Hola lectores! Al parecer les esta gustando la historia como va ya que no veo quejas, pero si las tienen me las dicen, ademas de sugerencia y cosas que quisieran ver.
Responderé el review que me dejaron.
hpinvidente: Esa es la idea de esta lectura, muchos aprenderán de sus errores, otros como Lucius o Snape deben sufrirlas y aceptarlas. Pronto llegara un gran momento Hanny, de hecho habrán muchos momentos, incluso íntimos.
Disclaimer: El mundo de Harry Potter y sus personajes no me pertenece. Todo es basado en la historia de la aurora J.K. Rowling. Yo solamente hago uso de ellos creando historias, no busco animo de lucro.
Agradecimientos: Quiero darle un especial agradecimiento a Bel potter por permitirme basarme en su historia para hacer y continuar avanzando mi historia, también a todos los autores con los que me inspire para realizar esta historia, haré mi mayor esfuerzo para terminar todos los libros.
Lo escrito en negrita es del libro Harry Potter y la Piedra Filosofal.
Capítulo 7 – El Sombrero Seleccionador
- Muy bien, Capítulo 7: El Sombrero Seleccionador - Les informo el señor Weasley.
Todos los de quinto año se miraron entre ellos, recordando el momento en el que fueron seleccionados y preguntándose si aparecerían en la historia.
En ese momento, volvió a aparecer el desconocido que no apareció en la lectura del anterior capitulo, los saludó y dijo.
- Hola a todos, me disculpó por aparecer en este momento, pero solo venía a decirles que cuando terminen este capítulo que están por leer, llegaran unas personas del futuro, así que por ahora continúen la lectura, ya se les avisará cuando ellos lleguen – Dijo el desconocido mientras volvía a desaparecer, así que se dio paso a la lectura.
La puerta se abrió de inmediato. Una bruja alta, de cabello negro y túnica verde esmeralda, esperaba allí.
- McGonagall - Dijeron varios al mismo tiempo. La bruja en cuestión puso los ojos en blanco, ¡Como si hubiera otra persona que recogiera a los niños en la entrada de Hogwarts todos los uno de septiembre!
- ¡Minnie! - Exclamaron los merodeadores.
- ¡Señores Black y Potter!, ¡Señor Lupin!, ya les he advertido que no me llamen así - Dijo la profesora fulminándoles a través de sus gafas.
- Oh, vamos, profesora, yo creo que en el fondo hasta le ha cogido cariño al apodo - Dijo Sirius con una sonrisa - Le cogió cariño a James y era el que más lo utilizaba.
La propia McGonagall tuvo que reprimir una sonrisa.
- Además, llevo desde primer año intentando que no me llame Black y aún no lo he conseguido - Añadió él.
- ¡Es su apellido! - Exclamó ella.
- Y Minnie es su apodo - Replicó el hombre haciendo que todos tuvieran que sofocar una carcajada ante la cara de la normalmente imperturbable mujer - Yo no me puedo librar de mi apellido y usted tampoco de su apodo.
Volvió al libro dejando a McGonagall sin saber si echarse a reír o seguir discutiendo con él.
Por otro lado, los Granger estaban pendientes de cada una de las cosas que ponía en el libro, a diferencia de todos los que estaban allí, ellos no conocían ese nuevo mundo del que su hija sería partícipe.
Tenía un rostro muy severo, y el primer pensamiento de Harry fue que se trataba de alguien con quien era mejor no tener problemas.
McGonagall sonrió satisfecha de haber creado la impresión adecuada, no quería gamberros, sin embargo, su entusiasmo se vio mermado por el siguiente comentario de sus "queridos" alumnos.
- Cornamenta, amigo mío, tu hijo se parece demasiado a la pelirroja, lo primero que pensaste tú, cuando viste a Minnie, era lo divertido que tenía que ser sacarla de sus casillas - Dijo Sirius mirando divertido la vergüenza de su amigo.
McGonagall fulminó con la mirada a James.
- Lo siento, profesora, ya sabe cómo soy yo.
- ¿Se supone que eso me tiene que aliviar, Potter? - Gruñó la profesora - Todavía puedo castigarte con el permiso de la señorita Evans.
- Por mi parte desde luego que todavía puede castigarlo, estoy segura de que Madame Prince necesita ayuda en la biblioteca, y sé que James en sus años escolares pasó mucho menos tiempo allí del que debería.
James tragó en seco al ver a las dos mujeres sonreírse con complicidad, había días en los que sinceramente se preguntaba cómo era tan suicida como para estar tan locamente enamorado de una pelirroja peligrosa.
—Los de primer año, profesora McGonagall —dijo Hagrid.
—Muchas gracias, Hagrid. Yo los llevaré desde aquí. Abrió bien la puerta. El vestíbulo de entrada era tan grande que hubieran podido meter toda la casa de los Dursley en él. Las paredes de piedra estaban iluminadas con resplandecientes antorchas como las de Gringotts, el techo era tan alto que no se veía y una magnífica escalera de mármol, frente a ellos, conducía a los pisos superiores.
La mayoría de los alumnos sonrieron recordando la primera vez que pisaron el vestíbulo, sin dudas fue una experiencia que no olvidarían y esperaban que sus hijos también disfrutaran de esa experiencia.
Siguieron a la profesora McGonagall a través de un camino señalado en el suelo de piedra.
- Nunca he vuelto a encontrar ese camino - Dijo en voz alta Fred.
- Eso es porque es creado gracias a un hechizo guía al inicio de cada año - Le contestó Remus, al ver la mirada estupefacta de Canuto le explico - Cuando fui profesor aquí me explicaron el sistema.
- ¿Fuiste profesor? - Preguntaron al mismo tiempo sus amigos del pasado sorprendidos.
- Bueno, sí. Pero mejor que esperemos a que salga en alguno de los libros - Añadió rápidamente antes de que le pidieran más explicaciones.
Harry podía oír el ruido de cientos de voces, que salían de un portal situado a la derecha (el resto del colegio debía de estar allí), pero la profesora McGonagall llevó a los de primer año a una pequeña habitación vacía, fuera del vestíbulo. Se reunieron allí, más cerca unos de otros de lo que estaban acostumbrados, mirando con nerviosismo a su alrededor.
- Pequeños e inocentes novatos, siempre tan aterrorizados…- Dijo Fabian relamiéndose, como un gato ante un jugoso ratón.
- Son tan dulces y están tan desprevenidos - Continuó Gideon en el mismo tono que su hermano - Aun no tienen malicia, son tan vulnerables...
- Carne fresca para las bromas - Terminaron al mismo tiempo.
Molly le dio una colleja a cada uno.
- Dejen a los novatos en paz, ¿Les recuerdo que su sobrino está entre ellos?¡Por no hablar de mis gemelos que están terriblemente interesados en todo lo que refiere a las bromas! ¡Como empiecen a imitarlos con esa estúpida idea de burlarse de los nuevos voy a darles collejas como lo hacía mama!¡Vaya ejemplo! Todos los condenados años les gastaban una broma a esos pobre niños nuevos en cuanto McGonagall se daba la vuelta para volver al comedor, los pobres empezaban Hogwarts completamente traumatizados – Dijo Molly mirando molesta a sus hermanos.
McGonagall gruñó, mientras que Dumbledore se reía.
- Lo peor es que mi querida Minerva tomaba todas las medidas posibles para que no lo hicieran y todos los años la burlaban para gastar esa broma anual.
McGonagall fulminó con la mirada a todos los que se reían.
- Ya podían haber utilizado ese ingenio suyo para algo más que para gastar bromas. Sus E.X.T.A.S.I.S habrían sido mucho mejores.
- Estoy completamente de acuerdo - Dijo Molly mirando a sus hermanos amenazadoramente con las manos en las caderas, todos sus hijos se escondieron en ese momento de la vista de su madre, por si acaso a ellos también le caían, especialmente los gemelos.
—Bienvenidos a Hogwarts —dijo la profesora McGonagall—. El banquete de comienzo de año se celebrará dentro de poco,
Ron cerró los ojos pensando en las delicias que había en aquel banquete.
pero antes de que ocupéis vuestros lugares en el Gran Comedor deberéis ser seleccionados para vuestras casas. La Selección es una ceremonia muy importante porque, mientras estéis aquí, vuestras casas serán como vuestra familia en Hogwarts. Tendréis clases con el resto de la casa que os toque, dormiréis en los dormitorios de vuestras casas y pasaréis el tiempo libre en la sala común de la casa.
Cada uno de los integrantes de cada casa sonrió recordando todos los momentos que habían pasado en sus salas comunes, en definitiva, era el mejor lugar para relajarse luego de un largo día de clases.
- En verdad somos como una familia – Aseguró un sonriente James.
- Aunque a veces no te lleves bien con todos los integrantes – Agregó Lunático volteando a ver al azabache.
- Como cornamenta que prácticamente se enemistaba con cualquier compañero que se le quedara viendo a Lily por más de tres segundos – Concluyó Sirius haciendo que el gran comedor comenzara a reír y el aludido lo viera con intenciones homicidas.
» Las cuatro casas se llaman Gryffindor, Hufflepuff, Ravenclaw y Slytherin.
- ¿Cómo es seleccionado cada persona para cada casa? - Preguntó Jane.
- Saldrá en el libro probablemente - Dijo Dumbledore al fijarse en el título del capítulo - Pero depende en gran medida del carácter de la persona, aunque las propias preferencias también pueden verse involucradas.
Will asintió comprendiendo lo que le decía.
- Pero si separas a los alumnos en "casas", ¿no estás creando divisiones entre los alumnos? -Preguntó Jane de nuevo - ¿No lo estarían predisponiendo a solo tener amigos de la propia casa?
Dumbledore asintió pensativamente.
- Lo que dice es cierto, señora Granger, pero la división de casa no fue hecha con ese propósito, el verdadero interés en separar a los alumnos según su carácter y habilidades con el fin de potenciar su talento, estando con personas con las que tiene un carácter similar, la idea es que los alumnos exploten su potencial. Por eso también se les premia con una copa de las casas el final del año, además de la copa de Quidditch.
- Pero eso crearía competencia entre unos y otros, todo luchando contra las otras casas para conseguir ese premio simbólico que les "determina" como la mejor casa - Dijo Will.
Los magos se miraban entre ellos, lo que los Granger decían era cierto, las copas que se daban al final del año no eran más que objetos simbólicos, pero que creaban una mayor confrontación en las casas.
- Los señores Granger tienen razón, pero las casas tienen menos que ver - Dijo Harry mirándolos - Creo que es más importante las personas que lo conforman, los Hufflepuff por ejemplo aunque participan en la competición no hacen una guerra de ello y los Ravenclaw se toman las derrotas como una victoria para ver en que han fallado y no repetirlo, es su forma de aprender, los Slytherins, y los Gryffindor son los que crean mayores confrontaciones entre casas porque son los que siempre están tensando la cuerda, las rivalidades entre esas dos casa se remonta a los fundadores y a la guerra con Voldemort en la actualidad, aunque yo comprendo más lo que paso con los fundadores que en la era moderna, pero dejando eso de lado no debería haber más rivalidades, aunque es una tontería nadie sabe cómo pararlo, espero que en el futuro haya una competición más sana – Terminó Harry mientras se quedaba pensativo mientras todos lo miraban sorprendidos por lo que decía.
Cada casa tiene su propia noble historia y cada una ha producido notables brujas y magos. Mientras estéis en Hogwarts, vuestros triunfos conseguirán que las casas ganen puntos, mientras que cualquier infracción de las reglas hará que los pierdan.
- Aunque en algún caso romper las reglas también te dará puntos - Dijo George con una sonrisa burlona, mirando al trío dorado, en especial a Harry.
- Eso es solo si con ello pretendes conseguir el bien mayor - Intervino Ginny - No para ligar con la gente o hacer bromas.
Los gemelos la miraron con falsa incredulidad.
- ¡Pero si eso es precisamente el bien mayor!
- Exacto, Fred. Traemos amor y felicidad a las chicas con las que salimos…
- Y la gente se alegra cuando molestamos a los de Slytherin. ¡No hay nada que podamos hacer que lo supere!
Ginny rodó los ojos mientras intentaba ocultar una sonrisa. Sus hermanos podían ser unos idiotas, pero se hacían querer.
- Yo sigo sin entender, ¿Cómo es que ganamos la copa de las casas el año anterior? - Se preguntó Lily.
- Fácil, pelirroja - Le dijo Lunático y Lily sonrió, Remus en muy pocas ocasiones le decía así y cuando lo hacía era porque iba a imitar a James - Soy el mejor cazador de la casa y mi talento es tan natural como el agua, y es gracias a mí y mi perfección en los juegos, que siempre conseguimos la copa - Imitó Remus a James tan arrogante como si él propio cazador lo hubiera dicho.
- Eres un...- le dijo James al ver que todos se reían mientras su novia y uno de sus mejores amigos chocaban las manos.
- Anda James - Le dijo Sirius - Tú lo hubieras dicho igual y no me mires así - lo acuso el animago al ver que su amigo lo miraba molesto- Además ya habrá un momento para que te vengues de nuestro querido Lunático.
- Tienes razón, Canuto - Dijo el azabache mirando a Lunático quien lo veía inocentemente.
Remus después de ver esa escena sonrió con nostalgia para luego continuar leyendo.
Al finalizar el año, la casa que obtenga más puntos será premiada con la copa de la casa, un gran honor. Espero que todos vosotros seréis un orgullo para la casa que os toque.
- Como por ejemplo nosotros - Comentó James refiriéndose a él y a sus amigos.
- O como nosotros - Corearon los dos pares de gemelos.
- O como yo - Aseguró Tonks con arrogancia.
- Si claro, los más traviesos y revoltosos de todos los alumnos – Criticó la profesora McGonagall refiriéndose especialmente a aquellos a quienes conocía.
- Pero profesora yo no fui como ellos - Se defendió la metamorfomaga.
- Pues yo lo dudo, Nymphadora – Dijo Andromeda mirando a su hija.
Mientras tanto, en la tercera generación.
- El mismo discurso del tío Neville - Rio el joven metamorfomago mientras la mayoría sonreía recordando a Neville recibiéndolos en su primer año.
» La Ceremonia de Selección tendrá lugar dentro de pocos minutos, frente al resto del colegio. Os sugiero que, mientras esperáis, os arregléis lo mejor posible.
- Señora, si señora - Dijeron en tono militar los merodeadores del pasado y los Prewett haciendo la burla ante la mirada desaprobadora de McGonagall.
Lily, Marlene y Molly intentaban contener la risa, debían mostrarse serías ya que eran las únicas capaces de contenerlos, aunque fuera solo un poquito.
- Veinte años de diferencia y su discurso sigue siendo el mismo - Dijo Sirius sonriendo divertido.
- Tienes razón, Canuto - Dijo James riendo suavemente - ¿Se ha planteado cambiarlo? - Le preguntó a McGonagall.
- ¿Para qué, si funciona igual a pesar de los años? - Le preguntó ella de vuelta.
- No se responde una pregunta con otra, profesora - Dijeron los tres merodeadores a coro. Se podían escuchar risitas ahogadas por toda la sala.
- Entonces no - Dijo ella con una mirada severa. Aunque quisiera no podía enojarse enserio con esos tres, y menos ahora que Sirius y Remus parecían más vivos que nunca.
Los ojos de la profesora se detuvieron un momento en la capa de Neville, que estaba atada bajo su oreja izquierda,
Se oyeron diversas risas por la sala.
- ¿Te suena de algo eso Cornamenta? - Preguntó Sirius sonriendo divertido mirando a Frank.
- Si… creo que si…tal vez de otro Longbottom de nuestra generación - Dijo James divertido mirando a Frank que se estaba poniendo del color de los Weasley.
- Y según creo recordar le tuvimos que ayudar a desenredarse la capa - Intervino Remus también divertido por el recuerdo.
Alice sonrió enternecida a su marido, su pequeño y Frank parecía que tenían cosas en común, aunque físicamente era más parecido a ella.
y en la nariz manchada de Ron.
- Mi queridísima Molly - Intervinieron al mismo tiempo los gemelos Prewett - Parece que no has limpiado bien a tu bebito, ¿Qué pensara la gente? - Terminaron los gemelos con una mano en el corazón como si estuvieran indignadísimos y ofendidos.
- Me preocupa más lo que dirá la gente cuando se enteren de que he matado a mis hermanos – Dijo Molly mirándolos fijamente
Los gemelos se apartaron de su hermana y se escondieron detrás de Arthur, con todo el teatro que ellos podían demostrar.
Con nerviosismo, Harry trató de aplastar su cabello.
- Cariño ni con un gel podrías ordenar tu cabello - Le dijo Lily a su hijo - Además a diferencia de tu padre, tu cabello está mucho más ordenado - le revolvió el cabello.
- Ahora lo sé, madre, ahora lo sé - Le respondió Harry con una sonrisa que no llego a sus ojos y Lily se dio cuenta que en la mirada de su hijo había tristeza, suspirando Lily se apoyó en el hombro de James ya se le ocurriría algo para que su hijo no este triste.
- Oiga, pero a mí sí me dijo que me peinara - Protestó infantilmente James, causando risas en sus familiares y amigos.
- En su caso sólo conocía a Charlus, no me culpe por tener esperanza - le respondió la profesora, ahora varios más se unieron a las carcajadas, incluyendo el mismo señor Potter, mientras que James hacía una especie de puchero, que fue borrado por el beso que le dio Lily.
- Esperen a la noche, que entonces tendrán una habitación para ustedes dos solos - Les tomó el pelo Sirius, estar con ellos era como volver en el tiempo.
- Cállate - le dijo el matrimonio Potter, pero de todas formas se separaron y continuaron escuchando a Arthur.
—Volveré cuando lo tengamos todo listo para la ceremonia —dijo la profesora McGonagall
- ¿Todo listo? Pero si solo se necesita el sombrero y ya lo saben de cada año - Dijo Ron curioso - ¿Por qué no lo preparan cinco minutos antes y ya está?
Dumbledore río suavemente.
- Digamos que nos gusta darles a los alumnos la oportunidad de… ¿cómo lo diría? ¿morirse de nervios?
Algunos (especialmente los bromistas) sonrieron mientras que otros (la mayoría adultos) negaban con la cabeza.
Dumbledore se encogió de hombros. Él siempre había creído que unos buenos nervios iban bien para empezar el curso.
- Ven, les dije que Dumbledore era un bromista, son esos rasgos en los que lo consideró un genio – Dijo Harry sonriendo mientras Dumbledore sonreía.
—. Por favor, esperad tranquilos.
- Claro, Minnie, van a esperar muy tranquilos - Dijo Sirius sarcásticamente sonriendo de manera burlona a la profesora de transformaciones.
Salió de la habitación. Harry tragó con dificultad.
- Lógico, entre la emoción de estar ahí y el discurso severo de McGonagall será imposible estar tranquilos – Comentó Frank
—¿Cómo se las arreglan exactamente para seleccionarnos? —preguntó a Ron.
—Creo que es una especie de prueba. Fred dice que duele mucho,
Katie le dio un golpe en la nuca con la mano abierta.
- ¿Qué? - Se quejó él.
- Eso es por meterle ideas raras en la cabeza a tu hermano menor.
- Ni que lo estuviera pervirtiendo - Musitó Fred bajito, pero para su mala suerte, Katie lo escuchó y le dio otro golpe.
pero creo que era una broma.
- En Hogwarts no están permitidos ningún tipo de castigo o prueba que pueda ser dañino para el alumno - Dijo McGonagall seriamente.
- O se le obligue hacerlo – Susurró Harry sonriendo mientras solo sus amigos lo habían oído.
El corazón de Harry dio un terrible salto. ¿Una prueba? ¿Delante de todo el colegio? Pero él no sabía nada de magia todavía... ¿Qué haría? No esperaba algo así, justo en el momento en que acababan de llegar. Miró temblando a su alrededor y vio que los demás también parecían aterrorizados. Nadie hablaba mucho, salvo Hermione Granger, que susurraba muy deprisa todos los hechizos que había aprendido y se preguntaba cuál necesitaría.
- Eso fue realmente molesto - Dijo Terry en voz alta, y luego miró a Hermione como pidiendo disculpas.
- No te preocupes, sé que a esa edad era insufrible.
- ¿Y es que ahora no? - Preguntó burlonamente Draco queriendo romper el hielo, pero nadie le hizo caso, y él prefirió callarse mientras que James y Sirius reían mientras Lunático y Lily se sonrojaban.
- Te acuerdas, Cornamenta, como estos dos citaban cada hechizo que habían leído - Dijo Sirius.
- Claro, Canuto, Lunático dijo los hechizos en orden alfabético mientras que Lily decía los conceptos - Dijo James.
Y los dos muchachos siguieron riendo.
- Ya cállense - Dijo Remus - Aunque sea eso me sirvió para ganarle a Canuto en todos los duelos - y Sirius dejo de reír - y tú, James deberías de aprender a Lily a ver si esta vez si haces un encantamiento Avis decente - Finalizo el hombre haciendo que los dos jóvenes dejaran de reír y miraran molesto al hombre que se había convertido Lunático.
- Lunático tu versión adulta me está desagradando - Bufo Sirius.
- ¿Y? - Dijo con simpleza Lunático.
- Cornamenta mira cómo me ha contestado Lunático - Le dijo Canuto a James.
- Par de tontos, podrían CALLARSE DE UNA BUENA VEZ - Les grito Lily - Recién comenzamos con este capítulo y ya están interrumpiendo - James y Sirius se quedaron en silencio.
- Cosa aparte, tal parece que Hermione es como tú, Lily - Dijo Sirius sonriendo.
- Está claro que nuestra hija ha ido preparada - Dijo Jane en un tono orgulloso.
Will suspiró aliviado, estaba contento de que su hija se hubiera preparado, sobre todo porque ellos no estarían para cuidarla si algo salía mal.
Harry intentó no escucharla. Nunca había estado tan nervioso, nunca, ni siquiera cuando tuvo que llevar a los Dursley un informe del colegio que decía que él, de alguna manera, había vuelto azul la peluca de su maestro.
Los merodeadores, los hermanos Prewett y Weasley comenzaron a reír al enterarse de eso.
- ¡Estás de broma! - Exclamaron los gemelos con una sonrisa de oreja a oreja y expresión incrédula. Apenas se les oyó por encima de las carcajadas.
- ¿Te imaginas si hubiese pasado con alguno de Hogwarts? - Preguntó Ron con una mirada divertida - Con McGonagall, por ejemplo.
Todos se giraron hacia la profesora y fue imposible contener las carcajadas al imaginársela con el pelo azul eléctrico.
- ¿Y con Hagrid? – Preguntó Ginny recuperando el aliento.
Una vez más se ahogaron en carcajadas y cada vez que miraban a otro profesor volvían a desternillarse. Aun así, los que más risas recibieron fueron McGonagall, Dumbledore y, por supuesto, Snape. Tardaron mucho tiempo en calmarse después de eso e incluso entonces ninguno pudo borrar una enorme sonrisa divertida de su cara.
Los profesores y los aurores mientras tanto no estaban prestando atención a este juego. Se estaban mirando entre ellos con los ojos muy abiertos sorprendidos por la magia de Harry. La magia accidental de los niños solía consistir en hacer estallar cosas o atraerlas hacia ellos, tal vez hacer levitar algo como mucho, pero los estallidos de Harry eran muy inusuales. Parecían tener un motivo demasiado definido y requerían hechizos demasiados avanzados, sin duda, Alastor tenía razón al decir que tenía mucho talento y lo mantenía a su lado.
El que le volviese a crecer el pelo era algo que se enseñaba en sexto curso con los cambios de imagen, el hechizo para hacer encoger el jersey y el de hacer desaparecer el vidrio eran de cuarto curso, ¡y volar era algo que muy pocos sabían hacer y muchos consideraban imposible! Ahora otro hechizo de sexto curso, el de cambio de color. Y todos eran muchos más concretos que un estallido por una rabieta.
Tal vez, empezaron a pensar algunos mirando al chico con curiosidad, no era tanta magia accidental, sino que era capaz de hacerlo sin varita. Algo que nadie había hecho desde los fundadores de Hogwarts. Era una idea que muchos considerarían absurda, pero ellos ya sabían que el chico era muy poderoso.
Dumbledore en concreto estaba recordando a otro estudiante de hacía cincuenta años que también había controlado el resultado de esos estallidos de magia accidental al que había ido a ver a un orfanato. Era cierto que Tom parecía tener más control que Harry, pero a Tom no le habían dado palizas por hacer magia hasta el punto de intentar suprimirla voluntariamente. Iban a vigilar muy de cerca a Harry por si algo así volvía a ocurrir.
Mantuvo los ojos fijos en la puerta. En cualquier momento, la profesora McGonagall regresaría y lo llevaría a su juicio final.
- Igual de exagerado que el padre - Dijo Lunático y James lo miro mal.
- Ahí lunático menor tiene razón - Dijo Canuto - Los dos igual de exagerados, aunque la pelirroja prefecta no se queda atrás - Sirius miro con burla a Lily.
- ¿Por qué lo dices? - Preguntaron Lunático y James a la vez.
- Porque un día la pelirroja...- Habló Sirius.
- Si tú dices algo juro que le cuento a todos los que paso la semana pasada con Ma.…- Lo amenazó la pelirroja
- Está bien, está bien – Dijo, la callo Sirius antes que diga el nombre de Marlene que se sonrojo y sus amigos lo miraron curioso - No sé porque te lo conté – Bufo el animago.
- Lily - Dijo James mirando a su novia.
- Cosas entre ese pulgoso y.…- Dijo, pero Lily no tuvo que continuar ya que James entendió y miro a su amigo burlón.
- Lamento interrumpir, pero, ¿Quisiera saber por qué creen que yo soy exagerado como el Harry del libro y por qué dicen que papá es un exagerado? - Pregunto Harry mirándolos.
- ¿No lo eres? – Preguntaron los merodeadores del pasado y Harry negó.
- Podré ser algo paranoico, pero jamás soy así de dramático, eso nubla la mente y te hace pensar cosas peores, ahora porque si lo es papá – Dijo Harry mirando a su padre que lo veía sorprendido.
- Verás Harry, cada vez que tu madre rechazaba a tu padre, él - Dijo Remus y señalo a James - Se ponía a caminar toda la noche en los dormitorios repitiendo una y otra vez que, si Lily le volvía a negar una cita, se lanzaría de la torre de Astronomía – Finalizó el hombre mientras James se sonrojaba.
- Y cuando Lily dijo que prefería salir con el calamar, ¿Te acuerdas que fue a hechizarlo? - Se río Sirius.
- Y el calamar lo termino sumergiendo – Dijo, también se río Remus - Y después de eso paso dos semanas en la enfermería - todos se rieron ante eso.
James solo veía a sus amigos pensando la mejor forma de vengarse de ellos, esos tres también contaba a Remus mayor no sabían con quien se estaban metiendo.
A Lily todo eso le pareció tierno y beso a James en la mejilla haciendo que este sonriera en el acto.
Mientras en la mesa de profesores Snape pensaba como el calamar no ahogo a James Potter o porque no cumplió su palabra de lanzarse de la torre de astronomía.
Entonces sucedió algo que le hizo dar un salto en el aire... Muchos de los que estaban atrás gritaron.
- ¿Qué pasa? - Preguntaron varios de los padres asustados.
—¿Qué es...? Resopló. Lo mismo hicieron los que estaban alrededor. Unos veinte fantasmas acababan de pasar a través de la pared de atrás.
- Por favor… tanto dramatismo, tanto grito... - Se quejó Sirius - Creí que era algo grave solo son los fantasmas asustando a los de primero. Siempre lo hacen
- Son de primero Sirius ellos eso no lo saben, o tengo que recordarse el salto que diste cuento los vistes aparecer - Dijo Remus, Sirius le fulminó con la mirada por decir eso - De todas formas, alguien debería decirles a los fantasmas que no hicieran eso, sobre todo por los niños hijos de muggles que no creo que sepan nada de que los fantasmas existen en el mundo de la magia.
- Dímelo a mi - Bufó Ted- Le pregunté al chico que estaba a mi lado y también estaba viendo fantasmas, por si eran imaginaciones mías. ¿Saben a quién se lo pregunté?
Algunos negaron con la cabeza.
- A Lucius Malfoy – Dijo, Ted se estremeció entre molesto y enfurecido mientras la mayoría miraba a Lucius que se encogió en su asiento - Ya pueden hacerse una idea de lo que su racista majestad me respondió.
Muchos asintieron disgustados.
- Hemos hablado muchas veces con los fantasmas al respecto - Dijo McGonagall - Pero lo consideran una tradición, además de una forma de captar alumnos para sus casas, especialmente entre Nick y al fraile que son los más sociables.
- Estoy seguro de que si el barón sanguinario se pusiese a intentar captar a alumnos para la casa de Slytherin esta estaría vacía – Dijo Sirius burlón al recordar el fantasma de la casa de las serpientes, era el fantasma que más miedo daba.
De un color blanco perla y ligeramente transparentes, se deslizaban por la habitación, hablando unos con otros, casi sin mirar a los de primer año. Por lo visto, estaban discutiendo. El que parecía un monje gordo y pequeño,
- El fantasma de mi casa, el Fraile Gordo - Sonrió Tonks contenta por la aparición del fantasma de Hufflepuff.
Muchos otros tejones tenían la misma expresión que la metamorfomaga.
- Lo que yo decía, esos dos siempre están ahí para recibir a los nuevos - Suspiró McGonagall.
- A mí me parece que es una buena forma de recibir a los nuevos alumnos - Dijo Dumbledore - Hay mucha leyenda en torno a los fantasmas y ese primer encuentro elimina cualquier duda de cómo son en realidad, es casi académico.
Varias personas, especialmente los hijos de muggles lo fulminaron con la mirada. A ellos no les parecía nada académico en sus primeros minutos en Hogwarts.
Los Granger los miraban mal, su pobre hija probablemente se llevaría un buen susto.
decía:
—Perdonar y olvidar. Yo digo que deberíamos darle una segunda oportunidad...
- A Peeves ya le han dado un millón de oportunidades - Dijo Daphne resoplando. Detestaba a ese duendecillo que era un metomentodo.
—Mi querido Fraile, ¿no le hemos dado a Peeves todas las oportunidades que merece?
- Son impresiones mías o siempre están discutiendo sobre Peeves - Comentó Marlene - En nuestro primer día en Hogwarts también discutían sobre eso.
- Y no entiendo porque con lo genial que es Peeves - Dijo Fabian.
- Es cierto y todo el mundo está en su contra, es un pobre poltergeist incomprendido - Continuó Gideon, ambos fingieron que estaban llorando y se secaron las lágrimas con un pañuelo imaginario.
Los merodeadores defendieron las palabras de los Prewett, pero varias personas entre ellas Regulus y Snape fruncieron el ceño en desacuerdo con lo del "pobre poltergeist incomprendido", mientras que los Granger se debatían si debería preguntar o esperar a que el libro les respondiera todas las preguntas.
- ¿Peeves sigue aquí? - Pregunto Canuto - Adoro a ese poltergeist - sonrió el animago.
- Eres el único que lo quiere - Dijo Hermione.
- No es cierto, a mí también me cae súper - Le dijo Ginny.
- A ti te agrada solo porque Peeves le tiene miedo a Harry y no permite que se meta con Luna o contigo, al final Peeves se acercó a ti de manera amistosa solo para no sufrir los castigos y trastadas de Harry – Dijo Hermione mirando a la pelirroja que sonreía.
- Pero igual me ayuda y siempre es amable - Sonrió la pelirroja.
- ¿Amable? – Preguntó Lily.
- Si - Dijo Fred - Peeves siempre se porta amable con Ginny solo porque le teme a Harry, dijo una vez que "prefería estar del lado del diablo que en su contra" no sabemos si es por Harry o Ginny- y su hermana sonrió.
- Eso tendré que verlo - Dijo incrédula Lily mientras los demás veían a Harry que sonreía divertido.
Nos ha dado mala fama a todos y, usted lo sabe, ni siquiera es un fantasma de verdad... ¿Y qué estáis haciendo todos vosotros aquí?
- ¿En serio? - Preguntó escéptico Lunático - ¿Esa es su mejor forma de hacerse los inocentes?
- Están perdiendo facultades – Dijo James negando con la cabeza - Deberíamos hacerles una visita
El fantasma, con gorguera y medias, se había dado cuenta de pronto de la presencia de los de primer año.
- ¡Nick! - Exclamaron los Gryffindor entusiasmados.
El fantasma los había ayudado a todos en alguna ocasión ya fuese para encontrar el camino a una clase o para que no les pillasen después de una travesura. Era el único fantasma que hacía esto último porque los de Slytherin y Ravenclaw apenas se relacionaban con los estudiantes de sus casas y, a pesar de que el Fraile Gordo sí que estaba dispuesto a echarle una mano a alguien, su sentido de la justicia pocas veces le permitía ayudar a un estudiante a escapar de un castigo.
En realidad, Nick estaba tan dedicado a velar por los Gryffindor que se tomaba casi como una ofensa si alguno pedía ayuda a otro fantasma.
Nadie respondió.
—¡Alumnos nuevos! —dijo el Fraile Gordo, sonriendo a todos—. Estáis esperando la selección, ¿no? Algunos asintieron.
- El Fraile siempre fue muy agradable - Comentó Lily - Nunca me acerqué demasiado a él porque a Nick parecía no gustarle que pidiéramos ayuda a otro fantasma que no fuera él.
- Nick siempre fue bastante celoso - Comentó divertido Fabian.
- ¿Un fantasma celoso? - Preguntó Will - ¿En realidad, fantasmas? Estoy un poco perdido -Terminó Will cansado.
- Lo siento - Dijo Lily sonrojándose – Verás hay muchos fantasmas en Hogwarts, pero cuatro de ellos son los fantasmas que representan a las casas. Nick-casi-decapitado es el fantasma de la casa Gryffindor y es muy amable, pero no le gusta que un Gryffindor le pida ayuda a otro fantasma cuando él es el "encargado" de nosotros. El Fraile gordo es el fantasma de Hufflepuff. El fantasma de Slytherin es el "Barón Sanguinario" y el fantasma de Ravenclaw es la "Dama Gris"
Los Granger, especialmente Jane parecieron bastante interesados en el tema de que los fantasmas se "encargaran" de los alumnos de las casas.
- ¿Y quién es Peeves? - Preguntó Jane.
- Es un Poltergeist - Dijo Regulus - No es un fantasma se podría decir que es más "solido" que eso, tiene la horrible costumbre de ir haciendo bromas a la gente, tanto alumnos como profesores, solo el Barón Sanguinario puede controlarlo.
- Lo máximo que puedes hacer es ofrecerle tratos para que te haga caso - Dijo James sabiamente.
Lily fulminó a su marido con la mirada.
- Lo dices por experiencia por lo que me imagino - Dijo Will aguantándose las ganas de reír.
Sirius, Remus y James se rieron a carcajadas, aunque Fabian y Gideon soltaron también unas risitas reconociendo que ellos también habían hecho partícipe al poltergeist.
- A veces me pregunto cómo acabé de novia con él - Se quejó Lily exasperada.
- Yo también me lo pregunto a veces - Dijo Jane - Por lo que están contando James y Will tienen mucho en común, a los dos les gusta gastar bromas e ir de joda por la vida.
- Cuando empezaron a salir yo también me lo pregunté un par de veces, ¿A veces me pregunté como podías haber caído en las garras de James? Eras más inteligente que eso, por suerte yo me puedo salvar de caer en las garras de Sirius
Lily y Marlene estallaron en sonoras carcajadas. Y Jane soltó un par de risitas.
James, Sirius y Will se miraron un poco aterrorizados ante la sola perspectiva de que estas tres se hicieran amigas.
- Al menos tienen más suerte que yo - Dijo Molly fingiendo estar afligida - Ustedes solo los han aguantado a partir de Hogwarts, y en el caso de Jane en la universidad, pero yo he tenido a Fabian y a Gideon desde que nací y desgraciadamente eso incluía las vacaciones, y sin duda, los dos años más tranquilos de mi vida fue cuando ellos estuvieron en Hogwarts.
- Te compadecemos, Molly - Dijeron las tres mujeres al mismo tiempo.
Los bromistas oficiales de Hogwarts se miraron molestos y luego a sus esposas respectivas y a su hermana en el caso de los gemelos Prewett.
—¡Espero veros en Hufflepuff—continuó el Fraile
- Hufflepuff es buena, pero para mi hijo prefiero a Gryffindor.
- Concuerdo contigo, James - Lo apoyó Sirius.
- No importa en qué casa quede - Les rebatió con un poco de molestia Lily, aunque en su interior también esperaba que terminara en Gryffindor como ella.
—. Mi antigua casa, ya sabéis.
- Son muy buenos - Dijo una alumna de primero de Ravenclaw - Excepto el barón, ese fantasma si es aterrador.
Ningún miembro de la casa Slytherin negó nada hasta los alumnos de séptimo evitaban al Barón sanguinario.
- Es cierto, el Barón es muy aterrador, pero cambio en segundo año, solo hay un alumno con el que habla – Dijo Theodore mirando a Harry y todos miraron sorprendidos al ojiverde, ¿También se hizo amigo del fantasma de Slytherin? No entendían nada.
—En marcha —dijo una voz aguda—. La Ceremonia de Selección va a comenzar. La profesora McGonagall había vuelto. Uno a uno, los fantasmas flotaron a través de la pared opuesta. —Ahora formad una hilera —dijo la profesora a los de primer año— y seguidme. Con la extraña sensación de que sus piernas eran de plomo, Harry se puso detrás de un chico de pelo claro,
- ¡Ese soy yo! - Exclamó Seamus - Sí que he tardado en aparecer.
- Por lo menos tú ya has salido - Dijo Dean - Yo aún no he hecho mi gran entrada.
- Y me parece que te queda un rato - Intervino Harry - Creo que no te vi hasta que empezó el banquete.
Dean bufó y se giró hacia Sirius fingiendo estar indignado.
con Ron tras él. Salieron de la habitación, volvieron a cruzar el vestíbulo, pasaron por unas puertas dobles y entraron en el Gran Comedor. Harry nunca habría imaginado un lugar tan extraño y espléndido.
- Incluso los que nacemos conociendo la magia nos sorprendemos cuando entramos en el Gran Comedor por primera vez - Dijo Andrómeda Tonks con ojos vidriosos recordando el momento.
- Estoy completamente de acuerdo - Dijo Molly.
Estaba iluminado por miles y miles de velas, que flotaban en el aire sobre cuatro grandes mesas, donde los demás estudiantes ya estaban sentados.
- Oigan, yo siempre me he preguntado, si lo que iluminaba el gran comedor eran velas sobre nosotros, ¿por qué nunca nos cayó cera caliente? – Expresó Canuto pensativo.
- En serio, Canuto, ¿Eso es lo que te preguntas? - Se impresionó Remus - ¿Qué no crees que sería bastante obvio?
- Remus, tiene razón - Lo apoyó Tonks - Digo, de algo ha de servir que tengamos magia o no.
- Pero es que yo he observado como las velas se derriten y…
- ¡Ay Sirius!, no crees que hay cosas más importantes que las velas flotantes - Le reclamó Lily por la innecesaria interrupción.
En las mesas había platos, cubiertos y copas de oro.
Los dos Remus le sonrieron al director. Habían empezado a ser de oro el año que había entrado él en Hogwarts porque él no habría podido usar los de plata que se usaban antes. Le estaba eternamente agradecido a Dumbledore. No habrían tardado ni una semana en descubrir su secreto si hubiesen visto que se quemaba con la plata o que habría tenido que usar otros cubiertos.
Dumbledore le devolvió la sonrisa agradeciendo mentalmente a su amigo Nicolas Flamel por ayudarle con la Piedra Filosofal a transformar todo. Habría costado una fortuna tener que comprarlo todo en vez de eso.
En una tarima, en la cabecera del comedor, había otra gran mesa, donde se sentaban los profesores.
Muchos cerraron los ojos para concentrarse en la descripción de Harry. A pesar de que recordaban perfectamente el aspecto del Gran Comedor, era interesante verlo a través de los ojos del chico.
La profesora McGonagall condujo allí a los alumnos de primer año y los hizo detener y formar una fila delante de los otros alumnos, con los profesores a sus espaldas. Los cientos de rostros que los miraban parecían pálidas linternas bajo la luz brillante de las velas. Situados entre los estudiantes, los fantasmas tenían un neblinoso brillo plateado. Para evitar todas las miradas, Harry levantó la vista y vio un techo de terciopelo negro, salpicado de estrellas. Oyó susurrar a Hermione: «Es un hechizo para que parezca como el cielo de fuera, lo leí en la historia de Hogwarts».
- Eso me lo dijiste a mí - Dijo Hannah Abbott que le sonrió a Hermione y esta le devolvió la sonrisa.
- Bueno desde ahí ya se sabía que Hermione iba a ser una prefecta perfecta - Dijo George.
- Solo los prefectos han leído ese libro - Dijo Fred.
-Yo no he leído el libro y soy prefecto. Harry lo leyó y no es prefecto - Dijo Ron.
- Tiene razón - Dijo George mirando a su gemelo.
- Harry es Harry, pero él es Ron, así que no cuenta – Finalizó Fred.
Ron bufo y Hermione sonrió cuando Ron hacia eso sus pecas alrededor de la nariz se juntaban y lo hacían ver tierno, Harry se dio cuenta la mirada que su mejor amiga le daba a Ron y se preguntó cuánto tiempo más se demorarían en estar esos dos juntos.
Era difícil creer que allí hubiera techo y que el Gran Comedor no se abriera directamente a los cielos. Harry bajó la vista rápidamente, mientras la profesora McGonagall ponía en silencio un taburete de cuatro patas frente a los de primer año. Encima del taburete puso un sombrero puntiagudo de mago. El sombrero estaba remendado, raído y muy sucio. Tía Petunia no lo habría admitido en su casa.
- Hay pocas cosas que Petunia tolera en su casa - Bufó molesta Lily, pensando que ella misma no era bienvenida en la casa de su hermana - Petunia esta algo obsesionada con la limpieza, cualquier cosa que vea sucio así sea solo un punto se pone a limpiar durante horas.
- Eso es estar loca - Dijo James y Lily solo asintió - ¿No me dirás nada? - Le preguntó James.
- ¿Decirte que cosa, amor? - Dijo la pelirroja.
- Es que le dije loca a tu hermana - Volvió a decir el azabache.
- James, loca es muy poco para lo que se merece mi hermana, incluso mamá lo sabe – Dijo y se encogió de hombros la pelirroja y señalo a su madre que asentía - Yo misma le diría unas cuantas, pero nuestro hijo está presente – Finalizó y James sonrió divertido.
Tal vez tenían que intentar sacar un conejo del sombrero,
Los que eran de familia muggle o conocían sus costumbres rieron.
- Ese es un estereotipo muggle, mi cielo – Comentó Lily con voz tierna.
- ¿Un conejo? - Preguntó Astoria sorprendida.
- En el mundo muggle, los que se hacen llamar magos toman como un truco de magia sacar un conejo de un sombrero - Explicó Harry sonriendo divertido, sin apartar la vista de Arthur, por lo que no se dio cuenta de la leve sonrisa que se formó en el rostro de Astoria. Pero James si se dio cuenta, al parecer su hijo era más popular entre las chicas de lo que había pensado en un principio y Harry ni siquiera se daba cuenta.
- Ese truco yo sé hacerlo - Comentó Will divertido.
- ¿En serio? - Preguntaron los magos mirándole intensamente.
- Si, y sé hacer varios trucos de "magia" - Dijo Will - Especialmente con las cartas.
Dumbledore convocó una baraja de cartas.
- Creo que todos aquí estarían encantados de ver un truco de esos, señor Granger.
Will se rio y cogió la baraja para exasperación de su esposa, aunque tuvo que contener la sonrisa al ver el entusiasmo de los magos nacidos que tenían la misma cara de entusiasmo que los niños que se habían acercado a ver el pequeño espectáculo.
Will barajó rápidamente las cartas y las expandió delante de los niños.
- Bien, que uno de ustedes escoja una carta.
Un niño nacido de magos se acercó al muggle y le cogió una carta de entre las manos.
- Enséñasela a tus amigos, pero que yo no la vea.
El niño completamente emocionado les enseñó las cartas a sus amigos y los más cercanos, incluso, un par de adultos más que miraban por encima de los niños.
- Bien ahora, sin que yo lo vea vuelve a meterla en la baraja - Dijo Will ofreciéndole la bajara con los ojos cerrados.
El niño hizo lo que le pedía el muggle mirando en todo momento que él no estuviera espiando.
- Bien, ahora dime tu número favorito - Le dijo el hombre a la niña mientras barajaba con rapidez y eficiencia.
- El tres.
- Vale, tres por doce meses, son 36 entre 2 son 18 – Dijo, Will dejó de barajar de golpe y empezó a contar, tirando las cartas al suelo, cuando llegó a la numero 18 le dio la vuelta y se vio un seis de picas.
El niño soltó un chillido emocionado al reconocer la carta que había cogido de la baraja
Muchos de los magos hicieron sonidos de sorpresa.
- ¿Cómo lo ha hecho? - Preguntó Frank sorprendido.
- Un mago nunca rebela sus secretos - Dijo Granger misteriosamente.
- Joooooo yo quiero saberlooooo no es justooooo - Protestó Sirius como un niño pequeño.
- Tampoco es justo que mi hija nazca siendo bruja y yo no tenga ninguna oportunidad de compartir la vida con ella.
Todos los magos se miraron entre ellos.
- ¿Qué quiere decir? - Preguntó McGonagall.
Will suspiró y se pasó una mano por el pelo.
- Cuando llegamos para unirnos a esta lectura, pensábamos que era una broma o algo que no entendíamos, pero con el tiempo nos acostumbramos y aprendimos a acercarnos a algunos de ustedes, pero no dejábamos de pensar, ¿Cómo sería la infancia de nuestra hija si no tiene amigos de su edad? Después de todo, puede que muestre su magia en cualquier momento, ¿Qué pasaría si lo hace con niños normales o muggles como dicen ustedes? Pensarán que ella es un fenómeno y no podrá hacer amigos hasta que llegué a Hogwarts.
Varios asintieron.
- Nos es difícil mezclarnos con otros niños - Dijo Lily - Yo pasaba más tiempo leyendo en la pequeña biblioteca del colegio que con niñas de mi edad.
- Yo tenía algunos amigos, pero porque tenía un hermano mayor que intercedían por mi - Intervino Ted.
- Exacto, y miren ahora nuestra hija - Dijo Will señalando a su hija que miraba a sus padres con lágrimas en los ojos entendiendo por lo que pensaban sus jóvenes padres, a sus padres de ese tiempo les había sido más difícil - Estoy encantado de ver a mi hija perfectamente integrada entre otros chicos, que la quieran y la cuiden como si fueran familia, estoy aliviado, pero…
Jane le cogió la mano a su esposo y continuó ella.
- No somos tontos, sabemos que cuando regresemos, tendremos a nuestra hija, pero cuando cumpla los 11 años entrara en Hogwarts, pasará siete años estudiando entre estas paredes, hará amigos en Hogwarts y probablemente se enamorará de otro mago con el que probablemente haya convivido en Hogwarts y se casará con él, tendrán hijos que probablemente también vendrán a Hogwarts.
La mayoría de los hijos de magos no terminaban de entender cuál era el punto de lo que los Granger les estaban diciendo, pero Ted, Lily y los demás nacidos de muggles si parecían saber por dónde iba el asunto y parecían muy culpables pensando en sus propios padres.
- Con esto queremos decir, que nuestra hija está en un mundo al que nosotros nunca podremos participar, si no fuera por estos libros probablemente ni siquiera habríamos visto el colegio o conocido a otros magos más allá de unos pocos cercanos a Hermione probablemente – Terminó Jane.
McGonagall y Dumbledore parecían un poco culpables.
- Pero también es peligroso que muchos muggles puedan acceder a Hogwarts - Gruñó Moody.
Todos miraron al viejo Auror.
- Como padres vendrían a ver a vuestros hijos, por ejemplo, para un partido de Quiddicth, y sacarían fotos que otros parientes pueden ver, o imaginen el caso de que unos padres que tienen un hijo mago, sean como los Dursley, ellos sabrían dónde está el colegio, unos radicales podrían incluso atacar a Hogwarts con miles de niños dentro y estallaría una guerra entre muggles y magos. Demasiado aislamiento no es correcto les concedo eso, pero el excesivo acercamiento puede también ser peligroso, por eso siempre hay que estar en ¡ALERTA PERMANENTE!
- Será mejor que continuemos leyendo - Dijo al final McGonagall.
- Creo que, por el momento esto será lo mejor - Dijo Dumbledore - Pero tendré en cuenta lo que nos han dicho, señor Granger, tal vez los padres de los hijos muggles deberían estar más implicados en la vida mágica de sus hijos. Con una cierta prevención desde luego - Convino Dumbledore rápidamente al ver el ojo mágico de Moody se fijase en él.
pensó Harry algo irreflexiblemente, eso era lo típico de... Al darse cuenta de que todos los del comedor contemplaban el sombrero, Harry también lo hizo. Durante unos pocos segundos, se hizo un silencio completo. Entonces el sombrero se movió. Una rasgadura cerca del borde se abrió, ancha como una boca, y el sombrero comenzó a cantar:
Jane y Will se miraron durante unos instantes por lo que ponía en el libro, pero al ver que nadie parecía sorprendido por las palabras decidieron que aquello no era ninguna locura del escritor, sino que debía ser algo normal…casi habrían preferido que tuvieran que sacar un conejo del sombrero aquello escapaba de su comprensión.
- Sus canciones son algo extrañas - Dijo Canuto.
- No son extrañas, son muy bonitas - Le dijo Lily - Ahora cállate que quiero escuchar la canción del primer año de mi hijo.
- Está bien, mi querido Arthur, comienza a deleitarnos con tu voz - Dijo burlonamente Canuto y Arthur solo lo ignoró y continúo leyendo.
Oh, podrás pensar que no soy bonito,
- Cállate/ Silencio, Sirius/señor Black - Se escuchó en todo el comedor cuando Canuto estuvo a punto de abrir la boca.
El animago frunció los labios y se quedó callado, ya no me dejan expresar libremente pensó.
pero no juzgues por lo que ves. Me comeré a mí mismo si puedes encontrar un sombrero más inteligente que yo. Puedes tener bombines negros, sombreros altos y elegantes. Pero yo soy el Sombrero Seleccionador de Hogwarts y puedo superar a todos.
- Vaya parece que el sombrero paso mucho tiempo con James, hasta ya se volvió arrogante - Dijo Canuto quien no se podía mantener callado.
- Silencius - Dijo Ginny apuntando a Sirius - Solo desharé el hechizo cuando la canción haya pasado - el animago asintió - Ahora si papito continua.
- Es la segunda vez que lo hechiza – Susurró James a su novia - Cada vez me cae mejor la mini-pelirroja - y Lily asintió viendo como Canuto hablaba sin emitir sonidos.
No hay nada escondido en tu cabeza que el Sombrero Seleccionador no pueda ver. Así que pruébame y te diré dónde debes estar. Puedes pertenecer a Gryffindor, donde habitan los valientes. Su osadía, temple y caballerosidad ponen aparte a los de Gryffindor.
Los Gryffindors presentes asintieron y Remus había leído con gran orgullo esa parte, orgullo que no pasó desapercibido por McGonagall que sonrió por su antiguo alumno.
- No creo que las mujeres podamos ser "caballerosas" - Dijo Ginny sonriendo, haciendo reír a todos en la sala, James se alegraba al ver que esa chica tuviera sentido del humor, sin duda sería perfecta para su hijo, y por el brillo de sus ojos pensó que era bastante más traviesa de lo que aparentaba.
Puedes pertenecer a Hufflepuff donde son justos y leales. Esos perseverantes Hufflepuff de verdad no temen el trabajo pesado.
- No siempre - Comentó Ron mirando con resentimiento a Zacharias, a su parecer ese chico no tenía ninguna de las virtudes que se les adjudicaba a los Hufflepuff.
O tal vez a la antigua sabiduría de Ravenclaw, Si tienes una mente dispuesta, porque los de inteligencia y erudición siempre encontrarán allí a sus semejantes.
- Entonces, Lunita cae de cajón en la descripción… ¿Qué? - Preguntó Harry al ver que muchos lo miraban sorprendidos por su declaración - No pueden negar que Lunita es inteligente y con una mente abierta y dispuesta a creer y descubrir - Luna le dedico una sonrisa radiante, eran pocas las personas que la aceptaban, así como así. Ginny también le sonreía y de paso le tomó la mano.
No sintió celos porque Harry hablara bien de la rubia, ella sabía que ellos eran casi como hermanos y la cuidaba mucho, además que si Harry le dedicaba un cumplido era porque él creía que se lo merecía y no con intenciones de coquetear ni nada por el estilo.
Los padres de Luna y Harry le sonreían a este con ternura al ver como el ojiverde quería a la rubia como si fuera su hermana.
O tal vez en Slytherin harás tus verdaderos amigos. Esa gente astuta utiliza cualquier medio para lograr sus fines. ¡Así que pruébame! ¡No tengas miedo! ¡Y no recibirás una bofetada! Estás en buenas manos (aunque yo no las tenga). Porque soy el Sombrero Pensante.
- Debe ser realmente aburrido que tu único pasatiempo durante todo un año sea escribir una canción - Dijo Sirius comprensivamente.
- Pero son canciones buenísimas - Dijo James sonriendo, cosa que también hizo Sirius.
- Pues tiempo le sobra - Dijeron los gemelos Weasley.
Todo el comedor estalló en aplausos cuando el sombrero terminó su canción. Éste se inclinó hacia las cuatro mesas y luego se quedó rígido otra vez.
—¡Entonces sólo hay que probarse el sombrero! —susurró Ron a Harry—. Voy a matar a Fred.
- ¡Ron! - Amonestó la señora Weasley enfadada - No quiero volver a escucharte decir algo como eso de alguno de tus hermanos nuevamente. Ni de ti ni de ninguno de mis hijos.
- Ni siquiera me escuchó decirlo a mí - Murmuró Ron cruzándose de brazos.
Hermione por toda respuesta le dio un pisotón.
- Mi propio hermano me quiere matar - Dijo sorprendido Fred - George lo escuchaste – Fingió llorar en el hombro de su gemelo.
- Tranquilo, Gred - Le dijo George mientras le daba palmaditas en la espalda - ¿Cómo quieres matar a mi gemelo? – Le preguntó George mirando a su hermano menor.
- Ya basta - Les dijo su madre - Ustedes dos estarán castigados por lo que le dijeron a su hermano - los reto - y Ron...
- Lo sé y lo siento no debí decir eso - Dijo el varón menor de los Weasley y su madre asintió.
- No es suficiente, Ronnie - Dijo Fred, pero una mirada de su madre, basto para que se quedara callado, Ron sonrió y siguió escuchando la lectura.
Harry sonrió débilmente. Sí, probarse el sombrero era mucho mejor que tener que hacer un encantamiento, pero habría deseado no tener que hacerlo en presencia de todos. El sombrero parecía exigir mucho, y Harry no se sentía valiente ni ingenioso ni nada de eso, por el momento. Si el sombrero hubiera mencionado una casa para la gente que se sentía un poco indispuesta, ésa habría sido la suya.
- ¿Cómo puede decir eso? - Se impresionó McGonagall.
- Usted ya lo leyó, profesora, ambos no tuvimos una buena infancia, en el caso del Harry del libro, en ningún momento le hicieron sentir bien o menospreciaban su valor, al llegar a Hogwarts le falta toda la confianza que le sobraba a mi padre – Trató de bromear en eso ultimo para salir del ambiente melancólico, pero no funciono.
A James lo le importo la broma y solo veía con pena a su hijo, Lily no se encontraba en mejores condiciones, y muchas chicas tanto del pasado como del futuro hicieron exclamaciones de ternura ante sus palabras, lo cual hizo sentir al azabache bastante avergonzado.
- Te prometo que cambiaremos todo eso, mi bebe - Le aseguró Lily con una dulce sonrisa.
La profesora McGonagall se adelantaba con un gran rollo de pergamino.
—Cuando yo os llame, deberéis poneros el sombrero y sentaros en el taburete para que os seleccionen —dijo—. ¡Abbott, Hannah! Una niña de rostro rosado y trenzas rubias salió de la fila, se puso el sombrero, que la tapó hasta los ojos, y se sentó.
Neville se sonrojo ya que a él le gustaba Hannah y la miro y ella al sentir la mirada del chico también se sonrojo.
Los padres de Neville, sus amigos y los amigos de ella que vieron ese gesto en los dos chicos sonrieron y aunque los últimos querían molestarlos decidieron seguir con la lectura.
Un momento de pausa.
—¡HUFFLEPUFF! —gritó el sombrero.
- Tengo la impresión de que ella como salga mucho me va a caer bien - Dijo Ted divertido.
La mesa de la derecha aplaudió mientras Hannah iba a sentarse con los de Hufflepuff.
Sus compañeros les sonrieron y ella sonrió ya que amaba estar en Hufflepuff ahí había conocido a su segunda familia.
Harry vio al fantasma del Fraile Gordo saludando con alegría a la niña.
—¡Bones, Susan!
—¡HUFFLEPUFF! —gritó otra vez el sombrero, y Susan se apresuró a sentarse al lado de Hannah.
Las dos chicas se sonrieron ya que eran muy amigas, se habían conocido en el tren y desde ese momento fueron inseparables.
- Otra chica agradable.
- ¿Vas a estar así cada vez que salga alguien de Hufflepuff? - Preguntó Andrómeda molesta.
- Si – Dijo el pícaro.
Su esposa le miró mal y le dio una ligera colleja.
—¡Boot, Terry!
—¡RAVENCLAW! La segunda mesa a la izquierda aplaudió esta vez. Varios Ravenclaws se levantaron para estrechar la mano de Terry, mientras se reunía con ellos. Brocklehurst, Mandy también fue a Ravenclaw, pero Brown, Lavender resultó la primera nueva Gryffindor, en la mesa más alejada de la izquierda, que estalló en vivas. Harry pudo ver a los hermanos gemelos de Ron, silbando. Bulstrode, Millicent fue a Slytherin. Tal vez era la imaginación de Harry; después de todo lo que había oído sobre Slytherin, pero le pareció que era un grupo desagradable.
- Y después dicen que los prejuiciosos somos nosotros - Dijo Pansy mirando con desprecio al ojiverde que la ignoró, ni se inmuto.
- Conoció a Malfoy primero en los libros - Contesto Astoria - ¿Qué querías que creyera, que eran un grupo de lo más amable?
- Vaya parece que a la pequeña Greengrass le gusta Potter, Weasley yo que tu cuido con quienes me junto - Dijo con malicia Pansy, pero Ginny también la ignoró.
- Creo que varios Nargles entraron en la cabeza de Pansy - Dijo Luna desde la mesa de Ravenclaw y todos la miraron - Ya que está diciendo puras tonterías - Dijo la rubia tranquila relajando un poco el ambiente.
- Mira Lunat...- Comenzó Pansy.
- Ni te atrevas Parkinson - le dijo Ginny mirando a la Slytherin esta vez sí reaccionando - Una sola palabra contra Luna y a ti te haré algo peor de lo que le paso a Sirius - Dijo decidida y Parkinson solo se quedó callada.
- Ginny - La llamo James.
- Si, señor Potter – Dijo, miro a James.
- Me preguntaba si pudieras quitarle el hechizo a Sirius – Dijo, señalo al joven Black que estaba hablando sin omitir sonidos.
- ¡Oh! Me había olvidado de Sirius – Dijo, con un leve movimiento de varita, Sirius volvió a recuperar su voz - Pero vuelves a interrumpir y te dejo en silencio hasta que acabe el libro - Lo amenazó y antes de que el animago emitiera cualquier sonido la lectura continúo.
Comenzaba a sentirse decididamente mal. Recordó lo que pasaba en las clases de gimnasia de su antiguo colegio, cuando se escogían a los jugadores para los equipos. Siempre había sido el último en ser elegido, no porque fuera malo, sino porque nadie deseaba que Dudley pensara que lo querían.
—¡Finch-Fletchley, Justin!
—¡HUFFLEPUFF! Harry notó que, algunas veces, el sombrero gritaba el nombre de la casa de inmediato, pero otras tardaban un poco en decidirse.
- Eso es porque el sombrero descubre cualidades de las demás casas en esa persona – Dijo Harry sonriendo divertido aún más - Pero es tu decisión lo que te coloca en una casa, porque al elegir una estas dando a notar que sobresales más en esa cualidad – Finalizó y todos quedaron sorprendidos.
—Finnigan, Seamus.
—El muchacho de cabello arenoso, que estaba al lado de Harry en la fila, estuvo sentado un minuto entero, antes de que el sombrero lo declarara un Gryffindor.
—Granger, Hermione. Hermione casi corrió hasta el taburete y se puso el sombrero, muy nerviosa.
—¡GRYFFINDOR! —gritó el sombrero.
Harry y Ginny le sonrieron radiantes a la castaña y Ron le dio una leve palmada en la espalda acompañado de un Estupendo Hermione haciendo que la castaña se sonrojará.
- ¿Y el sombrero no te quiso enviar a otra casa? - Le preguntó Daphne.
- Dijo que encajaría perfecto en Ravenclaw, pero que mi valentía y osadía eran las cualidades que más resaltaban incluso más que la inteligencia - Respondió la castaña.
Daphne solo asintió pues ella sabía que Granger era muy inteligente, pero si el sombrero había dicho que la valentía y osadía eran cualidades que sobresalían más en ella entonces era una digna Gryffindor.
Ron gruñó.
- Lo lamento - Se apresuró a disculparse el chico, Pero Hermione se encogió de hombros con una sonrisa un poco forzada.
- Como dije, era insufrible – Dijo, los padres de Hermione la miraron un tanto preocupados, ambos sabían que Ron y Harry eran los mejores amigos de su hija, y que ella los adoraba, pero no se habían dado cuenta de que no siempre fue así. ¿Cómo fueron los primeros días para su hija en un mundo totalmente nuevo y sin amigos?
Un horrible pensamiento atacó a Harry, uno de aquellos horribles pensamientos que aparecen cuando uno está muy intranquilo. ¿Y si a él no lo elegían para ninguna casa? ¿Y si se quedaba sentado con el sombrero sobre los ojos, durante horas, hasta que la profesora McGonagall se lo quitara de la cabeza para decirle que era evidente que se habían equivocado y que era mejor que volviera en el tren?
- Mi niño - Dijo Lily mientras abrazaba fuerte a su hijo - Yo también tenía ese miedo - Le dijo como si le estuviera contando un secreto y Harry solo se dejaba abrazar por su madre pensando que ese abrazo lo necesito hace mucho tiempo atrás - Tú padre, aunque no lo diga estaba por escapar del gran comedor ese día - le volvió a contar su madre y Harry sonrió.
- Hijo - Le dijo ahora James - Esas dudas son normales, todos las tuvimos - sonrió mientras la mayoría afirmaba.
- Y aunque sea tú no quisiste salir corriendo del gran comedor - Se burló Canuto y James borro la sonrisa.
- Eres un...- Dijo el azabache mientras trataba de golpear a Canuto.
- Jóvenes – Habló el director y los dos chicos se calmaron.
- Lo sentimos - Dijeron y el director sonrió y apuro a Arthur
que continuará.
Cuando Neville Longbottom, el chico que perdía su sapo, fue llamado, se tropezó con el taburete. El sombrero tardó un largo rato en decidirse. Cuando finalmente gritó: ¡GRYFFINDOR!, Neville salió corriendo, todavía con el sombrero puesto y tuvo que devolverlo, entre las risas de todos, a MacDougal, Morag.
En esa ocasión fue Frank el que se sonrojó, su pequeño también había heredado su mente olvidadiza.
- Pobre, mi Neville - Dijo Alice después de un rato mientras acariciaba la mejilla de su hijo - Parece que has heredado mi torpeza y la memoria de tu padre.
Frank hizo una mueca, si ya se metían con él de pequeño por su tendencia a olvidarse de las cosas que harían con su hijo que además parecía ser tan torpe como su esposa. Frank Longbottom tenía la impresión de que su hijo iba a ser el blanco de las burlas de los más crueles, Alice y él por lo menos había contado con la protección de los Merodeadores (estos, aunque solían defenderlo también se metían con él de vez en cuando, pero eran más bromas entre amigos que otra cosa) y en el caso de Alice ella contaba con la protección y el apoyo de Marlene y Lily, pero, ¿Y Neville? Frank se lo preguntó a su hijo, pero algunos sonrieron y los gemelos dijeron.
- No tienen de que preocuparse, señores Longbottom – Dijo Fred sonriendo.
- Desde el primer día, Harry se hizo amigo de Neville y entre él y Ron defendían mucho a Neville, por eso son tan buenos amigos – Dijo George sonriendo también mientras los tres chicos mencionados se miraban sonriendo mientras los padres de ellos sonreían felices.
Malfoy se adelantó al oír su nombre y de inmediato obtuvo su deseo: el sombrero apenas tocó su cabeza y gritó: ¡SLYTHERIN! Malfoy fue a reunirse con sus amigos Crabbe y Goyle, con aire de satisfacción. Ya no quedaba mucha gente. Moon... Nott... Parkinson... Después unas gemelas, Patil y Patil... Más tarde Perks, Sally-Anne... y, finalmente:
- ¡Hey! ¡Que a mí ni siquiera me nombraste! - Dijo Daphne fingiéndose herida.
- ¿Lo lamento? – Dijo, en realidad Harry no sabía que decir ante ese reclamo, pero para su suerte, Daphne le sonrió socarronamente y se dio cuenta de que le había tomado el pelo.
A James le pareció un poco raro que su hijo se llevara tan bien con los Slytherin, aunque ahora que lo pensaba, era más su trato con las mujeres Slytherin, por lo que no había mayor problema, concluyó sonriendo divertido.
—¡Potter; Harry!
James tomo la mano de Lily, era el momento de enterarse como su hijo fue seleccionado para Gryffindor.
Mientras Harry se adelantaba, los murmullos se extendieron súbitamente como fuegos artificiales.
—¿Ha dicho Potter?
—¿Ese Harry Potter?
- Pues cuantos Harry Potter existen - Se burlaron los gemelos Weasley.
- ¿Hay otro Harry Potter? - Preguntó Luna desconcertada.
- No que sepamos - Dijo Minerva - Al menos no en el mundo mágico.
Lo último que Harry vio, antes de que el sombrero le tapara los ojos, fue el comedor lleno de gente que trataba de verlo bien. Al momento siguiente, miraba el oscuro interior del sombrero. Esperó.
- Yo me lleve un pequeño susto al escucharlo hablarme - Reconoció Hermione avergonzada. Varios hijos de muggle, incluso algunos de familias mágicas, le dieron la razón, entre ellos Lily y Tonks.
—Mm —dijo una vocecita en su oreja—. Difícil. Muy difícil.
Algunos empezaron a ver que la Selección del niño que vivió no había sido tan clara como habían pensado en un principio. Si no, ¿por qué iba a estar diciendo el Sombrero que era muy difícil? ¿Pero por qué decía el Sombrero eso? ¡El chico era un Gryffindor clarísimo! ¡Solo uno se lanzaría tan de cabeza contra el peligro como Harry! Entonces por qué no lo pusieron en una casa.
- ¿Muy difícil? - Preguntaron ambos James a un tiempo en sus respectivos tiempos, el primero creía que su hijo era un Gryffindor nato, como él, y el segundo porque su padre nunca le había contado nada.
James Sirius miró a sus hermanos para ver sus reacciones cuando se dio cuenta de que Lily Luna parecía interesada, pero no sorprendida y en cuanto a Albus y Teddy, parecían expectantes, pero para nada sorprendidos.
En el presente, James habló.
- No es difícil - Chilló James - Es rematadamente fácil, Gryffindor, mi hijo es un Gryffindor.
- Yo no lo veo tan fácil - Dijo Frank fingiendo seriedad - Parece un chico inteligente, tal vez sea como su madre, y pertenezca más a Ravenclaw que a Gryffindor. No te ofendas, Lily
La pelirroja no se ofendió, sabía que Frank decía aquello para poner nervioso a James.
- No seas tonto, Longbottom, Harry como todo Potter estará en Gryffindor.
- Pues quien sabe – Dijo Harry sonriendo ya que disfrutaba hacer sufrir a su padre, este lo miró sorprendido.
Lleno de valor, lo veo.
- Ves James - Dijo Canuto - Un Gryffindor como buen Potter.
James suspiró tranquilo y se relajó contra la silla
Tampoco la mente es mala.
- Podrías hacerlo muy bien en Ravenclaw, Harry - Le comentó Luna sonriendo.
James volvió a tensarse y fulminó con la mirada a Frank por haber sugerido la casa de Ravenclaw.
- Longbottom como mi hijo vaya a la casa de las águilas te las verás conmigo por gafe.
Frank se río.
- ¿Hay algo malo con Ravenclaw? - Preguntó Jane Granger entre curiosa y molesta, ¿no era esa la casa en la que casi todos había pensaban que iría su pequeña?
- En realidad es una buena casa - Dijo Marlene - Pero es bastante corriente que muchos padres quieran que sus hijos pertenezcan a la misma casa que ellos pertenecieron, y la familia de James siempre han sido Gryffindors.
Lily bufó.
- Probablemente muchos lo eran por no decepcionar a sus padres.
- Como en la mayoría de los casos - Dijo Alice - Muchos hijos no quieren enfrentarse a sus padres por lo que muchas veces te vas a encontrar que muchas familias se mantienen en la misma casa.
- A excepción de los hijos de muggles o los mestizos, muchos apellidos mágicos están adheridos a una casa en concreto - Intervino Andrómeda - Como los Weasley y los Potter en Gryffindor o los Malfoy y los Black en Slytherin.
Hay talento, oh vaya, sí, y una buena disposición para probarse a sí mismo, esto es muy interesante...
- Hufflepuff - Dijo Tonks sonriendo.
- ¿Hufflepuff? - Preguntó James ya desconcertado totalmente con la casa de su hijo.
- No es una mala casa, James - Protestó Ted a la defensiva - De hecho, me parece la casa más noble de todas.
Los miembros de las otras casas hicieron muecas de disconformidad.
- Yo estoy contigo, papi - Dijo Tonks abrazando a su padre.
Los que habían hablado no se habían dado cuenta del ambiente levemente tenso que había en el aire, ni de las miradas un poco sorprendidas que muchos le dirigían a Harry, las cuales él trataba de ignorar.
Entonces, ¿dónde te pondré?
- GRYFFINDOR - Gritó James aterrorizado.
Lily lo fulminó con la mirada, casi la había dejado sorda.
Harry se aferró a los bordes del taburete y pensó: «En Slytherin no, en Slytherin no».
- En realidad se lo pidió - Dijo Al feliz.
- ¿Qué? – Dijeron algunos ya que estaban desconcertados, sin saber muy bien de qué le hablaba el chico.
- Cuando entré a Hogwarts yo tenía miedo de quedar en Slytherin, y aunque papá me aseguró de que no le importaba para nada en qué casa quedara, que sentiría orgulloso igual, yo seguía preocupado, así que me dijo que, si realmente me preocupaba, podía pedirle al sombrero que no me pusiera ahí, que también tomaba en cuenta las preferencias de cada uno, y que con papá lo hizo. Yo estaba realmente sorprendido, y ahora me alegro de escucharlo por mí mismo – Dijo, Al se veía realmente contento por ese hecho.
- ¿Por qué nunca me lo contaste? - Preguntó James Sirius un poco resentido.
- Porque era algo entre papá y yo, así como hay cosas entre papá y tú - Le respondió Al sonriendo.
—En Slytherin no, ¿eh? —dijo la vocecita—. ¿Estás seguro? Podrías ser muy grande, sabes, lo tienes todo en tu cabeza y Slytherin te ayudaría en el camino hacia la grandeza.
- ¡¿Qué?! Mi hijo no puede ser una serpiente - Increpo James de inmediato.
- ¿Y si lo fuera que James Potter, desconocerías a tu hijo? – Preguntó con más enojo la pelirroja por su infundada reacción.
- ¡No! - Respondió de inmediato - Por supuesto que no - Dijo apurado ante la simpe idea de que eso fuera posible - es solo que no puede, es decir él...
- Mejor cierra la boca - Le dijo su novia molesta por esa actitud tan infantil de su novio.
- Por cierto, Harry, nunca nos mencionaste lo que paso en tu selección - Se impresionó Hermione y Ron la secundó.
- ¿Nunca? - Indago la menor de los Weasley impresionada.
- ¿Tu si lo sabias, Ginny? - Le pregunto su hermano en cuanto noto su reacción.
- Sí, me lo contó en el verano cuando iba comenzar su segundo año y yo el primero, lo dijo para calmarme, pero también a Luna que estaba con nosotros – Confesó la chica - Pensaba que ustedes también lo sabían.
- Pues no, a nosotros nunca nos dijo nada, y mira que nos contaba todo - exclamo Ron.
- Bueno, eso quiere decir los quiere a los cuatro, pero tiene un cariño fraternal por la pequeña Luna, pero su cariño por la mini pelirroja es un poco diferente – Comentó Sirius que veía la escena.
En sus adentros Ginny estaba impresionada por todo eso, ella siempre era la última que se enteraba de las cosas, la que siempre se quedaba atrás. Sabía muy bien que él siempre les contaba todo a Ron y a Hermione, pero no a ella, tenía que admitir que el hecho de que el chico le confesara algo que nunca les menciono a sus amigos la hacía sentirse bien, la hacía sentirse importante.
No hay dudas, ¿verdad?
James se sentía cada vez más nervioso, aunque intentaba disimularlo, él siempre había querido que su hijo fuera a Gryffindor, por una parte, porque había sido su casa y por otra porque sinceramente creía que era la mejor casa para tener amigos de verdad.
- ¡Que no quiere estar en Slytherin! - Dijo James desesperado.
- James, cálmate - Pidió Lily.
- Pero es que el sombrero lo quiere mandar a Slytherin y mi hijo no quiere - Dijo el azabache.
- ¿Y qué hubiera pasado si lo hubiera enviado a Slytherin? - Le preguntó Harry a su padre y James no dudo en responder
- Hubiera estado orgulloso de ti, tanto como lo estoy ahora - Le sonrió a su hijo.
- ¿Entonces por qué te desespera tanto que el sombrero me haya querido mandar a Slytherin? – Volvió a preguntar su hijo.
- Porque tú ya decidiste no estar ahí y el sombrero te sigue insistiendo - Dijo como un niño pequeño causando que su hijo negará divertido y Lily lo mirará con una sonrisa.
- Además no necesitas estar en Slytherin para lograr grandes cosas, todas las casas nos llevan a la grandeza - Dijo Sirius - Ya les dije que no por ser bromista no puedo decir cosas sensatas - Se volvió a cruzar de brazos y sus amigos rieron.
- Eso está bien, pero quizás debería decirles ahora que la mejor manera de hacer amigos, aprender, trabajar duro y alcanzar la grandeza era romper el ciclo de selección del sombrero – Dijo Harry sonriendo de manera astuta y divertida, los del pasado lo miraban sorprendido, ¿A qué se refería? – Escuchemos la selección del Harry del libro y les diré mi caso – Dijo Harry.
Bueno, si estás seguro, mejor que seas ¡GRYFFINDOR!
La casa de los leones estalló en vítores y aplausos, más fuertes que los que ninguno de los presentes había recibido, aunque Hermione había andado muy cerca. Todos estaban emocionados, había sido como un tira y afloja, pero al final había acabado siendo un león o quizás hubiese pasado.
Ron le pasó un brazo por los hombros mientras Hermione chillaba con los demás.
James suspiró aliviado, no tendría que verse en el dilema de saber cómo sería tratar con un hijo de una casa diferente a la propia. Ahora se preguntaba cómo se sintió su propia madre al saber que él era un Gryffindor, aunque ella siempre supo su preferencia en cuanto a qué casa prefería, pero Harry aplaudió fuertemente y todos lo miraron.
- Bravo, el Harry del libro destacó más la parte de mis padres siendo un Gryffindor, pero debo decirles que yo no quede en Gryffindor – Dijo Harry sonriendo al ver la reacción de los de pasado – Tampoco quede en Slytherin – Dijo al ver que Canuto iba a decir que, si acaso había quedado en Slytherin, pero la cerró, ¿Entonces en que casa quedó? ¿Ravenclaw? ¿Hufflepuff? – No, tampoco en las otras – Esto si impacto a todos los del pasado, ¿entonces? – Cuando me senté y me pusieron el sombrero, pensé en Ron que seguro iría a Gryffindor, pensé en Luna que iría a Ravenclaw cuando viniera, pensé en Draco y la manera en que pudiéramos ser amigos sin levantar asperezas, pensé en que quería demostrar mi valía, que quería trabajar duro y hacerme más fuerte, aprender más y más, tener poder de cualquier tipo, pensé en que quería hacer amigos de cada casa, que quería romper la tradición, así que le dije al sombrero "déjame sin casa, mi lugar es solo Hogwarts, hazlo y te aseguró que romperé la maldición de la división de las casas y las uniría en un solo propósito" El sombrero lo pensó por un rato, tanto que preocupó a los profesores y los presentes, pero aceptó, es por eso que yo no tengo casa, eso me dio la ventaja de sentarme donde sea, hablar con quien sea, relacionarme con quien quisiera y nada importaría, ahora el Harry sin duda estará bien en Gryffindor, pero pudo haberlo hecho mejor en Slytherin – Dijo Harry sonriendo mientras sus abuelos, sus padres y demás estaban sorprendidos ante lo que contó el ojiverde, él rompió los estereotipos y eligió no estar en una casa, sino que Hogwarts sería su casa y eso incluía relacionarse con las cuatro casas.
- ¡Por tu culpa, Malfoy! - Exclamó Daphne Greengrass distrayendo a James de sus cavilaciones, al tiempo que le daba un golpe en la nuca a Draco, quien se veía totalmente atónito - Si Potter no te hubiera conocido en el libro le hubiera dado lo mismo en qué casa quedar y ahora sería Slytherin - Acabó indignada. Draco abría y cerraba la boca sin saber qué decir, ella quizás tenía razón, pero ¿qué le importaba a ella?
- ¿Te gustaría que fuera un Slytherin? - Le preguntó Harry curioso, diciendo en voz alta la interrogante que muchos tenían.
- Pues claro - Dijo ella convencida - Siempre ganas un montón de puntos ya sea por clases o méritos, además hubieses rompido el estereotipo de que los de Slytherin solo tienen magos oscuros - no agregó más ni el hecho de que a su hermana pequeña parecía gustarle el chico, cosa que Astoria agradeció, ya antes entre ella habían comentado que les gustaría que Potter estuviera en Slytherin
En vez de sentirse ofendido porque la chica sólo lo quisiera por conveniencia, a Harry aquello le pareció divertido, por lo que le sonrió de forma sincera.
- Pero que violenta forma de dar tu opinión, Greengrass - Dijo Blaise al tiempo que miraba la marca roja en la nuca de Draco, soltó un silbido apreciativo.
- Parece que le gusta la violencia física - Masculló Draco irritado.
- ¿Acaso eres Sado? - Preguntó Blaise sonriendo de forma ladina, esperando hacer sonrojar a la chica, cosa que siempre buscaba, pero nunca conseguía.
- ¿Te ofreces como mi juguete? - Le devolvió Daphne sin inmutarse ni darse cuenta de que se había vuelto el centro de atención en la sala.
- Hay niños pequeños presentes en la sala - Dijo Astoria cortando cualquier posible respuesta del chico, intentando contener la risa, cosa que muchos no conseguían, en especial los gemelos que casi se sujetaban el estómago al reír lo más silenciosamente posible, intentando evitar la interrupción de la conversación de las serpientes, pero ahora se rieron sin barreras.
Astoria podía ser aún ingenua en muchas cosas, pero crecer con su hermana la aventajaba en muchos aspectos, al menos en la teoría.
Daphne por su parte se volvió e intentó ocultar su rostro sonrojado de la mirada de Zabini, cosa que afortunadamente para ella consiguió.
Arthur continuó con la lectura, aunque él también había encontrado muy divertido, aunque algo bochornoso, el intercambio entre los chicos.
Harry oyó al sombrero gritar la última palabra a todo el comedor. Se quitó el sombrero y anduvo, algo mareado, hacia la mesa de Gryffindor. Estaba tan aliviado de que lo hubiera elegido y no lo hubiera puesto en Slytherin, que casi no se dio cuenta de que recibía los saludos más calurosos hasta el momento. Percy el prefecto se puso de pie y le estrechó la mano vigorosamente, mientras los gemelos Weasley gritaban: «¡Tenemos a Potter! ¡Tenemos a Potter!».
- Ustedes son fantásticos - Dijo Sirius.
- Y se han dado cuenta que a Harry no le molesta cuando los gemelos lo tratan diferente - Dijo Hermione.
- Eso es porque Harry sabe que los gemelos no lo hacen con la intención de incomodarlo - Respondió Ginny - Ellos lo hacen más para que él se sienta a gusto y sonría - la pelirroja miro a Harry y este asintió sonriéndole pasándole un brazo por los hombros y atrayéndola a él.
Harry se sentó en el lado opuesto al fantasma que había visto antes. Éste le dio una palmada en el brazo, dándole la horrible sensación de haberlo metido en un cubo de agua helada.
Algunos soltaron unas risitas de reconocimiento, todos en algún momento habían tocado a alguno de los fantasmas del colegio. Por otro lado, los Granger confirmaron esa creencia popular de los muggles sobre los fantasmas y el frío que venía asociado a ellos.
- Odio que hagan eso - Dijo Lunático - Es como si te tiraran cubitos de hielo - se estremeció mientras Canuto se reía.
- Es divertido - Dijo el animago.
- No lo es - Dijo ahora James - Es la peor sensación que hay y más si es invierno - James miro molesto a Canuto.
- ¿Sigues molesto por eso? - Le pregunto su amigo - Yo solo quería que salieras de esa depresión de ver a la pelirroja conversando con...- Sirius se puso a pensar - ¿Cuál era el apellido de ese idiota de séptimo curso cuando nosotros estábamos en cuarto? – Preguntó el joven y James solo gruño.
- Cállate, Black - Dijo Lily fulminando con la mirada a Sirius y él solo se reía de la cara de su amigo.
- Continua, Arthur - Pidió el azabache con los dientes apretados, aun se acordaba cuando ese idiota quiso pasarse de listo con su Lily y gracias al idiota de su amigo se había acordado de ese incidente.
Podía ver bien la Mesa Alta. En la punta, cerca de él, estaba Hagrid, que lo miró y levantó los pulgares. Harry le sonrió. Y allí, en el centro de la Mesa Alta, en una gran silla de oro, estaba sentado Albus Dumbledore. Harry lo reconoció de inmediato, por el cromo de las ranas de chocolate. El cabello plateado de Dumbledore era lo único que brillaba tanto como los fantasmas.
- Solo tú pensarías una cosa así, Harry - Sonrió divertida Hermione.
Todos dirigieron sus miradas hacia el director. Éste se pasó una mano por el pelo, con cierto orgullo en su expresión.
La verdad es que sí tienen un tono parecido - Admitió Dumbledore admirando su barba - Nunca lo había pensado.
- Ni usted ni nadie, profesor - Resopló Tonks antes de disolverse de nuevo en risas.
- Me pregunto qué clase de champú utiliza…- Comentó George a su gemelo en voz baja.
Fred dejó escapar una risita.
Harry también vio al profesor Quirrell, el nervioso joven del Caldero Chorreante.
Lily frunció el ceño, había algo con ese hombre…no creía que fuera a ser un buen profesor, parecía bastante incompetente, James y Sirius por otro lado pensaban que era la clase de profesor al que se le podían gastar muchas bromas y nunca se daría cuenta de quienes eran los culpables, un blanco fácil.
Estaba muy extravagante, con un gran turbante púrpura. Y ya quedaban solamente tres alumnos para seleccionar. A Turpin, Lisa le tocó Ravenclaw,
La chica se sobresaltó un poco cuando su casa la vitoreó con ganas. Con los comentarios de la barba de Dumbledore y habiendo sido ya seleccionado Harry, se le había olvidado que la Selección aún no había terminado. Todavía quedaban varios estudiantes esperando en fila.
y después le llegó el turno a Ron. Tenía una palidez verdosa y Harry cruzó los dedos debajo de la mesa.
El pelirrojo le dio un golpe amistoso en el hombro a su mejor y le lanzó una mirada agradecida. Sentaba bien oír que había alguien que quería tenerte a tu lado después de que sus hermanos se pelearan por no tenerle en el equipo cuando jugaban al Quidditch.
- Parece que a Harry ya le considera su amigo - Dijo Lily un poco más relajada, por lo menos en verano su hijo tendría un lugar a donde ir.
Molly y Lily se sonrieron por la amistad de sus hijos mientras que Arthur también respiraba un poco más tranquilo, podía ver que Ron tenía serios problemas de autoestima, tal vez estar con Harry le ayudase.
Un segundo más tarde, el sombrero gritó: ¡GRYFFINDOR! Harry aplaudió con fuerza, junto con los demás, mientras que Ron se desplomaba en la silla más próxima.
—Bien hecho, Ron, excelente —dijo pomposamente Percy Weasley, por encima de Harry, mientras que Zabini, Blaise era seleccionado para Slytherin.
Por fin aplaudieron por última vez al último estudiante de los que acababan de terminar el segundo curso. Por fin, pensaron algunos, las Selecciones siempre se hacían eternas y tenían más que de sobra con una sola al año.
- Ja, a mí sí me nombraron, Greengrass - Dijo Blaise sonriéndole con chulería a Daphne, cosa que ella ignoró.
La profesora McGonagall enrolló el pergamino y se llevó el Sombrero Seleccionador. Harry miró su plato de oro vacío. Acababa de darse cuenta de lo hambriento que estaba. Los pasteles le parecían algo del pasado. Albus Dumbledore se había puesto de pie. Miraba con expresión radiante a los alumnos, con los brazos muy abiertos, como si nada pudiera gustarle más que verlos allí.
- Es que es verdad - Dijo Dumbledore fingiendo estar ofendido de que alguien no pudiera ver a la legua lo encantado que estaba de recibir a sus queridos alumnos.
- Lo sabemos, profesor - Dijeron algunos.
- ¿Qué sería Hogwarts sin nuestro querido Dumbledore? - Preguntó retóricamente Ted Tonks divertido por la mirada complacida del director.
- Ves, Dumbledore, podrías ser un gran director, pero tu estúpida ideología del bien común pone en peligro a esos alumnos que tanto dices apreciar – Dijo Harry mirando fijamente a Dumbledore que bajaba la cabeza algo avergonzado.
—¡Bienvenidos! —dijo—. ¡Bienvenidos a un año nuevo en Hogwarts! Antes de comenzar nuestro banquete, quiero deciros unas pocas palabras. Y aquí están, ¡Papanatas! ¡Llorones! ¡Baratijas! ¡Pellizco!... ¡Muchas gracias!
Todos aplaudieron, pero nadie tan fuerte como Sirius, quien aplaudía dramáticamente y se secaba unas lágrimas imaginarias.
- Unas palabras tan bonitas… No puedo reprimir mis sentimientos… - Dijo mientras fingía un llanto y se apoyaba en Remus para continuar ese estúpido acto. Harry rodó los ojos, pero muchos rieron, sobre todo los bromistas del pasado.
Will soltó una risita mientras que su esposa los miraba desconcertada.
- ¿Por qué siempre parte el año con un discurso tan poco… ortodoxo? - Preguntó Lily sinceramente curiosa.
- Porque pienso que lo mejor es que todos disfrutemos de una deliciosa cena antes de amargar la noche con restricciones o malas noticias - Le contestó el director sonriendo.
Mientras tanto, en la tercera generación, los chicos s desilusionaron.
- Que lastima, la abuela Minnie no dice esas cosas en los discursos de inició, se nota que en ese tiempo eran geniales – Dijo James Sirius mientras Hermione sonreía, sin duda fueron buenos momentos.
Se volvió a sentar. Todos aplaudieron y vitorearon. Harry no sabía si reír o no.
- Lo mismo pensé yo la primera vez que hizo eso - Le confirmó Lily a su hijo.
- A mí me fascinaban esos tipos discursos – Aceptó el animago.
- No lo dudo, de esa forma el banquete comenzaba antes – Comentó Tonks, y por la expresión de su tío había dado en el clavo.
—Está... un poquito loco, ¿no? —preguntó con aire inseguro a Percy.
- ¡Harry! - le reprendió Lily.
- Oh vamos, mamá, sabes que todo el mundo lo piensa, pero para mí eso es lo único bueno que tiene Dumbledore, si hubiese sido siempre así y no lo que en verdad es, hasta lo consideraría un amigo – Dijo Harry con tranquilidad.
—¿Loco? —dijo Percy con frivolidad—. ¡Es un genio! ¡El mejor mago del mundo! Pero está un poco loco, sí.
- ¡Percy! - Protestó en ese momento Molly sonrojándose violentamente al igual que su hijo mencionado.
Dumbledore se río
- Oh, que muchacho tan agradable, me siento muy alagado.
- ¿Por lo de genio o por lo de loco? - Preguntó con malicia Harry.
- Teddy - Protestó Lily ligeramente avergonzada.
Dumbledore junto con unos cuantos se rieron y otros muchos lucharon contra sus sonrisas.
¿Patatas, Harry? Harry se quedó con la boca abierta. Los platos que había frente a él de pronto estuvieron llenos de comida. Nunca había visto tantas cosas que le gustara comer sobre una mesa: carne asada, pollo asado, chuletas de cerdo y de ternera, salchichas, tocino y filetes, patatas cocidas, asadas y fritas, pudín, guisantes, zanahorias, salsa de carne, salsa de tomate y, por alguna extraña razón, bombones de menta.
- ¿Bombones de menta? - Preguntaron algunos curiosos. Los Granger no dijeron nada, pero estaba claro que tampoco entendían que hacían los caramelos de menta entre toda esa comida.
- Siempre suele haber algún tipo de caramelos por algún lado, nunca lo entendí - Comentó Andrómeda Tonks.
Los merodeadores y los Prewett se rieron y se miraron entre ellos conocedores del secreto.
- James, cariño, ¿tienes algo que ver con eso? - Preguntó Lily dulcemente.
- Por una vez lo de los caramelos no es cosa mía - Dijo James - Ni de ninguno de los merodeadores.
Molly fulminó con la mirada a sus hermanos.
- Nosotros tampoco tenemos nada que ver - Dijeron ambos al mismo tiempo.
Alice miró a Frank y Andrómeda a su marido.
- ¿Por qué me miras a mí? - Preguntó Frank - Si yo nunca hago nada malo
- ¿A qué viene esa mirada? - Preguntó Ted a su esposa.
Minerva puso los ojos en blanco.
- Lo de los caramelos de menta es cosa de Albus, y su afición a cualquier dulce mágico y muggle.
El director sonrió pícaramente cuando fue descubierto.
Los Dursley nunca habían matado de hambre a Harry, pero tampoco le habían permitido comer todo lo que quería. Dudley siempre se servía lo que Harry deseaba, aunque no le gustara.
- Ese cerdo primo tuyo, debería estar en la mesa con una manzana en la boca y no sobre una silla - Se aventuró a decir George.
- ¡Ay por Merlín no! - Se escandalizó la metamorfomaga - Eso sabría peor que la gragea sabor a trol.
Todos comenzaron a reír entre a la burla de la joven, Sirius levantaba los pulgares en admiración, Andrómeda negaba con la cabeza, aunque también estaba sonriendo y Remus le daba unas palmadas de apoyo en la espalda.
Harry llenó su plato con un poco de todo, salvo los bombones de menta, y comenzó a comer. Todo estaba delicioso.
—Eso tiene muy buen aspecto —dijo con tristeza el fantasma de la gola, observando a Harry mientras éste cortaba su filete.
—¿No puede...?
- ¿Cómo iba a poder comer un fantasma? - Preguntó Ron mirando a su amigo como si estuviese loco.
- Para el Harry del libro hacía solo un mes no existía la magia así que cualquier cosa parecía posible - Se defendió fulminando al pelirrojo con la mirada - Se habría creído que existe comida fantasma y no es tan descabellado porque, después de todo, sí existe el papel fantasma y no veo cómo puedes matar a un trozo de papel.
- Pues... No tengo ni idea - Admitió Hermione.
- Vaya, Harry - Silbó Fred fingiendo estar impresionado.
- ¿Cuántas cosas has encontrado ya para las que Hermione no tiene explicación? – Preguntó George, el ojiverde solo encogió lo hombros no dándole importancia al asunto.
—No he comido desde hace unos cuatrocientos años —dijo el fantasma—. No lo necesito, por supuesto, pero uno lo echa de menos. Creo que no me he presentado, ¿verdad? Sir Nicholas de Mimsy-Porpington a su servicio.
- ¿Se llama Nicholas? - Preguntó Frank perplejo. Varias personas se rieron y Frank se encogió ante la mirada fulminante de Alice - Es que siempre ha sido Nick casi decapitado.
- Es obvio que antes de que alguien le pusiera ese ridículo nombre el debió de tener otro - Gruñó Alice - ¿Y tú eras de los primeros de la clase?
Algunos soltaron risitas por lo bajo.
Fantasma Residente de la Torre de Gryffindor.
—¡Yo sé quién es usted! —dijo súbitamente Ron—. Mi hermano me lo contó. ¡Usted es Nick Casi Decapitado!
- Y su sensibilidad sale a flote - Dijo Ginny negando divertida.
- Pero todos lo conocemos así - Se defendió el pelirrojo.
James le había quitado el hechizo a su amigo, ya que Lily le dijo que lo hiciera.
- Bueno el pelirrojo tiene razón - Dijo Sirius - Para nosotros siempre será Nick casi decapitado, nada de Nicholas Mimsy y un demonio – Finalizó.
- Sirius Black - Dijo la señora Weasley - O controlas tu modo de hablar o yo misma te enseñaré a controlarlo – Finalizó seria haciendo que el pelinegro tragara en seco.
- Molly es estupenda - Dijo Lily - Ni la profesora McGonagall lo puede dejar callado y temblando - Le sonrió a la matriarca de los Weasley.
- Claro, las consuegras se ponen de acuerdo – Susurró el animago mientras James le daba palmadas en la espalda riendo.
—Yo preferiría que me llamaran Sir Nicholas de Mimsy... —comenzó a decir el fantasma con severidad, pero lo interrumpió Seamus Finnigan, el del pelo color arena.
—¿Casi Decapitado? ¿Cómo se puede estar casi decapitado?
- Siempre es lo mismo - Dijo Remus con una media sonrisa - Cada año uno de primero le llama casi decapitado, pero siempre intenta que lo llames Sir Nicholas.
- La verdad es que es una buena pregunta - Dijo Will pareciendo tan perplejo como el Seamus del libro.
Incluso Dumbledore le dio la razón, ya que incluso en su primer año pasó lo mismo.
Sir Nicholas pareció muy molesto, como si su conversación no resultara como la había planeado.
—Así —dijo enfadado. Se agarró la oreja izquierda y tiró. Teda su cabeza se separó de su cuello y cayó sobre su hombro, como si tuviera una bisagra. Era evidente que alguien había tratado de decapitarlo, pero que no lo había hecho bien.
Varias muecas de asco se apreciaron en la sala. Will y Jane pusieron mala cara ante la descripción.
- Me preguntó cómo lo habrán intentado decapitar - Dijo James.
- Con un hacha mal afilada - Le dijo Harry.
- ¿Cómo lo sabes? – Preguntó su padre.
- Yo lo sé todo – Dijo Harry con simpleza sonriendo.
- Es cierto, algunos rumores dicen que su verdugo fue emborrachado por un enemigo - Dijo Fabian como cotilleo.
- Pues yo he oído que fue un novato que no tenía experiencia - Contradijo Gideon.
- En realidad creo que al verdugo era un antiguo pretendiente de la esposa de Nick - Contradijo Sirius.
Pronto todos los ex-Gryffindor estaban contando una versión completamente distinta de la historia.
Dumbledore sonrió mientras los veía discutir por qué Nick tenía mal cortada la cabeza mientras que los Granger se ponían cada vez más verdes con cada descripción más explícita de la muerte del fantasma.
Antes de que alguien hiciera otra pregunta Arthur continuó leyendo.
Pareció complacido ante las caras de asombro y volvió a ponerse la cabeza en su sitio, tosió y dijo: ¡Así que nuevos Gryffindors! Espero que este año nos ayudéis a ganar el campeonato para la casa. Gryffindor nunca ha estado tanto tiempo sin ganar. ¡Slytherin ha ganado la copa seis veces seguidas!
- ¿Siete? - Se escandalizó James, pero cerró la boca al sentir a Lily apretándole la mano, la miro y vio su mirada de "mejor cállate", y eso hizo.
El Barón Sanguinario se ha vuelto insoportable... Él es el fantasma de Slytherin. Harry miró hacia la mesa de Slytherin y vio un fantasma horrible sentado allí, con ojos fijos y sin expresión, un rostro demacrado y las ropas manchadas de sangre plateada. Estaba justo al lado de Malfoy que, como Harry vio con mucho gusto, no parecía muy contento con su presencia.
Malfoy reprimió un resoplido de asentimiento. A nadie le gustaba sentarse al lado del Barón Sanguinario. No era la compañía más... agradable que podías encontrar en el castillo y ni siquiera los estudiantes de su misma casa querían estar cerca. Tan solo los otros fantasmas mantenían una cierta amistad con él, excepto tal vez Él mirando al ojiverde
—¿Cómo es que está todo lleno de sangre? —preguntó Seamus con gran interés.
—Nunca se lo he preguntado —dijo con delicadeza Nick Casi Decapitado.
Hermione estuvo por preguntarle a Daphne, pero esta se le adelanto.
- No lo sabemos - Dijo la joven - Yo se lo pregunte una vez y solo me atravesó el muy infeliz – Bufo la rubia.
- ¿Profesor? – Preguntó ahora la castaña al director.
- Lo único que sé es que él fue a una misión y cuando regreso ya era un fantasma y estaba con esas manchas de sangre - Respondió el director ya que el sospechaba algo, pero no estaba seguro que fuera cierto.
- Oh - Dijo decepcionada la castaña.
- ¿Y Harry? – Preguntó Astoria y todos recordaron que dijeron que el chico era el único que hablaba con el fantasma. Harry la vio y ella y todos vieron su mirada ensombrecida.
- No deben saberlo hasta que aparezca en los libros, si acaso aparece, pero la razón por la que nos llevamos bien es porque estamos marcados por la tragedia – Dijo Harry, esto estremeció a todos los del presente y preocuparon a los del pasado.
Cuando hubieron comido todo lo que quisieron, los restos de comida desaparecieron de los platos, dejándolos tan limpios como antes. Un momento más tarde aparecieron los postres. Trozos de helados de todos los gustos que uno se pudiera imaginar; pasteles de manzana, tartas de melaza, relámpagos de chocolate, rosquillas de mermelada, bizcochos borrachos, fresas, jalea, arroz con leche... Mientras Harry se servía una tarta, la conversación se centró en las familias.
—Yo soy mitad y mitad —dijo Seamus—. Mi padre es muggle. Mamá no le dijo que era una bruja hasta que se casaron. Fue una sorpresa algo desagradable para él. Los demás rieron.
- No es de extrañar - Dijo el señor Granger, pero al ver algunas malas miradas se apresuró a explicar - No es que tenga algo en contra de los brujos, es sólo que es un secreto demasiado importante como para ocultarlo por tanto tiempo, eso resquebraja la confianza.
Algunos hicieron muecas ante aquello.
- Es cierto, no me parece una forma adecuada de empezar un matrimonio - Comentó Ted muy indignado - Es decir, te acabas de casar y te das cuenta de que en realidad no conoces a tu mujer. Es imposible que un matrimonio dure que no se es sincero con su pareja.
- Hombre, tampoco es como si les dijéramos todos nuestros secretos - Dijo Andrómeda poniendo los ojos en blanco.
- ¿Qué quieres decir? ¿Cómo que no me lo cuentas todo? ¡Pero si yo te he contado todos mis secretos! - Dijo Ted mirando horrorizado y estupefacto a su esposa.
- Hay cosas que los hombres en realidad no quieren saber de nosotras - Dijo Andrómeda misteriosamente.
Repentinamente James, Sirius, Frank, Arthur y Will miraron a sus esposas (en el caso de Sirius, novia) con clara interrogación queriendo saber si les ocultaban algo.
Todas ellas se sonrojaron ligeramente, e incluso en el caso de Lily sonrió maquiavélicamente, aquella incertidumbre tendría a James mordiéndose las uñas durante mucho tiempo
—¿Y tú, Neville? —dijo Ron.
—Bueno, mi abuela me crió y ella es una bruja —dijo Neville
Se hizo un repentino silencio en la estancia.
- ¿Cómo que ella te…? - Empezó a preguntar Alice sin poder terminar la frase mirando a su hijo que bajo la cabeza.
- ¿Por qué mi Madre te crio, Neville? ¿Dónde estamos nosotros? - Preguntó Frank angustiado a su hijo que no respondió.
Alice y Frank se miraron angustiados antes de que Alice rompiera a llorar, ambos se abrazaron. Después de un segundo Alice se apartó bruscamente y abrazo a su hijo mientras lo abrazaban con fuerza.
Frank pronto se acercó a ellos y les rodeó en un abrazo.
- No sabemos si… - Dijo Canuto intentando calmar los ánimos al mismo tiempo que tragaba el repentino nudo que se le había quedado atascado en la garganta
Nadie dijo nada, todos los del pasado pensaban lo mismo, si a Alice y a Frank no le había pasado nada, ¿Por qué iba a vivir su hijo solo con la madre de Frank?
Alice miró a James y a Lily y después volvió la mirada hacia su marido, por lo menos habían muertos los dos juntos, no podría soportar perder a Frank, pero le mataba dejar a su hijo solo en el mundo, como Harry, era otro huérfano…
- No están muertos – Dijo Harry.
Todos se quedaron en un completo silencio y miraron al ojiverde. Los Longbottom lo miraban completamente esperanzados.
- Lo sabrán a su tiempo, pero debería decirles que algunas veces, la muerte no es lo peor que te puede pasar – Dijo Harry con una mirada muy seria.
—, pero la familia creyó que yo era todo un muggle, durante años. Mi tío abuelo Algie trataba de sorprenderme descuidado y forzarme a que saliera algo de magia de mí. Una vez casi me ahoga, cuando quiso tirarme al agua en el puerto de Blackpool, pero no pasó nada hasta que cumplí ocho años.
- Algie, maldito anciano senil, ya vera lo que le are cuando lo vea - Dijo molesto Frank al escuchar las cosas que le hacía a Neville.
- ¡Frank! – Escandalizada Augusta Longbottom.
- No, mamá, no me importa, con mi hijo nadie se mete, nadie – Dijo Frank molesto.
El tío abuelo Algie había ido a tomar el té y me tenía cogido de los tobillos y colgando de una ventana del piso de arriba, cuando mi tía abuela Enid le ofreció un merengue y él, accidentalmente, me soltó.
- Ese maldito, me asegurare que compartan el destino de los Dursley – Gritó esta vez Alice y recibió el apoyo de todos los bromistas y de su pelirroja amiga, pero algunos de los del presente se tensaron, no creí que fuera el mismo de los Dursley, el de ellos fue muy terrible, pero se lo merecían.
Pero yo reboté, todo el camino, en el jardín y la calle. Todos se pusieron muy contentos. Mi abuela estaba tan feliz que lloraba. Y tendríais que haber visto sus caras cuando vine aquí. Creían que no sería tan mágico como para venir. El tío abuelo Algie estaba tan contento que me compró mi sapo.
- Puedo hacer hecho mucho más que solo cómprate un sapo, ¿no crees? - Le dijo Ron a su compañero.
- Trata de decírselo de frente - Comentó Neville que en ese tiempo también tenía la confianza por los suelos.
- Pues Harry podría hacerlo, recuerda que se enfrentó a tu abuela por tu varita, se enfrentaría a quien sea con tal de ayudar – Dijo Hermione mientras todos miraban a Harry que sonreía.
Al otro lado de Harry, Percy Weasley y Hermione estaban hablando de las clases.
- Merlin, Hermione. ¿Es que no puedes parar ni un segundo?
- Acababa de llegar, Ron. Estaba muy emocionada.
El chico levantó una ceja.
- ¿Y qué excusa tienes para los cinco años siguientes?
Hermione se le quedó mirando y la señora Weasley intervino.
- La pregunta sería ¿qué excusa tienes tú, jovencito, para no ser tan aplicado como ella? Incluso como Harry.
Hermione la miró, agradecida por el cumplido, mientras Ron esbozaba una sonrisa.
- Ah, eso tiene una respuesta muy sencilla, mamá. Harry es un genio y es que no necesito emplearme a fondo si la tengo a ella.
Molly sacudió la cabeza.
- No creo que vaya a estar constantemente a tu lado.
- Pues yo creo que sí - Dijo Ron sin pensar. Sabiendo que nada le gustaría más en el mundo que tener a su amiga siempre junto a él. En el instante en el que se percató de lo que había dicho, enrojeció y evitó mirar a Hermione a la cara.
La chica sonrió tímidamente y se ruborizó. Luego pensó que, evidentemente, Ron solo lo había dicho porque así podría seguir aprovechando sus capacidades y no porque quisiera pasar tiempo con ella. Eso la entristeció, pero sacudió la cabeza y se centró en la lectura, eso era lo importante.
Molly, quien había observado las reacciones de su hijo y Hermione con ternura en sus ojos, pensando que era increíble que ninguno de los dos se diese cuenta de los sentimientos que sentían entre ellos.
(«Espero que empiecen en seguida, hay mucho que aprender; yo estoy particularmente interesada en Transformaciones, ya sabes, convertir algo en otra cosa, por supuesto parece ser que es muy difícil. Hay que empezar con cosas pequeñas, como cerillas en y todo eso...»)
- ¡Esa es mi hija! - Dijo Jane muy orgullosa del desempeño académico que estaba mostrando su hija. Will frunció un poco el ceño, quería que su hija estudiase, no iba a decir lo contrario, pero también tenía que hacer amigos.
- Cornamenta a ti no te recuerda a nadie ese comportamiento de alguna modelo y estudiosa - Preguntó Canuto mirando si ningún disimulo a Lily.
- Black, el hecho de que fuera la mejor en clase me convierte en alguien capaz de darte una paliza en duelos, yo que tu empezaba a comportarme mejor - Dijo Lily con una voz dulce y cordial que no engañaba a nadie.
Marlene y Alice se rieron discretamente recordando las muchas veces Lily mandaba a Sirius al lago negro para que dejarla de molestarla.
James se rio orgulloso de su esposa y miró la cara preocupada de William Granger.
- No se preocupe, estoy seguro de que Hermione hizo buenos amigos.
Will le sonrió agradecido.
Harry, que comenzaba a sentirse reconfortado y somnoliento, miró otra vez hacia la Mesa Alta. Hagrid bebía copiosamente de su copa. La profesora McGonagall hablaba con el profesor Dumbledore. El profesor Quirrell, con su absurdo turbante, conversaba con un profesor de grasiento pelo negro, nariz ganchuda y piel cetrina.
- ¡¿Snape es profesor?! - Preguntó James horrorizado, Sirius y Remus asintieron con la cabeza - Espero sinceramente que no te hayas ensañado con nuestro hijo, Snape - Ahora se veía serio y un poco amenazante, pero Severus ni se inmutó.
- No creo que Se…Snape sea tan rencoroso como para tomarla con un niño inocente - Dijo Lily, sinceramente esperaba que eso fuera cierto, Snape no mostró emoción alguna, pero a Harry le pareció ver un leve destello de culpa en los ojos negros de su profesor.
- Él sólo te dejo ver su lado bueno Lily, pero me temo que te equivocas - Dijo James seriamente.
- ¿Acaso tuvo un lado bueno ese bastardo? – Preguntó Harry mirando Snape con desprecio, esto desconcertó a muchos.
Todo sucedió muy rápidamente. El profesor de nariz ganchuda miró por encima del turbante de Quirrell, directamente a los ojos de Harry... y un dolor agudo golpeó a Harry en la cicatriz de la frente.
- ¿Qué? ¿Por qué? - Preguntó el matrimonio Potter al unísono.
- Supongo que la explicación saldrá más adelante - Dijo Harry intentando ocultar de la vista su cicatriz, ya que muchos se volvieron hacia él y miraban su frente expectante.
—¡Ay! —Harry se llevó una mano a la cabeza.
—¿Qué ha pasado? —preguntó Percy
—N-nada.
- ¿Te dolió la cicatriz? – Preguntó Lily preocupada, el chico asintió - Eso es muy extraño - la joven pensó que ese hecho sería algo relevante conforme avanzara la historia.
El dolor desapareció tan súbitamente como había aparecido. Era difícil olvidar la sensación que tuvo Harry cuando el profesor lo miró, una sensación que no le gustó en absoluto. —¿Quién es el que está hablando con el profesor Quirrell? —preguntó a Percy.
—Oh, ¿ya conocías a Quirrell, entonces? No es raro que parezca tan nervioso, ése es el profesor Snape. Su materia es Pociones, pero no le gusta... Todo el mundo sabe que quiere el puesto de Quirrell. Snape sabe muchísimo sobre las Artes Oscuras.
- Pero no lo aprendió de la manera correcta – Comentó de forma sombría Lily enviándole un reproche a su antiguo amigo.
- Como todo Mortífago que se precie - Dijo James con repugnancia, pero se calló al ver la mirada triste de su esposa.
A Lily aún le dolía que el que solía ser su mejor amigo se haya unido a Voldemort y a gente que cazaba, torturaba y mataba a magos y brujas que eran de familia muggle, justo como ella.
Harry vigiló a Snape durante un rato, pero el profesor no volvió a mirarlo. Por último, también desaparecieron los postres, y el profesor Dumbledore se puso nuevamente de pie. Todo el salón permaneció en silencio.
—Ejem... sólo unas pocas palabras más, ahora que todos hemos comido y bebido. Tengo unos pocos anuncios que haceros para el comienzo del año. » Los de primer año debéis tener en cuenta que los bosques del área del castillo están prohibidos para todos los alumnos. Y unos pocos de nuestros antiguos alumnos también deberán recordarlo. Los ojos relucientes de Dumbledore apuntaron en dirección a los gemelos Weasley.
- Ugghh noo - Gimió Molly tapándose la cara con horror y frustración.
Fabian y Gideon se dirigieron miradas divertidas antes de chocar las manos con complicidad.
Arthur por otro lado sonreía con una mezcla de orgullo y aceptación.
- Está clarísimo que los gemelos iban a ser como tus hermanos, querida - Dijo Arthur rodeando con un brazo a su esposa consolándola.
- Tenía la esperanza que heredaran un poco más de tu carácter y fueran buenos alumnos.
- Que vayan a ser bromistas no quiere decir que no vayan a ser buenos estudiantes, tus hermanos eran increíblemente revoltosos, pero sus notas fueron siempre excelentes - Dijo su marido.
Molly miró como sus hermanos felicitaban a sus gemelos por ser lo suficientemente locos y revoltosos como para meterse en el bosque prohibido.
- Espero que tengas razón, pero Arthur es el bosque prohibido podría pasarles cualquier cosa.
- No te preocupes, Molly estoy seguro de que estarán bien - Dijo Sirius - Nosotros siempre estábamos en el bosque prohibido y nunca nos pasó nada demasiado grave.
Aquello no tranquilizó demasiado Molly.
- Albus no deberías reírte cuando hablas del bosque prohibido, deberías estar fulminando con la mirada a los gemelos Weasley del libro - Amonestó Minerva a Dumbledore
Este puso cara de pena.
- Pero es que…- Dijo Albus pareciendo un perrito apaleado.
- Es que ¡nada, Albus! Deberías ser más firme con los alumnos - Dijo la subdirectora tajante.
Albus compuso un mohín mientras que los merodeadores y los Prewett aguantaban la risa, Albus Dumbledore siempre había sido un poco-demasiado blando con los niños problemáticos y traviesos.
- ¿Por qué se llama el bosque prohibido? - Preguntó Jane.
- Porque hay toda clase de criaturas peligrosas que pueden matarte - Contestó Lily
Will y Jane se vieron completamente horrorizados.
- No es para tanto - Dijo Hagrid - Yo voy de continuo y nunca me ha pasado nada.
- Eso es porque te gustan todas y cada una de las criaturas peligrosas que hay en el bosque, y todas te conocen y te aprecian hasta cierto punto - Contestó Minerva siendo lo más diplomática posible - Pero el resto de los alumnos pueden salir gravemente lastimados por entrar en el bosque, por eso está prohibido - Terminó la subdirectora fulminando con la mirada a Sirius, James, Remus, Fabian y Gideon.
- Me imagino que entraban mucho en ese bosque - Dijo Will señalando a las cinco víctimas de las miradas fulminantes de McGonagall.
- Es divertido - Dijo James encogiéndose de hombros.
- ¡Divertido, James! - Protestó Lily fulminándolo con la mirada - Con esa actitud lo único que vas a conseguir es que tu hijo vea el bosque prohibido un parque de atracciones.
—El señor Filch, el celador, me ha pedido que os recuerde que no debéis hacer magia en los recreos ni en los pasillos. » Las pruebas de quidditch tendrán lugar en la segunda semana del curso. Los que estén interesados en jugar para los equipos de sus casas, deben ponerse en contacto con la señora Hooch.
- Tienes que presentarte para tu segundo año - Le dijo James a su hijo - Si te termina gustando el Quidditch estoy seguro de que serás un gran jugador - Dijo él sonriendo, a lo que Harry le devolvió una sonrisa aún más grande, pensando en cómo reaccionaría su padre al enterarse.
» Y, por último, quiero deciros que este año el pasillo del tercer piso, del lado derecho, está fuera de los límites permitidos para todos los que no deseen una muerte muy dolorosa.
Todos y cada uno de los padres de la sala se estremecieron y fulminaron con la mirada a Albus Dumbledore.
- ¿Qué significa eso, profesor? - Preguntó James mirando terriblemente serio al director - Espero que sea alguna clase de broma porque no puede esperar que a MI hijo le digan que algo está prohibido y no vaya a investigar.
- No, solo tu hijo James, cualquiera de mis hijos ante la palabra prohibido solo querría saber más que es lo que oculta ese piso - Dijo Arthur seriamente.
- Todos los niños de Hogwarts que hay en ese comedor querrían ver porque está prohibido - Dijo McGonagall bufando – Sobre todo con el tono de teatralidad que le puso Albus, ¿En que estabas pensando?
Albus se encogió ante las miradas fulminantes que le dirigían todos los padres presentes.
Harry río, pero fue uno de los pocos que lo hizo.
—¿Lo decía en serio? —murmuró a Percy.
—Eso creo —dijo Percy, mirando ceñudo a Dumbledore—. Es raro, porque habitualmente nos dice el motivo por el que no podemos ir a algún lugar. Por ejemplo, el bosque está lleno de animales peligrosos, todos lo saben. Creo que, al menos, debió avisarnos a nosotros, los prefectos.
- Creo que ese chico es un poco egocéntrico – Comentó Canuto.
- ¡Sirius!, podrías moderar tus comentarios un poco – Exclamó Lily señalando al joven pelirrojo frente a ellos.
- Descuide – Habló Percy - Ese solo es uno de mis tantos errores - para nadie paso desapercibido como bajaba la cabeza, avergonzado, sea lo que sea que haya pasado, debió ser muy fuerte.
—¡Y ahora, antes de que vayamos a acostarnos, cantemos la canción del colegio! —exclamó Dumbledore. Harry notó que las sonrisas de los otros profesores se habían vuelto algo forzadas.
- Siempre pasa lo mismo y no sé porque - Dijo el director extrañado - Es algo muy divertido.
Los demás profesores bajaron la mirada, podía ser divertido hacerlo una vez, pero llevaban décadas haciendo lo mismo y había perdido su gracia.
Dumbledore agitó su varita, como si tratara de atrapar una mosca, y una larga tira dorada apareció, se elevó sobre las mesas, se agitó como una serpiente y se transformó en palabras. —¡Que cada uno elija su melodía favorita! —dijo Dumbledore—. ¡Y allá vamos! Y todo el colegio vociferó:
Hogwarts, Hogwarts, Hogwarts, enséñanos algo, por favor. Aunque seamos viejos y calvos o jóvenes con rodillas sucias, nuestras mentes pueden ser llenadas con algunas materias interesantes. Porque ahora están vacías y llenas de aire, pulgas muertas y un poco de pelusa. Así que enséñanos cosas que valga la pena saber, haz que recordemos lo que olvidamos, hazlo lo mejor que puedas, nosotros haremos el resto, y aprenderemos hasta que nuestros cerebros se consuman.
Cada uno terminó la canción en tiempos diferentes.
- Eso era una cacofonía de desafinados - Dijo Nott recordando cada vez que cantaban la canción.
Al final, sólo los gemelos Weasley seguían cantando, con la melodía de una lenta marcha fúnebre.
- Jajaja - Se rieron muchos - Ustedes son geniales, chicos – Exclamó Fabián.
- Nos enorgullecen, pequeños Weasley – Corroboró Gideon.
- Sin duda el título de bromista estuvo seguro en sus manos – Comentó Sirius.
- Muy ingenioso de verdad – Terminó James.
Los gemelos Weasley se pusieron de pie y dieron exageradas reverencias a los bromistas que fueron su inspiración.
Dumbledore los dirigió hasta las últimas palabras, con su varita y, cuando terminaron, fue uno de los que aplaudió con más entusiasmo.
—¡Ah, la música! —dijo, enjugándose los ojos—. ¡Una magia más allá de todo lo que hacemos aquí! Y ahora, es hora de ir a la cama. ¡Salid al trote! Los de primer año de Gryffindor siguieron a Percy a través de grupos bulliciosos, salieron del Gran Comedor y subieron por la escalera de mármol. Las piernas de Harry otra vez parecían de plomo, pero sólo por el exceso de cansancio y comida. Estaba tan dormido que ni se sorprendió al ver que la gente de los retratos, a lo largo de los pasillos, susurraba y los señalaba al pasar; o cuando Percy en dos oportunidades los hizo pasar por puertas ocultas detrás de paneles corredizos y tapices que colgaban de las paredes. Subieron más escaleras, bostezando y arrastrando los pies y, cuando Harry comenzaba a preguntarse cuánto tiempo más deberían seguir, se detuvieron súbitamente. Unos bastones flotaban en el aire, por encima de ellos, y cuando Percy se acercó comenzaron a caer contra él.
—Peeves —susurró Percy a los de primer año—. Es un duende, lo que en las películas llaman poltergeist. —Levantó la voz—: Peeves, aparece.
- Ahora que lo pienso, eso me recuerda...- Preguntó sorprendido y burlón Will mirando de refilón a su esposa - Un poltergeist querida...
Jane se sonrojó y lo fulminó con la mirada.
- Ni una palabra Granger o dormirás en el sofá.
Will se rio, pero no dijo nada
Cuando su esposa no le prestaba atención se acercó a James Potter y le susurró.
- Yo y un par de amigos le gastamos a ella y a otras dos chicas una broma en la universidad, les dijimos que en los dormitorios de chicas de la universidad había un poltergeist en los baños y que atacaba a las chicas que encendían una vela por las noches, las desafiamos a hacerlos…y bueno digamos que las dimos un buen susto.
James tuvo que contener la carcajada que estaba a punto de salir de su boca.
- Es una pena que en el mundo mágico no puedan hacerse esa clase de bromas.
Will le dio la razón.
La respuesta fue un ruido fuerte y grosero, como si se desinflara un globo. —¿Quieres que vaya a buscar al Barón Sanguinario?
- Si lo amenazas tan pronto con el Barón Sanguinario jamás conseguirás que te respete - Dijo Bill, que también había tenido sus problemas con Peeves por ser prefecto.
- ¿Y qué se puede hacer sino? - Preguntó Percy a la defensiva - ¡No hace caso a nada más!
- Nosotros le ofrecíamos participar en nuestra siguiente broma - Dijo Sirius.
- Hay hechizos que funcionan con él para que te deje en paz - Ofreció Remus - A lo mejor en algún momento te podemos enseñar alguno.
- O puedes ir con Harry, Peeves le tiene miedo y más si esta aburrido y quiere entretenerse – Dijo Ron sonriendo a su amigo.
Se produjo un chasquido y un hombrecito, con ojos oscuros y perversos y una boca ancha, apareció, flotando en el aire con las piernas cruzadas y empuñando los bastones.
—¡Oooooh! —dijo, con un maligno cacareo—. ¡Los horribles novatos! ¡Qué divertido! De pronto se abalanzó sobre ellos. Todos se agacharon.
—Vete, Peeves, o el Barón se enterará de esto. ¡Lo digo en serio! —gritó enfadado Percy Peeves hizo sonar su lengua y desapareció, dejando caer los bastones sobre la cabeza de Neville.
- A Peeves le hace falta una nueva dosis de medicina - Dijo James sonriendo con malicia, sonrisa a la cual rápidamente se le unieron Canuto y Lunático al igual que los dos del presente.
- Nunca supe qué fue lo que le hicieron a ese maldito duende para que dejara tranquilo a todos los Gryffindor durante todo séptimo - Dijo Lily admirada. Al escuchar esas palabras todos en la sala prestaron atención, sorprendidos de que alguien haya sido capaz de controlar al duende.
- Ese es un secreto, amor, te lo diré solo cuando esté seguro que nadie nos escuchará - Dijo James sonriéndole a su esposa. Dejando a muchos con la curiosidad.
- Pues no debe ser nada comparado con lo que le hizo Harry, le tiene pavor que lo adula más que Dumbledore, además de que es amigo de Ginny y Luna – Dijo Ron sonriendo divertido mientras todos miraban a Harry que miraba tranquilo al señor Weasley.
Lo oyeron alejarse con un zumbido, haciendo resonar las armaduras al pasar.
—Tenéis que tener cuidado con Peeves —dijo Percy, mientras seguían avanzando—. El Barón Sanguinario es el único que puede controlarlo, ni siquiera nos escucha a los prefectos.
- No es cierto, también le obedece a Dumbledore – Apuntó James.
- Y en ocasiones también a nosotros – Agregó Sirius - Además un prefecto no tiene el rango suficiente como para hacerle caso.
Tres severos golpes provenientes de Lily, Remus y Hermione cayeron sobre el hombre que no se lo esperaba.
Ya llegamos. Al final del pasillo colgaba un retrato de una mujer muy gorda, con un vestido de seda rosa.
Las otras casas se inclinaron curiosas hacia delante en sus asientos porque ningún alumno tenía permitido entrar en las salas comunes de las otras casas y, por lo tanto, cada uno conocía una sola. Con la excepción del ojiverde.
En cambio, los leones miraban a los demás con los ojos entrecerrados, sin saber cómo sentirse porque todos fuesen a saber dónde estaba y cómo era su sala común. Bueno, contaban en que la Señora Gorda no dejase pasar a nadie que no fuese Gryffindor, aunque tuviesen la contraseña y ella los conocía a todos.
—¿Santo y seña? —preguntó.
—Caput draconis —dijo Percy, y el retrato se balanceó hacia delante y dejó ver un agujero redondo en la pared. Todos se amontonaron para pasar (Neville necesitó ayuda)
- Podrías dejar de fijarte en todo ¿No, Harry? - Le dijo Neville entre serio y divertido mientras algunos reían.
y se encontraron en la sala común de Gryffindor; una habitación redonda y acogedora, llena de cómodos sillones. Percy condujo a las niñas a través de una puerta, hacia sus dormitorios, y a los niños por otra puerta. Al final de una escalera de caracol (era evidente que estaban en una de las torres) encontraron, por fin, sus camas, cinco camas con cuatro postes cada una y cortinas de terciopelo rojo oscuro. Sus baúles ya estaban allí. Demasiado cansados para conversar, se pusieron sus pijamas y se metieron en la cama.
—Una comida increíble, ¿no? —murmuró Ron a Harry, a través de las cortinas—. ¡Fuera, Scabbers! Te estás comiendo mis sábanas. Harry estaba a punto de preguntar a Ron si le quedaba alguna tarta de melaza,
- Tú y la tarta de melaza - Le dijo Ginny sonriendo, Harry le sonrió de vuelta divertido y la lectura continuó.
pero se quedó dormido de inmediato. Tal vez Harry había comido demasiado, porque tuvo un sueño muy extraño. Tenía puesto el turbante del profesor Quirrell, que le hablaba y le decía que debía pasarse a Slytherin de inmediato, porque ése era su destino.
- De eso nada, Quirrell - Dijo James a la defensiva, señalando amenazadoramente al libro -Él es un Gryffindor de pies a cabeza.
A su lado Lily puso los ojos en blanco, en serio, tenía la impresión de que su hijo Harry sería más maduro que su novio, incluso aunque el ojiverde tuviera apenas un año.
Marlene se contuvo de decirle a James que su hijo hablaba parsel y que ese ya era de por si suficiente motivo como para estar en la casa verde y plata, por no decir de los momentos increíblemente astutos y agudos que tenía Harry en algunas ocasiones.
Harry contestó al turbante que no quería estar en Slytherin y el turbante se volvi6 cada vez más pesado. Harry intentó quitárselo, pero le apretaba dolorosamente, y entonces apareció Malfoy, que se burló de él mientras luchaba para quitarse el turbante. Luego Malfoy se convirtió en el profesor de nariz ganchuda, Snape, cuya risa se volvía cada vez más fuerte y fría...
- Que sueños tan…escalofriantes - Murmuró Albus Potter, y todos se mostraron de acuerdo con él, el simple hecho de conocer cómo era la risa de Voldemort ya resultaba apabullante.
Se produjo un estallido de luz verde y Harry se despertó, temblando y empapado en sudor.
- Esa… esa fue - Se asustó Lily.
- Parece que si - Se lamentó James abrazando a su mujer.
- La maldición asesina – Terminó Lunático.
- Es mucho pedir que al menos pueda dormir bien – Exclamó Lily con lagrima en los ojos, y de inmediato el azabache intensifico el abrazo, dejando que la chica apoyara la cabeza en su pecho ante la mirada dolida de varias personas.
Se dio la vuelta y se volvió a dormir. Al día siguiente, cuando se despertó, no recordaba nada de aquel sueño.
- Aquí termina – Informó Arthur que cerro el libro.
- Genial, entonces vamos al siguiente – Dijo Canuto emocionado.
- Espera, Sirius - le detuvo Alice - Recuerda que van a llegar más personas para leer los libros que faltan.
- Ella tiene razón - Dijo el profesor Dumbledore poniéndose de pie - Mientras esperamos su llegada, los demás pueden descansar, y no podrán tocar el siguiente libro - Dijo especialmente viendo a Canuto – No sabemos cuándo llegarán, pero estén atentos, mientras pueden salir a estirar las piernas y hablar de lo leído.
Algunos se quedaron en su sitio, otros salieron a recorrer los jardines, entre ellos estaban los Granger que salían a conocer más el colegio donde estaba su hija, acompañados de la profesora McGonagall que se ofreció a acompañarlos.
- Esto un desperdicio de tiempo si me lo preguntan - Volvió a hablar Canuto.
- Eso es lo bueno, Canuto, nadie te lo preguntó – Dijo Lunático sonriendo mientras los que estaban cerca reían.
Por su parte, James estaba esperando el momento de acercarse a su hijo, realmente quería conocerlo, saber y hablar con él por su propia boca y no por medio de los libros, pero por alguna razón no se sentía capaz. Ese adolescente era su hijo, pero James sólo tenía 17 años, le era demasiado extraño asimilar todo.
Pensó que tendría largos años para prepararse para ser padre hasta que llegara el momento en el cual su hijo primogénito necesitara consejos, pero debido a una serie de eventos que estaban fuera de su control se vio arrastrado a un futuro en el cual su hijo terminó con personas que lo detestaban y él no podía hacer nada para impedirlo ni cambiar los hechos.
Ya había visto la relación que tenía su hijo con Sirius, quien para Harry era un padre, ¿podía él imponerse por sobre su mejor amigo en la vida de Harry cuando ni siquiera sabía lo que habían vivido juntos? Se sentía profundamente agradecido con Sirius, pero una parte de él deseaba ocupar su lugar como padre en el corazón de Harry, y no sólo en su cabeza. James había tenido un padre a quien quería con el corazón por razones más allá de la sangre, Sirius lo había tenido por el simple hecho de lazos sanguíneos, conocía perfectamente la diferencia.
Por el momento el padre de corazón de Harry era Sirius, mientras que él era sólo una figura de la que había escuchado hablar y probablemente visto en fotos, a quien consideraba su padre por haberle dado la vida, nada más, por el momento.
Minutos antes, cuando estaba escuchando la selección y lo que el sombrero seleccionador había dicho, sus nervios se dispararon, pero aun así deseaba hablar con Harry y explicarle que él estaría orgulloso de él, aunque estuviera Slytherin, por el simple hecho de ser su hijo. El saber que todos los presentes en la sala sabían que Harry rompió la tradición eligiendo él y no el sombrero en no tener casa para tener amigos en cada casa, menos Lily y él lo hizo sentir vulnerable, como si estuviera a kilómetros de distancia de su hijo y no a un par de asientos.
Pero en ese momento comenzó a suceder algo extraño en el techo del Gran Comedor, las nubes que antes estaban se estaban arremolinando y se volvió de color rojo, esta estaba comenzando a descender.
La nube se detuvo unos metros encima de todos y se quedó quieta, dejando de girar, de repente la nube comenzó a agitarse y retorcerse y literalmente comenzó a arrojar bultos en capas negras que caían y se estrellaron contra el suelo del Gran comedor, Harry solo le tomo un segundo en darse cuenta de que los bultos eran en realidad personas, uno tras otro habían caído, eran alrededor de 18 personas tiradas en el piso cuando termino de escupir personas, la nube escarlata comenzó a desvanecerse, todos estaban expectantes, pero alertas al saber quiénes eran estas personas que intentaban levantarse.
- Imposible - Susurró Hermione que estaba a su derecha - Nadie puede aparecerse en Hogwarts
Pero antes de que alguien pudiera decir algo más se escuchó a uno de ellos gritar.
- Te dije que no lo tocaras, James - Dijo una voz de chica - Y mira lo que logramos, darnos un tremendo porrazo.
- Ya déjalo Rose, sabes perfectamente que tu primo no es muy inteligente que digamos – Dijo Teddy, pero la réplica que iba a decir James se quedó atorada en su garganta, pues acababan de levantar la vista y vio que ya no estaban en sala de los menesteres, y que en cambio estaban en el Gran Comedor, todos estaban expectantes ya que nadie se movía, solo Dumbledore que se acercaba a la mesa de Gryffindor y Harry que se acercó más a los chicos que cayeron de ese remolino. Fue cuando James alzo la mirada y se encontró con los ojos analíticos de Harry.
- Vaya mierda, no sé cómo, pero de alguna manera McGonagall nos trajo al Gran Comedor y mira que sabe leer mentes, incluso trajo a nuestro padre – Dijo James asustado señalando a Harry.
Harry alzo una ceja ante esto, y vio más analítico al chico, sin duda lo que decía el chico tenía coherencia, él decía que lo habían traído a él, sin duda era curioso ya que en este momento no podría ser posible y más al ver que el chico era casi de su misma edad lo cual significaba una cosa, venia del futuro, podría decir que era su hijo, Albus le dijo los nombres de sus dos hermanos, y además el chico era muy parecido a su padre James Potter, pero su análisis termino cuando vio al chico que era una copia exacta de él, excepto por pequeñas diferencias, sonrió imperceptiblemente al chico al ver a su hijo más joven que el que conoció, que sin fijarse de la sonrisa de Harry dijo.
- James, fíjate bien, el chico que esta frente a ti no es el papá que nosotros conocemos – Dijo Albus Potter.
- Pero que dices claro que… - Dijo James, pero fue interrumpido por su hermano.
- James, este Harry tiene quizás 16 años, así que sin duda él no es el padre que nosotros conocemos, aunque sin dudas si es nuestro padre – Dijo Albus Potter que miraba sonriente a su padre.
Todos estaban sorprendidos y en silencio, sin atreverse a hacer o decir algo.
Harry era el único del presente y pasado que conocía su futuro, ya había conocido a su hijo mediano, Albus Potter, este le dijo de sus hermanos, reconoció a uno, pero ahora quería saber cuál era su hija pequeña, pero su respuesta llegó cuando uno de los recién llegados, quizás la más pequeña del grupo, se acercó a Harry, tenía una mirada de curiosidad y un brillo en los ojos que la hacían ver muy tierna, la chica no despego su mirada de él y se acercó más, la niña esquivo la mano de James para detenerla y se paró frente a Harry, ignorando las miradas de todos, la niña puso su mano en la cara de Harry, pero él no la aparto, solo se dedicó a ver a la niña y a sonreír al ver como esta sonreía y decía las palabras que sin duda dejaron helados a todos.
- ¿Papá? ¿Eres tú?
Hola lectores! Aquí esta de nuevo esta historia reescrita. Es la típica historia de los libros, pero con algo de trama original. Espero les guste y me compartan su opinión, dependiendo de como les parezca la forma en que los estoy escribiendo, haré cambios durante la historia. Por ahora disfruten de la historia.
LewisNashSkoll
