RECONCILIACIÓN
By: Yû Okawa
D . Gray – Man pertenece a Katsura Hoshino a pesar mío.
Quizás eran siete meses, ¿ó eran nueve?, ¿seis?. Allen decidió que no importaba y si él no sabía podría apostar su ojo izquierdo a que Kanda menos. Nunca habían sido la clase de pareja que contaba los meses que llevaban juntos, ni mucho menos celebraban tal acontecimiento. Era innecesario.
Desde que habían pasado de enemigos que peleaban en cualquier lado a amantes que cogían en cualquier parte, su relación había cambiado bastante y quizás solo las habilidades de un bookman o de alguien que los conociera bien podría notar el cambio en la dinámica de su relación… o también alguna clase de indiscreción los delataría.
Seguían peleando, si. Se seguían rompiendo la boca cada que discrepaban pero también estaban la mayor parte del tiempo juntos. Kanda y Allen podrían estar discutiendo, peleando, jalándose el cabello, aventándose comida y comportándose como auténticos niños pero ni así se separaban. Incluso parecían tener alguna clase de felicidad enfermiza por tal relación tan rara. Aún así Kanda lucía más relajado y Allen lucia definitivamente radiante con aquellas autenticas sonrisas que iluminaban su faz, con sus ojos iluminándose cada que se cruzaban con los del oriental por "casualidad".
Sin duda Lavi lo noto, Lenalee también y probablemente toda la orden también cuando un día llego Allen cojeando con Kanda tras él, como si se tratase de un guardaespaldas. Nadie quiso aventurarse a especular nada en voz alta, quizás venían de entrenar y Allen había resultado herido. Igual nunca paso de ser un rumor, un chisme.
Por eso, por que Lavi lo sabía ese día les dejo solos sin preocuparse por que se matarán. Habían estado entrenando desde la tarde y ya habían pasado cinco horas, por lo cual ya eran las 10 y solo quedaban Lenalee, Moyashi, Kanda y él. El albino y el espadachín estaban tan enfrascados intercambiando ataques que parecían haberse olvidado del tiempo y de ellos.
Lenalee estaba toda sudada y su blusa se pegaba magníficamente a su esbelta figura resaltando su atractivo, aquello tenía más que embobado a Lavi quien al verla tan agitada y de aquella manera decidió que lo mejor era detenerse. Él no podría concentrarse en seguir entrenando con la china con semejante distracción además de que ella se veía claramente agotada.
–Vayamos a cenar y luego a descansar, Lena.- se acerco a una banca y tomo dos toallas blancas, una para él y la otra para ella.- Ha sido suficiente por hoy.
Ella le siguió y tomo la toalla que le extendía el pelirrojo, se la llevo a la cara y comenzó a restregarse suavemente quitándose el sudor de la frente. Volteo y vio a sus otros dos compañeros aún enfrascados en su batalla.
–¿No deberíamos detenerlos?.
–No creo que lo logremos, nada más velos.- Ambos los miraron y en aquel momento tuvieron que esquivar a un Allen que fue a estrellarse en la pared justo a lado de ellos, Kanda se había lanzado contra él desenvainando mugen y el menor consiguió esquivar el ataque al hacer un movimiento (uno muy acrobático) logrando saltar sobre el exorcista oriental quedando frente a su espalda.
–¡Vámonos, Lena!.- Tras decir esto Lavi saco a la chica de ahí antes de que ellos resultasen heridos en semejante batalla.
Se fueron dejándolos solos.
Las horas pasaron desde que los otros dos exorcistas les dejaron solos y la batalla seguía. Ambos estaban demasiado agitados y Allen comenzaba a resentirse por aquella batalla, su resistencia era menor que la de Kanda y eso bien lo sabía por ello no le sorprendió que en el siguiente ataque el oriental pudiese tirarle al suelo, cayendo de bruces sintiendo el frio suelo chocar contra su pecho, abdomen y rostro. Su brazo izquierdo estaba siendo sostenido por Kanda tras su espalda y sentía la fría punta de Mugen en su nuca.
Todo hubiese quedado en completo silencio si no hubiese sido por la respiración agitada de ambos. Su brazo le dolía por aquella extraña posición que el mayor le obligaba tener y se removió incomodo sin lograr salir del agarre del mayor.
–¡Ya suéltame!- bramo molesto y trato de zafarse una vez más sin éxito. No paso mucho tiempo cuando sintió el caliente aliento de Kanda acariciar su oído.
–No lo haré. Me gustas como te ves así.- Aquella voz ronca y masculina le hizo estremecer en lugar de aterrarle como era de esperarse. Aquello era raro, incluso enfermo pero por algo estaba con Kanda, ¿no?.
–¡Maldito Sádico!
Si pudiera ver su rostro estaba seguro que el oriental estaría sonriendo por aquello, burlándose de él. Iba a volver a intentar zafarse una vez más del agarre del mayo cuando sintió morder su oreja para después lamerla suavemente y descender hasta su cuello, al mismo tiempo que su mano se colaba bajo su camisa.
Esa sería una larga noche y aunque no fueran una pareja común, no festejarán aniversarios y siempre peleaban, se querían a su manera. Pero lo mejor de todo era su "reconciliación". Sin importar cuanto pelearán eso no importaba por que detrás de cada pelea viene su reconciliación.
Notas: Últimamente he estado demasiado ocupada y más que eso falta de ganas de escribir, a veces es dificil que las ideas vengan a la mente sin embargo, tenía esta historia super corta empolvada y creo que ayudará un poco a que se vea vida en el fandom. Espero sea de su agrado.
¡Saludos!
