Nami se encontraba en la proa del barco. Miraba el mar que, calmado, le enviaba una dulce brisa. El pelo naranja parecía volar hacia atrás mientras el Thousand Sunny solo avanzaba en dirección desconocida. Detrás suya una habitación que conocía a la perfección, repleta de mapas. Pero había uno, el mas importante, que estaba enmarcado y colgado. Su mapa mundi. El primero de la historia. Y había ganado bastante dinero con su confección, pues cualquier viajero estaba totalmente interesado en comprárselo. Poco a poco fue alcanzando una fama considerable, y la gata ladrona pasó a ser la cartógrafa excepcional. Es verdad, quizás fueran un poco caros, pero... con todo el trabajo que le había llevado hacerlos no podía venderlos a cualquier precio. Y ahora... ¿a donde les llevaría su capitán? Nadie podía saberlo, porque mas allá de aquel cuadriculado mapa estaba segura de que encontraría mil maravillas: ciudades bajo el mar y sobre el cielo. Seguramente mil aventuras mas. ¡Ah claro! Y todo esto al lado de aquellas personas que tan importantes se habían vuelto. Esas personas que la habían acompañado en su viaje, que se habían convertido en algo que mas que sus amigos o nakamas... Eran su familia. Y en ese momento mas que en ninguno.
- Oi, Nami. - dijo un muchacho moreno con el sombrero de paja mientras agarraba por detrás su cintura.
- ¿Qué quieres ahora? - respondió ella entre divertida y malhumorada.
- ¿Tu sabes hacia donde vamos?
- ¿Lo sabes tu?
- Chopper me ha dicho que es un lugar muy especial. Dice que allí hay animales casi extintos y plantas únicas. Y también me ha dicho que es el único lugar de la Tierra donde la Marina no tiene control.- dijo mientras le daba la vuelta a la navegante poniéndola en frente suya - ¿Crees que es un buen sitio para... quedarnos? Al menos durante un tiempo.
Nami miró a su capitán. Su preocupación le parecía enternecedora. Se tocó la barriga, que en los últimos meses había crecido bastante. Quedaron mirándose un buen rato, y los sentimientos fueron muy similares a aquella primera vez.
- ¿Una isla con animales peligrosos y plantas venenosas? ¿No crees que es un ambiente un poco peligroso para criar a un niño?
- Bueno, mi infancia estuvo rodeada de piratas, animales y plantas peligrosas... Y creo que fue muy divertida. No deberíamos privarle de algo así.- dijo el capitán mientras esbozaba una de sus sonrisas.
- Aceptaré tu propuesta si me prometes que cuando tenga una edad razonable volveremos al mar con el... Digamos ¿7 años?
- 5. Creo que entonces estará preparado para enfrentarse a cualquier pirata de su edad.
Ambos se rieron. El futuro les daba cierto miedo, pues ninguno sabía como cuidar a un niño. Solían reírse y hacer bromas con la idea, pero en el fondo estaban muertos de miedo. Sin embargo ambos sabían que todos estarían cerca suya para ayudarles a cuidar del pequeño. Chopper sería un gran hermano mayor. Brook le dormiría cantando alguna nana, eso si, cuando volviera de ver a Laboon. Y seguro que el niño se entrentendría mucho escuchando las historias de Usopp. Cada uno cumpliría su parte en la crianza de aquel pequeño milagro, y quizás; solo quizás... terminaría siendo un pirata normal y corriente. Aunque a decir verdad ningún pirata podría llegar a ser normal siendo el hijo del pirata más famoso del mundo. Aquel conocido como el Rey de los Piratas. Monkey D. Luffy
Las miradas de la gata ladrona y el chico con el sombrero de paja no se habían separado aún, y sus rostros se juntaron poco a poco hasta que aquel deseado beso por fin llegó. Iban a iniciar una nueva aventura en sus vidas. Y eran tan emocionante como cualquiera de las anteriores.
Mientras, en el otro lado del mundo, una muchacha morena con el pelo liso seguía buscando con sus prismáticos algo bajo el agua. En aquella máquina perfeccionada con los años había pasado momentos muy intensos en su vida. Desde que descubrió el primer Phoneglyph del mapa Phoneglyphico no había dejado de trabajar en ello. Los últimos 10 años los había dedicado a viajar por el mundo con su tripulación en busca de respuestas, y a cada paso estaba un poco mas cerca de encontrar la verdad sobre el siglo vacío. Sin embargo apenas dos años atrás había decidido abandonar el barco (aunque no a su tripulación) porque sus caminos se separaron. Mientras ella debía volver hacia atrás, sus nakamas tenían que avanzar. Una despedida muy emotiva, donde prometió que volvería con ellos en cuanto tuviera en sus manos la verdad, la dejó muy tocada. Sin embargo aquel bienio lo había dedicado única y exclusivamente a viajar bajo el mar en busca de Ticé, la ciudad de leyenda. Y en aquel momento se sentía mas cerca que nunca de sus sueños, y de volver a ver a sus nakamas.
Repentinamente una voz masculina sonó llamando a la puerta del submarino.
- Eh, morena, ¿Acaso no estarás buscando esto?
La chica abrió la puerta. Con una increíble cara de sorpresa saltó a los brazos de aquel musculoso hombre, que se puso rojo. Sin embargo en seguida recobró la compostura. Los ojos de ambos se cruzaron tras dos años sin una sola mirada.
- ¿Franky, cómo se te ha ocurrido venir?¿Cómo me has encontrado?
- Oí que estabas super cerca de tu cumplir tu sueño. Y quería estar aquí cuando lo cumplieras. Te encontré gracias a la vivrecard que nos diste antes de irte. Y además tengo que darte algo.
El cyborg abrió sus enormes manos y le mostró una especie de gafas.
- Si quieres ver a grandes distancias bajo el mar esto es lo que necesitas. Yo las llamo las NerSuperView! Y son lo mejor para encontrar ciudades en ruinas bajo el mar.- dijo mientras sonreía.
Robin las cogió. En aquel pequeño e inseguro submarino era el mejor regalo que recibía en dos años. En cuanto se las puso el agua pareció mas clara y muchos datos aparecieron en la pantalla que observaba sobre el nivel del mar, la cercanía a alguna isla, y si se divisaba algo allí cerca. Robin y Franky pasaron el día entero bajo el agua, hablando sobre sus dos años de separación.
- No me puedo creer que Nami esté embarazada. ¿Cómo ha podido ocurrir?
- Es que nuestro capitán es un supersemental.
- ¿Que ha sido de Zoro? - preguntó ella inocentemente. Aquel tema seguía candente incluso 5 años después de la ruptura.
- Bueno, el siguió su camino. Creo que ahora va por su cuenta, como Mihawk. Y está haciendo méritos para convertirse en el mejor espadachín. Su nombre ya suena como el de un Yonkou, al igual que el de Luffy sonó en su día.
Ambos se quedaron en silencio. La marcha de Zoro había sido devastadora para toda la tripulación. Desde que Robin y Zoro lo dejaron ninguno volvió a ser el mismo. Ella se centró en sus estudios, y el se volvió incluso mas frío y lejano. Llegó a un punto en que no se relacionaba con nadie en la banda. Las peleas con el cocinero se convirtieron en algo mas serio. Finalmente tuvo una gran pelea con Luffy, intentando arrebatarle el poder de la banda. Le acusó de incompetente y alocado. Cuando perdió decidió marcharse, a pesar de que Luffy le pidió que se quedara.
- Oye, solo quiero que tengas clara una cosa. Ese no era Zoro. - afirmó Franky. - No sé como llegó a convertirse en aquel monstruo, pero no debes culparte por ello.
- No lo hago. Al principio si lo hacía, todas las noches. Lloraba en mi cama porque pensaba que jamás recuperaría al Zoro de antes, y pensé que había cambiado por mi culpa. Pero me di cuenta de que el solo se había formado una imagen extraña en la cabeza de lo que éramos. Su pasión en la cama se convirtió en algo furioso, y jamás compartía conmigo sus sentimientos. Cuando me di cuenta estaba luchando contra el fantasma de su amiga muerta. Y ese es un amor que jamás superará. Por eso tuve que dejarle. Y el dolor lo convirtió en eso que es ahora. - dijo ella mientras una lágrima caía de sus ojos, empañando las gafas.
- El te quería. A su manera, pero lo hacía. Siempre te protegió en los combates, se preocupó por tu bienestar y supo cuidar de ti super. Los fantasmas del pasado muchas veces son imposibles de olvidar. Aunque fuera duro, creo que fue la mejor decisión que jamás hayas tomado. - dijo mientras le quitaba las gafas y le secaba una lágrima de sus ojos.
Ambos se miraron sinceramente por primera vez en mucho tiempo. Una carcajada creció en la cara de la morena al ver le volvía a crecer el tupé a su nakama. Echaba tanto de menos aquello.
Pasaron varios días dentro de aquel submarino, subiendo únicamente a buscar provisiones a alguna isla cercana. Las risas y las anécdotas pasadas fueron algo que se reiteró en aquellos días. Cuando Robin se puso las gafas dos días después de la llegada de su nakama consiguió divisar algo a lo lejos. Algo similar a una burbuja en medio del mar se hallaba apenas a unos 700 m de distancia. Aquellas gafas no daban información sobre ello, pero no la necesitaba. ¿Podía ser la famosa ciudad flotante de Ticé?
- Franky, despierta - dijo ella, inexpresiva.
- ¿Qué? Déjame dormir un rato mas...
- ¡Creo que la he encontrado!
El cyborg se levantó rápidamente y observó el lugar hacia donde ella le señalaba. Una burbuja de aire parecía estar flotando en el agua. Cogió los controles del submarino y subió la potencia al máximo en dirección hacia aquella burbuja. Ambos se quedaron impresionados de la magnitud del círculo transparente que se encontraba delante de ellos. Entraron sin problema en la circunferencia asombrados por completo. Allí por fin había oxigeno, así que bajaron del submarino.
Al poner los pies en tierra un panorama fascinante se hallaba ante ellos. Cientos de kilómetros de una preciosa y antigua ciudad les esperaban por delante. Robin, en un acto impulsivo, cogió la mano de su compañero, quien se sintió por primera vez vergonzoso. Sin embargo la agarró con mas fuerza. Se miraron a los ojos. Ella parecía una niña pequeña a punto de visitar Disneyland. Sus ojos brillaban como nunca antes y su sonrisa tan misteriosa se había vuelto abierta y sincera. Por un instante Robin volvía a ser una niña.
- Franky quiero agradecerte todo lo que...
- Shh - dijo mientras le tapaba la boca. - No es necesario, solo con ver lo superilusionada que estás me doy por complacido.
Robin y Franky recorrieron aquella enorme ciudad llena de escombros y luz. Los tesoros de una antigua civilización, todos los conocimientos del mundo... estaban allí. Y tan solo necesitaban prestar atención para ver que las ruinas de aquel lugar contaban historias que hacía siglos nadie escuchaba. Finalmente Robin llegó ante aquello que buscaba. El último Phoneglyph, el Phoneglyph de la verdad. Aquel que escondía los secretos que Ohara había tratado de descubrir durante años. Aquel que le había costado la vida a su madre. Y Robin por fin podía leerlo. De alguna manera la pequeña arqueóloga de Ohara había conseguido llegar hasta el final y cumplir su sueño.
Tras un tiempo observando el Phoneglyph Robin se sentó en el suelo. Franky, que estaba a su lado no sabía que hacer con ella.
- ¿Qué te pasa Robin? ¿Ahora que por fin conoces la verdad te vas a quedar ahí?
- No, tan solo... estaba pensando en como he llegado hasta aquí. No podría haberlo conseguido sin vosotros. Sin ti.
- Ya te he dicho que no me lo agredezcas...
- No, no quiero agradecértelo. Quiero pedirte perdón. Se que fue muy difícil para ti sobrellevar mi relación con el espadachín. Te veía sufrir a menudo, y se que herí tus sentimientos.
- Que le importan a un cyborg los sentimientos.
- No, Franky. Eres una de las personas mas importantes en mi vida, y todo lo que has hecho por mi... Jamás sabría como agradecértelo. Siento lo que te hicimos pasar en el barco, yo... fui muy egoísta. ¿Me darías una segunda oportunidad?
- Y una tercera, y una cuarta...
El sol se estaba poniendo en la superficie, lo cual dejaba pasar una estela de maravillosos colores anaranjados sobre la burbuja viajera. Los dos se miraron a los ojos. Existía miedo en ellos. Miedo a que no funcionase, de nuevo. Miedo a ser injusta o egoísta. Miedo a no ser suficiente para ella. Miedo a los sentimientos en el fondo. Pero algo mas fuerte luchaba detrás del miedo por salir. El carpintero cogió la mano de la arqueóloga. Una sonrisa surgió, por fin, de los labios de esta.
- ¿Sabes que? Me recuerda mucho a la tarde que nos besamos en el Sunny. ¡Fue Super!- y consiguió así que la sonrisa se convirtiera en una sincera carcajada.
- Para ti todo es super, Franky.
- Que va, tu no. Tu eres... única. No existe un adjetivo que te describa mejor.
Sus labios se acercaron lentamente hasta tocarse. Un beso nació en las ruinas de Ticé. En aquel bello lugar, donde nadie había estado desde siglos atrás, y posiblemente donde nadie volvería a estar nunca; pudieron descubrir que hay algo que puede hacer olvidar el miedo, que puede conseguir que dejemos atrás nuestros temores. Y eso es la esperanza. La esperanza en el amor.
Buenos amigos y amigas, esto se acaba aquí. Se que a muchos no les gustan el FranRo, pero creo que se merecían esta oportunidad después de tanta lucha. Espero que me dejeis vuestros reviews dándome una opinión sincera, por favor.
Muchas gracias a neko-alessa y a otakufrikygirl por tanto apoyo con sus reviews! :D ¡Un beso a todos y espero que os haya gustado!
