Lavender Brown se miraba insistentemente en el espejo. Llevaba más de cuatro horas sin apartar la mirada de su reflejo. No lo entendía, Ron la había dejado. ¿Por qué? ¿Era fea? Si, tenía que ser eso. Ella era perfecta en todo, pero era horrible. Sin duda. Tenía que encontrar sus defectos, tenía que eliminarlos.
Pero, ¿Y si no era fea? ¿Y si la culpa era de Ron? Esa idea pareció germinar mucho más rápido. Destrozó el espejo a golpes mientras escupía e insultaba el nombre de Ronald Billius Weasley. Lavender no era fea, es que él era idiota. Eso era.
