Buenas a todos de nuevo! Espero se encuentren bien. Soy yo de nuevo con una actualización de esta historia, que como siempre, espero la disfruten tanto como yo disfruté escribirla.
No los entretengo más, a leer se ha dicho.
9.
-Jiraiya- llamó el rubio desde su escritorio. El susodicho distrajo la atención del plano en el que estaba concentrado.
-Dime-
-¿Aún está disponible la oferta que me hiciste hace unas semanas?-. El viejo lo miró desconcertado.
-¿Cuál oferta?-
-La de las habitaciones que me ofreciste- dijo haciendo recordar a su tutor sus palabras.
-¡ah sí! Por supuesto- dijo intrigado. -¿Estás interesado?- dijo mientras subía y bajaba las cejas.
Naruto rodó los ojos. –Escucha, para hacer el cuento corto… Mis padres han llegado de trabajar y están en una de esas épocas en la que agarran vacaciones- dijo el rubio, causando las risas del peliblanco. –Y no quisiera convivir con ellos… Es algo a lo que realmente no estoy tan acostumbrado-. Las risas del viejo cesaron.
Jiraiya sabía de antemano que los padres de su pupilo se ausentaban mucho de la casa por cuestiones de trabajo. Quizás demasiado. -¿Algún problema mayor?- pregunto con cierta preocupación.
Naruto levantó los hombros. –Pues no, pero quiero evitarlo… No creo que mi modo de vida les agrade mucho que digamos-. Jiraiya dejó escapar una sonrisa de orgullo. Al fin, su ahijado había admitido que era un cazador. Tenía sus dudas, el muchacho enviaba señales contraproducentes. Pero el hecho de quererse mudar le indicaba una cosa. El muchacho sí que tenía el don. O al menos quería empezar a explotarlo.
El viejo pareció pensar un momento la petición y luego hizo una mueca. –Lo que tengo ahorita es puramente compartido- dijo viendo al rubio. –No sé si eso sea un impedimento- declaró cómplice.
Naruto respiró profundo. No le gustaba que su padrino se comparara con él. –Si me sirve. Tu solo dime el costo-.
-No estarás mucho tiempo muchacho, así que como padrino tuyo te la doy gratis- dijo inflando su pecho. Naruto no pudo evitar sonreír ante el gesto. –Mañana te traigo la llave- dijo tendiéndole la mano, como cerrando un trato.
-Perfecto- dijo el rubio, aceptando el gesto.
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Sakura respiró profundo. Había dejado pasar unas semanas antes de realizar lo que sería la primera de sus movidas para solucionar las cosas con el rubio. Apretó unos planos que llevaba contra su pecho, abrazándolos, para llenarse de valor.
Se sentía nerviosa, expectante. Quería que él le diera ahora a ella una oportunidad de enmendar las cosas. Se reía de sí misma por la ironía de su situación. ¿Cómo esperar una oportunidad de alguien a quién ella rechazo hasta que se cansó? Bajó su mirada mientras sentía sus ánimos decaer. Respiró profundo de nuevo. Se prometió a sí misma tener la misma voluntad del chico que una vez la amó.
Intentaría, aun en el rechazo, serle útil. No esperaba un noviazgo. No esperaba que su amor por ella volviera. Ni siquiera esperaba una amistad, porque sinceramente ella en la posición del ojiazul no la daría. Pero esperaba ser útil. Esperaba ser un apoyo.
Se había replanteado su vida por completo. Naruto la hizo ver muchas torceduras en los caminos que ella había transitado. Quería agradecerle. A él, quién la amó incondicionalmente, quién veía algo en ella que hasta el momento ni siquiera ella podía descifrar.
Caminó lo que quedaba de camino con el corazón latiendo a mil por hora. Tocó la puerta de la oficina de su profesor y se preparó para lo peor. Sí, un insulto quizás sería hasta ideal pensó la pelirosa.
El viejo asomó su cabeza y se sorprendió al ver a Sakura allí al frente. Observó los planos que llevaba y sonrió complacido. Ella se sonrojó. –Así que me hiciste caso eh-.
-Este es un proyecto maravilloso- dijo ella como respuesta, apenada por recordar lo ocurrido un mes atrás.
-Lo sé- dijo riéndose el peliblanco. –Exactamente… ¿Qué quieres hacer a partir de ahora?- preguntó curioso.
-Me gustaría integrarme de nuevo… Pero- dijo ella viendo al piso, sin llegar a completar la frase. El profesor entendió.
-Naruto justamente acaba de salir, deberías esperarlo, no creo que tarde en llegar-. La ojiverde asintió. –Mientras por que no pasas y te pones cómoda- dijo él, como si la estuviera invitando a entrar a su casa, mientras abría la puerta.
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Naruto abrió la puerta de la oficina y se quedó estático cuando logró captar a la persona adicional en la habitación. Se formó un silencio incomodo que fue interrumpido por un carraspeo del canoso. El rubio pestañeó con fuerza y lo miró interrogante.
El viejo se palmeó las piernas y se paró de su asiento. –Yo los dejaré por un rato muchachos… Pórtense bien- dijo causando más interrogantes en el ojiazul.
Sakura estaba más que nerviosa. ¿Cómo comenzaría la conversación? Vio en cámara lenta como el profesor pasaba por el lado del rubio, quien también lo siguió con la mirada, hasta que finalmente salió por completo de la habitación y cerró la puerta. El click que hizo al cerrarse la sobresaltó.
El rubio se quedó de espaldas a ella sin saber cómo reaccionar o que esperar. Ella se paró y carraspeó un poco para llamarle su atención.
-Yo… este… Naruto, yo quisiera…- empezó a balbucear. Quería sonar coherente pero no podía. Él se quedó expectante. –Yo sé que no significará mucho, casi nada… Yo que tu no aceptaría… Es decir yo no sé- decía enredada. El ojiazul levantó una ceja. Ella se armó de valor. –Comenzaré por lo primero. Naruto perdóname- dijo viéndolo a los ojos, con expresión de súplica.
El rubio la observó por un momento de forma silente. Como no respondió, ella volvió a hablar. –No tienes por qué hacerlo claro, pero quiero que sepas que me arrepiento profundamente de todas las cosas que te hice-. El rubio seguía sin responder. Ella suspiró. Al menos era mejor de lo que realmente se esperaba.
Se volteó para buscar los planos que había traído consigo y cuando los tenía en mano volvió a encararlo. –Yo… Jiraiya me convenció de seguir trabajando en el proyecto desde mi casa- dijo viendo los papeles con esperanza. –Yo no tomaría ya parte como tal… Pero realmente me encanto tu idea, y quise seguir participando a pesar de todo- se paró y se acercó al ojiazul con intención de mostrarle su trabajo. Extendió sus planos hacia él con la esperanza de que los tomara. Pero él no lo hizo.
-Sakura- dijo el, causando un sobresalto en la pelirosa. Ella lo miró expectante. -¿Qué más quieres de mí?- dijo con dolor de sus ojos. Ella se sintió mal.
-Quiero pagar por mis daños… Quiero ayudarte… Quiero agradecer que me hayas abierto los ojos acerca de mí misma- dijo ella viéndolo a sus ojos. Luego bajó la mirada. –Déjame intentar remediar lo más posible el daño que te causé-. El rubio la miró unos segundos en silencio.
-Me ayudarías más alejándote de mí- dijo quebrando las esperanzas de la rosa. Ella sintió sus ojos empezar a mojarse, por lo que los cerró con fuerza y se calmó.
Bajó sus brazos con expresión derrotada. Era más que lógico lo que acababa de pedirle. Sin embargo ella había llegado allí con esperanzas. Esperanzas que fueron destrozadas sin el más mínimo titubeo. –Está bien yo… No te haré más daño- dijo mientras dejaba los papeles sobre la mesa que tenían al lado. Naruto se quedó observando uno que quedo medio abierto. Ella caminó y cuando agarró el pomo de la puerta dijo ya con lágrimas en los ojos –De verdad Quisiera poder devolver el tiempo… Y decirle a la estúpida de Sakura que aquel chico que alguna vez detestó, es alguien a quién vale la pena apreciar y cuidar- luego salió.
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Se pasó su antebrazo por los ojos para quitar las traicioneras lágrimas. Se había prometido no llorar en caso de un rechazo. Pero allí estaba, tonta y vulnerable como siempre. Igual seguiría insistiendo. De eso estaba segura. Al menos eso creía hasta que se dio cuenta que con su mera presencia lastimaba al rubio. Lanzó un suspiro derrotada, lastimada e impotente. Quizás lo mejor era alejarse.
Siguió caminando hacia la salida de la universidad. No quería seguir allí. Sin embargo, cuando estuvo a punto de pasar por la puerta una mano la detuvo. Se volteó a ver quién la había detenido y su corazón se paralizó al ver al rubio observándola con los papeles suyos en su otra mano.
Naruto por su parte, la vio y sintió lástima por ella. No le agradaba verla llorar. Pero aun en ese estado le seguía pareciendo hermosa. No prestó mucha atención a ese pensamiento y se concentró en lo que tenía que decirle. –Estoy casi seguro que sabes que la fase de maqueta ya había arrancado, ¿O me equivoco?- dijo y ella negó mientras se limpiaba un poco la nariz. -¿Por qué la maqueta piloto de la sala de aprendizaje es idéntica a este plano?- preguntó él, casi seguro de saber la respuesta.
-El profesor me permitió seguir trabajando… Ya mi nombre no figuraría en el proyecto, pero si me ganaría mis 25 puntos igual- Naruto la miró esperando más. –A él le gusto mi primer boceto y permitió que siguiera trabajando, luego él te mostraba mis avances como ideas suyas-.
-¿Y tú estuviste de acuerdo con eso?-.
-Claro, no quería que supieras que te estaba ayudando- dijo apenada.
-¿Qué ideas me ha propuesto él que hayan sido tuyas?- preguntó intrigado el rubio.
-La sala de aprendizaje musical y artístico es netamente mía. Los cambios en la acústica de los auditorios fue un trabajo que yo propuse inicialmente y el terminó de completar- dijo sorprendiendo al ojiazul. Todas esas ideas y cambios le habían agradado enormemente, y él las había aceptado sin saber que realmente provenían de la pelirosa.
El rubio hizo una mueca. –No puedo permitirme tomar un trabajo que no es mío. Más si es tan bueno como este-. La pelirosa se asustó. ¿Había ella retrasado el trabajo del rubio? Solo eso le faltaba. El ojiazul luego de pensar unos instantes, negó con la cabeza y habló. –Para bien o para mal, aceptar que esto fue hecho sólo por nosotros es un fracaso personal total-. Suspiró, lo que diría a continuación no sería agradable para él. -No puedo deshacer lo ya hecho, y tú ya has tomado parte en este proyecto- dijo viéndola. Desvió su mirada al techo del instituto. Suspiró. –Ya estás aquí- la miro de nuevo con una mueca, resignado. –Si quieres, puedes venir el lunes-.
La pelirosa lo observó darse vuelta y devolverse sin despedirse. Pero no le importó. Una tímida sonrisa se asomó en su cara y el llanto se convirtió en alegría. Aprovecharía la oportunidad de enmendar las cosas. Se esforzaría por devolverle lo que él había hecho por ella, y eso era un hecho.
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Los domicilios de Jiraiya eran, dentro de la comunidad estudiantil, el lugar soñado. Las reglas del dueño eran casi nulas. Eso sí, había una que era muy estricta, y esa era cuidar tu lugar de estadía. De resto, podías hacer casi cualquier cosa que te viniera a la mente. Las visitas de toda clase estaban totalmente permitidas. La vida en pareja, totalmente permitida. Las fiestas, permitidas pero restringidas al fin de semana. En fin, un lugar para estudiantes, eso sí, mayores de edad.
La mayoría de los estudiantes que optaban por vivir allí variaba, pero en general, estaba lleno de cazadores. Estudiantes con aptitudes extraordinarias para conseguir chicas. Modelos de hombre como el que fue una vez Jiraiya. Sin embargo, el apartamento 203 era la excepción a la regla.
Dentro del mismo, un muchacho se arreglaba los lentes mientras miraba la pantalla de su ordenador, ensimismado. Tanto, que no notó la presencia de las dos personas más que estaban allí hasta que uno de ellos se asomó a la habitación y le habló.
-Hey chico- el muchacho se sorprendió y volteo entre asustado y confuso. -Ven a la sala, quiero presentarte a alguien- le dijo el rubio con una sonrisa. El chico obedeció, aun atontado por la sorpresa. Vio al rubio señalar un punto y dirigió su mirada allí. Luego, todo se volvió más confuso. -Ella es Ino- dijo el rubio. Dicho esto, el ojiazul dirigió su mirada a la chica. -Él es Konohamaru, el muchacho del que te hable-.
El pelimarrón se quedó en su sitio sin saber que decir. Frente a él, estaba la mujer más hermosa que hubiera visto jamás. La chica se había acercado, seguramente por la falta de reacción de parte de él. Ella le tendió la mano y le dedicó una sonrisa. -Hola, un gusto-.
-ehmm, yo... uhm, el... ahm, gusto es... es mío- dijo nervioso, causando una risa aún más coqueta en la chica. "Dios, es hermosa" pensó el chico, luego vio a Naruto, quién también sonreía ante la situación, y sintió un poco de celos.
-Estaremos aquí viendo películas, cualquier cosa si quieres te nos unes- dijo el rubio amistosamente. Por alguna razón, le agradaba aquel chico.
-S-si... yo e-estoy un poco ocupado- dijo nervioso volteando efusivamente hacia su habitación.
El rubio rió. -Anda, ve a matar a esos aliens- dijo divertido, sonrojando aún más al muchacho.
Konohamaru fijó su vista de nuevo en la chica. -Nos vemos- le dijo ella, picándole el ojo. Él se retiró silente, de nuevo sin saber que decir.
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-Awww Naruto, es muy tierno- dijo la ojiazul, luego de que el chico se hubiese encerrado en su habitación. -Así que él te recuerda mucho a ti eh-.
-Si- dijo el, sonriendo melancólico. -Ojalá no la haya pasado tan mal como yo-. El comentario no pasó desapercibido por la rubia.
-Sí que te trato mal ¿Verdad?- respondió ella sin pensarlo. El rubio se sorprendió ante la ligereza del comentario.
-Pues, sí... creo que si- dijo efusivamente, mientras recordaba el trato que había hecho con la pelirosa. La ojiazul se sintió mal por haber sacado el tema.
-Discúlpame- dijo ella, apenada. -No quería que... - trató de decir ella pero el rubio se lanzó al mueble, y palmeó el asiento que estaba a su lado.
-No te preocupes- dijo sonriente. -Veamos una peli-.
Ella sonrió y se sentó a su lado. Lo miró de reojo, y notó su expresión perdida. Apretó los labios y se sintió impotente. Eran esos momentos los que hacían que ella no pudiera evitar tenerle cierto rencor a la rosa.
Ellos ahora eran cercanos. Habían conversado todo lo referente a su relación y lo traspiés que les habían acontecido. La situación de Sai, el por qué Naruto se había acercado a ella, y la participación de ella con todo el asunto de Sakura.
Y se sintió aliviada. Sai fue el mentor de Naruto para los clubes de striptease. Su relación se había vuelto bastante cercana con el paso del tiempo, tanto que el pelinegro le contó al ojiazul el porqué de su rechazo a las mujeres. Comprendió entonces porque el rubio quiso acercarse a ella. Él quería comprender a Sai en todo su esplendor. Quería incluso ser un vengador. Porque él sabía que se sentía haber sido maltratado por una mujer.
Pero en medio de su plan algo salió mal. Ino había cambiado. Era distinta, y la arpía que él conocía de las historias de su amigo se había esfumado. En cambio, conoció a una mujer interesante, con sentido del humor, no dominante ni celosa, mucho menos una desquiciada. O al menos, eso es lo que había percibido. Una mujer feliz. Pero eso sí, con la regla de no apego a nadie.
Su plan fracasó en el momento en que aceptó seguirle la corriente a Ino. En el momento en el que sus encantos pudieron pasar por encima de su misión. Y aceptó que Sai le había advertido que las mujeres todas eran problemáticas, que ni siquiera pensara en tomar una relación seria. Que saldría mal todo. Y la frustración de no poder demostrar lo contrario causó el comentario que desató toda la tragedia.
Por último, entendió que el rubio sí decía la verdad sobre desconocer la amistad de la rubia con la ojijade. El simple hecho de que no le contó nunca a Sakura que durmieron juntos la hizo estar segura de eso. Y justamente eso la hizo recapacitar y tratar de entender el porqué de las cosas. Habiéndolo hecho, toda esa información solucionó el torbellino mental que se alojaba semanas atrás en la cabeza de Ino. Sin embargo, la parte de información no solicitada por ella, pero suministrada por el rubio, generó otro torbellino. Saber que Sakura había sido capaz de tanta maldad simplemente la descolocó. Se sentía indignada, y quizás por eso, no le había vuelto a escribir en las últimas semanas.
No entendía como su amiga pudo ser tan mala con alguien como Naruto. Quizás el rubio no tenía el espectacular físico que portaba actualmente, pero eso no quitaba el hecho de que él era agradable. Había algo en el que la hacía querer conocerlo cada vez más. Y cada vez que profundizaba, descubría algo maravilloso. Era atento. Era divertido. Era interesante. Sin embargo, algo le faltaba.
A simple vista, él era imponente. Pero a la vez, cada día que transcurría lo veía cada vez más frágil, más vulnerable. Palpaba cada vez más su dolor, y no podía evitar pensar en lo que le había sucedido. En sus años de estudio había aprendido que un hombre con las cualidades de Naruto jamás calificaba como mujeriego. Al menos no al nivel que el rubio mostraba. Él era cálido. Y ese mundo era frío. Algo no encajaba, y cada vez se notaba más.
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El rubio despertó un poco incómodo en su lugar del sillón donde horas antes veían el efecto mariposa. Observó con cuidado a la rubia que dormía encima de él, y sonrió. Como le agradaba estar con ella. Era hermosa y divertida. Después de solucionar todo en aquel café, se sentían tan bien que las últimas 2 semanas las habían pasado casi todos los días juntos.
Sin embargo, no todo era maravilla. El rubio notó que dentro de él volvía algo que no podía esconder más. Algo que creía haber solucionado y sin embargo, allí estaba, solo que escondido. Y lo más preocupante era que la causante de eso no era precisamente la rubia.
Había dejado de salir con chicas. Ya no quería estar con ninguna. Incluso había dejado de trabajar como bailarín exótico. Se mudó con la excusa de poder llevar cuantas conquistas tuviera, y sin embargo, allí estaba, con Ino. La primera mujer que llevaba luego de dos semanas sin llevar a nadie. Y sí, se sentía bien. Estaban en una fase de amistad plena, fueron a ver películas y eso hicieron. Sin intenciones ocultas. Le agradaba esa sensación de confidencia.
Que ridículo se sentía al notar que aunque el sexo era íntimo, el compartir con alguien de esa manera le resulto totalmente más íntimo y satisfactorio. Estaba regresando a ser quién era. Pero eso le asustaba. Sentía pánico. Su cabeza era un desastre. Sakura no solo revivió su dolor, sino que también revivió al Naruto que él había intentado matar a través de sus años de aprendizaje con Sasuke y Sai.
Pensar en el nombre del muchacho le causó un revuelo en el estómago. De todas las cosas que había hecho, traicionar la confianza de su amigo era algo de lo que realmente se arrepentía. Estaban lejos el uno del otro, y aunque técnicamente eran más socios que amigos, se sentía mal por haber roto ese acuerdo mutuo entre hombres. Pero Ino era algo de su pasado ¿Cierto? Algo que no tenía por qué darle aquel susto. Pero lo hacía.
Sin embargo, lo que más le daba miedo, es que todo jugaba a favor del viejo Naruto. Su vida era un caos. Y en medio de todo ese caos, sentía que su vida nuevamente tomaba sentido.
-Naruto-. El rubio salió de su trance y miró a la chica que susurró su nombre.
-Dime-.
-¿Soy la primera chica que traes aquí?- dijo viéndolo profundamente.
-Si- dijo él. Se sentía un poco extraño. -¿Por qué?-.
Ella sonrió melancólicamente. Respiró profundo y se incorporó de su posición. -Yo... No es la primera vez que vengo a estas residencias- dijo ella, mientras el ojiazul la miraba sin comprender la importancia. Él sabía que estilo de vida llevaba ella. -Me refiero a esas últimas semanas en la que no nos vimos... yo estuve con varios chicos, uno de ellos vive aquí en estas residencias-.
-¿Por qué me cuentas eso?- preguntó confundido el rubio.
-No sé, me sentí culpable al saber que no has estado con ninguna chica después de mí-.
-No estamos compitiendo... creo- dijo él y ella se rió.
-Por supuesto que no tonto. Es que, pues el sexo siempre ha sido mi manera de solucionar los problemas dentro de mi cabeza... Ya sabes, la celopatía y eso- dijo ella más seria, refiriéndose levemente al tema de Sai.
-Yo no soy quién para juzgarte Ino-
-Lo sé, yo solo...-. Pausó un momento, realmente no sabía que decir. -Gracias por estar aquí-. Dijo ella mientras lo abrazaba de nuevo. El rubio asintió mientras aceptaba el abrazo. Se acomodaron mejor y de nuevo, en un silencio grato, cada uno volvió a quedarse dormido.
Y listo. Cuentenme que tal les fue con este cap. A mi particularmente me gustó mucho escribirlo.
Yoanayagarcía: Realmente sí, de los peores. Me costó mucho imaginar algo que fuera tan rotundo y doloroso. Al parecer acerté. Gracias por estar al tanto.
Leonelj5: jaja no es un código y muchas gracias por el alago. Este cap no llegó tan pronto, pero igual espero y se mantenga a la altura. Saludos
ASUKA02: Alrededor de 16-17 años es como los imaginé yo. Sin embargo, la preparatoria no es acorde en cuestión de edad cuando de países se trata, así que preferí no dejar la edad de manera explícita. Así cada quién puede imaginar una edad acorde a su país. De todos modos, para que tengas una mejor idea, el tiempo actual del fic los presenta de 22-23 años. A mi también me gusta la rivalidad entre ellos, aunque sinceramente aquí la exageré jaja. Gracias por leer, espero y este cap también te haya gustado.
Laura Haruno: Sí, aquí kiba es un personaje odiable. Pero no tengo nada en contra de el, de hecho como personaje del universo de Naruto me agrada bastante. Gracias por estar al corriente con la historia. Nos leemos.
Guest: Gracias por el tomarte el tiempo de leer y de comentar. Espero te haya gustado. Nos leemos.
Finalmente, gracias a todos los que se toman el tiempo de leer. Se despíde, Byronx.
