Hola a todos nuevamente, se que los he dejado abandonados por un largo tiempo y no voy a ponerles excusa alguna, sólo espero recompensarlos con un poco de ShizNat.

Dedicatoria especial: A mi K de la vida real, Karina nunca me lo había planteado asi, hasta que me lo dijiste.


Octubre 2, 2001.

Ese chico, Reito parece tener algún parentesco con mi maestro, el mismo tipo de cabello negro como la noche, el mismo color de ojos pero parecen ser personas diferentes al mismo tiempo, la mirada burlona, fría, cruel es lo que caracteriza a mi maestro pero ese joven parece ser un buen hombre, de gran corazón, cuando ve a Fujino-san parece verla con algo mas que simple admiración, algo mas que simple respeto, la ve con un inmenso amor. Ese día salí casi huyendo del lugar, en primera porque estaba confundida con la imagen que había visto, en segundo porque mi lencería había quedado desparramada por todo el sitio y tercera...o me apuraba o no llegaría a tiempo con Mai, solo escuche a la distancia una voz preguntándome si estaba bien pero no me detuve a contestar lo único que quería era llegar por mi amada Ducati. Y ahora heme aquí, conquistando el mundo sobre una motocicleta, me encuentro en un hermoso lugar, el mismo donde me llevo mi maestra, el mismo acantilado desde donde puedo ver el inmenso mar, estoy tentada a ir frente a la tumba de mi madre, a despedirme de ella o algo así sin embargo algo me dice que no es la mejor idea, algo me dice que puedo derrumbarme en medio del cementerio quedándome vulnerable, y eso es algo que no puedo permitir.

Octubre 10, 2001.

Aun me pregunto que parentesco tiene Reito con mi maestro, quizá sean hermanos, pero la diferencia de edades parece ser bastante, me pregunto si será suficiente para que sea su hijo, Reito-san hijo del hombre que me quito todo, tal vez estoy alucinando, después de todo mi maestro es el hombre que mas detesto es posible que por ese motivo vea su cara en todas las personas ¿o no?

-K, Mai te esta buscando. - La voz de Mikoto me saca de mis pensamientos y por primera vez me fijo en sus ojos, iguales a los de mi maestro, iguales a los de ese chico. Me levanto del sillón donde me encuentro, observando el rostro de todos, hasta que me topo de frente con la mirada violeta de mi maestra y todas mis sospechas se desvanecen es obvio que estoy alucinando.

-¿Sucede algo?-Niego con la cabeza rápidamente. - Bien porque ya tienes otra misión y necesito toda tu atención para darte los datos que necesitas.

Octubre 15, 2001.

Nombre de la victima: Tate Yuichi.

Edad: 23 años.

Pertenece al ejército, mi maestro me ha pedido que esta vez no firme el trabajo como la primera vez, que simplemente me limite a matarlo. Y así será, un tiro será suficiente, no hay que desperdiciar balas y tampoco dejarlas en la escena si bien no tienen mis huellas, pueden rastrear el arma gracias a ella, y al ser una pistola tan especial seria fácil llegar a nosotros, llegar a mí.

Octubre 17, 2001.

Esta vez aunque parezca increíble le he dado una intención diferente a lo que hago, divertirme con mi trabajo y empieza a gustarme, pero creo que debo seguir haciéndolo, debo causar miedo sin ser vista, debo aprender a torturar la mente sin tocar el cuerpo, como en las películas, jamás pensé que fuera posible, jamás pensé que ser asesina...fuera tan divertido.

Octubre 25, 2001.

Camino por la calle tranquilamente, sin prestar demasiada atención a lo que hago, es entonces cuando siento el golpe contra el frio suela y un cuerpo sobre el mío.

-Lo siento. - ¿Me disculpo cuando soy yo la que esta abajo?

-No tú perdona...- Esa voz la reconozco al momento, Fujino-san.

-¿Debo pensar que te gusta chocar conmigo? - Levanta la vista hasta encontrar mis ojos y sonríe, pero no como la primera vez que la vi, esta ocasión es una sonrisa verdadera, una sonrisa genuina.

-Lo siento. - Se incorpora para después tenderme la mano para ayudarme también.

-Fujino-san ¿cierto? - Ella asiente extrañada.

-¿Como...?

-La otra vez, ese chico te llamo de esa forma. - Su intriga desaparece, es entonces cuando se enciende mi radar de peligro, primero porque al preguntar su nombre seria normal que ella preguntara el mío, no tenía una respuesta para eso, había actuado por impulso.

- Dime Shizuru, sólo Shizuru. – Nos quedamos viendo por un instante, había algo en su apariencia, algo que me tentaba a caer en las redes de una peligrosa amistad, si ella descubría en algún momento quien era y que hacía, sencillamente sería mi fin.

-Y tú puedes decirme Nat. – Esa era una forma fácil de librarme de aquel embrollo, una parte de mí no quería ocultarle la verdad, pero en este momento mi verdadero yo en algo totalmente horrible, una parte de mí esta consciente del riesgo que correrían nuestras vidas si ella sabía mi nombre real, así que Nat era la parte media entre ambas, no le decía mi nombre real pero no le mentía del todo.

- Entonces Nat, creo que olvidaste esto la otra vez. – De su bolsa saca una linda prenda de lencería y puedo sentir como mis mejillas se tornan de un intenso color carmesí, ella tenía que ser, precisamente el enigma hecho mujer que me atrae como un imán, esa persona a la cual solamente he visto un par de veces pero que son suficientes para capturar mi atención, porque hay algo en ella, quizá el color de sus ojos, quizá la suave esencia de su cabello, tal vez sea su apariencia angelical pero es indudable que algo en todo eso me incita a conocerle. – Ara, tienes muy buen gusto. – Por un instante he olvidado que ella aún sostiene frente a mi rostro aquella prenda, la quito bruscamente de sus manos escondiéndola mientras observo para todos los lados posibles asegurándome que nadie haya visto aquella bochornosa escena. - ¿Te parece si te invito a almorzar? Después de todo creo que tropezarme contigo no es una casualidad además quisiera disculparme por dejar tu ropa interior por toda la calle supongo que esta se ve mejor sobre el cuerpo de Nat. – Si hubiese sido cualquier otra persona le hubiere roto la cara sin pensármelo dos veces pero al escuchar esas palabras provenir de ella con un tono seductor a lo único que atinó mi cuerpo fue a entrar en shock. Al escuchar su risa siento como la mayor cantidad de sangre posible se acumula en mis mejillas, puedo darme cuenta de que estando con una completa desconocida me siento más viva de lo que me he sentido en el último año, puedo mostrar un poco mis emociones estando a su lado, se que no debería estar tan cerca…debería porque algo en Shizuru Fujino me hace ir a ella como las abejas a la miel. Mi celular suena y sólo veo en la pantalla el número de mi maestro con un mensaje: "Te necesito ahora". Si bien esto no le agradó a Shizuru se ofreció a acompañarme hasta donde había dejado mi motocicleta.

-¡Fujino-san! – De nuevo esa extraña sensación de ver la versión buena y noble de mi maestro se apodera de mí. – Su padre, el señor Anderson quiere verla en este momento.

- Ahora voy Kanzaki-san. – Mi sangre se hiela por un momento así que mis sospechas eran ciertas, entre ambos hombres hay algún parentesco. Sigo sumida en mis pensamientos un par de segundos y solamente escucho a lo lejos la voz de la castaña diciendo algo como: "espero chocar contigo más seguido".

Noviembre 3, 2001.

Empieza a hacer bastante frío, los árboles ya no tienen hojas pues todas han caído con el otoño sin embargo este ha terminado también cerrando un ciclo para dejar paso a otro. Los días pierden un poco de color volviéndose grises pero pronto las calles se iluminaran nuevamente con los colores decembrinos. Al fin ha llegado la hora de que el mundo exterior se acople con mi corazón el cual ha sufrido con la estancia del invierno en él por más tiempo del debido, cortando un trozo de mi alma cada pocos días con su viento gélido, convirtiéndome realmente en lo que una vez creyeron que fuera, la princesa del hielo. Es un mal momento para observarse al espejo reconociendo la imagen que este te muestra como tu reflejo pero sin saber realmente quien eres, jamás sentí este vacío dentro de mí y este sólo desaparece por unos instantes al recordar un par de ojos rojos como el séptimo infierno pero el dolor regresa con más intensidad con más poder diciéndome que ahora ya no queda ni rastro de lo que fui, me he convertido en un monstruo que vive para matar y que mata para vivir, ni siquiera un ángel como Fujino podrá librar mi alma y corazón del castigo eterno. Septiembre 27 del 2000, un día que jamás olvidaré porque no sólo cambió mi vida sino que literalmente acabó con ella, Natsuki Kuga era mi nombre, Saeko mi madre, Fuuka mi escuela y mis amigos eran todo lo que necesitaba, ahora este ser repugnante nacido ese día llevaba por nombre K, sus creadores habían sido mis maestros, mi escuela se vio reducida a una habitación sin ventanas y ahora lo único que necesito es a mí misma. Debo fingir para todo el mundo, finjo ser alguien normal para Shizuru, finjo ser una asesina buena pero nada fuera de lo normal para mi maestro, finjo que hay una parte humana en mi para Mai y finjo estar segura de alcanzar mi venganza cuando ni siquiera soy libre pero en el fondo de mi ser soy más peligrosa de lo que nadie puede imaginar. Suena el reloj de la plaza donde me consumé como lo que soy ahora y me doy cuenta que son las diez, algunas palomas vuelan sobresaltadas por el ruido y yo camino despacio por una calle solitaria, un rayo cruza la inmensidad del cielo para inmediatamente después sumir todo en la negrura de la noche mientras la lluvia azota con fuerza las calles, imagino fundirme con la oscuridad en el silencio pues sólo ella puede comprender que es lo que soy.

Noviembre 7, 2001.

Mis trabajos han sido pocos y estoy consciente de que aún no he conseguido los fondos necesarios para completar mi venganza, ha tardado demasiado todo esto y comienzo a rendirme ante el placer de matar pero he esperado más de un año y confío en poder soportar un poco más. El frío viento me conduce hasta mi cafetería habitual pero en estos momentos realmente no me apetece el negro líquido humeante sin embargo de igual forma tomo asiento, pronto el café se encuentra frente a mí pero solo me mantengo dándole vueltas con la cucharilla, formando un remolino que se hace cada vez más grande.

-Deberías de dejar de tomar café; el té verde tiene más beneficios que esa cosa. – Sonrió inconscientemente.

-Shizuru. – Se sienta frente a mí llamando a la camarera.

-Esta vez no estamos en el suelo, vamos mejorando. – Sonrío dándole la razón. La camarera regresa con dos tazas para mi sorpresa. – Pruébalo. – Doy un pequeño sorbo a la infusión y aunque sabe un poco amargo no esta mal, creo que era justamente lo que necesitaba. - ¿A qué te dedicas Nat? – Hace dos meses tal vez esa pregunta me hubiera sorprendido y no hubiera sabido que contestar pero era obvio que en algún momento tendría que responder, así que baje la taza para ver a la castaña directo a los ojos.

-Estudio medicina…medicina forense. – Claro, estudio medicina forense desde la perspectiva del homicida.

-Debes tener la sangre fría para decidirte a ir por ahí viendo muertos todo el tiempo.

-Se necesita más de lo que te imaginas. – Doy otro sorbo al té. - ¿Y tú?

-Estoy estudiando lo que mi padre quiere que estudie, sólo eso. – Esta evadiendo mi pregunta y no pienso insistir en el tema, no quiero hacerla sentir incómoda.

-¿Reito y tú son novios?- Su rostro muestra una clara sorpresa y una sonrisa divertida sale de mis labios.

-Somos amigos, mi padre y el suyo también lo fueron durante años cuando eran jóvenes, pero el padre de Reito desapareció cuando ambos teníamos apenas siete años, la policía estuvo buscándolo durante años pero jamás se supo nada de él, Shin Kanzaki era un buen hombre según lo recuerdo, un buen esposo y cariñoso con nosotros no se quien querría hacerle daño. – Así que ese era el nombre de mi maestro; Shin.

- Debo irme Shizuru, gracias por el té. – Me duele separarme de ella, quisiera quedarme más tiempo sin embargo estoy convencida que mientras más este junto a ella la pondré en un gran riesgo.

Noviembre 10, 2001.

-K, debemos hablar. – Mi maestro me conduce a su despacho, sobre su escritorio hay varias fotos boca abajo, son cinco. – Son tus próximas misiones, escoge una y esa será tu misión inmediata, vendrás aquí cada que termines una misión, cada una tiene diferente nivel de riesgo, hay dos que son especiales aunque sólo una es de alto riesgo quien nos contrata es alguien importante y de buena paga. Ahora toma tu foto y muéstramela. – Del uno al cinco escogí la cuatro. – Midori Sugiura, veinticuatro años, maestra. – Me da un folder con toda la información que necesito. – Tienes una semana.

Noviembre 15, 2001.

Midori quedó fuera del juego fácilmente, mi misión fue cumplida satisfactoriamente y ahora estoy de nuevo frente a las fotografías, del uno al cuatro…la uno.

-Haruka Suzushiro. Trabajaba para nosotros hace un tiempo, decidió retirarse de la compañía luego de negarse a asesinar a su mejor amiga, se ha escondido por meses sin embargo hace no mucho cometió un mínimo error y tú eres la responsable de acabar con su traición, en esta misión no tenemos a alguien que nos pague, en una misión interna de la corporación, yo te estoy contratando para matarle. – Esto no era sólo una misión podía leer en los ojos de Shin el reto que esta implicaba. – Máximo riesgo, ella esta a tu nivel. Tienes un mes, confío plenamente en ti. – De nuevo me da el folder y salgo de su oficina por fin llegó el momento de enfrentarme a alguien que me exija.

Noviembre 23, 2001.

He estado observando a mi víctima cuidadosamente, parece temerosa de ser encontrada sabe que se ha puesto un arma en la cabeza para jugar ruleta rusa, cambio mi atuendo y apariencia constantemente, hoy me he puesto lentes de contacto oscuros, escondiendo mi cabello bajo una gorra, intentando parecerme lo más posible a un hombre, con una chamarra holgada para esconder…ciertos inconvenientes. Creo que ha funcionado, inclusive algunas personas se han dirigido a mi como si fuera un chico. Y entonces de un momento a otro estoy en el piso con una ya conocida figura sobre mí. Estoy a punto de saludarle cuando recuerdo mi imagen masculina, ella se incorpora e inmediatamente hago lo mismo, me despido de forma rápida y sin hablar encaminándome hacia un lugar seguro, regalo mi gorra a un niño y la chamarra a algún indigente, después de todo tengo dinero suficiente para comprar más ropa.

Noviembre 29, 2001.

Sentada en algún parque a la sombra de un árbol se encuentra Haruka, puedo observarle plenamente sin que ella note mi presencia, aún así parece nerviosa, mira constantemente a su alrededor.

-Hola Nat. - ¿Shizuru? - ¿Qué haces aquí? – Lo mismo digo.

-Salí a dar una vuelta jamás me imaginé verte por aquí. – Y menos ahora que estoy en medio de un trabajo.

-¿Qué te parece si vamos al cine? He escuchado muy buenas críticas sobre una nueva película de asesinos a sueldo, supongo que te gustará ya que estudias algo parecido. – Mala idea, te lo juro.

-Claro, me encantaría. – Debo aprender a morderme la lengua o ella terminará matándome.

-Pero primero deja te saludo correctamente Nat. – Se acerca a mí depositando un beso muy cerca de mis labios. – Vamos.


Espero les haya gustado¡ ^^

Amane-chann: Matar a Reito? Tal vez xD, Perdoname nuevamente si? se que he tardado mucho pero por fin actualize espero que valga la pena.

natsuki k. de fujino: Me alegra que te guste y por fin hay un poco de ShizNat xD

Marcedhampir777: Yo tambien quería que Shizuru apereciera antes pero solo en ese momento puede incluirla. Espero que te guste este cap y gracias por leer.

naginat: Aquio tienes el ShizNat. Gracias por leer.

Ian.23: Esa frase simplemente la amo xD Tratare de hacer frases similares cuando haga más fics. xD

ZeTa:Espero haberte sorprendido nuevamente, creo que este ha sido el capitulo más largo. Y espero que te haya gustado, a todos ^^

"Porque sólo el color de tus ojos puede enseñarme que el rojo no sólo es el color del infierno".

Si les ha gustado esta nueva entrega dejenmelo saber atraves de un RR.