-Muy bien muchachos, tomen asiento por favor, en seguida comenzaremos la clase de hoy- una mujer rubia estaba escribiendo algo mientras los estudiantes comenzaban a copiar – Como saben estamos entrando a la segunda unidad de evaluación, lo que significa que en la siguiente semana aplicaremos exámenes, así que para mi materia me gustaría pedirles un ensayo-. Dichas estas palabras en el grupo entero es escuchó el muy conocido "¡¿Qué?" -Haré de cuenta que no he escuchado esa queja tan infantil, y como ustedes son uno de mis grupos especiales el trabajo que me entregarán será individual-.

-Un momento sensei- un alumno se puso de pie.

-Dígame - la profesora volteó a ver al muchacho, quitándose los anteojos que traía puestos y colocando sobre el escritorio el libro que llevaba en su mano.

-¿Eso quiere decir que a los otros grupos les ha encargado esto en equipo?- al escuchar esto los demás alumnos le hicieron segunda con comentarios de desagrado.

-Por favor, no crea que soy tan mala, a los otros grupos les he pedido una investigación en equipo, pero ellos deberán realizarlo de un libro en especial, ustedes tienen la oportunidad de elegir el libro que deseen, ¿no creen que es mucho más fácil?- sonrió amigable y otro "¡¿Qué?" Inundó al grupo nuevamente.

-Mh- la mujer sonrió victoriosa– Y recuerden que esta investigación es su pase para poder presentar el examen así que les sugiero que comiencen a hacerlo desde hoy, como ven aquí están los puntos que deben tocar en el tema, así como el formato en que debe estar organizado. Las bibliografías son las mismas que hemos usado durante estas semanas y por si han olvidado alguno de esos temas les sugiero que vuelvan a leer, estoy segura de que han realizado sus apuntes tal como les he sugerido- informaba mientras los alumnos copiaban los requisitos anotados en la pizarra.

-Sensei…- llamó otro alumno.

-Dígame- preguntó mientras revisaba un documento.

-¿Para cuando debemos entregar eso?-.

-Veamos… tenía planeado darles una semana para esto, pero…-

-¡Lamento el retraso!- la puerta del salón se abrió de golpe dejando entrar a una alumna muy conocida.

-Yagami, otra vez llegando tarde, hm… – la mujer tomó asiento sacando su bolígrafo para el pase de asistencia, se colocó nuevamente los anteojos – tome asiento por favor – sonrió como si nada pasara.

-Si… eh gracias- hizo un ademán en forma de disculpa y tomó su asiento encontrándose con que Fate no estaba en clase.

-Como les iba diciendo antes de que su compañera nos interrumpiera, ¿les parece bien silo entregan el próximo jueves?-

-Sí-dijeron los alumnos mostrando alivio en su respuesta.

-¿Otro trabajo? – murmuró la recién llegada, dejando caer su rostro contra el pupitre.

La clase continuó como siempre, algo que distinguía a esa profesora era que además de ser muy linda era muy joven y amable, por eso nadie se quejaba y al contrario muchos alumnos la estimaban a pesar del poco tiempo que llevaba en ese lugar. Se sabía también que varios alumnos, víctimas de la juventud, le habían propuesto salir pero siempre los rechazaba con una gentileza que ninguno de ellos, hasta la fecha, se había sentido mal por ello; también se sabía que entre los profesores ella era muy codiciada.

El timbre que anunciaba el término de la clase hizo que la única persona desinteresada por aprender despertara.

-Yagami…- alguien llamó interrumpiendo su descanso.

-Oh, sensei…- dijo somnolienta.

-¿Podría acompañarme un momento por favor?- invitó hacia la salida del salón.

-No he podido evitar el notar que te has quedado dormida en clase los últimos días, no es que me moleste o me quiera entrometer pero como tu profesora me gustaría saber si sucede algo- caminaban a paso lento mientras la chica castaña llevaba los libros de la mujer rubia.

-¿Algo? ¿De qué?- preguntó Hayate deteniéndose a pensar en la pregunta.

-Sé que Fate-chan ha faltado estos días pero no sé si esa es la causa, así que me gustaría saber si…-.

-Jajajaja me conoces bien jajajaja, ¿oye que siempre me observas? Jajaja ten cuidado que te podrías enamorar de mí- comentó entre risas mirando la torre de libros que cargaba – oye esto realmente pesa-.

-¡Ha…Hayate esto es serio!- miró con disgusto a su alumna, quien no se percató del rubor que había aparecido en las mejillas de la profesora.

-Lo siento, es solo que me preocupa- dijo inclinando la cabeza - Fate-chan, quisiera poder ayudarla…- terminó por decir, justo en ese momento una mano se posó sobre su cabeza.

-Entiendo, pero recuerda que Fate-chan estará bien y cuando vuelva tendrá aquí a su amiga recibiéndola con los brazos abiertos- dijo sonriendo intentando animar a la menor. – Por ahora lo mínimo que puedes hacer es ayudarla en su ensayo, así que ánimo o si no tendré que avisar a la dirección que has estado durmiendo en clases- rió mientras tomaba los libros que llevaba la menor para después alejarse.

-¡¿QUÉ? ¡Eso no se vale! ¡Es abuso de autoridad!- siguió a su profesora quien no parecía molesta, es más no parecía siquiera que le estuviese poniendo atención.

-No te oigoooo- canturreo ignorando a la castaña.

-¡Carim esto no se vale, me las pagarás!- dijo Hayate lanzándole una envoltura de lo que parecía ser un dulce de menta el cual inesperadamente fue atrapado en el camino.

-Jajaja no me preocupa, tengo un escudo- dijo abriendo gustosa el dulce que Hayate le había arrojado.

-Para ser una profesora de Historia Antigua eres bastante hábil…- dijo mirando que la mujer había atrapado el dulce con mucha facilidad y sin la necesidad de verlo.

-Nada de eso, es solo que ya conozco tus movimientos- le guiño el ojo para entrar a la sala de profesores.

Definitivamente esa joven profesora era genial, casi perfecta. Una delgada mujer bien dotada, de larga cabellera rubia adornada por una simple diadema, con unos profundos y azules ojos, dueña de una sonrisa que atrapaba y con un toque, tal vez inconsciente, de sensualidad. ¿Qué más podría pedir un niño de 16 años? ¿O un profesor? Bueno lo único que podría pedir un profesor o un niño en plena juventud sería que esa rubia usara ropa escotada, Carim gustaba de usar siempre faldas largas, blusas sin escote y su largo cabello suelto.

-M…- Hayate siguió con la mirada el rumbo de su profesora, al otro lado de la ventana se encontraba la sala de profesores, veía cómo saludaba a todos con alegría, cómo le ayudaban con los libros y ella rechazaba la ayuda, como reía en la plática de siempre – monja… -sentenció - ¡Demonios… y todavía hacer esto para el jueves!, bueno, qué mas queda…- comenzó a caminar.

-¡Ey! ¡Yagami!- alguien llamó.

-¿M? ¿Qué pasa?- Preguntó a su compañero.

-Oye, ¿sabes como se resuelven estos ejercicios?- el chico le enseñó un problema de matemáticas.

-Espera… - comenzó a revisarlo – ah, aquí tienes que despejar, después utilizas estos valores para encontrar la primera, una vez que tienes esto debes integrar pero para eso aquí tendrás que usar… espera, espera, ¿esto para qué es? – preguntó al darse cuenta de que él era un compañero de su clase y ella no había visto ese ejercicio en sus apuntes.

-¿No lo sabías?, son para entregar el jueves, vaya y todavía falta hacer lo que Carim-sensei pidió- expuso el muchacho con un tono de dejadez.

-No puede ser… -miró nuevamente el ejercicio sabiendo que ella no acostumbraba hacer muchas anotaciones en esa clase y sabiendo con quién estudiaba para esos exámenes se dejó caer, tomó aire y gritó -¡Fate-chan ya vuelveeeee!-.

Cap 07

Cuando no estás

-Hayate, Hayate, una extraña está afuera preguntando por ti- Vita entró al cuarto de Hayate encontrándose una gran sorpresa- ¿Hayate?- se acercó sigilosamente al escritorio de su hermana – Ey, Hayate, ¿me escuchas?- viendo que la mayor estaba tan concentrada haciendo lo que parecía ser tarea, mientras escuchaba música, no le quedó de otra que hacer lo de siempre- ¡HAYATEE! – tirar de la silla hasta hacer que caiga, y vaya que funciona.

-¡Vita! ¡Estaba concentrada!- le arrojó el lápiz que tenía en la mano.

-Lo sé, lo sé, señorita "aplicada" pero hay una extraña afuera de la casa preguntando por ti-levantó la silla y comenzó a describir con ademanes cómo era esa extraña.

-Ah, debe ser Nanoha-chan- se levantó y acomodó la silla en su lugar, acto seguido se dispuso a salir a recibirla.

-Nano… ¿qué?- preguntó Vita siguiéndola.

-Nanoha-chan, la alumna transferida- bajaban los escalones.

-¿La nueva amiga de Fate?- en esas palabras Hayate perdió un poco el equilibrio.

-Exacto, nuestra nueva amiga – llegó a la entrada y abrió la puerta –Hola Nanoha-cha…-.

-Hola Hayate-chan, ¿Cómo has estado?-.

-Hayate, Hayate ¿Ella es la nueva amiga de Fate?, no parece de tu edad- vita salió de la casa y con total descaro, el que solo los niños tienen, analizó a la visitante.

-Ey vita – Hayate cubrió su rostro para ocultar la vergüenza – por favor compórtate- la jaló de su chaleco.

-¡Oye!- la niña se quejó – no creo que ella sea amiga de Fate…- lanzó una mirada fría.

-Jeje efectivamente, pequeña, soy la hermana mayor de Nanoha-chan, mucho gusto en conocer a otro miembro de la familia Yagami – acarició la cabeza de la niña cual si fuera una mascota.

-¡No me toque de esa manera!- Vita rápidamente entró a la defensiva, escondiéndose tras su hermana.

-Hm… -Hayate analizó la ultima frase de la hermana de Nanoha, podía percibir algo en ella, algo que no le agradaba- ¡Miyuki-chaaaan, que bien que vengas a visitarnos, ¿Cómo se encuentra Nanoha-chan? Pasa, pasa!- la invitó a pasar a la recepción.

-Mi hermana está bien, gracias por preguntar- sonrió a la pequeña que seguía viéndola como bicho raro- iba de paso a realizar unas compras para la cena y entonces recordé que tu casa quedaba por aquí- Esas palabras, Hayate comenzó a sentir sus rodillas temblar - Nanoha-chan me dijo que en estos días le quitarían el yeso y quise venir a agradecer en persona, claro, si hay algo que quieran y yo pueda ayudar, por favor no duden en pedirlo – sonrió ahora a la castaña que la veía como si fuera la cosa más rara del mundo.

-Oye… ¿No crees que es mucho? –puso una expresión de confusión - ¡Es verdad! Disculpa mi falta de respeto, ¿gustas algo de beber?- preguntó tras ver que la joven tomaba asiento.

-Je, bueno, ahora que lo mencionas me agradaría beber algo, un vaso de agua fría estaría bien- miró a la pequeña pelirroja.

-Hecho, Vita ¿puedes ir por un vaso de agua?-.

-¿Yo?, ¿pero por qué?- se quejó.

-Por favor, Vita-chan y si lo haces te prometo que luego te doy la revancha del otro día-.

-De acuerdo, ¿Algo más, señora?- dijo refunfuñando.

-Síp, no has acabado tus deberes, en cuanto vuelvas con el agua ve a tu cuarto a terminarlos- se escuchaba a ella misma y por dentro se burlaba de lo natural que parecía decir eso.

-Eso te costará más…-entre diente avanzó hacia la cocina.

Viendo que la pequeña Yagami se había apartado Hayate miró fijamente a Miyuki y sonrió con un cierto toque de malicia, mientras la otra seguía sosteniendo su sonrisa, al parecer, característica de un miembro de la familia Takamachi.

-No recuerdo haber dicho donde vivía, tampoco recuerdo haber mencionado a mi familia frente a ti- un silencio se creó en el lugar, ese día la chica universitaria no llevaba gafas como la mayoría de las veces se le veía. Hayate no podía dejar de temblar, la persona frente a ella definitivamente sabía algo… y seguro era que quería averiguar más.

-No he venido a causar molestia y mucho menos a buscar problemas, solo estoy aquí porque me importa mi hermana y las amistades que tiene, esos es todo- continuaba con la sonrisa amistosa.

-Bueno pues por lo que hayas averiguado de mí, puedes notar que no soy una persona peligrosa, como un terrorista o algo así jajajajaja- dijo en tono burlesco, recargándose contra la pared.

-Fate Testarossa…-la sonrisa se borró del rostro de Takamachi.

-¿Mh? Ella no está por el momento- Hayate respondió como si nada, seguía conservando su sonrisa, lo más real posible.

-Precia Testarossa es el nombre de su madre, desconozco el nombre de su padre –.

Hayate se precipitó a separarse de la pared solo escuchando el nombre de Precia, ¿Cómo sabía Miyuki sobre eso? – Lo que estés pensando sobre Fate-chan te advierto que…-

-Hayate, aquí tienes el agua- Vita interrumpió llevando el vaso a la invitada. – Zafira dijo que volverá pronto a casa y que él hará la cena, como sea me voy a hacer mi tarea- se fue refunfuñando, todavía molesta.

-Gracias Vita-chan- le dijo antes de verla perderse tras el pequeño pasillo.

-Hayate-chan, por favor, quiero saber más de Fate-chan… ¿quién es ella en realidad?-

-¡No, primero quiero saber quién eres tú! – la castaña expresó su disgusto con lo que estaba sucediendo, lo expresó al levantar la voz sobre la otra.

-Miyuki Takamachi- sonrió otra vez con esa gentileza.

-No tu nombre, ¿Por qué sabes de mí? ¿Qué quieres de Fate-chan? Si lo que quieres es hacerle daño te advierto que no te lo permitiré- dijo en un hilo de voz a escasos centímetros del rostro de la mayor, recargando sus manos sobre el asiento pues no quería que su hermanita se diera cuenta de lo que estaba sucediendo.

Alguien en bata de doctor entró a la habitación, pasó junto a Linit y bostezó para después encender el comunicador.

-Hola, hola. Señorita perfección, aquí Cuatro. Dígame ¿qué tal está el frio?-.

-Señorita…-.

-E-esto… no es…. N-nada…-.

-Jajajajajajajajaja pero si estás temblando-.

-Puedo… soportar… m-más… -

-Oh, tan segura de su capacidad como siempre, se-ño-ri-ta per-fec-ción ¿Qué le parece si bajamos un poco más la temperatura?-.

-Haz… lo… q-que… qui-quieras… s…-

-Mmm bien, entonces bajemos más, qué le parece 4°, M… no, la señorita perfección podría creer que me burlo de ella jajajajajajajaja mejor de 3° - comenzó a picar teclas – ¡Ups! Me equivoqué, se bajó a menos 2 grados jajajajajajaja. Profesoooor ¿en serio puede soportar esto?- en su pregunta iba un poco de duda.

- Por supuesto Cuatro, todos los defectos que tiene un humano ella los ha abandonado, por eso es la perfección-.

-Señorita por favor, resista un poco más, ya casi termina-Linit llamó desde el comunicador que se encontraba a su lado.

-Pero señor, ella está temblando, ¿Es posible que tenga frío?-.

-M… mi estimada Uno, no cabe duda que eres el vivo reflejo de tu creador, nada se escapa de tus ojos-.

-Gracias profesor-.

-Lo que estamos viendo ahora es el simple reflejo de su cuerpo por mantenerse caliente, pero ella en sí no siente ni calor ni frio, como dije es la perfección, ella no se resfriaría ni congelaría incluso en condiciones peores que estas, he hecho todos los cálculos necesarios, le he quitado toda muestra de error humano-.

En un gran cuarto de pruebas se encontraba Fate, totalmente desnuda, sujeta de muñecas, tobillos y cuello, con pequeñas agujas enterradas en ellos y unas cuantas más en su craneo, recibiendo un fuerte golpe de temperatura, ese cuarto parecía congelador, el mismo polo norte, tal vez el mismo infierno.

-¿Cuántas horas llevo aquí?- pensó la rubia – es verdad… tengo que seguir despierta… por Alicia… por Kaa-san- apenas y podía mantenerse de rodillas.

Cuatro era la encargada del día para las pruebas de Fate, mientras Uno hacía las anotaciones correspondientes, Jail veía la magnificencia de su trabajo y Linit rogaba por la vida de esa pequeña flor.

-Señorita perfección no se le ocurra desmayarse como el otro día, porque si eso sucede tendremos que volver a hacer esta prueba, además si le sirve de consuelo solo le faltan 2 horas con diecisiete minutos y… 10 segundos para terminar, no se rinda jajajajajaja- Cuatro le hablaba por el otro comunicador que estaba frente a ella.

Todos miraban expectantes a través del vidrio, Precia por su parte se encontraba en el tercer piso bajo tierra, realizando los cálculos necesarios para la siguiente fase, todo iba bien, su sueño se veía cercano y esta vez nadie la iba a detener.

-Takamachi ¿no?-sonrió ante la sorpresa- nos volvemos a encontrar- miraba en una pantalla lo que parecían ser los recuerdos de Fate, y entre todos ellos… Nanoha.

-Ahh… bueno, creo que esto no va a funcionar. De veras, los jóvenes de ahora son taaaan extraños- dijo Miyuki a modo de burla – en el camino me encontré con Teana-chan y le pregunté si me podía dar tu dirección, así es como llegué aquí, además como íbamos por el mismo camino estuvimos platicando sobre los hermanos, y me dijo que vives con tus dos hermanos, también me contó sobre el trabajo de su hermano y la familia de Subaru-chan-.

-Oh, ¿e…era eso?- se levantó de la silla y comenzó a reír a carcajadas – haberlo dicho antes jeje…- se limpió las lágrimas.

-¿Qué creyó que era? ¿Una especie de agente secreto? Jajaja-.

-Tal vez jajajajaja-.

-Hayate-chan, cuando era un poco más joven mi familia tuvo un accidente, en ese accidente creímos que perderíamos a Nanoha-chan… por suerte no fue así, pero perdimos a alguien más… ella es lo más importante para nosotros, por eso nunca dudamos en cuidarla, desde ese día pocas personas se acercaban a ella y le era difícil tener amigos – cerró los ojos – con suerte tuvo durante su infancia dos amigas que hasta la fecha siguen en comunicación con ella, pero… años atrás… -.

-¿Miyuki-chan?- .

-Solo quiero decirte que por favor sigas siendo amiga de Nanoha-chan, hace mucho tiempo que no la veía tan feliz- concluyó.

-Fate-chan tampoco…- su mirada ensombreció y sus manos se hicieron puños.

-¿Mande?-.

-Hace tiempo que no veía a Fate-chan tan feliz, eso es todo- forzó una sonrisa.

FLASHBACK

-¿Qué hoy tampoco vino?-.

-No y dije que dejes de molestar en mis horas de trabajo-.

-Pero Signum, eres la directora, al menos dime por qué no viene-.

-Hayate, esos son asuntos familiares-.

-Pero cuando no está me aburro- se dejó caer sobre el asiento frente al escritorio.

-¿Y qué quieres que haga?-revisaba unos papeles.

-Habla con sus padres-.

-Hayate…-Signum dejó los documentos y con decepción en su mirada se levantó.

-Lo… lo siento- Hayate la siguió.

-Vuelve a tus clases-.

-¿crees que vuelva pronto?-.

-Volverá para los exámenes intermedios- se asomó por la ventana hacia las áreas verdes del lugar.

-M… eso es demasiado tiempo- pensó mientras salía de la dirección.

FIN FLASHBACK

-Ella siempre se veía triste, desde que la conozco siempre ha tenido esa expresión y a veces me preguntaba si había algo en mis manos que pudiera hacer por ella, para verla sonreír…-

FLASHBACK

Cuarto año de primaria:

-Fate-chaaan-.

-¡Uh!- una niña rubia se encontró atrapada en un abrazo en la entrada de la escuela.

-Hola! ¡Tanto tiempo sin verte!-una niña de estatura un poco menor y cabello hasta los hombros se asomó tras la espalda de la otra.

-¿Yagami, verdad?-preguntó la niña.

-M… Hayate, solo llámame Hayate-dijo la niña soltando el abrazo.

-Pero… -.

-Está bien, está bien, quiero ser tu amiga así que puedes hablarme por mi nombre, eso ya me hace sentir cercana a ti-.

-M… Hayate-san…- dijo con timidez.

-No no no, solo Hayate, creo que eso queda más cool contigo-la jaló para entrar a la que sería su escuela a partir de ese día.

Sexto año:

-Oye cuando termine esta clase quiero presentarte a unas personas- dijo Hayate, mientras Fate guardaba su libreta de apuntes, la clase estaba por colcuir.

-¿Y ahora para qué nos llamaste?- dos chicas decabello del mismo color se acercaron, escuchándose la queja de la mayor.

-Onee-chan, shh- por su parte la menor parecía ser una niña tímida, escondida tras la otra.

-¿Eh?-la mayor miró a la rubia que estaba a unos metros del lugar.

-Que bien, están aquí. Miren quiero presentarles a Fate-chan- señaló Hayate a la misma niña rubia quien comenzó a acercarse a paso lento.

-Ho… hola-saludó.

-Oh, hola Fate-chan mucho gusto –la mayor hizo una reverencia- mi nombre es Ginga Nakajima, esta niña es mi pequeña hermana Subaru-.

-Hola Fate-chan jejeje espero que podamos ser buenas amigas-.

-Hayate…-miró con confusión a su anfitriona.

-No te preocupes, estás entre amigos-sonrió al igual que lo hacían las otras dos.

-M… Mucho gusto, m… Ginga, Subaru- sonrió.

Segundo de secundaria:

-No puede ser, de todos lo que esperaba conocer a ti es a quien menos quería encontrarme- una chica de coletas y pelo naranja se quejaba de la persona que estaba frente a ella.

-Lo siento ¿sí?, que gruñona eres, si sé perfectamente que estás feliz de verme- dijo Hayate revolviendo el pelo de la chica frente a ella.

-Hm, te equivocas de persona ¿para qué me llamaste?-empujó los brazos de la otra, mostrando disgusto por esos actos infantiles.

-Quiero presentarte a una amiga- dijo Hayate con un poco de seriedad.

-Ah, mucho gusto, mi nombre es Teana Lanster, soy de primero. Tú debes ser Fate-san-hizo una reverencia sonrió con ánimos.

-¿Eh?-Fate nuevamente se llevaba una sorpresa.

-¿Ya la conocías?- incluso Hayate estaba sorprendida.

-Sí, Subaru a menudo me habla de su grupo de amigos-comentó aún sonriente.

-¿Subaru-chan?-inquirió Hayate.

- Vamos en el mismo grupo- señaló el salón en que se encontraban.

-Mu-Mucho gusto, Teana- Fate sonrió.

FIN FLASHBACK

Hayate fue sacada de sus recuerdos al escuchar la silla moverse. -Bueno, me tengo que ir- Miyuki se levantó de la silla y avanzó hacia la salida – Me despides de tus hermanos.

-Ah, sí, igualmente saludos a Nanoha-chan- se despidió.

La conversación que había tenido con la hermana mayor de Nanoha le había traído viejos recuerdos, recuerdos de cuando vio a Fate por primera vez en la escuela, de cómo consiguió personas para que fueran sus amigos, de como poco a poco Fate sonreía más. -Pero no confío en ella…- dijo esto pensando en la hermana de Nanoha – supongo que tendré que terminar mi tarea sola. Fate-chan por tu bien será mejor que vuelvas… ¡Quiero perder mi tiempo contigo!- subió a su cuarto y continuó trabajando.

Pasados unos minutos, a lo lejos de esas calles, sobre unos columpios estaban Miyuki y alguien más.

-No cabe duda que es Hija del general-.

-Tiene bastante parecido ¿sabes?, desde sus bromas hasta lo deductivo y analítico, pero es una chica muy buena, Nanoha-chan estará bien, al menos un poco más de tiempo-.

-Me pregunto qué pensó papá al enviarla a esta escuela-.

-Kyou-chan…- posó su mano sobre un muchacho bastante parecido a ella.

-Por cierto ¿como está Nanoha?-.

-Ya está mejor, ha estado practicando subiendo y bajando los escalones jajaja es algo realmente divertido verla así, como cuando era pequeña y dependía de nosotros-.

-Hmmm esos tiempos, quisiera poder volver a ese entonces-.

-Sí…-.

-Señorita, su madre la espera en el comedor-Uno apareció por la entrada a la habitación, por no decir celda, de Fate.

-Sí, gracias- Respondió si ánimos mientras Linit limpiaba unas heridas ocasionadas por las agujas que le habían enterrado en los brazos y otras partes del cuerpo en la última prueba, según Jail, para aprovechar mejor la información de su creación.

Fate cerró los ojos y por un momento vio una niña castaña que tomaba su mano y le sonreía en medio de un pasillo en llamas, en el zoológico.

-Alicia…-

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Bueno por fin un capítulo más. Nunca pensé que eso de una vez al año sí se cumpliría jajajajajaja.

En fin, espero con ansias la próxima vez que se me ocurra escribir.

Woooo! Más personajes hacen acto de precensia! Y el misterio cobra forma.

Saludos a los lectores y gracias por los reviews n_