Advertencias
Nada relacionado con la maravillosa mini-serie Band of Brothers me pertenece, salvo los OCs que aparecerán.
NO soy escritora, esto es por diversión. Estoy abierta a cualquier duda o crítica fundamentada y respetuosa.
El hilo de la trama se basa en el de la serie, de este modo, escenas, diálogos, etc, pueden estar inspirados o tomados de ella. Otras muchas cosas son ficción y surgidas de mi imaginación.
Esta historia puede contener violencia y lenguaje soez, así cómo escenas de carácter sexual subidas de tono.
Aunque esta historia surge del entretenimiento, no pretende ofender ni herir a nadie al tomar nombres y personajes que realmente existieron, ni al revivir acontecimientos históricos, ni al inventar cosas que jamás sucedieron.
Capítulo 10
Victoria bajó del Jeep dándole las gracias al conductor mientras cogía la pequeña caja con material médico que le habían dado, viendo un instante después el vehículo alejarse tras dar una leve inclinación de cabeza a aquel hombre, dejándola sola en medio del bosque.
La chica suspiró mientras pensaba en la bronca que iba a caerle al llegar con los chicos por desobedecer órdenes, mientras andaba sin mucha gana, escuchando el crujir de la nieve bajo sus pies.
Poco a poco visualizó al primer grupo de personas sentadas con sus tazas en las manos, guardando silencio algo alicaídos. La morena distinguió pronto a Toye, Malarkey, Liebgott, Martín y Lipton.
-Hola chicos ¿Ha habido algún herido más? –Preguntó parándose junto a ellos un momento, mientras los muchachos negaban con la cabeza.
-El capitán Winters quiere hablar con usted. –Añadió Lipton mirando a la chica con algo de pena, mientras esta suspiraba levemente.
-Ya imaginaba. Iba hacia el puesto de mando a hacer frente a las consecuencias. Gracias, Sargento.
-Eh, Victoria. Pase lo que pase tienes nuestro apoyo; Has hecho algo muy valiente que ha salvado la vida de Bill. –Dijo Donald haciendo sonreír a la chica, quien se lo agradeció con un movimiento de cabeza, continuando su camino.
La morena llegó hasta el pequeño fuerte de los capitanes, encontrando a Roe examinando la herida de Winters, quien alzó la vista encontrando a la chica parada de pie sin entrar en el lugar. Nixon calló al ver que su amigo dejó de atenderlo, y se percató de la presencia de la morena.
-Pase, Victoria –dijo el pelirrojo tras un suspiro, conteniendo un quejido de dolor debido al trabajo de Eugene–. Supongo que ya sabe por qué la he hecho llamar. –Tras observar que ella asintió seriamente, continuó. –No puede desobedecer órdenes. Mientras esté aquí, en la compañía, es una más y está bajo mi mando y supervisión, no puedo tolerar este comportamiento, y más teniendo en cuenta que el coronel no quiere que más de la cuenta sepan que está aquí. Podrían mandarla a casa si se entera de que se lanza como una kamikaze a rescatar heridos en primera línea de fuego entre las bombas. ¿Cómo está Guarnere? –Añadió relajando el rostro levemente.
-Bien. La operación ha sido un éxito. Tiene una costilla fracturada, pero podrá volver pronto.
Eugene se levantó en ese momento murmurando que ya había acabado y todo iba bien, marchándose después de un gracias por parte del capitán, a pesar de que no quería irse por sabe qué iba a pasar con la chica.
-No puede exponerse, Victoria. Es la única condición que tiene.
-No podía quedarme allí mirando. Volvería a hacerlo si pudiera, señor Winters. Entiendo que después de esto tenga que tomar medidas drásticas. -Confesó tras una profunda inspiración que trató de disimular.
-No se irá, Victoria. No voy a dejar que la echen de la Easy. Es usted una mujer admirable y valiente, me alegra que esté con nosotros y que tenga ese espíritu. Los chicos la aprecian mucho.
-Y yo a ellos, capitán. –Dijo aliviada, sonriendo levemente.
-Pero por favor, extreme las precauciones. Piense que es usted la que tiene que salvarnos.
-Sí capitán, siempre voy con mucho cuidado. Soy consciente del peligro.
-No dudo de usted, y menos tras conocer su historia.
-El capitán Winters es un acérrimo admirador suyo. –Se burló Nixon sonriendo, haciendo que el pelirrojo le mirara con una sonrisa.
-Bueno, tenga cuidado y no repita de nuevo la hazaña, ¿eh?
-Lo intentaré, capitán.
Winters le devolvió la sonrisa levemente ante la contestación, pensando mientras la veía marchar, que aquella mujer tenia el espíritu de los hombres de la compañía Easy. Era igual de entregada a la causa, y anteponía la vida de su compañeros por la suya sin pensarlo.
Victoria llegó rápidamente de vuelta con sus compañeros, quienes se levantaron cuando la vieron avanzar hacia ellos, nerviosos por conocer su destino.
-¿Qué ha pasado, qué te ha dicho Winters? -Preguntó Perconte con el rostro tenso junto a George Luz y Malarkey al lado, estando a unos pasos Eugene y Liebgott, escuchando atentamente.
-No me van a echar. Es más, prácticamente me ha felicitado después de decirme que no sea una puta kamikaze, pero lo ha hecho.
Antes de que terminara de hablar, Malarkey y Perconte la abrazaron con camaradería, riendo y bromeando sobre la heroicidad de la chica.
-¡Claro que sí, cómo cojones iban a echarte! –dijo Luz mientras sostenía en la boca su cigarrillo abrazando a la chica-. ¿Quién iba a tener los huevos de meterse entre el fuego cruzando para salvar al puto gonorrea?
-Por cierto, ¿qué tal va?
-Volverá pronto, ha tenido suerte. –Comento mientras Liebgott le daba la mano a con una sonrisa, para después darle un breve abrazo y volver con sus compañeros, continuando la conversación sobre Bill y lo que ocurrió.
Eugene fue el siguiente en acercarse a la mujer, quien se puso algo nerviosa, aunque comprobó que algo parecido le ocurría a él mientras tomaba la palabra.
-Me alegro de que vayas a quedarte.
-Gracias, yo también. -Añadió devolviéndole la tímida sonrisa, mientras los soldados miraban de reojo, con discreción.
Tras unos segundos Victoria se vio obligada por sus emociones desbordadas a ser más emotiva, como había ocurrido con los demás, y se abrazó a Eugene. Al chico aquello le pilló desprevenido, pero poco tiempo después reaccionó devolviéndole el abrazo de una forma cariñosa.
-Te lo digo, algo más hay ahí. Ya me lo dirás dentro de poco. –Susurró Perconte mientras daba un codazo a Malarkey, y observaban la escena mientras los chicos se separaban algo avergonzados, notándose en el rubor se sus mejillas y en sus tímidas sonrisas.
Malarkey sonrió mientras su compañero se alejaba, y él le imitaba dejando de contemplar a la pareja, que también a los segundos y tras una estúpida y abrumadora despedida innecesaria, comenzó a caminar cada uno hacia un lado a la par que trataban de controlar su nerviosismo interior.
Amaneció otra nueva mañana en el frió bosque de Bastogne, está vez ya entrado el nuevo año, siendo el dos de enero.
Habían pasado unos días tras el ataque que había mandando a Guarnere al hospital, y su ausencia era muy destacada, pero la guerra continuaba y nadie podía venirse abajo ni parar, pues los alemanes avanzaban y como no la compañía Easy tenía que hacerlos retroceder aún en el horrible bosque de las Ardenas.
Victoria caminaba desde la profundidad del bosque tras haberse aseado todo lo que podía en aquellas circunstancias, vislumbrando a lo lejos a un grupo de soldados observar un mapa que Lipton apoyaba en la espalda de Malarkey. Al acercarse lo suficiente comenzó a escuchar el nuevo objetivo de la compañía.
-Tenemos que movernos por aquí, hacia el camino de los leñadores. Nuestra misión es despejar el bosque de la ciudad de Foy, y hay que impedir que los alemanes tomen la ciudad. -Decía Lipton mientras el resto del grupo miraba el mapa, para después comenzar a recogerlo, empezando a ponerse en pie.
-Vamos, que nos va a tocar entrar en la puta Foy. –Se escuchó a George de fondo mientras se encendía un cigarro, escuchando como Lipton mandaba avanzar al pelotón, y todos comenzaban a andar tras coger sus mochilas y fusiles entre murmullos jocosos y resignados.
El camino sobre la densa nieve había ralentizado a los muchachos de la Easy, pero a pesar de las dificultades estaban a punto de llegar hasta su nueva posición, dando gracias porque aún no hubieran encontrado enemigos, pero tras más media hora andando, el grupo se detuvo al encontrar resistencia que les atacaba con fuego de artillería. Rápidamente el grupo se replegó, pero aun así, dos soldados fueron heridos por la metralla, en una nueva vorágine de metralla.
Eugene y Victoria se separaron, yendo cada uno a atender a un soldado diferente, pero cuando Victoria trataba de salvar la vida a su herido, un nuevo proyectil impactó en la tierra haciendo que esquirlas de metralla saltaran por los aires cerca de la mujer, quien se agachó encima del soldado para cubrirlo mientras sentía su corazón latir desbocado por el miedo.
La morena reprimió un grito de dolor cuando sintió algo clavarse en la parte alta su omóplato, pero no obstante, mantuvo su posición mientras escuchaba a alguno de sus compañeros llamarla a gritos con preocupación.
-Tranquilo, Smug. Vamos a sacarte de aquí, aguanta. -Dijo entre quejidos tratando de moverse rápidamente taponando la herida del soldado, cuando notó que alguien llegaba a su lado.
-¡Vamos, tenemos qué movernos! –Gritó sobre el sonido de las bombas Eugene, ayudando a la joven a arrastrar al soldado herido hacia retaguardia.
Gracias todo el que lo lea!
