Tan pronto como se materializó se volvió a esfumar. Abrazó el menudo cuerpo expuesto de Sakura, su piel cremosa era una punzada al corazón.

—¿Qué pasa? —Ella se dio cuenta de que a pesar de sujetarla con fuerza se alejaba. ¿Había hecho algo mal?

—Lamento mucho lo que casi pasó. Naruto va a volver en poco tiempo, vístete.

Otra vez ese tono glacial de voz. Otra vez, él se iba de sus manos. No pudo aguantar las lágrimas escapándose mientras se esforzaba sobrehumanamente por dejar de llorar, en vano. Se tapó el pecho mientras él la soltaba y se volvía a vestir dándole la espalda. Tomó su ropa y se la puso aprisa. Toscamente se secó las mejillas con el dorso de la mano y salió en busca de Ino. No había nada qué decir; nunca se había sentido tan humillada.

Cruzó la puerta ahogando los fuertes gemidos, comiéndose el millón de maldiciones en contra de ese grandísimo mentiroso. Aguantó la respiración hasta llegar hasta Ino, sentada en un extremo del pasillo exterior de la casona. Se limitó a explotar sólo cuando se halló refugiada en el regazo de la sorprendida rubia.

Ino no se extrañó, la escena se había vuelto habitual desde que Sasuke se había vuelto más idiota con todo el mundo.

—Está bien Sakura... llora todo lo que tengas que llorar, ¿sí? —Susurró. Era amor, se le notaba. La rubia le acariciaba el cabello con una mano mientras tenía el gran paraguas rojo en la otra cubriéndolas de la lluvia.

El Uchiha adentro yacía sentado contra una pared. Tenía su espada agarrada, otra vez se sentía estúpido empuñando un arma inútil contra un alma en pena. Se sentía una basura. En realidad no tenía idea por qué se preparaba por si los atacaban; no tenía ninguna gana de defenderse. Estaba de ánimo como para ser brutalmente asesinado, e incluso agradecerlo. "Soy un tremendo hijo de puta..." se repetía mientras se golpeaba la nuca contra la madera. Sakura acababa de salir, seguramente a descargarse por lo que acababa de hacerle. Le había hecho algo tan grave que necesitaba con urgencia que Naruto llegara de una vez y le pegara no una, sino un centenar de veces. Debió haberse negado, debió haber sido fuerte. Por ella. Justo en el peor momento se aparecía esa niña oprimiéndole el corazón de esa manera... si no le hubiera seguido el juego a Sakura nada de eso habría pasado.

X X X

Naruto se separó de Hinata. Puso su frente sobre la de ella y juntó la punta de sus narices.

—No quiero que te asustes… No estamos solos, Hinata. Vamos a donde están los otros.

Hinata no contestó. ¿Cómo que no estaban solos? Pestañeó, alcanzando distancia para ver sus brillantes ojos azules. Esa mirada, ¿qué quería decir? Asintió en silencio, confiaría en Naruto. Él le dio un fugaz beso en la comesura del labio y tomó su mano. Aquella mocosa le había sacado un buen susto; para ser sincero, estaba muerto de miedo. Estando solo habría hecho un escándalo ("¡UN FANTASMA! ¡UN JODIDO FANTASMA, CARAJO!"), pero Hinata lo hacía mantener la compostura, le hacía sentir más valiente... a pesar de lo que había escuchado en su cabeza.

—Ven, este lugar es tétrico —Ligeramente haló su pequeña mano y se fueron a la habitación de donde habían salido. La miró de reojo mientras avanzaban por el oscuro pasillo; se mordía un dedo y miraba al piso mientras sonreía tímidamente. La madera crujía con cada paso, la borrasca hacía eco bajo las tejas, se veían sombras extrañas por toda la morada. Pero aún así no podía dejar de pensar que estando con ella era de lo más acogedor. Qué gracioso.

Llegando al pasillo que daba al patio vieron a Sakura corriendo a donde estaba Ino. Cayó sobre sus piernas y se quedó ahí. Naruto sabía que lo mejor era dejarlas solas. Llegaron a donde estaba el azabache, en un estado funesto. Sostenía su espada desenvainada. Apenas y levantó un poco la mirada para ver quién venía entrando.

—¿Peleaste con Sakura? —Inquirió Naruto.

—Tanto mejor si así hubiera sido... —Murmuró Sasuke.

—Grandísimo animal. Ella está loca por ti, nadie te pide que sientas lo mismo por ella, pero por lo menos ten la decencia de dejarla tranquila.

—¿Así como tú, besuqueándote con ella en plena misión sólo porque puedes?

El jinchuuriki soltó a la peli-azul y fue hasta donde estaba el abatido compañero. Lo hizo pararse agarrándolo por la solapa y lo azotó contra la pared.

—¡Lo que yo sintiera por ella es problema mío! ¡Si ella fue conmigo es porque el grandísimo imbécil que tengo enfrente no es capaz de hacerla feliz! ¡Estás muerto de miedo, lo sé, no aguantas la idea de que alguien pueda sentir cariño por ti, eres un cobarde! —Sasuke lo escuchó sintiendo cómo cada una de esas palabras era, después de todo, la más pura verdad— ¿De qué te sirve ser un Uchiha si aún no te has podido hacer un hombre? Me das lástima, Sasuke.

Lo soltó y sin darle la espalda retrocedió un paso. Esperó que le contestara algo, cualquier cosa. Hinata estaba en el umbral viendo la pelea, sentía que no debía estar ahí; se estaba yendo cuando el rubio la detuvo.

—No te vayas, Hinata. Espérame un minuto, esto no va a demorar —Hubo otro momento de silencio. El oji-azul esperaba.

—Pues es verdad —El ojinegro lo miraba directamente a los ojos—. Típico de ti, cuando todos creen que eres un tonto rematado demuestras lo contrario dejando a todos sin habla. Te aplaudo, Naruto.

—Otra vez tratando de defenderte dándote aires de sarcasmo. Di lo que quieras, no me podrías hacer sentir peor de lo que estás ahora, 'tebayo —Se dio la vuelta hacia la salida, antes de dar el primer paso se detuvo, había recordado algo—. Je…, qué mejor momento para… ¡ESTO! —Estrelló su puño contra su quijada, escuchó un grito ahogado de la joven que observaba todo. Un hilillo de sangre caía del labio de Sasuke, el impulso del golpe había sido suficiente para botarlo al suelo. El oji-azul lo dejó solo, tomando a la Hyuuga lejos de ahí.

Otra vez solo.

"Justo lo que necesitaba. De verdad... no sé qué haría sin ti dobe", pensó Sasuke. No lo habían matado pero estaba bien. Un pedazo de justicia se había hecho por Sakura. Su amigo era tan buen tipo que no evitaba volverse predecible. Las palabras adecuadas y ¡paf!, te ganas un golpe. Sin embargo, lo que no había planeado era todo lo que le gritó. "Estás muerto de miedo, lo sé… eres un cobarde". Sí, era un cobarde, tenían que escupírselo en la cara para darse cuenta. Sintió como algo se derrumbaba en su cabeza, se vio ante la posibilidad de intentar ser feliz... de arriesgarse a querer estar enamorado. Pero después de lo que acababa de pasar pensó que ese barco ya había zarpado... Y el puerto había explotado en un millón de pedacitos.

Caminaron y se detuvieron, no habían avanzado mucho. Estaban entre el acceso a la habitación y el gran paraguas rojo, había mucha distancia entre cada uno.

—Quedémonos aquí. Ino está con Sakura, mejor no las molestemos.

—Naruto-kun...

—"Di las cosas por orden y sé sincero"... eso me dijo ella para cuando me disculpara contigo. Y después dijo que no dijera nada de más porque las mujeres se dan cuenta de cuándo les están mintiendo. Pero ella no se portó así conmigo. La verdad es que ya hace mucho tiempo que perdí las esperanzas con ella, pero supongo que insistí con el cuento de que me gustaba porque no había nadie más en quién podría fijarme, o eso pensaba... Hinata, hasta el día de hoy no pensé en quién vendría después de Sakura, cerré la puerta a otras posibilidades fuera de ser bruto y no aceptar que el teme me la había ganado hacía mucho, demasiado.

Un viento tibio comenzaba a soplar, pronto se escucharían truenos. Las mejillas de la chica estaban pálidas. Hombro con hombro se habían sentado bajo el umbral que daba a una pieza más pequeña.

—Este día ha sido un revoltijo de tantas cosas, pero a pesar de todo sólo lamento tener que haber besado a Sakura para darme cuenta de que ella para mí es sólo una amiga, de la misma manera en la que yo sólo soy su amigo —Miró al suelo. Entre un amigo al que besó por impulso y otro al que quería pero no podía acercarse, Sakura se había quedado sola, llorando con Ino, esa con la que siempre se agarraba del moño. No estaba enojado con ella, aunque sí un poco dolido. Aún así, sabía que a ella le había tocado la peor parte. No la abandonaría, pero primero tenía que hablar con Hinata, ahora que sus sentimientos se estaban poniendo en orden—. Te veías preciosa durmiendo bajo la lluvia. Y olías... hueles muy bien. Eso es lo que pasó: me había acercado a sentir tu aroma antes de que te despertaras. Después pasó toda esa catástrofe... Me siento un poco estúpido, entre el idiota que salió de la Hoja hace más de tres años y el idiota que soy ahora no veo mucha diferencia; me hice más fuerte, pero soy el mismo despistado. Nunca me había fijado en ti; no vi ni tu cara, ni oí tu voz, ni sentí tu olor como de verdad son, hasta hoy.

Se quedó en silencio. No sabía si ella diría algo o si debía seguir hablando.

X X X

Aoi estaba acurrucada dentro de su jaula. La brillante golondrina sentía las plácidas vibras de Ino, quien había adoptado una serena postura esperando a que Sakura terminara de desahogarse completamente. Veía al tonto de Uzumaki con la callada de Hyuuga sentados juntitos en el pasillo perpendicular, lo suficientemente lejos como para no poder escuchar nada de lo que estaban diciendo. ¿Qué onda esa ojos de nata? Primero Sasuke y no contenta con eso después se le lanzaba a Naruto. Bajó la vista hacia Sakura, ya estaba más tranquila, sólo quedaba el hipo característico de después de haber llorado a mares.

—Qué mal, ¿no? Una sufriendo por la atención de uno y viene una cualquiera y se los gana a todos sin mover un dedo.

—¿Eh?

—Mira a Hinata. Hace un rato estaba de la mano con Sasuke-kun y ahora se pasa de lista con su mejor amigo. Qué descaro.

—No Ino, nada que ver... A Hinata le gusta Naruto. Hoy Sasuke sólo la estaba defendiendo de mí, por eso la tenía de la mano.

—¿Cómo así?

—Ah, no me preguntes eso. Lo único que puedo decir... es que... —Y comenzó a sollozar de nuevo. Un repentino destello iluminó toda la deteriorada residencia, seguida segundos después por un fuerte tronar desde el cielo.

—Entremos, puedo vigilar desde la puerta.

—¡No!

—Sakura-chan, no sé qué diablos pasó y respeto que no quieras decirme, pero no nos podemos quedar acá —Otro rayo aparentemente más cerca retumbaba sobre ellas. Se pusieron de pie y caminaron a buscar al parcito que se estaba poniendo de ambiente un tanto cursi.

Se habían quedado en silencio, Naruto iba a decir algo justo cuando se vio el primer relámpago. La peli-azul se sobresaltó casi imperceptiblemente, parecía que no le gustaban las tormentas.

—Je, mejor vamos con el teme.

—N... No, Naruto-kun, termina de decirme lo que... —Un segundo destello y un trueno más sonoro aún la volvió a asustar. El ojiazul no pudo evitar comparar la heredera del clan Hyuuga, temerosa de los rayos, con el heredero del clan Uchiha, muerto de pánico de empezar una relación amorosa. Sonrió para sí.

—Mejor después. Además nos vienen a buscar —Dijo al ver acercarse a Ino acarreando a Sakura.

—¿Nos acompañan? —Preguntó Ino al llegar y detenerse frente a ellos— Porque este temporal está cada vez peor...

—Sí, vamos.

Hinata pensaba en lo obvio de lo que su querido rubio quería decirle, pero esperaría a escuchar la frase completa de su boca. Mas, se sentía confundida... después de tanto tiempo demostrándole a todo el mundo que le atraía la peli-rosa cambiaba de opinión en un sólo día. "...Las mujeres saben cuándo les están mintiendo...", recordó esa frase; no era tan verdad, estando enamorada una nunca sabría si le estarán mintiendo o no. Así se pensaba ella, a pesar de las palabras que le había dicho hacía un rato, y es que nadie le había hablado tan dulcemente, no podía evitar sentir miedo. Iba caminando agarrando el puño de la chaqueta del muchacho. El extendió los dedos y tomó su mano. ¿Ahora estaban juntos? ¿Se lo podía preguntar o era algo evidente? De la nada la atacaron unas repentinas náuseas. Algo en su cuello la dejó fría antes de atravesar la puerta. Activó su byakugan y su rango de visión se amplió. Detrás de ella estaba la niña de blanco de la que había hablado Sakura. Con la vista al suelo alzó sentía que los ojos vacíos se posaban sobre ella.

—¿Hinata...?

—¿Qué pasa? —Ino, quien iba al frente con Sakura, se volteó para ver por qué habían parado.

Ahí estaba el espectro de yukata blanca. Estaba hincada en el suelo. Lentamente alzó su hendido rostro hacia ellos. Una mueca similar a una sonrisa dejaba ver sus dientes deslineados, mientras ladeaba ligeramente la cabeza. Sin moverse, su silueta se deslizó por el pasillo alejándose de ellos, al tiempo que se desvanecía en las sombras que producía la vieja casa. Un tercer rayo caía, justo detrás de cerro en diagonal a la casa, al otro lado del río.

—¡Sasukeee! —El pelinegro se puso en guardia saliendo a ver qué había pasado. Se quedó en la entrada esperando a que los cuatro entraran, estaban evidentemente espantados.

Una vez adentro le contaron lo que habían visto. Sasuke se había quedado echando un ojo por una rendija de la puerta que daba al patio. Cuando Ino terminó de relatar el suceso el oji-azul recordó algo.

—Cuando Hinata y yo fuimos a hablar vi a la misma mocosa, parecía que nos estaba espiando.

—Yo también vi a una de las dos, la de rojo. Cuando me quedé con Sakura se había asomado por ahí —Apuntó al hueco que daba al entretecho, causando escalofríos a los presentes al imaginarse que un fantasma los podría estar vigilando sobre sus cabezas. Se veía un manchón negro y nada más, estaba completamente oscuro. Sakura se quedó pensando en lo que había dicho. Si no estaba mintiendo, eso quería decir que tal vez esa había la razón para que la hubiera despachado.

—Sasuke, tú...

—Después tengo que hablar contigo, dobe. ¿Me dejan a solas con Sakura, por favor?

Naruto pensó en lo que tendría que hablar Sasuke con su compañera. Más le valía al teme que fuera para arreglar las cosas, o sino tendría que deformarlo a patadas. Ino estaba a punto de protestar por mandarla a irse con la parejita de nuevos novios, pero pensó que lo aguantaría por el bien de la frentona oji-jade. Al pasar al lado de ella le puso la mano sobre la cabeza igual que como lo había hecho cuando la estaba consolando bajo el paraguas rojo. Hinata miró a Sasuke y le sonrió; sin esperar que le devolviera el gesto fue la primera en salir.

—Nee, espérame... —El rubio salió siguiendo a su oji-perla y se dio vuelta a ver a su amiga, dedicándole una sonrisa que dejaba ver casi toda su dentadura. Eso hizo sentir mil veces más tranquila a Sakura, no estaba enojado con ella.

Un cuarto resplandor inundó el espacio, la luz se filtró hasta dentro de la estancia. Lo siguió un retumbar que se sintió en las tablas de la estructura. Finalmente, Sasuke y Sakura se quedaron solos.


tomatito de nada :P pero es mi deber actualizar, no xD ? aunque, disculpa este retraso... pero ya està el 10. espero que te haya gustado :) gracias por el review!

anita cullen sì, son unos pervertidos :D ahora, el naruhina... lamento avisar que el pròximo capìtulo va a ser sasusaku u_u la culpa la tiene la barra sasusaku que pedìa de ese par la primera vez que subì esta historia xD pero ya se viene! se viene, sì. espero que te haya gustado este capi :) gracias por el review!

el siguiente capìtulo es 92% sasusaku, 4% naruhina, 2% luna nueva (nada que ver con esa saga de novelas de vampiros que no son vampiros y que no vamos a mencionar acà porque este fanfic està dedicado 100% a naruto shippuden!) (...los que leyeron este fic antes saben a què me refiero). quedan advertidos.

no se preocupen, no insultarè a nadie u_u sòlo querìa ver si alguien leìa las notas de autor D: !

xD