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Harry Potter no me pertenece

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CAPITULO 9.- Mientras ...

Albus Dumbledore

1 de Septiembre de 1980

Hogwarts. Por la tarde. Despacho del director.

Albus estaba en su despacho acompañado por Minerva McGonagall, terminando los preparativos para la ceremonia de selección que se llevaría a cabo esa noche.

Era el día preferido de Albus, porque ese día podia observar a los nuevos alumnos que llegaban a la escuela.

Lo que ninguno de ellos ni sus padres sabían, era que usaba su poder de legeremancia en muchos de ellos para tratar de averiguar sus secretos y secretos de sus familias para luego usarlos contra ellos en caso de que se negaran a servirle. Para él era bueno que la mayoría de las familias habían dejado de mandar a sus hijos a Hogwarts con el anillo del heredero de la familia o el de estar bajo la protección de la misma, o de enseñarles oclumancia a los niños, de lo contrario su poder de legeremancia no funcionaría.

Ya lo había usado con muchas familias antes de que comenzara la guerra, desde que era director. Cuando la guerra comenzó, algunas de ellas se habían negado a cederle sus fortunas y a luchar por él, a pesar de sus amenazas, por lo que tuvo que hacer uso de los conocimientos adquiridos años antes.

Para Albus la neutralidad no existía, solo habían dos opciones: postrarse ante él o morir. No permitiría que un grupo de magos y brujas ignorantes que se creían superiores a él solo por ser de familias más antiguas y ricas que él, se interpusieran en su camino hacia el poder absoluto.

Todos sus planes maravillosamente trazados durante años, habían sido aniquilados en solo un día, cuando los Lord's del Wizengamot se volvieron contra él.

Aún no comprendía como todos se habían puesto de acuerdo para ir contra él. Pero lo pagarían. Muchos tendrían este año a sus hijos, nietos y sobrinos estudiando en Hogwarts, él les demostraría que solo él debía gobernarlos a todos. Si osaban interponerse en su camino, él se aseguraría de que sus herederos murieran. Ya se había encargado de que Severus y Peter guiaran a los demás mortífagos hacia donde se escondían los McKinnons, y el propio Severus había ido junto a otros tres mortífagos a la Mansión Bones y había matado a Edgar y Anna Bones, el hermano de Amelia Black y padres de Susan Bones, que comenzaría Hogwarts el mismo año que Harry Potter y Neville Longbottom.

Desde que había vuelto en el tiempo tras usar el hechizo para ver el futuro, se había asegurado de cambiar todo lo que había visto que pasaría. No le convenía que los sangre pura no tuvieran el poder, debía asegurarse de que los mortifagos pertenecientes a esas familias fueran los jefes de sus respectivas familias, y así poder reclamarlas como botín de guerra cuando él matara a Voldemort, y para ello debía asegurarse de que los actuales jefes y sus herederos murieran. Hasta ese momento, sólo tenía asegurada la fortuna de los Avery, pero si el estúpido de Aurelio y el inútil de su hijo, se dejaban atrapar, todo se desmoronaría, porque la jefatura de la familia caería en manos del primo de Aurelio, Scott, el cual, estaba convencido reclamaría las deudas económicas que Albus poseía con la familia Avery.

Al principio pensó que todo había empezado a desmoronarse cuando los hechizos que había lanzado sobre los Potter, los Longbottom, los Black y los Weasley, para que nombraran a los guardianes secretos que él quería en el Fidelio, no habían funcionado por que no habían sido lo suficiente potentes, pero luego lo pensó mejor.

Lo que había fallado era que los Weasley habían recuperado la fortuna familiar y Lucius y Abraxas Malfoy habían muerto, dejando a Narcissa como la albacea de todo hasta que su hijo Draco fuera mayor de edad. Lo que no esperaba era que en vez de buscar la ayuda de su cuñado Rodolphus, esa furcia corriera a la Mansión Black a buscar la ayuda de su primo Sirius, que estuvo encantado de tenerlos de vuelta en la familia a ella y a su hijo Draco. Destruyendo así todos los planes que Albus tenía para la fortuna de los Malfoy. Siempre supo que el que un Black acabara en Gryffindor y se hiciera amigo de James Potter le traería problemas.

Durante las dos semanas que habían pasado desde el ataque a Elphinstone, había tratando de encontrar una forma de manipular a Minerva para que le jurara lealtad absoluta, pero hasta ahora no lo había logrado, lo contrario, con su insistencia solo había logrado que su hermano Bruce, el jefe de la familia McGonagall lo amenazara con declarar un feudo de sangre contra Albus si a su hermana, cuñado o sobrinos les sucedía cualquier cosa, aunque solo fuera un rasguño, por su culpa o la de cualquier aliado de Albus. Algo que también irritó a Albus es que tampoco podría hacer nada contra los hijos de Bruce, su madre era de los EEUU, por lo que decidieron que ellos irían a la escuela mágica Ilvermorny.

- Albus – gritó Minerva, sobresaltando a Albus.

- ¿Qué? – dijo Albus irritado.

- ¿Me estabas escuchando? – pregunto Minerva.

- Lo siento, estaba pensando en otra cosa ¿qué decías? – dijo Albus.

- Te he preguntado ¿si los miembros del consejo escolar se habían reunido ya? – pregunto Minerva disfrutando de la cara que puso Albus al escucharla.

- No, lo harán la semana que viene – dijo Albus.

- Vale, entonces eso es todo – dijo Minerva recogiendo los pergaminos y saliendo del despacho dejando a Albus pensativo.

Esa misma noche, tampoco salió como él esperaba. Varios niños de familias tradicionalmente Slytherin, acabaron en Gryffindor y Ravenclaw, incluso uno de ellos acabó en Hufflepuff. Niños de familias tradicionalmente Gryffindor, también acabaron en otras casas, excepto uno que si quedó en Gryffindor, pero la alegría de Albus duró poco, ya que el gemelo de ese niño, acabó en Slytherin. Igual pasó con los de familias de Hufflepuff y Ravenclaw. Pero la sorpresa con mayúsculas llegó cuando más tarde esa noche, una vez de vuelta en su despacho, revisó la lista de alumnos recién seleccionados y vio que dos de los niños seleccionados en Slytherin, eran nacidos de muggles, y que los dos eran primos, el padre de uno de ellos era el hermano mayor de la madre del otro.

Lo primero que hizo fue contactar con su aliado dentro del ministerio, necesitaba saberlo todo sobre esos dos niños, sus padres y si tenían antepasados mágicos. No podía ser casualidad que nacieran dos niños mágicos en el mismo año, en una familia que se suponía eran muggles.

2 de septiembre de 1980

Durante la cena, Albus recibió una carta de uno de sus leales, informándole de la aprobación de la nueva ley y del arresto de Dawlish y Shacklebolt, acusados de ser mortífagos. Cuando leyó lo sucedido en el Ministerio el día anterior, y esa mañana, Albus, que estaba tomando su habitual copa de cerveza de mantequilla, escupió el contenido de su boca y comenzó a toser violentamente.

Cuando se calmó, salió corriendo hacia su oficina ante la atenta mirada de todos los alumnos, que comenzaron a carcajearse en cuanto Albus salió del Gran Comedor, todos los que tenían padres mágicos habían recibido lechuzas, con extensas cartas, esa misma tarde para contarles lo ocurrido y que debían estar atentos a la reacción de Albus, todos querían ver el recuerdo del suceso.

4 de septiembre de 1980

Albus se había despertado de mal humor, hoy se celebrarían los juicios contra Dawlish y Shacklebolt y a él le habian negado la entrada al Wizengamot por no ser ni el Jefe de magos ni uno de los jueces. Cuando Snape, le escribió esa noche, contándole que ambos hombres habían sido declarados culpables y lanzados a través del velo, Albus casi destruyó la oficina. En ese momento Phineas y el resto de los antiguos directores dieron gracias a que las reliquias de Hogwarts que habían en el despacho estuvieran protegidas por el castillo.

Albus decidió no decir nada, ya había perdido casi todos sus apoyos cuando había declarado a Kingsley un mago oscuro por haber lanzado a través del velo a los que trataron de asesinar al marido de Minerva. Pero eso no era nada comparado con la campaña de terror que los hijos de Elphinstone y Minerva, y sus amigos le tenían preparado.

Todo había empezado el día anterior cuando se despertó y al vestirse vio como su túnica se teñía de verde con letras que decían "Amo a los mortifagos". Nada de lo que hizo servía para hacer cambiar la túnica, y tampoco servía el cambiarse de túnica, ya que todas las que se ponía cambiaban a mensajes cada vez más ofensivos, cuando en la última túnica que se puso apareció el mensaje "Lord Oscuro Voldemort + Lord Oscuro Albus Dumbledore + Lord Oscuro Grindelwald", se dio por vencido y se puso la primera que había descartado, para su alivio, el mensaje seguía siendo el mismo, prefería ir con una túnica que decía "Amo a los mortifagos" que llevar una que lo insinuaba que era un Lord Oscuro y el amante de otros dos.

Cuando Albus trató de castigar a los hijos de Minerva, acusándolos de ser los responsables, se encontró con un muro de intromisión de todos los profesores, que declararon que dado que Albus no tenía pruebas contra los alumnos, no podía castigar a ninguno. Pero Albus tenía el presentimiento de que habían sido ellos, al igual que tenía el terrible presentimiento de que la venganza solo acababa de comenzar. Lo peor de ese día fue que Horace Slughorn, el profesor de pociones y al que Albus consideraba un aliado completamente leal a él, le avisó que para el próximo curso debería buscar un reemplazo para su puesto.

8 de septiembre de 1980

Albus se levantó esa mañana, con el presentimiento de que ese sería el peor día de su vida. Lo que no sabía era hasta que extremo.

Cuando llegó a la sala de reuniones del Consejo Escolar, en la quinta planta, Albus se encontró con todos sus miembros ya reunidos y esperándolo.

El consejo escolar estaba formado por las doce familias fundadoras, y todos sus jefes de familia o regentes estaban allí. Algo que no le gustó, algunos de ellos debían estar ya muertos y sus jefaturas entregadas a los mortifagos.

Estaban Frank Longbottom, James Potter, Duncan Greengrass, Sirius Black, Narcisa Black (que había recuperado su apellido de soltera tras la muerte de su marido) como regente de la familia Malfoy, Melvin Goyle, Anthony Crabbe, Randall Bulstrode, Amelia Black como regente de la familia Bones, Xenophilius Lovegood, Arthur Weasley y Agata Zabini (cuyo esposo había sido asesinado recientemente por mortifagos, con Pettigrew al frente) como regente de la familia Zabini.

- Bienvenido a la reunión, Albus – dijo Duncan dirigiendo la reunión.

- No podia faltar, aquí se va a decidir el futuro de mi escuela – dijo Albus.

- ¿Tu escuela? Querrás decir Hogwarts – dijo Agata.

- Es lo mismo – respondió Albus como si estuviera hablando con una niña pequeña.

- No, no lo es, Hogwarts no te pertenece y no lo hará jamás – dijo Anthony.

- Eso es lo que vosotros os creéis – dijo Albus amenazadoramente.

- Lo sabemos todo, Albus – dijo Randall

- ¿Qué sabéis? – dijo Albus comenzando a preocuparse.

- La desviación de fondos de Hogwarts a tus bóvedas privadas – dijo Melvin.

- Eso se detendrá hoy. En estos momentos los duendes están devolviendo el dinero que has robado a Hogwarts – dijo Duncan

- A partir de ahora, todos los fondos serán gestionados por este Consejo y por la recién nombrada directora de Hogwarts, Minerva McGonagall – dijo Arthur.

- Por eso ella está aquí – dijo Narcisa señalando una silla junto a Amelia, donde estaba sentada Minerva, algo de lo que Albus no se había dado cuenta.

- No podéis hacerlo, yo soy el director de esta escuela y aquí se hace lo que yo digo – dijo Albus enfurecido.

- Ya no, a partir de ahora ya no serás el director, tu función por ahora será de enlace entre dirección y el personal, Minerva será la que dirija la escuela y nos dará informes semanales de tus actos a este consejo, a la ministra, al departamento de servicios sociales y protección infantil y al departamento de educación mágica – dijo Amelia

- Además a partir de ahora no podrás imponer, rebajar, ampliar o retirar castigos a los alumnos, ni dar o quitar puntos, como tampoco podrás dar órdenes a los profesores – dijo Arthur.

- Me quitáis todas las funciones de director – dijo Albus.

- Exacto, después de todo, ya no lo eres, solo eres un enlace – dijo James.

- ¿Por qué me hacéis esto? – dijo Albus empleando su tono de abuelo decepcionado.

- Por que no podemos permitir que un aliado de los mortífagos tenga tanto poder dentro de esta escuela – dijo Frank.

- Yo no soy aliado de los mortífagos, y parece que no entendéis que lo que hago lo hago por el bien mayor – dijo Albus

- ¿Esa no era la frase que utilizaba el Lord Oscuro Grindewald cuando intentó convertirse en el dictador de la Europa mágica? – pregunto Xenophilius inocentemente.

- No soy como él – dijo Albus enfadado.

- Claro que si, pero tu eres más manipulador – dijo Narcisa.

- Me decepcionas Narcisa, aliándote con los que asesinaron a tu pobre marido – dijo Albus decepcionado.

- ¿Pobre marido? Ese desecho humano fue sorprendido violando a una niña de trece años, mientras otros cuatro mortifagos lo vitoreaban y sostenían a otras tres chicas, a las que ya habían violado. Sólo lamento que no lo mataran antes – dijo Narcisa con un tono que demostraba la repugnancia que sentía.

- Albus, si estuviera en tu lugar, no haría ese tipo de comentarios donde cualquiera pudiera oírme, podrías ser el próximo en atravesar el velo, después de todo ese es el lugar de los violadores y asesinos – dijo Sirius

- Si, después de todo no querrás que los periodistas se enteren de tu decepción hacia Narcisa ¿verdad? – dijo Amelia.

- Recuerda el último artículo sobre ti en "El Profeta", Albus, no sería bien visto que el ex director de una escuela y actual enlace de la misma, defienda a los que violan a niñas de la edad de los niños que acuden a ella – dijo Minerva.

- Ahora que ya te hemos informado de lo básico, salgamos a los jardines, nos están esperando, he llamado a los duendes para que refuercen las barreras protectoras de Hogwarts – dijo Duncan.

- Eso no te corresponde a ti – dijo Albus.

- Una vez más te equivocas, Albus. Duncan ha sido escogido por el Consejo para ser su presidente – dijo Arthur.

- Vamos – dijo Duncan saliendo de la sala, seguido de todos los demás.

Cuando llegaron al exterior, con Albus siguiéndolos, vieron como los duendes estaban terminando de activar las barreras que Albus como director había desactivado.

- Señor Ragnok, ¿su gente ha terminado ya? – preguntó James, al líder de la nación duende.

- Ya están listas todas las barreras, incluso mi gente ha reactivado una que el director Dumbledore había desactivado y pensamos que debía volver a funcionar, y desactivado otra que pensamos no debería estar – dijo Ragnok.

- No puedes hacer eso, yo soy el director, yo decido que barreras deben estar activadas – dijo Albus.

- Una vez más, Albus. Tú no eres el director de Hogwarts – dijo Duncan irritado.

- Por lo que las barreras ya no las controla usted – dijo Ragnok.

- ¿Qué barrera habéis desactivado? – preguntó Amelia.

- Una barrera que impide que cualquier artefacto muggle que funcione con electricidad o pilas, funcione en Hogwarts y alrededores – dijo Ragnok.

- ¿Y dices que no eres aliado de los mortífagos? Has estado haciendo que los nacidos de muggles sean aislados de lo que conocen para que vuelvan de inmediato al mundo muggle tras graduarse – dijo Melvin.

- ¿Qué barrera habéis activado? – preguntó Randall.

- La barrera que impide que los profesores o alumnos violen a otros profesores o alumnos – dijo Ragnok asqueado.

- ¿Desactivaste esa barrera? Si fuera por mi, ya estarías atravesando el velo – gritó Ágata mientras el resto emitía gritos de indignación.

- ¡MALDITA BESTIA INMUNDA, YO SOY QUIEN MANDA AQUÍ Y TU DEBES MORIR! – gritó Albus sacando su varita y apuntando a Ragnok, pero antes de que pudiera lanzar cualquier hechizo, los miembros del consejo escolar reaccionaron desarmando a Albus, atándolo y amordazándolo, mientras los duendes presentes sacaban sus armas dispuestos a decapitar a Albus.

- Albus Dumbledore, por atacar e intentar asesinar al líder de la nación duende, yo te declaro enemigo de los duendes y persona non-grata en nuestro territorio, lo cual incluye el Banco Mágico Gringgots, y lo condeno a pagar una multa de cien mil galeones – dijo Ragnok – ponga aunque solo sea un pie en él, y será ajusticiado por nuestros guerreros y servirá de alimento al dragón que custodia las bóvedas más antiguas.

El único pensamiento que tuvo Albus en ese momento fue "¿Cómo voy a pagar a Snape y Pettigrew para que sigan matando a los que se interponen en mi camino?"

Noviembre de 1980

Habían pasado dos meses desde que Albus había perdido todo su poder sobre Hogwarts y desde que los duendes le prohibieron la entrada en Gringgots, obligando a Albus a sacar el poco oro que le quedaba después de pagar la cuantiosa multa e ingresarlo en el único banco muggle que poseía una sección mágica, situado cerca del Caldero Chorreante en Londres.

Después de aquello, todo fue de mal en peor para Albus, y el que el Consejo Escolar, los miembros del Wizengamot que tenían familia estudiando en Hogwarts, y el personal, hubieran dado a los hijos de Minerva, sus amigos y el resto de alumnos carta blanca contra Albus no servía de mucho.

No sabía cómo, pero al día siguiente, todos sabían lo ocurrido en la sala de reuniones y en los jardines, y los alumnos decidieron unirse y hacerle pagar lo que había hecho. El director Black, que había pasado todo su mandato tratando de unir las cuatro casas, se sintió inmensamente orgulloso de los alumnos.

Cuando se enteraron de que una de las barreras que Albus había desactivado era para evitar que fueran atacados física o sexualmente por otros alumnos o profesores, todos fueron contra él.

Desde aquel día, todos los días se había levantado con uno o dos hechizos lanzados sobre él.

Seis veces con el pelo de colores que cambiaban a cada paso que daba, y que iban de los colores mas oscuros como negro o gris marengo, hasta el amarillo canario, pasando por el rosa chicle y el verde pistacho, con una duración de cuatro días cada una de las veces.

Cinco veces con el mismo hechizo lanzado sobre sus túnicas.

Siete veces había sido hechizado para que cada vez que fuera a hablar, hiciera el sonido de diferentes animales, siendo las cabras, vacas o cerdos los más comunes.

Diez veces con un hechizo que le obligaba a decir "Soy un sucio mortifago" cada vez que alguien le saludaba.

Algunos días fueron todo un espectáculo, ya que las bromas se solapaban entre ellas, por lo que era tremendamente divertido, ver a Albus con el pelo parte color amarillo canario, parte color pistacho, vestido con una túnica que cambiaba del naranja al rosa chicle, y vuelta a empezar, y balando como una cabra o mugiendo como una vaca.

Tampoco ayudó que cuando después de la primera semana se hartó, acusara a los hijos de Minerva de ser los responsables de las mismas, a pesar de que no tenía pruebas.

- ¡HAN SIDO ELLOS, EXIJO QUE SEAN EXPULSADOS! – grito Albus fuera de sí, mientras su pelo pasaba de un color a otro al igual que su túnica, y se paseaba por el despacho.

- Albus, éstas... bromas fueron lanzadas sobre ti después del toque de queda, y te aseguro, que mis hijos estaban en sus salas comunes cuando eso pasó, y que no salieron de allí hasta las siete, cuando se dirigieron a desayunar. Anoche, ni siquiera era el turno de rondas de prefectos de Isobel o de delegado de Junior – dijo Minerva tratando de no reírse, ya que era difícil entender lo que le decía porque en ese momento, el sonido animal que emitía, eran los chillidos de una cobaya.

- Fueron ellos, lo sé. E Isobel es la mente criminal del grupo – dijo Albus, que en ese mismo instante supo que había ido demasiado lejos.

- ¿Estas diciendo que mi hija es una criminal? ¿Me estás diciendo que los hechizos y barreras que yo misma lancé para saber quien entra, quien sale y cuando, de los dormitorios y salas comunes de mis hijos no funcionan? – pregunto Minerva con un tono que hizo que Albus se estremeciera.

- No... no... no digo eso – dijo Albus tartamudeando aterrado.

- Bien, entonces hasta que no tengas pruebas irrefutables de que han sido ellos, no los castigaré y por tu propio bien espero que no fabriques esas pruebas ni que mis hijos o sus amigos sufran aunque sólo sea un rasguño, por que de ser así, como alguno de ellos se rompa aunque sea una uña, el feudo de sangre con el que te ha amenazado mi hermano será la última de tus preocupaciones. Ahora sal de mi despacho, tengo trabajo que hacer – dijo Minerva abriendo la puerta para que Albus saliera, cuando salió del despacho, Minerva cerró la puerta de un golpe que hizo que toda la sala temblara, incluido el propio Albus, al otro lado de la puerta.

Acusar a los tres hijos de Minerva, fue el peor error que pudo cometer, peor incluso que acusar a Kingsley de ser un mago oscuro. Pero peor que acusarlos a los tres, fue acusar a Isobel de ser la líder, ella era la favorita de todos los profesores. Por lo que cuando todos los habitantes de Hogwarts, se enteraron de su cruzada contra los tres hermanos, pero sobre todo contra Isobel, todo el profesorado se volvió contra él, y los alumnos redoblaron sus esfuerzos por crear bromas cada vez mas vergonzosas y más duraderas, esta vez sí, con Isobel al frente.

Incluso el propio Hagrid, pasó de ser su más ferviente defensor, a ser el encargado de recoger los suministros que los bromistas necesitaban del pueblo, incluso encontró en el bosque prohibido ingredientes que los alumnos podían utilizar en sus bromas y que eran difíciles de conseguir en las tiendas, y todo por que para él, Minerva era como una hermanita a la que había que cuidar, por lo que consideraba que los hijos de Minerva, eran sus sobrinos. Aunque tampoco ayudó que se enterara de que Albus no había intentado ayudar a Hagrid cuando fue expulsado injustamente cuando cursaba su tercer año en Hogwarts, como Albus le había prometido, sino que había sido el que había insistido en su culpabilidad más que nadie.

Pero lo que más le enfureció, fue que Fawkes había desaparecido, dejando a su paso una pluma ennegrecida, señal de que el fénix había roto su vínculo con Albus. La siguiente vez que lo vio, salía del bosque prohibido con Hagrid, y desde entonces dormía en la cabaña del guarda. Ahora sabía como hacían esos niñatos arrogantes para entrar y salir de su despacho y su dormitorio sin ser vistos. Incluso ese pajarraco no se daba cuenta que lo que hacia era por el bien de la humanidad. Lo que más le preocupaba es que el fénix no se había vinculado con nadie, lo que suponía que el único motivo por el cual el fénix seguía en el castillo era porque el mago o bruja al que estaba destinado no había nacido todavía o era un nacido de muggles.

Por una vez desde que los merodeadores llegaron a Hogwarts, dio gracias de que no hubieran sido ellos los que habían unido todas las casas contra alguien. Solo esperaba que esa venganza contra él terminara pronto, y sabía que eso solo pasaría siempre y cuando ninguno de sus otros secretos saliera a la luz.

Enero – Mayo de 1981

En ese tiempo, Albus se enteró de todos los mortífagos a los que los aurores habían matado in situ o enviándolos a través del velo, y eso no le gustaba, necesitaba a esos magos y brujas para apoderarse de sus fortunas familiares y títulos.

Por ello, trató de convencer a los aurores y jueces del Wizengamot, que Severus Snape era un espía suyo, entre los mortifagos. La tapadera de Snape no duró mucho, cuando llegó el mes de mayo, Albus sufrió el mayor golpe que podría haber recibido.

Los aurores habían detenido a un grupo de mortífagos cuando habían acudido a una llamada de auxilio en un pueblo muggle. Cuando terminó el ataque, en el que habían intervenido veinte mortifagos, diez de ellos habían muerto y del resto, cinco habían sido arrestados y otros cinco habían escapado.

Pero lo peor para él, llegó cuando después de interrogar a los mortifagos detenidos, Snape había sido nombrado, y cuando los aurores llegaron a donde se escondía, él y otros dos mortifagos fueron arrestados y otros tres murieron al resistirse al arresto.

Los aurores descubrieron entonces que Pettigrew también era un mortifago, y otro de los detenidos con Snape, delató al hijo de Bartemius Crouch, lo que hacía que Albus ya no tuviera nada con que chantajear a ese inútil.

Y eso lo llevó a cometer otro error, volvió a atacar a los aurores por haber lanzado a los mortifagos a través del velo. Y esta vez, más secretos suyos salieron a la luz, como su relación con Grindewald, el asesinato de su hermana, las presiones a Charlus para que casara a su hijo con Gretchen, los intentos de Albus de matar a Lily con la complicidad de los mortifagos o la orden a los Potter de que usaran a Pettigrew como guardián secreto y su intento de hechizarlos.

Eso hizo que los pocos aliados que le quedaban y que hasta ese momento creían en él, le abandonaran, y amenazaran con declarar feudos de sangre contra él, si alguna vez rebelaba aunque fuera uno de los datos sobre ellos que había averiguado a lo largo de los años.

Pero lo que más le asustó fue que cuando, durante las vacaciones de Navidad, repasó en un pensadero la ceremonia de selección, y la comparó con la lista de los alumnos que habían acudido a Hogwarts en 1980, que había visto en su viaje al futuro, se percató de que esta vez habían acudido a Hogwarts cuatro alumnos más. Y cuando comprobó los antecedentes familiares, quiso matarlos.

Los gemelos que habían terminado cada uno en una casa, Gryffindor y Slytherin, provenían de una línea de squibs que descendían directamente del primogénito del segundo hijo de Ignotus Peverell, lo que los convertía en familiares de James Potter, ya que éste descendía del primogénito de Ignotus, solo rezaba para que no fueran como Potter o serían los primeros en unirse a los hermanos Urquart contra él.

Los otros dos eran los malditos "sangre sucia" que habían terminado en Slytherin, y que habían sido recibidos en la casa de Salazar con los brazos abiertos. Los dos mocosos eran descendientes de Ludwig Dumbledore, su tío. Ludwig a pesar de ser el hermano mayor no había podido reclamar la jefatura de la familia Dumbledore por ser un squib. Por lo que habían sido Percival y Albus después de él quienes habían ocupado esa posición. Pero solo lo haría hasta que ese mocoso reclamara la jefatura. Lo peor para Albus fue que si alguien lo descubría, podían ayudar al chico mayor a reclamar la jefatura de la familia, y entonces lo habría perdido todo.

Solo pensó una cosa:

"¿Dónde demonios me equivoqué?"