¡Hola!

Esta vez actualizo rápido. Espero que os guste este capítulo, me ha costado bastante escribirlo porque no era capaz de plasmar bien lo que tenía pensado, lo sabía en general pero los detalles me han costado más trabajo. Espero que os aclare algunas cosas, otras las seguiré aclarando más adelante :)

¡Besos! ^.^

SI TE PIERDO

Capítulo 10

Entonces fue Esposito el que habló, y el tono de su voz detonaba algo que nunca había escuchado en él hasta ahora.

- Es él Beckett… No sé cómo, pero es él…

- ¿Quién es él? ¿Quién es ese hombre? ¿Qué está pasando, Kate? – Preguntó Castle, que no entendía absolutamente nada. Miraba al hombre de la pantalla pero por más que lo intentase no lograba reconocerlo, no lo había visto en su vida. Sin embargo por las caras de Beckett, Ryan y Esposito quedaba más que claro que ellos sí sabían quién era. Y también que no les gustaba ni un pelo.

Beckett ignoró la pregunta de Castle y se giró hacia sus dos compañeros.

- ¿Cuándo… cuándo os ha llegado esto?

- Ahora mismo. Los del laboratorio llamaron para decirnos que ya tenían los resultados de la sangre que encontramos en el apartamento y que nos acababan de mandar los resultados. Entramos para ver de quién se trataba y… bueno…

- Iré a hablar con Montgomery. Vosotros llamad a Sing Sing y que os expliquen con pelos y señales por qué ese hijo de puta está en la calle y por qué nadie me ha informado de ello – Ordenó Beckett con un tono de autoridad que Castle nunca le había escuchado antes.

Dicho esto se encaminó hacia el despacho del capitán a paso firme. Castle estaba dispuesta a seguirla pero Esposito se lo impidió.

- No Castle, esta vez no. Déjala.

- ¿Me vais a decir que narices está pasando aquí? Porque no entiendo nada, ¿quién es ese tío? – Dijo Castle ya empezando a exasperarse con todo eso.

- Es mejor que te lo cuente ella misma, nosotros… Nosotros no tenemos derecho a hablarte de eso si ella no ha querido hacerlo hasta ahora, lo siento - Dijo Esposito, comprendiendo el mal rato que debía de estar pasando Castle al no saber lo que ocurría, pero con un tono de protección hacia la inspectora que sorprendió al escritor.

Al cabo de una media hora la detective Beckett salía del despacho del capitán Montgomery con un semblante completamente oscurecido. A la vez Esposito colgaba el teléfono tras hablar con los encargados de la prisión.

- En Sing Sing dicen salió de allí hace tres semanas, pero que no informaron a nadie porque no se escapó. Le dejaron libre.

- ¡¿Qué? – Exclamó Beckett – No, eso es imposible. Ese tío estaba ahí de por vida prácticamente, no le han podido dejar libre…

- Pues lo han hecho. Al parecer el tío no había perdido todos sus contactos después de todo. Alguien gordo movió los hilos. Ahora ese hijo de puta está en la calle y seguramente alguien por ahí es un par de kilos más rico… Lo siento.

Beckett se dejó en su silla. No podía creérselo, aquello no podía ser… Sin embargo ahora empezaba a preguntarse cómo podía ser que no hubiera reconocido su voz por teléfono. Tal vez su cerebro se había encargado de borrar esa información. Al fin de al cabo, con su historial, pesadillas no le faltaban, eso desde luego.

Castle seguía sin entender nada, pero a pesar de ello no soportaba ver a Kate de esa forma y quiso acercarse a ella para mostrarle que, pasara lo que pasara, él estaba a su lado. Sin embargo alguien se le adelantó.

Esposito se agachó delante de Beckett, que estaba con la mirada fija en el suelo, y esperó a que le mirara. Cuando los ojos de la detective se encontraron con los suyos, el policía le dedicó una mirada cargada de entendimiento.

- Te prometo, te juro Kate, que vamos a encontrar a ese cabrón, y no volverá a pisar la calle en su vida. Le encontramos una vez y lo haremos otra, pero esta vez no vamos a dejar que te toque un solo pelo, ¿de acuerdo? Confía en nosotros.

Kate esbozó una sonrisa triste y Esposito la abrazó con cariño, susurrándole al oído algo que solo ella pudo escuchar, pero que hizo sonriera.

Tras esto él y Ryan se alejaron, dejando solos a Castle y a Beckett.

El escritor se sentó en su silla de siempre, al lado de la inspectora, y esperó a que ella hablara primero cuando lo considerara oportuno.

- Te has debido de sentir un poco fuera de lugar estos últimos momentos. Lo… lo siento, Castle.

Él no dijo nada, simplemente permaneció en silencio. La conocía, y como había ocurrido ya cuando le explicó cómo había conocido sus libros, debía dejar que ella hablara primero cuando estuviera preparada.

Ella tardó un poco en continuar hablando, tal vez tratando de poner en orden sus pensamientos. Había vivido con esto durante años, y creía tenerlo superado. Por eso no se lo había contado a Castle, simplemente no creía que fuera necesario y no le apetecía recordarlo. Pero ahora todo estaba volviendo a surgir, y los sentimientos de miedo que se habían apoderado de ella durante ese tiempo amenazaban con volver.

- Fue uno de mis primeros casos. Llevaba solo un par de meses en homicidios, y Montgomery todavía estaba tratando de enseñarme lo básico para moverme por aquí. Ryan y Esposito llevaban aquí un poco más que yo, también había sido el capitán quien les había traído, por lo que nos puso a trabajar juntos. Sé que ellos me consideran como su jefa, pero las cosas no empezaron así, simplemente trabajábamos juntos, sin jefes.

A Castle no le pasó inadvertida la pequeña sonrisa que asomó a los labios de Kate al recordar esa época. Siempre se había preguntado cómo se habían conocido ellos tres, pero por algún motivo nunca lo había preguntado.

- Cuando aquel caso llegó, Montgomery nos lo adjudicó. Yo siempre me había quejado de que sólo me pasaba los casos más fáciles y le repetía mil veces que estaba preparada para encargarme de un caso más gordo. Así que me pasó ese… Creo que jamás se lo ha perdonado, por eso me protege tanto desde entonces.

Tras una breve mirada al despacho del capitán, siguió hablando.

- Todo empezó como un caso normal y corriente, como tantos que habíamos visto. Una chica había sido asesinada. Luego apareció otra más, una amiga suya que además había sido violada. Y al día siguiente apareció su novio, degollado. El forense dictaminó que había muerto antes que la primera chica.

Castle escuchaba atentamente, sin perder un detalle de lo que ella le decía pero a la vez atento a su estado, ya que parecía realmente a punto de romperse.

- Por lo que averiguamos, el caso se centraba en la segunda chica que había muerto. Dimos con un hombre, un… - Beckett carraspeó - Mark Jones. Era el ex novio de la segunda chica, y era… era la persona más fría, cruel y calculadora que recuerdo. Lo tuvimos encerrado un par de días nada más, pero fue suficiente. Interrogarle fue prácticamente un infierno, no lograba sacar nada de él salvo miradas asquerosas y frases sin sentido. Realmente no teníamos una pista física y factible contra él, por lo que a pesar de que todos estábamos convencidos de que había sido él no pudimos retenerle y le dejamos en libertad…

A Castle se le estaba encogiendo el corazón. Su mente de escritor le gritaba que ya sabía a dónde iba a parar todo esto, pero simplemente se negaba a creer que eso fuera lo que había pasado.

- Unos días después de dejarle en libertad habíamos conseguido hablar con más personas y estábamos a punto de poder encerrarle de nuevo. Durante el tiempo que pasó desde que le dejamos en libertad hasta ese momento contactamos con una ex novia suya que nos contó que, literalmente, Mark Jones estaba loco. Decía que se obsesionaba con las mujeres hasta un punto enfermizo. Ella logró librarse de él antes de que la cosa pasara a mayores, pero tuvo que mudarse debido al miedo. Y juró que estaba segura de que si esas personas habían muerto, había sido él.

- Finalmente – Continuó tras una breve pausa – encontramos lo que buscábamos. Una prueba contra él que nos permitiría encerrarle. Pero nosotros no fuimos los únicos que nos dimos cuenta de la existencia de esa prueba, él también. Nosotros llegamos antes, él lo supo y… bueno, tuvo que vengarse, según dijo.

Castle notó como al llegar a esta parte la voz de la detective se quebraba y comenzaban a temblarle las manos. Internamente, odió a ese hombre más que a nadie en el mundo, estando ya seguro de lo que ella le iba a contar.

- Una noche, dos días después de conseguir esa prueba y cuando la orden de búsqueda y captura de Mark Jones ya estaba en marcha, apareció en mi casa. No… no tengo ni la menor idea de cómo lo hizo, solo sé que cuando me quise dar cuenta estaba allí. No pude defenderme, me pilló completamente de sorpresa y no tenía el arma. No paraba de decirme que yo tenía que ser suya, que había sido el destino… Estaba loco, completamente…

Una lágrima bajó por la mejilla de Kate y a Castle se le partió el alma. No podía creer que eso le hubiera pasado a ella, a su Beckett…

- No sé… no sé cuánto tiempo pasó, simplemente sé que de repente tiraron la puerta abajo y escuché dos disparos. Y entonces Esposito apareció, me cogió en brazos, me tapó con su chaqueta y me sacó de allí.

Kate miró hacia donde Esposito estaba con Ryan y sonrió con tristeza, para luego volver a mirar a Castle. Bueno, más bien volver la cabeza hacia donde estaba Castle, porque no levantó la vista del suelo.

- Él me contó que durante las primeras horas no pronuncié palabra. Yo lo único que recuerdo de todo eso es el dolor y el frío. Y a Esposito a mi lado todo el rato. No me dejó sola ni un momento…

Ahora Castle entendía el por qué de la actitud del detective con ella cuando habían visto de quién se trataba. Y se lo agradeció en el alma.

- Más tarde me contó que les había llegado una llamada del propio Mark diciendo que me había matado. Barajaron dos opciones, Ryan fue a su piso y Esposito vino al mío. Cuando entró los dos disparos que escuché fueron suyos, pero no le mató. Le encerraron en Sing Sing, ahora con los agravantes de agresión y… violación a una policía – A Castle le tembló todo el cuerpo al escuchar esa palabra – y se suponía que pasaría una temporada muy grande en la cárcel… Yo poco a poco me fui recuperando de eso. Siempre tuve a Esposito, Ryan y el capitán conmigo y no me dejaron hundirme como ya lo había hecho con mi madre. Es desde entonces que estamos tan unidos. Por eso no te dije nunca nada Rick, creí que ya lo tenía superado. Yo estaba bien, ya no pensaba en ello, ese hombre estaba encerrado, fin de la historia. Pero...

Kate ya no pudo reprimirse más y rompió a llorar.

Castle se acercó a ella y la envolvió en sus brazos protectoramente, tratando de calmarla. Era horrible, simple y absolutamente horrible. Ella lloró en silencio pegada a su pecho, calmándose poco a poco. Cuando se sintió mejor se separó de él y le miró a los ojos. Al ver su rostro con las marcas de las lágrimas y sus ojos rojos de llorar Castle sintió de pronto que si se encontraba cara a cara con el hijo de puta que le había hecho eso, simplemente le mataría. Con sus propias manos.

- Perdóname por no haberte dicho nada Castle…

- Eh, eh, eh, no te preocupes por eso, no pasa nada, ¿me oyes? – Castle le hablaba dulcemente mientras le acariciaba el rostro, limpiándole el rastro de las lágrimas – Escúchame, voy a estar contigo, siempre, pase lo que pase. No te pienso dejar sola. Vamos a coger a ese cabrón y lo vamos a meter entre rejas para el resto de su vida. Y tú vas a estar bien. No pienso dejar que nadie, jamás, vuelva a hacerte daño. Nunca. Confía en mí.

- Gracias - contestó Kate, esta vez abrazándole ella con fuerza – No sabes cuánto me alegro de que estés conmigo ahora mismo Castle…

Él le besó con ternura el pelo y la apretó más contra él. En ese momento moría por decirle cuánto la quería, cuánto la amaba. Pero no estaba seguro de que ambos estuvieran en ese mismo punto.

- Por cierto, ¿qué te dijo Esposito al oído? – Preguntó Castle con curiosidad – Si puede saberse, claro… - bromeó.

- Simplemente dijo "Y ahora tienes a Castle" – Susurró Kate, con una ternura que a Castle le llegó al alma.

Sí. Él siempre estaría ahí para ella. No dejaría que nadie volviera a tocarle un pelo, no mientras él siguiera vivo.