Castigado
Chat noir corrió y salto, ágil y desesperadamente por los tejados, terrazas y balcones, de la hermosa París buscando la ruta más corta posible, en su mente se reproducían una y otra vez su encuentro con la azabache,*debo controlarme, debo controlarme* seguía pensando, hasta que llego a un callejón cercano a su casa, se adentró en este observando a los costados y muy a su pesar dejo salir a plagg del anillo, y como se lo imaginaba, el gatito cayó al piso riendo a carcajadas, como si no hubiera mañana, parecía haberse olvidado por completo del queso y solo querer burlarse de su portador, estaba más que cansado por mantener la transformación por tanto tiempo, pero aun así tenia fuerzas para reír, Adrien se aguantaba las ganas de meterlo en un frasco y lanzarlo a rio Sena, pero se recordaba a si mismo que sin ese molesto y glotón gatito, el no sería chat noir
Ajajajaja, te-te la dejo parada ajajajaja- hablo entrecortadamente, si seguía así moriría de risa, se sostenía el estómago y grandes lagrimones corrían por su rostro. Dio vueltas en el suelo mientras Adrien lo observaba con mirada asesina.
-¡Cállate!, estúpido gato- le grito Adrien mientras lo tomaba de la cola y lo levantaba dejándolo colgado de cabeza, pero plagg solo seguía riendo.
-ajajajaja, y deberías, ve-ver tu cara jajaja- plagg se estaba quedando sin aire por reír tanto- cuando, vi-viste la hora ajajajaja-Adrien no lo dejo seguir, lo metió en su bolsillo y salió corriendo directo hacia la mansión, pero algo lo tenía en la duda sobre las palabras del kwami. El creyó que solo sentía o presentía lo que pasaba a su alrededor, pero estaba muy equivocado.
¿Cómo viste mi cara?... Si estabas…- pregunto sin parar de correr, plagg lo interrumpió hablando desde la chaqueta, calmando un poco su ataque de risa.
-soy parte del traje, te puedo ver a ti, y todo lo que tú ves y oyes- Adrien palideció ante lo que le decía el kwami, ¿acaso vio todo lo que hiso?, ¿vio a Marinett semidesnuda?, ¿la escucho jadear?, su rostro enrojecido de inmediato, pero plagg comenzó a reír de nuevo, cortando el hilo de sus pensamientos.
-cállate plagg, ya llegamos- dijo recuperando el aliento y abriendo la enorme puerta, escuchaba como plagg intentaba reprimir sus carcajadas, su cara teñida de rojo hacia un perfecto contraste con su cabello y piel clara, cuando cruzo la puerta se puso más que nervioso, tenía miedo, terror, pánico, por su frente se deslizo una gota de sudor, no sabía si era por la corrida o por los nervios, su padre, el mismísimo Gabriel Agreste estaba parado en la escalera, lo vio inquisitivo, para luego poner su típica cara de póker, ( yo creo que Gabriel Agreste gano su fortuna en un casino, con la cara que tiene nadie sabría qué piensa, si está feliz o triste) trago duro y entro serrando la puerta detrás suyo, avanzo unos pasos nerviosos con los ojos clavados en el suelo, si lo veía a los ojos sus nervios lo traicionarían y seguramente hablaría de más.
-¿en dónde estuviste? Y… ¿porque estas tan rojo?- pregunto el adulto más serio que una roca, las rosillas de Adrien flaquearon y automáticamente su cerebro se puso a trabajar en una excusa lo suficientemente realista como para que su padre le creyera, tarea bastante difícil a decir verdad, tardo un poco en responder.
-yo, yo hemm, es-estaba con…Nino, ¡sí eso!, con Nino-respondió mirando a ningún punto exacto en el suelo, mientras se llevaba una mano y se rascaba la nuca.
- y..., jugamos una carrera, hasta casa, p-por eso estoy rojo- siguió mientras una forzada sonrisa se formaba en su rostro, lentamente llevo sus ojos a los de su padre, *en parte es la verdad* pensó, se puso aún más nervioso, si es que era posible, cuando su padre solo lo observaba, en silencio, pero con una cara que a Adrien le decía no te creo nada.-
-Mmm, y… ¿por qué no respondías mis llamados?- volvió a preguntar *esto parece un interrogatorio* pensó Adrien.
- tenía mi teléfono en modo vibrador- dijo calmando un poco sus nervios, fue lo más creíble que se le ocurrió, no pudo responder los llamados porque su teléfono estaba en su chaqueta, y su chaqueta desaparecía, junto a casi toda su ropa cuando se fusionaba con plagg.
-Mmm…-dijo el adulto y dio media vuelta y se disponía a irse aun sin creer las palabras de su hijo, *uff, estuvo cerca* pensó Adrien viendo como su padre subía a paso elegante las escaleras, pero todo se vino abajo.
-Ajajaja- Plagg dejo escapa una corta pero sonora carcajada, rápidamente llevo sus manos y tapo su boca, pero fue tarde, el padre de Adrien lo escucho y giro su cabeza hacia Adrien.*¡maldito plagg!, ¡te matare estúpido gato!* pensó Adrien y plagg sintió un escalofrió recorrerlo de pies a cabeza,* prrrr, cosas malas se acercan* pensó plagg desde la chaqueta, su risa se calló definitivamente.
-estás castigado el resto del fin de semana- dijo secamente y sin rodeos Gabriel y Adrien casi se desmaya, su tiempo libre en estos dos venditos días los tendría que pasar encerrado en su lujosa jaula, ¿qué haría todo ese tiempo solo?, nunca se acercaría a su princesa en su forma civil si se la pasaba entre cuatro paredes, y aun peor, con un gato parlante, volador y que solo come camembert.
-pe-pero…yo- intento protestar, pero no podía decir que no fue él, el de la risa, lo podrían tratar de loco.
-nada de peros, yo no te crie para que faltes el respeto a tus mayores… mucho menos a mí- dijo el abulto y termino de subir las escaleras.
-y… le diré a Natalie que llame un doctor, parece que estas mal de la garganta- a Gabriel le pareció rara la risa de su hijo, era una vos rasposa y un poco seca, pero no le dio mucha importancia y se encerró en su estudio, como siempre. Adrien camino rápidamente hacia las escaleras del otro lado claramente molesto, no solo estaba castigado sino que tenía que aguantarse a un médico haciéndole preguntas y todo por culpa de plagg, frunció el ceño teniendo solo una cosa en la mente.
*atraigo a plagg con queso, lo mato de un zapatazo, y escondo el cadáver, no será muy difícil, tal vez lo lance al rio o se lo tire al perro del vecino, si, si, si, aunque dudo que al perro le guste el sabor a queso * seguía planeando el homicidio de plagg en su mente hasta que llego a su cuarto y entro, en su rostro se mostraba un sonrisa perversa.
-llego tu hora, plagg- dijo y reviso el bolsillo en donde debía estar su víctima y para su sorpresa esta ya no estaba, en cuanto Adrien ingreso a su cuarto salió volando y se escondió *mejor prevenir que lamentar* pensó, sabía que esta vez Adrien estaba realmente furioso, se alejó de su portador para subir y esconderse entre algunos libros en la biblioteca que estaba sobre la gigantesca habitación.
-¡plagg!, ¡¿Dónde estás?!-grito el rubio exasperado mientras buscaba por todos lados al dolor de cabeza que tenía por compañero.
-perdón, yo no quería meterte en problemas, es que se me escapo- hablo fuerte el kwami pero sin salir de su escondite, Adrien escuchaba detenidamente intentando rastrear de donde venía esa voz.
-perdón…, lo siento Adrien- volvió a hablar claramente arrepentido, Adrien se calmó un poco y soltó un largo suspiro de derrota, después de todo era su compañero, su amigo, y no podía estar el resto de la vida enojado y con pensamientos homicidas hacia él, camino pesadamente hacia el sillón blanco que se encontraba en su habitación y se desplomo derrotado.
-está bien plagg…, te perdono-dijo y se acurruco sobre el mueble, abrasándose así mismo, plagg salió temeroso de entre los libros, esperando una emboscada o algo así, pero no, solo lo vio hay tumbado, apagado y desanimado, bolo hacia él y se sentó frente al chico, lo observo en silencio, Adrien tenía los ojos serrados y respiraba pesado, como si le costara esfuerzo hacerlo.
-Adrien, ¿estás bien?- pregunto preocupado y este abrió los ojos, esos hermosos y brillantes ojos verdes, que sin importar la situación o problema tenían un brillo de esperanza y alegría, se encontraban apagados, fríos, como si el brillo tan característico que siempre tuvo en ellos hubiese sido robado, no le contesto solo lo observo, serró los ojos y los volvió a abrir, pero esta estaban cristalizados por las lágrimas que amenazaban con caer.
-plagg, yo la…amo, y no puedo estar sin ella-lo dijo más en un susurro que ablando, una lagrima se deslizo por su rostro hasta terminar en la blanca tela del sillón, plagg no sabía que decir, él no era consejero romántico, pero debía intentar animar al chico.
-pues díselo, cuéntale la verdad, yo sé que ella también te ama- dijo animadamente haciendo al rubio poner una pequeña sonrisa en su rostro.
-no lo sé plagg, y si a ella solo le gusta chat noir y no Adrien- volvió a su semblante triste *baya, creo que los humanos solo están hechos de hormonas y depresión* pensó el kwami al creer que ya lo había animado.
-¡no seas cobarde, ve y enfrenta el destino!-grito para sorpresa del chico, era cierto, no podía estar el resto de sus días escondido detrás de una máscara por miedo al rechazo, debía enfrentar su más grande temor y afrontar las consecuencias, *el que no arriesga no gana* pensó y con esa iniciativa en su cabeza formo una verdadera sonrisa en su rostro.
-lo hare plagg, le diré quien soy, y si me rechaza, lo afrontare- dijo sentándose en el sillón y secando las lágrimas que hace momentos recorrieron su rostro,*vaya, no pensé que fuera tan sencillo convencerlo* pensó, Adrien se levantó decidido, estaba a punto de transformarse e ir con Marinett, pero la puerta fue golpeado y no tubo de otra que contestar, era el medico que dijo su padre, un anciano de anteojos con un vidrio de aproximadamente dos centímetros, con poco cabello en la cabeza y el poco que tenía estaba totalmente blanco, la espalda la tenía curvada con una gran joroba, vestía una bata blanca con guante de látex y en su mano traía un viejo maletín negro con sus elementos de tortura, según Adrien, pero lo que más le llamaba la atención era que un diente sobresalía de su boca, al verlo entrar a Adrien le recorrió un escalofrió por todo el cuerpo. Y así paso un par de horas siendo examinado de pies a cabeza por el anciano, quien le hacía preguntas raras y muchas incomodas *se supone que estaba mal de la garganta * pensó Adrien mientras el medico lo seguía examinando.
Holaaaaaaaaaaaa, gracias, gracias, muchísimas gracias por ser tan pacientes con migo. :)
Estoy más feliz que una lombriz, por fin recupere mi amada computadora, resulta que por presionar muy fuerte la tecla ENTER se rompió la placa.
Ahora si actualizare y creare nuevas historias.
Por favor dejen reviews e ideas para seguir con esta historia, inspírenme, me quede sin muchas ideas en todo el tiempo que no pude escribir.
Bueno, estoy muy feliz y nuevamente gracias por su paciencia.
Chao, chao, nos leemos luego ;)
