Mi maestro es un fantasma

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Hola!

Aquí les traigo el décimo capítulo de este fanfic KarmaXNagisa :D

Gracias a Hime-chan Natsumi por la idea :D

Espero que les guste mucho.

(Ni Ansatsu Kyoushitsu, ni sus personajes me pertenecen)

Aviso: es probable que los personajes queden algo OoC a lo largo de la serie, perdón por eso.


(Capítulo 9)

AU

Así es como Karma y yo pusimos en marcha nuestro plan.

Nos decidimos por ese sábado a medianoche, como el día en el que el señor "acosador debilucho" (No sabemos su verdadero nombre, así que le pusimos ese apodo) moriría, en venganza del asesinato de la joven actriz Kaede Kayano.

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El día acordado, nos encontramos en las cercanías de la fábrica. Más puntualmente, en un parque a unas calles de allí.

-¿Listo?- pregunté a Karma, tratando de hacer el menor ruido posible (No sea cosa que nos descubran antes de siquiera comenzar).

-Por supuesto- susurró en respuesta.

A la cuenta de tres, saltamos a través de una de las ventanas laterales al interior de la fábrica.

Como habíamos previsto, aterrizamos justo detrás de dos de los guardias, apuñalándolos por la espalda. Estos cayeron inertes al suelo, sin siquiera haber podido reaccionar.

Nos desplazamos sigilosamente hasta situarnos detrás de los escombros de una vieja columna con aspecto de haber colapsado años atrás.

Visualizamos a nuestra siguiente víctima: a unos metros de donde estábamos escondidos, había un grupo de tres guardias hablando calmadamente, ignorantes de lo que les esperaba.

A mi señal, nos escabullimos entre las sombras y, corriendo a toda velocidad, los atacamos.

Karma le atravesó el estómago a uno de ellos, quien cayó al suelo contorsionándose de dolor. Seguidamente volv a apuñalarlo, esta vez en el pecho.

A su vez, yo me encarg de los otros dos. A uno le rebané la cabeza. Mientras que al otro, con un certero golpe, le atravesé el corazón.

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El ruido debió de alertar a sus compañeros, que salieron en nuestra búsqueda.

Volvimos a adentrarnos entre las sombras. Esta vez, nuestro escondite fue una pila de cajas llenas de herramientas oxidadas.

Karma tomó uno de los martillos que sobresalía de una caja cercana y lo lanzó con todas sus fuerzas al otro lado de la habitación.

Los guardias (Que muy inteligentes no eran), corrieron hacia la fuente del sonido.

Salimos de nuestro escondite, nos escabullimos hasta donde ellos se encontraban y los atacamos desde detrás, sin que estos tuvieran la oportunidad de defenderse.

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Corrimos por un largo pasillo, dejando atrás a los cadáveres de los guardias, quienes (supuestamente) debían proteger esta fábrica de intrusos como nosotros.

Con pasos rápidos, pero discretos, subimos las escaleras que daban al próximo piso.

Allí nos recibieron otros dos guardias. Estos no duraron mucho en pie, pues Karma y yo nos encargamos personalmente de acabar con sus insignificantes y miserables vidas.

No debían de quedar muchos guardias rondando por allí.

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Siempre alertas, nos encaminamos por el tétrico pasillo. La poca luz que había provenía de unas desgastadas lámparas, que titilaban asustadas en el techo.

Al final del pasillo, pudimos ver una puerta entreabierta. De esta se filtraba un débil haz de luz.

Nos acercamos en absoluto silencio a esta.

Karma echó un vistazo por la abertura. Me hizo un gesto con la mano y, a la cuenta de tres, entramos en la sala.

Era una habitación no muy grande. En esta solo había un par de sillas situadas alrededor de una pequeña mesa, unas estanterías medio rotas y un gran pilón de cajas amontonadas en una esquina. Todo estaba cubierto por un fino manto de polvo.

Allí se encontraban otros cuatro o cinco guardias, rodeando a nuestro objetivo: el señor "acosador debilucho".

Para cuando se percataron de nuestra presencia, tres de los guardias yacían degollados en el suelo.

Los restantes se empeñaron en cubrir a su jefe. Aunque sin mucho éxito, unos minutos después sus cadáveres flotaban en un charco de lo que (en el pasado) había sido su sangre.

Solo quedaba vivo su jefe, el culpable de todo esto.

-Ha llegado tu hora, señor "acosador debilucho"- susurró Karma con altanería.

En vano, él intentó zafarse de los brazos de Karma, que lo sostenían con fuerza. Gritó, lloró, pataleó. Pero de nada serviría eso.

Empuñé el hacha que llevaba conmigo y, de un golpe certero, arranqué su cabeza, la cual cayó con estrépito al suelo.

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Luego se eso, nos aseguramos de que no quedara nadie en aquel destrozado edificio. Estaba completamente vacío, solo habitado por los bichos, que hurgaban entre la basura desparramada por todo el lugar.

-De acuerdo,- murmuré- creo que es todo por hoy.

-Pienso lo mismo.- respondió Karma con tono pensativo- Oye, Nagisa ¿Te parece si vienes a mi casa? Si quieres, puedes invitar a Koro-sensei y Kayano- esbozó una media sonrisa.

-Mmm... Si, no hay problema.- no entendía el propósito de esto- Pero, ¿Por qué?

-Deberíamos despedirnos apropiadamente de Kayano ¿no?

Asentí. Debo decir que me pareció buena idea.

-¡Muy bien! Entonces nos vemos a las ¿3:00pm?

-Hecho, ¡nos vemos!

Luego de despedirnos, cada uno se fue por su cuenta.

Las calles estaban completamente desiertas. Los faroles apenas iluminaban el camino. El silencio era reconfortante, tranquilizador.

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Como habíamos prometido, los espíritus de Koro-sensei, Kayano y yo, nos encaminamos hacia la casa de Karma a la hora acordada.

Él nos recibió con extraña alegría. No estoy seguro de que se trae entre manos, pero desde ya que no me da buena espina.

Estuvimos hablando durante un largo rato, de la misión, de la vida en general. Me agrada el tener alguien con quien conversar (además de Koro-sensei, claro está)

Pero las cosas no se podrían haber puesto más raras.

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Estábamos tomando nuestras cosas para irnos a casa, cuando Karma hizo un último anuncio:

-Bien,- dijo el pelirrojo- antes de que se vayan, quería decirles una cosa más: No estoy muy seguro del porqué, pero he comenzado a ver "cosas".

-¿Cosas? ¿Que clases de cosas?- pregunté, tenía una ligera sospecha de que podía ser.

-Unas "cosas" llamadas Koro-sensei y Kayano- dijo con una loca sonrisa en su rostro.

Lo miré sorprendido. No me lo podía creer.

-N-No puede ser...- murmuré- ¿Lo dices enserio?

-Lo que dice Karma-kun en cierto,- esta vez era Koro-sensei el que hablaba- nosotros, los espíritus, podemos hacernos visibles para ciertas personas.- explicó- La única condición es que, esta persona, sepa de nuestra existencia. Kayano-san y yo, decidimos que era buena idea presentarnos correctamente ante Karma.

Aún no podía creérmelo. Karma podía ver a Koro-sensei...

No pude evitar sonreír, me alegraba el hecho de no ser el único que podía verlo.

Karma se veía igualmente feliz.

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-¡Ejem!- La peliverde carraspeó, para llamar nuestra atención- Pues yo también tengo algo que decirles.

La miré confundido. Ella no había hablado mucho, estaba constantemente perdida en sus propios pensamientos. Me preguntaba que tendría que decirnos...

-Verán,- comenzó, estaba notablemente nerviosa- yo... no estoy segura de querer irme de este mundo aún...

La sala quedó en sumo silencio. Creo que todos aún estábamos procesando sus palabras.

-Yo...- prosiguió- he encontrado otra cosa que me ata a este mundo...

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¿Otra razón para quedarse?

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La miramos interrogantes, invitándola a continuar hablando.

-Yo...- se estaba poniendo cada vez más y más nerviosa. No se si es posible que los fantasmas se sonrojen, pero estoy seguro de que ella estaba más roja que el cabello de Karma- creo que me he enamorado de alguien de este mundo...

Ojalá le hubiera sacado una foto a nuestra cara en el momento en el que ella dijo eso. Nuestra expresión era una verdadera obra de arte, esta revelaba que no entendíamos NADA de lo que ella estaba diciendo (O.o)

Kayano me miró suplicante. Espero, rezo para que no sea lo que estoy pensando...

-Nagisa-kun...- No, no, no- Yo...- mierda, mierda, mierda- creo que estoy enamorada de ti...

Mi cabeza estaba a punto de explotar. Esto era demasiado para mi. Nunca se me habían confesado antes.

Mi rostro parecía un maldito tomate. Me moría de la vergüenza. ¿Cómo podía decirle que no sentía lo mismo sin romperle el corazón?

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Bueno, realmente yo no tuve que hacer nada... Fue Karma el que se encargó de ello, aunque no de la manera en la que creí que lo haría...

-Lo siento Kayano,- expresó el pelirrojo- pero no puedes quedarte con Nagisa-kun...

-¿¡Eh!? ¿Y por qué lo dices?- dijo Kayano con arrogancia, se notaba con creces que el pelirrojo no le agradaba- Le corresponde a Nagisa el decidir.

Karma sonrió con (su usual) malicia. Esto no puede ser bueno...

-¿Por qué?- emitió una suave risita- Porque Nagisa-kun es M-I-O

o-.-o

Antes de siquiera poder reaccionar, Karma me aprisionó entre sus brazos y me besó apasionadamente...

o-.-o


(Capítulo 9)

Jejejeje... se viene la parte interesante :3

Me gustaría saber tu opinión sobre esta historia. Así que puedes dejar tu comentario, sugerencia, idea, etc. en forma de review.

Espero que les haya gustado! :D

Un saludo y hasta el próximo capítulo!