Fic
Vivir en el pasado
Por Aly Andrew
Capítulo 10
Confrontaciones
Mientras Elisa, Neil y la Sra. Elroy eran retenidos en la sala, los ancianos del consejo fueron reunidos en la biblioteca. George se encargaba de acomodar a cada uno en su respectivo sitio, les colocaba frente a ellos una carpeta con varios documentos, la cual por respeto ellos sabían que no podían abrir hasta que el jefe del clan estuviera reunido con ellos.
Los ancianos estaban cada vez más intrigados con la reunión tan importante, algunos habían viajado desde lejos para estar presentes al pedido del jefe del clan, era esencial demostrarle el debido respeto a William Albert Andrew, ya que a pesar de su juventud había sabido tomar las riendas de todo un imperio.
Luego de acomodar a todos, George pidió que les sirvieran algo de tomar y aviso a Albert que ya todos estaban esperándolo. Con su acostumbrado porte distinguido y firme, éste se dirigió a la biblioteca con paso seguro, a pesar de que su buen amigo no le había dicho aun porque había reunido a todos.
George había mandado a llamar a Candy para que estuviera presente en la biblioteca, ya que este asunto también la involucraba, le dio a ella una carpeta similar a la que tenía cada anciano en la reunión y le pidió, igual que a ellos que aguardara para abrirla.
Annie y Patty se fueron al jardín, los hermanos Cronwall habían sido convocados también a la reunión, nadie sabía cuál era el motivo de esta reunión urgente de los miembros más viejos del clan, pero todos estaban seguros de algo… los hermanitos Legan y la Sra. Elroy, estaban involucrados.
En la biblioteca se respiraba un aire de impaciencia, cuando Albert entró, todos se pusieron de pie y saludaron respetuosamente al jefe del clan. Candy había ingresado un momento antes, por lo tanto Albert aun no la había visto. Luego de las debidas muestras de respeto, cada uno retorno a su asiento, momento en el cual George se puso de pie para dar inicio a esta inusual reunión.
- caballeros, comenzare por explicar el motivo por el cual fueron convocados con carácter de urgente. Como todos saben, en el último viaje del Sr. Andrew hubo muchos puntos que no fueron aclarados, dijo George.- Por ejemplo, la razón por la cual se pidió que él personalmente viajara a un lugar tan remoto, cuando no hacía falta su presencia, como confirmamos al llegar. Además del insistente deseo de que acompañara al Sr. Andrew para supervisar algo que ni siquiera era preciso. Y para culminar el accidente de la protegida del Sr. Andrew, mientras estábamos de viaje.
-Sé que se estarán preguntando que tiene esto de importante, pues aquí viene mi aclaración, cuando regresamos de viaje, la noticia de que la Srta. Candice había sufrido un accidente, fue lo primero que se presentó, algunos afirmaban que ella había muerto y otros que solo se había golpeado.
-Ante el pedido del Sr. Andrew, comencé a investigar el hecho, ya que la Srta. aquí presente -dijo señalando a Candy- según dicen, actuaba de manera extraña y querían internarla en un asilo. Si abren sus carpetas, encontraran allí datos curiosos sobre lo que sucedió en la mansión en ausencia del Sr. Andrew.
Todos comenzaron a hojear sus respectivas carpetas, algunos ponían cara de asombro, otros fruncían las cejas como sopesando lo que leían y aun Albert no daba crédito a los que allí había.
- Como verán, caballeros, el "accidente" de la Srta. Candice, no fue tal.
Alguien pago para que mataran a la joven porque sabían que ella era el punto débil del jefe del clan. También hay pruebas concretas y reales de que la Srta. Candice murió ese día en el accidente de la cascada. Encontré el lugar del suceso y hallamos el cuerpo de la joven. George mostraba un rostro sereno pero en su mirada una nostalgia lo invadía por completo, el no solo apreciaba con cariño a Candice, sino que darse cuenta de su muerte le había dejado sacudido el corazón.
Candy en ese momento lleno sus ojos de lagrimas contenidas al ver el rostro de Albert, como no le aviso bien que esta declaración era tan directa y perjudicial para él, ahora ya no la amaría, dejaría de hacerlo, su angustioso rostro no soltaba sus lagrimas ante el dolor que visualizaba en Albert, pero tenía que soportar esto y de una vez enfrentar las cosas por las que estaba ahí, tal vez ahora con esclarecer el asesinato de Candice, ella regresaría a su tiempo, pero eso ya no era lo que su corazón deseaba, como podía detener todo eso que le oprimía tan fuertemente el pecho, como desear no volver y quedarse para siempre junto a él, sus padres, se harían a la idea, tal vez todo cambiaría como pensaba, pues mover el pasado hace que el futuro ya no sea el mismo, sus padres tendrían otra hija y… bajo el rostro al no poder ocultar más el llanto.
Se limpió el rostro tratando de calmarse, para levantarlo de nuevo y ver a Albert, que estaba en estado de shock, luego dirigió su mirada a Candy, quien lloraba silenciosamente por lo desafortunado del destino de Candice y su inminente regreso al presente.
Los ancianos también miraron a Candy, cuestionándose quien era la joven allí presente. George continúo con su alegato.
-Aquí están los nombres de las personas que provocaron la muerte de la Srta. Candice, pero eso no es lo más grave señores, el motivo por el que me vi obligado a reunirlos, es que quienes fraguaron esta muerte son miembros de la familia. El asombro se plasmo en todos los rostros de la sala, no podían creer que algo así hubiera sido planeado por un familiar.
Albert estaba como en trance, su cabeza no dejaba de dar vueltas tratando de procesar la información, como era posible que su "pequeña" estuviera muerta, y quien era esta joven de la que él se había enamorado con mas locura que antes. No, no podía ser cierto lo que decía George, a pesar de que los documentos legales confirmaban sus palabras. Johnson retomo el dialogo.
-Esta señorita aquí presente, se llama Candy Johnson, aun no sé bien su origen, ni el parecido tan grande que hay entre la joven Candice y ella, sin embargo puedo asegurarles que cuenta con todo mi apoyo; pero la Sra. Elroy la encontró y al ver su parecido debió confundirlas, después de todo, solo acercarse y notar ciertos rasgos es como puede diferenciarse, así fue que llegó a la mansión junto con sus amigas, al confundirla con Candice, a pesar de que ella aseguro no ser la joven en cuestión la encerraron y amenazaron con llevarla al asilo de desquiciados.
-Se vio obligada a representar un papel en esta casa para que no la mandaran al manicomio. Temía por su vida, porque sabía que si alguien había intentado o asesinado a Candice y la confundían con ella, tratarían de quitarla del medio una vez más, también en eso tuvo razón. En el último documento encontraran una declaración legal firmada y autenticada de los autores materiales de la muerte de la Srta. Candice, dando los nombres de los que pagaron por el trabajo.
Con gran expectativa todos buscaron dicho papel, y cuál sería su asombro al leer que tres de los integrantes de la familia habían fraguado, pagado para llevar a cabo todo y eliminar a la protegida de la familia Andrew. Uno tras otros los ancianos comenzaron a murmurar con incredulidad, cuando Albert leyó los nombres, algo en su interior explotó. Dando un fuerte golpe sobre el escritorio se levanto, tomó a Candy del brazo y salió de la biblioteca, sin decir nada.
Ella estaba asustada, nunca había visto a Albert tan furioso, pensó que a lo mejor él la culpaba por algo, a pesar de que en varias ocasiones le había dejado entre dicho que no era la misma Candice.
Albert la llevo a la terraza de la mansión, allí la soltó y comenzó a caminar de un lugar a otro como un autómata, su dolor y frustración se sentían como olas.
Mientras Albert había sacado a Candy de la biblioteca. George continuó con los ancianos del consejo, pidiendo disculpas por la reacción del Sr. Andrew, a lo que los ancianos comprendieron perfectamente; para ninguno de ellos era secreto lo mucho que Albert quería a su protegida y descubrir esto no era nada fácil, debían tomar una decisión sobre las personas que habían organizado y pagado todo esto, así que mientras Albert se calmaba ellos pondrían a votación los pasos a seguir y esperarían a que el jefe del clan tomara la última decisión.
En la terraza, Albert no podía dar crédito aun a lo que había visto y leído, dejo de caminar y se detuvo frente a Candy, miraba sus hermosos ojos, que estaban llenos de lágrimas y su expresión era de verdadero terror. Se castigo mentalmente por asustarla, él no quería ver sufrimiento en esas esmeraldas que le daban vida, lentamente se sereno, él había presentido algo distinto en su princesa, pero no sabía hasta que punto era la diferencia.
Allí parada frente a él, abrazándose sola, era adorable, aunque no se explicaba cómo, él sabía que amaba a esta jovencita, mucho más de lo que amo a su amiga y protegida. Candy lo complementaba, lo hacía sentir amado, deseado y correspondido; era su otra mitad, pero como haría para que él fuera igual de importante para ella.
- lo siento Candy, no pretendí asustarte, todo esto me supero, sé que no hay disculpa aceptable, pero por favor, perdóname
- Albert… no tengo nada que disculparte- le dijo mientras se acercaba a él, se veía tan desvalido y derrumbado, ella no sabía si era porque amaba a Candice o por la situación en si- creo que yo habría reaccionado igual ante esta noticia. Trate de hacerte entender que yo no era ella, juro que lo intente, pero no quisiste ver.
- sabes algo Candy?... en el fondo, creo que siempre supe que no eras ella, tu siempre me trataste diferente, como si de verdad te interesara como hombre y no como tu protector y responsable.
- para mi Albert, tu nunca fuiste mi protector, fuiste la luz de estos días que aun no logro entender, me dabas estabilidad donde creía desfallecer, para mi eres más que un amigo… creo que ¡me enamore de ti, Albert!
El rubio no entendía muy bien como habían llegado a esta confesión, pero estaba más que contento, dentro del dolor que sentía por la muerte de quien tanto apreciaba, tomó las manos de Candy y las beso suavemente, la fue acercando a él y la abrazó con fuerza, tenía miedo de que fuera un sueño mas, quería asegurarse de que Candy era real.
Lentamente fue acercándose para darle un beso, un beso cargado de amor no hacía su protegida, sino hacia ella, un beso que le demostrara a ella, sus sentimientos, para despejar cualquier duda existente.
- Candy… yo… también me enamore de ti "princesa", desde que regrese y note tu cambio, fuiste ocupando más lugar en mi corazón, cada gesto nuevo, cada frase que decías, todo terminó por hacerme tu esclavo, Candy.
- no eres mi esclavo Albert, eres mi príncipe, solo mío, ¿verdad?
Con una tierna sonrisa le aseguro que solo pensaba en ella, luego de que aclararon esto, regresaron a la biblioteca para tomar las decisiones que correspondían a sus familiares.
Tomados de la mano entraron a la reunión, George los miraba alternativamente, sabía que su amigo había descubierto al fin lo que era amar y ser amado, pero aun le quedaba la duda, de donde provenía en realidad Candy, no quería ver sufrir más a Albert, así que su próxima meta era descubrir mas de esta joven tan parecida a la difunta Candice.
- Bueno señores, después de esta impactante revelación, espero que hayan dictaminado una sentencia para los responsables de este crimen.
El anciano con más antigüedad en el clan dijo- por supuesto que sí, antes que nada queremos agradecerte el tomar en cuenta aun las viejas tradiciones y habernos convocado a esta reunión, en segundo lugar, decidimos que la Sra. Elroy, sea internada en un asilo para evitar la mala reputación a la familia. Ahí se quedará con lo que se merece, un encierro completo y el olvido.
Los jóvenes Legan serán desterrados de Escocia e Inglaterra y desheredados, no se los reconocerá como de la familia nunca más, nos aseguraremos que lleguen a Norteamérica y allí serán vigilados por nuestros representantes en las colonias. Es tu decisión que sea llevada a cabo esta propuesta, como jefe del clan, pueden optar por hacer justicia de otra manera.
- Creo que su propuesta es aceptable. George, haz venir a esos indeseables a la presencia del consejo. Si me disculpan, no creo poder contenerme si los veo, así que les dejo a ustedes el dictamen de la sentencia, George se encargará de que se ejecute. Muchas gracias por su apoyo, saben que siempre sus opiniones y consejos son muy valiosos para mí. Otro de los ancianos reunidos allí afirmo
- lo mismo para nosotros, hijo, siempre que nos necesites, estaremos para ti.
- Gracias. Con una leve curva en los labios de Albert, se retiraba llevándose a Candy de ese lugar que en instantes se convertiría en juzgado para criminales.
Apenas salieron entraban custodiados los tres que planearon la destrucción del jefe del Clan, pues esto era lo que significaba el daño moral que le hicieron y que por un milagro, dígase esto al no poder creer, que hubiese una persona que estuviera dispuesta a salvaguardar el corazón de un hombre, mientras se deducía la culpabilidad de quienes cometieron un asesinato cruel y despiadado.
- Sra. Elroy, señores Legan, acompáñenme a la biblioteca, los llamo un agente contratado por George.
Elisa y Niel no sabían que esperar de esta reunión, pero lo que menos esperaban era que los ancianos del consejo quisieran hablar con ellos, podían entender que llamaran a la Tía Elroy, pero porque a ellos.
George los esperaba en la puerta, les abrió y los hizo pasar, en el interior las caras serias y ceñudas de los miembros del clan no auguraban nada bueno, Elroy trato de parecer relajada y se dirigió a saludar a todos, pero nadie le contesto. Un tenso silencio fue su respuesta, el anciano de más poder se levanto y dictamino la sentencia.
Elroy comenzó a gritar como loca, acusando a sus sobrinos de todo, los hermanos Legan acusaban a la anciana de ser la mente maestra, sucesivamente. Con voz de mando el que había expresado la voluntad del jefe del clan, ordeno silencio, hizo pasar a los agentes y cada uno fue respectivamente enviado a su destino final.
Se había hecho justicia a esa pobre niña huérfana, que el único pecado que había cometido era el de ser lo más valioso para Albert.
Se dispuso el entierro de Candice en el panteón familiar, se hizo una misa por el descanso de su alma. Albert le pidió perdón por haberle fallado al cuidarla. Candy sentía una enorme paz en su alma, después del envicio fúnebre, algo le decía que por fin Candice descansaba en paz.
Hola chicas, gracias por su paciencia, les dejo otro capituo y ya casi estamos en el final, espero les guste, mil gracias por leerme, besos
