Chico malo

Los personajes de Glee le pertenecen a Fox y a otros

Blaine soltó la carcajada y luego se odió a sí mismo. Un poco más. Sólo un poco.
Porque esos idiotas habían estado recordando en voz alta un día, del año pasado, cuando entre todos habían tomado a Kurt y lo habían metido en el basurero del estacionamiento, el cual habían cerrado con fuerza para no permitirle salir.
Su reacción al reír había sido cuando le dijeron, con el pecho lleno de orgullo, que habían tardado media mañana en sacarlo sus amigos del club de Glee. "Esos idiotas de Hudson, Puckerman y Chang. Ellos le ayudaron. De otra manera hubiera durado ahí por días, te digo. La visión de su cara cuando le dijimos lo que planeábamos fue épica, pero hubiera sido mejor si lo descubrían días después cuando el camión de la basura lo recogiera".

Blaine sacó cuidadosamente los nombres de todos los que habían participado y los había anotado en su lista mental, aquella que no parecía más que crecer más y más.

¿Cómo es que se había metido en ese trabajo de guardaespaldas? No lo sabía. Sólo recordaba su primer día en McKinley cuando al preguntar dónde estaba la oficina del director, demasiado exasperado para buscarla por su cuenta, y le había respondido la persona más hermosa que había visto en su vida. Blaine estaba seguro de que los ojos azules de Kurt lo habían hechizado de alguna forma.

Él sabía cómo controlar al mundo entero. El dinero hablaba y él tenía montones de dinero. Además de que tras un breve espacio de su vida donde había sido la víctima había aprendido a defenderse.
Y que en la última escuela donde estuvo había noqueado a un gigante del tamaño de la mitad de los de americano era más un golpe de suerte que cualquier cosa, pero sólo él lo sabía…, y los rumores volaban y crecían.

La última vez que se aventuró a escuchar lo que se decía de él escuchó decir que había matado a alguien. No es que le preocupara, porque tenía el dinero para hacerlo (y a veces las ganas, también), pero sólo los dejaba correr. Mejor tenerle miedo a temer él.

Antes de su primera semana sabía cómo eran las cosas ahí. Los atletas y las animadoras arriba, los del club de Glee al fondo, Kurt Hummel… más al fondo.
No había sido difícil saber que era gay, dado que eso era lo que le gritaban a diario (marica, mariposa, homosexual, muerde almohadas) y de un momento a otro se había encontrado ayudándole disimuladamente.

Al principio eran cosas sencillas. En lugar de tres granizadas sería uno. Se había reducido a una vez por semana el que lo lanzaran al basurero y logró ganar la 'custodia' del maltrato de Hummel, que estaba en manos de Karofsky, cuando lo descubrió viéndole el trasero antes de aventarlo a los casilleros.
En cuanto lo amenazó con eso las cosas para Kurt habían sido mejores.

Blaine se había esforzado para que la máscara de indiferencia no cayera. Lo molestaba muchas veces, él mismo le había lanzado un par de granizados al final, cuando Kurt había cerrado los ojos. O lo había empujado contra el suelo, procurando que no fuera con mucha fuerza. Eso hasta que cayó en cuenta de que Kurt sufría más cuando sólo lo miraba, cuando sus ojos no se despegaban de su figura delgada.
Y a Blaine le gustaba mirar.

Y ahora… ahora… las cosas se comenzaban a salir de control. Sabía que no debía de mezclarse con él, que lo haría débil y Blaine no podía serlo, por su bien y por el del mismo castaño. Pero se había vuelto adicto a esos labios rosas, a sus besos, a su lengua, a sus gemidos. Oh, sus gemidos. Kurt hacía los ruidos más deliciosos que jamás había escuchado.
Su cuerpo; lo había tocado casi por todos lados (y casi porque el terco contratenor no dejaba que sus manos se posaran en su entrepierna). El sabor de Kurt, su mirada asustada u oscurecida por el deseo. Su voz.

Y, sobre todo, su manera de decir su nombre.

Blaine.

Se reclinó contra la pared del aula donde se había metido segundos antes, harto de andar caminando por todo el lugar con sus indeseables pensamientos, y gruñó. Kurt Hummel sería su perdición, esa semana apenas había podido resistirse a besarlo en el pasillo, frente a todos.

Sacudió su cabeza y se irguió, mostrándose al mundo más grande de lo que era. Iría tras Kurt, de nuevo, necesitaba despejar un poco su cabeza y recordarse, una vez más, porque se ocultaba tras aquella máscara de badass que les mostraba a todos.
Para cuidarse y para cuidarlo a él.

Era hora de la máscara de indiferencia que portaba junto a Kurt, para que él no se enterara de nada de lo que pasaba por su mente más que el hecho de pasársela bien.
Por el momento, esperaba, por el bien de ambos, era suficiente.


¡Volví a la vida! Tuve un examen difícil el jueves pasado y siempre que eso pasa mi musa desaparece (?)
La cosa iba a ser diferente en este capítulo, pero entonces Blaine me dijo "o escribes sobre mí o no te Klaine en tus sueños esta noche"... y eso era difícil de rechazar...

Publiqué hace unos días un fic llamado 'Entre sueños y realidades', Klaine, reacción del 3x05. Y no, no tiene contenido M, aún no puedo escribir ese fic :(

¿Reviews :D?