¡Hola! Sí, lo sé... siento mucho la demora, pero la verdad es que he tenido varios porblemas con el computador y he entrado a clases, aparte que no me venía la inspiración para escribir lo que seguía del capítulo, y a mí me gustan las cosas bien hechas, por ello no lo seguí hasta que tenía la idea clara.

Espero que perdonen la demora y que les guste el cap., les puedo asegurar que el siguiente va a estar buenísimo. Aún no lo empiezo, pero ya sé de qué tratara, y es realmente bueno...

Que disfruten este cap...

¡Hasta luego! Y perdón de nuevo...


Capítulo 10

Descubiertos¿Otra vez?

Hermione se dirigió con rapidez hacia la Torre de los Premios Anuales, donde había quedado de juntarse con su novio. Estaba segura que aquel día lo pasaría excelente, aparte que con Hans era imposible no reírse. Entró y se encontró con ambos hombres sentados en el sillón frente la chimenea, riendo porque Draco le estaba haciendo cosquillas a Hans.

- ¿De nuevo haciendo lo mismo? – preguntó con una sonrisa.

- He…Hemy – dijo Hans entre risas.

- No nos quites la emoción, Herm – se quejó Draco con una sonrisa.

- Lo siento mucho – exageró ella -. Yo llegué aquí para salir a dar una vuelta¿no era eso lo que íbamos a hacer? – los miró y Hans se puso de inmediato de pie.

- Clado que sí – exclamó. Se volvió hacia Draco -. Papi, levántate, que vamos a salid – lo jaló de la manga.

- Bien, vamos – tomó las ropas de invierno que tenía en el otro sillón, se la puso a Hans, luego se la puso él mismo, y salieron los tres de la Torre, camino a los jardines de Hogwarts.

- ¿Dónde vamos? – preguntó Hans caminando al lado de Draco, y tomando la mano de él.

- A estar un rato en los jardines y luego, quizás, vayamos nuevamente a Hosmeade – respondió Draco.

Llegaron a los jardines y empezaron a jugar de inmediato a la guerra de bolas de nieve, riendo divertidos cuando a alguno de ellos le daba directo en la cara y quedaban llenos de nieve.

- ¡Juguemos a las escondidas! – exclamó Hans acercándose a los dos adolescentes que estaban tirados en la nieve, agotados.

- ¿Aún tienes energía para seguir jugando? – preguntó Hermione, mirándolo sorprendida.

- ¡Clado! – exclamó el pequeño – Lo que pasa es que ustedes están muy viejos – cruzó sus pequeños brazos, haciéndolo ver en una pose cómica.

Draco rió divertido, soltando suaves sacudidas. Miró a Hermione con los ojos brillando divertidamente, y se incorporó con lentitud.

- Bueno, no nos queda otra, juguemos – Hermione lo miró con ojos suplicantes, pero Draco sólo sonrió y le tendió la mano para que ella la cogiera y se levantara.

- Bien, de acuerdo, pero si me pasa algo es culpa de ambos – les advirtió, cogiendo la mano de Draco y levantándose.

- ¿Pod qué te va a pasad algo? – preguntó Hans.

- No, por nada – respondió Hermione, riendo -. Realmente fui muy incoherente – dijo y rió con más ganas.

- Bueno¡el último en llegad a aquel ádbol la cuenta! – exclamó Hans y empezó a correr a toda la velocidad que daban sus cortas piernas. Draco y Hermione se miraron, sorprendidos, y luego Hermione se soltó de su novio y empezó a correr rápidamente, dejando a un aún más sorprendido Draco.

- ¡Eso es trampa! – exclamó y también corrió, aunque no le sirvió de mucho, ya que aún así llegó último.

- Tú la llevas, papi – le dijo Hans, riendo suavemente.

- No es justo – dijo Draco. Hermione rió y le acarició el cabello, divertida.

- Lo siento, amor, pero nos tendrás que encontrar en este graaaan terreno – siguió riendo con ganas.

Draco suspiró resignado y se apoyó en un árbol, con los ojos cerrados, y empezó a contar hasta treinta. Tanto Hermione como Hans se apresuraron a esconderse, Hermione cerca del niño por cualquier cosa.

Pasaron gran parte del tiempo jugando allí, en los terrenos, hasta que decidieron ir a las cocinas para comer algo y tomar chocolate caliente para que les entrara calor a sus congelados cuerpos.

- ¿Y bien¿Qué tal lo has pasado, Hans? – preguntó Hermione para luego darle un trago a su chocolate caliente.

- ¡Bien! – exclamó el niño emocionado – Hay que depetidlo – sonrió.

- Sí, lo más seguro es que lo repitamos – dijo Draco sonriendo.

Se terminaron su chocolate caliente y se dirigieron a la Torre de los Premios Anuales, sin darse cuenta que alguien los vio cuando iban saliendo de las cocinas. Los siguió, silenciosamente, mirando extrañada al niño que estaba entre los dos adolescentes. De repente notó que Hermione tenía tomada la mano de Malfoy y que él se la acariciaba con cariño. Aquello la sorprendió de sobremanera.

- ¿Hermione? – la llamó. Draco y Hermione se paralizaron y se voltearon con lentitud, para encontrar a una pelirroja mirándolos con los ojos abiertos.

- Gi… Ginny – Hermione la miró, incrédula.

- ¿Qué… qué rayos…? – miró las manos entrelazadas de ambos y luego al niño. Hermione tragó saliva sonoramente y apretó la mano de Draco - ¿Tú y… tú y… y Malfoy? – la miró, incrédula, y vio las mejillas sonrojadas de Hermione.

Hermione bajó la mirada, avergonzada. Respiró hondo y enfrentó a su mejor amiga.

- Hola, Ginny – le sonrió con nerviosismo.

- Espero una explicación – se cruzó de brazos y miró a su amiga con el ceño fruncido.

Hans se aferró a la mano libre de Draco, mirando con miedo a la chica que estaba allí. ¿Quién era ella¿Lo retarían porque había sido descubierto? No lo sabía, pero lo que sí sabía era que tenía miedo.

- Draco – lo llamó Hermione y él se volteó hacia ella -. Nos vemos en la Torre¿si?

- ¿Segura? – el rubio la miró algo dudoso.

- Sí, no te preocupes – le sonrió -. Nos vemos.

- Bien… por cualquier cosa ya sabes donde encontrarme – la castaña asintió. Draco se volvió hacia el niño -. Vamos, Hans.

- Sí, papi – dijo el niño y se fue con Draco.

Ginny esperó a que el Slytherin desapareciera del pasillo para volverse hacia Hermione.

- ¿Papi? – la miró más sorprendida aún - ¿Malfoy es… padre?

- No – negó de inmediato Hermione -, es… una larga historia.

- Sí, y creo que me la tienes que contar, o quizás historia – se cruzó de brazos y Hermione bajó nuevamente la mirada, avergonzada -. Te invito a dar un paseo por los terrenos¿te parece? – aquello, más que una invitación, era una obligación.

Hermione asintió con pesadez y ambas se encaminaron a los terrenos del colegio con lentitud, con sus mentes llenas de diferentes pensamientos.

A Hermione la habían pillado¿qué iba a hacer¿Contarle toda la verdad? Bueno, lo más seguro es que ya haya sacado varias conclusiones y todas acertadas, al fin y al cabo no era tonta. La miró de reojo. Tenía una expresión entre pensativa y molesta. Sabía que iba a ser difícil, pero lo afrontaría.

Miró a si amiga con enojo. Ella pensaba que era su mejor amiga, pero por lo visto estaba equivocada. Las amigas confiaban las unas en las otras¿por qué Hermione no había confiado en ella? La había decepcionado. 'Alguna razón pudo haber tenido' – dijo una voz en su cabeza y ella asintió con pesadumbre. Paró de caminar y su amiga hizo lo mismo.

- Herm, quiero una explicación – le dijo con los brazos cruzados sobre su pecho.

- Sí… este… - Hermione miró los árboles, las flores, el pasto, el lago, cualquier cosa menos los ojos marrones de Ginny, cualquier cosa menos a su mejor amiga – lo que pasó fue que…

- En realidad lo que me importa saber es por qué no confiaste en mí – le aclaró con voz más suave la pelirroja. La miró con decepción -, por algo soy tu amiga¿no?

- Sí – susurró Hermione -. Ginny, de verdad lo siento, pero tenía miedo de lo que pudieran decir, de lo que pudieras decir – sus ojos se llenaron de lágrimas -. Desde hace unas semanas que salgo con Draco – anunció -. Y le quiero, mucho – confesó con las mejillas sonrojadas.

Ginny la miró. Entendía que la quisiera, claro que sí, de echo ella también sentía atracción por alguien, o quizás algo más, pero esa persona no había vuelto al colegio y no sabía nada de él. Suspiró con añoranza y le sonrió a su amiga.

- Te felicito, Herm, que hayas encontrado a alguien a quien amar, sólo espero que él también te quiera.

- Lo hace – dijo con total seguridad. Ginny levantó una ceja sin creérselo mucho -. De verdad, me creas o no, me quiere.

Ginny le sonrió y la abrazó.

- No deberías haber tenido miedo por contárnoslo, o contármelo. Quizás para Ron y Harry hubiese sido difícil aceptarlo, pero yo… sabes bastante bien que yo soy comprensiva.

- Lo sé… lo siento, Ginny – Hermione le sonrió contenta.

- Ahora explícame eso del niño que vi y que le haya dicho 'papi' a Malfoy. ¡Papi! – exclamó, incrédula.

- Bueno, lo que pasa es que es un niño del cual Draco se ha hecho cargo – explicó Hermione mientras caminaban en la roilla del lago congelado.

- ¿Lo adoptó? – preguntó Ginny sorprendida.

- Bueno… algo así – respondió Hermione –. Pero lo vieras, Ginny – sus ojos brillaron intensamente -, es tan lindo como padre – sonrió embobada y Ginny se alegró por su amiga, pero eso no evitó que se acordara de su amor. ¿Dónde podría estar?

- Bien, creo que lo mejor es que volvamos, al fin y al cabo los chicos me esperan, quizás piensen que me pasó algo y pondrán a todo el castillo buscándome.

- Sí, aparte que Draco estará preocupado también – se dirigieron hacia la entrada del castillo -, querrá saber si estoy bien o no.

Se dirigieron con lentitud y hablando de cosas triviales hasta que llegaron al piso donde estaba la Torre de los Premios Anuales. Se despidieron con un beso en la mejilla y un gran abrazo. Ginny siguió de largo y Hermione entró en la Torre donde la esperaba Draco.

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Se llevó a Hans con él y se dirigieron a la Torre. Estaba preocupado. No quería que Hermione sufriera, pero si la pequeña Weasley era realmente pesada, su novia iba a llegar muy triste, y él no quería eso. Él quería verla feliz, con esa hermosa sonrisa adornando su bello rostro, con sus grandiosos ojos mieles brillando con fuerza alegremente. Sólo quería verla bien, ahora que se estaba mejorando de lo que le había pasado.

Entró a la Torre. Era tarde y Hans estaba realmente agotado.

- ¿No me detadás? – preguntó el niño extrañado para luego soltar un bostezo.

- No¿por qué? – preguntó Draco extrañado. Lo tomó en brazos y se dirigió al dormitorio del pequeño.

- Es que me descubiedon – respondió Hans con voz adormilada y Draco sólo sonrió.

- No te preocupes, no te diré nada, ésta vez fue culpa mía por ser tan descuidado – le sacó la ropa y le puso el pijama con cariño -. Ahora a lavarse los dientes y acostarse – lo llevó al baño y lo ayudó a la lavarse los dientes y luego lo llevó a la cama y lo acostó. Se recostó a su lado y lo abrazó, tarareando una canción (No de cuna, de echo una canción que no muchas personas usarían para dormir. Rock) hasta que el pequeño se durmió. Se levantó suavemente y se dirigió a la Sala para esperar a su novia.

La puerta se abrió y él se volteó con rapidez hacia la entrada, viendo pasar a una hermosa castaña con una sonrisa. Sonrió aliviado, sabiendo que todo había salido bien. Le hizo un gesto con la mano, diciéndole que se sentara a su lado. Hermione se quitó la chaqueta, la bufanda, el gorro y los guantes, y se fue a sentar al lado de su novio, feliz.

- Ginny me ha entendido y no me ha dicho nada malo – le dijo Hermione luego de un silencio. Draco la abrazó con más fuerza, acariciándole suavemente el hombro y brazo derecho -, sólo me retó por no haber confiado en ella y no haberle contado nada – su vista se posó en los ojos mercurios de él con algo de culpabilidad -. Le conté lo de Hans, al fin y al cabo ya lo había visto y no había excusas.

Draco asintió, distraído, sabiendo, sin saber cómo, que ella le había contado a la pelirroja lo del niño.

- No estás enojado¿verdad? – preguntó Hermione temerosa.

- Claro que no, Herm, no tengo por qué enojarme – le dijo Draco con una sonrisa de lado. Hermione sonrió y apoyó su cabeza en el pecho de él.

- Que bueno – murmuró y Draco le dio un beso en la nuca.

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Al la mañana siguiente, Hermione se dirigió a desayunar luego de haberse despedido de Draco y Hans, y llegó a la mesa de Gryffindor donde estaban sus amigos.

- Buenos días – saludó alegre y se sentó al lado de Ginny y al frente de Harry - ¿Qué tal amanecieron?

- Mejor que tú, podemos ver – observó Ron con cara de sueño pero comiéndose todo lo que veía.

- He amanecido como todos los días – anunció Hermione, aunque nadie se lo creyó.

El día pasó bastante rápido y Hermione, misteriosamente, no vio a su novio en todo el día, ya que había prometido pasar el día con sus amigos. Al llegar a las siete de la tarde a la Torre de los Premios Anuales, vio que Hans estaba al lado del sillón y estirado en él estaba Draco. Se acercó con rapidez y vio que estaba bastante enfermo y que tenía su mano derecha sobre la muñeca izquierda. Sudaba y tenía una profunda mueca de dolor. Abrió apenas los ojos y miró a la castaña.

- H… Herm… - susurró con esfuerzo. Hermione se arrodilló a su lado y lo miró preocupada – L… lo vi… - observó a su alrededor con miedo.

- ¿A quién viste, amor? – preguntó Hermione con suavidad, temiendo la respuesta.

- A… a V… Voldemort… - cerró los ojos – Y… y a Blaise… estaba allí y… y me sonreía, a pesar que estaba bas… bastante mal… - soltó un gemido de dolor.

- Te tienes que acostar – la castaña hizo un hechizo y el cuerpo del rubio se elevó y lo llevó al dormitorio del Slytherin. Lo dejó en la cama y con un movimiento de su varita le cambió la ropa por el pijama y lo acostó. Hans no paraba de seguirla y mirar preocupado y confundido a Draco.

- ¿Qué le pasa a mi papi? – preguntó con curiosidad.

- Sólo se siente mal, pero ya se pondrá bien – respondió Hermione dándole una poción al rubio y luego dándole otra. El adolescente cayó dormido de inmediato y Hermione se acostó a su lado, abrazándolo, y Hans se recostó sobre el pecho de su padre adoptivo.

Hermione miró la muñeca vendada. Algo tenía aquello y aún no podía encontrar alguna información que le sirviera. Aparte¿dónde estaba Blaise? Miró a su novio y le dio un suave beso en la frente mientras le acariciaba el cabello rubio. Lo iba a descubrir, todo.


¡Fin del cap!

Sé que no es muy largo, sólo espero terminar, y empezar, pronto el siguiente...

Ahora Ginny sabe la verdad¿quñe pasará? Sólo esperen a los siguientes capítulos, que espero que no se demoren mucho, jeje...

¡Cuídense y gracias por leer!

Si quieren me pueden dejar un review, que me hacen bastante feliz...

¡Hasta luego!