Cap 10.

El sol brillaba con fuerza produciendo que el calor del verano fuera peor, esa mañana la gente caminaba en la calle, los niños se levantaban queriéndose meter en la pileta, pero en la casa de los Salvatore, no entraba un rayo de luz y el aire acondicionado no dejaba saber como estaba la temperatura afuera de la casa. De todas maneras no entendía mucho de lo que pasaba a su alrededor, desde hace una semana que estaba sentado en el mismo lugar sin dejar de tomar, solo se había parado para ir al baño, comer un poco y bañarse dos o tres veces. Realmente esa vez no quería volver a salir de su casa, pero en algún momento el alcohol se la acabaría, aunque podría recurrir a la bodega que había sido de su padre, el vino no le llamaba tanto, pero como decía su abuelo a caballo regalado no se le miran los dientes.

Se había quedado entre dormido cuando una fuerte luz le dio directamente a los ojos, eso no podría ser otra cosa mas que el maldito sol que no dejaba de salir, trayendo con el otro nuevo día, y con el día volvían los sentimientos. Abrió un ojo para ver por donde entraba la luz y pudo visualizar a su hermano parado junto a él, este lo miraba desaprobatoriamente. Se paro lentamente para no marearse y se puso frente a el. Este sin dudarlo tomo a su hermano por el brazo con fuerza y lo arrastro al baño, prendió la ducha y lo metió debajo de la misma, el agua salia fría por lo que Damon largo una maldición.

— ¿Qué demonios te pasa? —Preguntó enfuresido queriendo salir de la ducha, pero su hermano lo volvió a empujar haciendo lo chocar con la pared.

—Hasta que no se te baje la borrachera que te agarraste no vas a salir de la ducha. —Le indicó furioso. Damon nunca había visto a su hermano así. —Además, ¿Hace cuanto no te bañas? —Dijo tirandole un choro de Shamppo en el pelo. Damon se dejo sabiendo que su hermano le daría una buena paliza si no se despabilaba un poco. —Caroline me dijo que estabas mal, pero nunca pensé que fuera tanto. —Recordaba que Caroline, la traidora como la había bautizado había ido a verlo, quiso levantar lo y hacer lo mismo que Stefan pero no tenía la suficiente fuerza, le había dicho muchas cosas, que no recordaba ni la mitad, y lo poco que recordaba no le interesaba ella sabia que Elena tenia una nueva familia, pero decidió no decirle porque Elena no quería que el supiera, traidora.

Cuando Stefan considero que estaba un poco mejor dejo que se terminara de bañar solo mientras le buscaba ropa y una toalla, cuando terminó de cambiarse al salir se encontró sobre la mesa de la sala un humeante café con un sanwiche. Se sentó en el sillón se comió la mitad del bocadillo porque tenía el estomago revuelto y se tomo todo el café mientras su hermano juntaba las botellas bacías y las tiraba a la basura. Cuando terminó se sentó frente a él en el otro sillón.

— ¿Me quieres explicar que demonios te pasa? —Ordenó ya mas tranquilo su hermano menor, que en ese momento parecía el mayor.

— ¿La traidora de Caroline no te contó? —Preguntó enderezandose en su lugar.

—No, si no, no te estaría preguntando. —Respondió en el tono que usualmente usaba Damon para burlarse de alguien. —Aunque, quizás pueda adivinar. —Su hermano lo miro expectante. —Veamos ¿Puede ser algo de Elena y su embarazo? —Afirmó, Damon miró a su hermano fijamente.

— ¿Tu también sabias?—-Gritó furioso, parándose de un salto.

—Si me la cruce y hable con ella, me hizo prometer que no te diría. —Damon estaba apunto de irse pero su hermano se paro frente a el. —Le había dado un mes para decirte.

—No me importa, eres mi hermano, me tenías que decir, ¿Qué a nadie le importa como mierda me sienta? —Preguntó con bronca.

—Eso le correspondía a ella, no a mi, ni a Caroline. —Dijo pasivo haciendo que Damon se enojara mas.

— ¿Si ella nunca me decía iban a permitir que estuviera toda mi vida enamorado de un mujer que se enamoro de otro hombre con el que espera un hijo? —Gritó con lagrimas en los ojos, odiaba llorar frente a la gente se sentía débil pero ya no podía mas, lo miró a su hermano y este lo miraba con confusión. — ¿Por qué me miras así?

— ¿Por qué eres tan idiota siempre? —Respondió con otra pregunta Damon lo miró arqueando una ceja. —Dios, Tyler no es el novio de Elena ni el padre de su hija. —Damon lo miró con confusión. —Es mas Tyler esta saliendo con Caroline, o eso creo.

—No entiendo a donde quieres llegar. —Musitó frustrado. — ¿Si ese no es el padre quién es? —Preguntó con interés y confusión.

—Quieró que pienses un poco. —Le indicó. —Elena se fue hace seis meses y volvió hace dos semanas ¿si?. —Explicó, Damon en respuesta asintió. —El tiempo que tiene de embarazo es de ocho meses. —Al terminar se quedó mirando lo esperando que entendiera, Damon entendió rápidamente, Elena se había ido embrazada.

—Yo soy el padre. —Susurró. Ambos hermanos se quedaron mirando el uno a otro, Stefan asentían suavemente mientras que Damon estaba solo ahí parado frente a su hermano, sin creer lo que le había echo entender, no podía hablar, no sabía como reaccionar, pensar en eso era lo único que podía hacer, respiraba por inercia, y seguía viviendo por un extraña razón, no podía terminar de creer que dentro de un mes sería padre, que tendría un hijo o hija con la única mujer que realmente había amado. Pensaba como sería se parecería a él o a ella, esperaba que fuera igual a Elena, ella era tan hermosa, o quizás fuera una mezcla perfecta de los dos. Aunque si lo pensaba realmente lo era, ese bebe era parte de ella y de el y del gran amor que se sentían o que creían que se sentían, por lo menos así era cuando lo concibieron. Pero si ella había vuelto pudiendo volver cuando su hijo naciera y decir que era de cualquier otro hombre pero no ella permitiría de alguna manera que el fuera el padre. Esperaba también recuperar la, pero con que solo le permitiera ver a su hijo crecer le sería suficiente, El sería feliz si ella y su hijo lo eran.

— ¿Estas bien? —Le preguntó Stefan mientras le pasaba la mano frente al rostro, cuando salió del shock epifanía se percato que estaba sentado otra vez y su hermano junto a él, lo miro y le sonrió, como hace tiempo que no sonreía.

—Mejor que nunca. —Respondió con sinceridad, Stefan busco algún aspise de ironía en lo que dijo, pero se dio cuenta que era así, su hermano era feliz, había tomado muy bien la noticia. —Dime Stef, ¿Te dijo que era? —Preguntó con intriga.

—Una niña, Margaret. —Dijo sonriente, Damon lo miró feliz, a su hermano también le alegraba la noticia, pensó en su abuela y pensó en como se pondría cuando se enterara. Una niña, sería la nena de papa, le cumpliría todos los caprichos, le compraría toda la ropa que quisiera y nunca tendría novio. Se paro de un salto y Stefan se paro después que él.

—Tengo que hablar con Elena. —Dijo de repente. Tomó su celular que tenía al rededor de quinientas llamadas, ignoro todas; tomo la llaves de su auto y camino a la salida bajo la mirada de su hermano. —Gracias. —Susurró mirandolo de reojo. Stefan sonrió su hermano no solía agradecer muy seguido.

—De nada. —Respondió.

Damon se dio vuelta y sali´6 de la casa, se subió al auto y partió rumbo a la casa que tanto conocía, cuando iba por la calle vio un negocio de cosas para niños, se detuvo en la puerta y dudativo entro quería darle una buena impresión a Elena, una mujer joven, de buen cuerpo se acerco sonriente a Damon, la miró y la reconoció al instante, como muchas mujeres de la ciudad, había pasado por su cama pero solo eso.

—Hola Damon. —Saludo gesticulando demasiado, queriendo sonar sexy.

—Hola Jane. —Respondió educado, no estaba seguro si así se llamaba le había pasado muchas veces confundir los nombres, eso era lo de menos, lo peor había sido cuando en el momento de la acción les decía Elena, eso le había pasado varias veces desde que ella se había ido.

—No me llamaste.—-Dijo haciendo un puchero para nada sensual. No recordaba haberle dicho que la llamaría, pero si lo había dicho recordaba porque no lo había echo, era insoportable.

—Estuve muy ocupado. —Se excuso. La chica lo miró fingiendo enojo y luego le sonrió.

—Bueno te perdono pero solo porque viniste a visitarme. —Dijo sin dejar de sonreír. —No puedo creer que recordarás donde trabajo. —Si eso le habría pasado una semana atras seguro le diría que si, que no se olvidaría de nada que ella le dijera, y se la terminaría llevando a la cama buscando una manera divertida de callarla, pero ahora lo único que le importaba era comprarle algo a su hija.

—Si. —Dijo ironico. —Es que tenía que comprar un regalo y pensé que podrías ayudarme. —Mintió, esa situación le vendría muy bien, ella lo ayudaría a buscar algo perfecto para regalarle y podría sacarse la de encima.

—Que dulce. —Respondió de manera inocente, no podía creer que fuera tan tonta, pensó. — ¿Qué estas buscando? —Preguntó profecionalmente.

—Necesito el regalo perfecto para una bebe. —Dijo riendo como bobo pensando en lo que sería tener a su bebe con él.

— ¿Sabes la talla? ¿O el tiempo que tiene? —Le preguntoó. Damon la miró con fastidio.

—Todavía no nació, así que algo pequeño para que use cuando nazca. —Le respondió, esperan que eso le alcanzara. La joven le empezó a mostrar cosas que usan los niños recién nacidos, pero el se imaginaba algo distinto, algo mas ostentoso, pero después de pensarlo un poco quizás debería llevar algo mas simple y tenía que elegir rápido porque ya no soportaba a esa pobre chica. —Dame ese. —Dijo señalando un conjunto rosa pastel que era conformado por un Body, un pantalón y una campera, todo era muy pequeño. Mientras caminaban hacia la caja vio un pequeño osito beige con un lazo rojo en el cuello, era muy tierno, lo tomó y le dijo que se llevaría ese también.

— ¿Así que vas a ser tío? —Preguntó mientras ponía las cosas en una bolsa del negocio.

—No, nunca dije que mi hermano fuera a tener familia. —Dijo empezando a disfrutar el momento, la chica lo miró confusa. Damon le dio la tarjeta de crédito para pagar las cosas.

— ¿Entonces? —Preguntó curiosa, paso la tarjeta, cuando salió el tiket se lo dio junto a la tarjeta.

—Es para mi hija. —Respondió la chica se puso pálida, llego a pensar que se iba a desmayar. Le dio la bolsa sin hablar. —Muchas gracias. —Damon se dio vuelta y se fue queriendo reír, le daba un poco de lastima pero le resto importancia, volvió a subir al auto y manejo hasta la casa de los Gilbert, cuando llego bajo del auto un poco nervioso y cada vez que se acercaba mas a la casa se ponía peor, toco la puerta y atendió Tyler que lo miraba sin expresión

—Hola. —Lo saludo cortante, parecía enojado, pero si ese se enojaba o no, no le importaba.

— ¿Esta Elena? —Preguntó mirandolo. El joven se corrió para dejarlo pasar.

—En seguida la llamo. —Dijo para luego subir la escalera rápidamente, un rato después Elena bajaba lentamente por la escalera. Damon se acerco a ella y le ofreció la mano para ayudarla a bajar, esta tuvo que aceptar a regañadientes porque le costaba subir y bajar la escalera, porque la panza estaba bastante grande y había tenido algunas contracciones por lo que Tyler la obligaba a hacer reposo.

Estaba bastante nerviosa, porque había vuelto, que pretendería y porque la miraba así, ponía cara de bobo y no dejaba de mirarle el vientre. Camino con su mano en la de Damon hasta llegar al sillón y sentarse.

—Sientate. —Le indicó señalando el lugar junto a ella. Damon obedeció y se sentó, no podía dejar de mirarla tenía un vientre enorme y redondo, casi parecía falso, ese día tenia unas calzas muy pequeñas y una remera de tiritas que le quedaba hermosa, esa mujer quería matarlo. Elena lo miraba fijamente esperando que hablara, pero el solo la miraba. — ¿Damon? —Lo llamó, el levantó la cabeza avergonzado. — ¿A que viniste?

—A pedirte disculpas. —Dijo mirandola a los ojos, Elena se sorprendió un poco pero no dijo nada. —No te escuche cuando me lo pediste. —Ella lo escuchaba atenta asintiendo. —Y fui un idiota. —Elena sonrió y asintió.

—Si que lo eres. —Agregó, Damon sonrió, pero volvió a ponerse serio.

—Se que estamos así por mi culpa. —Elena dejo de sonreír y lo miró expectante. —Lo que viste en el Grill esa vez no era lo que parecía, Rose, la mujer con la que me viste basándome era un ex mia, siempre había sido media zorra. —Ambos rieron. —Ella me beso y yo le correspondí, pero enseguida me separe y el mundo se me fue a los pies cuando te vi ahí parada mirándome. —La joven bajo la mirada, los ojos se le habían llenado de lagrimas al recordar ese día, las hormonas la tenían loca, pero no quería que el la viera llorar. —Luego me enoje porque no querías escucharme. —Cuando pudo tragarse el llanto levanto la cabeza y lo miró a los ojos. —Qué te habías alejado porque no me amabas. —Hizo una pausa ahora el con lagrimas en los ojos pero a el no le importaba llorar frente a ella. —Pero me di cuenta que yo te había alejado.

—Yo te habría perdonado. —Le dijo en un susurro, Damon dejo caer las lagrimas porque ya no le importaba nada. —Pero ya es tarde.

—Mira Elena, si nunca me quieres perdonar lo voy a entender pero por favor no me la quites a ella. —Dijo señalando el vientre donde su hija crecía, Elena lo miró sorprendida. —No me mires así. —Le rogó. —Ya se la verdad, se que estas de ocho meses por ende, estas embarazada antes de irte, antes de que nos separaramos. —Elena asintió nerviosa. —Entonces esa bebe es mía a menos que me engañaras. —Dijo mirandola, Elena sintió que tenía que decirle que si que lo engañaba, pero no le podía hacer eso a su hija.

—Si Damon, es verdad. —Le confirmó, el la miraba quería oírlo de su boca. —Tu eres el padre. —Damon sonrió. —Pero eso no cambia nada entre nosotros. -Le dijo seria, el asintió sin dejar de sonreír, le dolía lo que ella le decía, pero sabía que podría recuperar la.

—Esta bien Elena, lo único que quiero ahora es ser su padre. —Le dijo señalando su vientre. — ¿Puedo? —Preguntó mientras acercaba su mano. Elena asintió, el merecía saber lo que se sentía. Damon toco con suavidad el estomago abultado de Elena, el tacto con su piel le hizo sentir un cosquilleo pero una pequeña patadita lo hizo viajar a otro mundo. —Hola bebe. —Le dijo acercandose a donde tenía su mano, sintió otra patadita, quería llorar de la emoción. —Todo esta bien Maggie, papa te va a cuidar. —Se detuvo para sentir otra patadita. —Ya te amo hija. —Y sin importar si Elena se enojaba beso el lugar en el que antes estaba su mano. Cuando levanto la cabeza y la miro Elena lloraba a moco tendido. — ¿Qué te pasa? ¿Estas bien? —Preguntó preocupado.

—Son las malditas hormonas. —Le respondió, era una excusa bastante cierta, pero en realidad lloraba porque había soñado miles de veces con esa situación, se imaginaba que ellos estaban juntos, le hablaba como lo había echo y las cuidaba. — ¿Comó sabes su nombre? —Interrogó secandose las lagrimas.

—Stefan me dijo. —Respodió, pero antes de ella pudiera hablar continuo. —El no me dijo que estabas embarazada, solo me dio algunas pistas y luego le pregunte que sería y me dijo que sería una nena y que le pondrías Margaret.

—No lo defiendas. —Dijo en broma, tratando de sonar enojada, pero era todo lo contrarió, no sabía si ella habría tenido la fuerza de enfrentarlo si el estaba enojado con ella, por pensar que Maggie era hija de Tyler.

—Pobre Stefan el es bueno. —Dijo riendo. La miró y pensó que sería un buen momento para decirle lo que venía pensando desde que se había enterado —Escuchame Elena quiero que lleve mi apellido.


Bueno, perdón por tardar tanto, estoy complicada de tiempo! Espero que les guste el capitulo.

Gracias por los Reviews y espero que dejen en este capitulo su opinion también!

Nos leemos pronto. Besos Emi :)