"Sola, vino a mi ficción, sin dudar acompañarme"

Esa mañana rumbo a la escuela, se daba de topes con la cabeza porque no concilió el sueño de la forma en la que estaba acostumbrado.

Cuando salió del local el día anterior, se topó con Kotoko en compañía del chico cara de chango, sentada en el asiento trasero de su bicicleta mientras él le daba un paseo conversando animadamente.

Le desagradaban los tipos como el cara de chango por ser tan escandalosos e invasores de la calma; le había mirado varias veces con el cabello engominado en forma de Elvis Presley. Su voz chillona y su relación con Kotoko le irritaba, al igual que la voz de ella cuando anunciaba su llegada a la casa en la noche excusándose de haberse quedado jugando basquet con sus amigos del equipo.

Llegando a las instalaciones escolares, los alumnos lo vieron azorados y de pronto comenzaron a hablar de él a sus espaldas con cierta incredulidad. Los hombres le miraban con asco, y al irse adentrando por los pasillos de la preparatoria, le "chocaban" con los hombros y fingían no haberle visto. Acaso no le respetaban?

Las chicas, lo miraban con gesto apagado. Por un lado, sintió alivio por la falta de atención de las chicas, pero los chicos? Que les habrá echo?

En el receso, no paraban de verle sus compañeros con molestia y asco.

Confundido e irritado se salió del salón, cuando una mano lo tomó por sorpresa. Se giró para ver que Watanabe lo retenía con desconcierto.

-Es verdad lo que dicen?- Arguyó.

-Qué cosa?- Enarcó una ceja.

-Que Aihara-san vive en tu casa-

Una parálisis le invadió el cuerpo, el rostro frío e impasible se le arrugó en perplejidad.

Qué estaba pasando?

-Entonces es verdad- Dijo para sí. -Decías que Aihara-san no te interesaba y las chicas en general, por qué no me lo dijiste?-

Naoki se soltó de su agarre, tragando saliva con el rostro y el cuerpo tensados en furia.

-Cómo te enteraste de eso?- Ya guardar el secreto era inútil, solo necesitaba saber el origen del rumor para descargar la furia sobre el. Tomó a su amigo de la solapa.

-Por el tablón de anuncios- Lo soltó de golpe y se fue corriendo en grandes zancadas rumbo al boletín. -No me esperaba eso de ti!- Exclamó indignado.

Cuando vio el tablón de anuncios, una foto de él y Kotoko dormidos en la mesa de estudio de la recámara de ella, y unas letras en color rosado escritas en la parte superior decían: "Naoki y Kotoko viven juntos" . La oleada de coraje se incrementó al deducir por inercia que quién provenía aquella hazaña.

Mamá, pensó.

Esta vez se había pasado con él al hacer su vida privada a pública.

Sin pensarlo, agarró la fotografía y la destrozó entre sus crispadas manos, los pedazos los dejó caer en la basura, sintiendo el corazón palpitarle con fuerza hasta el cráneo.

Donde quedaba su tan ansiada paz?

Dio bocanadas de aire para calmarse antes de regresar a su salón, pero no encontraba razón alguna para ir ahí. Sabia que si se dirigía ahí, le mirarían con asco.

De pronto, sintió una pequeña presencia acercársele: Kotoko.

-Ya me enteré- Respingo ella, arrugando la nariz. -Te juro que no fui yo- Aclaró alarmada. -No le dije a nadie que vivimos en el mismo techo y no se de donde salió esa foto, porque tu mamá me la dio pero se la regrese en ese momento-

-Fue mamá- Interrumpió recargado en el boletín de anuncios, acomodando su cabeza en la pared con los ojos cerrados.

-Fui a buscarte, pero me dijeron que probablemente estarías aquí- Comentó al recargarse en la pared a su lado. -Me lo dijo Watanabe-san- Tosió para aclarar su voz. Al ver que no decía nada, agregó. -Quieres jugar basquet?- Él abrió los ojos para verla. Vio que ella estaba tranquila y eso le irritó.

-Piensas que esto es un juego?- Alzó la voz irritado, empuñó sus manos. Ella se tensó al verle en ese estado, colocando un pie atrás. -Tal vez no es un problema para ti, pero para mi sí lo es-

-Piensas que no me importa?- Expresó conmocionada por su repentino cambio de humor.

-Lo tratas todo como un juego- Dijo con la voz irritada y el cuerpo crispado. Quería salir huyendo de la escuela y encerrarse en su habitación.

-Solo quiero que no estés en ese estado- Dijo con interés, queriendo acercarse a él.

-No me hables, Aihara, no estoy de humor- Concluyó la charla con un tono contundente. Al girarse, ella le tomó de la solapa del saco y lo giró para verse frente a frente.

-Escúchame, no estas solo en esto- Lo sacudió ligeramente para hacerlo reaccionar. -También me afecta a mi. Crees que mis compañeros se lo tomaron bien? creen que te seduje para que me dieras las respuestas de los exámenes- Dio una bocanada de aire con la frustración evidente en su respiración. -Me ven como una fácil! No es justo todo esto- Respiró hondo antes de continuar- Pero tenemos que hacerles ver que eso no nos afecta y que piensen lo que tengan que pensar, no será de nuestra incumbencia. Demostremos que podemos enfrentarlo- Lo soltó de la solapa para hacer señas de fuerza en el aire con motivación. -Tu puedes, Naoki-kun-

Le sonrió sincera, cosa que no se esperaba porque creyó que le daría sermones o golpearlo como lo hizo en su primer encuentro. Quizá le había tomado cariño y no deseaba lastimarlo, sea lo que fuera, sus palabras lo hicieron reaccionar.

-Supongo- Asintió débil, sintiendo sus músculos relajarse dentro de su cuerpo.

-Así se habla- Saltó gozosa. -Juguemos basquet, te ayudara a sentirte mejor- Sugirió tomándole del brazo, dejándose guiar a la cancha de basquetbol donde la observó al día siguiente de haberse conocido. Esa chica tenia el poder de convencerlo y le daba incertidumbre ceder.

-Ayudar?- Repitió dudoso —algo extraño en él—. Ella asintió obsequiándole otra sonrisa luminosa.

-Cuando estoy enojada, jugar basquet me ayuda a pensar mejor- Comentó con naturalidad, sin temerle por haberle alzado la voz momentos atrás. -Cuando me enoje contigo, quería golpearte por haber tirado esa carta a la basura, pero al descargar mi enojo en la cancha recapacite mis acciones y me sentí mal por haberte juzgado mal- Le dio un apretón en el brazo, y de pronto sintió una sensación de calor en el pecho ante esa electricidad que le entró. -Y una cosa más, no te desagrado por haberte amenazado con la foto de tu infancia?-

-No- Respondió rápido, cómo podía desagradarle si lo hizo entrar en razón cuando estaba a punto de estallar?. Le parecía molesta y ruidosa, pero no la odiaba a ese grado.

-Me alegra saberlo- Suspiró aliviada, zafándose de su contacto visual, tomándolo nuevamente de improviso. -Pero Oba-sama me dijo que hiciera eso si no me ayudabas a estudiar-

-Así es ella- Se quejó imaginándose a su madre felizmente enseñándole las fotos de su traumática infancia a Kotoko. Que mala jugada.

Se mantuvo callado, dejando que ella hablara de sus relatos relacionados al basquetbol, donde expresaba haberse caído varias veces en los partidos debido a su torpeza. Se reía bajito al imaginársela corriendo y cayendo de boca con gesto sorprendido.

Comprendió que la había mal juzgado por ser tan cerrado con las personas, a pesar de todo, solo bajaría la guardia un poco cuando se pusieron a jugar baloncesto durante las horas clase. Se dio cuenta que no se había divertido tanto en años jugando a un deporte.

Fue divertido, pensó regresando a su casa.

Kotoko lo sacó de su zona de confort por unos momentos, tanto que se pinteó su primer clase en toda su historia estudiantil. Se sintió renovado luego de haber descargado sus frustraciones de las pasadas semanas en un simple juego de basquet que quedaron empatados porque ella le hacia la lucha por ganarle.

A pesar de ser pequeña era resistente

Le agradaba.

Dejaría pasar lo de ese día porque le agradaba.

A su lado notó que cambió de color.

"Algo está ligándome cuando estoy a su lado"

PD. (Mención a la canción "Estoy Azulado" de Soda Stereo).