Capítulo 10

La primera vez que la hizo terminar con sus dedos sobre la bola de nervios entre sus piernas ella aún estaba demasiado consiente de sí misma cuando la acercaba hasta su clímax y lo evitaría, y él mientras tanto no hacía más que estudiar que parecía gustarle, disgustarle, que presión usar, cuando aumentarla y la velocidad. Una noche ella simplemente se tensó y colocó la mano sobre su brazo apretándoselo, pero de sus labios no salió una negativa y él ejerció mayor presión de ahí en adelante, ella momentos después deshaciéndose justo a su lado. No esperó a que se recuperara para abrazarla y preguntarle si estaba bien y su única respuesta fue un '…Oh…' sin aire que lo hizo reírse y cariño por ella explotar en su pecho. Para ese momento también ya lo dejaba acariciar la cicatriz en su muslo sin tensarse.

No estaba seguro cuál de las dos significaba más.

Aunque el sexo continuaba agendado y tan solo por unos días al mes, a veces las caricias y besos prolongados se convertían en demasiado, y aunque sabía que ella no lo disfrutaba le pediría dejarlo continuar cuando su deseo se encontraba a punto de estallar. Pero tenerla acostada boca arriba apenas si respondiéndole…en más de una ocasión se le habían quitado las ganas.

'Sé que no es uno de tus días fértiles, pero me gustaría hacer el amor contigo, si quieres.' Le había dicho la primera vez.

Ella particularmente no quería, más Sansa accedió, mayormente porque no sabía cómo negarse sin alejarlo.

Meses después en una de sus noches de intimidad agendadas decidió hablarlo después de que terminaron, o mejor dicho, que él terminó, "¿Aun ves nuestros encuentros amorosos como una carga?" le preguntó acariciándole el estómago y rozándole la mejilla con su nariz, no le preguntó si los encontraba placenteros porque eso era algo de lo que estaba muy al tanto no eran.

A su vez le acariciaba los vellos del brazo, "…Sabes que no."

"…Pero tampoco es algo que esperas con ansia, ¿verdad?"

Sansa exhaló, girándose hacia él y al hacerlo sintió su esencia deslizándose afuera de ella, la sensación no era una agradable, "…No…Quiero decir sí." Exhaló, "Me agrada lo que pasa antes de la penetración, considero que eso es para mí…y lo que pasa durante es para ti…"

Por eso era que siempre se esforzaba por satisfacerla. "…Las mujeres pueden disfrutarlo, ¿lo sabes verdad?"

Por supuesto que lo sabía. Pero ya se hacía a la mentalidad de que aquello nunca le ocurriría a ella, era la mentalidad que llevaba por más de una década, "…Estoy aprendiendo a hacerlo." Vio que no le creyó del todo, pero era verdad, había momentos en que sentía una sensación placentera, por muy corta que esta fuera. Le acarició la nuca con sus uñas haciéndolo estremecer, "¿Lo disfrutas conmigo?" preguntó tentativamente, esta vez siendo ella quien exponía sus inseguridades.

Podrick pensó muy bien sus palabras antes de darlas, "Te deseo, a veces hasta más no poder, y un hombre es fácil de complacer…y te sientes muy bien…pero a la vez me gustaría disfrutarlo en su totalidad..."

Apretó las mandíbulas incomoda y dejando de acariciarlo, "¿La cuál es?"

"…Que también lo desees."

"Mmm…pero te deseo." Talvez no hasta más no poder, pero lo deseaba, sus caricias y besos, su presencia, su compañía…

Podrick se incorporó un tanto, sabiendo que era ridículo decirle que lo deseaba a él, pero no la parte de su anatomía de la que hablaban, "Sé que debo de estar agradecido, ambos, de que antes de más lo estés disfrutando. ¿Pero no te da curiosidad saber lo que se siente en las situaciones correctas?" Todo estaba en la mente.

Por supuesto, "Cada vez más," decidió ser sincera, "Todo esto es nuevo para mí, y no sé…puede parecer simple para ti…pero…" exhaló incomoda, "antes de más hemos llegado hasta donde estamos. Yo nunca creí poder estar así de cómoda con alguien. De disfrutarlo…No soy buena hablando de esto..."

"Tal vez deberíamos hablarlo…de lo que te pasó…tal vez sacártelo de tu pecho sirva, no solo en cuanto a nuestra intimidad sino…como una forma de desahogarse." Le tocó la frente, "Todo está en la mente y talvez hablándolo te ayude a superarlo."

Le hizo la mano a un lado, "No." Le respondió rotundamente y sin considerarlo. No dando oportunidad de negociaciones en cuanto a ello. Hablar de las humillaciones degeneradas a las que Ramsey la había sometido estaba fuera de cuestión y aquello era final. Se lo llevaría a la tumba.

Podrick no insistió porque en su voz claramente escuchó la total negativa en cuanto al asunto.

Sansa ignoró la sensación aplastante en su pecho en cuanto a lo que él acababa de sugerir, "Además, mi placer no entra a jugar en ningún momento al querer procrear un heredero. El tuyo sí."

Exhaló al escuchar el tono de voz frío, "Talvez ese es el problema. Que lo veas de esa forma. Nuestra intimidad debería ser más por nosotros que para procrear."

De nuevo silencio.

"¿No lo extrañas?" se decidió a preguntar después de pensarlo demasiado, "El estar con mujeres que lo disfruten en su totalidad." Se explicó.

No había veneno en su voz, pero sabía que era mejor ser cuidadoso, "…No pienses en eso." Le contestó exhalando.

"…Que deje de pensarlo no va a hacer desaparecer el problema."

"Ahí no hay ningún problema. Es a ti a quien deseo…"

"Mmmm…" se dijo, de repente queriendo mandarlo a dormir a la otra habitación más no haciéndolo. Que no pudiera disfrutarlo la molestaba, y evidentemente a él también…y no sabía que tanto lastimaba aquello un ego, o que tan grande era el de él… ¿Qué tanto tiempo pasaría para que esto se convirtiera en un problema? Que su incapacidad no desapareciera, que sus inseguridades le dieran por estallar…que él la traicionara. "Tengo que terminar de responder unos pergaminos," le dijo señalando hacia la mesa donde había unos pergaminos extendidos. "Me voy a tardar en ello, así que creo descansarás mejor en tu habitación…"

"No te vayas a levantar muy rápido." Le dijo pasándole el brazo por encima, haciéndose el aludido. "De nada servirá estar conmigo si lo haces."

"…No puedo ser como esas mujeres, ni tanto en comportamiento ni como en...el lecho marital."

Exhaló tratando de no pasar al usted de nuevo, pero era difícil no hacerlo en una discusión velada, "¿No se te ha pasado por la mente que la mayoría de esas mujeres les encantaría estar en tus zapatos? ¿Ser quién eres?"

Más no pasar por lo que ella había pasado, "¿Qué tiene que ver una cosa con la otra?"

"No quiero a esas mujeres. Hay una razón por las que no terminé casado con ninguna de ellas. O no me importaron lo suficiente o yo no les importaba lo suficiente. No deberías de preocuparte por eso."

Hizo el brazo de él a un lado, "Eso no es lo que me queda cuando me dices que para ti obviamente es un problema que no lo pueda disfrutar-" se salió de la cama, su esencia derramándose entre sus muslos, de inmediato sintiéndose incomoda.

Podrick hizo lo mismo, buscando su pantalón, "Obviamente no me expresé lo suficientemente claro para que entendieras que no hay correlación de una cosa con la otra. Que la busques es diferente." Habló mientras se vestía, "No quiero pelear. Ya hablaremos cuando te calmes."

Duraron varios días sin hablarse, y la razón para que lo vinieron a hacer finalmente fue más a causa de sus oficios a que el uno u el otro lo buscara. Con los días cada uno cediendo poco a poco, él reiterándole que ella lo había malinterpretado y sacado de proporciones la conversación y Sansa entre dientes revelándole el sentimiento de incapacidad que se había dado con aquella discusión.

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No por primera vez algo le pasó a Podrick por la cabeza, "¿Tomabas té de Luna?" No tenía necesidad de añadir que con Ramsey porque aquel nombre estaba vetado, y además porque había sido el único hombre en su vida, hasta él.

En verdad no quería hablar de nada que tuviera que ver con Ramsey, ¿acaso no lo podía ver? "Una de las sirvientas, fieles a Invernalia me proporcionaba las hojas a escondidas. ¿Por qué? ¿Crees que hay algo malo conmigo?" Después de todos…los vejámenes a los que Ramsey la había sometido no descartaba aquello. Aunque sus médicos sí lo hacían. La había violado constante y violentamente, y aunque no había habido traumatismos internos en aquella parte de su anatomía también le había caído normalmente a puños y patadas en su vientre…así que ella no descartaba nada.

"…No. Tan solo fue algo que se me cruzó por la mente."

"…Pero algo debe de andar mal, ¿no?" Le preguntó, "Ya es hora que estuviera embarazada."

"Hemos estado juntos contadas veces." Le comentó, "Creo que se necesita de más…"

Las cejas de Sansa subieron, y aunque ya no se encontraba para nada temerosa ante la situación aún tenía sus renuencias. Más para con ella misma que para con él. Sabía que lo que iba a decir podría no agradarle nada, "¿Qué si no soy yo sino tú?"

Levantó las cejas, "¿A qué te refieres?"

¿Acaso aquello era impensado para un hombre? "…Tienes tu experiencia, ¿y nunca una de esas mujeres te dio un hijo?"

Podrick torció la boca, "Dos mujeres sí me dieron una noticia…" le admitió.

Se sintió sonrojando, pues ninguna investigación había descubierto que tuviera bastados. Y con todo lo que hablaban él tampoco lo había revelado.

"…Una decidió no tenerlo, y la otra lo perdió…Así que no soy yo."

Le asintió, "Y la razón por la que no me habías confiado esa información es…"

Decidió ser sincero, "…Que podría no gustarte."

"…Mmmm…"

Se rascó la cabeza, "No tengo hijos, si estás dudando de aquello."

"No lo hago…Sólo que…" Le admitió, luego exhaló, "no sé…"

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Semanas después regresaron de un festejo que unía a dos casas importantes en matrimonio, y el ambiente había sido extrañamente apacible, como cosa rara ambos habían disfrutado en el lugar. En el momento se encontraban en la biblioteca de Invernalia, esperando unos asesores que iban a hablar con ella, él no tenía nada que hacer allí más que acompañarla mientras los asesores regresaban.

Podrick deseaba estar con ella esa noche, pero sabía que aquello no se daría, estaría hasta altas horas discutiendo y planeando con aquellos hombres. Más en la celebración había notado ciertos detalles que le decían que había una pequeña oportunidad para que ella no se negara.

Habían sido los comentarios de Lord Hornwood que tuvo a Podrick inclinándose hacia Sansa haciéndole un comentario sardónico y certero que los hizo burlarse entre ellos del hombre. Sansa mirando a Podrick, y Podrick estudiando la piel de gallina en su cuello y levantándole las cejas y ella sacudiéndole la cabeza.

La mano de ella por debajo de la mesa y un poco más arriba de su rodilla.

La forma en que lo buscaba con la mirada cuando se le despegaba de al lado.

Que ya no se mostrara incomoda cuando él le colocaba la mano en la espalda.

No solía bailar a no ser que fuera estrictamente necesario para mantener las relaciones con la familia de algún Lord y aquello hizo, estirada e incómoda pero cuando se la pasaron la sintió relajándose en sus brazos, hablando con él y tocándole los hombros como si estuvieran solos. Él sonrojándose y ella burlándose de aquello. Era la primera vez que bailaban.

La forma en que lo había mirado todo el camino dentro del carruaje, más tenían compañía.

Eran detalles sutiles pero que él ya sabía leer.

Se acercó a despedirse por esa noche antes de que los interrumpieran, y no fuera que no obtuviera ni siquiera un beso ese día. Apoyaron sus labios sobre los del otro y se separaron largos segundos después, más Podrick al mirarla a los ojos reconoció su mirada, la exhalación que la dejó lo hizo actuar, colocándole las manos en la espalda y acercándola a él…un poco más rudamente de lo que estaba acostumbrado. Talvez fue el quejido bajo que la dejó, su aliento tibio, lo que lo envalentonó más y la empezó a besar con ganas y apresuradamente.

Nunca se besaban de esta manera. Lo normal eran picos. Labios apoyados contra los del otro. Si mucho un masaje de labios constante. Esto sí fue un beso.

Y la emoción fue tanta que se encontraron sin aire y sosteniéndose firmemente del otro. Cuando ella rompió el beso frenético y falto de coordinación no se le alejó demasiado, y se quedó mirándola. Ella mirándolo a los ojos impactada, "¿Qué?" se atrevió a preguntar, descubriéndose por primera vez en varios meses sintiendo como si se hubiera propasado. Pero ella aún tenía sus manos en la nuca de él, no dándole mayor espacio.

"…Nunca me habían besado así…" Se escuchó susurrando, demasiado ida en las sensaciones que aun la atravesaban. El corazón en su pecho parecía querer reventársele y de repente el calor debajo de su abrigo pareció arderle, sentía sus mejillas encendidas.

Por sus ojos dilatados, por el sonrojo, por su tono de voz sorprendida era obvio que le había gustado. Podrick se carcajeó, "…Nunca me has dejado besarte así." Le respondió, apretándola más a él y bajando la cara hasta su cuello.

"…Lo sé." Le dijo, sosteniéndolo de la cabeza. En silencio compartieron ese momento, sin separarse y sostenidos del otro. Él dejándole varios besos en la mejilla, en la quijada y en el cuello nuevamente mientras lo sentía sonriendo complacido.

Después de unos segundos Podrick se volvió a erguir. "…Es tan extraño que tengamos cuatro meses juntos y nunca nos hayamos besado así."

"Cinco." Lo corrigió, y eso era contando desde su boda, le colocó las manos en el pecho, deteniéndolo cuando lo vio que se le iba a volver a acercar, "Mañana." Le susurró, "Ahora alguien puede venir…"

"…Aún tenemos tiempo." Se dijo, y algo pareció hacerla cambiar de decisión porque los próximos instantes se estaban besando intensamente de nuevo.

Siendo más prudente que en la primera instancia Sansa se fue a retirar, sin muchas ganas, pero él la siguió no dando por terminado el beso, de repente se supo caminando hacia atrás porque sintió la mesa detrás de ella. Agachó su cabeza, así desprendiendo su boca de la de él para poder respirar. Sintiéndolo no quitándole los ojos de encima mientras ella trataba de acomodar sus ideas.

Le dio unos momentos para recuperarse mientras le besaba la mejilla. No dándose por vencido, segundos después se agachó más, capturando su boca de nuevo, y ella exhaló, quejándose bajamente así que en esta oportunidad la besó más lentamente. Cuando vio su oportunidad profundizó el beso, buscando su lengua tentativamente y la inhalación que la dejó lo hizo proseguir con más cautela, continuó masajeando sus labios constantemente repitiendo el roce de su lengua muy de vez en cuando, y cuando ella por fin se lo devolvió repetidamente hizo deseo estallar en él. Después de unos momentos y seguramente sintiéndolo endurecer contra ella lo hizo separar, "…Este no es el lugar para esto." Se dijo sin aire y con ojos aun cerrados, encontrándose sosteniéndolo fuertemente.

"…No estás mejor que yo." Sacó a relucir aquello. Y ella se lo aceptó. "Diles a tus asesores que estás cansada, que lidiaras con los asuntos mañana."

No fue que aquello le pareciera absurdo, era que se sentía tentada a aceptar. "Ve a descansar, ambos tuvimos mucho que tomar hoy." Era la única razón que le encontraba a su comportamiento…aunque no. Había aprendido a desearlo.

Se quedó mirándola, era importante que no los fueran a descubrir de aquella forma más se sintió desilusionado, y por la mirada que le regresó podía decir que ella también. "…Me gustaría estar contigo teniendo esta intensidad entre nosotros."

Por alguna razón escuchar aquello le agradó de sobremanera, en el momento lo deseaba, como nunca lo había llegado a hacer, "…Trataré de terminar la reunión lo más rápido posible…si no mañana..."

"Despiértame así sea tarde." A si mismo se sonó demasiado entusiasmado así supiera que la intensidad sería inexistente para cuando ella por fin se le hiciera disponible. A ella pareció agradarle sus palabras porque sintió sus manos en la cadera de él aproximándolo, compartiendo un par de largos besos más, besos sugestivos que los dejó a ambos bastante sofocados.

Para cuando los labios de él estaban en su cuello y las manos errantes de ambos yendo a lugares no apropiados decidió que aquello era suficiente.

"Te deseo tanto," le dijo, mordiéndole el cuello suavemente y ella se quejó bajamente, restregándose contra él.

Lo empujó del pecho, tratando de recuperar su compostura antes de que los asesores llegaran y se dieran cuenta de lo que estaba sucediendo. Se alejó, arreglando sus ropas y no quitando su mirada de la de él. Quien hacía lo mismo. Ella sonriéndose ante la muestra de su deseo contenido en sus pantalones. "…Mejor no te vayas de inmediato." Le dijo, yendo hasta su asiento.

"¿Lo crees?" le preguntó con sarcasmo, y esperando a que se le bajara la calentura.

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