Capítulo 10: Segunda Lección ¡Entrenamiento Real!
Lei y Angie se encontraban constantemente para entrenar, las misiones de la familia Ganesha eran divididas en grupos y muchas veces el entrenamiento tenía que posponerse, sin embargo…
El mismo parque en el este de la ciudad.
-Woa… -Dijo Lei sorprendido y mostrando una gran sonrisa- ¿En serio?
-¡Sí! ¡Todo es gracias al entrenamiento infernal que me ha hecho hacer! –Gritó con emoción la joven aprendiz.
-Ehhh… es una forma de decirlo… aun así, es impresionante que tus stats subieran tanto. El rango F es bastante alto para ti, felicidades, pero sigamos con el entrenamiento… vamos, levanta la espada.
-Uh… sabía que no me libraría –Murmuró la joven, pero Lei fingió no escucharla, así que levantó la espada que Lei le ofrecía.
El entrenamiento físico consistía en forzar el cuerpo de Angie al límite, el inicio para ella fue mucho peor de lo que Lei podría imaginar, apenas sostenía la espada y si usaba la armadura al mismo tiempo… no podía si quiera levantarla del suelo, por esto, el entrenamiento no aplicaba ambas partes al mismo tiempo.
Lei observó detenidamente los movimientos de la joven, no tenía futuro como espadachín, pero ahora podía elevar la espada casi cien veces antes de colapsar.
-(Lamento de verdad todo esto, pero es la única forma de forzarte a crecer lo suficientemente rápido)
Al final, Angie cayó al suelo empujada por el peso de la espada.
-Hoy resististe bastante –Le alagó Lei.
-Maestro… entre más resisto… más se prolonga la tortura… -Balbuceó agitadamente.
-Vamos –Lei le ayudó a levantarse cargándola por debajo del hombro- empiezo a pensar que lo haces a propósito.
-¿Uh? ¿El qué?
-Que te levante.
-¿Eh? –La chica rápidamente se ruborizó- n-no… c-como cree…
-Lo niegas… -Lei sonrió al pensar en lo que haría y un momento después, de un jalón la elevó en el aire y terminó cargándola en ambos brazos, como a una novia- ¿Aún lo niegas?
-¡M-M-Maestro! ¡B-Bájeme! –Gritó asustada mientras abrazaba a su maestro por el cuello.
-Jajaja… -Lei cruzó la mirada con Angie mientras reía a carcajadas, pero… por unos segundos, todo se detuvo para ambos, Lei lo sintió… como si apuñalaran su corazón sin piedad, un profundo dolor le atravesó- … -La alegre risa se transformó en pequeñas lagrimas que bajaron por sus mejillas.
-¿M-Maestro…? –Preguntó con temor y preocupación en el rostro.
-… -Lei la dejó caer y se alejó dándole la espalda- prepárate, el entrenamiento aumentará su dificultad –De espaldas a Angie, se limpió las lágrimas.
-Au… -Tirada en el suelo, ella le miró sorprendida; el cambio en su ánimo fue brutal y eso le preocupó.
Minutos más tarde, luego de quitarse el anillo que absorbía mana, Angie prosiguió su entrenamiento de resistencia mágica.
-… -Lei la juzgaba con seriedad y así pasaron dos horas con extrema facilidad.
Todo terminó y ya estaba oscureciendo, sin embargo, Angie quería quedarse un poco más.
-Maestro… -Lei volteó cuando fue llamado- ¿P-Puedo… hacerle una pregunta?
-Sí –contestó con total firmeza.
-¿Por qué… quiere eliminar a los dioses? –Angie se arrepintió de haber preguntado, pero ya era muy tarde- digo… si voy a seguirle, supongo que está bien saberlo…
-Les debo un gran favor… –Contestó la pregunta con una sonrisa, sin embargo, era tan falsa que simplemente parecía una máscara.
-Maestro…
-Es todo por hoy, volvamos… ya es tarde y no te dejaré ir por ahí sola, te acompañaré.
-S-Sí, m-muchas gracias…
De vuelta al centro se encontraron con una mesera de Mistress of Abundance.
-¿Ryuu-san? –Preguntó Lei cuando se encontraron de frente.
-Lei-kun, buenas noches –Saludó con la misma frialdad con la que siempre actuaba.
-B-Buenas noches –Replicó el joven, luego se giró para mirar a Angie- creo que ustedes no se conocían.
-Soy Angie Greem, mucho gusto –Hizo una leve inclinación de cabeza.
-Es un placer, Angie-san, mi nombre es Ryuu Lyon –Igual que Angie, Ryuu también hizo una sutil reverencia- supongo que las cosas han ido bien, me preocupaba un poco su relación –Ante las serias palabras de la elfa, Angie retrocedió un paso- Lei-kun podría ser un poco frío.
-Ryuu… tú eres fría como el hielo… -Se quejó Lei con molestía- además, mi relación con Angie es meramente profesional, es mi aprendiz, las chicas de la taberna me han estado molestando…
-¿Es así? –Ryuu miró con sorpresa a la chica- a mí no me parece.
-Ahhhh –Lei suspiró profundamente- déjalo, pero no molestes a Angie.
-No molestaba a nadie –Contestó la elfa con total tranquilidad.
-Sí, sí… -Lei se dio cuenta que Ryuu cargaba una gran bolsa de víveres- déjame ayudarte con esa bolsa –Él extendió las manos para tomar la bolsa, pero Ryuu se negó.
-No es necesario, soy capaz de manejar esta cantidad de comida.
-… -Lei la miró con molestia, no había sido capaz de hablar con ella sin molestarse, pero la elfa no parecía enojarse por nada, como una roca.
Iban caminando por un callejón cuando oyeron un golpe seco, luego muchos pasos y al final el grito de un hombre enojado.
-¡Al fin te atrapamos, perra! –Gritó un aventurero con armadura ligera y una espada de dos manos en la espalda- ¡No te perderé esta vez!
Frente a él estaba una hobbit pelirroja, tirada en el suelo detrás de Bell.
-¡Quédate ahí! –Vociferó el aventurero antes de dar un gran paso al frente, pero Bell se interpuso- ¿Eh? ¿Qué estás haciendo? Niño… -Gruñó con furia- estás en mi camino, muévete.
-O-Oye, no sé qué está pasando, pero… ¿Por qué no te calmas primero?
-¡Cállate! ¡¿Quién mierda eres?! ¿Estás trabajando para esa niña?
-N-Nunca la he visto –Tartamudeó el chico de pelo blanco.
-¿Entonces por qué la cubres? ¡Quítate!
-P-Porque… ¿Es una chica? –La voz de Bell no parecía ni siquiera convencerlo a él mismo.
La chica hobbit se sorprendió ante esas palabras, pero no se movió un centímetro.
-¿De qué mierdas hablas…? –El aventurero, en su cólera, desenvainó su espada- no importa… te mataré primero.
De forma insegura, Bell desenvainó su daga negra.
-¿Vas a pelear? –Preguntó el aventurero un poco sorprendido.
La pelea estuvo a punto de empezar, pero se detuvieron cuando Lei apareció en medio de ambos.
-Bell, está bien que digas esas palabras tan geniales… pero por favor, no tiembles de esa forma… -Dijo Lei con un tono de voz decepcionado- arruinas lo cool.
-L-Lei-san… -Tartamudeó Bell sorprendido y aliviado a la vez, ignorando las palabras de su amigo.
-¿Otro más? ¿De dónde apareciste? –El aventurero retrocedió un paso y se preparó para volver a atacar.
-¿Eh? –Lei levantó la mirada hacia el extraño, pero sus ojos expresaron un aura y una sed de sangre insaciable, tanto así, que el extraño se tambaleó hacia atrás, aterrado y a punto de orinarse encima- no mereces ni siquiera que levante la mano –Exclamó con gran molestia.
-¡Maestro! –Gritó Angie, ella y Ryuu se quedaron atrás, pero llegaron corriendo.
-… -El aventurero sudaba frío mientras lentamente retrocedía, sus manos temblaban pero su agarre permanecía férreo, como si tratara de aferrarse a su sable para no morir aplastado por la gran presión que la mirada de Lei expresaba.
-¿No corres? –Lei sonrió con alegría sádica- veeeeennnnn… -Dio un paso y aumentó la gran presión sobre el sujeto, en el segundo paso liberó una gran cantidad de poder mágico, lo suficiente para romper los ladrillos bajo sus zapatos.
-Ik… -El aventurero reprimió un grito y antes de otro paso más, empezó a correr tan rápido como pudo.
-Ahhh –Con un suspiro, un sonriente Lei se giró para ver a Bell- ¿Estás bien? ¿Qué fue todo eso?
-E-Eso… debería preguntar yo…
-¿Cranel-san? –Ryu se acercó a saludar.
-Oh… tú eres… Ryu-san, de Mistress of Abundance.
-Maestro… no debe hacer eso –Murmuraba Angie al lado de Lei.
-¿Eh? ¿Por qué no? –Preguntó algo sorprendido.
-¿Por qué? Pues… es aterrador.
-Jajaja –Carcajeó con sutileza- esa es la idea, no quería matarlo.
-Maestro… -Dijo la chica bajando la cabeza tras rendirse.
-Bell –Le dijo Lei- me voy, nos vemos.
-Uh, sí, muchas gracias.
-Entonces yo me marcho también –Ryuu hizo una reverencia despidiéndose.
Al día siguiente, el parque del este.
Lei se encontraba en medio del parque, con los ojos cerrados y las manos formando un ovalo en su vientre.
-… -Angie se acercó y se sentó frente a él.
-¿No había alguien con Bell anoche? –Lei ni siquiera había abierto los ojos.
-¿Anoche? –Angie, sorprendida, no entendió bien la pregunta.
-Ese sujeto estaba a punto de pelear con Bell, pero no había razón… aparentemente, además, él dijo algo de una chica, estoy seguro que lo oí.
-De todas formas… -Angie trató de cambiar el tema- ya pasó, así que…
-Cierto –De un salto, Lei se puso de pie, Angie, quien ya se había acostumbrado a la extraña espontaneidad con la que su maestro actuaba, se puso de pie también- ya no necesitarás usar la armadura y la espada, a partir de hoy… -Lei estiró su pierna izquierda hacia atrás y la derecha hacia adelante, su brazo derecho un poco estirado hacia adelante y el izquierdo ligeramente doblado cerca de su pecho- pelearemos.
-¡! –Angie retrocedió inocentemente- ¿Quiere pelear conmigo? ¿E-Está esto bien?
-Sí –Contestó con total naturalidad.
-P-Pero…
-Nada de peros, ataca.
Varios minutos depues.
-¡Kyaaaaa! –Gritó Angie mientras volaba dos metros sobre el aire y caía rodando en la hierba.
-Anda, levántate –Lei ni siquiera sudaba, por otro lado, la chica frente a él apenas podía mantener la respiración- no continuaremos el entrenamiento hasta que des un golpe que valga la pena.
-… m-maestro… esto es injusto…
-Volar docenas de veces es selección tuya, te he corregido en cada una, pero no me escuchas.
-¡Maestro! ¡Usted tiene mucho poder! –Se quejó desde el suelo, estaba tirada de espaldas mirando al cielo.
-Siempre aparecerá alguien más poderoso… adáptate.
-Uggg… -la chica se paró una vez más y se acercó- vamos… -respirando profundamente varias veces hasta calmar un poco el fuego en sus pulmones, se decidió a atacar de nuevo.
-Vamos, me estoy aburriendo de lanzarte –Se burló el joven.
-¡HAAAAAAA!
El golpe de Angie fue desviado suavemente por Lei, quien la tomó del brazo atacante y la giró sobre su hombro lanzándola varios metros por detrás.
-Te dije que no te lanzaras sin pensar… -Miró al cielo, se estaba poniendo el sol- vamos, un último intento.
-… -Angie… se levantó con extrema dificultad- ahh… ahhh… -Tosió varias veces antes de ponerse en posición otra vez.
-Levanta la barbilla, mantén tus piernas firmes, no dobles tu cuerpo, tus puños firmes… balancea tu peso, mírame directamente, no me quites los ojos de encima.
-… -Angie respiró profundamente otra vez, suprimiendo sus deseos de gritar y salir corriendo, la chica sacó valor de lo más profundo y se lanzó al ataque.
-¡! –Lei se sorprendió al ver como la chica corrió hacia él, su postura era la correcta, no desviaba la mirada y cuando por fin estuvo lo suficientemente cerca para lanzar un golpe…- um… -Cayó a los brazos de Lei, inconsciente- Angie… dios mío… -Lei suspiró profundamente- supongo que exageré… -La cargó en brazos y la llevó al árbol, donde tenía un cobertor sobre el césped y una caja con la armadura y la espada, además de comida.
Luego de varios minutos, la chica se despertó.
-Ahhh… -Bostezó suavemente.
-Veo que descansaste lo suficiente… -Bromeó Lei.
-S-Sí… ¿Qué pasó? –Angie se sentó y miró a su alrededor.
-Te desmayaste, supongo que era demasiado.
-Lo siento… -Se disculpó bajando la cabeza.
-No lo sientas, no bajaré la dificultad.
-Ugh…
Luego de comer, Lei recomendó dejar el entrenamiento mágico para el día siguiente, pero Angie se negó.
-Déjeme intentarlo, por favor… -La chica se inclinó en una reverencia.
-Ohh… no quiero sobre esforzarte más por hoy.
-N-No lo hará… por favor, confíe en mi… -Alegó sin levantar la cabeza.
-Ok –Dijo tras un suspiro.
-¡Sí! –Gritó de emoción, rápidamente se sentó de nuevo y cerró los ojos, no se puso el anillo negro.
-(¿Intenta manipular el mana?) –Lei se sentó frente a ella mirándola fijamente.
-… -La chica pareció esforzarse por un momento y luego de unos segundos, en su palma estirada apareció una diminuta mota azul, poco a poco fue creciendo y extendiéndose por su brazo, pero repentinamente despareció- ah –Exhaló con fuerza y luego cayó de lado.
-Hey –Lei la detuvo antes de tocar el suelo- ¿Estás bien? Eso fue impresionante.
-M-Maestro… ¿Lo vio? ¿Lo logré? –Preguntó mientras se reponía del desgaste, aunque con una gran sonrisa en el rostro.
-Sí, estuviste genial, mereces una recompensa –Contestó el maestro con una delicada sonrisa de felicitaciones.
Luego de beber de la cantimplora, Angie se dio cuenta de algo.
-M-Maestro… esto no es agua… ¿Cierto? –Miró por el orificio de la cantimplora.
-Tardaste mucho en darte cuenta –Contestó sin mirarla, se estaba preparando para mostrarle a Angie algo impresionante- es una poción restauradora, no es cara y es muy útil en este tipo de entrenamiento.
-… y-ya veo… m-muchas gracias.
-Mira esto… -Lei se dio la vuelta y la miró- primer rango del árbol de habilidades, nivel divino, hechizo de protección… ¡ESCUDO DE LA VALKIRIA! –Lei apuntó su palma derecha, abierta y con los dedos cerrados, hacia su aprendiz, de inmediato apareció una burbuja de electricidad a su alrededor.
-¡WoW! ¡Es igual a aquella vez! –Con entusiasmo, la aprendiza golpeó con su dedo el interior de la burbuja- ¡Wow! ¡Se siente solida!
-Es impenetrable, no existe nada que pueda entrar o salir, en su defecto, lo hará rebotar –Al terminar, Lei apuntó su mano izquierda hacia ella- Azimech, god's cannon –De la punta de su dedo lanzó un poderoso relámpago sobre Angie, pero este rebotó al cielo sin dañarla.
-¡! –Angie se cubrió con los brazos, pero al abrir los ojos se sorprendió aún más- e-es increíble… ¿Dijo que era de nivel divino?
-El escudo de la valkiria es lo suficientemente poderoso como para darme lata… además de ser muy útil –Elevó su mano derecha y la esfera, junto a Angie, se elevó a una altura de cuatro metros, luego amplió su diámetro al doble- decido qué entra y qué sale –De inmediato, la chica cayó al suelo, y se sorprendió al mirar hacia arriba, la burbuja se mantenía.
-Maestro… usted es muy rudo –Murmuró mientras se levantaba y se sacudía el polvo- Ese god's cannon… no es de nivel cuatro… ¿Cierto?
-Todos mis hechizos son de nivel divino, no sé usar otros.
-¿Y cómo se llama el dragón que disparó? –Preguntó con entusiasmo.
-¿El dragón? –Lei recordó el encuentro en el incidente del monsterfilia- Kirin, es una invocación.
-¡¿Qué?! ¡¿Puede invocar criaturas?! –La chica casi salta sobre él por la sorpresa.
-Uh, sí… aunque no son muy efectivos, Kirin es muy útil en un combate abierto contra varios enemigos.
-¡Eso es genial! ¡¿Qué más puede hacer?!
-B-Basta… Angie, espera, es muy pronto para decirlo todo… -Lei se alejó un poco- por ahora, te enseñaré a usar el escudo de la valkiria.
-¿Qué? ¿En serio? ¿Puede enseñarme un hechizo nivel divino?
-Sí, además es el más sencillo… -Lei se sentó- ya es tarde, pero puedo enseñarte los primeros pasos… -Cerró los ojos, Angie se sentó frente a él- primero, concentra tu magia en tu palma… -Lei le dio forma para que la enseñanza fuera más fácil- imagina algo inquebrantable… tan duro y resistente que ni el tiempo mismo pudiera romperlo o gastarlo… -En la mente de Lei, los pendientes de Astrea aparecieron, unos pendientes que se decía estaban hechos con estrellas caídas del cielo- dale forma… -El mana azul formó una esfera- el hechizo… -En una lengua extraña, Lei conjuró una gran burbuja que se expandió hasta cubrirlos a ambos; abrió los ojos para mirar a Angie- no es una habilidad, es un conjuro, aprenderla debería ser fácil para un mago, además, ya sabes darle forma al mana, no tardarás muc… -De repente, a lo lejos apareció un hombre encapuchado, parecía estar buscando a alguien.
-¡¿Lei-sama?! ¡¿Es usted Lei Kung-sama?! –Gritó el sujeto agitando los brazos, parecía tener una carta en las manos.
-Quédate y practica -Lei se levantó y se acercó al hombre, quien de inmediato se aproximó a él, al llegar, hizo una exagerada reverencia.
-E-Es un placer conocer a un cliente de Kami-sama de tan magnifico nivel.
-¿Cómo me encontraste? –Preguntó con desconfianza.
-Kami-sama me envió a la taberna Mistress of Abundance –El sujeto no levantó la cabeza- ahí, la propietaria me indicó que usted viene aquí con frecuencia… pero eso no importa, Kami-sama me envió con esto –Levantó el sobre que llevaba en la mano y se lo extendió a él- me dijo que era extremadamente importante que se lo entregara personalmente.
-… -Lei tomó el sobre y lo abrió, lo leyó rápidamente- entiendo, puedes irte, te lo agradezco.
-Sí, señor –El mensajero levantó la cabeza y agregó- ¿Algún mensaje que quiera enviarle a Kami-sama?
-Dile a Hephaestus-san que yo me haré cargo del pedido.
-¡Sí, señor! ¡Considere el mensaje entregado! –gritó con gran orgullo y entusiasmo, luego de otra reverencia, se marchó por donde llegó.
-… -Lei suspiró- tendré que hablar con Mamma-Mia… -Luego de un segundo suspiro, volvió con su aprendiz, quien apenas lograba hacer fluir su mana- descansa un momento –Le dijo al verla al borde del desgaste mental.
-S-Sí… -Tartamudeó.
-Terminemos por hoy, además, me ha llegado el pedido de Hephaestus-san, no podremos practicar por una semana entera, lo siento mucho.
-¡N-No! ¡No lo sienta! –Exclamó sobresaltada- Hephaestus-sama es una diosa, no estaría en desacuerdo con cualquier cosa que tenga que ver con un dios.
-… -Lei la miró y luego suspiró profundamente- tu manera de pensar, debe cambiar.
-¿Eh? -Respondió con una mirada confusa.
Fin del Capítulo 10
Nota del autor: El próximo capitulo tendrá sorpresa ¡Traten de imaginar lo que vendrá y escribanlo en los comentarios!
