Capitulo 9 Secretum

Ninguno de los dos pronunció palabra alguna, cada uno estaba inmerso en sus propios pensamientos, solo fueron interrumpidos hasta que el ruido de la chimenea recibiendo a alguien sonó. —Vodka ¿Quién es el visitante? –cuestionó tenso preparándose para cualquier posible y desagradable improvisto.

—El director Dumbledore, señor. —respondió en voz baja parada detrás de Alessa, asustándola un poco.

Tranquilo con la contestación de la elfina, le ordenó que le ofreciera algo de tomar al viejo y que le comunicara que enseguida le atendería. Por su parte Alessa le dio una mirada de incomprensión al pocionista quien contestó. — Director o no a veces merece que alguien le haga esperar para que recuerde que es como cualquiera de nosotros. Además tú vienes conmigo, porque debes de saber que si está aquí no solamente me busca a mí. Camina.

Obedeciendo se limpió con la servilleta, puso en pie y caminó directo a la estancia, allí encontró al director sentado en uno de los sillones, un tanto nerviosa bajo el escrutinio del hombre mayor decidió tomar asiento también, posterior a ello sintió la presencia del pocionista a sus espaldas quien encaraba al anciano, esperando a que este hablara.

— ¿Sabes Severus? Me gustaría que la escena que mis ojos ven en estos momentos, tuviera la ausencia de tu ceño en ese gesto reacio que comúnmente traes pero sé que difícilmente eso será realidad, al menos en un futuro próximo.-comentó el recién llegado grabándose por un momento más la imagen que tenía enfrente antes ir al grano. — ¿Sabes a que vine Alessa?

Con esas palabras realizó que había cometido una imprudencia al irle a ver horas antes, como fui tan ingenua en creer que no se lo diría, se dijo intentando buscar las palabras correctas para contestarle, mirando la chimenea intentando hacer tiempo, finalmente habló. — Quizás lo sé, señor.

—En todo caso, Severus ¿podemos hablar en tu despacho?

—Después de usted director.- fue lo único que escuchó Alessa al verles entrar al despacho, al cerrarse la puerta del despacho sintió que los minutos fueron eternos, le ponía nerviosa lo que el director le pudiera decir al hombre pero siendo sincera le ponía más nerviosa el imaginar cómo reaccionaría el pocionista después escuchar la versión del anciano. Al pasó de una eternidad oyó como la puerta se abría, enderezándose en el sillón intentó aparentar tranquilidad pero toda fachada le abandonó en el mismo instante que les vio subir por las escaleras directo a la habitación principal, estaba segura de saber a dónde iba. Sin pensarlo dos veces subió por donde mismo y les siguió hasta la habitación que escondía la habitación oculta de Adrien, desde el marco de la puerta pudo observar como el director se acercó hasta la cuna del niño, alarmada quiso avanzar hasta él pero Snape se lo impidió impidiéndole el paso. El anciano estudió el lugar y con su varita realizo algunos conjuros, mientras Alessa veía inquieta era testigo de la escena echa un manojo de nervios intentando mantenerse al margen. Cuando el cabeza de la Orden del Fénix concluyó salió caminando regreso al piso inferior, seguido por su espía y detrás de ellos, la joven.

Al estar los tres de regreso en la sala ambos hombres dirigieron su mirada a la joven quien no respondió a ninguno de los dos escrutinios, al principio pero decidió dirigir sus ojos a los azules del director, estos la penetraron con enorme fijación haciéndole ver algunas escenas de su vida en un segundo, intentó alejar la mirada y con mucho esfuerzo lo consiguió tras esto sintió un dolor de cabeza pero lo aguantó sin quejarse y fue el anciano quien habló. — Si juzgara tu comportamiento estaría actuando hipócritamente, por ello no lo haré. –Dicho eso, se marchó por donde había llegado dejando a Alessa y a Snape solos.

No comprendía que había sido todo ese acto de la visita del director pero sabía que debía ser importante, de otra manera no habría ido hasta allí ¿o sí? — ¿Qué era lo el director quería? ¿por qué le enseño a Adrien?

— ¿Qué hay de interesante en el asunto si te hablo con la verdad? -retobó, callando varios minutos deseando forzar los límites de la joven, al ver como esta esperaba pacientemente por su respuesta, bufó ¿Qué sentido tenía hablarle con ironía si no iba a molestarse?, inspirando largamente con intención de hacer notar su hastío, pronunció. — Le conté lo que ha sucedido desde el momento en que te traje a mi casa, solo omití detalles sobre el enano, eso no necesitaba saberlo ¿o sí?

— Es cierto, no necesita saberlo y me sorprende en verdad que no lo haya descubierto la vez que uso Legeremancia conmigo. — Señaló confusa

—No lo descubrió porque el conjuro que realizó tu madre es completamente confidencial, de hecho si tú no me lo hubieras dicho, aunque yo hubiera continuando indagando jamás lo habría descubierto. Nadie aparte de ti tiene la posibilidad de revelar la verdad. Eso resguarda la integridad de la criatura en cuestión. — comentó con su tono de profesor, como explicando algo por demás obvio.

Algo sorprendida pero agradecida con que lo que el hombre acababa de comentar, dijo. — De todas maneras, le agradezco Cambiando de tema, cuando habla que le contó lo sucedido desde mi llegada, ¿se refiere a que también le explicó lo que hay entre nosotros? - dijo sin esperanza de que Snape le respondiera, aunque sabía que si lo hacía no serían palabras de consuelo. Mas en paz, tomó asiento en el sillón que estaba cercano a la chimenea, por ende cerca de él también.

¿Nosotros? ¿Desde cuando existe un nosotros? Pensó contrariado y molesto, no le agradaba que su ex alumna hablara de esa manera sin embargo, aunque era lo que menos deseaba en ese momento imágenes de la joven cuando estaban solos sin la presión de ellos invadieron su cabeza. Sabía que él no tenía nada que perder y si algo desastrosamente inesperado ocurría, no cambiaría mucho su destino, pero ella era un caso aparte. Dio varias vueltas alrededor de la estancia antes de colocarse detrás del sillón donde Alessa estaba, sin hacer ruido se inclinó hacia ella y externó la duda que le molestaba e inquietaba por igual.- ¿desde cuándo existe un nosotros?

Suena molesto, quizás no debí creer que estabamos juntos en esto. Soy una tonta. Pensó recriminándose, mientas buscaba las palabras indicadas para responder aunque si era sincera consigo misma no sabía como, ni siquiera comprendía porque había utilizado la palabra 'nosotros' para referirse a la situación que obligadamente había entre ellos. –No sé, ni siquiera comprendo que es lo que existe entre nosotros. Es obvio que no es una relación de profesor y estudiante, desde hace dos años que dejo de serlo, pero tampoco es una simple relación de huésped y casero, quizás sea de protector y protegida o mejor aún de dueño y posesión. –alegó con sarcasmo, agregando descuidadamente al final. — No lo sé y no estoy segura de que querer aclararlo, Seve… señor. –rectificó deprisa, alarmada que esto causara el enfado del hombre.

Tras haber meditado la respuesta de la joven, supo que era la respuesta más sincera que sus oídos recibían en mucho tiempo así que decidió pasar por alto el desliz de la joven al casi pronunciar su nombre. En realidad no le parecía cómodo que le siguiera llamando 'profesor' o 'señor' después de que habían tenido relaciones (cuales fueran que hayan sido las circunstancias) y por ello prefería aclarar eso de una vez por todas. —Ibas a llamarme por mi nombre… -señaló evitando el tono de reprimenda en su voz.

—Lo siento, no quise molestarlo... – agregó con temor a haber causado enojo.

Tomando de inmediato el mentón de la joven que rehuía a su mirada, estaba seguro que era el momento de que pasaran esa etapa, ella no debía tenerle miedo sino respeto y quizás permitiéndole cierto grado de igualdad lo conseguiría así que se armó de paciencia y explicó. —No me molesta que lo hagas, es un hecho que es ridículo que sigas nombrándome 'señor' o 'profesor' después de lo que paso, pero lo había preferido porque es menos riesgoso. Así que de ahora en adelante queda a tu consideración el como te refieres a mí, solo te advierto: no quiero que cometas una imprudencia. Creo que sabes a que me refiero.-dijo antes de soltar el rostro de la joven, alejándose hasta la puerta de su despacho donde desapareció cerrando la puerta tras de sí.

¿Él acaba de darme permiso para llamarle por su nombre? Pensó mientras subía hasta el cuarto de Adrien, segundos antes de llamar a Vodka para pedirle una tina llena agua tibia, bañaría al pequeño, él lo necesitaba y ella necesitaba hacerlo no se sentía bien dejándolo al cuidado de 'completos extraños', como según ella, Adrien veía a las nuevas personas en su vida.

Vodka por supuesto pidió hacerlo ella misma y así evitarle la molestia a la mujer del amo, Alessa tardó varios minutos explicándole que no era una molestia para ella bañar al pequeño y otros tantos más en convencerla de que mejor solo observara y si en algún momento le pedía algún instrumento se lo acercara pero lo hiciese sin intervenir más allá. Cuando terminó de explicarle todo aquello, el agua ya se había enfriado, con un hechizo simple la calentó y comenzó a asearlo con total delicadeza y amor, dejando que la elfina, quien le observaba atenta, le ayudara pasándole el shampoo. Al terminar le pidió a la elfina que le pasara una toalla, esta de inmediato lo hizo, Alessa secó y vistió al pequeño, dejándolo listo para cenar y dormir. Agradeció a la elfina su ayuda quien alegó no haber hecho nada, la joven rodó los ojos un poco divertida y decidió que no era sano discutir con la criatura mejor le pidió que preparara la merienda viéndola desaparecer deprisa. Quedándose sola con Adrien aprovecho el tiempo para jugar con él bastante rato dándose cuenta que ahora le costaba menos mantenerse sentado solo lo cual le sorprendió y causó felicidad. Lo alimentó paciente y amorosamente, también le contar uno de sus cuentos favoritos de niña y lo arrulló entonándole una canción de cuna.

No supo cuanto tiempo había pasado pero calculaba que casi tres horas, de improvisto apareció la elfina e igual de rápido le indico con una seña y un ruido tajante que guardara silencio, medianamente asustada con señas, Vodka aviso que la cena estaba lista, con un susurró la joven le agradeció y comentó que en seguida bajaría, al escuchar esto con un plop la servicial criatura desapareció. Al verla marcharse arrulló un poco más a Adrien antes de recostarlo en la cuna, al tenerlo allí tranquilo, colocó un hechizo alarma, sintiéndose un poco más segura con esa medida, salió de la habitación directo a la cocina, donde tomó asiento esperando que la elfina sirviera, pero no fue así, sirvió la comida hasta que el pocionista entró y se sentó. Comprendiendo ahora porque había tardado en servir la comida, inspiró y sin pronunciar palabra alguna comenzó a comer, no tenía apetito pero sabía que debía alimentarse. Cuando llevaba la mitad del plato decidió hacerlo a un lado, tomó un sorbo de té y luego otro, cogió el plato a medio terminar y la taza y los llevo hasta el fregadero, camino hasta el marco de la cocina y escuchó. —No sé porque no quieres comer ni pienso obligarte, a lo único que si voy a obligarte es a que no te levantes de la mesa hasta que yo termine de comer. Siéntate.- sin ganas de retobar tomo asiento de nuevo y espero como se le había indicado, una vez que él terminó, le miró a los ojos pidiéndole permiso para retirarse, recibiendo un cabeceo afirmativo, antes de marcharse decidió que no le hacía daño a nadie si recogía sus platos también, así que lo hizo. Después se encaminó hasta su habitación donde calzó su pijama, en realidad estaba cansada pero sentía que algo le faltaba, Adrien para ser más específicos, más entendía las razones por las cuales no podía continuar durmiendo en la misma habitación y a pesar de ello le parecía difícil.

n/a: 24julio2012 Me complace compartir esto Pronto regresaré a la universidad, así que tardaré. n/a.