Sosuke deslizaba lentamente sus dedos en el interior de Rin, que se quejaba placenteramente por semejante tortura. La humedad que él mismo provocaba en la sexy Rin lo enloquecía. Sosuke introducía sus dedos y los sacaba, tomándose mucho tiempo, mientras con su lengua contorneaba completamente cada pliegue de Rin.

—So…suke...

...

Acababan de cumplir seis meses de noviazgo y Rin, siendo como era, había propuesto una celebración especial sólo para ellos dos. Sosuke se encargaría de la cena y ella sería el postre. Así mismo se lo había dicho a Sosuke que sólo se la quedó contemplando largamente mientras procesaba esas palabras. Ella había pasado todo el día enviándole fotos provocativas y él en realidad se sentía el hombre más feliz de la tierra.

Esa noche Sosuke había quedado sin palabras al verla en el apartamento, cuando Rin apareció con un sexy vestidito rojo que enseñaba toda su espalda y era coquetamente muy Rin. Sosuke estaba embobado disfrutando de las bellas piernas de Rin y no le quedaba duda de que ella era en definitiva, su postre, para esa noche de celebración.

Cuando la cena había desaparecido Rin le pidió a Sosuke que salieran un momento al balcón a disfrutar del aire fresco y las estrellas. Rin se desilusionó un poco pues no se veían las estrellas aunque el cielo estaba despejado. Sosuke aprovechó para tener su momento cursi de la noche, la abrazó y la besó con ternura y le dijo al oído que el llevaba años viendo las estrellas cada vez que la veía a ella. Rin no pudo contener la risita tonta que a veces soltaba y Sosuke para callarla volvió a llenarla de besos. Se tomaron unas cervezas y llegó el momento en el que Sosuke preguntó por el postre.

La bella novia de Sosuke lo arrastró hasta su cuarto y le dijo que la esperara un momento. Cuando Rin volvió a aparecer, Sosuke pensó que se volvería loco de deseo. Rin ahora tenía un sexy conjunto de lencería rosada que involucraba un diminuto sostén que enmarcaba a la perfección sus senos, una tanga inocente al frente y que le provocó una erección inmediata cuando ella se la enseño con picardía y las medias de seda que él le confesó le gustaría vérselas algún día. Pues el día había llegado y ahora Sosuke se preparaba con todas sus ganas para devorar lentamente su postre de seis meses de noviazgo y años de espera llamada Rin Matsuoka.

...

Rin empezó a estremecerse. Era demasiado el placer que Sosuke le provocaba. Ella seguía complaciendo a Sosuke con la boca pero esta posición, en la que ella prácticamente estaba sentada sobre el rostro de su chico mientras ella se lo tragaba completamente, la estaba llevando a alcanzar un delicioso orgasmo, que la hacía gemir durísimo, como si todo su ser estuviera al borde del mayor éxtasis.

Sosuke sabía que su bella novia no aguantaría por mucho más la invasión de sus dedos y su lengua en su anatomía y decidió que era momento de prepararla para que pudiera recibirlo en la manera en la que lo haría esta vez.

Rin estaba nerviosa pero una vez él la calentaba de esa manera y ella pasaba el límite de la cordura, se transformaba en llamas implacables que no se cansaban de pedirle más a Sosuke de lo que él sabía darle.

Sosuke se incorporó lo suficiente para hacer que levemente Rin gateara hacia delante para no perder el equilibrio, haciendo de la escena, una visión más sexy aún. La chica, lejos de soltarlo por su boca, se apegó más a la erección de Sosuke que pedía a cada momento que pasaba, que la bella chica subiera la intensidad de la felación.

Al erguirse en su posición, Sosuke quedaba con su cara a la altura del trasero de su bella novia y ella quedaba completamente a gatas sobre él, mientras seguía saboreando el miembro húmedo de Sosuke, un Sosuke que se aproximaba a introducirse por su cavidad más prohibida, y que probablemente la dejaría adolorida y atontada por semanas. Ella intentaba no perder la compostura pero su corazón y sus nervios la traicionaban, no sabía llegado el momento cómo tendría que actuar pero pensó que en los brazos de Sosuke nada le provocaba rechazo y ya en varias ocasiones había experimentado las caricias nada inocentes de su novio por todo su cuerpo.

Un día en el que se encontraban hablando en la manera en la que sus buenos amigos "ReiGisa" llevaban a cabo sus relaciones sexuales, les había salido espontánea la idea de probar lo mismo y ambos habían llegado a la conclusión de que en algún momento lo harían. No había pasado mucho tiempo.

Rin divagaba en sus pensamientos y en lo deliciosa que se le hacía la erección de Sosuke mientras lo devoraba, que pegó un brinco cuando uno de los dedos de él que invadía su vagina, se había deslizado afuera y se había colocado pícaramente ahí… Pronto el resto de dedos de Sosuke se deslizaban afuera de ella y Rin sentía como Sosuke tomaba sus carnes y las separaba. Ella se encendió en rojo completamente, incapaz de evitar que sus gemidos se salieran por su garganta, tratando de aplacarlos con succiones más fuertes al miembro de su guapo novio.

Sosuke empezó a lamer a Rin por todo el lugar, hundiendo su lengua en ese pliegue hasta ahora no penetrado por él de ninguna manera. Rin se resistía e intentaba seguir con la felación, pero las sensaciones provocadas por las acciones de Sosuke le impedían seguir chupando adecuadamente, más bien se dedicó a gemir y a nombrar a Sosuke cada vez que él le propinaba otro lenguetazo y daba suaves chupaditas por el lugar. Poco a poco el cuerpo de Rin, ahora respondiendo a los nuevos estímulos de manera más caliente, empezó a mojarse nuevamente, con sus líquidos escurriendo por entre sus piernas y juntándose con la saliva de Sosuke, que empezaba a simular una penetración con la lengua.

Todo eso era irresistible para Rin.

—So…suke...oh… por favor…no…

—¿No te gusta, Rin?—la voz completamente sexual de Sosuke la volvía loca, quería escucharla más.—¿Quieres que me detenga?—Sosuke hundía un poco más su lengua mientras separaba las carnes de Rin para tener más acceso a ella.

—¡Ah! Sosu… Ah! Ah!—los gemidos de Rin aumentaban en intensidad. Sosuke estiró una mano para tocarla en su clítoris y hacerla sentir más de lo normal.

Rin sentía que no aguantaría mucho más, Sosuke dejó en paz su clitoris y pasó su mano por su humedad para mojarse los dedos con ella, luego los acercó a la otra cavidad de Rin con la que también podría obtener placer y deslizó un dedo en el interior no sin antes encontrar resistencia.

—Déjame entrar Rin…—era muy erótico todo lo que hacía Sosuke, su voz, sus gestos, sus deseos.

—Sosu…ke…yo…ahhh!

Rin no podía evitarlo. Se sentía demasiado bien. Su propia humedad hacía que el dedo de Sosuke se deslizara sin problemas una vez dentro. Un poco de molestia se hacía presente, pero a esta sensación se estaba acostumbrando, Rin decidió seguir tragándose a Sosuke.

Deslizando su dedo adentro y afuera de Rin para acostumbrarla a la invasión, Sosuke pensaba en lo caliente del momento, en las ganas que tenía de enterrarle su erección a Rin analmente, de hacerla completamente de él, al haberla penetrado por cada una de sus cavidades. Incluso el momento era sexual a más no poder, él estaba deslizando uno de sus dedos dentro de Rin en introdujo otro en la vagina húmeda y cálida de la chica mientras ella se llenaba la boca con él. Rin era una explosión de intensidad. La llenaría completamente.

Al escucharla gemir con descaro decidió introducir un dedo más para dilatarla. Igualmente humedeció sus dedos con ella misma para poder deslizarlos dentro, al hacerlo la chica se estremeció de pies a cabeza y soltó un gemido sonoro.

—¡So...Sosuke!

El se incorporó completamente, la bella Rin quedó a gatas limpiándose un poco la boca. Sosuke la penetró vaginalmente sin avisarle y sin mucha delicadeza. Rin empezó a gemir y a moverse para que Sosuke la embistiera más pero Sosuke no paraba de provocarla. Salió del interior de la chica que se quejó haciendo un puchero, ya no había manera de detener a Rin, que de un momento a otro iba a empezar a pedir más. No pasó casi nada de tiempo.

—¡Quiero más Sosu!—era casi una orden, Rin tenía toda su bella cara roja como un tomate.

—¿Quieres más de qué, muñeca?

—De ti Sosu, dame más de ti—

Rin se empaló en la virilidad de Sosuke que la embistió un poco más, mojándose completamente con ella, dirigió su erección a la otra cavidad de la chica, separó las carnes de Rin y se empezó a empujar dentro de ella.

Rin dio un respingo, el dolor empezaba a ser insoportable, no iba a ser posible que semejante tamaño de Sosuke entrara por ahí.

—¡Me duele!—hacía un puchero muy sexy pero no se resistía, Sosuke sabía que el dolor debía ser real, el cuerpo de Rin le ponía demasiada resistencia.

—Relájate preciosa—Sosuke se doblaba sobre la espalda de su chica para lamerla y darle besos y acercarse a su oído. Sosuke hizo soporte sobre un brazo, la tomó por el cuello y la acarició hasta posar su mano sobre la boca de Rin e introdujo sus dedos para que ella los mordiera. —Muerde si duele, Rin—era demasiada provocación. Rin creyó que se volvería loca.

Sosuke empujó más, deslizándose dentro de la cavidad anal de su novia, no había manera que él se detuviera ya, la sensación era demasiado placentera. Rin intentaba soportar el dolor, pensó en la primera vez que se acostó con Sosuke también le dolió, incluso aún dolía, pero había algo en ese dolor que la hacía querer más, ser completamente de Sosuke, unirse a él, ser uno solo.

Sosuke esperó un momento a que Rin se acostumbrara. Le decía palabras subidas de tono pero sobre todo la ponía al tanto de cuanto la deseaba, de cuanto le gustaba y de cuanto la amaba. Cuando ella empezó a moverse, el supo que podía empezar a embestirla primero con suavidad, haciendo un esfuerzo sobrehumano para no estamparse contra ella con toda su fuerza.

Los gemidos de Rin eran una mezcla de dolor y pasión, un sonido demasiado tentador para Sosuke, que estaba en éxtasis. La chica se colocó en la posición que siempre tomaba cuando él la ponía a gatas y enterró su cabeza contra la cama, apretando las sábanas.

Sosuke se deleitaba con la forma que hacía la espalda de esa sexy ex-señorita y los hoyuelos que se le hacían en la espalda baja, y el bonito corazón que hacía su trasero que estaba siendo perforado por toda la pasión de Sosuke, que lo que quería era entrar hasta el fondo de Rin. Él se detuvo un poco, volvió a levantar a Rin y se acercó a su oído para preguntarle si estaba bien, le susurró lo buena que estaba y Rin respondió con una sonrisa pícara y varios gemidos pues no podía hablar.

Sosuke entonces volvió a penetrarla, llevando el vaivén pasional a un ritmo desenfrenado, preso de un placer inigualable y sintiendo como el interior de Rin lo devoraba completamente, como si quisiera tragárselo sin saborearlo. De un momento a otro, él llevó su mano sobre el clítoris de Rin y empezó a tocarla como a ella le gustaba, arrancando más gemidos a la chica.

Ambos sin poder contener más el orgasmo, llegaron cada uno al clímax su manera, Rin con gemidos demasiado sonoros para las personas decentes y Sosuke gruñendo como un animal salvaje que acababa de devorar a su presa. Una vez Sosuke se salió del interior de su chica, la volteó para poder besarla sin contemplaciones, le robó el aire, el aliento y todo lo que aún le quedaba a Rin de fuerzas. Sosuke la abrazó, le repartió besos por todo el cuerpo, le dijo y una otra vez cuanto la amaba, la acarició y la volvió a besar una y otra vez.

Rin estaba presa de un Sosuke que la amaba sin tregua, que se entregaba completamente, estaba tan embelesada con esa manera de amar que se sintió muy feliz, completa, lo miró intensamente y le sonrió.


Espero les haya gustado... ^^

Yaoi indirecto, si o que?! Hahaha

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