¿Qué tal?

Como hace mucho que no aparezco por aquí por cuestiones de trabajo... me quiero disculpar por dejar la historia colgada tanto tiempo. Pero insisto. Paciencia y les aseguro que la publicaré completa. Agradezco mucho sus comentarios.

Angeli Murasaki: He visto miles de veces los trailes y las ovas de Fuyu no Semi... las ovas de Haru wo Daiteita... y leído el manga. Kato e Iwaki son mi inspiración número uno del yaoi. Gracias por tus comentarios. A mí tampoco me gusta Yamada... pero alguien tenía que ser malo¿no?

Chibi-Kitsune-chan: Gracias por tu apoyo. Yo también lloro cada vez que la veo. Me desgarra la carta de Akizuki y las lágrimas de Kusaka. Por eso hago este fic. Ellos tenían la esperanza de dormir como una cigarra y despertar en tiempos mejores... ¡HAGÁMOS SU SUEÑO REALIDAD!

KYH


X

Hisaki vio el reloj que marcaba la una de la mañana, no sabía en que momento se había quedado dormido, pero era el momento ideal.

-¿Kei-kun? - llamó suavemente.

-Hisaki... aún es de noche... déjame dormir- pidió el moreno tratando de volver a conciliar el sueño.- ¿Qué quieres?.- preguntó casi de mala gana ero no molesto

-Te iba a mostrar algo, pero si quieres seguir durmiendo, no te molesto.

-¿A esta hora?.- preguntó curioso observándole aún con dificultad para abrir los ojos debido al sueño.- ¿qué es?

-No se puede a otra hora - explicó Hisaki - bueno... está afuera. ¿Vienes?

-Vas a tener que llevarme.- le respondió serio el moreno.

La verdad era que en esos momentos su ánimo estaba demasiado bajo como para planear una escapada, sentía un gran peso sobre su pecho pero los ojos ilusionados de Hisaki eran suficiente aliciente para salir de allí donde él quisiera.

Hisaki le puso el kimono de invierno a Kei sobre los hombros y lo volvió a cargar sobre su espalda.

-Trata de no hacer ruido - susurró corriendo la puerta con cuidado y luego bajando las escaleras ayudándose de la escasa luz de la luna que se filtraba por la ventana, luego caminó lentamente hasta la galería principal.

Kei se mantenía en silencio tal y como le había pedido, agarrándose lo mejor que podía a la espalda de Hisaki tratando de no hacerle perder el equilibrio. Hisaki abrió lentamente la galera y sentó con cuidado a Kei.

El jardín se veía brillante con la nieve y la luna llena iluminando la blancura del lugar. No se escuchaba ni un solo ruido salvo el crujir de la nieve que se hacia una masa compacta. El cielo estaba claro y las estrellas brillaban en él. Hisaki miró a su alrededor orgulloso de que todo estuviera como lo había imaginado y le sonrió feliz al moreno. Después lo acomodó con cuidado sobre el banquito de la galera para posteriormente, sentarse a su lado.

-Querías ver la nieve¿no es cierto?

-Sí... aunque ya la vi... la sentí incluso... o eso creo... no lo recuerdo.- respondió tomándole la mano y acariciándosela.- Se ve muy hermosa, Hisaki, gracias...- susurró extendiendo su mano sobre el manto blanco.

Hisaki sonrió y se inclinó para tomar un puñado de nieve y ponerlo en las manos de Kei.

-Ahora si siéntela

-Está más fría de lo que pensaba.- susurró el moreno sintiéndola, viendo como comenzaba a derretirse en sus manos.- Es increíble... tan hermosa y delicada...

Hisaki asintió levemente disfrutando la fascinación de Kei por la nieve. Además de sentirse completamente feliz por ver la sonrisa de Kei, él haría siempre lo posible por verlo feliz. Miró el cielo estrellado y recordó algo, emocionado se giró hacia Kei.

-Cuando papá vivía jugábamos a hacer ángeles en el suelo – dijo sonriente.

-¿Y eso como se hace?.- le preguntó observándole sintiendo como la presión le abandonaba poco a poco.

Hisaki se tumbó en la nieve y comenzó a mover las piernas y los brazos, después se levantó.

-¿Viste? Parecen ángeles¿no? – dijo mientras se sacudía la nieve de la ropa.

-Muy cierto... se ve hermoso.- le susurró observando la figura en la nieve, era tonto hasta pensar en hacer una en su estado y quien sabía si podría hacerlo en cualquier otro momento, tal vez es momento no llegara nunca. - Vamos dentro Hisaki... tengo frío.- pidió dejando ir la nieve de sus manos.- Y además tú estás mojado.

-No mucho - dijo el chico acercándose a Kei para darle un beso.

Luego volvió a subirlo a su espalda y caminó de regreso a la habitación, en silencio para que nadie los escuchara.

Al ver la misión completa satisfactoriamente, Hisaki no podía dejar de sonreír. Si había algo que le gustaba al rubio era que las cosas salieran como él las planeaba, sólo esperaba que Kei no agarrara una pulmonía o lo regañarían a él. Recostó cariñosamente a Kei en el futón y le besó los labios suavemente.

-Gracias.- le susurró de nuevo al oído después de regresar el beso - Ponte el pijama seco y ven conmigo.

-También tú estás mojado¿no? - dijo Hisaki - te recargaste en mi espalda mojada.

Hisaki comenzó a desvestirse para ponerse el pijama.

-Sólo es una ligera humedad, nada más.- le respondió observándole cambiarse de ropa, realmente era muy atractivo.

-¡No importa, eso puede ser mortal - exagero con una actitud severa imitando al sensei - así que te quitas eso y te pones otra cosa.

-Está bien, está bien, alcánzame algo seco.- le pidió sacándose el kimono y la camisa que llevaba esperando por la seca.

Hisaki husmeo en el armario y le pasó otra camisa, evitando verlo porque sino se lanzaría encima de él. Era muy difícil desvestirse sin tocar ni un centímetro de la piel de Kei.

-¿Esta está bien? – preguntó mostrándole el pijama que había escogido para él.

-Sí, está bien, pásame el pantalón también ¿quieres?.- Kei pidió tumbándose para desabrocharse el pantalón y elevando las caderas para comenzar a bajarle y sentándose de nuevo para continuar lentamente no queriendo lastimarse más en la pierna. - Necesito que me hagas un favor, Hisaki... mañana en la mañana, en el desayuno, pídele permiso a mi sensei para poder usar unas muletas para poder moverme... no quiero grandes caminatas pero me serían útiles para ir al baño.

-Si vale - contestó Hisaki siguiendo con su cambio -No... no necesitas ayuda? - pregunto Hisaki con un nudo en la garganta

-No te preocupes... espero aún ser capaz de vestirme solo.- murmuró con el pantalón quitado por fin y comenzando a ponerse el otro.

Hisaki se encogió de hombros y se sentó frente a Kei para ver como se vestía.

-Te ves excitante – murmuró, más que nada, con la intención de animar un poco a su novio.

-Eres un exagerado, Hisaki.- le respondió observándole antes de elevar un poco la cadera y acabar de subir el pantalón y abrochar el lazo que lo sostenía en su cintura.- Ven, vamos a tratar de dormir.

-No exagero - Hisaki se acercó gatunamente sobre el futón hasta quedar en frente de Kei, lo beso lentamente. -En serio, te ves divino.

-Encima de exagerado, mentiroso.- añadió correspondiendo al beso lento.- Mañana necesito escribir a mis padres... tengo que advertirles de la situación en que me encuentro.- añadió tras el beso acariciando la mejilla del rubio.

-Síp... yo puedo llevar la carta al correo - dijo Hisaki recargando su frente sobre la de Kei para después volver a besarlo. -Por cierto que no volveré a halagarte más.

-Te lo agradecería - le comentó picándole en el costado con gracia.- Si la llevas tú no serás portador de muy buenas noticias, será desolador para mis padres.

-Tengo que hacer algo - continuó Hisaki recostándose sobre el pecho de Kei - después de todo es culpa mía.

-No es tu culpa, Hisaki.- le respondió serio observándole mientras le acariciaba el cabello.- Es en serio, no me llevaste allí a luchar... sólo lamento tener que decirles a mis padres que tal vez pierda la pierna... pero eso es muy distinto a buscar culpables... era Yamada el que tenía la katana en la mano.

-Pero no vas a perder la pierna - dijo el rubio incorporándose - ¡no voy a permitir que eso pase!

-Hisaki, no hay mucho que puedas hacer respecto a eso.- murmuró acariciándole la mejilla.- Y si eso pasa tampoco habrá mucho que puedas hacer después.- añadió serio y tranquilo, como si de tanto pensarlo lo tuviera ya asumido del todo.

-Pero eso no te va a pasar, Kei-kun - insistió Hisaki - y no quiero que te resignes a perderla... verás que todo estará bien y pronto podremos estar practicando kendo en el dojo.

-Ya lo iremos viendo, Hisaki.- le respondió aún con sus caricias.- Vamos a intentar dormir un poco o mañana no tendrás ganas de levantarte para ir a clase.

-Igual nunca tengo ganas – dijo guiñando el ojo a Kei.

Hisaki se recostó en el futón y atrajo a Kei a su pecho. Quería estar tan cerca de él, hacerle sentir a Kei todo lo que lo amaba, lo mucho que lo necesitaba y que no iría de su lado por ningún motivo, pues él, era su razón de vivir.

-¿Estás cómodo?

-Mucho, eres una gran almohada- contestó sonriente mientras acariciaba suavemente el resto del pecho que quedaba libre después de que pusiera su rostro en el mismo.

Hisaki suspiró hondo y se cerró los ojos dibujando una sonrisa en sus labios.

-Te adoro, Kei-kun - susurró acariciando la mejilla del moreno.

-Yo también te amo, Hisaki.- respondió el moreno dejando un beso en el pecho de éste.- No te imaginas hasta que punto.

Hisaki dejo escapar una risita y poco a poco se fue quedando dormido, sintiendo el peso de Kei sobre su pecho. El moreno se quedó despierto durante un rato, dándole vueltas a las cosas, una tras otra, entrando en el círculo vicioso que le estaba engullendo y fue así como se quedó dormido. El lazo que los unía era tan misterioso, no hacía ni un par de meses que se habían conocido y ahora, ninguno de los dos podía vivir sin él otro. Hisaki a veces pensaba que eso estaba mal, que estaba haciendo una dependencia a Kei, pero el sólo hecho de pensar en separarse del un segundo, lo volvía loco.

Hisaki llegó al dojo con Yukiko, él se encargaba de pasar por ella para regresar juntos de la escuela. El rubio asistía sólo porque su madre y sobre todo Kei insistían en que fuera, pero a él no le importaba en lo más mínimo, de cualquier forma únicamente pensaba en Kei durante las horas de clase. Mientras cruzaban el jardín, el doctor salió de la casa principal y tras saludarles con un asentimiento de cabeza, salió a la calle. Hisaki sintió que su corazón se oprimía y dejando a la chica atrás corrió a ver que hacía el doctor ahí, no iba a ir hasta dentro de una semana. Subió las escaleras donde se topó con Morita-sensei.

-¿Ocurrió algo? - preguntó preocupado.

-Pasó a ver como estaba Kei-kun... deberías ir a verle... seguramente te necesita.- le comentó el hombre antes de ir a reunirse con Helen que le esperaba para dar un paseo por el jardín.

Hisaki agradeció al maestro y después de subir a zancadas por la escalera y cruzar el pasillo como bólido, entró al cuarto sin llamar.

-Kei-kun - se lanzó para abrazarlo - ¿estás bien?

El muchacho que había comenzado a llorar en el momento en el que se había quedado solo se vio sorprendido por el torbellino rubio que se deslizaba de pronto entre sus brazos, y sin más se aferró a él llorando.

-¿Kei-kun? - Hisaki abrazo con más fuerza a su novio besando su cuello - tranquilo¿qué pasó?

-Mi... pierna...- susurró entre sollozos aún llorando a lágrima viva.- mi pierna...

Hisaki trago grueso pensando en lo peor pero apretó los labios para no llorar y tratar de controlarse.

-¿Qué le pasa? - preguntó con cierto temor tratando de que su voz no se quebrara.

-No tienen... no tienen que cortarla.- respondió aferrado aún a Hisaki, mientras continuaba llorando aliviando la tensión que sentía.

Hisaki soltó todo el aire que traía atorado en los pulmones y se separó de Kei sólo para llenarlo de besos y por fin, dejando salir también sus lágrimas.

-¡Es... maravilloso!

-Sí, sí que lo es.- susurró riendo a la par que lloraba mientras le abrazaba todo lo fuerte que podía.

-¡Eres un tonto.. me asústate! - se quejó Hisaki sin dejar de besarlo - te lo dije... todo iba a estar bien¿no es cierto?

-Sí, tenías razón, Hisaki.- susurró tratando de calmarse un poco entre los besos de su pareja.- Realmente me das mucha suerte...

-Nada de eso - Hisaki se tranquilizó y acarició el rostro de Kei mirándolo con inmensa ternura - pronto podremos entrenar¿no es cierto?

-No sé cuando me vayan a dejar levantar pero sí... parece que pronto me vas a tener dándote guerra con los espejos en vez de enfrentarme a tí.- le susurró con una mano enredada en su cabello.

-No importa, siempre puedo aceptar 7 años de mala suerte con tal de tenerte frente a mi - respondió Hisaki recargando su cabeza en su hombro.

En eso, una idea horrible llegó a su mente. Un hecho que sería inevitable, pero se lo calló clavando sus ojos en los de Kei.

-Oye... cuando mi pierna esté recuperada del todo deberíamos hablar con el sensei... no quiero tener abstinencia de por vida por una petición suya¿o no?. - preguntó el moreno cariñoso acariciando el pecho de Hisaki.

-Llevó tres semanas aguantando - respondió Hisaki francamente - si tu sensei no nos deja aquí, te voy a raptar y llevar a nuestra cabaña - susurró en el oído de Kei comenzando a morderlo levemente.

-Qué buena idea... pero mejor cuando pueda salir del cuarto o nos castigarán a ambos por infringir las normas tan descaradamente.- le comentó Kei sonriéndole.- Hazme un favor, ve a pedirle a Yuki que prepare un bizcocho de nata y nueces... si sabe, claro, ese es mi plato favorito... no es fácil que en mi casa pueda cocinarse... pero mi madre siempre se encargó de que tuviera un pedacito por mi cumpleaños... dice que hay que celebrar los días que son especiales...

Hisaki sonrió ampliamente. Él había añorado descubrir cuál era el plato favorito de Kei y no que lo dijera él, pero dado que el panque ese no era nada popular, seguramente nunca habría dado con él, en primer lugar, porque a Hisaki no le gustaban las nueces.

-¿Y por qué me lo dices hasta ahora cuando pude haberte deleitado con eso desde tiempo atrás? - se quejó Hisaki en tono enfadado pellizcando la mejilla de Kei.

-Porque si lo tomase todos los días dejaría de ser especial.- le explicó tranquilo besándole suavemente.- Y no quiero que deje de serlo aunque hoy celebremos la noticia con un pedazo.

-Entonces no se lo diré a Yuki-chan porque sino lo hará diario para ti... y es mi secreto - murmuró Hisaki besando los labios de Kei - lo haré yo.

-¿Tú sabes hacer bizcocho con nueces y manzana?.- preguntó observándole sorprendido.- Y yo que pensaba que si te sacaba del ramen, el pollo y la tortilla de huevo no te defenderías en la cocina.

-Ingrato - gruñó Hisaki cruzándose de brazos - si te digo que aprendí a cocinar de todo hace tiempo no bromeo.

-Está bien, está bien, entonces tú prepararás el bizcocho... pero yo quiero verte hacerlo.- comentó el moreno sonriéndole pícaro.

-Por supuesto que no - respondió Hisaki dándole un golpecito en la nariz - es sorpresa.

-¿Cuál sorpresa si yo te lo pedí?.- preguntó Kei sacándole la lengua como si fuera un niño pequeño.

Hisaki empezó a reír, a veces lo que decía no tenía sentido, pero no le importaba. Mientras pudiera ver la hermosa sonrisa de Kei, aquella que no cualquiera podía ver, era suficiente para él y su motivo para decir tonterías.

-Eso no importa...además aún no puedes salir de aquí¿o sí?

-No sé, nadie me dijo que podía salir... pero tampoco me dijo nadie que no pudiera...- le comentó divertido tumbándose en el futón de nuevo.- estoy harto de estar aquí mirando el techo.

Hisaki se colocó dentro del campo de visión que tenía Kei y fue acercándose a él lentamente .

-Entonces, mírame a mí - susurró besándolo apasionadamente.

Kei le abrazó con ímpetu correspondiendo a su beso con pasión, atrayéndole con deseo.

-También me canso de mirarte y no poder tocarte como quiero.- susurró con una mirada intensa y deseosa.

Hisaki dejó caer su peso de la cintura para arriba del cuerpo de Kei y siguió besándolo.

-Eso es porque no quieres - murmuró entre besos.

-Eso es porque ambos lo prometimos.- le respondió dándole una picada en el costado riéndose entre los besos - y no quiero enfrentarme a mi sensei, está siendo muy bueno con nosotros.

-Lo sé - Hisaki se detuvo pero se quedó en su lugar acariciando el rostro de Kei - pero te quiero sacar de aquí de una vez por todas. No te lo había dicho, pero después de la escuela iba a nuestra cabaña, está quedando muy bien.

-Pero ¿qué estás haciendo allí?.- le preguntó el muchacho mirándole sorprendido.- No es como que necesitemos un lugar donde vivir ahora.

-No es para vivir, bobo - regañó Hisaki - ¡toda pareja de enamorados tiene que tener un lugar especial! - exclamó sabiendo lo ridículas que sonaban esas palabras

-Bueno, bueno, eso sí, es un lugar especial para los dos... muy, muy especial.- le dijo acariciándole el rostro recordando su primera y única vez.

Hisaki llevó las manos de Kei a sus labios y las beso tronando los labios.

-Ahora me iré a preparar la cosa esa que quieres¿vale?

-De acuerdo... pídele si puedes, mientras, dile al sensei que necesito hablar con él.- le comentó cariñoso repitiendo el beso.

Hisaki volvió a besar a Kei y salió de la habitación para preparar el dichoso pastel de nuez y manzana. Por el camino le informó a Morita-sensei que Kei lo quería ver y luego fue con Yukiko para preparar la torta. Morita-sensei se disculpó con la madre de Hisaki y subió al cuarto de Kei.

-¿Puedo pasar, Kei-kun?

-Sabe que sí, sensei.- le dijo el muchacho viendo al maestro en la puerta.- Necesitaba hablar con usted... pedirle algo.

Morita cerró la puerta tras él y asintió para indicarle a Kei que estaba dispuesto a escucharle.

-Sensei... sé que puso sus condiciones para que Hisaki y yo compartiéramos cuarto... pero me gustaría que lo reconsiderara...- pidió Kei ligeramente azorado por lo que implicaba su propia petición pero dispuesto a hablarlo tranquilamente con su sensei.

Morita arqueó una ceja y miro fijamente a Kei.

-¿Exactamente a qué te refieres? - dijo tratando de evitar el tema o al menos que fuera más directo.

-Sensei... con todo mi respeto... sabe a qué me estoy refiriendo...- le dijo en voz tenue.- Nos pidió a ambos que nos abstuviéramos si queríamos compartir el cuarto... pero es que no somos compañeros de cuarto sensei... somos pareja... y como tal tenemos... necesidades.

Morita soltó una ligera risita por las palabras de su alumno.

-Kei-kun... no puedo cambiar de opinión ante eso, y no es precisamente porque no acepte su relación, sino por Yuki-chan y los otros alumnos, no digo que sea algo malo, pero no a todos les gusta... así que no puedo aceptarlo - respondió firmemente el maestro.

-Sensei... no es justo.- respondió en tono bajo el moreno sabiendo que estaba poniendo a su maestro en una situación comprometida pero deseando realmente que lo reconsiderase.

-¿Qué no es justo? - preguntó el hombre seriamente - pueden vivir sin tener relaciones, Kei-kun.

-Desde luego no vamos a morir por no tenerlas... pero como pareja y como jóvenes me parece que es una necesidad más que entendible.- refutó Kei en un intento cabezota de convencerle.

Morita siguió mirando a Kei.

-No, Kei-kun... - dijo severamente - en otras dos semanas ya podrás salir y en una semana más podrás moverte por la casa. Era la condición de estar juntos en esta casa, no. – dijo rotundamente el maestro.

El muchacho tan solo asintió finalmente convencido de que toda réplica sería inútil pero sintiendo un fuego dentro hervirle sintiendo aún la injusticia de la situación.

-¿Qué más querías decirme? - preguntó el maestro conservando su calma.

-Era lo único que quería tratar con usted, sensei.- respondió Kei educadamente pero igualmente serio y calmado mordiéndose la lengua al indecoroso y malintencionado comentario que había surgido en su mente.

-Me retiro entonces - dijo el hombre levantándose - espero que Suzuki no queme la cocina.

El hombre salió de la habitación regalándole una sonrisa a Kei, a pesar de saber que el chico estaba furioso. Kei tan solo asintió educadamente ante el comentario volviendo a recostarse en el futón pensando en la situación en la que se encontraban y qué podían hacer, lo único que quería era una relación normal con Hisaki, no era tan complicado de entender.

Después de unas horas, el pastel estuvo listo y Hisaki se lo llevó a Kei, acompañándolo con un poco de té inglés que su madre había comprado.

-¡Kei-kun... mira lo que traje! – dijo emocionado por ver la cara de Kei cuando probara su pastel que estaba seguro que era mil veces mejor que el de su madre.

-Hisaki, hola.- respondió aliviado de verle seguro de que el rubio le ayudaría a disipar la molestia que sentía.

-¡Sorpresa!- exclamó Hisaki sacando acercándole el pastel - y lo hice yo solito... bueno, Yuki-chan ayudó pelando las manzanas y las nueces

-Anda, déjame probarlo.- le pidió estirando la mano para que fuera a sentarse a su lado.- Hablé con el sensei.

-¿De qué? - preguntó Hisaki sentándose a su lado y cortando un pedazo del pastel para después pasárselo a Kei. Luego comenzó a servir té.

-De nosotros, de las condiciones que exigió.- le comentó dándole una mordida al bizcocho.- Delicioso, Hisaki - añadió en voz bajita saboreándole con deleite.

-Ah... - Hisaki se ruborizó por completo - ¿cómo le puedes preguntar eso? - continuó con una risita nerviosa.

-Ya te dije que lo haría... pero de todas formas da igual... al parecer es irrespetuoso para Yuki y los otros estudiantes.- comentó el moreno frunciendo el ceño.

-¿Eso dijo? - preguntó Hisaki dando el también el gusto bueno a su creación - ¡no me quedó tan mal!

Hisaki trataba de no caer en ese tema, él también estaba desesperado de no poder hacer nada y si Kei se lo pedía, le valdría un pepino las normas y haría lo que él moreno le pidiera.

-Odio esto... considero este sitio como mi casa... y sin embargo cada vez me siento más como un extraño... cada vez es más como si fuera un invitado no demasiado bien recibido en vez de parte de la familia.- explicó en un susurro Kei mirando su taza de té.

-No creo que sea eso, Kei-kun... de todos los que vivimos aquí eres el que más quieren... pero el sensei tiene que pretender no tener favoritismos - explicó Hisaki tratando de tranquilizar a su novio.

-Es lo mismo, Hisaki... no es justo y lo sabes...- comentó Kei observándole.- Y me da igual lo mucho que me quieran si no me hacen sentir querido.- añadió probando el té.

Hisaki suspiró sin saber que más añadir.

-El té lo trajo mamá de casa... es inglés, quizá te sepa extraño.

-Sí, la verdad es que sabe distinto... pero está bueno también.- respondió con una leve sonrisa el moreno.- ¿Crees que nos podríamos mudar a nuestra casita?. Bueno, a la tuya.

Hisaki arqueó una ceja confundido.

-A la cabaña? Kei-kun.. me acababas de decir que no era necesario irnos a vivir allá, además que no está acondicionada para vivir ahí... es como para pasarla una tarde, una noche... pero no toda la vida.

-No digo toda la vida... sólo hasta que podamos encontrar algún otro lugar más... no sé, más habitable.- le respondió el moreno serio.- En cuanto pueda moverme buscaré un trabajo para mis horas libres...

-Kei-kun... ¿en serio, te molesta no poder hacer nada? - preguntó un poco confundido Hisaki, en verdad no entendía el repentino cambio de Kei.

-Me molesta que no se me respete como persona Hisaki... porque mis necesidades forman parte de mí... y además no es sólo por mantener relaciones.- trataba de explicarse Kei.- Eres muy importante para mí... y que nos dejen dormir tal y como lo estamos haciendo más bien parece que nos están dando el capricho pero marcándonos los límites para no tener que afrontar realmente que somos algo más que amigos... y por encima de todo está esto que tengo contigo.

Hisaki sonrió y acarició las mejillas de Kei.

-No te enfades tanto, Kei-kun... te ves feo - dijo tranquilamente. él también deseaba con toda su alma poder compartir todo con Kei y las palabras del moreno eran ciertas, pero él no podía opinar porque era no era su casa. Se mordió los labios y se levantó para cerrar la puerta.

-Hisaki... ¿para qué cierras la puerta?.- le preguntó el moreno ya que esa era la única oportunidad que tenía de ver la calle durante un ratito.

-Le dije a Yukiko que no bajaría a cenar... tenemos una hora - dijo seriamente cargando su mirada de deseo.

-Hisaki...- susurró con voz profunda compartiendo su mirada.- Aún no puedo amor...- añadió con tono deseoso.- Me lastimaría la pierna.

Hisaki no hizo mucho caso, se colocó frente a él y comenzó a besarlo atrapándolo entre sus brazos.

-Trata de no hacer mucho ruido - susurró entre besos.

-De acuerdo.- respondió correspondiendo de inmediato a sus besos entregándose a cualquier deseo que tuviera el rubio.

Hisaki continuó besando a Kei y con sus manos, aún algo torpes, comenzó a desabrochar la camisa para después acariciar lentamente la piel que tanto deseaba acariciar.

-Hisaki... si nos oyen estamos perdidos.- susurró el moreno perdido en los ojos dorados del rubio sintiendo como su corazón se aceleraba.

-Por eso te digo que no hagas tanto ruido - respondió Hisaki comenzando a besar el cuello de Kei, metiendo su mano en el pantalón del moreno.

-No me lo estás poniendo fácil.- susurró ahogando un gemido pero dispuesto a aguantar lo necesario por sentirse de nuevo cerca de Hisaki.

Hisaki sonrió y volvió a besar la boca de Kei "quizá si te la mantengo ocupada" susurró para volver a besarlo mientras lo recostaba y comenzaba a acariciar el miembro de Kei. Los labios de Hisaki en los suyos lograron ahogar un gemido que su mano había arrancado de su garganta.

Hisaki continuó besando a Kei mientras masturbaba a Kei lentamente, sabía que no tenían mucho tiempo, pero tampoco tenía deseos de acelerar todo. Un deseo que su mano no cumplía completamente lo invadió y olvidándose que tenía que ocultar los gemidos de Kei y los suyos propios dejó los labios del moreno y fue deslizándose poco a poco por el pecho desnudo de Kei hasta llegar a su entrepierna donde comenzó a lamer lentamente el miembro de Kei. El moreno no tuvo más remedio que morderse fuerte los labios por no gemir lo más alto que su garganta diera ante la cálida y húmeda sensación que aquella boca le estaba provocando. Realmente sentía ganas de abrazar a Hisaki, atraerlo a él y no dejerle ir nunca. Hisaki entonces, metió todo el miembro de Kei a su boca y comenzo a succionarlo. Con sus manos acariciaba las piernas de Kei, especialmente la lastimada, tratando de trasmitirle todo el calor que sentía por medio de sus caricias. Fue el momento en el que el moreno eligió ponerse una de las almohadas en el rostro sabiendo que no lograría contener mucho más sus jadeos que acompañaban a su rápida respiración... las manos de Hisaki comenzaban a volverle loco de verdad y estaba a punto de perder del todo el control. Hisaki no ignoraba todo lo que pasaba con Kei, alzando un poco la vista vio como se cubría con la almohada y no pudo esconder la sonrisa de su rostro, pero siguió con su labor. Además el hecho de estar haciendo lo prohibido lo estaba excitando también demasiado. No lo pudo resistir, simplemente no pudo aguantar más y se vino en la boca del rubio que estaba proporcionandole semejante placer... cielos... cuanto más pasaba más adoraba a ese rubio tozudo y adorable que siempre estaba a su lado. Hisaki tragó todo y se incorporó descubriendo la cara de Kei para poder besarlo lentamente.

-¿Satisfecho... Kei-kun?

Como toda respuesta volvió a besarle profundo y apasionado y dejó que su mano se deslizara hasta el miembro de Hisaki.

-Yo sí... pero diría que tú no...

Hisaki tuvo que besar con más fuerza a Kei para reprimir el gemido.

-No.. no importa, Kei-kun - susurró sabiendo que él no podría acallar tan facilmente ningún sonido que saliera de su garganta.

-En serio, Hisaki...- murmuró continuando con las caricias, acelerándolas y con la otra mano sosteniendo su cabeza para mantener su boca pegada a la del rubio con pasión y fuerza.

Hisaki ya no opuso resistencia, aunque no deseaba hacerlo tampoco, se dejó llevar por el beso de Kei abrazándolo con fuerza y acariciando su espalda. Kei no tenía intención de soltarle para más que para tomar aire, adoraba a aquel muchacho y no pensaba parar hasta que sintiera como él también encontraba alivio en sus manos. Hisaki continuó besando a Kei sintiendo como su cuerpo se iba tensando poco a poco, se tuvo que separar violentamente de Kei para ocultar un gemido ahogado sobre el hombro del moreno cuando terminó viniendose sobre la mano del otro.

Una vez que lo supo aliviado se acercó a él rodeándole con los brazos y besándole ya con más ternura, acariciándole con cariño y sonriéndole pícaramente ante la trastada compartida.

-Kei-kun - murmuró el chico entre los brazos del moreno - tengo que limpiarme antes de que venga alguien - dijo no queriendo realmente separarse de Kei, pero si no quería que todo se viniera abajo, era necesario.

-Date prisa entonces... y vuelve rápido a abrazarme.- pidió soltando su abrazo mirándole añorante.

Hisaki besó otra vez a Kei y salió al baño. En pocos minutos ya estaba de regreso y se metió a la cama junto con Kei para abrazarlo como era el deseo del moreno... se quedó en silencio y dejó escapar una carcajada.

-¿De qué te ríes?.- preguntó en tono cariñoso el otro recargándose sobre el pecho de éste acariciándole con ternura.

-De que somos unos caprichosos y hacemos siempre lo que queremos - respondió mientras acariciaba su mejilla cariñosamente.

-No es que hagamos lo que queremos, Hisaki... esto no es un capricho... somos una pareja... o algo así.- dijo deteniéndose unos instantes ante esas palabras, dándose cuenta de pronto que no habían tratado ese tema antes...- Bueno, el caso es que estamos juntos... no pueden exigirnos que no tengamos necesidades...

Hisaki sonrió y beso nuevamente a Kei.

-Eres mi novio Kei-kun - dijo con una gran sonrisa - y sí... tienes razón, desde que llegué aquí no podía dejar de pensar en abrazarte y besarte hasta hartarme - Hisaki se interrumpió y se puso un dedo en los labios - aunque... creo que eso no va a pasar nunca...

-Eso espero por tu bien.- susurró el moreno acariciándole el rostro con un suave gesto cariñoso.- porque te mataré si te hartas de besarme de mí, de mis besos...- añadió oyendo pasos acercarse por el pasillo que sin duda le hicieron fruncir el ceño, no quería interrupciones de ese momento que estaban compartiendo. Hisaki rió por las palabras de Kei y lo abrazó con fuerza prometiendo que no se iba a hartar.

Continuará...