X. Ryodan X Ataque X Nostrade
El contacto entre ellos duró sólo unos momentos, y Kurapica no supo qué sentir, mucho menos qué pensar. Pero pronto pensó que había sido una verdadera imprudencia haber actuado así con ella… aunque quizás no. Sabía que no podía dejar que ella cayera al suelo, pero eso tampoco lo dejaba acercarse mucho a ella.
Y se dio cuenta de ello cuando, después que Dasha se quedara quieta, lo rechazó con violencia, alejándose de él con rapidez, mirándolo con rabia. El kuruta notó que sus ojos tenían lágrimas que ella luchaba para que se quedaran en ese lugar.
-No… tienes derecho…- murmuró Dasha, temblando -¿acaso crees que te voy a creer?, mi hermano murió junto a mis padres y a los demás kurutas aquella noche. Si yo logré sobrevivir fue porque Kuroro me ayudó, él…
-Él fue el causante de todo eso- la interrumpió Kurapica, con voz calmada y sentándose nuevamente. La gente que estaba en el lugar ya los estaba mirando con cierto interés y lo que menos quería era llamar la atención –Él es parte del Genei Ryodan, Dasha, y fueron ellos los que masacraron a la tribu, para tener en su poder los ojos rojos.
Dasha no contestó, ni siquiera parecía escuchar lo que Kurapica le decía. La chica se apoyó en la mesa, digiriendo lo que le habían dicho, el otro esperó calmado a que ella dijera algo, para continuar conversando.
-Mientes…- murmuró la chica.
-¿De qué otra manera puedes explicar que él estuviera ahí esa noche?- preguntó con cierta ironía el rubio, momentos después se arrepintió del tono usado. Dasha no tenía la culpa de nada –escucha… no se qué mentiras te dijo Kuroro, pero fue él quien ideó lo que ocurrió esa noche, la historia del joven bueno que salvó a una niña es sólo una mentira… él no era bueno, Dasha, aún no me explico cómo fue que te dejó viva.
-Cállate… ¿cómo quieres que te crea algo así?, tú… tú… incluso puede que ni siquiera seas mi hermano.
-Por favor… viste mis ojos, sabes que es verdad, aunque no lo aceptes- Kurapica no habló unos momentos, tratando de pensar en algo que pudiera acabar con la gran tensión que había entre ellos. Su voz sonó mucho más suave esta vez –entiendo que estés confundida… supongo que debe ser difícil para ti entender que Kuroro en realidad no era más que un asesino, y que…
-¡Basta!- el grito de Dasha llamó la atención de todos en el lugar. Los amigos de Kurapica vieron la escena con preocupación, el kuruta miró impasible a la chica, esperando que hiciera o dijera algo. Contrario a lo que esperaba, ella se acercó, quedando a sólo unos cuantos centímetros de él –escúchame bien, Bastardo de la Cadena –comenzó a decir, lentamente. A Kurapica le pareció que temblaba de rabia –si te crees tan listo como para inventar esta historia…
-Los dos sabemos que no es mentira- la interrumpió Kurapica, con el ceño fruncido –tú lo sabes muy bien. Es imposible que conociera tu nombre con sólo verte una vez, es imposible que mis ojos fueran de otro color, si es que yo no fuera un Kuruta… deja de negarlo, Dasha, por favor… no dejes que Kuroro te siga manipulando aún muerto.
La reacción que tuvo ella al escucharlo, fueron bastante menos fuerte que lo que ambos esperaban. Una simple cachetada definitivamente no solía ser muy usada por alguien que podía manejar el NEN (y en parte, debía agradecer que sólo hiciera eso) y, por parte de Dasha, la rabia que aún sentía dentro de ella no fue para nada calmada por ese golpe. Sinceramente, a ella le hubiera gustado sacarle la cabeza.
Pero dejó la conversación hasta ahí no más, estaba demasiado confundida, necesitaba pensar. Después de tranquilizarse un poco, tomó su bolso y salió del lugar, empujando por accidente a una señora que pasaba por ahí.
Kurapica no se movió durante unos momentos. La vio alejarse y aunque por un momento pensó en seguirla, consideró que era mejor que ella meditara lo que le había dicho, que averiguara cuál era la verdad, y que se convenciera de ella.
Mientras se ponía de pie, maldijo nuevamente a Kuroro y a todo el Ryodan, como por enésima vez en su vida.
No se detuvo en la mesa en donde estaban sus amigos, le dio una leve mirada a Gon (que lo veía bastante preocupado desde el lugar en que estaba sentado) y a Neón, que también lucía algo preocupada. Los tres amigos se dieron cuenta que, al menos ese día, no verían a Kurapica durante un buen rato.
-¿No piensan ir con él?- preguntó Neón, una vez que Kurapica se fue y cuando notó que ninguno de los tres tenía intenciones de moverse -¿es que acaso no les preocupa lo que pueda pasar con él?
-Tú no entiendes- le dijo Killua, tratando de demostrar despreocupación (aunque se notaba que no era lo que sentía en esos momentos) –si Kurapica quisiera que lo acompañáramos, nos lo habría pedido, así de simple… y como ahora no quiere nuestra compañía, nos habría mandado al diablo si es que insistimos en ir con él.
-Pero…- Neón se notaba contrariada –él es su amigo, ¿es que ustedes de verdad no se preocupan por él?, ¿qué clase de amigos son?
-No te equivoques- replicó Leorio, después de tomar un poco de su bebida –tú no conoces el carácter de Kurapica, sólo lo has visto en sus días felices. Cuando él quiere estar solo, simplemente lo hace saber no dirigiéndose a nosotros…
-Neón- Gon intervino al notar que la chica iba a contestarle al doctor –creo que no entiendes lo que te queremos decir. Lo que pasa es que Kurapica es un tanto difícil de carácter, tú lo sabes, y cuando le ocurren ciertas cosas en su vida es mejor dejarlo solo un rato, para que ordene sus ideas… ya sabes que es bastante racional en ese sentido…- el moreno se quedó callado cuando vio que sus palabras no estaban funcionando, Neón soltó un bufido –él quiere estar solo… y por más que lo busques, no lo vas a encontrar.
-Yo creo que eso lo dicen sólo para no darse el trabajo de ir con él- contestó ella, cruzándose de brazos.
-No hables de lo que no sabes- gruñó Killua, algo molesto –porque sólo conoces la parte bonita de toda esta historia, nada más. No tienes idea de lo que hemos tenido que pasar para ayudarlo, cómo quedó después que logró su tonta venganza y lo que nos costó que saliera de esa depresión. Sólo llegaste hace poco, no sabes nada de él.
Neón bajó la cabeza, visiblemente incómoda y a punto de largarse a llorar. Gon y Leorio miraron de mala manera a Killua, que sólo se encogió de hombros, dándoles a entender que ni loco se iba a disculpar.
-Eh… iré a ver… al… a la cocinera- Neón se puso de pie y se fue de ahí, con intenciones de hablar con Rayén, o con la cocinera, si es que no estaba su amigo Ian presente. A penas dejó a los muchachos, Killua recibió un golpe en la cabeza, cortesía de Leorio.
-¿¡Qué demonios te pasa!?- le reclamó el albino, enojado.
-¿Por qué no le dijiste a Neón que Kurapica odiaba trabajar para ella?- le dijo él –fue lo único que te faltó para hacerla llorar.
Killua se cruzó de brazos, molesto. Aunque en parte creía que ellos tenían razón, no quería reconocerlo en frente de sus amigos. Simplemente miró hacia otro lado. Tanto Gon como Leorio se miraron, ahora tendrían que esperar a que Neón se decidiera a salir para poder irse al departamento de su amigo, y ver si éste estaba ahí. Les dio la impresión que tenían para rato en ese lugar.
Neón entró a la zona de la cocina cabizbaja, fue tanto así, que Rayén, que estaba ahí en esos momentos, la miró con cierta confusión.
-¿Qué fue lo que te pasó para que tengas esa cara?- le preguntó –hace menos de cinco minutos estabas de lo más contenta ahí afuera, con los amigos de tu novio. Sí que estás rara… ¿o es que ya te arrepentiste de haberte ido a vivir con él?, si sólo llevan unos cuantos días juntos.
-Empezando- Neón respiró hondo, tratando de controlarse y así no decirle quizás qué barbaridad a su amiga –Kurapica es un amigo, nada más- Rayén hizo una mueca de incredulidad -¡es en serio!. Segundo, si me voy a vivir con él, es sólo porque no quiero que mi padre me encuentre, no quiero volver con él.
-No entiendo por qué te haces tanto problema con eso- suspiró su amiga, haciendo ojos al cielo –es simplemente negarte, nada más. Sólo estás exagerando, plántate en frente de tu padre y dile: "gracias por el ofrecimiento, pero primero muerta antes de volver contigo. Por su atención, gracias"
-Y yo te insisto, no es tan simple- Neón se sentó, soltando un suspiro –digamos que hay muchas cosas de él que tú no sabes, y que no aceptará un "no" como respuesta. Es capaz de llevarme a la fuerza si es que tiene la posibilidad- con esas palabras, Rayén se largó a reír -¿qué es tan gracioso?
-Es que suena como si fuera de la mafia, o algo así- contestó Rayén, de lo más divertida –quizás leyó mucho "El Padrino".
"Ojalá fuera sólo eso" pensó Neón, mientras soltaba una risita nerviosa. Definitivamente, su amiga no conocía mucho del mundo…
-------------------------------------------------------------------
Kurapica caminaba por la calle, con la cabeza gacha, evitando chocar con la gente que iba en dirección contraria a la de él. Como pocas veces, iba bastante distraído, la conversación con Dasha definitivamente no le había hecho muy bien, lo había dejado más confundido que antes. Porque no podía negar que por tan sólo unos momentos, había pensado que ella le había creído casi inmediatamente, pero tenía que retarse por iluso. Era muy difícil que algo así ocurriera.
Dasha prácticamente había crecido con las cosas que le había enseñado Kuroro, aunque no quisiera reconocerlo, él había sido casi como un padre, y creer que él era un asesino (junto con el grupo que solía acompañarlo) por supuesto que le iba a costar… sobre todo porque ellos habían asesinado a su familia.
Llegó a una plaza, y sin darse cuenta que se sentó justo en la banquita en que estaba Neón cuando le pidió ayuda por su padre, trató de ordenar sus ideas, pensando que ya al menos con Dasha no tenía mucho qué hacer, sólo esperar la respuesta que ella podría darle… sólo esperaba que hubiera recapacitado sobre su promesa de asesinarlo, no estaba listo para decidir qué hacer en esos momentos.
Y fue en un momento en que miró distraído la calle, que se fijó en un automóvil en particular. No tardó en darse cuenta que ahí iba Nostrade, y mucho menos se demoró en darse cuenta que se dirigía hacia el restaurante. Se puso de pie rápidamente, mientras sacaba de su bolsillo su celular, y marcaba.
-¿Kurapica?- Leorio le contestó casi inmediatamente.
-Saquen a Neón de ahí- le dijo, corriendo a lo que más podía hacia donde estaban sus amigos –van hacia allá.
-¿En dónde estás?- su amigo doctor se notó un poco más alterado, lo que definitivamente llamó la atención de los otros dos.
-Cerca, voy hacia allá- contestó Kurapica –saquen a Neón de ahí, van a buscarla.
-Como digas.
Kurapica colgó el teléfono, aumentando la velocidad de su carrera. Se habría pasado de tonto si es que se llevaban a Neón, prácticamente la había llevado a la boca del lobo, definitivamente había sido una mala idea haber ido a almorzar ahí.
-----------------------------------------------------------------
-¿Qué te dijo Kurapica?- preguntó Gon, inmediatamente después que Leorio terminara de hablar con el kuruta -¿le pasa algo?
-Nostrade viene- contestó Leorio, poniéndose de pie con rapidez –tenemos que irnos ahora mismo, no podemos dejar que nos vean con ella, ni tampoco que se la lleven.
Gon fue el que se dirigió a la cocina, mientras que Killua caminaba a la puerta del restaurante y miraba hacia la calle, tratando de ver si se acercaban o no. Leorio miró a su alrededor, tratando de encontrar alguien que actuara extraño, que los estuviera vigilándolos, le daba la impresión que lo habían delatado… en esos momentos pensó en lo útil que sería si Senritsu estuviera ahí con ellos.
-¡Neón!- Gon entró haciendo escándalo, buscando casi como un desesperado a la muchacha entre la gente que estaba ahí -¿dónde estás, Neón?
-¿Qué pasa?- la chica se puso de pie con rapidez, algo asustada por los gritos de Gon.
-Tenemos que irnos- contestó Gon, y ella se dio cuenta que lo más seguro es que su padre estuviera ahí. Se limitó a asentir, caminando hacia la puerta. Quedó a medio camino porque apareció Killua por ahí, y luego Leorio.
-Ya llegaron- les dijo el albino –si salimos por la puerta principal sería como decirles con un letrero gigante que prácticamente nos tienen.
-Hay otra puerta- dijo Neón, comenzando a sentirse de verdad nerviosa –vamos por ahí.
No era que desconfiara de los amigos de Kurapica, al contrario, tenía muy claro que ellos harían tantos esfuerzos como el que fue su guardaespaldas para protegerla, pero eso significaría que habrían problemas en el restaurante, y si su padre llevaba los mismos guardaespaldas que la otra vez, al menos el restaurante no saldría tan bien librado.
-Espera- Rayén estaba en la puerta, mirando hacia afuera por una pequeña ventanita. Cerró la puerta con seguro –hay unos tipos afuera, parecen matones. Los hemos visto rondando por aquí, deben trabajar con tu padre. Será mejor que no salgan por aquí.
Los cuatro se miraron con preocupación. Los tenían acorralados, y aunque no temían que llegaran a perder en alguna lucha (si es que la había) no les gustaba la idea de tener que luchar en frente de gente que no tenía idea la existencia del NEN…
--------------------------------------------------------------------
Kurapica estaba en una esquina próxima al restaurante, mirando con atención a Nostrade, que en esos momentos bajaba del automóvil y entraba al restaurante, como si fuera sólo un cliente más. El teléfono del rubio sonó en esos momentos.
-Nos tienen rodeados- dijo Killua a penas Kurapica contestó -¿dónde estás?
-En la esquina, estoy viendo a todos los tipos que acompañan a Nostrade- contestó el kuruta.
-¿Muy peligrosos?
-Hay algunos que son de cuidado, pero nada muy difícil- respondió -¿en dónde están ustedes?
-En la cocina- dijo Killua -¿crees que sería prudente si…?, ¡¡al suelo!!
Momentos después Kurapica vio desde el lugar en que estaba, que el restaurante explotaba desde adentro. Humo salió desde el interior del lugar, a través de los vidrios quebrados debido a la fuerza de la explosión. En esos momentos mandó al diablo cualquier idea de prudencia, comenzando a correr con rapidez, y esperando que ninguno de sus amigos hubiera salido herido.
----------------------------------------------------------------------
Neón sentía un molesto cosquilleo en su garganta, y con los ojos cerrados, comenzó a toser, sintiéndose por algunos momentos algo ahogada debido al humo que había en el lugar. Leorio, que la había protegido de la explosión, se alejó un poco de ella para que se levantara.
-¿Estás bien?- le preguntó, preocupado.
-Creo…
Escuchaba a su alrededor voces bajitas. Sólo esperaba que nadie fuera herido por culpa de ella.
-Tenemos que hacer algo- dijo Killua, que se levantaba también –no podemos permitir que sigan dañando el lugar, alguien puede salir herido.
-Quizás los dejen salir- dijo Gon, desde su lugar –después de todo, es a Neón a la que quieren, los demás no les interesan.
-Pueden usarlo de carnada- replicó Leorio, que miraba a su alrededor verificando que nadie estuviera realmente herido –todos sabemos cómo es Nostrade, Gon, está obsesionado con llevársela, es capaz de hacer cualquier cosa.
Rayén se ponía a un lado de su amiga, mirándola entre asombrada y asustada. Neón se dio cuenta que por primera vez, entendía por qué no quería irse con su padre (y por qué le daba tanto miedo, también)
-Parece que eso de que era un mafioso no era mentira- le comentó, con algo de broma. Neón sonrió levemente.
-Dejémoslo en que es el bajo mundo- contestó Neón, bajito.
-¡Neón!- la voz de su padre se escuchó por todo el lugar -¡sal de una vez de ahí si no quieres que sigamos destruyendo el lugar en que trabajas!. ¿Es que acaso quieres que otros más sean afectados por tu obstinación?
-No lo escuches- le susurró Rayén –está asegurado, así que por ese lado no hay problema…
Neón sonrió nerviosamente, y miró a los otros tres. Los vio susurrarse entre sí, pareciendo que estaban planeando algo, pero ella quería saberlo, se sentía demasiado nerviosa y preocupada como para que la dejen atrás. Se iba a acercar a ellos cuando los tres sonrieron, separándose levemente.
-¿Qué van a hacer?- les preguntó, caminando con seguridad hacia ellos.
-¿Qué crees?- Killua sonrió extraño, y Neón se asustó un tanto por su expresión algo sádica.
-Quédate atrás, Neón- le dijo Gon, y los presentes vieron cómo a los tres comenzó a rodearlos auras de distintos colores –mantente a salvo, nosotros haremos el resto.
-¿Van a pelear?- les preguntó ella, asustada –pero son demasiados, será peligroso…
-Vamos, no nos quites créditos- sonrió Leorio –estás hablando con los cuatro que derrotaron al Ryodan, éstos no se comparan con ellos…
De pronto, escucharon unos gritos desde afuera, y también, sonidos de cadenas.
-Vamos- dijo Killua, con las manos en su bolsillo –Kurapica ya llegó, si no nos apuramos no nos dejará nada a nosotros.
-Cuídate- le dijo Gon a Neón –cualquier cosa que te pase, grita…
Neón miró incrédula a los otros tres, que salían por la puerta conversando como si fueran a entrar a una sala de algún cine. Eso sí, se dio cuenta que Leorio se ubicó cerca de ellas, cubriendo la entrada.
-¿Quiénes son ellos?- preguntó Rayén, observando cómo alrededor de Killua comenzaban a verse rayitos, y se preparaba para luchar.
Pero Neón no le prestaba atención, estaba viendo a Kurapica, que se había ubicado al lado de sus amigos. En su mano podía ver las cadenas, y la expresión de su rostro no mostraba otra cosa que molestia.
Por momentos, le dio la impresión de estar viendo al joven que llegó a trabajar para ella de guardaespaldas.
-----------------------------------------------
Bien, ¿qué tal?, ¿les gustó el capítulo?, espero que sí. Hubo bastante más acción que en los demás, aunque siendo sincera (y espero no desilusionarlos mucho) no aseguro que para el próximo haya pelea o algo así. Mi razón es bien simple: todavía no entiendo muy bien el tema del Nen, y lamentablemente a penas tengo tiempo para escribir así que no puedo averiguar, además, prefiero hacerlo así que meter la pata. En todo caso, trataré de hacer lo posible para que salga algo, aunque no prometo nada :P
Saludos a Tsune-sama, Flor de Papel, Hitokiri Nabiki-sama, Candygirl-chan y al Ángel de la oscuridad, por sus comentarios ^^
