CAPÍTULO X

Se lo dedicó a mi amiga Lufer por siempre apoyarme y porque me anima a seguir adelante

Después del beso ella lo miró a los ojos y salió corriendo como ladrón de la escena del crimen o como cenicienta al tocar las doce campanadas. No sabía que hacer se acababa de rendir ante su adversario así que cuando llegó a su habitación se quitó la máscara, volvió a su color de cabello natural y sus ojos volvieron a ser iguales fríos y sin vida, ya lo tenía decidido, sabría que hacer.

Ahí estaba yo besando a la chica de mis sueños, cuando de pronto aquél mágico momento terminó y ella se fue, se fue dejándome estático. Fui tras ella pero ya era demasiado tarde no pude encontrarla. Ojalá la vuelva a ver pronto y no descansaré hasta saber su identidad.

A la mañana siguiente de algo estaban totalmente seguros y eso era, que Vania Malfoy había regresado vaya que era extraño, nunca se había ido pero, hace mucho que no la veían como una Malfoy y desde el inicio de semana ella volvió a ser la misma fría, soberbia y creída Vania. Lo extraño es que nadie sabía el porque había regresado.

-Es increíble justo cuando pensamos que se había calmado ¡Zas! Regresa a las andadas-

-Pues si pero, pues ya sabíamos que tarde o temprano iba a volver a ser una Malfoy Ron, ¿o no Harry?-

-Pues si, aunque yo no dejo de lado que en el fondo sea buena persona-

-Muuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuyyyyyyy en el fondo- dijeron sus amigos al unísono

Los tres rieron muy animados y fue cuando Harry la vió, algo había cambiado en ella. Vió sus ojos y sabía que algo había cambiado, sus ojos eran vacíos no mostraban nada, eso era lo malo.

Ese día volvieron a los entrenamientos por fin sería el partido que tanto estaban esperando, tanto las serpientes como los leones entrenaban sin cesar y sin descanso.

Ese día en la noche ella fue a su lugar favorito y sabía que Harry no estaría ahí lo podía sentir y nunca se equivocaba.

Miraba la Luna como si quisiera una respuesta no sabía que hacer, no sabía que pensar sólo recordaba ese baile, como reía, como bailaba y como podía ser ella misma sin que la gente se quedara estupefacta y más que nada sin que su hermano la asesinara con la vista por estar con su archienemigo.

Suspiraba mientras tocaba sus labios, era como si los de Harry siguieran ahí aún podía sentir un hormigueo que la hacia sentirse especial y la hacia sonreír automáticamente.

Movió la cabeza como si quisiera olvidar eso, y todo lo demás, como si quisiera que le borraran de la memoria el baile de Halloween.

Regresó a su cuarto pues en menos de una semana ella estaría compitiendo contra el enemigo por el que había nacido. Tenía que exterminarlo y ganar en el Quidditch como fuera posible. Porque su destino ya estaba escrito, todo lo que ella vivía ya estaba decidido y eso era lo que odiaba pero más que nada, lo que le dolía, le dolía en el alma saber que ella era un muñeco de pilas a control remoto y en el fondo sabía que cuando hubiera entretenido al niño que jugaba con ella acabaría como cualquier juguete, tirado en la basura esperando a que la pila se acabara y entonces sería el final. Ahí estaba el porque una niña a tan corta edad estaba vacía y sin sentimientos, todo en su vida no le pertenecía y eso la mataba no sabía como manejarlo no sabía como enfrentar la horrible verdad.

Todos los pertenecientes al equipo de las serpientes se quejaba y era lógico entrenaban muy duro, y no importaba si se caían o no por el cansancio tenían que seguir, Vania era muy dura y su hermano sabía porque lo hacía podía ver en sus ojos lo competitiva que se estaba volviendo y sabía exactamente porque lo hacía incluso él tenía algo que decirle pero no se atrevía sabía que se negaría y no podía darse ese lujo tenía que hacerlo más que nada por ella.

Harry estaba entrenando duro pero tenía mucha confianza y casi podía burlarse de los pobres Slytherin que trabajaban demasiado duro pero, veía a una gran competidora en Vania sabía que ella sería capaz de seguir el juego aún con un brazo roto ella era un enemigo mortal y él lo sabía así que cuando esos pensamientos pasaron por su mente decidió que tal vez no debería de confiarse tanto y siguió entrenando.

Ya era hora de regresar a sus respectivas casas y algo sucedió.

Harry no pudo evitar ver a Vania con el cabello recogido en una larga trenza pero, había algo extraño su color de cabello era más obscuro y ella pareció notar la mirada de Harry sobre ella.

-¿Qué me ves Potter?-dijo ella un tanto agresiva

-Nada, sólo que tú cabello está . . .-

-¿Sucio? Si Potter me caí de nuevo y extrañamente el superhéroe de esta escuela no estaba ahí así que me caí-

Al decir ésto ella lo miró directo a los ojos y fue como si lo que veía, la imagen que tenía delante de sus ojos lo golpearon como un relámpago. Ahí estaba una chica de ojos azul eléctrico, profundos y una cabellera recogida color obscuro, tanto que parecía tal vez ¿Negro?

Él abrió los ojos como plato y fue cuando ella empezó a voltear a ambos lados para ver que era lo que lo ponía así, y no sólo eso sino que Vania empezó a retroceder al ver que él se iba acercando y entonces cuando lo tuvo cerca.

-¡Eras tú!-

Ella entendió a que se refería y entonces fue cuando se alejó de golpe

-Mira Potter no se de que demonios estás hablando y aléjate de mi-

Y entonces ella salió. Harry se quedó con la boca abierta mientras la señalaba y trataba de alcanzarla, ella caminaba muy apresuradamente.

-Eras tú-

-No se de que hablas-

-Eras tú no lo niegues-

-No se de que hablas, no te entiendo-

Y entonces la tomó por los hombros mientras le decía

-Eras tú puedo sentirlo, esa chica dulce que se abrió a mi y . . .- no pudo continuar porque ella se zafó de su abrazo y lo miró a los ojos para luego decirle

-No soy de quien hablas y para demostrarte que no me importas te ganaré en el juego porque me gusta ser mejor que tú y ganarte donde más te duela-

Y se fue, Harry se quedó inmóvil y supo que algo andaba mal y por supuesto que era ella y lo sabía pero, lo que no sabía era como es que había cambiado tanto.

Era la mañana del juego y cuando se estaba vistiendo Vania lista para desayunar y arrasar con los leones notó que su hermano no se levantó y seguía en la cama

-Hermano, ¿Qué pasa? ¿Te sientes bien?-

-No hermana, lo mejor será que tomes mi lugar-

-¡No hermano!-

-Si y si no lo haces me decepcionarás-

Ella bajó la vista y le pidió algo

-Mínimo ve para que me veas jugar-

Él asintió mientras se paraba para vestirse y acompañarla.

En el comedor Harry veía a Vania de un modo especial mientras ella le sonreía burlonamente y con mirada retadora.

El campo estaba puesto, todos estaban en sus escobas y su hermano la miraba mientras el narrador decía

-¡Cambio de planes no hay buscador así que la capitana tomará un doble papel!-

Draco apretaba fuerte en su puño una carta de su padre

"Draco: nuestro señor quiere que Vania juegue como buscadora contra Potter, hazlo o yo me encargaré de que nuestro Señor la desconecte sabes a que me refiero

Lucius"