Outtake – Parte I

Edward POV

Tenía todo planeado, sabía todo de ellas. Durante veinte años planee este día, el día donde las re-encontraría cara a cara.

Hace cuatro años comencé a trabajar en una empresa constructora, comencé como obrero, pero fui escalando poco a poco, hasta llegar a jefe de obras. Sabía que un día podría verlas en persona nuevamente, luche cada día, cada hora, para escalar en el trabajo, llegando muy lejos, ganándome una reputación intachable. Gracias a mi posición conseguí contactarme con el jefe, Garret, la cabeza de compañía y novio de Kate Denali, del cual actualmente era íntimo amigo.

Hoy la empresa brindaba una fiesta, la inauguración del edificio más lujoso en Los Ángeles, estaba ansioso, sabía que ellas estarían allí, era mi oportunidad para verlas, para dar pie a mi venganza.

-Ven cariño, debo presentarte a alguien, Edward Cullen –susurró Garret acercándome a Kate, su comprometida.

-Encantada –estiró su mano y la estreché.

Repulsión era lo que sentía al verla. Repulsión.

-¡Kate! –un chillido agudo me dejó sordo.

Rosalie Hale, la estúpida blonda engreía que se creía mejor que todos.

-Hola –me saludó con un beso en la mejilla y me retraje –Auch ¿es tímido? –preguntó mordiéndose el labio inferior.

Su coqueteo me daba asco, un sabor amargo subió hacia mi garganta, tenía ganas de vomitar. La odiaba con toda el alma.

-No lo molestes, Rose –interfirió Garret furioso.

-Llegó mi hermana con su esposo –señaló Kate.

Ahí estaba Tanya Denali, vestida como una señora de clase alta y una sonrisa brillante de punta a punta al lado de su esposo, el típico macho americano que la engañaba en la intimidad.

-Él es Edward Cullen –me presentó a su hermana.

-Tanya Denali –susurró ella sonriéndome y tomó una copa de champagne que le ofreció un camarero –Él mi esposo, Felix –comentó luego acercándolo a la fuerza.

-Un gusto –estreché su mano falsamente.

La observé, intentaba disimular el asco que sentía por ella pero se me era imposible.

-Iré al baño –le comenté a Garret en el oído.

Él asintió.

Caminando hacia el baño me topé con Alice Brandon, secretaria de Garret, apenas me la había cruzado dos o tres veces.

-Ten más cuidado –exclamó la delgada anoréxica.

¿Acaso siempre tenía que ser una maldita perra? ¡Maldición! La furia dentro de mí estaba consumiéndome. Quería golpearla el en rostro, quería asesinarla ahí mismo. Pero respiré profundo e intenté ignorarla. Ingresé al baño, me mojé el rostro y respiré hondo antes de salir.

-Todo saldrá bien, pagarán por lo que me hicieron, las haré trizas –susurré en voz baja mirando mi reflejo.

Me acomodé la corbata y caminé hacia Garret nuevamente.

-Hola –susurro una voz dulce y femenina detrás de mí, volteé, era ella, Isabella Dwyer.

-Hola –tartamudee nervioso.

-Isabella –se presentó.

-Edward –estreché su mano y pude sentirlo, mis sentimientos hacia ella no habían cambiado, la amaba con locura.

Oh por dios, mi plan pendía de un hilo.

Me sonrió con picardía y luego saludó a sus amigas.

Nervioso caminé hacia la barra y me pedí un Vodka.

-¿Bebida blanca? –susurró Bella acercándose.

-¿Qué? –pregunté volteando.

-¿Bebida blanca? –señaló mi vaso.

-Ups –sonreí nervioso.

-¿No te agradan las fiestas, verdad?

-No mucho –susurré bebiendo.

-Pues a mí tampoco me agradan estas cosas –señaló –Una cerveza –le pidió al cantinero.

Aclaré mi voz –¿Amiga de Garret?

-Amiga de su novia –aclaró sonriéndome.

Su sonrisa me perturbaba, quería besarla, besar esos labios rosados tal como aquel día.

-¿Quieres bailar? –preguntó suspirando.

-No… yo… no bailo –aclaré nervioso.

-¿Seguro? –mordió su labio inferior.

Su coqueteo me debilitaba.

Imposible, estaba perdiendo la cabeza, no podía quererla, tenía que matarla, tenía que vengarme.

Rápidamente intenté recordar aquellas palabras suyas, palabras que iban a herirme y me harían resistir ante sus encantos.

Pues cupido, a mí me has flechado

Ella me desprecia, ella me desprecia; pensé una y otra vez.

Sonaba "DJ Got Us Fallin' In Love" de Usher.

-Por favor –suplicó saltando –Pasaremos más rápido el tiempo.

-No soy muy bueno para eso –susurré evitando tener contacto físico con ella.

Me tomó de la mano y sentí un nudo en el corazón, no podía lastimarla, no a ella. Mi venganza comenzaba a desmoronarse.

-Solo un tema, solo uno –suplicó.

-Okey –me aflojé y bailé un poco, era terriblemente malo, parecía un maldito robot.

-¡Bien! –exclamó Garret detrás de mí.

-Vete a la mierda –bufé empujándolo.

Isabella me hizo girar y luego se pegó a mi cuerpo tomándome de la cintura.

-¿Te diviertes? –me preguntó en el oído.

Asentí.

-No soy muy buena bailarina ¿cierto? –se burló de sí misma.

-Si lo eres –la elogié ¡mierda!

Se sonrojó –Eres simpático –mordió su labio inferior.

-Y tu… tan hermosa –me mordí la lengua luego de decirlo.

¡Estúpido, estúpido, estúpido!

-Oh, gracias. Tú también –respondió mirándome fijamente.

Okey, ella coqueteaba conmigo y yo con ella. Esto se salía de control. No podía seguir aquí, no podía seguir hablando con ella, esto iba a arruinar todos mis planes.

Giré y comencé a alejarme, parecía cobarde ¿o lo era? Daba igual, necesitaba escapar.

-No te vayas –suplicó sosteniéndome del brazo –Quédate un poco más –hizo puchero con sus labios.

-Isabella… yo… no puedo –me solté.

-¿He dicho algo incorrecto?

Negué –Claro que no, es solo que… estas fiestas…

-Lo sé –palmeó mi hombro –¿Una caminata quizás? –preguntó luego.

-¿Caminata?

-Como amigos, ya sabes –se sonrió.

-Claro, amigos –susurré riéndome.

No podía evitarlo, ella me tenía en la palma de su mano.

-Me encantaría caminar contigo –terminé aceptando su propuesta, salimos de la inauguración y caminamos hacia una plaza que quedaba a tres calles.

-Y dime, Edward ¿Naciste en Los Ángeles? –preguntó.

-No, mis padres se mudaron aquí cuando tenía quince –mentí.

-¿Originario de…?

-Tennessee –aclaré.

-¡Oh, siempre he querido conocer Tennessee! –exclamó entusiasmada.

-¿Sí?

-Mi madre es originaria de Memphis –comentó –¿Vamos? –preguntó luego señalando un gazebo*.

Corrió hacia él y se sacó los zapatos de tacón.

Me sonreí, parecía una niña.

-¿Bailamos? –preguntó moviéndose como si hubiera música.

-No hay música –susurré.

-¿Y eso que? –se puso de puntilla y levantó su vestido, parecía un cisne, se veía mágica, me deslumbraba.

-Pareces un cisne –comenté petrificado con mis ojos fijos en ella.

Estiró su mano y caminé hacia ella –Baila conmigo –me pidió con una sonrisa.

La tomé de la mano y la hice girar.

-Me gustan tus ojos –se acercó –Y tu cabello –me sonrojé –Y tu sonrisa –besó mi mejilla.

La amaba con locura, estaba loco por ella.

-¿Me permitirías darte un beso? –pregunté acariciando su mejilla tibia y rosada.

Asintió.

Besé sus labios, algo que había anhelado toda mi vida.

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*Gazebo: Un gazebo es un pabellón de planta simétrica, generalmente hexagonal o circular, que comúnmente se encuentra en los parques, jardines, y en áreas públicas.