Hala, actualizo rapidamente que me voy a dormir xDD. Gracias a Zeldi-chan y a Sam por los reviews ^^.
Ike estaba frente a sus dos amigos, con Ragnell desenvainada. "Algo les ha debido lavar el cerebro...", pensó. ¿Cómo podía luchar sin herirlos?
No le dio tiempo a seguir pensando, ya que Roy se abalanzó sobre él. En un acto reflejo, Ike bloqueó el ataque con su espada. El pelirrojo seguía atacando sin cesar, ante lo que el mercenario sólo podía defenderse. Pero, cuando Link levantó su espada en señal de que él también iba a unirse, Ike empezó a preocuparse de verdad.
- ¡Parad!- gritó.- ¡Venga, ¿es que no veis que soy yo?
No hubo respuesta.
- ¡¿Cómo demonios habéis dejado que os laven así el cerebro?- chilló el mercenario.
Su compañero siguió atacándole. Ike tuvo que retroceder, jadeando. Entonces, Link se abalanzó sobre él, de repente. A Ike no le iba a dar tiempo a parar el ataque. El mercenario cerró los ojos, esperando el golpe... pero éste no llegó.
En vez de eso, escuchó un choque de metales. Abrió lentamente los ojos y se sorprendió por lo que vio.
Sheik, osea Zelda, le había salvado.
- ¡Zeld- Sheik!- se corrigió, ya que Zelda quería que le llamaran Sheik cuando se transformaba.- ¡¿Cómo has llegado hasta aquí?
- Os seguí, pero me quedé rezagada- dijo, haciendo retroceder a Link.- Peach está ayudando a Dedede, junto con los niños.
- Ya veo...
La princesa transformada se lanzó contra Link.
- ¡Ike!- gritó.- ¡Encárgate de Roy!¡Yo derrotaré a Link!
- ¡Entendido!
El mercenario le hizo frente al pelirrojo.
- ¡¿Cómo puedo derrotarle sin hacerle mucho daño?- preguntó a Sheik.
- ¡Usa el reverso de tu espada!- respondió el otro.
- ¡Ragnell no tiene reverso!- gritó, molesto.
- ¡PUES QUÍTALE LA ESPADA Y DERRÓTALO A GOLPES!- obviamente, Sheik no estaba de muy buen humor.
- ¡VALE!- gritó Ike, corriendo hacia Roy.- ¡Dame esa espada!
Roy se preparó para interceptarlo pero, justo en el momento en el que dirigió su espada en un ataque hacia el mercenario, éste hizo una especie de finta y le cogió del brazo, haciéndole soltar la espada, que apartó de una patada. Roy le dio un puñetazo en venganza, lo cual molestó terriblemente al mercenario.
- Bien, Roy- murmuró, crujiendo los puños.- Voy a tener que hacerte entrar en razón...
El mercenario se lanzó a por el pelirrojo, puño en alto. Tras una tanda de golpes, patadas y puñetazos, Ike consiguió golpear a Roy en la parte trasera del cuello, y el pelirrojo cayó inconsciente. El mercenario suspiró.
- Listo...- murmuró.
Miró a Sheik. Todavía luchaba contra Link.
- ¡Link, entra en razón!- gritaba.- ¡Eres el Héroe del Tiempo, maldita sea, no puedes dejar que te controlen así!
- ¡Sheik!- gritó Ike, para avisar de que ya había terminado.
- ¡Sigue!- respondió la princesa.- ¡Llega al fondo de este asunto!
Ike asintió, cogió a Ragnell y iba a seguir adelante cuando...
*Paso, paso, paso*
El mercenario se quedó quieto, con los ojos muy abiertos. Sheik se giró un momento mientras bloqueaba un ataque de Link.
- Oh, no...- murmuró la princesa.
La silueta de una persona con una espada, al lado de otra más grande, se acercaban a ellos. Ike apretó los dientes.
- Marth...- susurró.
El príncipe desenvainó la espada en respuesta. Ike levantó a Ragnell pero, para su sorpresa, no fue Marth el que le atacó. Fue la silueta más grande, perteneciente a Donkey Kong. Como el mercenario ardía en furia, y además quería vengarse por lo que había pasado antes, no tardó ni dos segundos en mandar a volar al gorila. Cuando la molestia había desaparecido, príncipe y mercenario se prepararon para pelear. Iba a atacar cuando...
- ¡Ike!- gritó Sheik.- ¡Cuidado!
El mercenario se giró y vio a Link atacándole. Intentó bloquearlo con Ragnell, aunque sabía que era inútil. Frunció el ceño y fue a parar la espada con la mano, pero entonces alguien le apartó de la trayectoria de la espada de Link. Se escuchó un choque de metales. Ike abrió mucho los ojos.
- ¡¿Marth?- exclamó, sorprendido.
El príncipe acercó la cabeza a la de Link, que parecía sorprendido.
- Él es mi presa- susurró sombríamente.- Tú vete a jugar con tu princesita.
Marth hizo retroceder a Link y se giró hacia el mercenario, quien le miraba, sorprendido. El príncipe le apuntó con Falchion.
- Levántate, mercenario- ordenó.- Intenta no aburrirme.
Ike estaba muy sorprendido. Era la primera vez que veía al príncipe así desde... el gran laberinto. Se levantó a toda prisa y echó a correr. Como planeaba, Marth le persiguió.
- Cobarde...- murmuró el príncipe.
El mercenario corrió y corrió entre los matorrales, hasta que llegó a un pequeño claro. Se colocó en el centro. Escuchaba a Marth correr entre los matorrales, y esperó. Tras observar el lugar donde se encontraba, se fijó en un hueco entre dos ramas blancas de un árbol, que formaban un arco.
- Curioso árbol- murmuró, acercándose.
Oyó a Marth llegar hasta el claro. Entonces se sorprendió.
Estaba viendo a Marth, pero no se había girado aún. El príncipe estaba golpeando el aire, como si fuera una pared, entre las dos ramas que formaban el arco. Ike se giró, y vio al príncipe que acababa de llegar. Volvió a mirar al arco.
- ¿D-dos... Marth?- preguntó, confundido.- ¿Qué demonios...?
- ¡¿Puedes verlo?- exclamó el príncipe que acababa de llegar, sorprendido.
Ike lo miró con cara de desconcierto.
Quince minutos antes.
Marth abrió lentamente los ojos. Lo primero que vio fueron las caras preocupadas de sus amigos. Link, Pit, Roy, Samus y algunos más le miraban fijamente. El príncipe se sobresaltó, tras recordar todo de golpe. Se llevó la mano a la frente y vio que su herida había desaparecido. Miró a sus compañeros.
- ¡Chicos!- exclamó.- ¡Estáis bien!
- En realidad...- murmuró Samus.- Estamos atrapados.
Marth miró a su alrededor. Estaban en una extraña dimensión en la que no parecía haber suelo. Se giró y vio, para su asombro, que lo único que se parecía a la isla de Master Hand era una especie de puerta, con forma de arco, que daba a un claro.
- ¿Y no podemos salir por ahí?- preguntó.
Link se levantó y se puso al lado del arco. Intentó sacar la mano, pero algo se lo impedía. El príncipe se sorprendió. Samus suspiró.
- Este es un asunto muy serio- dijo, ganándose la atención del peliazul.- Cuando estábamos en el pueblo, me metí en una casa grande. Bajo el suelo, había una especie de sala informática. En los ordenadores había planos de la isla, pero más importante...
La cazarrecompensas le contó toda la historia. Cuando acabó, Marth no se lo podía creer.
- ¿Todo este tiempo... ha sido...él?- susurró.
- Sí- respondió la cazarrecompensas.- Y parece que estamos solos en esto.
Marth se llevó la mano a la frente.
- ¿Y cómo salimos de aquí?
- No lo sé- respondió la cazarrecompensas.
- Los que estuvimos aquí desde el principio- intervino Sonic.- Vimos que nuestros seres malignos iban trayendo a los smashers. Si estaban conscientes, les dejaban frente a este arco, y de pronto, venían corriendo y lo atravesaban.
- ¡Es que vi el super casco X que quería comprar!- exclamó Falco.- Pero cuando pasé por el arco, desapareció.
- Yo vi a mi señora Palutena- comentó Pit.- Cuando me desperté, estaba frente al arco y la vi.
- Y así una larga lista- cortó Samus.- Pero es extraño, porque cuando entran aquí, es como si se creara un clon, que se queda fuera. Y esos "clones" son los que han estado atacándonos.
- ¿Es posible que esto sea...?- empezó Marth, pero se calló al ver las caras de sus compañeros.- ¿Qué pasa...?
Se giró y abrió mucho los ojos. Era Ike. El mercenario parecía haber estado corriendo, pues estaba jadeando. Marth se levantó apresuradamente y se colocó en el arco.
- ¡Ike!- gritó.- ¡Eh, Ike!
El mercenario parecía no oírle, pues estaba observando a su alrededor. De pronto, Ike miró hacia él. Marth sonrió.
- ¡Ike!- gritó.- ¡Estamos aquí!
Los demás se acercaron a Marth. Ike empezó a aproximarse al arco. Marth golpeó lo que fuera que le impedía salir. El mercenario le miraba con los ojos muy abiertos.
Pero, de pronto, de entre los matorrales salió otro Marth. El príncipe abrió mucho los ojos. Parecía que Ike también estaba sorprendido, pues miraba a uno y a otro sin comprender.
Ahora.
- ¿Dos... Marth?- preguntó el mercenario, confuso.
- ¡¿Puedes verlo?- exclamó el príncipe que acababa de llegar.
Ike le miró con cara de desconcierto.
- ¡¿Qué ocurre aquí?- exclamó el mercenario.- ¡¿Por qué sois dos?
Vio la sonrisa en la cara del Marth recién llegado.
- Esa es una trampa preparada por el amo- dijo.- Si te acercas, ves aquello que más deseas, y el mismo deseo te hace entrar por el arco. Y de ahí no volverás a salir.
Hale, ya ta xD
Viste, Sam? no quedó cicatriz! =D y Zeldi, no me asesines porque Marth hable así a Link, que es el "Marth malo" xDDD.
Ciaossu!
