UNA MAMÁ PARA NAVIDAD (SHOT NAVIDEÑO 2018)

RINI

¡Hoy por fin era Nochebuena! Sonreí de felicidad ¡Pronto llegarían todos a casa! De un salto me levanté de la cama, una vez lista bajé resbalando por la escalera como era mi costumbre todos los días previos a la mañana de Navidad desde que Mamá entró en mi vida, antes de llegar abajo pude escuchar la conversación entre mamá y papá, ambos se encontraban preparando la mesa para nuestra cena familiar.

-¡Darien, te he dicho que no pongas eso ahí!… Los cuchillos van al lado contrario…- papá resopló, ella lo miró divertida.

-¡Dios, Serena! ¿Qué más da?- sin decir nada mamá se le acercó y tras darle una sonrisa acompañada de un ligero beso en los labios cambió los cuchillos de lugar bajo su atenta mirada, una vez que terminó de colocar todos se volvió a él de nuevo.

-¡Ahora está perfecto!- papá le sonrió, era la misma sonrisa que tenía desde aquel día. Sonreí ampliamente, ese día quedó marcado en mi memoria para siempre. Sin poder evitarlo los recuerdos de aquella Navidad hace ahora 10 años vinieron a mi mente….

-¿Rini has cogido todas tus cosas?- resoplé por no sé cuanta vez.

-¡Sí, papá…! Pero… ¿Por qué no puedes quedarte conmigo? Mañana es Nochebuena y…- me interrumpió.

-Rini cielo…- se arrodilló a mi lado - sabes que tengo que trabajar…- rodé los ojos.

-¡Pero es víspera de Nochebuena! – Me quejé- ¡Son días para pasar en familia, no para que vayas a la Universidad…!- ante su clara intención de quejarse seguí- Papá los exámenes ya acabaron…- me crucé de brazos y le entrecerré los ojos, él tomó aire profundamente antes de seguir.

-Rini ya te he explicado muchas veces que no puedo evadir mis responsabilidades…- ya empezó de nuevo con lo mismo, papá a veces me hablaba como si fuera una niña pequeña ¿Es que no entendía que ya tenía 9 años? Sabía que su trabajo como profesor en la Universidad tenía sus obligaciones pero… ¿Hasta el punto de tener que ir a trabajar en víspera de Nochebuena? Estaba convencida que su problema es que era adicto al trabajo, si por lo menos saliera con alguien, suspiré con pena, lo que daría por tener una mamá, nunca he vivido esa sensación de sentirse querida y apoyada por una madre, tenía a mi tía Setsuna pero no era lo mismo. Podía verlo a través de su relación con Hotaru… Yo deseaba algo así pero papá no parecía muy por la labor de encontrar a alguien en su vida.

-Rini ¿estás bien?- me trajo la preocupada voz de papá de vuelta al presente y asentí.

-Sí, solo pensaba…- dije con bastante tristeza, el debió intuirlo ya que me acarició la cara y levantó mi mentón para que lo mirara a los ojos.

-Cielo, no te pongas triste…- me sonrió- te prometo que a partir de mañana seré todo tuyo…- dijo más animado y convencido, asentí aunque tras tantos años de promesas inconclusas ya no estaba segura que fuera así. Cada año me decía lo mismo pero siempre le surgía algo más que hacer hasta la hora crítica de la cena… ¡Lo que daría por pasar una Navidad en familia como la de mis amigas! Con una mamá que decore toda la casa con adornos Navideños y que haga la comida mientras que nosotros intentamos serle de ayuda, suspiré con tristeza ante mi realidad. Nunca viví algo así, ni creía poder hacerlo a menos que papá cambiara…- ¿Rini, segura que estás bien?- preguntó papá poniendo su mano en mi frente y volví a asentir.

-Si papá… ¡Te esperaré mañana! - contesté mientras le sonreía, a pesar de todo no quería causarle más tristeza, aunque nunca hablara de ella sabía que todavía echaba de menos a mamá.

-¡Bien! En ese caso coge rápido tus cosas que tu tía Setsuna ya te espera junto a Hotaru para pasar una noche de chicas- dijo guiñándome un ojo, sabía que lo hacía para animarme y le asentí más entusiasmada, era lo único bueno de que papá trabajara más de la cuenta, amaba pasar esas noches de chicas junto a mi tía y prima, a pesar de nuestra diferencia de edad de 4 años, Hotaru y yo nos entendíamos a la perfección.

-¡Voy papá!- cogí mi bolso con todas mis cosas y fuimos al coche. Como siempre papá puso la música alta para evitar que hiciera más preguntas sobre el tema. La verdad no me apetecía tampoco, ya estaba empezando a resignarme… Una vez que llegamos, bajó un poco la música y se volvió a mí antes que bajara.

-¡Pórtate bien cielo!- sonreí mientras le asentía.

-¡Si, papá!- le di un sonoro beso en la mejilla y salí corriendo al encuentro de Hotaru que me esperaba en la puerta.

-¡Adiós tío Darien!- gritó moviendo su mano y yo hice lo mismo, papá nos devolvió el saludo antes de volver la vista al frente e irse.

-Parece que pasaremos otra Navidad de chicas…- dijo Hotaru intentando animarme y asentí con pena- No estés triste Rini, estoy convencida que muy pronto el tío Darien cambiará- suspiré profundamente antes de expresar mi deseo en voz alta.

-¿Sabes Hotaru? Desearía que papá encontrara a alguien especial en su vida para que no pensara solo en trabajar...- Hotaru rió, me pasó el brazo por el hombro y me guió dentro.

-¡Tal vez yo tenga la respuesta a tu súplica!- dijo muy convencida y le entrecerré los ojos.

-¿Conoces a alguien?- volvió a reír y negó.

-No, pero me han hablado de una tienda por aquí cerca que venden amuletos muy buenos para los deseos…- rodé los ojos.

-No creo en esas cosas…- me quitó el bolso de la mano y lo puso sobre el sofá.

-Por intentarlo no perdemos nada… ¡Vamos!- tiró de mí hacía la puerta.

-¿Crees que a la tía le importe?- me hizo un gesto de silencio con el dedo en su boca.

-¡Vamos! Esta cerca y estaremos de vuelta antes que se entere…- sin darme opción a replicar me arrastró fuera mientras que no paraba de hablar de todas las amigas que se la habían recomendado, yo seguía sin creerme nada, pero como decía Hotaru por intentarlo nada se pierde. Justo antes de entrar a la misma Hotaru se encontró con una compañera del colegio…

-Hola Hotaru… ¿Vienes a la tienda?- le preguntó su amiga y ella asintió.

-Sí, mi prima está interesada en un amuleto… especial- dijo mientras me señalaba, su amiga me sonrió.

-Los de amor son su especialidad…- puso ojos soñadores- incluso cuentan que a veces se aparece la diosa del amor a cumplir los deseos más profundos…- suspiré rodando los ojos y decidí que lo mejor era irme.

-Hotaru, iré dentro mientras terminas de hablar…- ella me asintió y yo entré mientras que seguían conversando ¿diosa del amor? ¡Como si los dioses no tuvieran nada mejor que hacer! Me reí yo misma de mis pensamientos.

Una vez dentro me quedé admirando todo lo que había, parecía que sí que vendían bastantes amuletos…Debería buscar el más apropiado para mí, o en este caso para mi papá. Cuando iba a acercarme al mostrador pude ver a una hermosa mujer… ¡Dios! Debía ser la más hermosa del mundo, me quedé embobada mirándola más tiempo de la cuenta ¡Seguro que pensaba que era estúpida! ¡Dios Rini di algo! ¡Aunque sea unos buenos días! Ella me sonrió ampliamente antes de hablarme.

-Puedo sentir tu deseo de amor…- susurró y me pareció ver un brillo extraño en sus ojos que desapareció enseguida ¿Habría sido mi imaginación?

-¿Eh...? Esto… Si ¿Buenos días? – contesté más que nerviosa, ella volvió a sonreír y me reprendí por ser tan tonta- Algo así…- dije finalmente toda sonrojada, ella asintió más sonriente.

-Los amores son mi especialidad, sobre todo en estas fechas…- puso el pulgar en su barbilla mientras me escaneaba con la mirada- tu deseo es muy noble, normalmente todos lo exigen para sí mismos, tu sólo deseas que tu padre sea feliz- volví a asentir mientras me sonrojaba de nuevo- quieres que tu papá conozca al amor de su vida y que a su vez sea alguien importante en la tuya- le sonreí asombrada ¿Cómo era posible que supiera todo eso?

-Sí, así es…- contesté más firme, tal vez tuviera suerte después de todo ¿Sería una especie de vidente? - ¿Puede ayudarme? - sin decir nada se volvió al mostrador de donde tomó algo antes de acercarse a mí, sus movimientos eran dignos de admirar ¿Estaría libre para mi papá? ¡Pero que tonterías piensas Rini! Seguro que una mujer como ella debía estar casada. Mientras divagaba llegó junto a mí, cogió mi mano y puso algo sobre ella, ese simple roce me hizo sentir una paz y amor inmensos ¿Cómo era posible? Entonces me fijé mejor en lo que puso en mi palma era una piedra brillante parecida a una bola de Navidad, eso me devolvió a la incredulidad del principio… ¿Cómo iba a ayudarme un simple adorno navideño? Ella como si adivinara el rumbo de mis pensamientos cerró mi palma y tras agarrar mi puño con ambas manos me susurró.

-Funcionará…- me guiñó el ojo haciendo que me sonrojara de nuevo- Ahora cierra los ojos y pídelo en voz alta…- la miré extrañada y ella volvió a sonreír, su sonrisa trasmitía la misma sensación que su roce.

-¿Qué?- fue lo único que salió de mis labios, no sabía si era por su sonrisa que me desorientaba o por el hecho que pensara que iba a tragarme una idiotez así. Ella volvió a sonreír.

-Todo saldrá bien…- dijo como si pudiera leerme el pensamiento- Solo debes cerrar los ojos y expresarlo en voz alta…- sin saber la razón lo hice.

-Deseo que mi papá conozca a alguien con la que compartir su vida, que a la vez sea mi mamá y amiga para siempre…- justo al terminar sentí su aliento en mi oído.

-Concedido… ¡Feliz Navidad Rini!- ¿Había dicho mi nombre? ¿Cómo podía saberlo? ¡En ningún momento nos habíamos presentado! Justo en ese momento se abrió la puerta.

-¡Ufff! ¡Que frío hace en la calle! – abrí los ojos al escuchar la voz de Hotaru y estaba sola, miré a los lados intentando encontrarla sin éxito. Hotaru se acercó a mí y me preguntó.

-¿Ya compraste algo?- miró mi puño cerrado y me quedé sin saber que decirle.

-La verdad, yo… No sé qué pasó…- al abrir mi mano no había nada… ¿Qué había pasado? ¿Había sido mi deseo tan fuerte que lo había soñado todo? Seguramente era mi falta de descanso así que lo mejor era irse – Creo que es mejor volver a casa no me encuentro muy bien- ella me miró extrañada.

-¿Te encuentras mal?- no contesté y siguió- ¿No quieres comprar algún amuleto antes?- iba a decirle que lo mejor era que no cuando una mujer mayor salió de la trastienda, nos sonrió a ambas antes de hablarnos.

-¿Quieren algo jóvenes?

-Esto yo… - después de divagar mucho pregunté directamente, no sabía la razón pero necesitaba saber todo sobre esa mujer, tal vez si había ocurrido realmente y se fue antes que abriera los ojos- ¿Sabe dónde se encuentra su hija?- la mujer me miró extrañada.

-¿Mi hija?

-Sí, la joven que vi al entrar…- ella me sonrió a la vez que me guiñaba el ojo.

-No tengo hijas pequeña, solo 3 hijos varones. Pero he de decirte que no eres la primera que me pregunta lo mismo - abrí los ojos sorprendida.

-¿Qué quiere decir?- ella se puso junto a mí y me señaló una estatua que había junto a mí.

-Desde que traje esa escultura de la diosa Venus…- me fijé mejor en ella y pude comprobar que compartía bastantes similitudes con la mujer que había visto al entrar- Parece que cada Navidad se aparece la diosa para cumplir un deseo de amor…- ¿Qué? No sabía si reír o llorar, no podía creerme tales cosas, seguro que había una explicación más creíble para todo lo ocurrido o lo había imaginado o había sido alguna de sus nueras- Parece que has sido la afortunada de este año…- me sonrió ampliamente- ¡Espero que hayas aprovechado el tuyo pequeña!- me puse tan nerviosa que le hice un gesto a Hotaru para irnos.

-¡Gracias señora nosotras nos vamos que tenemos prisa! …Llevaremos un amuleto de éstos…- cogió uno junto a nosotras y tras pagarle salimos fuera como alma que lleva el diablo. Una vez fuera…

-¿No creerás realmente que la mujer que viste era la diosa del amor? – dijo con la mayor ironía del mundo, yo me quedé sin saber que decir… ¿Qué podía responder cuando ni yo estaba segura de lo que había pasado?

-No sé…- me volvió a agarrar del hombro mientras tiraba de mí.

-¡Naaaaa! ¡Seguro que era su nuera!- dijo Hotaru quitándole importancia y siguió hablando de otros temas. Yo le seguí la corriente en cada uno de ellos, no quería pensar en lo que había pasado y lo dejé estar. Cuando llegamos a su casa la tía Setsuna nos esperaba en la puerta con cara de muy pocos amigos.

-¿Se puede saber a dónde habéis ido a esta hora?- preguntó algo airada, yo agaché la cabeza apenada y Hotaru fue la que contestó.

-Solo fuimos a la tienda de la esquina…- le enseñó lo que traía en la mano y la tía lo cogió.

-¿Un amuleto para atraer el amor?- nos entrecerró los ojos a ambas- ¿No sois muy pequeñas para eso?- Hotaru rodó los ojos.

-¡Mamá, es para el tío Darien!… Estamos muy jóvenes para pensar en amor…- no estaba segura pero me pareció que suspiró aliviada.

-En ese caso supongo que habrá que envolverlo…- me guiñó el ojo mientras que iba en busca de todo lo necesario, la seguimos dentro hacía el salón - aquí tienes Rini, prepáralo para tu papá- asentí más animada y me dispuse a hacerlo mientras que ellas se iban a la cocina. Desde allí las podía oír conversar mientras que terminaban de hacer algunas cosas para la noche de Nochebuena, suspiré bastante triste ¿Podría disfrutar eso alguna vez?

Una vez que terminé de liarlo lo puse en el árbol y fui a ayudarlas, estuvimos bastante entretenidas horneando dulces y galletas hasta que de repente papá entro por la puerta.

-¡Parece que huele muy bien por aquí! – todas nos extrañamos de verlo aquí tan pronto, traía una sonrisa que nunca antes había visto ¿Qué le habría pasado?

-¿Darien estas bien?- le preguntó la tía Setsuna y el solo asintió sin quitar esa sonrisa de su cara- ¿Te has manchado de café?- gritó la tía de repente mientras que iba corriendo a por su líquido quitamanchas. Papá tan solo asintió perdido en lo suyo ¿Qué le pasaría?

-Si…He tenido un afortunado accidente…- dijo demasiado feliz y perdido en sus pensamientos, Hotaru y yo nos miramos entre si antes de volver la vista a él de nuevo.

-¡Quítate la camisa que te la lave, ponte esta de Zafiro!…- le gritó de nuevo la tía Setsuna, papá hizo lo que le dijo y tras cambiarse a la camisa del tío se sentó junto a nosotras y se puso a comer las galletas que recién sacábamos del horno. Hacía años que no lo veía comer dulces…

-Están muy ricas chicas…- nos dijo sin borrar esa sonrisa de su cara.

-¿Papá ha ocurrido algo?- asintió.

-He conocido a la persona más maravillosa del mundo…- lo interrumpí algo extrañada aunque algo dentro de mí brincaba de felicidad

-¿Qué? ¿Qué quieres decir?- negó.

-Cosas de mayores hija, pero puedo asegurarte que es la mejor navidad de mi vida- volvió a decir perdido en su mundo ¿Qué lo tendría así? ¿Sería verdad que había conocido a la indicada?

-Darien… ¿No habrás tomado nada raro verdad?- le preguntó la tía Setsuna y el volvió a negar perdido en su sonrisa.

-Solo un chocolate…- su mirada tornó soñadora mientras que volvíamos a mirarlo extrañadas las 3.

-Parece que el chocolate estuvo muy rico…- dijo Hotaru en voz alta y todos empezamos a reír.

-Sí que lo estuvo…- contestó, en ese momento la tía se llevó aparte y nos quedamos solas Hotaru y yo.

-¿Crees que tu papá ha conocido el amor?- abrí los ojos sorprendida.

-¿Tú crees que pueda ser eso? Tal vez solo está contento- dije intentando reprimir la alegría porque fuera así, no quería llevarme una decepción. Ella negó.

-Piensa Rini, hoy vamos a la tienda, ves a una mujer que supuestamente concede deseos y de repente se cumple- hizo un gesto al aire con ambas manos al decir esto último y no pude evitar reír. Aunque podía ser posible me costaba creerlo.

-No creo…- ella me apretó a ella.

-Ya veremos quién tiene razón…- tras guiñarme el ojo, volvieron dentro y lo que dijo papá a continuación me dejó perpleja.

-Rini, hoy he venido antes porque necesito hablar contigo…- asentí algo extrañada- Tengo una cita y necesito saber que te parece bien y…- papá parecía nervioso, yo en cambio solo me aventé a él y lo abracé ¡No podía creer lo que oía!

-Papá mientras seas feliz no hay problema…- me besó el tope de la cabeza.

-Gracias cariño… Si todo va bien la traeré mañana para cenar-me separé de él y lo miré a los ojos bastante sorprendida.

-¿Traerás a alguien para Nochebuena?-volvió a asentir algo preocupado y las lágrimas se agolparon en mis ojos- ¿No te parece bien cielo?- asentí mientras que él me retiraba las lágrimas de los ojos.

-Lloro de felicidad…- me abrazó fuertemente.

-Sé que he estado un poco distante pero a partir de ahora no será así…- me había dicho esa frase tantas veces y por primera vez sentía que iba en serio. Me dio un beso en la mejilla tras el cual se enderezó- ahora debo volver a casa para cambiarme y si todo sale bien estaré aquí mañana a primera hora y no lo haré solo- sonreí ampliamente.

-Te estaré esperando papá…- una vez que se fue Hotaru volvió a hablarme.

-Parece que después de todo la tienda no es tan mala…- negué.

-Todavía no sé si tiene que ver solo espero que esto sea el comienzo de lo que siempre he deseado.

-Estoy convencida que si…- enseguida cambiamos de tema y nos pusimos a disfrutar de nuestra noche de chicas. No sabía si lo ocurrido tenía relación con la mujer que vi en la tienda o no, sólo puedo decir que ese día marcó el comienzo de mi nueva vida. Así que diosa o no ese día cumplió mí más anhelado deseo…

-¿Rini estás bien?- me trajo la voz de mamá de vuelta al presente.

-Sí, mamá… - me abrazó fuertemente- solo recordaba el día que entraste a nuestras vidas- rió.

-Sí, fue el mejor de mi vida a pesar que empezó como el peor…- miró a papá con complicidad, seguro que estaban recordando esos momentos.

-Todavía recuerdo como derramaste ese vaso de café hirviendo sobre mí…- continuó papá y se perdieron en sus miradas de amor, ésas que había visto entre ellos desde entonces. Suspiré con melancolía, esperaba encontrar ese tipo de amor algún día.

-Ese fue el único momento en que me alegré de ser tan patosa- rieron de nuevo con la misma complicidad.

-Fue el mejor accidente de mi vida…- le contestó papá, volvieron a perderse en sus miradas antes de volver a besarse y sonreí mientras me alejaba para darles algo de privacidad antes que vinieran todos, sonreí mientras que recordaba cómo habían cambiado mis navidades desde entonces.

De estar solos junto a mis tíos y prima, ahora tenía 2 hermanos que amaba con locura, 3 tíos igual o más locos que mamá a los que adoraba con toda mi alma y unos abuelos como los que siempre soñé, no cambiaría mi vida actual por nada en el mundo. Ellos entraron a nuestra vida esa Navidad de hace 10 años y la cambiaron para mejor…

Muchas veces recordaba con nitidez a esa mujer que conocí aquel día, sobre todo en estas fechas en las que todo ocurrió. Volví a la tienda varias veces con la esperanza de volver a verla para agradecerle de algún modo, aunque todavía no me creía que fuera una diosa, sí que pensaba que ella había tenido algo que ver en mi nueva vida, pero para mí mala suerte nunca más lo hice, aun así no dejo de agradecerle cada nueva Navidad que paso con mi nueva familia por haberme concedido mi deseo…

¡FELIZ NAVIDAD!

URSU.

Aquí les dejo mi regalo de Navidad para todos ustedes, espero que les haya gustado. Como han podido apreciar habrá otra parte que será contada a través de Darien y Serena, esa la publicaré para año nuevo.

Muchas gracias a todos por su apoyo, les agradeceria que dejaran sus comentarios.

Cualquier cosa no duden en contactarme.

Muchos saludos y besos para todos.

*LES DESEO UNA NAVIDAD ENTRAÑABLE ACOMPAÑADOS DE TODOS SUS SERES QUERIDOS*