creí que Regina quisiera que su archienemiga número uno la viera en su bata de hospital de la cual volvió a quejarse a penas se despertó.

Después de unas horas de estar despierta sin hacer nada, tomé a Henry para desayunar algo mientras le realizaban un par de exámenes más a Regina. Estuvo lleno de incómodos silencios; él había pasado su fase de reclamarme por todo a no hablarme más, sinceramente no sabía cuál de las dos cosas era peor.

—¿Vas a seguir intentando estar con mamá?

Definitivamente lo mejor era el silencio.

—Porque yo voy a tener que impedírtelo. —Y eso colmó mi paciencia.

—Escucha Henry —Dije con firmeza—, eres nuestro hijo, y quizá tengas razón y esta sea una idea terrible, pero tú mamá y yo somos las adultas aquí y te guste o no tú eres un niño, y no vas a decirnos lo que podemos o no podemos hacer.

Henry me miró como nunca antes me había mirado pero sabía que era una mirada que Regina debía conocer muy bien. Se levantó, casi tumbó la silla, y se fue corriendo.

No se suponía que sería así, él debía estar feliz y ayudándome haciendo de cupido, y sin embargo parece que ahora me he convertido en la persona que amenaza su familia. Solo esperaba tener razón y que si las cosas salían bien Henry volviera a ser ese pequeño niño que me adoraba, porque sinceramente estaba empezando a extrañarlo.

XXXSQXXX


HENRY

Estaba totalmente equivocado con ma, y no es ma nunca más, es Emma. Mamá había vuelto a ser buena otra vez y ahora Emma se había convertido en la villana de su historia, era como un caballero oscuro, y yo no voy a dejar que ella lo dañe todo. Iba a tener que convertirme en un dragón para custodiar a mamá, quien era una princesa, para que Emma no pueda llegar a ella.

Entré a la habitación y por suerte mamá ya estaba de vuelta, comiendo una gelatina. Corrí hacia ella y me senté a los pies de la cama.

—¿Dónde está Emma?

—Se quedó comiendo.

—¿Comiste algo saludable? Mira que no quiero que te enfermes.

—No te preocupes por mi mamá, ya soy grande.

Ella sonrió y acarició mi cabello.

—¿Mamá, sabías que la mujer que vimos en la tienda era la novia de Emma?

Mamá tosió muy fuerte y casi escupe toda la gelatina, tuvo que tomar un poco de su jugo para calmarse, y sus mejillas se pusieron muy rojas, esa es otra cosa mala que Emma ha hecho, a mamá nunca antes se le ponían las mejillas así. Es ella quien ha hecho que mamá enferme, estoy seguro.

—¿Lo sabías?

—No. No tenía idea.

—¿Entonces no sabías que a Emma le gustan las mujeres?

Mamá volvió a toser y esta vez tomó la mascarilla de oxígeno y simplemente negó con la cabeza.

—¿Es… es por eso que estás enojado con ella… con Emma, y ya no la estás llamando ma? —Mamá nunca antes tuvo dificultad para expresarse correctamente.

—No. No es por eso.

—¿Entonces no te molesta que sea… que le gusten las mujeres?

—No. Pero no me gusta que te haya besado, prometió no hacerlo.

Mamá aspiró profundamente en su máscara de oxígeno.

—¿Te… te lo dijo? ¿Dijo que iba a… a hacer eso?

—Dijo que quería intentar contigo pero que no quiere casarse contigo, ya sabes, solo intentarlo. Le hice prometer que no lo haría, pero ella no cumple sus promesas.

—Oh.

—¿A ti también te gustan las mujeres? ¿Te gusta Emma?

—No. —Dijo negando con la cabeza, y empujó el carrito con la bandeja de comida y se recostó sobre las almohadas.

—¿Y nunca habías besado a una chica antes?

—Henry… no, nunca. —Se incorporó y dejó la máscara de oxígeno por completo—. No creo que esta sea una conversación que debamos tener tú y yo.

—No soy un niño, sé cosas, como por ejemplo que los adultos tienen sexo y no se casan. —Mamá se puso muy pálida y volvió a recostarse, pero ella necesita escucharme porque aunque ella sepa muchas cosas aún sigue siendo un personaje del bosque encantado—. En la escuela nos enseñaron que las cosas en el bosque encantado funcionan de una manera diferente, y aunque vivamos en este mundo nosotros pertenecemos allá.

Y en ese preciso instante Emma entró en la habitación para interrumpirme.

—¿Has hablado con el médico? ¿Te ha dicho cuando puedo salir de aquí? —Preguntó mamá rápidamente.

—Lo siento, aún no tenemos luz verde.

—Mamá y yo estábamos teniendo una conversación privada.

—¡Henry! —Dijo mamá y no sé por qué me regañó—. Esa no es manera de hablar con Emma, discúlpate.

—No.

—Henry.

Y aunque no quería estaba listo para disculparme cuando mis abuelos entraron a toda prisa. Estaba sorprendido pero muy feliz de verlos, ellos iban a ayudarme.

—¿Qué están haciendo aquí? Les dije que no era necesario. —Dijo Emma, ella siempre es mala con sus padres y nadie la obliga a disculparse.

—Nos necesitabas y hemos pasado demasiados días sin verte. —Contestó la abuela abrazando a Emma.

—Por supuesto que tenían que venir, nadie podría acusarlos de dejar a su hija abandonada. —Mamá se cubrió con la manta hasta al cuello y torció los ojos.

—Nos alegra de verte tan bien Regina. —Dijo el abuelo y besó la frente de Emma.

—¿Cómo los dejaron entrar?

—Dijimos que somos familia —Contestó la abuela sonriente.

—Con más exactitud, dijo que era hermana de Regina. —Dijo el abuelo y Emma comenzó a reír.

—¡Qué! ¡Cómo te atreves! —Se sentó mamá indignada para poder gritar mejor a la abuela, mientras el abuelo y Emma intentaban dejar de reírse.

—No podía decir la verdad.

—Para empezar ni siquiera deberías haber venido. No voy a morirme si es lo que anhelabas venir a ver.

—Aunque lo dudes me preocupo por ti Regina, eres familia.

—¿Qué fue lo que sucedió? —Preguntó el abuelo para desviar la conversación.

—No es nada, Regina solo se enfermó de repente…

—No es cierto. —Dije al fin—. Emma obligó a mamá a ir en una cita, y la besó, es por eso que se puso enferma.

—¡Que! —Gritaron la abuela y el abuelo.

Mamá solo se recostó y se puso la mascarilla de oxígeno otra vez, con las mejillas muy rojas, al igual que Emma, quién estaba en medio de el abuelo y la abuela sin saber qué decir.

—¿Es verdad? —Le preguntaron mis abuelos.

—¡Sí ok! Lo hice.

—Pero son mujeres —Dijo la abuela horrorizada—, y somos familia.

—¿Podrían tomar a Henry y darnos un momento a Emma y a mí?

—Pero mamá…

—Por favor Henry, ve con tus abuelos, ya hablaremos tu y yo después, pero primero necesito hablar con tu otra mamá un momento.

—Vamos Henry —Dijo el abuelo y no me quedó más que ir con él y la abuela.

No era justo, y no quería dejarlas solas pero al menos podría hablar mejor con mis abuelos para que puedan ayudarme.

XXXSQXXX


REGINA

Cuando me desperté esta mañana creí que lo peor era tener que vestir la misma bata horrible de puntitos, si hubiese sabido lo que me esperaba no me hubiese quejado en absoluto.

Quería levantarme y salir corriendo de allí, por más que había intentado llamar mi magia, no vino a mí, y tuve quedarme atrapada en la peor pesadilla inimaginable.

—Lo siento —dijo Emma.

—Yo también lo siento. No sé que ocurre con Henry, el no debería…

—No, él… —suspiró con cansancio y yo sabía que estaba un poco dolida porque conozco muy bien lo que es estar en el lado opuesto del amor de Henry—, solo está dolido, siente que lo he traicionado de alguna manera.

—Pero aún así… —Todas las palabras que Henry había dicho se acumularon en mi cabeza—, puedes decirle a tus padres que fue mi culpa, que yo te provoqué o algo así, o que le mentiste a Henry por mí…

—¿Qué estás diciendo? ¿Te has vuelto loca o es sólo la falta de oxígeno?

—No me importa estoy acostumbrada a ser la villana, no es gran cosa. —Dije agachando la cabeza porque en realidad me dolía profundamente.

—Pero lo es —Dijo abordando mi cama, sentándose de un brinco en el borde y levantando mi rostro entre sus manos para obligarme a mirarla—. Yo nunca te dañaría para librarme de un problema, ni por nada del mundo.

—No tienes que fingir más. Henry me dijo que lo único que quieres es acostarte conmigo. —Dije alejándome para que sus manos dejaran de tocarme.

—¡Eso no es cierto!

—No me importa, pero ¿en qué estabas pensando para hablar de algo así con un niño, y no con cualquiera, con Henry? ¿Cómo pudiste?

—No le dije nada de eso Regina. —Se tomó un respiro y yo estaba esperando ansiosa una explicación, porque podía evitarle el dolor de decepcionar a sus padres pero no voy a permitir que se convierta en un mal ejemplo para Henry—. Me gustas… y se lo dije.

No digas eso Emma por favor, no me confundas más, supliqué en mi interior.

—Creí que él estaría feliz y me ayudaría a conquistarte pero no fue así… estaba equivocada en todo. —Dijo derrotada y me partía el corazón escucharla.

Sentí mis mejillas enrojecerse y algo muy parecido a mariposas en mi estómago y por más que desee con todas mis fuerzas que se murieran no lo hicieron, solo aletearon más fuerte haciendo mi corazón acelerarse.

—Lo siento Regina. No he debido ponerte en esta situación, quizá por eso te enfermaste. Y yo solo quiero que sepas que aunque tú no sientas lo mismo siempre vas a poder contar conmigo, seré tu mejor amiga y trenzaré tu cabello y te ayudaré a conseguir un novio…

Acorte la distancia entre nosotras, la tome de las solapas del abrigo y la besé. Quizá no fue el mejor de los besos, ni el más romántico porque estábamos en un hospital y yo estaba conectada a un suero, vestida con una horrible bata de puntitos, sin nada de maquillaje y seguramente mis labios sabían a remedios, pero la besé con todo mi corazón.

—No sé lo que estoy haciendo Emma —Dije susurrando contra sus labios—, pero quiero que me conquistes ¿me conquistas por favor?

—Claro que sí Regina. —Dijo ella sonriente.

Ella puso su mano derecha detrás de mi cuello y la izquierda alrededor de mi cintura, y me llevó contra su pecho y me besó. Despacio, sin ningún afán, sostuvo primero mi labio superior entre sus labios y luego mordió suavemente mi labio inferior. Creo que nunca me había sentido tan deseada en un beso. Ella era suave pero a la vez firme y cuando quiso pedir permiso con su lengua para invadir mi boca yo quería dejarla pero el aire me faltó tanto que tuve que apartarme bruscamente.

—¿Qué pasó? —Preguntó confundida.

—No puedo… respirar. —Dije mientras mis manos temblorosas buscaban la mascarilla.

Emma tomó la mascarilla y me la puso, me ayudó a recostarme y acomodó las almohadas para mí, colocó mi cabello detrás de mis orejas y besó mi frente con dulzura.

—Voy a conquistarte cada día de mi vida Regina Mills.

Y su sonrisa y la forma en que sus ojos me miraron, mostraron tanta sinceridad que le creí, porque lo cierto es que Emma Swan ya me había conquistado.