CAPÍTULO 10
--- ¿De veras piensas, Quejicus, que serás capaz de vencerme? --- preguntó James una vez hubo recogido la varita --- ¿O es una especie de sucio truco?
--- Sin trucos, y sin trampas. Y sin medias tintas. Si ganas, me matas y te llevas a Lily para formar tu familia feliz. Si gano yo, ese niño será huerfano de padre antes de nacer.
--- ¿Y Lily?
--- Conmigo --- respondió Snape simplemente.
--- Por favor, no lucheis... --- pidió Lily.
--- ¿Tienes miedo de que mate a tu marido? --- preguntó Snape fríamente volviendo la vista hacia ella, que se mantenía a distancia como habían acordado.
--- No tiene de qué preocuparse --- dijo altivamente James.
Se hizo el silencio y los dos se enfrentaron, varitas en alto. Snape lanzó un hechizo "Avada Kedabra" y James lo rechazó.
--- Estoy deseando ver que calzoncillos usas ahora, Quejicus --- apuntó con mordacidad.
--- La única prenda que te debe preocupar el vestido negro que pronto llevara tu viuda --- respondió Snape.
James lanzó un "Impedimenta" que Snape logró esquivar por bien poco.
--- ¿Que ha pasado con los Cruciatus? ¿No quieres que tu mujer te vea haciendo uno? "Serpensortia"
Una serpiente surgió de la varita de Snape y se lanzó contra James, quién automáticamente gritó "Diffendo" y la partió por la mitad. Antes de que pudiera reaccionar correctamente, Snape le mandó un "Sectumsempra" que le rozó la cara provocándole una herida. James se limpió la cara, furioso, y apuntó de nuevo a Snape.
---"Sectumsempra" --- dijo tratando de pagarle con la misma moneda.
Pero Snape se escudó sin problemas y miró a James con furia.
--- Demasiado atrevido, Potter --- y no pronunció en voz alta el siguiente conjuro, lo que provocó que James no estuviese sobre aviso.
Al verle mover la varita, se preguntó qué tipo de hechizo le había enviado. Al menos no el mortal porque el rayo no era verde. No le costó mucho adivinarlo cuando le vio retorciendose en el suelo, de una forma mucho más agonizante a como lo había hecho él en sus manos, cuando le lanzó la maldicion en la vieja casa de Lily. Antes de que pudiera recuperarse, con un Expelliarmus le quitó la varita a su oponente.
