El grupo que estaba fuera del edificio escuchó un grito de chica provenir de dentro de este. Deprisa se movieron hasta dentro, y los que estaban esperando en la sala común, que también lo escucharon, buscaron la procedencia de ese chillido. Todos habían recorrido los pisos de las habitaciones, excluyendo a los que estaban en ellas haciendo cosas a parte y Yuuga que estaba tramando cosas raras por ahí. Les preocupaba que a alguien le hubiese ocurrido algo malo.
Los adolescentes corrieron por el edificio buscando la persona que gritó hasta llegar al cuarto piso en masa con sus linternas y miraron por todo el pasillo. Se encontraron con Tooru aparentemente encogida frente a alguien que estaba echado en el suelo inmóvil y a Katsuki apoyado en una pared sin hacer nada más que mirar, parecía estar un tanto agotado, pero con cara de enfado como de costumbre.
La chica invisible apuntaba con la luz de su teléfono y los demás al mirar donde apuntaba ella vieron a la persona que estaba ahí tirada: era Denki, estaba boca abajo con sangre en su boca y con los ojos cerrados. Los demás también gritaron, pero Tenya rápidamente trató de agarrarle y levantarle.
—¡K-Kaminari-kun! ¡¿Qué te ha pasado?—Preguntaba nerviosamente el delegado mientras le zarandeaba para despertarle, porque al menos respiraba.
Al final este se despertó, pero se encontraba en el mismo estado en el que se encontraba cuando usaba mucho su poder; atontado y balbuceando cosas raras, con su típica cara de estúpido.
—¡Weee, weee!
—Creo que ha usado mucho su poder para algo...—Mencionaba Todoroki acercándose también a él.—¿pero para qué exactamente?
—Es un suponer,—Mencionó Kyouka, preocupada.—pero tal vez fue él el que jugó con la corriente eléctrica como le sugerimos y le ha dado un calambre volviéndole tonto.
—¿Y cómo es posible? La caseta de la luz está cerrada con llave.—Esta vez habló Tokoyami.
—Quizá él tenga la llave, gero...—Tsuyu se acercó a meterle la mano por los bolsillos del pantalón y luego de su camisa de pijama, pero solo se encontró unas cápsulas rojas que miró de cerca.—Vaya... he visto antes esto en una tienda de disfraces, gero... Son pastillas con polvo dentro que al tocar la saliva la tiñen de rojo y simula sangre para los disfraces de vampiro...
—Tiene sentido, él una vez se disfrazó de vampiro para nosequé tontería.—Iida le miraba enfadado, captó rápido que se trataba de una broma.—¡Kaminari-kun! ¡Deja de hacer el tonto, nos has asustado!—Le zarandeó aún más para intentar que dijera la verdad, pero este seguía en estado de atontamiento.
—¡Weee... we weee!—Era lo único que podía soltar el pobre chico mientras babeaba de color rojo por la pastilla que usó.
—Parece que no está fingiendo...—Dijo Momo, mirando también la escena, aunque un poco apartada, y se le notaba decaída.—Es raro que decidiera meterse eso en la boca él solo para bromear, es de su estilo, sí, pero es un poco extraño el contexto.
—Quizá alguien lo hizo para asustarnos pero él no tenga que ver...—Todoroki miró a su alrededor, faltaban personas allí.—Aquí falta mucha gente, Midoriya-kun, Uraraka-san, Aoyama-kun...—Miró a ver si se le escapaba alguien más, tampoco estaban Kirishima ni Mina, ni tampoco Koda, pero este se había ido a dormir hacía rato. Para su sorpresa vio a Bakugou mirarle amenazante desde la pared en la que estaba apoyado, y le miró relamiéndose y luego adoptando una sonrisa perversa, a lo que el de cabello bicolor decidió dejar de mirar al rubio y se fijó en el resto.—Pues eso, falta gente.
—Aoyama estaba borracho como una cuba,—Comentó Hanta, poniendo sus manos tras su cabeza tranquilamente.—y seguro que Kiri y Mina están follando como conejos ahora mismo.—Tras decir eso se rió, algunos más lo hicieron, pero la gran mayoría no.
—¿De Uraraka-san y de Midoriya-kun no se sabe nada? ¿No estaban con vosotros?—Cuestionaba ahora Shoji, que era del grupo que estaba fuera junto a la caseta de electricidad.
—Eh... sí,—Empezó a recordar Tenya cuando les vio por última vez.—pero cuando empezaron los demás a buscar al resto... cogieron un preservativo de la mesa delante de mi y luego se fueron corriendo.
—Madre mía, pues es cierto que al final van a ser usados los condones.—Hanta volvió a reír.
—Tsuyu-chan y yo les vimos correr de la mano hacia la habitación de Midoriya.—Dijo Tokoyami.—Seguramente hayan seguido el mismo camino que los otros dos y también estén haciendo cosas a solas.
—¡ESTO ES PÚTAMENTE INJUSTO!—Gritó de repente Katsuki sin que nadie se lo esperase.—¡¿POR QUÉ EL SUBNORMAL DE DEKU Y EL PELOPINCHO FOLLAN MÁS QUE YO?! ¡LOS MATARÉ!
—Porque tú eres un bestia y atacas a la gente...—Por fin habló Mineta con la voz temblorosa, que estaba agazapado como siempre tras las piernas de Momo, sin sospechar si quiera lo que pasó entre esta y el chico de ojos rojos.
—¡TÚ CÁLLATE ENANO DE MIERDA, QUE TE LA TENGO JURADA POR PEGARME LAS BOLAS EN LA CARA!—El resto de personas que estaba allí les miró imaginándose algo terriblemente guarro y pusieron cara de asco.—¡Y VOSOTROS NO OS IMAGINÉIS GUARRADAS!
—¡Bueno, tranquilizaos todos, tenemos que averiguar qué ha pasado con Kaminari-kun!—El delegado trataba de poner orden porque estaban los demás algo alborotados.—No reacciona y está claro que no nos está gastando ninguna broma, él no sería capaz de fingir estar en ese estado. Ya aclararemos el tema de las violaciones... porque es muy serio.
—¡CHIVATO DE MIERDA!—Bakugou tomo fuerzas para apartarse de la pared en la que estaba apoyado y fue hasta Minoru con cabreo, pero como Yaoyorozu estaba delante simplemente le detuvo, poniéndole las manos en el pecho.
—Bakugou-kun, basta, deberías irte ya a dormir, no estás en condiciones de seguir por aquí.—Trató de decirle tranquilamente, pero con un aire serio.
—¿Ah sí? No hagas como que no ha pasado nada antes, aún tenemos algo pendiente.—Él la agarró de la cintura y sin dudarlo la besó delante de todo el mundo, pero se apartó ella muy rápido totalmente avergonzada.
—¡T-te dije que ya no quiero nada contigo!—Exclamó empujándole para alejarle. Al ver eso, Mineta se enfureció y se puso delante de Momo, pegándole un puñetazo en la entrepierna al rubio, ya que llegaba perfectamente ahí.
—¡NO VUELVAS A HACER ESO O TE MATO!—Chilló el pequeñajo habiendo sacado mucho valor. Katsuki se había caído al suelo gritando de dolor mientras se agarraba sus partes.
—¡HI-HIJO DE PUTA, T-TE JURO QUE TE VOY A MATAR!—Exclamaba como podía el de ojos rojos, dolorido y totalmente rojo de la ira.
—¡¿Qué se supone que ha pasado?!—Preguntó Mineta de nuevo, mirando a Momo, celoso.—¡¿Has hecho algo con ese imbécil y a mi me rechazas siempre?!
—¿A ti qué te importa? No soy tuya, puedo hacer lo que quiera con quien quiera...
—De verdad, dejemos todo esto para luego, tenemos un problema peor entre manos.—Tenya trataba de centrar a todos en el problema principal de la luz.—Kaminari no está herido, pero algo le ha pasado y tenemos que averiguarlo.
—Mira, creo que ya hemos tenido suficiente y deberíamos volver a las habitaciones,—Sugirió la subdelegada, suspirando, había tenido demasiadas emociones aquel día.—aquí fuera no estamos bien y la luz ya volverá sola o el que esté bromeando se cansará de todo esto.
—No podemos dejar a Denki solo así.—Mencionó Hanta, preocupado por su amigo.—Supongo que alguien tendrá que llevarle a su cuarto y cuidarle si nos vamos.
—¡De aquí no se va nadie!—Dio una voz Iida, que perdía la paciencia mientras movía al rubio del quirk eléctrico violentamente sin darse cuenta.—Vamos a llegar al fondo de este asunto, ¡todos! Porque la idea de la fiesta fue vuestra.
—Está bien, pero alguien tiene que hacer algo con los que no se pueden mover... Supongo que también va por Bakugou-kun.
—¡Yo iba a llevarle a su cuarto y mandé a Kyouka-chan y a Yaomomo a que le hicieran un café!—Contestó Tooru cuando se relajó.—Pero no lo hicieron...
—Con tu grito no nos dio tiempo a hacer nada.—Kyouka parecía irritada, se notaba que tampoco quería estar allí.—Vinimos corriendo todos.
Katsuki se había levantado tras recuperarse del doloroso golpe que le dio Minoru y luego gruñó.
—¡A LA MIERDA EL CAFÉ, YO QUIERO MÁS ALCOHOL!—Gritaba histérico el rubio cenizo de ojos rojos, que seguía borracho, pero cada vez menos, aunque se había aproximado a Tooru y le agarró el trasero sin más.—¡Y tú si me vas a llevar a mi cuarto prepárate porque te va a tocar a ti una buena!
—¡Ah!—Exclamó asustada la chica invisible y también se apartó de él.—¡Q-que le lleve otro! Yo paso...
Ojiro también estaba allí y al presenciar aquello se enfadó descomunalmente, pero prefirió relajarse para no armar más follón y dejar a Katsuki, que en parte le daba respeto y no quería meterse en problemas con él.
—Venga, hacedle el café,—Ordenó severamente Todoroki cansado de todo.—y para que nadie más salga perjudicado yo le acompañaré, si total, estamos en el piso de su habitación, no sé ni por qué tenemos que acompañarle...
—Para asegurarnos de que no sale de ahí y no vuelve a intentar pegar o violar a alguien.—Tenya estaba realmente molesto con el tema del alcohol y los ataques sexuales de Bakugou.—Yaoyorozu-san, hazle tú el café para que se le baje el efecto del todo, y los demás buscad a los que queden por la casa, Yuuga también está alcoholizado y no es bueno que ande por ahí solo y a oscuras, puede hacerse daño o algo.
Trataron de obedecer al delegado y cada uno tomó un rumbo distinto otra vez. Momo, resignada, tuvo que ir a hacer el café de Katsuki, aunque para su sorpresa Kyouka fue con ella, pero no hablaron casi, pues la de cabello negro estaba demasiado avergonzada con lo que le dijo rato antes a su amiga y más por que viera lo que vio.
Todoroki agarró de la muñeca al rubio explosivo y le llevó hasta su habitación, abriendo la puerta. Al atravesar esta y cerrarla, Bakugou se apartó un poco bruscamente de Shoto para que le soltase y le miró seriamente.
—No eres mi puta niñera,—Dijo primero algo hostil, pero después se fue calmando.—sé que estás haciendo esto por otra cosa, ¡sabía que volverías a pedir de mi rabo!
—¿Qué te hace pensar que lo hice por eso, Bakugou-kun?—Cuestionó cruzándose de brazos el bicolor, con seriedad.
—Porque me has visto besar a la culo gordo y te has puesto celoso, ¿verdad? En realidad me quieres para ti solito...
—Idiota. Lo he hecho para que evites atacar a alguien más, eres un cerdo después de beber alcohol...
—¡¿Sí o qué?! ¡Pero te puedo atacar a ti como antes!—Katsuki le agarró del kimono-pijama bruscamente y provocó que se abriera y se descubriera por delante su cuerpo desnudo. El rubio era el único que no escuchó al principio de la fiesta que debajo de su pijama no llevaba nada, y eso le dio una gran sorpresa.—Parece que venías hasta preparado...
—Lo parece, sí.—Rió un poco secamente Todoroki, no haciendo ningún esfuerzo por taparse, pero sí sacó de uno de sus bolsillos dos botellitas pequeñas de sake.—Por eso te he traído esto...
Bakugou no entendía nada realmente, ¿acaso quería volver a emborracharle?
—¿Qué pretendes con eso? ¿Acaso te gusta que te ataque estando borracho? Eres un puto raro bipolar, tu kosei te afecta al cerebro.
—No, es que antes me pillaste en mitad de un juego, y me estabas incluso excitando, me costó ocultar la erección que me provocaste, y ahora tengo una excusa para estar aquí, así que adelante, hazme lo que quieras después de bebernos esto.—Shoto, muy seguro de lo que hacía le dio una de las botellas pequeñas de sake a Katsuki y la otra se la quedaría para él mismo.
—¿De dónde coño has sacado esto?—El rubio miró la botella y luego la abrió y se puso a olerla.—¡No te entiendo! ¡Parecías indignado y ahora admites que quieres!
—Las cogí de mi cuarto antes pensando en hacer esto, se las quité a mi padre hace mucho porque...—Katsuki no esperó y se la bebió toda de un trago. Cuando estuvo vacía la tiró sobre la cama y luego acorraló al otro en la pared con sus brazos.
—Me da igual... solo quiero petarte todo el culo ahora mismo...—Rió malicioso y le quitó el kimono a su compañero del todo. Este seguía teniendo su botella de sake cerrada en la mano, pero Bakugou se la arrebató de repente, la abrió y se la empezó a echar al de cabello rojo y blanco por los hombros dejando que cayera el líquido por todo su cuerpo. Todoroki dio un leve jadeo quedándose quieto y viendo como el rubio se acercaba a lamer todo el rastro del alcohol que había recorrido su piel empezando por los propios hombros y bajando.
Como todos habían estado dando gritos en el pasillo del cuarto piso, Mina y Kirishima se habían detenido en mitad de sus actividades. La chica estaba realmente molesta y se había quedado sentada en la cama de brazos cruzados. El pelirrojo estaba a su lado, suspirando también algo enfadado, y todavía con el condón puesto, aún ninguno de los dos había llegado al orgasmo, tuvieron que parar de hacerlo.
—¿Ya han parado de dar berridos?—Preguntaba la pelirrosa con impaciencia.
—Sí, eso creo...—Contestó pensativo el chico.—Pero espero que no haya pasado nada grave...
—Lo dudo mucho.—Ella le agarró del brazo bruscamente y le hizo ponerse sobre su cuerpo desnudo.—¡Venga, vamos a seguir! Estoy quedándome fría.
—Tienes razón, no es varonil dejar a medias a una señorita.—Eijirou al colocarse sobre Mina agarró sus piernas y las separó nuevamente, aunque ella parecía algo seca ahí abajo, así que la soltó y bajó su cara hasta su entrepierna.—Permíteme que te ayude a calentarte de nuevo.
Mina rió sonrojada y se dejó hacer por su acompañante mientras se echaba completamente en la cama, ya que aún estaba sobre sus codos mirándole.
—Adelante...—Susurró eróticamente ella, riendo un poco.
Kirishima no dudó en acercar su lengua a la intimidad de la chica y comenzó a lamerla lentamente de arriba abajo sobre los labios mayores, aún sin adentrarla demasiado, pues estaba probando cosas, nunca había hecho algo como eso y no quería ir a lo bruto.
Esos dos continuaron a lo suyo, mientras que dos plantas más abajo, en la habitación de Midoriya, él y Ochako continuaban también su parte, aunque ellos no se enteraron de lo sucedido porque estaban dándose placer y no oyeron nada. Habían puesto de nuevo la linterna de uno de los teléfonos para ver mejor lo que hacían. Ahora el chico estaba sobre su compañera, que se encontraba boca arriba con las piernas abiertas y muy sonrojada. Todavía él no la estaba penetrando, solo continuó masturbándola con dos dedos de su mano derecha en una mejor postura que la previa para acostumbrarla antes de empezar a penetrarla de verdad.
Izuku estaba que no aguantaba más, notaba su miembro erecto latir de excitación, más aún al oír gemir en bajo a su chica. Uraraka no decía nada, solo se mantuvo quieta con los ojos cerrados expresando que le gustaba y ya no le dolía tanto, quería empezar a sentir el pene de Midoriya dentro de ella.
—D-Deku-kun... por favor, empieza ya... Quiero dentro otra cosa tuya...—Pedía la morena, y el chico de cabello verde sacó lentamente sus dedos de la vagina de Ochako.—Te quiero, hazme tuya...—Gemía llevando sus manos hasta su propia entrepierna y separando sus labios vaginales haciendo ver lo húmeda que estaba y que tal vez estaba un poco más abierta para dejar paso a lo que quería ahí dentro.
Se puso más rojo y nervioso aún el adolescente pecoso y se mordió el labio muy excitado. Al ver cómo estaba ella y abría su entrada solo para él deseó agarrarla y poseerla como le había pedido, pero debía aguantar un poco y ponerse el preservativo antes.
—¡V-vale! ¡A-ahora mismo...!—Pudo exclamar tartamudeando Izuku y buscó nerviosamente el condón por toda la cama y luego por sus ropas. Al encontrarlo lo intentó abrir, pero estaba tan nervioso que no estaba consiguiendo nada.
—Ya te dije que te relajes, tenemos tiempo de sobra y no me voy a ir...—Ochako reía un poco, aunque también estaba inquieta por dentro con el corazón a mil.—Estoy deseando hacerlo, pero debes tranquilizarte.
—E-es que si haces eso me pones más y me pongo peor...—Él intentó no mirar a la joven de cabello marrón mientras esta se reía. Abrió el sobrecito del condón por fin, sacándolo de ahí, retiró el papel dejándolo en la mesilla de noche y luego trató de ponerse aquello recubriendo todo su miembro. Le costó un poco, pero finalmente pudo colocarlo perfectamente y acto seguido se acercó a Ochako.—Ya está... voy a empezar... ¡y deja de reírte!—El pobre chico estaba muy sonrojado, no sabía cómo se le daría el moverse dentro de ella, tal vez se equivocaba, y eso le daba vergüenza.
—Pffff.—Uraraka contuvo la risa como pudo y se tapó la boca, hasta cerró las piernas porque le dio un ataque de risa.
—Ochako... Así no vamos a llegar a ninguna parte.—Izuku le separó las piernas y se colocó de nuevo sobre ella, acercando su miembro a la entrada de la chica. Ella dejó de reírse y se sonrojó de golpe otra vez.—voy a empezar como me has pedido, así que mantente relajada, y por favor, no te rías más, estoy muy nervioso...
—Yo también lo estoy... es risa nerviosa...—La joven de ojos castaños agarró de los brazos al chico y le hizo recostarse sobre ella directamente para abrazarle y quedar sus cuerpos pegados. Uraraka podía notar el pene caliente de Midoriya sobre su vientre, aún sin haber entrado en ella.—N-no sé cómo hemos llegado a esto tan pronto, pero quiero hacerlo, es un momento especial para los dos...
Se miraron todavía con rubor en sus mejillas y Ochako acarició cariñosamente el cabello de su chico, intentando poner una sonrisa tranquilizadora para que ninguno estuviera nervioso más.
—Si... lo sé... y por lo de antes... yo también te quiero, mucho...—El adolescente condujo sus labios hacia los de ella y los besó con amor y calidez, a lo que ella también correspondía de la misma manera. Por dentro estaba muy feliz, tenía a Deku para ella sola y ambos se amaban, todo era perfecto en ese momento.
Cuando dejaron de besarse, se miraron otro instante más pero no dijeron nada. Izuku decidió empezar de una vez y agarró su miembro para apoyarlo en la entrada de la vagina de la chica y no equivocarse. Finalmente encontró un hueco y trató de meter su virilidad ahí, haciendo un poco de presión. Mientras tanto ponía su cara junto a la de Ochako y empezó a susurrar en su oído.
—E-estás realmente húmeda, casi puede entrar fácilmente...—Suspiraba el de pelo verde, aunque también le costaba un poco entrar.
—C-casi... pero no, porque duele...—Contestó en bajo Uraraka, un poco dolorida.—L-la tienes muy grande...
—¡¿Ah?! ¡N-no creo que sea para tanto...!—Midoriya volvió a tartamudear muy rojo mientras se rascaba la cabeza, pero ella le volvió a agarrar y a besar apasionadamente para que continuara, de modo el chico se relajó y continuó introduciendo su pene en la intimidad de su compañera.
En la planta cero volvían a encontrarse todos los demás, aburridos tratando de esperar a los que supuestamente faltaban. Momo y Kyouka habían ido a preparar el café de Bakugou y estaban subiéndolo al cuarto piso, aunque desde luego no sabían con lo que se iban a encontrar ahí. Entre tanto el resto que se encontraba en la sala común solo podía hablar y esperar junto a la lámpara de picnic que fabricó Yaoyorozu para no quedarse a oscuras.
Tenya había perdido los nervios y estaba a punto de llamar a su tutor para solucionar esto, ya que al menos Kaminari tuvo que usar su quirk para algo, y no usó precisamente poco, lo usó todo hasta el punto de quedarse cortocircuitado. De hecho el rubio se encontraba echado en uno de los sillones junto a Sero, quien rato antes le había preparado un poco de té a pesar de que su amigo afectado no pudiera ni coger el vaso.
Yuuga por su lado se había quedado escondido en su armario. La oscuridad estaba de su parte porque nadie podría verle moverse si estaba algo lejos, la luz de la lámpara no alcanzaba para divisarle, estaba a salvo por ahora y trataba de pensar más maldades. De modo que, una vez las dos chicas de cabello oscuro abandonaron la cocina, el rubio salió del armario, y cautelosamente atravesó la sala sin hacer nada de ruido ni ser visto por nadie. Finalmente llegó a la cocina y se introdujo en ella con una sonrisa de decisión, abrió un armarito donde había tazas de porcelana y vasos de cristal, cogió uno de los vasos más simples y lo estrelló contra el suelo sin pudor, haciendo que este se rompiera e hiciera un estruendo que llegó hasta los que se hallaban en el salón. Luego de ello, Aoyama salió de la cocina a prisa y fue a esconderse en otra sala.
Los demás al oírlo se sobresaltaron y se asustaron. Se levantaron de sus asientos y Tenya cogió una linterna apuntando hacia la cocina. Allí no había nadie, pero vieron de lejos algo roto en el suelo. Entonces, tanto él como unos pocos más decidieron ir a mirar más de cerca por si alguien se coló o alguno de sus compañeros estaba haciendo alguna broma.
En la cocina vieron que no había nadie, solo los trozos de cristal rotos de lo que solía ser un vaso transparente.
—Alguien se está pasando de listo, por hacer la coña se están cargando nuestros vasos.—Dijo Hanta apuntando con la linterna de su teléfono a otros lados oscuros de la casa por si veía a alguna persona sospechosa.—¿Nadie ha visto nada?
—¡HA SIDO EL FANTASMA DE ANTES!—Chilló Mineta aterrorizado, yendo a esconderse tras Tsuyu mientras le ponía las manos en las nalgas.
—¡Gero!—La chica de cabello verde se apartó molesta.—Creo que por una vez estoy con Iida-kun, tenemos que llamar a Aizawa-sensei, ahora están en peligro nuestras pertenencias.
—Lo dudo,—Contestaba el presidente de la clase.—el que ha roto esto probablemente sea uno de la clase porque también son sus cosas, ha roto uno de los vasos más sencillos, baratos y repetidos que tenemos en la cocina. Pero igualmente sigo opinando que debemos llamar a nuestro profesor, ¡hay alguien que se está ganando un castigo!
—¿Y si han cogido lo primero que han visto y lo han tirado?—Preguntaba Tooru inocentemente.—¡¿Y si es un villano?!
—Eso también es muy poco probable.—Opinó Shoji.—El recinto de la UA está muy bien protegido y dudo mucho que un villano quisiera hacer ruido para que nos diésemos cuenta de que ha entrado y poder defendernos o llamar a los profesores.
—Es verdad, lo mejor es seguir el consejo de Yaoyorozu-san e ir a nuestras habitaciones, no sé por qué no le hicimos caso en un principio.—Se quedaba pensativo el chico de pelo azul y gafas.
—Has sido tú el que ha propuesto buscar a los demás, genio.—Contestó con recochineo Sero otra vez.—Encima ni siquiera les hemos buscado, nos hemos quedado como pasmarotes en la sala común esperando. ¡Nos das señales contradictorias! ¿Tú no eras el tío perfecto para hacer estas cosas?
—¡Esta situación es complicada, no me pongas nervioso Sero-kun! Ya hemos estado buscando por todas partes y obviamente la persona que nos esté haciendo esto se irá escondiendo para que no le pillemos, eso es lo que quiere. He llegado a la conclusión de que si no le seguimos el juego dejará de hacer el tonto y activará la luz de nuevo, solo esa persona puede tener ahora la llave de la sala de la electricidad.
—¿Y qué pasa con Aoyama-kun? Él estaba borracho por ahí.—Mencionó Ojiro, intentando aportar algo y no mantenerse callado.—Dijiste antes que había que buscarle para que no se hiciera daño en la oscuridad.
—Si está borracho se hará daño en la oscuridad y con la luz encendida, gero,—Contestó Tsuyu.—además, él es uno de los que falta, no está manteniendo relaciones sexuales con nadie salvo posiblemente consigo mismo y no se ha ido a dormir, porque el único que lo hizo fue Koda y él dudo mucho que haya hecho esto...
—¡Es verdad! Puto Yuuga-kun, seguro que es una venganza por ignorarle todo el rato.—Hanta estaba un tanto molesto, nunca le cayó muy bien el rubio.
—No acusemos sin pruebas, chicos, sigue siendo nuestro compañero de clase.—Tokoyami por fin hablaba, había estado en silencio, y repentinamente Dark Shadow había aparecido y parecía algo inquieto.
—¡Tokoyami-kun, Tokoyami-kun!—Le decía la sombra a su portador.—¿Jugamos a las cartas? ¿Invocamos a algún Tsukumogami para asustar al enano? ¡QUIERO HACER COSAS!
—Ahora no, Dark Shadow... Sé que la oscuridad te encanta, pero debes mantener la calma, estamos ocupados.
El quirk del chico con cabeza de pájaro refunfuñó y se cruzó de brazos enfadado. A nadie le extrañó que Tokoyami en su cuarto se dedicase a hacer rituales hacia demonios japoneses, pero Minoru estaba realmente asustado, odiaba los fantasmas y de pensar en que Tokoyami podría invocar alguno se le revolvía el estómago y se le ponía la carne de gallina.
—Realmente iba a decir que nos vayamos todos a nuestras habitaciones, no hay nada más que hacer aquí.—Volvió a proponer Tenya.
—Sí, mejor, esto se esta volviendo muy raro y realmente necesito dormir...—Tooru pareció estirarse y se puso a caminar en dirección a las escaleras con su teléfono iluminando el camino para no caerse o chocarse con nada. Ojiro corrió hacia ella repentinamente y se puso a su lado.
—Voy a acompañarte,—Dijo el rubio de manera caballerosa.—si hay alguien por ahí intentando asustarnos lo conseguirá si ve a alguno de nosotros solo.
—G-gracias, Ojiro-kun.—Tartamudeó la chica invisible y ambos caminaron hasta la habitación de la chica.
Los demás simplemente se separaron para volver cada uno a sus respectivas habitaciones. Tenya tuvo que ocuparse de acompañar a Denki hasta su cuarto porque aún seguía afectado por sobrepasar los límites de su poder, y entonces le agarró, y como pudo se lo llevó. Solo él mismo sabía lo que le ocurrió y no se lo podía decir a nadie.
Un poco antes, Momo y Jirou habían ido al cuarto piso a llevarle el café a Katsuki, pero al llamar a la puerta este no les abría. Pensaron que se había quedado dormido y para comprobarlo abrieron la puerta muy despacio y la dejaron entreabierta solo para ver dentro, por suerte su compañero no la había cerrado con llave, y dudaban mucho de que pudiera hacerlo de todas maneras. Al echar un vistazo dentro ambas se encontraron con un espectáculo digno del manga yaoi más pervertido que hubieran podido leer hasta el momento: vieron sobre la cama de Bakugou a este, de rodillas justo detrás de Todoroki, que se encontraba a cuatro patas delante de él. Ambos estaban desnudos del todo ya, y el rubio agarraba del pelo al bicolor con una mano, y con la otra sostenía su cintura mientras parecía penetrarle bruscamente. Los dos jadeaban de placer y parecían sudorosos, no habían tardado nada en acabar así. El de pelo rojo y blanco estaba incluso babeando y con los ojos en blanco, Katsuki estaba saciando todo el deseo sexual retenido que tenía de aquella noche y no pensaba parar hasta quedarse a gusto. El otro lo estaba disfrutando enormemente, se masturbaba mientras era penetrado analmente y con su mano libre agarraba las sábanas con fuerza.
En shock, Kyouka y Yaoyorozu se fueron a apartar lentamente cerrando la puerta otra vez, pero la del quirk auricular le dio un codazo sin querer a la taza de café de su compañera y esta se tiró encima toda la bebida caliente y al quemarse tiró la taza haciendo ruido.
¡Continuará!
