Disclaimer: Todo personaje o situación parecida o igual a los libros pertenecen a J.K. Rowling, Warner Brothers, Salamandra y demás, sólo me pertenece la trama.

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N/A: Cielos, esta historia es un tanto… complicada para mí. Viene a mí por épocas. Pero por fin estamos llegando al final, y espero que los que empezaron conmigo terminen este "viaje" por así decirlo. La trama se volvió un poco "dark" pero recuerden cierta carta que como que anticipaba eso. En fin, lean y más abajito sigo hablando, jeje. Ah, y mil gracias a Phantom Tales por la ayuda, no hubiera logrado este capitulo sin tu ayuda –abrazo-.

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Hermione cerró los ojos y suspiró. Tres meses habían pasado desde su boda con Harry y todo había cambiado. Aún no le decía lo que sentía por él, ya que ni ella misma lo sabía. ¿Lo amaba? Sabía que había amado a Kevin, aún lo amaba, pero lo que sentía por Harry era diferente. Si era diferente¿no era amor? No lo entendía muy bien, pero sabía que él la hacía feliz. Joan ciertamente lo adoraba, hasta lo llamaba papá… La primera vez que lo dijo Hermione no sabía si corregirla o no, pero fue Harry quien le dijo (muy ofuscado) que no lo era y Hermione sólo negó con la cabeza y, poniendo una mano en su brazo, le aseguró que eso era lo que él representaba ante los ojos de la pequeña.

Otro cambio significativo (y algo sorprendente) era que el mundo mágico los apoyó en su matrimonio. Unos decían que ya iba siendo hora que ellos arreglaran su situación de "amor libre" de una forma respetable, mientras que otros se alegraban que Hermione hubiera podido encontrar el amor de nuevo en los brazos de su amigo de la infancia. La cosa era que¿lo había encontrado de nuevo?

Algo que la sorprendió mucho (y no de forma positiva) fue que Siringe cesó sus ataques contra ella. De hecho, desde que anunciaron que ella se había casado con Harry, no había oído palabra de Siringe, y esto la preocupaba más que ninguno de los artículos difamatorios que escribiera contra ella, o cualquier carta amenazadora que le mandara. ¿Estaría tramando algo contra ella? Hermione no lo sabía, pero estaba segura de que Siringe no se quedaría con los brazos cruzados ahora que ella era la esposa de Harry Potter.

Y el cambio más significativo en esos tres meses era Joan. Su habla se había desarrollado tan rápido que los expertos no tenían explicación alguna. Cantaba canciones infantiles todo el tiempo, contestaba siempre que pudiera el teléfono (muy para la irritación de Hermione cuando contestaba sus llamadas de trabajo) y además de eso, había comenzado a hacer magia. Un día Hermione estaba en su oficina cuando oyó a Joan gritar « ¡mami, mami, puedo volar! » Hermione corrió en busca de su hija y vio horrorizada que Joan de alguna manera se había subido a la parte más alta de uno de los estantes atiborrados de libros, y se sintió desfallecer cuando antes de poder hacer nada Joan saltó, sólo para flotar como una pluma y aterrizar con gracia en el suelo. Hermione miró estupefacta a su hija mientras ésta reía y corría hacia ella con los brazos abiertos. «Mami¿viste? » preguntó inocentemente la criatura mientras Hermione la recogía en sus brazos y la abrazaba fuertemente. «Sí amor, pero jamás vuelvas a hacer eso».

Estos eran los cambios positivos en su hija, porque cambios negativos también habían. Hermione no entendía qué pasaba con Joan, y estaba asustada. Muchas veces cantaba canciones que oía en programas infantiles, e incluso a veces la oía hablando con sus amigos imaginarios, pero muchas otras veces la oía hablando en una lengua que ella no reconocía. Al principio pensó que era una lengua que ella había inventado para hablar con sus amigos imaginarios, como muchos niños pequeños hacen, pero un día que estaba haciéndolo las luces de la casa se fueron por completo. Hermione atribuyó esto a que eran los llamados apagones, muy comunes para los muggles, pero cuando vio a su hija recitar las mismas palabras una y otra vez sintió un escalofrío recorrer su cuerpo. Joan se mecía hacia delante y hacia atrás en el piso mientras decía lo mismo varias veces, y cuando Hermione le dijo que qué estaba diciendo ella simplemente la ignoró y siguió su cántico. Hermione se acercó a ella y cuando estaba a punto de tocar su hombro un cuervo negro se estrelló contra la ventana de la sala. Ella gritó y la pequeña simplemente miró al cuervo fascinada, y luego miró a Hermione con su cara angelical y simplemente exclamó «cuervo feo asustó a mami» Hermione no sabía qué hacer, y luego de dejar de mirar a su hija sacó su varita y abriendo la ventana desapareció todo rastro del animal.

–Buenos días –dijo alguien detrás suyo y la hizo saltar.

–Harry, me asustaste –murmuró Hermione poniéndose una mano al corazón y mirando fuera de la ventana de la cocina. Era una mañana fría y pavorosa.

– ¿En qué pensabas? –le preguntó él sirviéndose cereales para el desayuno. Joan jugaba plácidamente sentada en su silla de bebé.

–Eh, en nada –mintió Hermione mirando de reojo a su hija. Se veía tan inocente como siempre.

Harry siguió su mirada y cayó en Joan, quien jugaba con su compota.

–Hermione, ya hablamos de ello, no puedes probar que haya sido ella.

–Lo sé, pero… fue tan extraño Harry, te lo juro que sentí que… que ella provocó que el cuervo se estrellara –dijo Hermione en voz muy baja.

Harry se mordió el labio inferior mirando a Joan¿podría ella ocasionar algo tan espantoso?

–No te preocupes, averiguaré si un niño puede hacer eso –le dijo para tranquilizarla y le sonrió–. De todas formas no lo creo, sólo personas con un corazón oscuro pueden hacer eso, como Voldemort…

Las palabras quedaron en el aire y ambos pensaron en el pequeño Riddle y todas las atrocidades que cometió desde niño. Pero él había tenido una amarga infancia, al contrario de Joan quien tenía a sus padres con ella. Harry le puso una mano en el hombro a Hermione y le dio un ligero apretón.

–Lo haré hoy mismo si eso te tranquiliza –dijo dándole un ligero beso. Hermione sólo asintió y se quedó observando a Joan quien tenía la cara llena de su desayuno. Sonrió ligeramente ante esto.

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–No sé qué decirte Harry –comentaba Ron sentado dentro de su oficina. Dos días habían pasado desde que Harry había ido a Ron para que lo ayudara con sus averiguaciones sobre Joan y lo que había encontrado no le gustaba para nada.

–Tiene que haber una forma sin traerla aquí –decía Harry de nuevo sentándose frente a la silla opuesta a la de Ron.

–Tú sabes muy bien que sólo la persona de la que está hecha la profecía puede tomarla –replicaba Ron tratando de no perder la paciencia.

Harry se rascó la nuca en forma de preocupación. Una profecía, Joan estaba en una profecía. Ron trabajaba en el departamento de Cooperación Mágica Internacional, pero tenía amigos en todos los sectores del ministerio. Conocía a un par de sujetos que trabajaban en el departamento de misterios, y sólo había preguntado a forma de broma a alguno de ellos que si en sus archivos había algo sobre Joan Marie Dolohov. Se sorprendió cuando le dijeron que de hecho había un archivo dedicado a toda la familia Dolohov, y que Joan figuraba en él. Pero lo que lo dejó sin habla fue cuando le dijeron que había una profecía a nombre de la niña, y que la persona para la cual estaba hecha era su abuela Siringe Dolohov. Estas fueron noticias terribles para Ron, quien se las transmitió a Harry y quien a su vez se las dio a Hermione. No era bueno que Siringe supiera algo con respecto a Joan que Hermione no supiera; después de todo era el futuro de su hija el que podría mencionar. Así que aquí estaban Harry y Ron, en la oficina de éste último, discutiendo acerca de si era apropiado llevar a Joan a que tomara la profecía con sus propias manos. En realidad era necesario llevarla, ya que sólo ella podía agarrarla, pero Harry tenía miedo de lo que pudiera decir la profecía.

–No tienes opción –concluyó Ron y Harry suspiró. Tenía razón, sólo Joan podía tomar su profecía, y era importante que supieran qué había en ella, porque como Siringe ya la había oído, lo más probable es que ya estuviera haciendo algo al respecto, y dudaba que fuera bueno.

–Bien, bien… Hablaré con Hermione para ver si la podemos traer esta misma tarde. ¿Podemos entrar con ella? –preguntó Harry algo preocupado. Ron hizo un ademán de despreocupación con la mano.

–Smith me debe una por un favor que le hice hace un tiempo… no creo que haya problemas –respondió el pelirrojo sin darle importancia al asunto-. No te preocupes Harry, lo más probable es que sea algo insignificante.

– ¿Cuántas profecías has sabido que contengan algo insignificante? –preguntó Harry un tanto cansado.

–Bueno… ninguna, pero siempre hay una primera vez para todo –repuso Ron encogiéndose de hombros. Harry suspiró y se frotó los ojos con las manos, sintiéndose un tanto irritado.

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Esa misma tarde llegaron Harry y Hermione junto con Joan, quien estaba impresionada por los lugares que visitaba. Se emocionó cuando llegaron al ministerio y vio al tío Ron, pero esto no fue comparado al grito de júbilo que dio cuando el salón en el que estaban empezó a girar rápidamente. Smith, el colega que Ron había mencionado, los acompañaba en su pequeña excursión.

–Nunca estuvieron aquí¿está claro Weasley? –dijo el hombre con aprensión. Ron se encogió de hombros para restarle importancia al asunto.

–Nunca –replicó Ron sonriéndole a Joan.

Entraron en la primera puerta luego de que la habitación dejara de dar vueltas y dieron con la sala llena de relojes que años atrás ellos habían destruido. Al parecer Smith conocía la forma de que apareciera la puerta indicada. Caminaron entre las mesas que había en la habitación. No había tantos relojes como recordaban, pero era porque ellos habían destruido por completo esa sala y esos debían ser nuevos relojes que habían adquirido con el paso del tiempo. Harry, Ron y Hermione compartieron una sonrisa de culpabilidad.

Pasaron por la única puerta que había al otro lado de la habitación y cuando Smith abrió la puerta, la temperatura bajó considerablemente. Joan dejó de sonreír al instante y se acurrucó en los brazos de su madre; al parecer sentía la ligera vibración negativa que manaba de la habitación.

Las llamas azules daban un aspecto fantasmagórico al lugar, y sus pasos resonaban tan duro como si estuvieran dando pisotadas. Harry pasó saliva al sentir un nudo en la garganta. El recuerdo de su idiotez (porque eso era lo que era) hacía años todavía lo asediaba. Hermione le sonrió levemente.

– ¡Brilla! –dijo Joan interesada en el efecto que las llamas azules provocaba sobre las esferas blancas que estaban en sus estantes.

Caminaron por un buen rato hasta que Smith paró frente a un estante y buscó el número de la profecía de Joan. Estaba a la altura a la cual Hermione tenía cargada a la niña, y la plaquita contenía su nombre completo junto con las iniciales de su abuela. Todos respiraron hondo.

–Joan¿si ves esa esfera justo frente a ti? Necesito que la cojas –dijo Hermione lo más suave que pudo. La niña se limitó a mirar a la esfera blanca con inusitado interés.

–Joan¿oíste a tu mamá? –preguntó Harry mirando con cuidado a la pequeña.

–Sí papi –contestó Joan como en trance, sus ojos nunca abandonando a la esfera frente a ella. Alargó su rechoncha manito y sus dedos se encerraron alrededor de la profecía. Ésta brilló intensamente en el momento que Joan la levantó del estante y la apretó con ambas manos, mirándola maravillada.

–Buena niña, ahora no la vayas a dejar caer –dijo Hermione sosteniendo a Joan firmemente. De nuevo la niña no dijo nada y se limitó a ver la esfera. Esta absorbía toda su concentración, y mientras salían del lugar Joan no dijo palabra alguna.

Cuando llegaron a los ascensores Hermione cubrió la esfera con una manta, muy para las protestas de Joan, pero le ordenó silencio. Joan sabía muy bien que cuando su mamá daba una orden con ese tono era para cumplirla.

El camino a casa fue largo (Hermione se negaba a aparecerse con Joan y tampoco usaba la red Flu) y tedioso. Joan no hacía más que observar la esfera como si esperara que en cualquier momento esta explotara y un espectáculo de colores saltara de ella. Harry encontraba este comportamiento muy extraño, porque Joan generalmente jugaba con ruidos y agitaba mucho las cosas, pero ella no había soltado la profecía en todo el tiempo y no dejaba de mirarla de una forma muy… concentrada, algo que no era muy visto en un niño de dos años. Compartió una mirada con Hermione y vio que ella pensaba lo mismo que él. Cubrió su mano con la suya y le dio un ligero apretón.

–Todo estará bien –le dijo mientras la miraba a los ojos. Hermione trató de sonreír pero desistió al ojear a Joan.

Llegaron a casa en silencio y Hermione de inmediato llevó a Joan a la sala de juegos que Harry había hecho para ella. Éste se arrodilló cuando su mamá la depositó en el piso.

–Joan, necesito que me des esa esfera –dijo Harry suavemente quedando sus ojos a nivel con los de ella. Joan lo miró fijamente y Harry se asustó al no reconocer la mirada dulce de la niña que conocía. Era una mirada fría, perspicaz, calculadora. ¿Qué le estaba pasando?

–Cariño, necesito que me la des –insistió Harry poniéndole una mano en su hombro diminuto. Joan parpadeó como volviendo en sí y le sonrió dulcemente ala vez que estiraba sus brazos para entregarle la profecía-. Buena niña.

Se irguió de nuevo y Hermione corrió a darle otro juguete a Joan.

–Necesitamos oírla –repuso de inmediato una vez se fijó en que su hija no se metiera el juguete a la boca.

–Ahora no, en la noche, cuando esté dormida… no quiero que escuche esto –indicó Harry mirando a Hermione muy serio. Esta pasó saliva sintiéndose igual que cuando le trajeron la noticia de que Kevin había muerto.

Harry notó la cara que puso y se encaminó a ella encerrándola en un abrazo. Hermione enterró su cara en su cuello y se aferró a él como si se fuera a evaporar en cualquier momento.

–Estoy aquí, no te preocupes –le murmuró él al oído y le dio un ligero beso en la cabeza. Hermione sólo asintió; ni una palabra salió de su boca.

Horas después, con Joan en la cama y durmiendo plácidamente, y un hechizo silenciador en el cuarto, Harry y Hermione se encontraban mirando con aprensión a la esfera que reposaba tranquilamente sobre la cama. Se veía tan inofensiva que cualquiera que viera la situación pensaría que es cómico viendo a dos adultos temiéndole a una pequeña bola blanca de cristal. Pero la situación estaba lejos de lo cómica, y ninguno se atrevía a hacer el primer movimiento de reventar la profecía. Finalmente, luego de muchas veces de caminar alrededor de la cama, Hermione caminó hacia ella y tomó la esfera en su mano. Se sentía tibia al tacto.

–Bien –dijo mirando a Harry pero sin mirarlo en realidad-, bien… aquí vamos.

Arrojó la esfera con fuerza al piso y ésta se reventó en muchos pedazos. Humo blanco surgió de los escombros y un hombre viejo y arrugado se formó de él. Su voz era potente y resonaba contra las paredes, tanto que Hermione temió que el hechizo silenciador no fuera suficiente, pero eso eran sólo ideas suyas.

Nacida al caer las hojas, una dama oscura sumida en las tinieblas levantará a una familia una vez poderosa para traer desgracia y desolación. Entre luz y oscuridad, nacida de quien desafió al Señor Oscuro, su poder inigualable traerá el fin.

El silencio que siguió a estas palabras fue ensordecedor. Harry quitó el hechizo silenciador y se acercó a Hermione encerrándola en sus brazos, pero ella no reaccionó. Sus brazos quedaron colgados a sus lados y su cuerpo estaba rígido y frío. Harry la soltó y la sostuvo por los hombros.

–Hermione… ¡Hermione! –gimió agitándola levemente. Ella reaccionó y lo miró con ojos vidriosos-. No puede ser Joan, no puede…

–Ella nació en otoño… nacida al caer las hojas –empezó a recitar Hermione, las lágrimas empezando a resbalar por sus mejillas-, y tú conoces lo poderosa que ha sido su familia. Hablaban de una mujer Harry¡de una mujer!

–Eso no prueba nada, no quiere decir…

– ¡La profecía fue hecha para Siringe! –exclamó horrorizada-. Por eso es que la quiere, por eso me la quería quitar… quieren convertirla en una… Dama oscura…Oh, Dios¿qué voy a hacer?

Se sentó en la cama y apoyó la cara en sus manos, desesperada por lo que acababa de oír. Harry se sentó a su lado y pasó un brazo por sus hombros, apretándolos suavemente.

–No sé… no sé qué decir –dijo sinceramente y Hermione sintió su mundo derrumbarse. Las lágrimas caían a torrentes por su cara-. Hermione… Joan no es mala, tú la conoces mejor que nadie, es tu hija.

–Eso explica su comportamiento tan extraño estos últimos meses… -dijo Hermione como si Harry no hubiera dicho nada-. Lo he sentido Harry, he sentido el cambio en ella. La mayoría de las veces es mi dulce bebé, la que yo conozco y amo, pero hay otras en que… su mirada es tan fría, como si fuera un ser desalmado y extraño que reside en su cuerpo…

–Sigue siendo tu hija, es la misma persona…

– ¿Esto quiere decir que el mal ya está en ella? –siguió Hermione sin oír lo que Harry decía-. ¿Cómo lo puedo parar?

–Hermione mírame –dijo Harry enojado tomándola por los hombros-, Joan no es mala, simplemente no lo es. Lo que sea que le esté pasando lo solucionaremos juntos, te lo prometo. No permitiré que nada malo le suceda a ella, no se volverá ninguna Dama oscura o cualquier estupidez de esas… Es nuestra hija, y haremos todo lo que esté a nuestro alcance para que no se vaya por ese camino… son nuestras elecciones la que nos definen, recuérdalo siempre.

Lo dijo con tanta firmeza que lo único que Hermione pudo hacer en esos momentos fue creerle. Aún así no lo pudo soportar y estalló en sus brazos, las lágrimas saliendo como nunca de sus ojos.

Miles de kilómetros más allá las alarmas sonaban en la prisión de Azkaban; Antonin Dolohov había desaparecido.

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N/A: Bien¿qué les pareció¿Decepcionados¿Emocionados¿Sorprendidos? Espero obtener reacciones positivas. Bien, sé que no hubo mucho romance en este capítulo, como supongo que muchos esperaban, pero sí hubo y la relación afectiva entre Harry y Hermione creció considerablemente. La verdad yo también estoy algo sorprendida por el giro que tomó la historia, pero la carta tenía que justificarla de alguna forma y esto fue lo que salió. Les tengo buenas noticias, tengo el capitulo final, o tal vez sea el penúltimo capítulo (aún no lo he decidido) casi listo. Lo más importante es que ya está escrito y sólo falta uno que otro retoque. En fin, voy a retomar cierta actitud que tenía antes y voy a pedir por ahí 15 reviews para este capitulo… ya que el siguiente está casi listo y pues… podría publicarlo más pronto de lo que creen… dentro de este mismo mes se los aseguro, pero necesito un incentivo. ¡En fin, gracias por leer!