Capítulo X
Edward se quedó a solas con Bella cuando el Sr Swan sacó a todos de la habitación y le pidió a él que le llevara la cena. Lo que lo sorprendió fue que Sue tenía la indicación del Sr Swan de que él cenaría con Bella por lo que le entregó la bandeja para dos. Se sentía feliz por tener unos minutos con ella.
- Bella, te duele mucho? - Dijo Edward entrando a la habitación con la bandeja
- Depende... - Respondió risueña mirándolo fijamente, realmente era un sueño, pensaba "Isabella Mary, cómo has podido pasar por alto durante todos estos años a este hombre tan guapo", le gustaba todo de él, desde sus ojos, hasta su manera de caminar.
- De qué depende? - pregunto él dejando la bandeja en la mesa y preparando todo para llevarla a cenar ahí
- de si estás conmigo – Contesto coqueta
- Cómo? . Él la miró y sonrió de lado
- Si estás conmigo ni siquiera lo siento, digamos que algo me distrae – Dijo mordiéndose el labio inferior suavemente
- Te sientes bien como para caminar hasta aquí? O quieres que te tome en mis brazos como te traje hasta aquí – decia mientras se acercaba a la cama
- Puedo caminar perfectamente – El tomaba su mano derecha para ayudarle a ponerse de pie – pero ya que me lo ofreces, prefiero que me lleves en tus brazos - dijo Bella sonriendo y muy feliz de estar en sus brazos, esta vez conciente
- Sus deseos son ordenes – La tomo en sus fuertes brazos sin dificultad alguna. Ahora se sentía feliz de cargarla. La bajó y cuando ella puso los pies en el piso, le hizo otra petición
- Bésame - El la miró le dio una hermosa sonrisa y le tomo la barbilla, le acomodo el cabello y la beso presionando más con sus labios y comenzó a moverlos suavemente sobre los de ella, eran sensaciones muy placenteras, ir despacio besandola y abrazarla, lo mejor era sentir las reacciones de ella, abrazandose a él, tocando la piel de su cuello mientras la besaba, acariciando su cabello, sin duda era lo mejor del mundo, ahora entendia por que se supone que esas actividades estaban prohibidas. Sus instintos le pedían más cercanía y sabía que no era lo suficientemente fuerte para resistirse a lo Bella quisiera de él. Sería una tarea difícil mantenerse dentro de los límites aceptables.
- Bella, debes comer y yo debería irme - dijo Edward alejándose un poco para respirar y recobrar la compostura
- No quiero que te vayas! - dijo Bella aun abrazandose al cuello de Edward
- créeme que quisiera quedarme, pero no debo, no es correcto, no... - Bella lo interrumpió con un beso fugaz
- Bella no... - dijo Edward y Bella estaba confusa
- Yo quiero estar siempre contigo, quiero besarte cada vez que estamos juntos, es que tu no quieres? - dijo Bella
- créeme que sí lo quiero, pero... - Edward se veía incomodo
- Pero qué? - preguntó Bella, no se daría por vencida
- Bella, no sé cómo explicarme, pero... - dijo Edward
- puedes decirme lo que sea, yo te quiero... - Bella lo interrumpió
- bien - dijo Edward exhalando - te lo diré, es complicado porque cuando te beso y te abrazo, mi mente y mi cuerpo, piden más cercanía contigo, cada vez quiero un poco más, un abrazo más cerca un beso más intenso y... - Se aclaró la garganta - Quiero, necesito tocar tu piel y no me refiero a tus manos... y es muy difícil contenerme, no tengo la fuerza suficiente, no es correcto lo que quiero y tu debes detenerme. - terminó de decir Edward sudando
- Osea, tu quieres lo mismo que yo... - dijo Bella
- Tu también quieres? - preguntó Edward incrédulo
- Sí... Sé que se debe estar casada para hacerlo, pero no puedo evitarlo, Te amo Edward y quiero estar contigo de todas las formas posibles - dijo Bella.
Ella le había dicho que lo amaba y que quería estar con él, de todas las formas posibles y eso incluía... Se sintió feliz pero ahora sería aún más difícil mantener los límites.
- Te amo Bella - Se acercó y le dio un casto beso en los labios - Creo que deberíamos esperar, es lo correcto
- Será difícil... ahora entiendo la utilidad de los chaperones - Bella reía
- Edward esto siempre es así? Se siente tan fuerte la atracción y la urgencia de estar cada vez más cerca, me duele separarme de ti - dijo Bella
- A mi también me duele. Sólo que tengo más experiencia en ese dolor. Te he amado desde la distancia durante años, he pasado meses desesperado por hablarte, por decirte "buenos días" y que notaras mi presencia, simplemente que me vieras. Sé que era algo egoísta, pero quería que me miraras aunque fuera una vez... - Edward recordaba su dolor, su vida esos años que pasó escondiendo su amor y Bella vió el dolor de él, la emoción en sus ojos
- Perdóname Edward, nunca quise hacerte daño... - lo interrumpió Bella, no soportaba ver la tristeza en su expresión. Acariciando su mejilla quería borrarla por completo
- No tengo nada que perdonar. Jamás me haz hecho daño, no tienes culpa alguna, jamás lo supiste. No vuelvas a pensar en eso... - Edward tomó su mano y la besó
- Edward desde cuándo... - no se atrevió a continuar la frase pero él lo entendió claramente.
- sabía que un día me lo preguntarías, para bien o para mal - dijo Edward mirándola
- Tu comida se enfría, tu comes, yo hablo. Te diré todo lo que quieres saber - tocó la cabeza edema Bella - Sé que eres muy curiosa, ahora come - él se sentó en la silla frente a ella
- Recuerdas cuando escapamos de la Srta Denali al árbol? , ése día me di cuenta de que estaba enamorado de ti. - dijo Edward. Bella quería decir algo pero el siguió - cuando dijiste que si te ayudaría a escapar de un matrimonio, sentí que jamás permitiría que te casaras que estuvieras con otro, entonces supe que ya no eras sólo una amiga para mi. Debo decirte que soy celoso y posesivo. No estoy orgulloso de serlo y me ha traído muchos malos ratos.
- No eres posesivo, además cómo si yo ni siquiera te vi después de ese día? Por qué me ignoraste, llegué a pensar que yo no era de tu agrado - preguntó Bella
- Ese día después de que nos encontró la Srta Denali, quería decirte lo que sentía por ti, creí ver en tus ojos algo más que amistad y pensé en hacerte un regalo para declararme. Tu colgante. Cuando iba a preguntarle a mi madre si la madera de ébano le parecía bonita para hacerlo, me encontré en la escalera de servicio escuchando a la Srta Denali y a mi madre discutiendo sobre nosotros. La Srta Denali sabía de mi amor por ti, no sé cómo. Le decía a mi madre que yo no era para ti, que yo sólo era un sirviente y que si yo te decía de mis sentimientos nos tendríamos que ir de aquí, porque tu padre los despediría, a mi padre y a ella. En ese momento tuve tanto miedo de no verte más... Sólo era un niño, no podía hacer nada más que ocultar mis sentimientos y así mi familia se podría quedar y yo podría verte. No puedes imaginar el dolor que sentí al pensar en no verte nunca más. No podía imaginar vivir sin ti. Por eso decidí "ignorarte" aunque muy por el contrario, estaba pendiente de cada cosa que hacías, te miraba desde lejos, intentaba incluso escuchar tu voz. Leías en voz alta Romero y Julieta en la biblioteca, creías que nadie te escuchaba, pero yo estaba tras la puerta imaginando que leías para mi. Cuando pasó el tiempo ya no leías en voz alta, pero aún así yo seguía esperando que lo hicieras, era mi única oportunidad de oír tu voz sólo para mi. De eso ya han pasado más de dos años. - Edward sonrió miraba hacia abajo - Pensé muchas veces en hablarte, cómo hacerlo, qué decirte. Empezaría por decirte "buenas tardes" cuando estabas en el jardín, pero cuando me decidí, entraste en el jardín acompañada de Mike y la Srta Denali. Estabas tomando el brazo de él, aunque yo sabía que él no era de tu agrado, sólo por la manera en que lo mirabas, sentí una furia inmensa... La que se transformó en un inmenso dolor y desesperanza al darme cuenta de la realidad, él era un pretendiente serio, tenía un nombre y posición, yo en cambio no tenía nada.
Después y como si mi dolor no fuera suficiente, llegó Jacob. Se hicieron amigos, pero él quería más que eso. Yo sufría las penas del infierno cuando salías a caminar con él por el jardín y reían... De verdad pensé casi en matarlo, pero no era su culpa que yo fuera un cobarde. Me sentía culpable por estar pendiente de ti, intentando escucharte o mirándote sin que me vieras. Créeme que traté muchas veces de no hacerlo, pero no pude. Sé tantas cosas de ti que no me haz contado... Tu libro favorito Romeo y Julieta, el mismo que tomé el día que apareció Jacob. No quería que leyeras ese libro para él, porque lo habías leído para mí tantas veces en la biblioteca, era mío era nuestro. Aún lo tengo y los días en que no podía verte, lo leía para sentirte cerca de mi. Esos días eran incluso peores que los días en que venían ellos. Ya para ese tiempo yo estaba como sirviente, podía acercarme y escuchar. Fue algo bueno porque me di cuenta que no estabas interesada en ellos. Pero dentro de mi estaba la realidad atormentandome, un día llegará un hombre y le dirías sí.
Sentía que jamás sería a mi a quién dijeras que sí. Estaba Mike y después Jacob y mucho después estaba yo sin nada más para ofrecer que mi amor incondicional
Cuando se fue la Srta Denali, empecé a tener alguna pequeña esperanza, para ese entonces ya sabías de mi existencia gracias a los adornos navideños. Lo que no sabías es que tu colgante llevaba años esperando por ti en el árbol de navidad, oculto como mi amor por ti.
Era como una esperanza de que si lo encontrabas me amarías como yo a ti. Lo he puesto en el árbol por cinco años, rogando que lo encontraras... Y cuando por fin lo hiciste, pensé que moriría al sentir tu rechazo, estaba listo para oírte decir "gracias pero no puedo corresponderte" y mi dolor no se iría jamás. No podría quedarme, te haría sentir culpable, eres demasiado buena. Y yo no podría vivir sin ti. Cuando leías la carta y luego abriste el colgante, rogué desde lo más profundo de mi ser que no me alejaras de ti. No recuerdo bien que te dije, pero creo que me escuchaste. Jamás creí que me darías un abrazo y un beso en la mejilla. Era el segundo beso que me dabas, el primero fue de agradecimiento por ayudarte esa tarde, pero no significaba lo mismo.
Alice me dio ánimos para intentar conseguir tu amor y lo hice, eso creo.
- Te amo Edward. Haz pasado por muchas cosas haz sufrido mucho, pero eso es el pasado ahora estamos juntos - dijo Bella con los ojos llenos de lagrimas.
- No llores mi amor, por favor... Nada puede herirme, sólo tú dolor. - Se acercó y la abrazó.
Se escuchaban pasos afuera y tocaron la puerta
- Siento mucho la interrupción pero me llevaré la bandeja y debo sacar a mi hermano de aquí, es muy tarde y tu padre viene subiendo - dijo Alice sacando la bandeja y a Edward
- Buenas noches Bella - dijo Edward y la besó en la frente. Rápidamente salió de la habitación junto a Alice, dejando a Bella con sus pensamientos. Él la amaba más de lo que creía posible.
