No hay mucho que pueda decir, creo que este fic tras una larga… larga espera por ser actualizado ha perdido lectores. De verdad lo lamento.
Terminare de publicarlo porque ya está escrito el final, solo necesita un par de retoques. Una disculpa a mis lectores y a esta historia que sin duda puedo haber llegado a ser de las favoritas.
KevSnaider: Un placer saber que llego cuando estoy dispuesto a terminarlo y no sufrió como muchos, la tediosa espera. My lord… quedo de vos.
Atte: Ciel Phantomhive.
.
.
.
.
.
Capítulo 10 El Plan.
Woody saludo a Andy con una enorme sonrisa apenas verlo atravesar la puerta de la cafería al tiempo en que corría a retirarse el mandil y avisar que se tomaría un descanso a su nueva jefa.
Hacía apenas tres días desde que hablo con la Hada y se llevó a Buzz. Y dos desde que ella lo ayudo a conseguir lo básico, una identificación y ese empleo de medio tiempo además de un poco, muy poco dinero.
Pero algo era algo y ahora podía invitar a desayunar a Andy lejos de los matones de la Universidad.
Por suerte en estos días ninguno de los dos se había topado con ellos y eso comenzaba a preocupar al Sheriff quien sabía por experiencia que sujetos como esos no se rendían tan fácilmente y la verdad se sentía un poco solo sin el astronauta susurrándole. Solo esperaba poder resolver a tiempo esa situación antes de…
—¡Ey! Vaquero. Mírame cuando te hablo —exigió Andy al notar al Sheriff extrañamente pensativo.
—Por supuesto que te miro. Siempre lo hago —confeso sin querer haciendo ruborizar al universitario.
Y entonces una idea le llego a la avispada mente del Alguacil. Antes de que Buzz llegara el solía ser algo cobarde. De hecho la razón por la que siempre encontraba como salir del atolladero era por…
—Amigos —casi jadeo la palabra haciendo que Andy ladeara la cabeza. —Andy, necesitas amigos —aseguro golpeando con la palma de las manos la superficie de la barra de servicio en la que se encontraban sentados.
—¿De qué hablas?
—Ya sé cómo deshacerme de esos orangutanes. Necesitas amigos, unos buenos y confiables amigos —afirmo comenzando a pensar en donde buscarlos.
No era como si pudiera ira una tienda de conveniencia y pedir dos o tres. No, debía hallarlos a la antigua. Así pues se propuso que terminando su turno ambos merodearían por la universidad en busca de candidatos.
Una idea que a Andy le pareció mas una especie de excusa para pasar un rato asolas o tener una cita… quizás podría arrastrar a su vaquero al cine o terminar lo que hace tres días cierta rubia interrumpió.
A eso de las cuatro de la tarde un Woody por demás animado tomo la mano de Andy para jalarlo en dirección al campus. Y mientras ambos se aproximaban sin haber tenido la precaución de soltarse porque estaban demasiado cómodos sintiendo el calor del otro, escucharon lo que sin duda era la pandilla de tarados que tanto aborrecían.
Andy sin poder evitarlo apretó la mano que sostenía y Woody hizo lo propio con sus labios, odiaba el sentimiento de aprensión que esos muchachos causaban en su niño.
—Vamos renacuajo, no me hagas perder el tiempo. Sé que ayer tu mami deposito tu mesada, así que entrégame mi parte.
—Pe… pe… pero Royer… necesito pagar mi matricula y…
Un puñetazo bien asestado en su mejilla derecha le impidió terminar de hablar a la víctima, quien termino desparramado sobre el suelo.
—No te pregunte lo que necesitas. Te pedí MI PARTE.
Woody no pudo sopórtalo más, esos cretinos creían que por ser más corpulentos tenían derecho a tratarlos como se les venía en gana, pero las cosas no eran así. Cada persona tiene dignidad y orgullo, una autoestima que ellos estaban sobajando sin impórtales el dolor o el daño causado.
—¡He! Orangután parlante —grito Woody colocándose a su vista. —Porque no te pones con alguien de tu tamaño.
—Y supongo que tu estas disponible enclenque ¿no?
—Yo… —y ahí se acabó su valor al ver como lo rodeaban.
Andy sin esperar un segundo se colocó a su costado, si Woody debía recibir una paliza entonces entre los dos serian menos los golpes.
Woody sintió la presencia de su niño a su lado y un fuerte remordimiento se apodero de él. Se supone que debía protegerlo no al revés. Además debía admitir que su comportamiento le estaba acarreando más problemas que seguridad a Andy.
El primer golpe no se hizo esperar, pero para su sorpresa Andy lo bloqueo con maestría. La presencia de su vaquero le inspiraba valor y lo impulsaba a no dejarse vencer. Dos, tres golpes fueron los que evadió con agilidad y logro contestar con fuerza y tino, el cuarto por desgracia se estrelló contra su pecho de forma dolorosa.
Por suerte Woody estaba ahí para socorrerlo. El Sheriff de la adrenalina se mantenía en pie con los ojos afilados y contestando cuanto golpe le llegaba y observando con orgullo como Andy se ponía en pie.
Royer sonrió. Hacía mucho que no tenía un momento tan divertido. La mayoría de sus presas ya no luchaba, solo se dejaban doblegar quitándoles lo entretenido.
—Los voy hacer suplicar Davis —amenazo antes de con una señal lanzar como si fueran perros de caza a sus secuaces.
Andy y Woody tensaron los músculos y entonces un muchacho de espalda enorme embistió a dos de ellos. Un segundo después otro, más pequeño en estatura, se unió a la lucha, así que Woody no tardó en reaccionar y unirse a la refriega ídem a Andy.
El muchacho de espalda enorme barrió con Royer y uno de sus amigos, los otros fueron pan comido para Andy, Woody y el amigo del grandote.
—Sulley, Mike… ¿Están muy lastimados? —pregunto el chico a quien en primer lugar atacaron.
—Tu tranquilo Squishi, no fue nada. Estamos bien —demerito Sulley sonriendo y agitando su enorme manaza al aire.
—ESO DILO POR TI, cabeza hueca, mira como quedamos. Por eso te dije que era más sensato ir por el decano y no… —remilgo su amigo bajito cuyo cabello le tapaba la mitad del rostro. Podría ser un emo de no ser por los colores brillantes que portaba en la ropa.
—Pero Mike no había tiempo. De aquí a que corríamos a buscar a alguien, esos hubieran terminado con… ¡Oh! —y hasta ese momento los tres se dieron cuenta que no estaban solos.
Andy vio en cámara lenta como el más pequeño de los tres se ponía en pie y se acercaba a ellos con una mirada brillante. —Michael Wazowski, todos me dicen Mike. El grandulón jugador de futbol americano es James P. Sullivan. O Sulley y a quien amablemente defendieron es nuestro amigo Scott Squibbles.
—Si chicos les debo una. De no haber sido por ustedes me habría quedado sin dinero todo el mes —dijo el muchacho rechoncho de rostro agradable rosadito.
—No hay de qué. Esos cinco ya me habían hartado —respondió Woody acomodándose el pelo en un estilo muy campirano que hizo sonreír a Mike porque le recordó a los vaqueros del viejo oeste y a Andy suspirar porque la verdad el gesto se le hizo en extremo sexy.
—Pues deberían andar con cuidado. He escuchado que pertenecen a una pandilla —menciono Scott juntando sus manos en un apose de rezo.
—Pues gracias por la advertencia —dijo Andy tomando la mano de Woody para marcharse. —Lo tomaremos en cuenta.
—Esperen, que les parece acompañarnos a cenar. Somos parte de una hermandad y… siempre estamos buscando nuevos miembros —ofreció Scott quien de verdad buscaba la forma de agradecer la ayuda.
Woody sonrió, esa era una buena oportunidad. De hecho esos tres le habían caído en simpatía porque se notaba que eran muy unidos.
—No, gracias. —respondió tajante Andy matando toda ilusión por parte del Sheriff. —No estamos interesados.
Sulley torció la boca mirándolo de frente, podía ver en los ojos azules de Andy la preocupación así como el miedo. Dos emociones que él conocía bien antes de que Mike llegara a su vida.
—Hay peleas que no se pueden ganar solo Davis —dijo con aplomo, afianzando sus palabras con una mirada significativa que Andy supo interpretar muy bien. —Si tienes algo que proteger entonces no tienes derecho a ser testarudo —siseo Sulley sosteniéndole la mirada al castaño que casi era de su estatura. —Te lo digo por experiencia —confeso el futbolista dando una mirada significativa a Mike que solo Andy noto.
Andy dio un suspiro odiaba admitir que ese mastodonte tenía razón.
—¿En dónde será la cena? —pregunto para alegría de Scott y Woody.
Dos horas más tarde ya con el estómago lleno y de haber escuchado el relato de Scott junto a los otros tres amigos que se les unieron Andy no paraba de darle vueltas al asunto. La verdad es que no tenía ninguna intención de unirse a una hermandad y cuanto menos de formar parte de un grupo de amigos tan… tan… pues disparatado.
De hecho el único que le agradaba era Mike.
Por el contrario, Woody parecía estar pasándosela de maravilla. Hablaba con los propietarios de la casa como si fueran amigos de toda la vida y eso lograba arrancarle una pequeña cantidad de celos porque hasta hace unas horas el vaquero solo había dedicado su atención a él.
—¿Entonces qué les parece? —cuestiono Woody alegremente.
—Yo creo que es un poco arriesgado. Si algo sale mal podríamos terminar peor de a como estamos ahora. —Opuso Mike cavilando con detenimiento la idea. —El plan no es del todo malo peo…
—Plan… ¿Qué plan? —pregunto Andy pues gracias a sus cavilaciones interiores se había perdido gran parte de la plática.
—El plan para deshacernos de Royer y sus sequito de tontos —respondió Woody.
