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Accidente o destino, azar o predestinación, para que la relación

se realice necesita la complicidad de nuestra voluntad.

El amor es atracción involuntaria hacia una persona

y voluntaria aceptación de esa atracción.

..

Octavio Paz, La llama doble.

...

Marcus se inspeccionó en el espejo verificando que su rostro estuviera al menos limpio, pasó una mano por su barbilla comprobando que estuviera suave (o al menos pasable) al tacto pero sabiendo que al final del día tendría la incipiente sombra de una persistente barba, con un gruñido de exasperación Marcus le hizo un gesto obsceno al espejo y salió del baño, no podía creer el cuidado que la estaba poniendo a su apariencia, normalmente sus hábitos de higiene se limitaban a un rápido baño y a lavarse los dientes, sólo se afeitaba una o dos veces a la semana cuando ya parecía que podría lijar una mesa con su rostro, su barba crecía con rapidez, era gruesa y cerrada, no quería dejarla crecer porque no tenía la paciencia para cuidarla pero tampoco quería acudir a un salón de belleza mágico para que la eliminaran permanentemente, en su opinión eso era cosa de niñas.

No sabía si estaba haciendo lo correcto pero eso no le había importado en el pasado, y lo peor que le podía pasar era que Hermione Granger decidiera que no valía la pena perder su tiempo con un rechazado de Hogwarts, pero Marcus Flint había decidido, después de pensarlo desesperadamente toda la noche, que iba a ir tras la castaña de Gryffindor.

Una lechuza a media noche (obviamente Adrian no tuvo la amabilidad de verificar el cambio de horario) había puesto fin a su desesperación, Adrian había encontrado un hechizo para traducir el libro, así que Marcus ya no tenía que preocuparse por resistir la tentación de Hermione Granger, podía ir tras ella sin preocuparse por lo que pudiera pasar debido a los aspectos biológicos de su naturaleza como íncubo, era libre de formar una relación con ella.

Era imposible para Marcus negar su atracción por la castaña, antes necesitaba permanecer alejado de ella para salvarlos a los dos de las posibles consecuencias, había visto lo que sufrieron sus abuelos y sus padres por culpa de la maldición que cargaba su familia, Marcus no quería eso ni para él ni para Hermione, por eso era imprescindible que se mantuviera alejado, pero ahora que había encontrado la forma de neutralizar la maldición, sentía que finalmente podía ceder a sus deseos sin tener que preocuparse por nada más.

Lo único que tenía que hacer era esperar pocos días hasta que pudiera realizar el hechizo para contener sus primitivas características de íncubo pero mientras tanto podía beneficiarse de la presencia de Hermione Granger, le gustaba estar a su lado y hablar de lo que sea, besarla también aunque tendría que contenerse de hacerlo nuevamente porque una cosa llevaría a otra y sin darse cuenta terminaría cediendo a su íncubo interno y la marcaría como su única pareja sin el consentimiento de la castaña, lo cual a su vez sólo provocaría la ira de la chica y la subsecuente muerte de Marcus.

La encontró hablando con Terry Boot, en cuanto se percataron de su presencia el ravenclaw se fue y Marcus se quedó a solas con la castaña.

- Flint- dijo Hermione a forma de saludo, al contrario de lo que Marcus esperaba, la bruja no parecía incomoda pero tampoco estaba a la defensiva.

- Creo que nuestro nivel de intimidad ha escalado lo suficiente como para ameritar el uso de nuestros nombres, Hermione- sugirió Marcus con una sonrisa de lado, era el mismo tono que usaba en Hogwarts para provocar a los gryffindors.

- Y yo creo que eso fue un error, Flint- contestó la castaña.

- ¿Por qué?- preguntó Marcus.

Hermione se limitó a mirarlo con incredulidad, ¿acaso no era obvio?

- Te propongo algo, vamos a recorrer la ciudad y si al final del día no ha mejorado ti opinión sobre mi entonces te dejo en paz el resto de la semana- sugirió el Slytherin.

- Y por qué te importa la opinión que tenga sobre ti- preguntó Hermione sospechosamente.

- ¿Que no contesté eso ayer en la noche? Porque me gustas- respondió Marcus con su característico tono malhumorado, romántico no era, eso es seguro.

La castaña siguió observándolo sospechosamente, como tratando de descifrarlo, Marcus trató de permanecer impávido y con una mirada sincera pero la naturaleza había predispuesto su rostro de tal forma que siempre parecía irritado y sospechoso de algo.

Hermione por su parte estaba en un conflicto interno, por un lado quería salir a conocer la ciudad y las aldeas mágicas, por el otro había ido a Ámsterdam a trabajar no de vacaciones; y después estaba Marcus Flint, no sabía que hacer con el hombre, estaba atraída hacia él y no sabía ni por qué, ni siquiera era su tipo, ir de Ron a Marcus sería como ir de Gryffindor a Slytherin, obviamente.

- No creo que sea buena idea- respondió finalmente la castaña, sabía mejor que enredarse con un Slytherin, y menos con Marcus Flint, no podía confiar en sus motivos.

- ¿Dudas de mis intenciones?- preguntó Marcus dubitativamente.

Hermione suspiró exasperada y miró al Slytherin con irritación, seguramente se iba a arrepentir de sus siguientes palabras pero bien o mal, al menos le serviría para distraerse de su monótona vida, además, alguna vez pensó que Ron Weasley era su tipo, y obviamente eso resultó ser una mentira, tal vez lo que necesitaba era un Slytherin.

- Está bien, vamos- dijo la castaña, su tono sugería que estaba cediendo por simple aburrimiento.

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Dos horas después Hermione descubrió que tal vez después de todo, Marcus podría ser su tipo, el Slytherin había estado antes en la ciudad y había llevado a Hermione directamente a los mejores lugares hablándole de sus anteriores visitas, y su platica era interesante o eso le pareció a la castaña, pero últimamente había disminuido su interacción social así que no podía estar segura.

- ¿Por qué aceptaste colaborar con Malfoy para trabajar en San Mungo?- le preguntó Hermione a Marcus mientras caminaban por parte mágica de Ámsterdam, estaban en el equivalente de Callejón Diagón.

- Es buena publicidad para la constructora, los trabajos de pro-bono y grandes proyectos públicos como Hogsmade son nuestra hoja de presentación, el presupuesto es de bajo costo porque son asociaciones o instituciones gubernamentales que buscan ahorrar en gastos, aun así, los materiales y el trabajo son de alta calidad, nuestra ganancia es mínima, apenas lo suficiente para no reportar cifras negras pero eso es lo que atrae a nuestros clientes privados, gente dispuesta a pagar el valor de lo que hacemos porque ya han visto nuestro trabajo- explicó Marcos con fluidez, no era difícil hablar de su trabajo, es lo que hacia diariamente y le gustaba.

- ¿Y por qué su compañía no usa elfos?- preguntó Hermione, durante su tiempo en el Departamento de Criaturas Mágicas se había encontrado con cientos de negocios y empresas que usaban esclavos para no pagar mano de obra, las constructoras no eran la excepción, sólo Alfa Magical Constructions y algunas apotecarias no los usaban.

- Lo intentamos pero hacen un trabajo horrible y su constante autocastigo retrasa el trabajo, no saben leer planos ni entienden los hechizos de construcción, sólo servirían para ser ayudantes de los maestros, acarrear cosas y limpiar escombros pero el ambiente de trabajo en las obras de construcción es relajado a pesar del duro trabajo, los maestros se expresan con gritos y obscenidades, los elfos se lo toman en serio y terminan azotándose, a nuestros trabajadores no les gusta trabajar con ellos- respondió Marcus, no iba a admitir que comprar elfos para disponer de mano de obra barata había sido idea suya porque al final había aprendido su lección y Hermione no necesitaba saber eso, por lo que entendía, la chica era defensora de elfos.

Hermione entornó los ojos y vio al Slytherin con un poco de molestia.

- O sea que no tienes elfos no porque no eres un esclavista sino simplemente porque eres pragmático- comentó acerbamente la chica.

- ¿Pragmático?- Granger y sus palabras difíciles, que chistosa.-No soy esclavista, ni siquiera tengo elfos en mi casa, de todas formas el "esclavismo" es parte del proceso económico, creo que los muggles también pasaron por la misma etapa, eso hicieron con los negros de África ¿o no?- preguntó Marcus, tal vez su pasatiempo no era memorizar libros como lo hacía la castaña pero eso no quería decir que no ejerciera el pensamiento.

- En el pasado, ahora está prohibido, han avanzado- respondió Hermione.

- No es cierto, es el mismo gato pero revolcado - dijo Marcus simplificando las cosas, es lo que hacía normalmente, podía entender lo que le decían o lo que leyera pero siempre terminaba parafraseando a su modo, su información era correcta pero su estilo era simplista y hasta vulgar, por eso, cuando no lograba intimidar a algún zoquete hufflepuff a que se "ofreciera" a hacer sus tareas, sacaba malas notas en sus ensayos de Hogwarts, porque eran de corta extensión y de lenguaje más bien coloquial, además, siempre encontraba la forma de meter sus propias ideas sobre el tema: "o sea, básicamente lo que este tipo quiso decir fue que para lograr una transfiguración más menos decente hay tener una clara imagen de la cosa, pero yo digo que la pregunta no es cómo debe hacerse sino por qué carajo ha de hacerse, a quién le importa cómo convertir un conejo en una piedra, estoy seguro de que sólo al conejo, ¿no sería asesinato del conejo?", McGonagall siempre le otorgaba calificaciones bajas.

Hermione sonrió y asintió levemente, estaba de acuerdo con él, no podía creerlo.

- ¿Por qué no seguiste jugando quidditch después de Hogwarts?- le preguntó con aparente curiosidad.

- Porque la estúpida industria no supo reconocer mi talento- refunfuñó el Slytherin.

Hermione lo vio sospechosamente esperando a que dijera algo más.

-… y golpeé a algunos entrenadores y directivos que me hicieron enojar- admitió Marcus presuntuosamente, Hermione no estaba sorprendida.

- ¿Y por qué no seguiste intentando? En Hogwarts te gustaba casi tanto como a Oliver- dijo la castaña.

- Lo mío era competividad, sigo jugando por diversión- dijo Marcus.

- Harry y Ron también siguen jugando en equipo de aurores- comentó Hermione.

- Sí, les ganamos hace unos meses, Potter se volvió lento y Weasley nunca tuvo talento- dijo Marcus con una sonrisa, entre él y Adrian habían formado un equipo amateur de quidditch y seguido organizaban partidos.

Hermione volteó a verlo con una ceja en alto, Marcus siguió sonriendo descaradamente.

- Está bien, no voy a hablar más de esos dos- cedió Marcus, tenía la extraña impresión de que siempre iba a estar cediendo con la castaña.

- No, es la verdad- concordó Hermione con un suspiro resignado recordando que en sexto había ayudado a Ron a quedarse en el equipo y el desagradecido tramposo la hizo arrepentirse con su asquerosa actitud.

Marcus rió estrepitosamente y le pasó un brazo por los hombros para atraerla hacia su pecho.

- Vamos a tomar algo- propuso Marcus.

Hermione se dejó guiar por el Slytherin rumbo a una cafetería que estaba del otro lado de la calle, en cuanto el mesero se fue con su orden, la castaña se encontró en el centro de atención de Marcus.

- ¿Qué?- le preguntó la chica pasándose una mano por su rebelde cabello.

Marcus sonrió pero no dijo nada y continuó mirándola fijamente. Había algo sobre Hermione Granger que lo volvía loco, y después de algunas horas junto a ella decidió que no le importaba si era por su naturaleza de íncubo o simplemente por una razón misteriosa e inexplicable, le gustaba ese sentimiento.

- ¿Y cuál es tu problema con Weasley y Potter?- le preguntó Marcus después de algunos minutos de silencio.

- No tengo ningún problema con ellos- respondió Hermione poniéndose a la defensiva en cuánto escuchó la pregunta.

Marcus levantó una ceja en señal de incredulidad pero decidió no insistir.

- ¿Y cuánto tiempo llevas trabajando en el ministerio? – preguntó Marcus cambiando el tema.

- Algunos años- respondió Hermione tratando de sonar afable después de su anterior respuesta.

- ¿Vas a ser ministro?- preguntó Marcus sospechosamente, desconfiaba de los políticos.

- No por el momento- respondió Hermione crípticamente y con una sonrisa ante el tono de Marcus.

- Los gryffindors normalmente no son buenos políticos- le advirtió Marcus.

- ¿Y por qué no?- exigió saber la castaña con cierta indignación.

- Son sinceros y no son ambiciosos ni arteros. Tienen las cualidades equivocadas- explicó Marcus.

- ¿Y lo dices así, tan cínicamente?- preguntó Hermione, que no se suponía que los slytherins eran sutiles, Marcus sólo sonrío ante el tono de la castaña.

Hermione no pudo evitar regresar la sonrisa de Marcus y esta vez fue su turno de observar al Slytherin, había algo sobre Marcus Flint que le atraía, y era absurdo porque ella y Marcus Flint no deberían tener nada en común, en que situación más extraña y absurda se encontraba, pero le gustaba.

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Marcus y Hermione regresaron al hotel entre risas y cámaras, había reporteros a la entrada del lugar.

- Señorita Granger, una pregunta…- comenzó uno de los reporteros a incomodar a la castaña.

Con su tradicional y malhumorado gruñido de desprecio, Marcus apartó al reportero con la facilidad de un saca-borrachos en un bar.

- Y yo siempre les pido amablemente que me dejen en paz, no sabía que la fuerza bruta funcionara tan bien- comentó Hermione, lo único que Ron lograba con la fuerza bruta era enojarse hasta alcanzar característicos tonos rojos que irían muy bien en una convención de comunistas rezagados en el tiempo.

- Es que tú te tienes que valer de tu inteligencia y modales porque eres chiquita y fina, delicada. Yo me valgo de mi fuerza y mi actitud porque soy grande y fuerte, cada quien sobrevive como puede, por ejemplo… -

- ¿Marcus?- interrumpió Hermione al pedante Slytherin, ¿chiquita? ¿A quién le llamaba chiquita? Ella había peleado contra mortífagos y políticos.

- ¿Qué?- preguntó Marcus.

- Ya cállate- ordenó Hermione en un intento por salvaguardar el bienestar del Slytherin antes de que la hiciera enojar.

Marcus obedeció pero no fue por las órdenes de Hermione, una escena llamó su atención, Hermione siguió la dirección de su mirada y se encontró con Draco Malfoy quien parecía estar platicando animadamente con una bonita rubia de ojos azules, y Pansy no estaba por ningún lado.

- ¿Quién es?- preguntó Hermione finalmente, Marcus había comenzado a molestarse por el aparente coqueteo entre los dos rubios, la castaña temió un segundo que fuera la exnovia de Marcus o algo parecido.

- Sé que no es Parkinson- contestó Marcus viendo sospechosamente a Draco Malfoy.

Hermione seguía confundida pero el momento de inseguridad y celos había desaparecido, a veces detestaba a las rubias.

- Eso es obvio, tal vez terminaron- sugirió Hermione, por lo que ella había visto la relación no parecía ser un paseo por las nubes.

- Lo dudo, Pansy ha estado obsesionada con él desde Hogwarts- respondió Marcus buscando con la mirada a la chica en cuestión.

- ¿Y qué? Es un problema entre ellos, ¿por qué te interesa?- preguntó la castaña confusa.

- Parkinson es hija de Margaret- explicó Marcus, eso era nuevo en él, nunca ofrecía información sobre sus asuntos familiares ni personales a nadie excepto a Adrian, sintió que era riesgosa la facilidad con que le decía cosas personales a Hermione, él normalmente era taciturno pero al parecer alrededor de la castaña se volvía un maldito hufflepuff verboso.

- ¿Margaret tu madre?- preguntó la castaña, recordaba que Marcus le había hablado el día anterior sobre su mamá estando embarazada.

El Slytherin simplemente asintió.

- ¿Pero no de tu padre? – preguntó Hermione nuevamente tratando de atar cabos para entender un poco sobre la disfuncional familia Flint.

Marcus volvió a asentir.

- ¿Pero tú eres mayor y tus padres siguen juntos?- continuó Hermione siguiendo su propia línea de pensamiento y sin prestarle interés a su falta de tacto.

Marcus continuó asintiendo esperando el momento en que la castaña se diera cuenta de su rudeza.

- Y normalmente no hay divorcios entre los matrimonios de familias como la tuya, eso quiere decir que tu madre engañó a tu papá cuando tú tenías… entre cinco y seis años, Pansy es tu media hermana- resumió Hermione con tono triunfal al haber desarrollado tan rápido sus conclusiones.

Y Marcus volvió a asentir viendo curiosamente la sonrisa triunfal de la castaña, era increíble, ahí estaba la bruja hablando de sus problemas familiares como si fueran un problema aritmántico y él seguía sintiendo unas inmensas ganas de plantarle un beso.

Sólo cuando Marcus falló en comentar algo Hermione se dio cuenta de que hablar así de su familia no era lo más educado, cualquiera diría que estaba feliz por las tendencias adúlteras de la Sra. Flint.

Apenada, Hermione partió sus labios para intentar disculparse cuando una voz los interrumpió.

- ¡Hermione!- la castaña la reconoció al instante.

- Ginny- dijo la castaña viendo con sorpresa a la pelirroja que se había acercado.

- ¿Qué haces aquí?- preguntó la pelirroja con curiosidad y viendo sospechosamente de Hermione a Marcus.

- Trabajo, ¿tú?- dijo la castaña sin elaborar su respuesta para explicar la presencia de Marcus.

- Hay un partido de quidditch y El profeta me mandó a cubrirlo- respondió la futura señora Potter.

Y eso fue todo, ninguna de las dos tuvo nada más que agregar a la insípida conversación, Hermione no había hablado con Ginny desde su rompimiento con Ron pero en realidad su amistad se había empolvado desde que la pelirroja comenzó a salir con Harry Potter, no es que se hubieran peleado sino que simplemente no se reunían para pasar tiempo juntas, sólo se veían cuando se reunía el trío, Ginny, siendo el apéndice de Harry, lo acompañaba a visitar a Ron y Hermione, momentos que aprovechaba para hablar de su exitosa pero fugaz carrera en la liga de quidditch, y sí, básicamente a eso se remitía la interacción entre ambas.

- ¿Nos vamos?- preguntó Marcus a Hermione al ver que la situación se volvía incómoda entre ambas chicas.

- Adiós Ginny- se despidió la castaña, la pelirroja sólo asintió pero su mirada no dejaba de escudriñar la escena entre Hermione y Marcus, no había estado feliz cuando se enteró de que Hermione había dejado a su hermano pero tampoco le había molestado demasiado, ahora empezaba a sospechar que Hermione le debía una explicación.

- Eso fue interesante- comentó Marcus con un tono que sólo podría ser descrito como Slytherin, vago y abstraído.

- ¿No vas a ir buscar a Pansy?- preguntó Hermione.

- No, ¿para qué?- dijo Marcus confundido.

- Para ver cómo está por lo de Malfoy- explicó la castaña con voz sabelotodo.

- Por muy infantil que pueda parecer, no es una niña, Malfoy es su problema- respondió Marcus, no odiaba a su media hermana pero tampoco le tenía cariño, le era indiferente.

- ¡Hermione!- otra voz conocida: Harry Potter.

Marcus maldijo por lo bajo al ver a ver los dos hombres que se acercaban Harry Potter y Ronald Weasley.

- ¿Qué es esto? ¿Una maldita reunión de Hogwarts?- preguntó Marcus retóricamente.

- Eso parece- murmuró Hermione tratando de producir una sonrisa para su amigo y esperando que el encuentro con Ron no fuera demasiado incómodo, no era la primera vez que se encontraban desde su separación pero nunca antes Marcus Flint había estado presente.

- ¿Hermione qué haces aquí?- preguntó Harry a su amiga, la había llamado instintivamente en cuanto la vio olvidándose de que Ron había salido de la etapa de angustia y había entrado a la de enojo y rencor.

- Trabajo, vine a un congreso como representante del ministerio- explicó Hermione observando de reojo a Ron, lo bueno era que ya no parecía un cachorro perdido, la malo es que ahora parecía un Gryffindor bravucón al que le acaban de insultar a la mamá.

- ¿Y Flint?- le preguntó Harry sin molestarse en voltear a ver al Slytherin en cuestión.

- Flint puede responder él solito, Potter. Vine al mismo congreso- interrumpió Marcus con su media sonrisa instigadora.

- Flint, dudo que tú sepas qué es un congreso a menos que sea uno sobre cómo…

- ¡Harry!- regañó Hermione a su amigo antes de que éste pudiera terminar su insulto.

- Hermione, ven con nosotros- ordenó Harry con la autoridad del niñoquevivió.

- No, estoy ocupada- se negó la obstinada castaña, no le gustaba recibir órdenes.

- Hermione ¿por qué estás con Flint?- preguntó Harry para beneficio de Ron.

- Vinimos juntos al congreso, por nuestros trabajos- explicó la castaña, Harry no parecía convencido, Ron había comenzado a apretar sus puños y su mirada azul se clavó en los ojos oscuros de Marcus.

- Bueno pero no tienes que estar con él todo el tiempo, estoy seguro de que puede cuidarse solo- argumentó Harry dispuesto a llevarse a la castaña.

- Pero mi mami me encargó con Hermione, me dijo que no me separara de ella para no perderme- dijo Marcus emitiendo una voz infantil y quejumbrosa para hacer enojar al Gryffindor.

Hermione sonrió involuntariamente, gesto que afortunadamente fue desapercibido por Harry y Ron, ocupados con mirar feo al Slytherin.

- Harry, los busco después ¿sí?- pidió la castaña sabiendo que si no separaba a sus amigos de Marcus comenzarían una pelea.

El héroe del mundo mágico aceptó renuentemente y se alejó de la pareja sin antes dejar de dirigirle una mirada amenazante a Marcus Flint, Ron por su parte encaró un segundo a Hermione pero si mirada era indiferente, la castaña supuso que eso era mejor que una mirada triste y suplicante.

- Eso fue todavía más interesante, ¿así son todas las amistades entre los Gryffindor?- preguntó Marcus, no podía creer que esos tres eran amigos, jamás volvería a quejarse de la peste que era Adrian Pucey.

- Que gracioso Marcus- lo regañó Hermione, no había necesidad de comentar sobre la deteriorada relación del trío dorado.

- Una vez, Adrian, en una carrera ilegal de escobas, me apostó contra un vampiro y perdió, logramos huir y lo perdoné, después de desquitarme, obviamente. Otra vez, mientras estábamos trabajando en la construcción de mi casa, se le cayó la puerta principal encima, me pareció tan gracioso verlo debajo de la puerta que le salté encima con todo el peso de mi cuerpo, tuvo que pasar algunos días en San Mungo, pero igual se aguantó y no se enojó mucho. Otra vez, cuando fuimos detenidos por los aurores en Brasil, Pucey, para no ser arrestado conmigo y poder irse con una modelo que había conocido, les dijo que yo le estaba ofreciendo servicios sexuales y los aurores me arrestaron bajo cargos de posesión ilegal de pociones y prostitución, Adrian fue a sacarme dos días después, y otra vez lo perdoné, después de desquitarme obviamente. Otra vez, estábamos en un festival de Irlanda y el idiota de Pucey hizo que nos casaran en un ceremonia de unión de manos, eso hizo las cosas incómodas algún tiempo pero al fin lo superamos, y básicamente estuvimos casados pero no valió nada porque nunca fornicamos, además…-

- Gracias Marcus, ya te entendí- interrumpió la castaña, a pesar de que estaba horrorizada con las anécdotas del Slytherin no pudo evitar sonreír divertida y agradecida, muy a su estilo, Marcus le estaba diciendo que los verdaderos amigos siempre regresan y superan cualquier problema.

El Slytherin, una vez logrado su cometido de hacerla sonreír, cambió su actitud y se acercó a la castaña, habían dejado atrás el bullicio de la recepción y estaban en el elevador rumbo a sus habitaciones.

- Entonces, ¿sigues pensando que fue un error?- le susurró Marcus acercándose peligrosamente a la castaña.

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Notas:

Con una sonrisa cínica les ofrezco el capítulo esperando perdonen la tardanza.

¿reviews?