-Y mira, en el libro Ben Foster acaba casandose con Brandine y tienen un bebe. Si te despiertas pronto te cuento el final para que sepas si es brujo o humano. – se levantó del único sillón que había en la habitación del hospital en el que Rick llevaba ya tres semanas y se acercó a él, se tumbo en la cama y lo besó.
En ese instante entró la enfermera, una rubia pechugona que Kate estaba segura que su Rick adoraría pero que ella odiaba desde el primer día porque siempre, aunque no la molestase, la echaba de la habitación. Pero ese día fue distinto porque la enfermera dejo sobre la mesilla una bandeja con comida.
-Perdona Brandine, ¿para qué es la comida? Rick lleva insconsciente dos semanas, come por vía intravenosa.
-Lo sé pero el médico me ha dicho que según estadísticas por la contusión que tuvo Richard debería despertar en seguida.
-Ah, vale.
Una vez Brandine salió de la habitación y cerró la puerta Kate volvió a sentarse en la cama junto a su novio. -¿Sabés qué? Ayer llegó un orientador al colegio para hablar sobre la universidad. He pedido cita para hablar con él en dos días pero yo tengo claro que quiero hacer. Aunque por otra parte, en lugar de estudiar derecho podría estudiar idiomas que se me dan bastante bien. No sé. ¿Tú qué piensas?
-Me, me aplastas –las palabras surgieron en forma de susurro de la boca de Rick y Kate se levantó sobresaltada y a la misma vez entusiasmada. Pulsó el botón de comunicación con las enfermeras –El paciente Richard Rodgers se ha despertado, avisen a un médico, avisen a un médico.
Rick la miró confuso y sorprendido -¿Cómo que despertado? ¿Qué hago en un hospital muñeca?
-¿No te acuerdas de nada Rick? –ante la negativa de él Kate dijo: llevas aquí metido tres semanas porque en la fiesta te peleaste con Alex y después te estrellaste con la moto.
-Yo, yo solo recuerdo la pelea con, con Alex.
No pudieron continuar la conversación porque rápidamente entró un doctor rubio y corpulento de ojos verdes bastante apuesto y comenzó a oscultar a Rick y a preguntarle sobre su estado de salud, Kate decidió salir para no interrumpir y llamar a Martha que se había ido a descansar cuando Kate llegó por la tarde.
No llevaba ni tres horas despierto y ya se sentía como un roble, volvía a tener color alegre en las mejillas y sus ojos volvían a tener vida, esos ojos que Kate tanto había echado de menos. Habían llegado Hanna, Caleb, Alison, Jason, Mike y Aria a verlo y estaban contándole todo lo que se había perdido en el instituto y que él se había perdido. Rick se sentía bien, se sentía querido pero Kate se sentía extraña, alicaída aunque debería estar feliz porque su novio se había despertado y por fin podían volver a la rutina pero sentía un vacío en el pecho.
Una vez ellos se habían ido Kate se acercó a Rick y éste le preguntó que le pasaba:
-Nada cielo, estoy algo preocupada por los finales, solo eso.
-Vale pero tranquila porque pronto voy a estar junto a ti para que te distraigas con motivo mientras estudias. –y le echó esa preciosa sonrisa de brillantes dientes blancos a la vez que le brillaban los ojos de emoción.
-Déjame darte un beso –y sin esperar respuesta se tumbó sobre él y le mordió el labio, lo beso con cuidado, con miedo a no hacerle daño pero él quería más y profundizó el beso jugando con su lengua.
Un carraspeó los interrumpió y cuando Kate se echó a un lado vio a la madre de Rick en el marco de la puerta sonriendo. –Puedes quedarte así querida, solo venía a ver por fin a mi hijo despierto.
-¿Y has tardado tres horas en qué, madre?
-Tres horas en coger un tren desde el set de grabación, dejarlo a medias para poder estar contigo. –la cara de la actriz reflejaba preocupación y verdadera culpa.
Kate le susurró a Rick en el oído que fuera paciente y que comprendiera a su madre.
Tras una hora charlando y poniéndose al día Rick manifestó la necesidad de ir al baño pero cuando fue a incorporarse se quedó paralizado y el moreno de la cara se transformó en blanco como el mármol.
-¿Qué pasa?
-Nada. Kate vete.
-No. ¿Qué está pasando Rick?
-¡KATE, SAL AL PASILLO POR FAVOR!
No rechistó y esperó en el pasillo pero dos minutos después vio como un doctor y tres enfermeras corrian hacia la habitación.
-¡Piernas….un 319!
Todo se alborotó rápidamente y cuando la puerta se abrió vio a Martha llorando desconsoladamente y agarrando fuertemente la mano de su hijo, Rick seguía pálido e hiperventilaba. Kate necesitaba saber así que evitó que la puerta se cerrase para poder escuchar algo.
-…he intentado levantarme…piernas…no puedo moverme. –de repente Rick se tumbó diciendo que se estaba mareando. –Se me ha jodido la vida.
-Señor Rodgers tranquilícese, esto suele ser un efecto colateral del coma, su organismo ha estado más de tres semanas sin dar ni recibir ninguna orden y algún miembro del cuerpo…..-Kate perdió la conversación durante varios minutos pues necesitaba pensar en lo que estaba pasando, Rick no podía mover las piernas, Rick se sentía mal y no dejaba que ella estuviese cerca quizás porque se avergonzaba de su situación. –vamos a hacerte varias pruebas porque lo más probable es que esto solo sea pasajero y que en varias semanas vuelvas a poder moverte, por supuesto te daremos tratamiento de rehabilitación.
-Vale. Llamen a mi novia por favor.
Kate se separó de la puerta y en menos de un minuto la enfermera rubia le pidió que entrara.
-Rick, ¿qué pasa?
Su novio estaba pálido y no quería mirarla a los ojos –me he quedado sin piernas según ellos por el momento pero no quiero que vengas más a verme al hospital –ante la expresión desoladora de Kate Rick la miró a los ojos – no, Kate, no por nada, es simplemente porque quiero que te centres en el curso y en los exámenes que bastante te has distraído estas semanas. Te quiero pero no quiero que arruines tu futuro por cuidarme.
-Pero Rick…
-Shh, cielo, tranquila por favor, seguimos juntos y hablaremos por teléfono pero quiero que hables con tus amigos, salgas y saques las mejores notas del curso yo te prometo que me pondré al día e intentaré no desmoronarme. Ten en cuenta que yo me sentiría mejor así.
No supo que responder a eso así que se acercó a él, lo abrazó, lo besó en la frente y se marchó. Al cerrar a puerta vio por el cristal que Rick lloraba silenciosamente sin mirar a su madre pero le apretaba mucho la mano para no desmoronarse.
