Capitulo X
"Si fui quien te quería"
"Athena, Athena, Athena"
Podía escuchar las miles de voces que clamaban por ella. Había pasado seis meces después de ver a Iori por última vez, luego lo único que recuerda era que despertó en el hospital de Osaka, estuvo solo cinco días internada y luego le dieron el alta, ahora se encontraba en el estadio Santiago Bernabéu de Madrid a punto de salir a cantar a miles de personas, sus fans.
Aunque aún extrañaba al pelirrojo pero no se sentía sola ya que su chofer acepto vivir con ella en España como también su cocinera.
—Athena ¿Estas lista? -pregunto su representante entrando a su camerino.
—Si, solo dame un minuto -respondió colocándose su vincha de estrellas. —Mi publico me espera. -Termino diciendo levantándose de su asiento.
—¿Te encuentras bien? -Le preguntó con un tono de preocupación en su rostro.
—Si, no te preocupes -sonrió forzadamente, daría lo que fuera para olvidarse de el.
Comenzó a caminar por el pasillo que diría hacia el escenario. ¡Athena, Athena, Athena! En cada paso que daba se escuchaban mas las voces; de verdad, si no amara cantar no podría hacer esto, pararse delante de miles de personas, desde que comenzó su carrera como solista sabia que al principio no seria fácil y esta era su recompensa después de tantas críticas y ensayos, ahora era ella una cantante única y reconocida mundialmente, ya no sólo una luchadora KOF sino toda una estrella de pop.
Se paró detrás de la cortina esperando el llamado; con su top rojo brillante y su falda de bolados era lo que la identificaba.
—Ahora Athena, 5, 4, 3, 2, 1, sal Athena, sal!
Salió y en ese preciso instante se presentó a su público como la estrella que era, las luces eran excitantes, se podía sentir la tención y la emoción en el ambiente.
—¡Buenas noches España! - Grito, y se escucharon miles de voces gritar en un unisonó. —Les voy a cantar una de mis canciones favoritas espero que les guste porque ¡Hay muchas más! -Dijo y el publico estallo en aplausos y gritos.
Comenzó a sonar la música del primer tema que interpretaría, siempre comenzaba sus conciertos con ese tema que ella misma escribió y le traía muchos recuerdos.
Se te olvido besarme en estos labios que se han roto,
se te olvido mimarme al caminar,
se te olvido mirarme con el brillo de tus ojos,
parece que no quieres recordar...
Recordó cuando la salvo por segunda vez.
—¡ATHENA! -grito Yuki al verla en peligro.
Iori vio con sorpresa como un pedazo de pared caía justo hacia la psíquica y corrió a toda velocidad tan rápido que Athena no alcanzo a reaccionar y Iori cayó sobre ella pesadamente contra el asfalto
Athena abrió sus ojos con horror cuando vio restos de polvo del escombro que iba a caer sobre ella de no haber sido por Iori.
Iori ¡La había salvado! Nuevamente...
— ¿Iori-kun?-Lo llamó varias veces cuando se dio cuenta que estaba inconsistente sobre ella, sus brazos aferrados a su cintura y su cabeza apoyada sobre sus pechos y así lo podía verlo, débil y vio como un hilo de sangre caía aun lado de su rostro. — ¡Iori-kun!
Pero algun dia vas a querer volver,
al verme bien,
besando amor en otros labios,
y el corazon te va a doler y vas a ver,
que estabas tan equivocado...
También la primera charla en el hospital...
— ¿Quién eres ? -Escucho Athena que le decía
—Asamiya Athena. –respondió ella observandolo y no hubo registro alguno
—Athena... -repitió Iori, volteo su mirada un momento como si tratará de recordar pero nada sucedió y volvió a verla — ¿Me conoces?
— Asi es
También cuando llegó a la mansión Asamiya..
La noche llegó y Athena acostada en su cama pensaba en Iori, en esa voz tan tranquila, tan instruido... Quizás ¿Asi seria Iori Yagami de no haber sido criado en el odio y la rivalidad?
Cerró sus ojos tratando de dormir cuando un grito la despertó, un grito de dolor y de furia. Se trataba de Iori, fue corriendo a su habitación y cuando entro lo encontró sentado en su cama, con la cabeza entre las manos, jadeante, Athena se acerco aun más.
—Iori...
— ¡Aléjate!
Athena noto que los ojos de Iori estaban empapados de lagrimas y colocó una mano en su hombro.
— ¿Todo está bien?
Como respuesta recibió otro gemido ahogado.
—Me duele...
—Espera... voy a llamar a Akira para llevarte al hospital...- Athena quiso levantarse pero una mano la detuvo.
—No...
—Pero...
— ¡NO!
Esa firmeza... esa irá en su voz...
Athena no sabia que hacer, Iori jadeaba, sus latidos era anormal. De pronto un hilo de sangre salió de entre sus labios y el pelirrojo se llevo una mano al pecho. Athena comprendió... pero ¿Cómo contarle lo del Riot sin alarmarlo?
—Oye... estarás bien. -intento tranquilizarlo tocándole sutilmente la mano. —Ya pasará, te lo aseguro -limpio la sangre de sus labios con suavidad.
— ¿Cómo lo... sabes? -musito Iori, Athena cerro los ojos un segundo, luego respondió.
—Porque... te conozco y se que te pondrás bien
Iori bajo la cabeza.
— ¿De que hablas? Eres mi novia y... ¡No te recuerdo, tu rostro y tu nombre no representan nada!
Athena asintió, por parte era verdad ella no fue nadie importante en su vida, ni siquiera se conocían lo suficiente.
—Para mi tu representas algo. -se forzó a decir. —y hasta que te recuperes eso alcanzará ¿Esta bien?
Iori asintió, apretando las sabanas con sus manos reprimiendo el dolor que sentía y también probablemente el temor
—Gracias... -susurro.
Si fui quien te queria,
Fui quien daba todo por ti,
Fui quien cada dia,
Solo quiso hacerte feliz,
Quien te confiaba el alma ciegamente,
Fui quien te amaba incondicionalmente,
Quien te entrego su corazon de frente,
Y tu lo olvidarias...
Pero vas a ver, y vas a ver...Vas a querer volver...
Y vas a ver, tu vas a ver... Vas a querer volver...
— ¿No piensas comer? -pregunto algo enojada.
Ella se acerco a Iori quien fumaba un cigarrillo y no era el único ya que en el suelo yacían varias colillas previamente consumidas, su vista hacia el jardín iluminado por grandes faroles.
—No quiero. -gruño el pelirrojo voltio su vista hacia Athena.
—Pero tienes que comer. -acoto la joven. — Necesitas recuperarte ya que aun sigues en tratamiento y tampoco tomaste tus medicamentos.
El pelirrojo la miro fríamente.
— Eso no te concierne
—... -Athena bajo su mirada sin decir nada, Iori en ese momento se llevo una mano a la frente y añadió.
— Lo siento, no quería hablarte de esa manera
— Descuida. -aliviada, Athena se acerco y se sentó a su lado, hacia un poco de frío y ella se abrazo así misma frotando un poco sus brazos para entrar un poco en calor y vio que Iori usaba una camisa blanca y su pecho descubierto, al parecer el frio de la noche de primavera no le hacía nada.
Ella sonrió y fue un impulso que ella apoyo su cabeza sobre el hombro del pelirrojo quien se sintió algo incomodo pero lo reconfortaba.
—Debí decirte que eras un peleador en los torneos King of Fighters -comentó suavemente . —Pero eso no es escusa para que no quieras comer y en vez de eso ¿Fumas? con el estómago vacío
— ¿Qué pretendes? -sonrió Iori, sintiéndose raro, pero colocó su ante brazo sobre la cintura de Athena atrayendola hacia el, ese sonrojo de ella no tardo en presentarse.
Permanecieron muy cerca, los dos observando el hermoso jardín y escuchando a los grillos cantar.
— Tienes que comer, traje la charola..
—¿Quién es Kyo Kusanagi? -pregunto de repente y Athena lo miro iba a decirle la verdad.
—El es tu peor enemigo, el Clan rival a quien odias a muerte. -le informo y Iori abrió sus ojos impresionado, si ella era su novia porque había fotos de ese sujeto en su habitación.
—¿Porque tienes fotos de el?-quiso saber
—Porque es mi mejor amigo.
Ahora el pelirrojo estaba más confundido.
—Pero... eres mi novia
—No Iori, mentí al respecto -suspiro apenada —No soy tu novia, solo dije eso para poder verte en el hospital y saber de ti porque...-hizo una pausa
—¿Porque...?
—Porque tu salvaste mi vida, es por eso que estas en ese estado...
—Dime que pasó Athena ¿No fue un simple accidente verdad?
—Está bien pero necesito que me prestes mucha atención.
Se te olvido abrazarme cuando el alma tuvo frio,
y rescatarme de esta soledad,
se te olvido que siempre me juraste estar conmigo,
y parece que no quieres recordar...
En el parque de diversiones ...
Ambos estaban muy conmocionados por la gran atracción, sólo desde afuera el parque se veía espectacular, lleno de luces y con algunos juegos ya funcionando llamando aun más la atención. Cuando entraron al parque la vista de Athena se colocó a un juego que se llamaba "La casita del horror" Athena se paró justo enfrente, había una cola y entraban grupos de seis personas.
—Entremos aquí -dispuso la psíquica con el pelirrojo e hicieron la cola.
Cuando entraron Athena miraba a todos lados y salió un muñeco de un murciélago de la nada y esta se sobresalto saltando hacia atrás chocando con Iori.
— Lo siento -se disculpó, el pelirrojo solo sonrió.
— Descuida.
La caminata siguió con las demás personas de su grupo y el pelirrojo aun veía Athena seguía mirando atenta por todos lados.
— ¿Tienes miedo?
— Claro que no -respondió como si nada Athena cuando escucho un grito desgarrador y se sobresalto bastante que tuvo que tomar el brazo de Iori con fuerza, el río suavemente siguiendo el camino.
— ¡Oye!, no te burles-le dijo ella media enojada pasando enfrente de el demostrando que no tenía miedo, el pelirrojo no se dio cuenta y tropezó con una piedra que estaba en el piso y callo de lleno al piso.
—Oi, demonios. -oyó gruñir a Iori que le recordó al viejo Iori.
Se volvió sobresaltada... pero todo lo que vio fue al pelirrojo en el suelo, Iori Yagami había tropezado con una estúpida piedra de decoración del lugar que estaba en su camino, no pudo evitar echarse a reír y Iori rio con ella nuevamente con suavidad. Athena aliviada al saber que no era ese Iori del pasado.
Pero algun dia vas a querer volver,
al verme bien,
besando amor en otros labios,
y el corazon te va a doler y vas a ver,
que estabas tan equivocado...
Athena lo vio como levantaba su mano y se la llevaba a su cabeza, cerrando un ojo, le costaba trabajo aguantar el dolor.
—Iori...
—Es fuerte y lo más gracioso es que lo odio aun sin recordar nada -murmuro.
—ya vendrán por si solo, ya veras. -lo reconforto colocando una mano en su hombro y Iori la miro pensativo.
— ¿Qué pasaría si me acordará de todo? -pregunto Iori de la nada.
Los ojos de Athena se humedecieron.
— ¿Aun estarías a mi lado?
—Si Iori, por mí parte si estaría a tu lado.. -le aseguro.
Sabia que el la necesitaba, hubo noches que Iori despertaba con un grito, temblando bruscamente la empujaba temiendo lastimarla, sus sueños eran violentos, como el mismo mataba a personas por placer.
—Vamos a casa. -le propuso Athena y el sonrió.
Cuando iban a comenzar a caminar, Iori se detuvo en su primer paso llevándose una mano a la cabeza con un gemido.
— ¡Iori...! -Athena lo tomo de los hombros, nuevamente esos dolores, había creído que ya estaba mejorando pero esos dolores eran seguidos, el la nombró con desesperación. — Aquí estoy.
Iori se agachó jadeando y Athena lo sostenía estando a su lado, ambos se abrazaron.
—No lo aguanto más Athena...
Ella lo abrazo con más fuerza tratando de aliviar un poco su dolor.
—Quiero que desaparezca... -Término diciendo, Athena sintió que lloraba aunque no podía verlo
Después de unos minutos el se fue calmando y el dolor desaparecía pero aún quedaron asi abrazados y el pelirrojo se aferró aun mas a ella sorprendiendola, la abrazo con tanta fuerza como si no quisiera dejarla ir.
— ¿Eh.. Iori? -Susurro algo sonrojada
—Athena... tu... -A Iori le costaba decirle lo que sentía —Eres mi fortaleza, mi nueva vida ahora.
Athena abrió aun mas sus ojos, no esperaba que Iori le dijera esa confección.
—Solo estando a tu lado el dolor por más inaguantable que sea no siento temor alguno
Ella no supo que contestar, solo acariciaba su espalda, muy junto a él y un par de lagrimas salieron de sus ojos...
—Solo quisiera recordarte para poder agradecerte todo lo que haz hecho por mí... es por eso que deseo solo estar contigo porque... tengo sentimientos hacia a ti.
Athena sonrió sorprendida, le agradaba lo que escuchaba.
—Yo... también siento lo mismo Iori, creo que me gustas.
El pelirrojo rio suavemente, se sentía sumamente feliz. Athena estaba emocionada, nunca pensó que algún día sentiría algo tan lindo por Iori, ese nuevo Iori sin recuerdos la había enamorado y tampoco imaginaba su vida sin el y este la quería con ella y eso era suficiente para el.
—Prometo que estaré a tu lado, Iori... Lo prometo. -Le dijo con la más pura sinceridad. —Con o sin recuerdos
El sonrió satisfecho acariciando el cabello de la psíquica con suavidad y poco a poco dejo de abrazarla para verla a los ojos, esas pupilas color lilas húmedas que lo miraban con amor, no pudo evitar tocar su mejilla sonrojada y darle un suave beso en sus cálidos labios.
Si fui quien te queria,
Fui quien daba todo por ti,
Fui quien cada dia,
Solo quiso hacerte feliz,
Quien te confiaba el alma ciegamente,
Fui quien te amaba incondicionalmente,
Quien te entrego su corazon de frente,
y tu lo olvidarias...
—¿Nunca te preguntaste porque te salve?-pregunto el de la nada recordando el "accidente " que lo había dejado sin memoria.
—No.
—Ni yo mismo se porque lo hice, algo me indujo hacerlo. -acepto Iori. —¿Dime realmente porque te hiciste cargo de mi?
Athena empezó a perder la conciencia y recostarse sobre el césped, estaba débil por los golpes del impacto del auto y cada vez se desangraba más... ya no tenia fuerzas y si había llegado su hora estaba resignada a morir.
— ¡CONTESTAME, ATHENA! -grito Iori sacudiéndola. — ¡Esto aun no ha acabado! ¡Quiero que me digas porque demonios lo hiciste!
Los bruscos tirones de Iori hicieron que el dolor corriera por todo el cuerpo de Athena estremeciéndose.
—Porque tu salvaste mi vida, sentía que era mi deber... ¿y sabes que? no me arrepiento de haberlo hecho -gimió Athena. Iori se quedo quieto observándola confundido, esperando a que continuara. —Precisabas de alguien... y solo yo estaba ahí.
— ¿Tuviste el descaro de APIADARTE de mi? ¡¿A sentir LASTIMA?! -Iori rio con amargura. — ¿y luego que? ¡¿Vas a decirme que todo cambio?!
Athena cerró sus ojos, cansada. Iori la volvió a sacudir para que reaccionara.
—Ya Iori, sueltame -murmuro Athena y un hilo de sangre salió de sus labios. —No me creerás de todos modos.
—Dilo Athena
Ella lo miro a los ojos y se asombro al verlos tan brillantes y preocupados, levanto su mano y toco levemente su rostro.
—Te amo, Iori.. te amo –susurro Athena con un último esfuerzo.
Si fui quien te queria,
Fui quien daba todo por ti,
Fui quien cada dia,
Solo quiso hacerte feliz,
Quien te confiaba el alma ciegamente,
Fui quien te amaba incondicionalmente,
Quien te entrego su corazon de frente,
y tu lo olvidarias...
Pero vas a ver, y vas a ver...Vas a querer volver...
ohhhh ohhhh
Vas a querer volver.
Cuando la canción finalizo, el publico grito emocionado, era increíble, como podía sentir todo el amor y la energía que ellos me transmitía mediante su apoyo.
Después del concierto Athena caminaba hacia su limusina a pesar que la prensa y sus fans se le dificultaba, solo firmó unos autógrafos y se sacó un par de fotos, se subió al vehículo suspirando cansada.
—solo llévame a casa Akira -le pidió exhausta mientras el auto comenzaba a andar, el solo asintió, Athena miraba por la ventanilla las luces y lugares de la ciudad, pero después de unos minutos se dio cuenta que su chofer estaba llendo por el camino equivocado. —¿Akira que sucede?
El freno de repente aun lado de la carretera, salió del vehículo y al tiempo salió Athena preocupada ya que su chofer no se comportaba de ese modo.
—Al fin te encontré -le dijo estando de espaldas.
—¿Te encuentras bien? -iba a preguntar, pero una voz la corto en seco.
El corazón de Athena latió rápidamente, esa voz, tan familiar, despertó todas las emociones de golpe.
—Iori... -murmuro con voz temblorosa.
El se dio vuelta dejándose ver por ella, sin duda era Iori, sujetando un cigarrillo entre los dedos de una mano y la otra hundida en el bolsillo de su pantalón. Athena sintió una gran felicidad al verlo, su rostro alargado y sereno como siempre, su pelo caía tapando todo un ojo y con el otro la miraba con impaciencia exhalando el humo que tenia en su boca, vestido con el uniforme que usaba su chofer.
—¿Y Akira?
—El esta bien
Se miraron a los ojos durante unos segundos y luego con lentitud empezó a acercarse quedando enfrente de ella, la mano de Iori fue bajando por un lado, hasta rozar su mejilla y posarse en el ángulo de su cuello.
—Tambien te extrañe -murmuro Iori, ella sonrió también sorprendida con el mismo impulso ella tomo su mano y la acerco a sus labios para besarla, esta vez fue Iori quien pareció confundido, sin embargo reacciono pronto, ocultando sus emociones, y tocando la boca de Athena con la punta de sus dedos.
— ¿Qué haces aquí, Iori? -quiso saber la joven, su mirada brillaba, estaba confundida por el comportamiento del pelirrojo, todo era confuso.
—Oye... ¿Acaso perdiste la memoria nuevamente?
Ante lo dicho el pelirrojo rio abiertamente. Sus hombros se sacudían con su risa y miro a Athena divertido.
—tonta...
—Es que... no entiendo que haces aquí... -se disculpo ella llevándose una mano al cabello, para apartarlo de su rostro.
Iori entrecerró los ojos observándola fijamente.
—Necesitaba saber -murmuro.
— ¿Qué quieres saber? -pregunto Athena.
Iori se aparto un poco y le dio la espalda, mientras aspiraba el humo un poco más de su cigarrillo.
— Dime, Iori -insistió la joven.
Iori bruscamente se volvió hacia ella y la sujeto de los hombros haciendo presión con sus manos, su mirada seria y amenazante, asustandola.
—Saber. -siseo el pelirrojo apretando mas sus dedos. —Si es verdad lo que dijiste
—Ah... Iori, me estas lastimado -en verdad le dolía pero no sentía miedo, levanto sus manos, las llevo al rostro del pelirrojo y lo atrajo hacia ella, hasta que quedaron muy cerca y casi podían tocarse, con sus labios roso suavemente contra los de Iori quien no pudo ocultar su sorpresa. Aprovechando esto ella simplemente lo beso, a su sorpresa también noto que Iori no se resistió es mas el dejo de presionarle sus hombros para dar paso a una caricia que recorrió por sus brazos y bajo por ellos hacia su cintura, desde donde sintió que la alzaba y la besaba con tanta pasión. Después Iori hundió su rostro entre los pechos de ella, respirando agitadamente.
—Si tratas de engañarme nuevamente lo vas a lamentar -dijo el.
Athena abrió sus ojos, sintiendo que oía al Iori que amo, que ama. Su voz se oía como si no quisiera perderla.
—Nunca te engañe Iori, soy totalmente sincera -le respondió aferrándose a el con un abrazo, pero Iori la aparto un poco para mirarla.
—Ahora te quedaras conmigo para siempre. -dijo serio esperando una respuesta pero ella solo sonrió asintiendo levemente.
—Asi será
—No vuelvas a irte
Por dios, con que serenidad lo decía, llena de afecto, era como si ese Iori que conoció ha vuelto, Athena nunca pudo estar mas feliz, sentía que volvían a estar unidos nuevamente. Ese era el verdadero Iori Yagami, era una mezcla de ambos Iori, tranquilo,una persona inteligente, abierta, seria, modesta y a la vez el brutal, poderoso Iori Yagami. De no haber sido criado en el odio y la venganza, ahora por primera vez comprendía que el siempre había sido asi.
El estaba cubierto bajo el fuego y el odio, el "accidente", la perdida de memoria solo le habían hecho olvidar su obsesión por Kyo pero no había cambiado su carácter. Athena estaba profundamente asombrada. En Iori, las emociones actuaban con tal fuerza que podían hacer que su personalidad tan tranquila se convirtiera en la resentimiento y vengativa que ella conocía. Pero ahora que estabano nuevamente juntos era como volver a esos días que tanto había soñado, solos, en su casa, conversando o simplemente estando juntos.
—Gracias por haberte quedado a mi lado -continuo el pelirrojo.
Athena aparto los ojos, estaba feliz pero aun continuaba resentida por lo sucedido cuando iba al aeropuerto en Japón.
—Por tu culpa casi moría en esa explosión - había un profundo tono de reproche en la voz de ella, no lo podía evitar. —No dejaste que me curara a tiempo.
Sintió que Iori se movía y la tomaba de la mano, eso la sorprendió nuevamente, todavía se sentía extraña al tenerlo de nuevo a su lado.
—No quería hacerlo... -dijo secamente, dolido. —La furia me domino en ese momento cuando dijiste que también lo querías.
—Tú lo dijiste, lo quería. - aseguro, le dolía recordar cuando la arrojo y la forma en que Iori se expresaba.
— ¿lo quieres? -musito.
—No de la manera que tu piensas...
En ese momento Iori la atrajo hacia si para abrazarla, sujeto su brazo y miro la cicatriz sobre su mano que fue cuando ella trato de sacarse el pedazo de vidrio en su pierna y deposito un beso sobre ella.
—Perdóname... en verdad lo siento.
Athena miro a Iori, hablando con la cabeza inclinada y sus labios contra la palma de su mano, era una entrega casi tan sincera como la que le había demostrado tiempo atrás, aquella noche en su casa. Ahora estaba entre los brazos de Iori de nuevo, se apoyo en el sintiendo su esencia masculina y cálida.
— ¿Qué sucede? -pregunto Iori.
—Tengo miedo de que esto sea un sueño... -susurro ella con una leve sonrisa. Iori se separo del abrazo y acaricio su cabello, posando su mano tras la nuca de Athena y atrayéndola hacia el para besarla con pasión infinita en los labios.
— Creeme no lo es -le aseguro mirándola con cariño.
FIN
Gracias a todos por leer esta historia!
Seguiré con "Mi corazón es tuyo " que lo deje abandonado jajaja
A propósito la canción "vas a querer volver" pertenece a Maite Perroni
