El reloj de la casa había dado las 12 campanadas, cuando Leon se dio cuenta de la hora, decidió irse a dormir… lentamente subió las escaleras de la casa y abrió la puerta de la habitación donde Diana dormía… sin hacer ruido, se sentó a un lado de ella, tiernamente acarició su cabello
-Eres tan hermosa como tu madre… es una lastima que no haya sabido nada de ti hasta hace poco tiempo… si algún día llegas a quererme aunque sea un poquito, seré muy feliz…
Unas lagrimas cristalinas recorrieron el rostro del acróbata… y sin poder aguantar más, Leon dejó sacar toda la tristeza que había guardado… le dio un tierno beso en la frente a Diana quien dormía plácidamente y salió de la habitación… llegó a su habitación y se cambió de ropa… su torso, bien formado, había quedado al desnudo… fue a su armario en busca de algo ligero que ponerse… cuando de repente, encontró una foto donde estaban él y Sora cuando aun eran pareja en el escenario Kaleido… juntos en la playa, ambos sonreían a la cámara… fue ahí cuando el Dios de la Muerte se desplomó… y ahí fue cuando lo recordó… él y Sora se hicieron una promesa no solo de palabra… esa promesa la tenían tatuada ambos en su piel, en su alma… sin muchos ánimos, decidió ponerse una playera que se pegaba a su pecho… y sin muchos ánimos se desplomó en la cama… quedando dormido del cansancio, soñó con Sora y Diana… los 3 juntos… muy felices, sin problemas, sin nadie… más que los 3… como una familia… repentinamente, el despertador sonó… eran las 6 am y tenia que darse prisa, Diana estaba con él y tenia que llevarla a la escuela, la brisa de la mañana entraba levemente a la habitación, decidió levantarse y tomar un baño… después preparó un ligero desayuno, se dirigió al cuarto donde dormía Diana
-Diana, ya es hora…
Grande fue su sorpresa al ver a Diana en pijama haciendo acrobacias
-¡Buenos días, papá!
Diana sonreía
-Siempre hago esto antes de irme, ya me acostumbré…
Diana se sentó en la cama y Leon se sentó a su lado, acarició el cabello de Diana quien lo miró extrañada
-El desayuno esta listo, Sora dejó esto para la escuela
-¿Mamá estuvo aquí?
-Si… te quedaste dormida ayer…
-¿Y tu me cargaste hasta aquí?
Leon asintió, repentinamente y sin que él pudiera reaccionar, Diana lo abrazó
-¡Gracias, papá!
Leon sonrió y abrazo a Diana, nuevamente, la desesperación por no poder aclarar nada hizo presa de él… en la sabana de la cama cayeron algunas lagrimas
-¿Estas bien, papá?
-Si… es solo que… hay cosas que te explicare cuando llegue su tiempo, hija
-¿Sabes que es la primera vez que te veo así?
Diana miraba tiernamente a su padre
-Siempre te veo tan serio… tan callado, me dio la impresión en un principio que eras muy enojón… como si no tuvieras sentimientos… como si mi mamá y yo no te importáramos
Leon sonrió…
-No es así… es que yo… apenas me había enterado de que tengo una hija tan hermosa como tu… esa es la impresión que le causo a todo el mundo en un principio… pero realmente no soy así con todas las personas… solo cuando hacen el intento por conocerme…
Padre e hija se abrazaron
-Es hora que te cambies, mira la hora que es… será mejor que nos demos prisa
Leon miraba su reloj, Diana asintió y 10 minutos después, Leon y Diana tomaban un ligero desayuno. La expectación que causó Leon en la escuela de Diana fue por demás, grande, ya que todos sabían que Diana era hija de Sora Naegino, pero aun más impresión causó el saber que su padre era el famosísimo Leon Oswald, ¡Era hija de dos de los mejores acróbatas del mundo! ¡Los únicos que 10 años atrás lograron realizar la arriesgada técnica angelical! Ya que, cabe mencionar que después de que Sora y Leon la realizaron, muchos otros acróbatas habían intentado sin éxito realizarla… y todos habían fracasado en el intento… nadie resistió el duro entrenamiento o salían lastimados… Sora y Leon habían pasado a la historia al haber realizado tal técnica y sus nombres se encontraban grabados dentro del libro que hacia mención a los mejores acróbatas en todo el mundo…
-Yo pasaré a recogerte para llevarte con tu mamá…
Diana asintió y efusivamente, besó la mejilla de su papá quien sonrió… al parecer, la relación padre/hija, comenzaba a marchar bien…
Cuando Leon regresó al escenario Kaleido, todos se encontraban practicando, esta vez, le tocaba a él practicar con Sora… quien, ya se había tranquilizado después de lo sucedido la noche anterior…
Sigfried se encontraba afuera, ya que Tadao había llegado
-¿Así que esto es todo lo que investigaste?
Tadao asintió
-Gracias, amigo, bueno, ahora quiero que hagas esto…
Adentro, Leon y Sora practicaban todo lo que podían, sin embargo, la mirada de Leon había cambiado, Sora se dio cuenta… no era la mirada fría que casi siempre tenia… esa mirada ella la reconoció inmediatamente, ya que esa mirada de ternura y felicidad, solamente la tenia cuando, hace 10 años, ellos llegaron a ser pareja sentimental… eso descontroló a Sora un poco ¿Por qué? ¿Por qué esa mirada?
Estaba tan sumida en sus pensamientos que no se concentró lo suficiente, no alcanzó a tomar el trapecio e iba a caer… repentinamente, siente que unos brazos la toman por la cintura… ¡Era Leon! Ella lo miró sorprendida y confundida… Leon miraba hacia arriba y Sora pudo ver que su mirada ahora era de seguridad, sin dejar de proyectar ternura y felicidad… Leon se dio cuenta que Sora lo miraba y él la miró a ella
-Quiero aclarar todo este malentendido, Sora…
Leon la subió hasta un trapecio y siguieron actuando… 5 horas después, la práctica había terminado… Leon fue por Diana y Sora se dirigía a lo dormitorios, cuando de repente, encontró a un jovencito que traía un paquete, el chico se acercó a ella
-¡Este paquete es para ti!
-¿Para mi?
-Si… tú eres Sora Naegino ¿Cierto?
-Así es
-¡Entonces toma!
El chico extendió las manos… una hoja blanca y un lápiz estaban enfrente de ella
-¡Firma de entregado por favor!
Sora firmó… el paquete no tenia remitente
-¿Y eso?
Mei se acercó, ella ya había terminado su entrenamiento
-No lo se… no tiene remitente
Sora lo abrió apresuradamente… cuando abrió por fin la caja encontró en el interior unas llaves y una nota…
"Estas llaves son para ti, lo que abren es tuyo y de Diana, por favor, acéptalo, es con mucho cariño, aquí esta la dirección…"
Sora volvió a mirar en el interior, efectivamente, ahí se encontraban una llavecitas doradas… las tomó, Mei miró las llaves
-¿No serán de…?
-No lo creo… él nunca seria capaz de hacer eso… pero… será mejor que le pregunte cuando llegue
Ken, que se acercaba, miró a las dos extrañado
-¿Sucede algo?
-Sora ha recibido un regalo de un extraño… o al menos eso parece…
El rostro de Mei se veía serio
-Sora, no deberías aceptarlo… lee esto Ken
El joven tomó la hoja… ¿Era posible que Leon hubiera sido? Ken miró a Mei y a Sora…
-¡Mamá, ya llegué!
Diana corría a los brazos de su madre quien también abrazaba efusivamente a su hija, Leon venia a lo lejos…
-Diana, ve al dormitorio, aun me faltan algunas cosas que hacer
-¡Si!
Diana se despidió de su madre y de su padre
Leon, quien ya estaba con Sora, Ken y Mei se percató de la caja y miró a Ken
-¿Y esa caja?
Todos se miraron confundidos
-¿Qué sucede? ¿Un regalo? ¿No has sido tú, Ken Robbins?
-Yo no le regalaría nada a Sora anónimamente, Leon Oswald…
-¿No has sido tu, Leon?
Mei lo miraba confundida…
-Yo no necesito regalar cosas anónimamente… no soy tan cobarde… pero… ya se quien pudo haber sido…
Sin pensarlo mucho y sin dar explicaciones a los demás, Leon caminó hacia afuera del escenario Kaleido…
-¡Leon!
De nada sirvió… el joven de cabellos plateados sospechaba quien podía haberle enviado ese paquete a Sora… una vez que Leon encontró al "sospechoso" lo tomó de la solapa…
-No me gusta la forma en la que miras a Sora…
-¡Leon, ya basta!
Sora intentó tranquilizarlo pero fue en vano… detrás de ella venían Mei y Ken
-No se a que te refieres, Leon Oswald
Este comentario hizo que Leon se desesperara aun más…
-Te vi la otra vez en la playa con ella, en la noche ¿Qué tenias que estar haciendo ahí y con ella?
El joven sonrió
-¿Espiando? ¿Acaso estas celoso… de mi?
-Suéltame
Ahora era Sigfried quien también tomaba de la playera a Leon, ninguno de los dos se soltaba…
-Deja de burlarte…
La mirada de Leon había cambiado completamente…
-Tú no eres quien para decirme si debo o no acercarme a Sora…
-¡Ya basta Leon! ¡Por favor!
Las suplicas de Sora no servían de mucho
-¿Por qué lo defiendes, Sora? ¿Es que acaso…?
La voz de Leon se tornó muy seria
-¡Ya basta los dos! ¡Parecen dos niños!
Tampoco las palabras de Mei hacían efecto en los dos jóvenes…
-Aléjate de ella… yo… aun la amo…
-¿Y piensas que ella sí te ama?
-¡Sigfried, Leon! ¿Creen que Sora es un objeto acaso? ¿Toman en cuenta los sentimientos de ella?
-No te metas en esto, Ken Robbins, tu tampoco llevas las de ganar…
Una mano lanzó a Ken al suelo, el joven se levantó con el firme propósito de golpear a la persona que lo empujó
-Tú…
Sin duda alguna, alguien terminaría lastimado… repentinamente, varios pares de manos separaron a Leon de Sigfried y detuvieron a Ken quien estaba punto de participar en la pelea…
-¡Todos tranquilícense!
Todos miraron hacia el lugar de donde provenía aquella voz…
