Los personajes de Naruto no me pertenecen, si no a Masashi Kishimoto.

Porquerías IND, presenta:

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No hay edad para el amor II

Durante toda la vida ocurren diversas situaciones. Momentos en los que las emociones florecen sin querer o a veces son espontaneas.

Sasuke Uchiha era un hombre de personalidad de hielo, indiferente ante cualquier situación. Cuando se hubo graduado de la preparatoria, en la foto aparecía con su siempre rostro serio, impasible, de "no me importa". Cuando numerosas mujeres se le declaraban románticamente, el solo las miraba y se alejaba sin decir una sola palabra; dejando corazones rotos y otros tantos, mas esperanzados. Cuando su padre lo hubo reconocido, Sasuke solo le agradeció e hizo una reverencia, y cuando su padre le dejo como vicepresidente de la empresa, hizo lo mismo. Aunque por dentro estuviera la mar de emocionado, Sasuke nunca lo dejaba ver.

Solo unos pocos, muy pocos, era a quienes mostraba un poco de felicidad; sus características sonrisas de lado cuando le hacia una broma al idiota de su amigo, cuando se burlaba de las situaciones de Sakura al tener a Naruto como un novio idiota y cuando a ella la veía. Sus sonrojos y a veces sus actuares torpes, el tartamudeo y esa manía que tenia de golpearse los índices con insistencia.

Hinata era una niña en un cuerpo de mujer, pero a la vez, era mas madura que el.

Con ella se mostraba tal cual era, dejaba en vista sus sentimientos porque sabía que ella no lo criticaría o le exigiría "comportarse como un Uchiha". Era libre de expresarse, era libre de mostrarse feliz. Era el.

En estos precisos momentos no sabía como ser. Uchiha o Sasuke.

La situación era de lo mas incomoda. Había viajado a Sunagakure dos años después, al darse cuenta de que Hinata jamás regresaría con el. Necesitaba cambiar de aires y seguir haciéndose a la idea de que Hinata se había ido para siempre, sin siquiera avisarle. Y ahora, se la encontraba en las empresas Sabaku No. Cargando a un niño de cabello azulado, al que le calculaba un año y medio.

Ambos se miraban, Hinata con una expresión temerosa y sorprendida. El. No sabía como mostrarse. Parecía que en ese momento, el reloj se hubiese detenido. Sentía su respiración en cámara lenta y la veía pestañear lentamente, como no creyéndose que el estuviera ahí en ese mismo momento.

—Mama —grito el niño volteando levemente su rostro.

Ambos siguieron el mismo lugar, observándose mutuamente, esperando algún movimiento del otro. El pequeño empezó a mover los cabellos de la Hyūga, intentando llamar la atención de su madre, solo hasta que tiro de un mechón fuertemente, fue que Hinata reacciono.

—Kenta —susurro la peliazul, llamándole la atención al niño que la miro con un sonrojo.

Solo ese susurro hizo que diera el primer paso para acercarse a la mujer que aun seguía amando. Parándose enfrente, con la curiosidad de ver el rostro del niño, aquel infante que se había dirigido a ella como su madre.

—Sasuke —apretó sus labios y agacho un poco la cabeza, como en un signo de arrepentimiento.

El Uchiha pasó una mano por el cabellito azulino del pequeño, llamando la atención de este, abrió los ojos con sorpresa. Hinata reacciono tarde y se alejo un par de pasos, pero el lo había visto, y lo mas seguro, es que le debía muchas explicaciones.

—Hablaremos —ordeno y se dio la vuelta para darle la espalda. Comenzó a caminar y la peliazul lo siguió.

—Kankurō, te lo encargo.

—Si —menciono el castaño, claramente inquieto por la situación que acababa de apreciar. Tomo al niño en brazos—, vamos Kenta. Es hora de ir a ver al tío Gaara.

—¡Si, tío Gaara!

Kankurō le dio unas llaves y con un movimiento de cabeza le señalo la sala de juntas, un lugar donde el sonido no podía salir ni entrar, perfecto para cualquier discusión.

Inquieta, Hinata siguió tras el cuerpo imponente de Sasuke, temerosa y pensando miles de cosas para explicar su decisión.

Se pararon ante la puerta de caoba, Hinata metió la llave y la giro con lentitud, Sasuke miro el movimiento y ambos observaron como la puerta se movía y revelaba una estancia con una mesa redonda y varias sillas a su alrededor. Se adentraron en la habitación, y Sasuke cerro la puerta con pestillo, vio tomar asiento a Hinata y el la imito.

El silencio reino en la atmosfera, solo escuchándose el intranquilo respirar de ambos.

—Hace dos años —comenzó, acomodándose en la silla—, te fuiste, sin dar una explicación.

¿Hinata? susurro apenas noto no tener su cuerpo sobre el,incorporándose con lentitud se revolvió sus azabaches cabellos.

Estiroambos brazos y dejo el sillón, envuelto en una sabana camino hacia elbaño de la habitación de su mujer, con la esperanza de encontrárselaahí. Se detuvo a centímetros del picaporte, el desolado apartamento leconfirmaba un abandono que el se negaba a creer. Bufando bajito abrióy entro a una habitación iluminada por los rayos solares que lograbancolarse a través del ventanal.

Su oscura mirada fue a parar a la camamatrimonial, y luego al armario. Con pasos firmes se dirigió aabrirlo, para su sorpresa se encontraba semi vacio, la maleta lila quesiempre estaba en la parte inferior de aquel mueble, no se encontraba.Reviso los cajones en busca de su ropa interior, mas estos estabanvacios.

—Te llevaste la mayoría de tus cosas —susurro y por un largo tiempo se quedo callado—. Creí que volverías algún día —trago grueso.

Sin poder evitarlo cayó de nalgas al suelo, observando sin verel armario, su mente maquinaba posibles excusas por la falta de tela,negando así, que la Hyūga lo haya abandonado. Se quedo un largo ratoen la misma posición, el tic tac del reloj le pareció lejano, ignorola creciente hambre y el sonido que su estomago hacia, pasaron las
horas y poco a poco los rayos dejaron de iluminar aquella instancia,la calidez se perdió una vez que llego la oscuridad, enfriando sucorazón.

—Espere, y espere, alguna señal que me indicara que volverías algún día.

—Sasuke…

El azabache empuño ambas manos y apretó fuertemente los ojos, no iba a llorar, no ahora.

Estuvo en esa misma posición por tres días, esperandopacientemente alguna señal de Hinata.Al cuarto día, la esperanza y paciencia acabaron, Hyūga Hinata lohabía abandonado y jamás regresaría. Lagrimas resbalaban por sus fríasmejillas, respiraba entrecortadamente y apretaba fuertemente suspuños. Tambaleante se levanto, tirando todo a su paso, intentando aminorar su dolor; mas no se dio cuenta que una hoja cayó al suelo.Tropezando de vez en vez llego a la cocina, torpemente abrió laspuertas de la alacena, en busca de licor. Pero las consecuencias de suayuno le hicieron perder la razón; cayó en cámara lenta, de costado ycon los ojos entrecerrados.

—Estúpidamente —escupió—, espere por días tu regreso. Espere por días escuchar tus pasos, ¡Espere por días, días! Volverte a ver… ¡Espere, y espere, y volví a esperar! —se levanto de su asiento y comenzó a caminar por todo el cuarto, jalándose sus cabellos con frustración—. Espere con paciencia, espere, con fe. Espere tanto tiempo, con el único propósito de estar cuando tu regresabas, pero…

Se callo al ver los perlados ojos derramar lágrimas.

—Jamás volviste —murmuro—. Dime, Hinata Hyūga. Explícame ¿Por qué? —se acerco hasta ella, recargándose en la mesa tan cerca, tan cerca de su rostro, acorralándola con su mirada—, ¿Por qué huiste?

—Yo…

—¡Y ahora! —se alejo y alzo sus manos para luego bajarlas—, te encuentro aquí. Aquí. Con un niño que te dice "mama", con el mismo color de cabello y una piel un poco mas pálida que la tuya; ¡Que además! Tiene unos ojos tan negros, tan negros —rio por lo bajo—. Que diría que es mi hijo.

La peliazul boqueo varias veces; aunque sabia que si Sasuke veía a su hijo sabría, sabría muy seguramente que era de el.

—¿N-No me lo qui-quitaras verdad? —pregunto realmente temerosa.

—No —respondió mirando hacia una esquina—, jamás lo haría. Eres su madre, después de todo.

Y desde que había llegado a la empresa y mirado sin ninguna emoción a Hinata, sonrió. Porque aquel pequeño era una clara prueba del amor que se tenían, era fruto de su increíble relación, era su hijo, y el de Hinata. ¡Era papa! ¡Hinata lo había hecho papa!

—¿Sabias de tu embarazo, y aun así te fuiste? —pregunto después de unos momentos de silencio, su rostro había cambiado a uno serio. La volteo a ver, observándola negar con la cabeza mientras derramaba mas lagrimas.

—N-No —susurro, se limpio sus mejillas y prosiguió—, lo supe un mes después de que me fui.

—La última noche —murmuro calculando, Hinata lo miro dudosa. Sasuke le regreso una intensa mirada—, aquel día cuando te encontré dormida en el sofá, con rastros de lágrimas en tus hermosas mejillas.

Hinata se sonrojo.

Hazme el amor, Sasuke —sus ojos entrecerrados y sus mejillas arreboladas le hacían ver demasiado sensual.

—Sasuke… Perdón —agacho su cabeza y entrelazo sus manos—, de verdad, lo siento.

El azabache la miro sollozar en silencio, observo los azulinos cabellos que caían por su frente y como algunos estaban pegados en su piel por el sudor. ¿Cómo no se había dado cuenta? El mismo había sentido, lo había, presentido. Esa era la ultima de las noches y vaya… La noche donde su semilla empezó a crecer.

—Me gustaría saber ¿Por qué huiste? —susurro sabiendo la respuesta.

Hinata boqueo un par de veces, su mente arremolinada por tantos recuerdos y el regreso de aquel azabache, sintió nauseas por los nervios y no fue capaz de sostenerle por mas tiempo la mirada. 'Tu madre', simplemente no podría decirle eso. Porque la decisión final, la tomo ella.

Lo se —respondió—, si en verdad quieres a mi hijo —sacaría su ultima carta—… Déjalo ir.

—Mi madre.

Sus claros ojos chocaron con los oscuros; Sasuke la miraba con detenimiento, observando su miedo, leyendo lo más profundo de su corazón como si fuese transparente.

El ruido de pisadas y papel ser desgarrado hizo que abriera lentamentelos ojos, los entrecerró una vez que fijo sus pupilas en aquellablanca fuente de luz. Giro su rostro hacia el cuerpo de una rubiamujer que seguía anotando.

Has despertado murmuro sin siquiera verlo, escribió un poco mas y lo observo.

¿Que...? se incorporo sobre la cama, lentamente y causando unchirrido que resonó en toda la habitación. ¿Don...?

En el hospital Konoha tomo un vaso y lo lleno de agua, llegastehace dos días por falta de alimento le entrego el vaso, Sasuke lotomo de un solo sorbo.

¿Que...? exclamo un tanto sorprendido.

Según los estudios, no dormiste ni comiste en más de tres días. Tucuerpo se debilito considerablemente.

¿Quien...?

Tienes visitas anuncio observando las siluetas que se distorsionabanpor el vidrio. Anoto algo más y camino a la salida.

Miro la mesa y cruzo los brazos.

—Aunque no se que tanto hablaron —trago y espero a que el torbellino de tristeza que azotaba a su corazón pasara para poder explicarle—, me da la impresión de que mi madre te obligo a irte de mi lado.

La peliazul gimió en respuesta y se tapo la boca con la mano, ella no quería que Sasuke peleara con su madre por ella.

Sasuke veía impaciente la puerta por donde la rubia había salido,esperanzado porque ella estuviera detrás y entrara para verlo.

Hijo mío su madre entro corriendo para apretarlo entre sus brazos.

Ma-ma susurro.

¿Estas bien? ¿Que paso...? ¿Porque...?

Hinata...

Esa mujer susurro molesta.

¿Donde...?

Nadie sabe hablo el mayor de los Uchiha. Itachi se encontrabarecargado en el marco de la puerta con los brazos cruzados.La respuesta de su hermano lo perturbo, ella ya no estaba a su lado.

Es lo mejor ambos azabaches miraron a la mujer. Ella no era para tisusurro acariciando la mejilla de Sasuke.

El azabache se alejo de aquel tacto, como si le estuviera abriendo unaherida, Mikoto frunció el seño ante la grosería y terquedad de suhijo.

Esa mujer solo te hace daño.

¿Tu que sabes madre? espeto apretando los puños.

¿Yo que se? siseo molesta. Yo se que tipo de mujer es. ¿O que, menegaras que ella nunca te a presentado a su familia? ¿Sabes, al menos,si ellos te conocen? ¿Si saben de su relación? Dime, quiero que loniegues reto.

Sasuke se quedo en silencio.

Madre susurro Itachi con advertencia, consciente de que había ido muy lejos.

Niégalo, y me tragare mis palabras.

¡Eso no me importa!

¿Ah, no? ¿Y si te dijera que se fue con otro?

Madre...

¡No es cierto!

¡Te comportas como un niño caprichudo!

Yo la amo susurro dolorosamente.

Pero ella a ti, no.

Ella me ama...

¡No seas necio...!

Tu. Tú tuviste algo que ver con que ella se fuera.

¿Como te atreves? se incorporo de la cama, alejándose de su hijo.Aunque era verdad, dolía la acusación. ¿Que te a pasado? preguntocon ojos acuosos, ¿Quien eres?

Mama...

Esa mujer espeto con odio. Mira lo que te ha pasado por esa mujer.

No importa.

Claro susurro con sarcasmo. Le dio la espalda a su hijo para que noviera como lloraba. Espero que te recuperes pronto y salió hecha unmar de lágrimas.

Sasuke golpeo los costados de la camilla, apretaba fuertemente susojos y dientes, su cuerpo temblaba de odio y dolor. Itachi lo observo,no sabiendo que hacer para calmarlo.

Perdona a mama.

Hmph.

Padre quiere verte antes del fin de semana se giro para irse,echándole un ultimo vistazo, salió de la habitación.

Sasuke alzo la mirada, viendo como la puerta se cerraba.

—Sasuke —susurro apretándose sus manos—, perdóname. Yo no…

Negó varias veces con la cabeza y se abrazo a si misma, era una tonta y por su culpa, seguramente Sasuke jamás se habría de reconciliar con su madre.

El Uchiha se acerco a ella, arrodillándose recargo sus manos en las piernas femeninas, sintiendo el calor por sobre la delgada tela de la falda floreada. Hinata se sorprendió y el observo su plano vientre, imaginándoselo abultado. ¿Cómo hubiesen sido sus días en la etapa de su embarazo? Se imaginaba la dicha de sentir las patadas del bebe, o estar corriendo por los antojos de la Hyūga. ¿Y al nacer? ¿Qué tanto se habría parecido a el? ¿Habría nacido con cabello o solo creció con el tiempo? ¿Y sus primeros pasos y palabras?

—A pesar de que me dejaste sin decir nada —miro su busto y se la imagino darle pecho a su hijo—, te sigo amando. Y Hoy que te e encontrado, e intentado ser indiferente ante ti, no puedo negar que estoy la mar de feliz —tomo sus manos y las cubrió con las suyas—. Pero, no puedo evitar sentir enojo.

La peliazul cerró los ojos al sentir una puñalada en su corazón. 'Tonta'.

—Me perdí el ver tu panza. El correr por tus antojos o el cargarte hasta la cama para que descansaras. Estuve dos años solo, sin tus brazos ni tu calor, sin tus ojos ni tu hermosa sonrisa —aparto sus manos y Hinata sintió un gran vacio colarse por su cuerpo, mas se asombro al sentir las manos de Sasuke tomar su rostro—. Se que no sabias de tu estado hasta un mes después, y yo me siento culpable por no haber escuchado tus silenciosas suplicas esa noche que me pediste te hiciera el amor. Si al menos…

—No —negó vehemente—, no Sasuke. Yo, yo tengo la culpa por haber callado la situación con tu madre. Pero, quiero que sepas que ella no me obligo a nada, yo lo hice porque creí que era lo mejor para ti.

El Uchiha se incorporo y jalo a la mujer hacia el, para fundirse en un abrazo largo. Hinata paso sus brazos por su cuello y el se aferro a su cintura.

—Tonta —susurro en oído—, tonta.

La peliazul escondió su rostro en su cuello y aspiro su olor masculino, ese que hasta la fecha la acompañaba.

—Te amo, tonta —la apretó mas hacia si, satisfecho por tenerla de nuevo, feliz por haberla encontrado—. ¿Así que… Kenta, eh?

Hinata se separo para verlo, sonrojada e intentando por todos los medios no derramar mas lagrimas embozo una vergonzosa sonrisa. Sasuke poso sus delgados labios sobre los carnosos de Hinata y la beso. Desbordando pasión y ternura a cada movimiento, echaba de menos la protección que siempre sentía al estar con ella, la seguridad que le proporcionaba con solo una sonrisa y el placer al que se veía sometido en los ratos de lujuria.

Solo un movimiento le basto para colocarla sobre la redonda mesa, acostándola y subiéndose encima mientras seguía besándola como si fuera su propio aire. Solo consiente de la humedad y dulzura de su boca, además, de las hermosas piernas que se alzaban queriendo más de su toque. Aquella suavidad se le hizo conocida y pareciese que la piel estaba jubilosa de volver a sentir sus manos.

Sus dedos recorrían todo lo que podían de arriba hacia abajo, insistentes en dejar huella por donde pasaban, subió sus manos, metiéndolas entre la falda, para tocar los muslos y recorrer con ímpetu cada milímetro de piel en una danza armoniosa. Detallando la forma de la entrepierna y sintiendo como sus manos eran contagiadas por su calor corporal. Las sensaciones eran conocidas pero anheladas, haciendo el placer del momento algo mágico y brillante, se sentía tan bien volver a sentirla deseosa.

Era maravilloso sentir esas delicadas manos en sus cabellos, siendo jalados con el motivo de relajarlo y entregarse a las maravillas de hacer el amor, sentía sus pechos pegarse a su torso, y como poco a poco y a pesar del sostén, esos botones despertaban ansiosos por sentir su piel.

—Sasuke —susurro intentando detenerlo—. Para, Sasuke… Ahh

Su boca mordía su cuello y chupaba debajo de su quijada. Hinata lo empujo un poco hasta poder ella sentarse, jadeante intento tranquilizar su alocado corazón. Y por demás, detener el momento, pues no era el lugar para entregarse.

El Uchiha se pudo dar cuenta de eso, y besándola en su frente la tomo de la mano y camino hacia la puerta con ella dando traspiés por la repentina fuerza. Abrió de un portazo y cerro de la misma manera, pero se obligo a mantener la calma y no sucumbir ante la desesperación de volver a sentirla, delante del el se encontraba Kankurō, hermano de Gaara y socio respectivamente.

—Veo que todo esta bien —menciono viendo la unión de sus extremidades, Sasuke quiso darse un golpe en la frente y Hinata ser enterrada por la tierra.

—Vendré mañana para hablar sobre el proyecto —paso de el jalando a la mujer consigo, no permitiría que nada retrasara su entrega.

El castaño alzo una ceja.

—¿Y Kenta? —pregunto a la Hyūga, la cual asintió antes de que siquiera pensara en la pregunta siguiente.

Sasuke se detuvo y miro al castaño, esperando que le entregara a la criatura. Kankurō entro al despacho de su hermano y salió después de varios minutos.

—¡MAMA! —grito el pequeño peliazul corriendo a los brazos de su madre, pero tropezó con el pie del Uchiha.

El azabache lo miro orgulloso al ver que el pequeño ni siquiera lloraba al caer de sentón en el suelo, lo tomo entre sus brazos y lo cargo; su corazón se lleno de alegría al sentir como el pequeño se adaptaba a su cuerpo, y como el infante le sonreía.

—Papa —susurro Kenta golpeándose los índices con insistencia, su mirada negra y sus mejillas sonrojadas le daban la imagen del niño más tierno que sus ojos hayan podido ver. Su hijo.

—Vamos a casa.

Hinata y el niño asintieron. Tomo la mano masculina y dejo que cargara a su hijo.

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Al fin el pequeño Kenta había sucumbido al sueño. Sasuke observaba como su hijo respiraba y suspiraba entre sueños, sus pequeños bracitos rodeaban el peluche con mucha fuerza y su cuerpecito reposaba en forma de feto. Como a veces Hinata dormía.

—Es hermoso —comento a la mujer que estaba recargada en el marco de la puerta—, mi hijo.

Hinata asintió y vio caminar a Sasuke hacia ella, el Uchiha apago la luz y ambos cerraron la puerta. Se tomaron de las manos y caminaron a la par hacia el dormitorio de la peliazul, donde, con una luz tenue, se fueron desvistiendo entre beso y caricia.

Acostados en la cama, Sasuke se incorporo y se posiciono entre sus piernas, tomándola por sus muslos y dejando descansarlos sobre sus hombros, se aferro a su cadera y de una firme estocada se adentro en su estreches.

—Ahhh.

Saboreo su gemido y comenzó a moverse, con lentitud, recordando lo caliente que se ponía su sexo y como las paredes apretaban su duro miembro. Ambos se movían al compas del vaivén, Sasuke observaba con los ojos brillosos como esas tetas se movían, y como los pezones apuntaba hacia arriba, abriéndose paso entre el aire, casi perforándolo. Hinata apretó sus piernas, encerrando el miembro y sintiendo el placer querer hacerla tensarse y correrse en ese mismo momento. Mas controlo y disfruto como la polla resbalaba con facilidad en su mojado coño.

Sasuke casi olvidaba la sensación de sentirse en el paraíso, durante dos largos años se abstuvo de tener sexo con cualquier mujer. Y ahora, se sentía como la primera vez que se entrego a Hinata, ese maravilloso y sorprendente momento cuando arranco su virginidad y le entrego la suya, la entrega de sus corazones.

Su coño apretaba como en aquellos días de hacer el amor, cuando recientemente comenzaban su vida sexual y tenían sus encuentros en casi cualquier lugar del departamento de la Hyūga. Era como revivir ese recuerdo, Hinata gemía cada vez que se enterraba con absoluta dureza, penetrándola con fiereza, sus testículos chocando con sus nalgas y como sentía que en cada embestida su coño intentaba hacerlo correr en su interior. Era la facilidad que resbalaba entre sus paredes, calientes y estrechas, que siempre subía el ritmo, llegando a lo salvaje y necesitado.

—Ahh, Sasuke.

—Hinata…

La peliazul saco el miembro de su mojado coño, y ante la caliente mirada de Sasuke le dio la espalda. Acostándose boca abajo y subiendo su trasero a la altura de la polla del azabache. Solo Sasuke sabia lo maravillado que estaba al ver en todo su esplendor el trasero de su mujer, y unas fuerzas animales lo invitaban a azotar aquel culo. Queriéndoselo partir.

Acaricio las nalgas, como si preparara el terreno, las abría, las estrujaba, y le daba pequeñas nalgadas, escuchando el sonido de su golpe. Froto su polla contra los labios, con insistencia y adentraba solo el glande en su empapada abertura.

—Sasuke —gimió en protesta—, Sasuke. Hazlo. Dios, hazlo ya.

Paso su palma por toda la espalda y balanceándose se preparo para penetrarle su coño con absoluta fuerza, empujándola hasta caer en la almohada.

—Ahhhh, Dios…

Empezó con un vaivén animal, casi recargando su peso en ella para poder entrar hasta el límite de su coño. Pegando su pecho a su espalda y poder oler el delicioso olor de su cabello mientras se balanceaba con rapidez y fuerza.

—Sasuke, oh, Sasuke —ella comenzó a mover sus caderas con dificultad, casi gritando por el pre-orgasmo que amenazaba con hacerla estremecerse—. ¡Maaas!

Su glande empezaba a golpear su punto con insistencia, casi con dolor. Enterró sus uñas en sus nalgas y movió con fiereza sus caderas, Hinata solo podía jadear en voz alta y susurrar cuanto amaba tener lleno su coño de el. El azabache la incorporo junto con el, sin detener sus movimientos, y ambos, arrodillados siguieron con el exquisito y placentero vaivén. Dejo de aferrarse a ella para tomarla por sus pechos, pellizcando los tensos pezones y haciendo que la peliazul perdiera todo rastro de cordura y gritara a los cuatro vientos lo mucho que lo había extrañado.

—Dios. Tu polla Sasu, así, así, así, así. Más, más rico.

—¿Así? —pregunto con morbo, dirigiendo su diestras hacia el clítoris.

—Ujum, así, así Sasu… ¡Más, por favor, más!

—Argh… ¡Hinata! —grito.

—¡Sasuke!

Sus cuerpos se tensaron en sincronía y explotaron al mismo tiempo. Cansados cayeron en la cama desfallecidos.

—Ah, Hinata.

Paso su brazo por su cintura y la pego a el, Hinata lo observo con los ojos entrecerrados y tiernamente se dieron un casto beso.

No se cobijaron, pues ambos tenían conocimiento sobre el calor que se vivía en Suna, y apenas las noches eran frescas, solo con el calor de sus cuerpos bastaba. Cerraron los ojos y embozaron una sonrisa satisfecha, Sasuke no podía sentirse mas dichoso y feliz en su vida, pues con Hinata era la mar de feliz, con un hijo era el hombre más jubiloso y suertudo que existiera en el mundo. Y a pesar de que su madre no estaría de acuerdo, sabía que ya no le impediría su felicidad.

Porque hasta el hombre mas chico y la mujer mas grande, tenían la oportunidad de quererse y amarse, sin distinciones ni racismos. Solo dos personas que se entienden y se aman.

Y pronto le demostraría a su madre que no hay edad para el amor.

FIN

Muy bien, muy bien. C': e aquí la segunda parte de no hay edad para el amor, con un final feliz así como muchos me lo pidieron ¡Huf! Escribí mucho XDDDDD espero que les haya gustado, es un regalo para todos ustedes que han estado leyendo y colocándole follow, favorito y review a este apartado C: ¡Soy tan feliz! ¡ARIGATO A TODOS!

Agradecimientos a: karla-eli-chan que es nueva y esta leyendo estas locura C:, mi siempre fan Itachi Akihiko y yo también soy su fan porque ella me a inspirado muchas cosas C: (Gracias loquilla), a nn porque sus criticas me han ayudado mucho y porque siempre lee a pesar de que no le llame la atención el NejiHina XDDD, Montse Lockheart y disculpa por todos los teclado que te hice tira e.e jaja loquilla, a iitzel porque esta en la misma opinión que yo (Ese Sai XDD da miedo :O), a hinatacris porque siempre me daja un review y muchas veces me recalca que es una pervertida XDDD (Loquilla), a damydark porque le gusto mi Neji pervertido (aunque en la película asi lo ponen XD), Dattabane-ttebayo a pesar de que dijo que me vendi :C jaja noseto XDDD, a yanisaku y pronto le subiré un gaahina C:, Mishiel-chan Uchihalove que aunque no le guste me dejo un review ¡Arigato!, Daniela Ivashkov por su comentario (y espero que le haya gustado la continuación de no hay edad para el amor), Sasuhinaforever (tu también eres mi idolo), kary Landero 3 porque también me a dejado reviews en cada Sasuhina, AntoniaCifer por sus locas ideas y que siempre me anda leyendo estas cosas, Sasuhina fan por siempre (Arigato), akirafullbuster (que espero también le haya gustado el final feliz), adx-25 (Arigato), Amit Uchiha, Abril (C: soy tu fan), Yui, Diianna24, fer-prilla, Feniz no seishin y a todos los Guest/anónimos que leen esto.

Repito, esta historia se la dedico a todos los que han estado leyendo mis perversiones. Muchas gracias a todos, soy su fans (de todos) ¡ARIGATO! Nos leemos luego CCCC: Suerte y bunas vibras para todos.