¿Las hermanas Cullen no soportan a su "adorable cuñada"?

Después de la llegada de la encantadora Cruella, mejor conocida como Anne, a New York, los tres hermanos menores del magnate Edward Cullen se vieron juntos en el lujoso restaurant del segundo de ellos: Emmett Cullen; en donde según nuestras fuentes, las caras de Anne y Alice Cullen no fueron de alegría al ver a Rosalie Hale, la recocida modelo, entrar al restaurant y luego besar a su novio Emmett.

Se sabe que esta pareja lleva un año saliendo en una relación un tanto seria, pero ¿Rosalie será la futura señora Cullen? pues parece que no, ya que las hermanas del novio parecen odiarla.

Por su parte, la modelo no hace caso a ello, pero sí se puede apreciar el trato frío por parte de Rosalie hacia las hermana Anne y Alice.

Rosalie es la modelo oficial de Twin Model pero no lo será por mucho tiempo, ya que se rumorea que Edward Cullen tiene un nuevo rostro. Pobre Rosalie, ¿afectará esto a su relación con Emmett? ¿O será la fama que ella desea lo que mantiene esta relación?


POV Alice

"Nada es imposible".Sí, claro, de verdad que en estos momentos querría golpear al idiota que inventó esa frase, porque claro que hay cosas imposibles, y sin duda la más difícil es conseguir una asistente para mi hermano que sobreviva al menos un mes. Claro, sin acostarse con él.

Mi hermano era un cretino, arrogante y creído jefe que no tenía compasión con nadie, y eso me incluía a mí, siendo su linda y dulce hermana menor. Edward era demasiado estricto, perfeccionista con todo lo que relacionado al trabajo y era sumamente exigente en cuanto a su personal.

En sólo siete años había tenido veinticinco asistentes, y la mayoría no había durado ni un mes. Sólo hubo una que duró casi un año, y luego murió de un infarto además de un derrame cerebral.

Edward me había ordenado contratar a una asistente para él en menos de un día. La verdad era que no había problema con los currículos, pues llegaban de sobras, pero la cuestión era que mi queridísimo hermanito me había dicho que si la asistente que contrataba no cumplía con los requisitos, ofrecería mi cabeza en una bandeja de plata, y por muy hermana suya que fuera, sabía que no dudaría en hacerlo.

—Señorita Alice, ya todas las aspirantes llegaron —me informó Jessica, mi asistente, desde el otro lado de la línea. Tragué en seco y respiré. Había llegado la hora del juicio.

—Está bien, Jessica, que pase la primera —le dije en tono cordial. Yo, a diferencia de mi hermano, era muy linda jefa.

La puerta de mi oficina se abrió, y un particular aroma llegó a mi nariz seguido de una sombra color rosa junto a un pequeño can vestido del mismo color.

Bonjour, ma chère sœur—dijo una voz cantarina.

—Hola, Anne —la saludé en un suspiro. Ella sonrió y se sentó a mi lado sonriendo.

—No me digas que sigues molesta. Igual tendrías que contratar a una asistente que yo haya despedido, así facilito tu trabajo —se excusó acomodando su cabello, y yo enarqué una ceja.

—No, Anne, eso empeoraría mi trabajo. Ahora debo buscar una asistente para Edward, y eso es casi imposible considerando al personaje, pues es como buscarte una asistente a ti —le dije de forma cínica. Ella me lanzó una mirada asesina y levantó su rostro.

—Me ofendes, hermanita. Para que lo sepas, yo no tengo la culpa de que hoy en día la gente no sirva para nada —se defendió ella, y comenzó a abrir su bolso color blanco.

—En fin, Anne, esto no será nada fácil —dije resignada. Acomodé mi cabello y pinté mis labios. Entonces, Anne me sonrió dándome a entender que estaba perfecta.

— ¿Estás preparada? —me preguntó ella enarcando una ceja, y yo asentí. Anne dio una palmada y sonrió. —Perfecto, que comience el show —dijo riendo, y acto seguido sacó de su bolso una taza de porcelana china seguida de un termo de té y de unas servilletas de tela color rosa.

— ¿Vas a tomar té? —le pregunté, incrédula. Anne tenía unas ocurrencias…

—Claro, y he traído una taza para ti. Créeme, la vas a necesitar —me dijo, y sirvió otra taza. Torcí mis ojos, y negué con la cabeza. Anne nunca cambiaría.

Marqué el teléfono y le ordené a Jessica que las chicas empezaran a pasar. La puerta se abrió y entró la primera candidata, o mejor dicho: la primera víctima. Rubia oxigenada, de pequeña estatura, pechos operados, exceso de maquillaje y, obviamente, no podía faltar la minifalda de zorra.

—Hola, soy Stancy —se presentó y sonrió. Observé su labial rojo en exceso que no era ninguna novedad.

—Buenas tardes, Stancy, soy la señorita Cullen —le dije en tono profesional. Anne sólo se dedicaba a mirar. — ¿Me permites tu currículo? —le pedí. Ella asintió y me lo dio.

Abrí su currículo y leí con rapidez. En realidad no había mucho que leer, pues la chica sólo se había graduado de secundaria y había hecho un curso de servicio comunitario. Suspiré resignada. Esa chica era toda una Barbie de mala calidad y sin celebro.

—Bueno, Stancy, gracias, te llamaremos —le mentí descaradamente. Anne tosió de forma fingida, consiguiendo por mi parte una mirada de advertencia.

—Gracias. Otra cosa, esto no está en mi currículo, pero soy muy buena haciendo "otros servicios"—dijo entre líneas, y movió su cabello. Anne me miró, sorprendida, y yo no pude contener mi expresión.

—No creo que sea necesario —respondí con seriedad. —Puede retirarse —le pedí, y señalé la puerta. Ella se levantó, bajó un poco su falda y se fue.

—Eso fue lo más asqueroso que he visto —dijo Anne haciendo una mueca y acariciando a Gabanna. —La eficiencia del servicio laboral cada vez es mejor.

—Lo último que quiero es una stripper gratuita —le dije, y llevé mis manos a mi cabeza, tremendamente frustrada. —Jessica, la siguiente—le pedí nuevamente.

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Cada minuto que pasaba era insoportable. Todas las aspirantes era unas idiotas, ninguna tenía preparación laboral y no tenían interés en trabajar, pues sólo les interesaba acostarse con mi hermano. Estaba harta de oír cosas como: "Soy muy buena en lo manual, si es lo que se requiere", o"Tengo experiencia en todas las posiciones", entre más estupideces. ¿Es que acaso no podían ser más discretas? Incluso había llegado un acosador pervertido homosexual.

—Alice, creo que la dirección de la empresa debe haberse confundido con la de un burdel —me dijo Anne, eufórica. —Todas estas mujeres son unas sinvergüenzas, pero el único culpable de esto es Edward por su fama de mujeriego, la cual es cierta, y por acostarse con cada asistente que tiene —me dijo en tono de reproche.

—Lo sé, Anne, pero ¿qué puedo hacer? Si no tengo una asistente para el lunes Edward me matará —le dije, sollozando, y ella enarcó una ceja. —Sabes a lo que me refiero. No me matará en ese sentido, pero no permitirá que mi colección salga en esta edición y me he matado trabajando.

—Edward es un despiadado sin corazón, pero sin duda por eso es extremadamente rico —me dijo, tratando de consolarme, lo cual no fue de mucha ayuda.

—Gracias, Anne, eso no ayuda mucho —dije de forma sarcástica, consiguiendo que me sonriera. Suspiré y llamé a Jessica para ver si faltaba alguien.

—Señorita Alice, hay una última chica, pero la verdad no me parece para nada indicada es algo horri… —iba a decir algo, pero se cortó y bufé. ¿Qué podía ser peor?

—Que pase, Jessica, creo que estoy preparada para recibir al Guasón de Batman si es necesario —le dije y colgué.

La puerta se abrió lentamente, y en ese momento entró una especie de ¿chica? No estaba muy segura de que lo fuera. Su cabello era castaño rojizo y se encontraba recogido en una cola de de caballo. Tenía unos grandes lentes de pasta que escondían unos ojos color chocolate y su atuendo no era la excepción, era realmente horrible: llevaba puesto unos pantalones anchos de color negro, con una blusa de hombre de color blanco y unos mocasines viejos. Sin duda: ¡Perfecta!

— ¿Qué demonios eres? —chilló Anne escupiendo su té.

—Mucho gusto, soy Bella Swan —se presentó tímidamente. Yo le sonreí y le indiqué que tomara asiento.

—Hola, Bella, soy Alice Cullen —me presenté. Ella sólo asintió y mordió su labio. — ¿Bella? Es un nombre peculiar —le dije con curiosidad.

—Como su dueña —dijo Anne entre dientes.

—Oh, lo siento, es Isabella pero prefiero Bella. Isabella es demasiado formal —se disculpó sonrojándose.

—Bien, Bella, ¿tienes tu currículo? —le pregunté. Ella miró al techo y rió.

—Sí, pero en realidad yo no planeaba trabajar aquí. Esto no es lo mío —dijo, y sacó de su bolso una carpeta.

—Eso se nota, querida —comentó Anne en tono arrogante, consiguiendo que yo la mirara mal.

Tomé la carpeta y la abrí, leyendo detenidamente todo el amplio currículo ¡Dios! Esta chica era un genio y tenía un expediente idéntico al de mi hermano. Se había graduado con honores en la universidad de Washington en la carrera de Periodismo y Publicidad, además de tener un postgrado y millones de cursos y licenciaturas extras.

—Bella, este expediente es impresionante —la felicité. —Ahora dime, ¿tienes alguna experiencia de trabajo como asistente?

—No, la verdad, no. Mi único trabajo fue ser asesora de una revista de interiores de hogares y botánica —me respondió. —Un momento, ¿ustedes están buscando una asistente?

—Claro, creía que sabías leer —dijo Anne torciendo los ojos.

—Ignórala, por favor, es algo impulsiva —le pedí y ella asintió. —Pues sí, Bella, este puesto es para la asistente de presidencia de la revista.

—Ya veo. Pero supongo que no me queda de otra —dijo y suspiró, cansada. —La verdad es que acabo de mudarme y necesito un empleo con urgencia, sólo que aspiraba a algo más alto que ser asistente.

—Entiendo, pero por ahora no tenemos bacantes para otro cargo —le comenté, apenada.

—Lo entiendo —dijo, y volvió a morder su labio. —Oh, qué hermosa perrita —comentó al ver a Gabanna, quien gruñó cuando intento tocarla.

—Mi Gabanna es muy delicada y no se deja tocar por cualquiera —dijo Anne, y alzó su mirada.

Bella retiró su mano rápidamente.

—Bella, entonces ¿estás interesada en el trabajo? —le pregunté. —Te aseguro que el salario es excelente en Twin Models.

— ¿Twin Models? ¿Qué tipo de revista es esta? —me preguntó, confusa.

Anne rió sin humor.

—De moda, pero obviamente es algo que tú no conoces —le dijo ella en tono incrédulo. —Twin Models es una de las revistas más famosas y costosas del mundo. Los mejores diseñadores se mueren por salir en nuestras páginas.

—No debe de ser tan famosa si yo no la conozco —le contradijo Bella. Anne no reaccionó muy bien y tuve que agarrarla para que no cometiera una estupidez.

—Eso explica tu aspecto —le soltó mirándola de arriba abajo. —Pareces… es que no lo sé, eres una especie sin descubrir.

—Anne, basta —la regañé—Bella, siento esto, no es nuestra intención ofenderte —me disculpé apenada. —Esta revista tiene mucho prestigio, pero entiendo si no la conoces. Eres libre de leer lo que quieras.

—Gracias, y acepto las disculpas. Sólo manténgala callada —me pidió y yo le sonreí.

Anne iba a decir algo pero la detuve.

—Bien, Bella, este puesto, como ya te expliqué, es ser la asistente de presidencia, es decir, del dueño, que es mi hermano Edward Cullen. Supongo que lo conoces —le dije, esperanza, pero ella negó.

— ¡Es una ignorante! ¿Cómo no va a saber quién es Edward Cullen? ¡Es uno de los hombres más ricos del mundo! —gritó Anne, poniéndose en pie exasperada.

—No lo sé, no me intereso mucho por el mundo de la moda o del espectáculo. Yo soy más sencilla —le respondió Bella restándole importancia.

—Yo diría "sin vida social" o mejor dicho: "sin ningún tipo de vida" — dijo Anne, pero la callé.

—O te callas o te esperas fuera —la reñí con seriedad, y Anne me miró molesta. No obstante, se sentó nuevamente haciendo un gesto de silencio. —Lo siento, Bella. Volviendo al tema, es necesario que sepas quién es mi hermano, ya que será tu jefe y debes conocerlo.

—Claro, lo buscaré en Google —me dijo.

—Correcto. Antes tengo que aclarar que este trabajo no es fácil. Mi hermano es muy exigente como jefe y demasiado estricto. ¿Estarías dispuesta a perder tu vida, tus horas de sueño, tus oídos y a soportar los más horribles insultos? —le pregunté en tono profesional.

—Bueno, supongo que no tengo opción —dijo y suspiró. —Está bien, acepto.

—Genial, firma aquí. Mañana comienzas —le dije, emocionada. Anne volvió a escupir su té.

— ¿Te has vuelto loca? ¿Cómo se te ocurre? —me gritó señalando a Bella. —Edward te matará cuando la vea —me advirtió, pero yo simplemente negué con la cabeza y la ignoré.

—Gracias, Bella. Cualquier duda que tengas, llama a estos números —le indiqué con voz dulce. Después ella asintió y se fue sin decir nada más.

—Tú estás muerta, Alice Cullen. Edward te matará cuando vea a eso como su asistente. ¡Esa chica no tiene estilo! —me chilló Anne.

—No lo tiene, pero es brillante y tiene preparación para este trabajo —le dije firme, a lo que ella negó.

—Sí claro, no discutiré contigo, Alice —me dijo, resinada. —Pero no digas que no te lo advertí. Edward no soporta… mejor dicho: no tolera a una mujer mal vestida, desaliñada y sin peinar.

—Lo sé, Anne, aún recuerdo cómo despidió a su tercera asistente al verla comiéndose la uñas —le dije con fastidio.

—Exacto, Alice, esa chica no durará ni un segundo. Él sólo pondrá su mirada del mal, la cual parece salida del infierno, enarcará una ceja y hará su gesto a los de seguridad para que la escolten a la entrada si tiene suerte, si no, la echarán por el trasto de basura —me dijo ella.

—Eso no sucederá, espero. Pero Anne, estoy cansada de contratar a la típica chica plástica sin celebro. ¿Por qué no contratar a la chica simple con inteligencia? —le dije, ilusionada, y Anne hizo una mueca. Podía jurar que estaba maldiciendo en francés.

—Porque esa chica no aguantará los insultos de nuestro querido hermanito. Edward la destrozará cada día que venga vestida de una manera horrible —me respondió, desesperada.

—Por Dios, Bella no es fea, sólo se viste un poco mal. No es como si fuera un monstruo o algo parecido —la defendí, aunque estaba mintiendo un poco.

Anne me miro atónita.

—Hermanita, creo que esa operación en los ojos no te funcionó —me dijo en tono irónico. —"Monstruo" no es la palabra que yo usaría para describirla, pero está cerca de ello.

—Anne, sólo ignóralo. Esperaremos hasta el lunes. Estoy segura de que Edward le dará una oportunidad a esta chica. Él aprecia a las personas con intelecto —le dije, esperanzada.

—Tus flores favoritas son las rosas púrpura, ¿cierto? —me preguntó fingiendo inocencia.

— ¡Anne! —la regañé. Ella levantó la mano en forma de paz.

— ¿Qué? Estaba asegurándome por si Edward te mata el lunes. No quiero equivocarme de flores —me dijo en tono dulce, y suspiré. Ella nunca aprendería.

—Basta, hermana, olvidémoslo y vamos a comer con los chicos. Me muero de de hambre —le dije cambiando el tema, a lo que ella asintió y tomó sus cosas y a Gabanna. Salimos de la oficina. Jessica ya tenía lista a mi preciosa Gucci, mi adorable perrita Chihuahua, la cual era toda una diva de la moda.

Tenía mis dudas con respecto a Bella. Sabía que ella no cumplía para nada los requisitos que Edward exigía, pero tenía el presentimiento de que ella era la indicada para él. Algo me decía que todo iba a estar bien.


¡Apareció Bella! hola a todas, muchas gracias por sus comentarios a las lectoras silenciosa igualmente bienvenidas nuevas lectoras.

Sé que muchas esperaba a Bella de modelo o diseñadora pero ya entenderá porque no lo es.

En el mi blog ahí unas fotos de las niñas :) si desean ver como son las gemelas.

Muchas gracias a mi genial beta Romy.

No hay adelanto pero el próximo cap será un POV Bella.

Nos leemos pronto…