Capítulo 10: Atrapado en el horizonte de eventos. Parte 2
Durante el amanecer de un nuevo día, la familia acordó pasar el sábado entero juntos como nunca habían hecho hasta ahora. Tomaron dirección hacia la plaza más grande del pueblo, y se dedicaron a jugar alegremente junto a su hijo, simulando vivir toda clase de aventuras que los prepararía para el futuro, o al menos así decía Cian cada que se le ocurría una nueva idea para agregar a su historia personal. Padre e hijo se volvieron inseparables durante esa tarde. Sólo volvían con Marina cuando necesitaban descansar un poco o recuperar energías con un poco de comida preparada en casa, debido a la condición de sus heridas no pudo unirse a los juegos que requerían actividad física intensa. Durante todo lo que duró aquel largo día, Cian se sintió la persona más feliz sobre la tierra. No lo hubiera deseado de otra manera.
Al caer la noche, los tres regresaron a casa con Cian sobre la espalda de Ao. Juraba no poder mover un solo músculo más, e incluso se quedó dormido encima suyo muchas calles antes de llegar a su hogar. Marina pese a que no había podido participar directamente con ellos, se le veía incluso más feliz que al propio Cian. Nada en el mundo había que pudiera hacerla más feliz que ver a su hijo y a su esposo jugando llenos de dicha y alegría.
Tan rápido como llegaron a casa, Ao dejó a Cian en su cama y lo arropó con cuidado. Mencionó a Marina lo feliz que estaba de haber tenido la oportunidad de conocerla y vivir tantas aventuras con ella de jovenes, de haber tenido un maravilloso hijo con ella y de muchas cosas más. Se dirigieron a su habitación y cerrando la puerta finalmente pudieron terminar con su charada del día. Ao se desmoronó sobre la cama luchando por contener las lágrimas. Esa sería probablemente la última vez que vería a su esposa, la última vez que dormirían juntos, la última vez que se abrazarían. Los dos lo sabían pero ninguno quería decirlo.
Prometiendo pasar el resto de la noche abrazados para jamás olvidar el dulce aroma del pelaje del otro, una cosa llevó a la otra y la tristeza que reinaba el ambiente se transformó en emoción de pasión por amor y lujuria. Esa sensación de estar conectados íntimamente era algo que tampoco querían olvidar. Volviéndose uno con el otro repetidas veces durante la noche. Ao y Marina se entregaron a todos sus placeres buscando menguar el dolor en sus corazones con dulces palabras de amor al oído hasta el amanecer.
La mañana del domingo llegó y con esto la despedida de Ao. Marina y Cian le hacían compañía en el frente de la casa esperando por la llegada de Zelen con sus maletas listas. Ninguno de ellos tenía ganas de hablar, solo esperaron desconsolados por la hora final. Ao aunque triste, se marchaba tranquilo de saber que su hijo había prometido proteger a Marina hasta su regreso. Repitió la promesa que le había hecho una vez más y chocó su mano con la de Cian esperando que la cumpliera.
Cuando el reloj marcó el medio día, el carro de Zelen apareció en el horizonte para recoger a Ao, quien se despidió con un beso de Marina y con una caricia en la cabeza a Cian. Soltando un simple "hasta luego" sin voltear a verlos antes de subir al vehículo. Sabía que si cruzaba mirada con Marina se arrepentiría de su decisión. Se limitó a imaginar su rostro alegre, aunque realmente estuviera al borde de las lágrimas a su espalda. Cian le dio palabras de aliento imaginando que se verían pronto, le motivó a seguir adelante prometiendo convertirse en un guerrero orgulloso antes de volver a reunirse.
- ¿Todo listo? - Le preguntó Zelen en el interior. La respuesta de Ao fue negativa. por supuesto que no estaba listo para abandonar a su familia. Pero otra opción no tenían gracias a la carta que había mandado Cian a la capital. Era lo único que podía hacer ahora para protegerlos.
Desapareciendo en el paisaje, Marina se desplomó en el suelo producto de la tristeza en su corazón. Cian quien había hecho la promesa a su padre socorrió a abrazarla, no era un sentimiento real por ella y más se trataba de una obligación, pero Marina lo tomó con gusto haciéndole sentir un poco mejor. Le agradeció acariciando un poco su cabeza, cosa a la que Cian no pudo poner resistencia como parte de su promesa. Madre e hijo pasaron el resto de la tarde juntos en soledad. La casa aunque no había mucha diferencia en el ruido, se sentía ahora mucho más silenciosa y vacía.
Con la llegada del lunes se iniciaba una nueva semana, saliendo de casa más temprano de lo habitual, Riolu se sentó en una banca de la plaza cercana a la escuela para terminar la tarea que no había tenido tiempo de realizar los días anteriores.
- Nos vemos de nuevo, putito. - Se paró Machop a su lado esperando una respuesta. Cian hizo lo que siempre y lo ignoró. Por supuesto que debían verse de nuevo todos los días si asistían a la misma escuela. No había razón en responder un comentario tan tonto. - ¿Le escribes una carta a tu novio Kuro? - Intentó molestarle con otro tema, obtuvo el mismo resultado. - ¡Le diré a profesor que estás haciendo la tarea antes de clases! - Se marchó corriendo.
- Veo que te siguen molestando jiji. - Llegó Zorua a saludarle pero tampoco le hizo caso. Aún así el Pokémon tipo siniestro se quedó junto a él sin decir nada, esperando que terminara sus deberes. Riolu imaginó que solo había ido a copiarle las respuestas, pero eso no era asunto suyo, si quería hacerlo era libre de copiarle.
- Gracias por devolverme la mochila. - Agradeció mientras guardaba todas sus cosas una vez que terminó de escribir.
- No es nada, la verdad es que tenía curiosidad de ver dónde vivías jiji. - Contestó Kuro con honestidad. - ¿Ya conseguiste el nuevo número que salió ayer? - Preguntó ansioso de tener a alguien con quien hablar de él.
Con todo lo que había pasado ese fin de semana Riolu lo había olvidado por completo ir a la revistería. Sólo hasta ese momento que Kuro lo había traído a la mesa es que lo recordó. Lamentó dar una respuesta negativa al mismo tiempo que estrellaba su cabeza contra la mesa como castigo a su cerebro por tener que esperar una semana entera para conseguirlo.
- No te preocupes que yo lo he traído conmigo jiji. - Le mostró la cubierta saliendo de su mochila. - ¡Si quieres más tarde podemos leerlo juntos! - Le ofreció iluminando la cara de Cian cuando lo escuchó.
Ambos Pokémon corrieron hacia la escuela ahora que ya era tarde, siendo los últimos en llegar al salon y hacerlo juntos, no pudieron evitar recibir comentarios de sus compañeros insinuando que habían llegado tarde por otras razones. Comentarios que Riolu ignoró como estaba acostumbrado, y Kuro solo rió de escucharlos. No había razón de desmentir algo que le parecía gracioso si a Cian no le importaba.
Comenzando la mañana revisando la tarea, Riolu consiguió un sobresaliente, Zorua apenas había conseguido el pase. Machop por otro lado había logrado responder menos de la mitad de los ejercicios bien. Para sentirse mejor consigo mismo, Blanca acusó a Cian de haberla hecho esa misma mañana, pero al profesor no le importó. Después de todo estaba bien hecha y mucho mejor presentada que la de muchos otros Pokémon. Todos menos Cian rieron cuando el profesor tomó de ejemplo el trabajo de Blanca sobre cómo no hacer las tarea.
- Maldito Cian, me has hecho quedar mal de nuevo. - Murmuró viéndolo fijamente. - Que seas el único que no se ríe significa que eres el culpable de esto y lo sabes. - Pensó buscando venganza.
El día transcurrió lento y pesado como cualquier lunes común y corriente. Cian siguió tan callado como siempre, y Kuro poco a poco se iba integrando más en las conversaciones del grupo cuando el profesor debía salir un momento por cualquier motivo. Si bien deseaba hablar más con Cian, podía esperar a la salida para hacerlo. Mientras tanto se divertía platicando con Kalem, quien le ponía al día con todo lo que había pasado en el grupo antes de que él llegara.
Cuando la campana de salida resonó a lo largo de la institución, todos los Pokémon salvo Cian se apresuraron a retirarse del lugar. Esse quedó en el salón ordenando sus cosas dentro de su mochila. Kuro lo esperaba afuera junto a Kalem, quien había decidido acompañarlos por su propia cuenta.
- ¡Vamos vamos! - Lo apresuró Kuro recordando al Pokémon lucha que traía su historieta consigo.
Cian guardó el resto de sus cosas con velocidad al ser recordado de este hecho. Optando por llevar su libreta en mano. No había tiempo que perder en acomodar todo dentro de su mochila. Riolu y Emolga no habían pasado suficiente tiempo juntos para decir que alguna vez fueron amigos, pero tampoco tenían nada en contra el uno del otro, nada más allá de la incomodidad de tener que soportar a Sentret, eso era más culpa del profesor que de Riolu por lo que podía perdonarlo. Sólo lo molestaba porque Machop le había metido ideas en la cabeza de que era divertido meterse con él. Podían llevarse bien con tal de pasar tiempo con Kuro. Blanca por su parte se sintió traicionado al ver como Kalem los elegía a ellos por encima de su persona.
- ¡No me digas que ya te contaminó la sangre ese perro! - Le gritó Blanca apenas llegaron a la plaza más cercana a la escuela.
- ¡Ya te dije que no me gusta que uses esas palabras! - Le respondió Kalem molesto. - ¡Mientras sigas con esa actitud no tenemos nada de qué hablar! - Le dio la espalda a Machop, insistiendo a Zorua y Riolu que debían acelerar el paso.
Kuro volteó a ver Kalem y después a Cian, viendo que ninguno de los dos tenía interés en hacer algo más con Blanca decidió hacer como ellos e ignorarlo. Sin embargo este último no iba a quedarse de brazos cruzados. Y cuando Riolu pasó a su lado decidió enfrentarlo de una vez por todas.
- ¡Ya me tienes harto con tu actitud de niño bueno! - Se le lanzó encima llevándolo al suelo con él. - ¡Eres un sangre sucia! ¡No tienes derecho a sentirte superior a mi! ¡No tienes derecho a robarte a mis amigos! - Gritaba con toda su alma arrojando golpe tras golpe a los brazos de Riolu que lo protegían de impactar directo contra su cara.
Kuro y Kalem se lanzaron a defenderlo de Blanca pero la fuerza con la que este arremetía no era ninguna broma. Machop intentaba lastimarlos de gravedad a como diera lugar. Con un solo golpe que alcanzó a impactar contra el hocico de Riolu lo hizo sangrar de los labios. Sólo hasta entonces Riolu contraatacó pateandolo en el estómago frenando así su acto de agresión.
- ¡¿Qué diablos te pasa?! - Exclamó Kalem cuando lograron separarlos, él enfrentando a Blanca, y Kuro revisando a Cian jadeando aún en el suelo. - ¡Quiero que te vayas a casa! ¡No quiero verte nunca más! - Gritó con enojo sacando un par de chispas por sus mejillas, algo que nadie más que Machop pudo ver. El pokémon no tuvo otra opción más que la de retroceder jurando obtener su venganza algún día.
- Lo mejor será llevarte a casa. - Sugirió Kuro al ver el estado de Riolu una vez que se puso de pie. - Dejemos lo de la historieta para otro día. - No pudo dejar escapar una de sus risas características al ver dentro de todo Riolu se encontraba "bien" o al menos no tan mal.
- Lo siento... - Se disculpó Kalem con Cian por las acciones de su hasta entonces mejor amigo.
- No te preocupes... Contestó Riolu tratando de limpiarse la sangre del labio. - Seguro que he hecho algo para molestarle. No importa que tan bueno seas, en la historia de alguien seguramente serás el villano.
- ¡Que genial pensamiento! - Se emocionó Kalem al escuchar decir eso a Cian.
- No te alteres demasiado, solo es una frase de Greninja jiji. - Explicó Kuro.
Emolga al no saber de qué hablaban les cuestionó con especial interés. Riolu y Zorua no se pensaron dos veces en empezar a explicar con detalle la trama de la historieta que tanto les gustaba durante todo el trayecto a la casa de Riolu.
Emocionado por el mundo nuevo que se presentaba ante él. Emolga se despidió de ellos tan pronto como llegaron a la casa de Riolu para ir en busca de las historietas de Greninja, tenia tanto con lo que debía ponerse al día para estar en la misma plática que Cian y Kuro.
Entregando a Cian a su madre, Kuro le explicó lo que había pasado para que este terminase así. Haciendo mención al heroísmo de Riolu para no responder a las agresiones de Machop en un principio. Marina le invitó un poco de helado como agradecimiento por haber ayudado a su hijo y lo dejó marchar recordándole que las puertas a su casa siempre estaban abiertas para él y su padre.
Apenas cerró la puerta después que Kuro se marchó corrió a atender la herida de Cian, premiandolo por lo valiente que había sido, comentandole también lo feliz que le hacía ver que una vez más volvía a tener amigos. Prometiendo prepararle fideos para cenar como recompensa.
Cayendo en cuenta que su padre no volvería durante el resto del día, Riolu comenzó a apreciar las cosas que hacía su madre todos los días por él. Volviendo a verla como una aliada suya a pesar de su país de origen. Después de todo si su padre cumplía su promesa de que Cian entrase al ejército de Áurea, ya no tenía por qué guardarle algún rencor.
Cuando terminó la cena, Cian corrió a abrazarla, una vez más por compromiso más que por afección. Marina no podía quejarse, era más de lo que su hijo le había dado en meses. Una vez más le respondió acariciándole la cabeza con gentileza.
Los problemas volvieron a él a la mañana siguiente cuando ordenando su mochila descubrió que le hacía falta su cuaderno principal. - Esto no puede ser posible. - Pensó. - Siempre me aseguro de guardarlo bien antes de salir. - Se esforzó en hacer memoria de cuando fue la última vez que lo vio. Recordando que lo traía en sus manos hasta el momento en que Blanca lo derribó la tarde anterior.
Pidiendo al cielo que se tratase de un error, volvió a sacar todas las cosas de su mochila una vez más, esperando que por algún milagro estuviese dentro escondido entre un par de libros. Su disgusto fue grande cuando tuvo que aceptar que en efecto lo había perdido. - Quizá si vuelvo al punto en donde me ha asaltado ese salvaje logre encontrarlo por ahí tirado. - Expresó para sí saliendo a toda prisa, despidiéndose de Marina con un grito desde la entrada.
- ¿Dónde está? ¿Dónde está? ¡¿Dónde está?! - Preguntó desesperado al viento, buscando por toda la plaza. Desgraciadamente no tenía mucho más tiempo para buscarla. Gracias al tiempo extra que le tomó revisar su mochila antes de salir de casa, apenas contaba con los minutos necesarios para llegar a la escuela sin afectar su puntualidad. No tuvo más opción que retirarse del lugar, esperando reanudar su búsqueda por la tarde.
Entrando detrás del profesor, se apresuró a tomar su lugar con calma. Estaba tan concentrado en sus pensamientos sobre su libreta, que no notó la diferencia en el ambiente durante esa mañana. Ni siquiera se percató de la referencia a Greninja que Kuro usó ese día como saludo cuando se sentó a su lado. Este último lo tomó con gracia dejando escapar su risa característica al ver cómo Cian se ponía a reescribir la tarea del libro a toda velocidad en una libreta extra que cargaba consigo.
- ¿A ti qué te pasa? - Preguntó extrañada Coffee, la Buneary representante del grupo, a Cian cuando se encontró con él de camino a su asiento ahora que era el turno del Riolu de pasar al frente para que el profesor califique su tarea. Gracias a eso su Zebstrika volteó a verlo con anticipo, notando de inmediato lo agitado que se veía su alumno luego que este a penas había podido terminar la actividad justo a tiempo con la ayuda de Kuro.
Tan rápido como entregó su libreta, Zebstrika reconoció que se trataba de un cuaderno diferente al de siempre, además la calidad de la escritura estaba por debajo del nivel típico de Cian. Las respuestas del cuestionario estaban mal contestadas e incluso algunas preguntas ni siquiera coincidían con las que había pedido. Pero sí que lo hacían con las que Kuro había entregado. Estuvo a punto de hacerle una pregunta al respecto, imaginó que Cian era demasiado listo como para copiar descaradamente de alguién más. Tenía que haber algo más que lo llevó a entregar ese trabajo, Fue solo cuando levanto la cara para verle el rostro que se distrajo con la bandita que llevaba en el labio inferior, que tuvo un panorama más amplio del asunto.
Uniendo uno a uno los puntos, Zebstrika no requería ser un detective profesional para llegar a la conclusión de que alguien estaba molestando a Riolu. - Probablemente por sus gustos. - Pensó devolviendo la libreta a Cian antes de hacerle tomar asiento nuevamente. Como era la primera vez que fallaba en una tarea y creyendo que no era del todo su culpa, le dio un día más para entregarla. Cian pasó a sentarse un poco más tranquilo de escuchar esto.
Tratando de pensar en un posible responsable, Zebstrika se tomó un momento antes de llamar a otro niño al frente. - No debería dudar así de mis alumnos, - Pensó buscando en la lista por el siguiente a pasar. - Aunque si se encontrase en este salón seguramente sería... - Continuó su soliloquio cuando leyó el nombre del próximo en la lista, haciendo memoria sobre todas las veces que lo había visto molestando a otros compañeros durante el curso.
- ¡Blanca Machop! - Habló fuerte para que lo escuchara desde la parte trasera del salón. Llamó otras tres veces más por su nombre, pero nunca se hizo presente. Le preguntó al Phanpy que se sentaba a su lado por su compañero, el alumno respondió con miedo a la pregunta explicando que no había asistido ese día a clases.
Aumentando sus sospechas por él. Zebstrika comenzó a azotar su pezuña contra el suelo rápidamente, creando un molesto sonido que se dejaba escuchar por toda el aula. Pidió a sus alumnos que guardaran silencio mientras terminaba de revisar la tarea, pero ninguno se atrevió a decirle que los sonidos venían de él. La primera y única vez que lo intentaron terminaron saliendo 15 minutos más tarde como castigo por inventar cosas en su nombre. Ahora solo se limitaban a verlo hacer eso cada que algo lo ponía nervioso.
Tal como ya era costumbre, Zebstrika pronto dejó el salón para ir a beber un poco de agua y pensar mejor las cosas, además de aprovechar para pasar a la dirección y hacer una llamada a la casa de Cian. Aún si no tenía al culpable, debía hablar con sus padres sobre lo que había notado en el chico hasta ahora, incluyendo la hipótesis sobre el origen de su comportamiento anormal. Mientras tanto en el salón Cian explicaba a Kuro lo que había pasado con su cuaderno, agradeciéndole por hacer tiempo con el profesor para alcanzar a terminar la tarea aún cuando no le había dicho nada. Kuro respondió con su clásica risa, explicando a Cian que el día apenas comenzaba, advirtiendo que la justicia prevalecerá para el final de este.
El resto de alumnos molestaba a Sky el Phanpy diciendo que lo iban a acusar con Blanca por decir que no había asistido. Así como intentaba hacer ahora con Cian, Machop ya se había encargado de convencer a todos para que molestasen a diario al niño elefante, haciéndoles creer que eran amigos y que así se llevaban desde siempre. Phanpy nunca tuvo opción de elegir, ni la convicción necesaria para hablar con el maestro sobre ello.
La tarde llegó y con el cambio en la coloración del cielo las clases llegaban a su fin. Riolu se apresuró a salir del salón para partir en busca de su libreta. Emolga se le unió preguntando si no iban a juntarse a leer la historieta esa tarde. Cosa que Cian había olvidado por completo en la obsesión por recuperar sus pertenencias. Se detuvo entonces a esperar por Kuro pero este dijo tener asuntos pendientes que debía resolver esa tarde primero. Se despidieron entonces los tres, partiendo cada uno por su cuenta con la promesa de que se juntarían sin falta al día siguiente.
De vuelta en la plaza, Riolu resumió su ingenua búsqueda, repasando todos los lugares que ya había revisado en la mañana, esperando encontrar un lugar nuevo que hubiera ignorado por algún descuido entre las prisas. Tampoco le quitó el ojo a las manos de los Pokémon que pasaban a su alrededor, asegurando que ninguno de ellos la hubiera encontrado antes. Al cabo de media hora la plaza había quedado nuevamente en silencio, sin signos del cuaderno en ningún lado.
Perdiendo poco a poco las esperanzas de encontrarla, se sentó un momento en una banca del centro, la oscuridad comenzaba a tener acto de presencia. Recargando sus manos por detrás de la espalda, estiró sus piernas y volteó a ver las estrellas que poco a poco comenzaban a hacerse notar. - Adiós manuscrito perdido... - Estiró una mano hacia el cielo pensando en todos los dibujos que no volvería a ver.
- Tal parece que esa bola de pelos me habló con la verdad. - Se apareció Blanca ante él, llevando su mochila en la espalda pese a que no había asistido a clases.
- ¿Que quieres? - Preguntó Cian sin voltear a verlo. No tenía ganas de hablar con él pero ahora mismo no había forma de ignorarlo.
- En realidad estaba buscando a cierto elefante azul que me pareció ver por aquí... - Respondió con una sonrisa y un tono de voz que dejaba ver la maldad de sus verdaderas intenciones. - Pero alguien me ha dicho que si venía a esta plaza encontraría algo más divertido. - Le expresó con una pausa esperando ver la reacción de Riolu. - ¿No quieres saber quién fue? - Se vio obligado a hacer la pregunta al ver que no hubo interés alguno por parte de Cian.
- No me importa... - Respondió en voz baja. Sólo había un Pokémon al que le había contado su problema, sólo él sabía dónde estaría.
- Quizá si te muestro esto espabiles un poco. - Sacó de su mochila el único cuaderno que llevaba consigo. Una mirada por el rabillo del ojo bastó para que Cian la reconociera de inmediato.
- ¡Mi libreta! - Exclamó poniéndose de pie, pero antes de pudiera dar un paso al frente Machop la rompió por la mitad tirando algunas de sus hojas por el suelo
- ¡Eres un...! - Ni siquiera se dio tiempo para terminar su propia frase antes de lanzarse al ataque sobre Blanca. Con una agilidad tal que impidió hacer reacción alguna a su rival, llevó a Blanca hasta el suelo donde lo dominó sentándose encima suyo. - ¡Maldito! - Gritó con todas sus fuerzas dejando caer un poco de saliva sobre la cara del Machop. Sujetándolo del cuello contra el suelo con un brazo, se preparó para darle un golpe directo en la cara con el otro. No obstante su agresión fue detenida por un Scraggy y un Pancham que taclearon a Cian por un costado para liberar a Machop de sus garras.
Agradeciendo por su ayuda, Blanca se levantó del suelo con los pedazos de la libreta de Cian en mano, saliendo de ahí con el tiempo que sus subordinados le habían comprando.
- ¡No te meterás con el jefe! - Exclamaron al mismo tiempo Pancham y Scraggy mientras presionaban ahora ellos a Riolu contra el suelo. No le tomó demasiado tiempo a Cian quitarselos de encima con un golpe en la cara a cada uno que los hizo volver a casa llorando. No le importaba si ambos eran un año menor a él, no iba a dejar que se interpusieran en su búsqueda por alcanzar a Blanca.
Saliendo en la misma dirección que Machop, no fue difícil encontrarlo, pues ahora mismo podía verlo arriba de una pequeña fuente artesanal, más próxima a la salida que guiaba a la entrada de la escuela. Cuando Machop se percató que Riolu lo había alcanzado, con una sonrisa de victoria en el rostro volteó a verlo, dejando caer uno de los restos del cuaderno al interior de la fuente.
Corriendo directo hasta la fuente, Riolu se asomó en ella buscando reconocer la que parte de la libreta había arrojado dentro, no obstante notó de inmediato algo extraño en el agua. La apariencia cristalina ya no estaba más, en cambio un tono más turbio y opaco impedían apreciar lo que había en ella más allá de una débil silueta sumergida en el agua.
- ¿Algún problema? - Rió Machop tras la pregunta. - Creí que querías recuperar tu cuaderno a cualquier precio.
- ¿Por qué...? - Volteó a verlo a los ojos esperando una respuesta sincera tratando de pensar en algo que pudiera haber hecho para molestarle.
- ¡¿Cómo que por qué?! - Le gritó para mantenerse firme luego de sentir esa mirada de desconsuelo. - ¡Todavía que eres un Pokémon con sangre sucia tienes el descaro de burlarte de mí constantemente! ¡Sacas mejores notas, te robas a mis amigos, eres seleccionado por Flygon para representar a la escuela durante el viaje! - Se detuvo un momento para recuperar el aliento. - ¡No voy a permitir que me sigas ridiculizando a mi o a mi pueblo!
- ¿De verdad te molestan esas cosas? - Se acercó Cian a Blanca lentamente incrédulo de las razones que escuchaba. Tenía que haber algo más, en las historietas los malos tenían motivos mayores para convertirse en villanos. No podía ser que los motivos de alguien a quien veía como rival fuesen tan simples como esos.
- Si te soy sincero lo que más me molesta es tu simple presencia. - Habló un poco más calmado dejando a Riolu sin palabras, creyendo que lo había dominado con su discurso de odio.
- Tiene que haber algo más... - Contestó después de un gran silencio. - Mi rival tiene que tener mejores razones que esas. Seguro quieres salvar a tu propio mundo, ¿no es así?
- ¡Déjate de tonterías! - Le lanzó un puñetazo a la cara que sentó a Riolu contra la pared de la fuente. - ¿Salvar un mundo? ¡Estoy harto que siempre salgas con tonterías infantiles cada que abres la boca! ¡Seguro tu padre pensaba lo mismo por eso decidió abandonarte a ti junto a tu madre, la basura de Plata, en cuanto tuvo la oportunidad!
Tan pronto como escuchó estas palabras la cara de Riolu cambió su expresión completamente. Finalmente había dado en el clavo que despertó su ira. - ¡Mi padre no me abandonó! - Se levantó del suelo con velocidad. - ¡Y mi mamá no es una basura! - Gritó el doble de fuerte en desesperación - ¡Retira esas palabras! - Se puso en posición para dar el mayor golpe de su vida hasta ahora.
- ¡No lo golpees Cian! - Se escuchó la voz de Kuro llegar desde la distancia. - ¡Recuerda tu postura de héroe!
Escuchando esa súplica Cian se detuvo firme en su lugar, cuestionando qué hubiera hecho Greninja en una situación así. Momento de apertura que Blanca no dudó en aprovechar arremetiendo contra Cian con una serie de puñetazos a lo largo de su cara, pecho y costillas.
- ¡¿Tu postura de héroe?! - Se burló Machop sin frenar ninguno de sus golpes hasta derribar a Cian en el suelo, donde cambió golpes por patadas sucesivas a sus brazos y piernas. - Los héroes no existen, y si así fuera, un sangre sucia como tú jamás lograría convertirse en uno! - Siguió pateando al chico hasta asegurarse que no se pudiera mover más. Dejándolo a su absoluta merced. - ¡Es tiempo que aprendas cuál es tu verdadero lugar y te sumerjas en un charco de mierda y meados como debe ser el resto de tu vida sucia! - Lo levantó sobre su cabeza con dificultad para arrojarlo de lleno a la fuente en medio de la oscuridad.
Batallando para mantener el equilibrio, sintió Machop como algo le arrebató a Riolu de las manos y lo jaló hacia atrás. Se trataba de Emolga, quien había planeado desde un árbol cercano con la idea de llevarse a Cian volando. Lo único que consiguió fue jalarlo de un brazo llevando a los dos Pokémon tipo lucha al suelo.
- ¡Kalem! - Se sorprendió Blanca de ver a Emolga cuando lo reconoció en medio de la oscuridad. - Entonces de verdad vas a traicionarme...
- Yo también soy un sangre sucia de Plata. - Le sacó la lengua sin soltar el brazo de Cian aún tendido con la cara dando contra la tierra.
- ¡Estoy rodeado de pura mierda! - Se quejó Blanca en frustración.
- ¡Sigue adelante Sky! - Volvió a gritar Zorua juntándose con Emolga, motivando a Phanpy para que no se detuviera en su arremetida contra Machop. Razones no le faltaban para querer hacerlo, pero si alguien que le diera el último empujón para realizar lo que llevaba todo el año deseando. Impacto por fin de lleno contra Machop empujándolo contra la pared de la fuente dejándolo en un estado lamentable.
Los tres juntos se reunieron junto a Blanca y sujetándolo de piernas, brazos, y cabeza lo lanzaron a la fuente a pesar de todas sus súplicas para que se detuvieran. Entre risas y burlas, le obligaron a sumergirse en las aguas que él mismo se había encargado de ensuciar junto a sus amigos Scraggy y Pancham.
- Ahora sí que es verdad que estás rodeado de mierda. - Comentó Emolga cubriendo su boca con la mano.
Cuando se pudo poner de pie dentro de la fuente Machop juró vengarse de todos y cada uno de ellos apenas saliera de ahí. Prometiendo una muerte lenta y dolorosa para todos, empezando por Kuro al ser la mente maestra detrás de todo. No fue sino hasta que se limpió el agua de los ojos que se percató que ya no estaban solos los niños. Zebstrika se encontraba junto a Kuro y Kalem escuchando todo lo que Blanca había dicho. Phanpy había huído del lugar tan pronto como Machop cayó al agua por idea de Kuro. Y junto a Cian se encontraba Marina, preocupada por el estado de su hijo, pero feliz de haber escuchado a Cian gritar por defenderla.
- Kuro... - Habló Cian con dificultad desde el pecho de Marina. - Gracias por detenerme en ese momento... - Cerró los ojos, un párpado detrás del otro. No estaba inconsciente pero sí muy adolorido de tantos golpes y patadas.
- Jiji. - Rió de forma traviesa. - Tú también actuaste de acuerdo al plan. - Le contestó con una gran sonrisa explicando lo que acababa de pasar.
El plan de Kuro consistía en entregarle la libreta de Cian a Blanca antes de comenzar las clases por la mañana de ese mismo día a cambio de que no se presentase a clases; prometiendo que se aseguraría que Cian aparecería en solitario para buscarla en esa misma plaza durante la tarde. Esto le daría oportunidad de encontrar en el salón a alguien que quisiera vengarse de él lo suficiente como para ayudarlo. Si Cian no entregaba su tarea Zebstrika notaría que algo andaba mal, las heridas de Cian ayudarían para esto, no obstante Cian estaba determinado a cumplir con sus deberes, por lo que tuvo que interferir en pasarle preguntas y respuestas equivocadas para lograr su objetivo. Así sería más fácil convencer al maestro de que alguien estaba molestando a Cian en la plaza después de clases.
Durante la tarde se quedó a hablar con Sky para convencerle, cosa que no le llevó mucho tiempo con algo de motivación, Confesó que aunque no esperaba que la madre de Cian se presentase a hablar con el profesor lo tomó como un golpe de suerte, si estaba ella presente sería más fácil interrumpir su junta para avisar que algo ocurría con Cian. Si el profesor no le creía al menos su madre lo haría. Para su sorpresa Zebstrika se levantó de su asiento casi de inmediato en cuando mencionó que el atacante era Blanca.
Lo único que le faltaba en el plan era un informante, alguien que le avisara cuando el encuentro tuviera lugar en la plaza. Su mejor opción para esto era Kalem, quien al prometer verse hasta el día siguiente, sabía estaría vagando cerca de la escuela buscando a un amigo con quien pasar el resto de la tarde. Entre Phanpy y él se dedicaron a buscarlo en los alrededores. Cuando dieron con su ubicación este les contó lo que había visto hacer a Blanca y sus amigos en la fuente, por lo que le pidieron que les mantuviera vigilados desde lo alto de un árbol para mandar una alerta si veía que se acercaban a ella con Cian.
- ¿Planeaste todo eso tú solo? - Preguntó Kalem impresionado de tanta palabrería.
- Digamos que yo planee solo una fracción de todo, pero la mayor parte fue un esfuerzo en conjunto tuyo, de Cian, de Sky, del profesor, y de la mamá de Cian. - Contestó Zorua con humildad. - ¡Todos y cada uno de nosotros podemos ser héroes en nuestro día a día! - Citó una frase de Greninja.
- Muy bien equipo de héroes, nos vemos mañana en clases. - Se despidió Zebstrika llevándose a Blanca consigo. - Y en cuanto a ti jovencito vendrás conmigo a la escuela donde esperaremos a que venga tus padres a recogerte. Tienes mucho qué explicar. - Sentenció en la lejanía.
Quedando Marina sólo con ellos, llevó a cenar a Kuro y Kalem como pago por su esfuerzo en conjunto, y a Cian como premio a su comportamiento ejemplar. Dentro del restaurante los 3 niños se pusieron a leer la historieta mientras comían, platicaban y reían. Había mucho con lo que Kalem debía ponerse al día a pesar de lo mucho que había leído la noche anterior. Dando oportunidad a Kuro y Cian de conocerse mejor en base a sus frases, personajes y capítulos favoritos.
Cuando fue hora de regresar, Marina se comprometió en dejar a cada uno en su casa; empezando por Kalem que vivía cerca del restaurante. Cuando fue el turno de dejar a Kuro este no dió su dirección. En cambio se bajó en la casa de Phanpy y esperó a que abrieran la puerta. quedándose con él para entregarle un poco de cena como pago a su ayuda. Desde ahí él mismo prometió podía regresar a casa sólo, por lo que se despidió de Cian prometiendo verse al día siguiente en la escuela.
El regreso a casa fue silencioso. Cian estaba exhausto y Marina iba pensando en la plática que había tenido con Zebstrika. Plática en la que sin ir a más rodeos, le habían preguntado si sabía algo sobre que a su hijo le gustase otro niño de su mismo género. Al principio se le hizo extraño e incluso imposible, pero luego de ver como Kuro y Cian terminaban uno las frases del otro, sentía que cada vez era una posibilidad más real.
Pasando a recostarlo hasta su cama, Marina se sentó a verlo dormir en silencio un momento antes de salir. Tomando su tiempo para observar el traje de greninja que Riolu tenía desde hace dos años, recordando la portada de la historieta de Zorua, ya no se veía igual a este. Es natural que dentro de las historias de superhéroes, los trajes vayan mejorando para ir teniendo mejores cosas para situaciones cada vez más peligrosas. Tomó la historieta con el número más grande en la estantería de Cian y salió de la habitación cerrando la puerta tras de sí.
A la mañana siguiente Cian salió de casa más temprano que de costumbre tras despedirse con un beso de Marina. En el camino a la escuela pasó por la fuente donde había peleado con Machop, encontrando la mitad de su cuaderno aún en el suelo. Para su mala suerte era la mitad con los apuntes. no tenía caso guardarla ya. Tampoco había mucho que lamentar. Si bien había perdido sus dibujos, ya no se sentía solo. Tiró la libreta rota en la basura y se sentó en la banca de siempre a hacer tanto la tarea del día como la que había quedado pendiente de entregar y que había prometido entregar ese día.
Al terminar se dirigió a la escuela para llegar justo a tiempo. El bullicio antes de clases era el de siempre, pero el ambiente se sentía diferente. los rumores de lo que había pasado el día anterior comenzaban a esparcirse. Cuando las campanadas marcaron el comienzo del día escolar, Zebstrika ordenó silencio para hacer un importante anuncio.
Blanca ya no formaría parte del curso, de hecho ya no podía asistir a esa escuela. Su comportamiento agresivo, los daños a la propiedad privada y pública, sumados a las declaraciones de diferentes alumnos. Eran pruebas suficientes para prohibirle seguir estudiando en el plantel. El año que pasó con ellos sería invalidado y comenzaría en otra escuela en una generación más abajo.
