Llego el momento que todos esperaban, el siguiente capitulo, leanlo y disfrutenlo, se que les va a encantar
Capitulo X: Algo inolvidable
- Un Café solo, dos con leche, uno con leche desnatada, nada de bollos – pidió Sora
- Un Café solo, dos con leche, uno con leche desnatada - repitió Yoshie- y nada de bollos
- Nada de Bollos – dijo Sora con voz melancólica
Yoshie preparo los cafés de forma eficaz
- Aquí tienes Hija – dijo entregándole la bandeja a Sora con las humeantes tazas – Nada de bollos
- Si, nada de bollos suculentos – convino Sora
- Aquí se quedan los bollos
- Exacto, que pases buena tarde – Sora dio media vuelta y empezó a caminar hacia la puerta, pero tras dos pasos se detuvo y se giro sobre sus talones – Bollos- pidió- dame tres
- Enseguida – dijo Yoshie esforzándose por contener la sonrisa mientras metía los tres bollos - ¿Sabes?, hoy casi has llegado hasta la puerta, ya te estaba aplaudiendo niña
- Es el olor – dijo Sora – si no hicieras el mejor café de la ciudad, podría ir a otro sitio, pero tu café es el mejor y entonces vengo aquí, huelo todo lo que has horneado y ya estoy perdida
- Es una forma de hablar, y dime, ¿Qué tal va la búsqueda de pistas?
- No avanza lo suficiente, si no encontramos algo tendré que buscarme el mejor abogado que pueda pagar – dijo mientras se acercaba a Yoshie para tomar los bollos – también debo dejar de comer tus bollo o abarcare tanto como esta habitación
Yoshie escudriño la esbelta figura de Sora mientras cerraba la bolsa de un doblez
- Eso lo dudo, de todas formas considera tus hábitos un favor especial hacia mi. Si te comes mis bollos, tengo que hornear más, lo cual me da algo que hacer y así puedo evitar acercarme durante dos o tres horas a los formularios del IVA del trimestre
- ¿los 941? – Yoshie hizo una cruz con los dedos índices delante de Sora
- Aléjate de mi Satanás. No pronuncies esas palabras aquí.
- Yoshie, un genio culinario como tu no debería perder el tiempo haciendo papeleo, ¿acaso no tienes contador?
- Lo tenía, pero se mudo hace un par de meses y no he tenido tiempo de encontrar a otra persona – sus labios pugnaban por dibujar una sonrisa – .Estoy demasiado ocupada amasando bollos
- Deberías habérmelo dicho antes. A pesar de que aun soy pasante me han dicho que soy una buena contadora. – Sora le dio un billete y tomo la bolsa- Escucha tengo que volver a la florería, pero tengo tiempo mañana por la mañana y echare un vistazo a esos papeles. Seguro que podre arreglarlo – Sora se detuvo – Perdona, estoy segura que no querrás que "una persona que podría estar implicada" en un asunto de blanqueo de dinero se acerque a tus libros de cuentas
- Al demonio con eso, A quien buscan s a Matt, no a ti. Pero lo que pasa es que has venido aquí a descansar, no a trabajar
- No pasa nada
- Pero…
- No hay pero que valga, di que si y gracias y se acabó
- Mandona – dijo Yoshie entregándole el cambio – desde que te conozco siempre has sido así
- Eso me han dicho – dijo ella con una gran sonrisa
- En especial con Tai
El comentario de Yoshie provoco que el rostro de la pelirroja se ruborizara, ella no dijo nada así que solo salio de la cafetería, el aire de la mañana era frio, el cielo era de un azul cristalino, era extraño. Al principio volver a Odaiba no le había hecho gracia, más bien le habían dado escalofríos solo de pensar en lo sofocante, aburrido y cansado que seria. Pero le estaba resultando acogedor. Dormía tranquilamente sin despertarse con el ruido de las sirenas y por la mañana iba andando al trabajo sin tener que ir apretada en el metro. Había algo agradable en su rutina de ir a ver a Yoshie, en la sensación de comunidad que nunca había sentido en Tokio.
Aunque eso no querría decir que deseara quedarse claro.
- Aquí estas
Sora levanto la vista al oír el tono impaciente y vio que Tai se acercaba a ella a grandes pasos, no pudo evitar sentir mariposas en el estomago.
- Hola
- ¿Dónde estabas?, te he estado llamando al móvil
- Lo he dejado en la tienda – sintió como si le faltara aliento – Salí por café- Tai tomo la bandeja
- Eso me dijo tu madre
- Dime que no has hablado con Mimi – gimió Sora
- ¿mimi?, ¿Por qué?
- No importa, ¿Qué pasa? – Tai agito algo delante de ella - ¿Qué es eso?
- ¿Qué te parece que es?
- Una llave – contesto sin prestar atención, pero entonces reacciono- ¿una llave?
- Si, TK la encontró en el despacho de su madre, el que solía usar Matt
- La llave de la casa – dijo ella con un hilo de voz
- No sabemos con seguridad, pero podría ser
- ¿la has probado? – pregunto ella con el corazón latiéndole a toda velocidad
- Te estaba esperando compañera – respondió el enarcando una ceja - ¿crees que podrías escaparte una hora o dos después de dejarles los cafés en la tienda?
- Por supuesto compañero – dijo ella con una amplia sonrisa
Les resulto más fácil encontrar la casa la segunda vez, en plena luz del día, bajo el sol de la tarde y sin el desapacible viento de la vez pasada. A TK y a Kari les hubiera gustado ir pero con Tai y Sora eran mas que suficiente. Esta vez no fueron en la camioneta si no que en la vieja Harley de Tai y aunque al principio Sora se negaba en subirse en la motocicleta no tuvo otra opción, pero tal parece que disfruto el viaje, en especial porque hiba abrazada de Tai, ambos estuvieron en silencio hasta que al fin llegaron.
- Apuesto a que tiene que ser un lugar precioso en verano – dijo Sora contemplando los arboles que se extendían colina abajo
- Probablemente. Aunque dudo que Matt la comprara por la vista – dijo Tai mientras ayudaba a Sora a bajarse de la moto. Tai se acerco a la puerta de la casa y metió la llave por la cerradura – cruza los dedos
- Cruzados – informo ella
Tai empujo levemente y la llave se deslizo suavemente por la cerradura
- Buena señal – comentó el para después dirigirle una generosa sonrisa y giro la llave, esta roto suavemente y con un pequeño clic en la cerradura también giro. La puerta se abrió frente a ellos sin problemas.
Ambos entraron a una péquela habitación con piso de cemento que conducía a una cocina amarilla. El calzado con suela de goma que llevaban no hacia ruido sobre el suelo. En cualquier otra circunstancia habría sido una habitación alegre, con sus soleadas paredes y el acogedor mirador con su mesa y sus bancos para desayunar. Sin embargo, el hecho de que estuviera cerrada y en silencio no había más que acentuar la sensación de que estaban invadiendo una propiedad privada.
- Démonos prisa – susurro Sora cuando noto que la cocina no había sido usada – supongo que es una casa para guardar datos, no para vivir
- Supones bien
- Pobre casa – dijo Sora- seguro que hubo un tiempo en que fue la casa de alguien, un lugar querido y ahora está aquí sola y vacía – Tai encendió la Luz
- No esta vacía del todo si hay luz – la apago de nuevo – supongo que si hay electricidad es porque hay algún aparato electrónico en algún lugar
- Si tiene corriente seguro tiene un ordenador amenos que guarde copia impresa de todo – observo Sora
- Pues manos a la obra – dijo Tai, ambos avanzaron por el pasillo que conducía a los dormitorios, se metieron a los dos primeros dormitorios pare cada uno estaba vacío pero cuando entraron al tercero – señoras y señores tenemos el premio mayor
En el interior del dormitorio había un amplio y confortable sofá de cuero negro y, delante, una mesa de centro cubierta de mandos a distancia, revistas y posavasos. Enfrente colgada de la pared había una televisión de pantalla plana, y a un lado una lustrosa mesa de escritorio de color gris.
- Tiene que estar en algún sitio en esta habitación- Tai se inclino sobre el escritorio
De forma táctica Sora se dirigió hacia el vestidor, estaba vacío a primera vista. Abrió los armarios empotrados en el interior. El más alto estaba vacío. El amplio cajón de abajo crujió cuando lo abrió, vacio también, El siguiente cajón estaba en el mismo mal estado. El inferior, sin embargo se abrió con suma facilidad. Y allí estaba; la funda negra de un portátil.
- Ven con mamá – susurro Sora emocionada- Tai se volteo y la vio sacando el ordenador
- Excelente
- Ya veremos si encontramos lo que queremos – Sora deposito el portátil sobre el escritorio con manos temblorosas de los nervios, mientras Tai registraba los demás cajones - ¿encontraste algo?
- Desgraciadamente no, ¿Qué hay de ti?
- Esta cargando el sistema
El portátil emitió un suave zumbido y cuando el software termino de cargarse apareció el recuadro para la contraseña. El usuario estaba escrito, pero no la contraseña.
- Me lo temía- dijo Sora presionando la tecla de enter
Contraseña no valida, por favor inténtelo de nuevo
- Deberíamos haberlo supuesto. La mayoría de los ordenadores requieren contraseñas de entrada – observo Tai
Sigue siendo un problema – Sora escribió el nombre de "Yamato". Contraseña no valida, por favor inténtelo de nuevo
- ¿has probado con su verdadero nombre?
- Acabo de hacerlo – repuso ella emitiendo un sonido de frustración al ver el irritante mensaje que mostraba el ordenador – y su apellido y el de sus padres y el de TK. Pensemos. La gente usa nombres de cosas o personas que significan algo para ellos, ¿Qué elegiría Matt?
- ¿Sora Takenouchi? – sugirió Tai
Sora resoplo en señal de desprecio
- Dudo mucho que sea mi nombre
- ¿Supongo que también ya has intentado enter por defecto?
Sora no se molesto en responder, se limito a mirar de reojo y empezo a mirar por el escritorio, en la parte de abajo del ordenador, en los cajones
- ¿Qué buscas?
- La contraseña. Matt nunca se acuerda de sus contraseñas, por eso las va escribiendo por ahí
- Probablemente la lleve en la cartera – dijo el ayudándola a buscar
- El no usa cartera, solo lleva las llaves de su departamento, su identificación y su permiso para conducir y dinero cuando llega a necesitarlo
- Puede que esté en alguna otra pate de la casa – sugirió Tai
Ambos se dirigieron al pasillo poco iluminado inspeccionando muebles, armarios y hasta en el interior del cuarto de baño de camino, pero estaban todos vacios. Llegaron al dormitorio principal, entraron y se quedaron quietos.
- Se ve que a Matt no le gusta ocupar mucho espacio – observo Tai
Una enorme cama con dosel era todo el mobiliario. Ni espejo, ni mesillas, ni cómoda, ni silla, ni siquiera lámparas, solo una enorme cama
- ¿para que necesitaría una cama? – pregunto Sora finalmente
- ¿para dormir?
- Si quisiera dormir pudiera hacerlo en el sofá
No, aquella enorme y opulenta cama, ella no sabría decir que la impulso a hacerlo, pero algo la llevó a acercarse a las puertas del armario y las abrió. En el interior había una ordenada pila de sabanas. Ella se dejo caer sobre el enorme colchón.
- La casa esta vacía. No hay muebles, ni vajilla, ni toallas. Faltan al mayoría de las bombillas. No usaba la casa para quedarse aquí – su voz se tensó- . ¿para que necesitaría una cama? – bajo la vista. Y entonces lo vio. Un cabello largo, oscuro y rizado sobre la almohada
Sin que pudiera evitarlo su imaginación conjuro la imagen e Matt allí abrazando a otra mujer, ambos excitados, sudorosos y jadeantes mientras la engañaba.
- Acuéstate conmigo – le dijo a Tai
- ¿Qué? – Tai se quedo mirándola atónito
- Vamos Tai, acuéstate conmigo ahora – se quitó la chaqueta y la dejo caer al suelo. A continuación fue hasta la puerta y la cerro
- Espera un momento, ¿Qué está ocurriendo aquí?
- Me parece que es una petición bastante sencilla. La otra noche querías hacerlo y no intentes negarlo porque lo veía, y Matt ha sido muy considerado al ponernos esta enorme cama – empezó a desabotonarse la camisa-. Yo digo que la utilicemos – se desabrocho el ultimo botón de abajo
- Te volviste loca Sora
- ¿acaso no me deseas Tai? – exigió saber ella con un brutal y despiadado brillo en los ojos
- Esto no tiene nada que ver conmigo, tal y como yo lo veo tiene que ver contigo y con Matt – Sora se desabrocho otro botón mientras se acercaba a el con movimientos felinos
- Venga – se inclino sobre él y le susurro contra los labios- será divertido, lo sabes
En contra de su voluntad, Tai sintió que su cuerpo se tensaba, per la rabia ahogo todo el deseo
- Escúchame Sora, quiero que sepas que no voy a ser una herramienta en esto. He tenido que venir para limpiar uno de los desastres causados por Matt, no pienso recoger también los restos de otro
Sora se giro sobre sus talones y se alejo de él con las mejillas violentamente enrojecidas
- ¿soy un desastre?, muchas gracias por la definición – dijo Sora pero esta vez fue Tai quien se acerco a ella
- No pongas en mi boca palabras que no he dicho. Si quieres irte a la cama conmigo porque eso es lo que deseas, no me lo pensaría ni dos veces. Pero no pienso permitir que te acuestes conmigo por despecho
- ¿Quién te ha dicho que sea por eso?, tu no sabes lo que estoy pensando
- ¿Por qué rompieron Matt y tú? – pregunto Tai sin alterar la voz
- Eso no es asunto tuyo – respondió ella pálida
- Yo creo que si, así que respóndeme
- No voy a decírtelo – trato de alejarse pero Tai la sujeto por os hombros
- ¿Por qué rompieron Matt y tú?
- ¡Suéltame¡
- Dímelo
- Porque no era más que un asqueroso y embustero malnacido – exploto ella
Las palabras se quedaron flotando en el aire unos momentos durante los cuales Sora pudo oír hasta los latidos de su corazón. Tai y ella se sostuvieron la mirada, aunque hubiera querido no habría podido dejar de mirarlo.
- ¿Qué te hizo? – preguntó Tai con ternura
- Me engañaba – respondió ella con voz seca desprovista de toda emoción- un día pasé por su casa a recoger unas cosas y me lo encontré en plena postura del kamasutra con una mujer
- ¿Qué hiso qué? – dijo Tai alzando su tono de voz
- Fue una sorpresa también para mí – admitió Sora – y cuando regrese al día siguiente a mi casa me encontré con Wesker y sus chicos habían puesto mi departamento de cabeza por que habían relacionado mi nombre con un asunto de estafa y blanqueo de dinero
- Maldita sea Matt- susurro Tai mientras apretaba fuertemente sus puños de ira, algo que Sora pudo notar al instante
- No te pongas así por favor Tai, se que Matt no fue el hombre que yo esperaba pero – Sora no pudo evitar soltar una cuantas lagrimas – yo jamás creí que él me hiciera algo así, para terminar finalmente vengo aquí y me encuentro una cama que obviamente ha utilizado con alguien – Tai se inclino hacia ella para darle un beso en la frente para tranquilizarla
- Escúchame Sora, créeme que siempre e soñado este momento pero de esta forma no, no quiero acostarme contigo solo por que quieras vengarte del tío del que estas enamorada porque te hizo daño}te equivocas Tai, no estoy enamorada de Matt. Llevaba un tiempo sintiéndome así, mucho antes de aquel día – se dirigió a las ventanas cubiertas por cortinas y miro por una rendija los árboles sin hojas, como si no hubiera vida en ellos, ni color – iba a romper con el esa noche. Por eso fui a su departamento a recoger mis cosas
- ¿Por qué?, ¿habías averiguado algo?
- No tenía ni idea. Simplemente…empecé a sentir que algo no funcionaba poco después de que nos comprometiéramos. El era mi príncipe azul cuando tenía 14, pero ya éramos adultos y no vivíamos en una tierra de cuento, sabía que sería un error ser la Sra. Sora Ishida, por eso fui a su departamento
- Y lo pillaste en pleno acto – Sora trato de sonreír peor no lo consiguió
- Qué extraña sensación verdad, tu mejor amigo se marcha lejos de ti sin decirte nada y tu novio te engañaba con varias mujeres – Sora sintió nuevamente las lagrimas que salían de sus ojos
- Es un grandísimo idiota – dijo Tai con ternura, el se acerco a ella para rodearla con sus brazos- debía de estar loco para engañarte- se inclino para depositar un beso en la frente de Sora
Su intención era consolarla como cuando lo hacía cuando eran niños, nada más. En un principio. Sora abrió los ojos y al mirarlo comprobó que ya no había rabia en los ojos de Tai, sino solo ternura. Cuando sus labios se rozaron fue un contacto lleno de una inocencia juvenil. Era una manera de insuflar fuerza.
Y de pronto cambio.
Sora no sabía quién cambio el ángulo del beso, que labios se abrieron antes. Como si hubieran subido el termostato, la fricción de los labios creó una reacción de respuesta en su cuerpo, un deseo que se convirtió en pura necesidad. Tai la estrecho fuertemente entre sus fornidos brazos. El calor que emanabas sus cuerpos aumento y, de pronto ya no estaban compartiendo un beso tranquilizador.
Llevaban días dando vueltas alrededor del beso que habían compartido aquella noche peor y ano daban vueltas, no tenían una razón para detenerse. Estaban en un lugar privado, a solas. Se acabaron los rodeos.
Tai deslizo la mano entre los cuerpos de ambos y termino de desabrochar los otoñes de la camisa de Sora mientras esta le bajaba por los hombros la chaqueta de cuero y la dejaba caer al suelo, Tai se acerco mas a ella para poder tomar su boca y devorarla, una sensación maravillosa.
- Nunca paso- dijo Sora con voz temblorosa -Matt y yo jamás lo hicimos pero de haber sido así jamás hubiera sido como este momento
- Ni siquiera hemos empezado aún –le susurro el en su oído
Esta vez no habría interrupción. Esta vez llegarían hasta el final, la ropa fue un impedimento del cual tenían que deshacerse lo antes posible, y asi ambos quedaron desnudos, en la cama, y Sora nunca sintió algo tan fantástico
Tai tenía el cuerpo esbelto y fibroso, no era el cuerpo tallado a golpe del gimnasio, sino que poseía la dura musculatura de un hombre acostumbrado a esta er movimiento cargando con material pesado, trabajando.
El ahueco la mano contra su rostro y descendió suavemente desde las mejillas hasta la garganta pasando por la mandíbula. La primera vez que se vieron después de tanto tiempo Sora se había preguntado que se sentiría ser acariciada por aquellas manos. Su imaginación no se había ni acercado. Sus caricias la hacían arder en deseo de sentir aquellas manos en los lagares mas íntimos.
Tai despendio con las yemas de los dedos hasta el nacimiento de sus pechos, una zonda de piel tierna y frágil, y Sora ahogo un gemido.
- Por favor- susurro ella
- No – dijo el resiguiendo con las yemas de los dedos el contorno primero de un pecho y a continuación del otro. Tai ignoro los ruiditos de impaciencia de Sora y continuo atormentándola con aquella placentera tortura, descendiendo en espiral hacia su centro, inclinándose a contemplar con fascinación cómo la rosada carne de las areolas se fruncía alrededor de los erectos pezones
¿Cómo podía ser que un pequeño roce pudiera provocarle semejante necesidad sexual?, como podía incendiarla tan violentamente con unas simples caricias con las yemas de los dedos?
En ese momento Tai se inclino y sopló sobre la sensible carne. Sora se estremeció y ahogo un gemido. Con los ojos cerrados, oyó que Tai se reía suavemente, y de una manera súbita qué la sorprendió por completo empezó a lamerla.
Al tiempo que hiba descendiendo haciendo dibujos con la punta de la lengua sobre el tembloroso vientre de Sora, esta se estremeció. Sabía que su cuerpo no dejaba de estremecerse mientras Tai la acariciaba, complacido, tensándola como la cuerda de una guitarra. Ella esperaba con la respiración agitada. Y de pronto la boca de él estaba sobre su carne intima, cálida, húmeda e impecable.
Aquello era demasiado…demasiado intenso, demasiado directo. El mundo de Sora quedo reducido a aquella caricia liquida, No reconocía el sonido que broto de su garganta, algo sumamente urgente y completamente salvaje. Tai le acariciaba los pechos con sus manos, le estaba derritiendo demasiada calidez, contorneando las caderas conforme iba creciendo la sensación de deseo dentro de ella.
Los últimos espasmos del clímax la sacudían cuando Tai trepó hacia la parte superior de la cama. Los dos apretaron sus cuerpos contra el del otro, se acariciaron y atormentaron hasta que Sora noto que es su interior empezaba a pulsar de nuevo el deso, la necesidad de tenerlo por completo
- Te deseo- susurró ella
- ¿estas segura? – pregunto Tai con el rostro tenso por la necesidad de controlarse
A modo de respuesta Sora lo tomó por las caderas y lo atrajo hacia ella. Sintió como se colocaba en posición y su excitación alcanzo límites insoportables al notar su miembro erecto deslizándose entre la abertura húmeda
- Por favor. No puedo mas- suplico ella con voz enronquecida por el deseo.
Con una leve reacción de las cadera de Tai se sumergió hasta el fondo y los dos gimieron de gusto. Sora solo podía pensar que aquello era insoportable; tenerlo dentro, encima de ella, rodeándola, su boca abierta con la piel de la garganta.
Tai levanto la cabeza y empezó a moverse sin dejar de mirarla a los ojos. Sora jadeo con la primera embestida. Lo sentía con todas las fibras de su ser. Sentía sus dedos enredados en su cabellos y su caricia interna, dura y potente; sentía cómo tensaba y relajaba los músculos en cada movimiento que los hacia parte del otro. Nunca había sentido nada igual. Deslizo la manos por su espalda y lo abrazo.
- Mas por favor – exigió – no pares
Pero Tai deslizo una mano debajo de las caderas de ella, la rodeo con una pierna y rodó sobre la espalda llevándola consigo.
- Tengo una idea mejor, ¿Qué tal si tu me montas vaquera?
Sora se quedo sentada sobre el a horcajadas, ayudándose con las manos en las caderas a encontrar el ritmo. Nunca antes había sentido el cuerpo de un hombre tan dentro. Empezó a moverse por instinto, sintiendo una intensa mescla de placer y dolor. Parte de ella quería reducir la velocidad y saborear la sensación, pero la necesidad de sentir aquellas oleadas de placer a cada embestida era demasiado fuerte.
Tenia a Tai dentro y a la vez la acariciaba, ahora los pechos. Sora no podía dejar de pensar que nunca antes había sentido nada igual, nada igual, nada…
Sintió que su cuerpo se rompía y lo que sobrevino no es que fuera mejor que otras veces, fue increíble. La recorrió una riada de placer que la obligó a embestirlo con fuerza gritando de manera increíble, desconcertada. La sensación creció hasta llegar a la cumbre del clímax antes de empezar a ceder suavemente. Mientras su cuerpo se estremecía con las ultimas sacudidas observó el rostro de Tai que se tensaba como si le doliera algo, y entonces al alcanzar su propia culminación la atrajo contra el con fuerza para que ambos lograran venirse juntos.
