Disclaimer: Los personajes y situaciones de Fullmetal Alchemist le pertenecen a Hiromu Arakawa, yo solo los tomé prestados para realizar mi historia.
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Advertencia: Los temas a continuación pueden contener spoilers del manga y del anime Shintetsu.
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Tema No. 10
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Promesa
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Llegaba a la oficina como siempre lo hacía, pero hoy era un día especial para mí. Era un día en el que permitía sonreír más, en el que probablemente era un poco más amable y menos estricta y responsable. No sé si los demás lo notaban, aunque sinceramente se sentía el ambiente más apacible y tranquilo.
Colgué mi gabardina negra que llevaba en las manos, me acerqué a mi escritorio y pude divisar un pequeñísimo paquete.
Y sonreí para mis adentros.
Un año más, él lo había recordado…
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Desde que tengo memoria, la única persona que rememoraba aquella fecha especial era mi madre: Mi padre, después de su muerte, siempre solía alejarse de mí por cuestiones que desconocía y que aún no las llego a comprender del todo. Así que generalmente era un día bastante solitario para mí.
Sin embargo, no sé cómo él había llegado a enterarse, tal vez lo vio en algunos de mis papeles de la escuela a la que asistía, la cuestión es que no quiso decírmelo.
Pero ese día, encontré un pequeño paquete envuelto en la puerta de mi dormitorio. Observé a ambos lados, pero no había nadie. Me pareció extraño y volví a mirar el objeto con desconfianza. Encima había una pequeña nota.
Te espero frente al lago.
Es todo lo que decía, aunque yo conocía perfectamente aquella letra. Me puse un abrigo y bajé rápidamente las escaleras, llevando el paquete conmigo. Corrí por quince minutos hasta llegar a aquel hermoso lugar, aunque era de noche, mi padre no se percató de mi ausencia ni de la de él.
—Te tardaste, Riza —dijo mientras giraba su cabeza para verme—. ¡Vaya! Corriste demasiado, ¿no? —y sus labios se curvaron en una sonrisa algo burlona.
—Más o menos… —expresé mientras me sentaba a su lado y lo miraba molesta. Luego me quedé en silencio hasta que al fin decidí preguntar—. ¿Esto es tuyo?
—No exactamente. Ahora es tuyo —miró el regalo que había permanecido intacto—. Pero todavía no lo has abierto, ¿es que acaso no sientes curiosidad? —realizó una mueca divertida.
Sonreí y lo abrí, intentando no quebrar el papel. Pero él se había acercado antes y me ayudó, rompiéndolo todo —Es de mala suerte que conserves el papel, es mejor si lo rompes. Además es más divertido así.
Fruncí el ceño, replicándolo con la mirada.
—¿Te gusta? —preguntó interrumpiendo lo que iba a decir.
Fijé mi vista en el ahora abierto regalo. Era un libro. La tapa tenía un solo color, y estaba algo roto y desvencijado. Parecía tener muchos años y la letra era muy pequeña, pero hermosa.
—Mi madre adoptiva me lo dio. Pero dijo que no podía quedármelo. Que tenía que dárselo a alguien más en un día especial —agregó.
Luego evitó mi mirada y la dirigió al horizonte donde la luna alumbraba aquella laguna.
—¿No te molesta que esté algo viejo, verdad? —su voz emitió algunas dudas.
—No —respondí poniendo el libro entre mis brazos. Sabía que ese libro era importante para él. Y también sabía de lo que hablaba, no era un drama, tampoco era un libro de poesías, ni un thriller, ni una comedia. Era una historia de reflexión la que sus páginas contenían, una que aún no poseía un final—. Gracias, Mustang-san —estaba feliz como en mucho tiempo no lo había estado—. Gracias por darme lo que más te gusta —susurré—. Y gracias por recordar este día. Nunca nadie lo había hecho…
Él se quedó en silencio sin saber qué decir, su mirada brillaba con tristeza mientras contemplaba el paisaje. Luego volvió a girarse hacia mí y sonrió amablemente, haciéndome una promesa implícita con sus ojos.
No lo olvidaría nunca.
Y yo se lo agradecí profundamente, con una simple mirada que él comprendió.
Y poco tiempo después, él entró a la academia militar y partió.
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—Buenos días, capitana Hawkeye —sentí una voz detrás de mí—. Luce contenta hoy —agregó con algarabía.
Alcé mi cabeza y lo observé directo a los ojos —Parece que llegó muy temprano hoy, general de brigada. Eso es raro en usted.
Él se rió —¿Tan raro le parece esto? Bueno, digamos que hoy hice una pequeña excepción —y se acercó levemente a mi rostro, aunque sin invadir necesariamente nuestro espacio impuesto—. …porque es un día muy especial —susurró y luego se alejó rápidamente yendo hacia su escritorio.
Mi vista nuevamente se dirigió hacia el paquete —Gracias, señor —lo guardé dentro de mi maletín. Lo abriría luego para disfrutarlo en soledad. Aunque el olor dulce llegaba a mí y me invitaba a hacerlo, igual decidí esperar.
La puerta se abrió, dando paso a la gente que trabajaba con nosotros. Y un nuevo día comenzó en la oficina.
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Notas: Hola, estoy aquí de nuevo algo tarde pero cumpliendo con ustedes. ¿Vieron que el rango de Riza también cambió? Sí, el rango que le sigue a teniente primera es Capitana, sé que suena raro, aunque es cuestión de acostumbrarse. Y sí existe en el universo de FMA, vean al capitán Bucanner. Lo usaré siempre, hasta que vuelva a ser promovida, a Mayor.
Les agradezco infinitamente y especialmente a quienes se dan siempre el tiempo de comentar la historia, no saben lo importante que es para mí. Espero que puedan continuar con sus mensajes motivadores :D
KaoruB
Joylene
Dulce Locurilla
Muchas gracias también a quienes pusieron la historia como favoritos y follow.
Y también a ustedes lectores.
Un beso. Hasta pasado mañana.
Sophy.
