Capítulo 10.- Un Cigarrillo.

"No, gracias, no tengo permiso. No, de veras, no puedo llegar tarde a mi casa. No, en serio, será en otra ocasión" fueron sus respuestas, pero al final de la premiación, cuyo primer lugar habían alcanzado, se encontró a sí misma en el camión que había apartado el señor Shue de la escuela. Se encontró a sí misma bajando en aquél resturante-bar de mala muerte de BreadSticks junto a sus compañeros.

Ninguno se rehusó, e incluso el señor Shue prometió regresar un rato en cuanto entregara el autobús.

Así que ahí estuvo Quinn, viendo cómo todos acomodaban mesas para comer todos juntos la cena. Observó cuando casi todos ordenaban cerveza de raíz y algunos más atrevidos, con identificación en mano, ordenaron cerveza regular. El Karaoke se abrió y de inmediato Rachel, Mercedes y Kurt se tomaron de las manos y se lanzaron al pequeño escenario. Mike y Brittany comenzaron a bailar al ritmo de la música y en menos de lo que Fabray esperaba todos ya bailaban. Excepto por dos personas. Santana se había quedado sentada en la mesa, con los ojos enfocados en Pierce bailando con Chang…. y Puckerman.

Respingó. Tenía un rato sin verlo. ¿Se había marchado? Imposible, puesto que él había dejado su primera cerveza a medio tomar en la mesa.

Se levantó.

-¿Adónde vas?- le preguntó López, apenas despegando los ojos de su ex amiga.

Quinn le hizo señas; había ruido, aunque perfectamente pudo haber levantado un poco la voz pero decidió simplemente salirse por la tangente.

Y salió a la fachada del establecimiento. Había algunos autos en el estacionamiento, así que se acercó a un Jetta oscuro y se recargó en la cajuela. Sacó una caja de cigarrillos y un encendedor de Hello Kitty y prendió un cigarro.

-No sabía que fumabas- dijo una voz, asustándola. Quinn pegó un salto y un grito que ahogó con rapidez y soltó su cigarro.

-¡Dios, Puckerman! ¡Casi me matas de un susto!-

Noah estaba sentado en el suelo, con la espalda recargada en la llanta del Jetta. Sonrió en la oscuridad, burlón.

-Hola- saludó él. Quinn hizo mala cara y se aproximó a recoger el cigarro que había caído en el suelo, pero Puck lo tomó primero.

-No deberías fumar. ¿Sabes lo que te provoca fumar? Tu piel se secará y te verás vieja en unos cuantos años-

-No es tu asunto- se inclinó sobre sus piernas y estiró su brazo para alcanzar el cigarro de la mano de Noah.

-Sería una lástima para tu rostro; es demasiado bonito como para que lo arruines por tonterías- admitió él, sonriendo. Quinn lo observó, seria y congelada por su violento cambio de actitud. Sintió cómo levemente un calor recorría sus mejillas y luego apartó el rostro, un poco molesta. Puckerman rompió el cigarro.

-¡¿Qué estás haciendo?!- gimió ella, paralizada.

-Evitando que envejezcas a los 20 años- Quinn le propinó un golpe un poco pesado en el brazo izquierdo de Puck y provocó que él soltara unas risotadas.

-Tengo una cajetilla, genio-

Puck la miró un segundo que pareció eterno y se cruzó de brazos.

-Bien. No puedo hacer nada contra eso; creo que sabes lo que haces-

-Hasta que dices algo coherente-

Quinn prendió el cigarro y se lo llevó a la boca, inhalando el humo. Se lo quitó con un movimiento elegante y sopló el aire. Suspiró en voz baja, sin intención.

Noah no dijo nada pero él también prendió un cigarrillo y lo comenzó a fumar. Quinn frunció el ceño cuando olfateó el olor.

-¿Qué rayos estás fumando, Noah?- le gruñó ella, horrorizada. Puck volvió a sonreír en la oscuridad.

-Quinn… por favor- su voz sonaba complacida a la pregunta de Fabray. La rubia lo miró, molesta.

-Eres un idiota. ¿Sabes el daño que te hace eso?-

-Neuronas tenemos muchas. Pulmones, sólo dos. Piénsalo- le contestó él, bastante seguro de su respuesta. Quinn hizo un ruido de asco en la base de su garganta a modo de respuesta. Y Puck se rió entre dientes.

-¿Por qué no vuelves a la fiesta en lugar de que estés fumando ésa porquería?- se quejó la rubia, con los ojos puestos en su compañero. Él le dio una calada y dejó escapar el aire. Suspiró.

-No tengo muchas ganas de estar allá adentro. ¿Y tú? Creí que tenías una cita con mi mejor amigo- mencionó Puck, apretando un poco la mandíbula.

-¿Y tú cómo sabes que tendría una cita con Finn?- se sorprendió la rubia, abriendo mucho los ojos. Puck levantó la cara y volvió a soplar el humo que salía por su nariz y su boca.

-No existen los secretos en el club Glee, Quinn Fabray. Aquí todos sabemos todo de todos-

-Es increíble que no puedan ser personas independientes y autónomas, Puckerman. ¿Cómo pueden vivir así?-

-¿Ibas a salir con él o no?- gruñó Puck en voz baja pero seria y filosa. Quinn respingó y lo buscó con la mirada. Noah simplemente había bajado el rostro y no fumaba.

-Claro que no. ¿Quién me crees? Además… ¿No estaba saliendo con ésa noviecita tuya fastidiosa? – ladró ella, demasiado molesta como para poder disimularlo. Puck se rió más fuerte.

-Rachel no es mi novia… y según yo, ellos sí están saliendo… Espera un momento, Quinn Fabray, ¿estás celosa de Rachel?-

Puck ahora la miraba, asombrado. Quinn había congelado su expresión y a pesar de estar segura que la oscuridad podría cubrir su cara, el calor en su cuello, rostro y orejas no pasó desapercibido tan fácil por ella misma.

-No, estás demente. Para nada- lo negó.

Se quedaron callados hasta que Puck habló.

-Aunque sí, es bastante fastidiosa- se rió entre dientes Puck, divertido. Y no estaba segura de que su comentario era gracioso, pero Quinn también se rió con él. Después suspiró y volvió a darle otra calada al cigarro.

-Gracias por no abandonar el club Glee después de lo del drama Brittana- dijo Noah mientras fumaba un poco de su cigarrillo.

-¿Por qué a todos tienen que ponerle ridículos apodos? Brittana, Tike, Sugartie…- mencionó Quinn, frunciendo un poco las cejas y mirando hacia abajo, donde estaba Puck sentado. Él se rió entre dientes nuevamente y suspiró como por acto reflejo.

-¿Sabes? Si nosotros fuéramos pareja, seríamos "Quick"-

Quinn se rió un poco y se detuvo al entender lo que eso significaba. Puck se había quedado callado y apretó el puño antes de aplastarlo con torpeza en el suelo, por imprudente. Era seguro de que Quinn lo patearía y se largaría, pero no lo hizo. La rubia lo buscó con la mirada, pero no lo encontró.

-Creo que María me está haciendo efecto- murmuró Puckerman.

-¿María?- replicó Quinn, intrigada.

-Marihuana- asintió el chico. Frunció el ceño y luego levantó la vista, lamiéndose rápidamente los labios.

-¿Me regalas uno de tus cigarros?-

-Sólo si dejas de fumar ésa porquería. Creo que ya hasta me intoxicaste-

Puck apagó el cigarrillo en el suelo y se levantó. Quinn sacó su cajetilla y Puck tomó uno. Sacó sus cerillos y prendió el cigarro.

-Odio los cerillos. Tener un encendedor es mucho más práctico- opinó Quinn, exhalando el humo y mirando hacia el cielo.

-¿Por qué?-

-A veces simplemente necesitas el fuego de manera rápida. Con el encendedor simplemente lo accionas y ya. Los cerillos no.- se llevó el cigarro a la boca.

Puck la miró un minuto y después desvió la mirada hacia el panorama. BreadSticks parecía un restaurante un poco fuera de lo normal. Era cálido, pero tenía una especie de fachada nueva. Era como si Puck cada vez que viniera, era descubrir algo nuevo. Y ésa cualidad la tenía Quinn.

Puck y cualquier otro miembro del club Glee hubieran jurado que Quinn Fabray era una chica muy sana. Solía andar sola, sólo con Santana de ama de llaves, pero comía sola. Y comía cosas verdes, casi todas plantas. Hacía ejercicio de vez en cuando y tenía excelentes calificaciones. ¿Quién se hubiera imaginado que fumaría?

Noah intentó hablar, pero Quinn lo interrumpió.

-No me fui del club Glee porque hice un trato con Figgins. Además, me necesitan más de lo que yo los necesito a ustedes, así que… Podré ser una perra fría e inflexible, pero no niego mi ayuda a quienes la necesitan.-

Puck le dio una calada a su cigarro y luego sonrió a medias.

-Yo no creo que seas una perra fría e inflexible. Ni nadie en el salón de coro cree eso, Quinn-

La rubia suspiró y sonrió tristemente por un fugaz segundo.

-Ustedes no me conocen-

-Aunque lo hiciéramos, Quinn Fabray- respondió rápidamente Puck, serio y calmado. La rubia lo miró por lo que pareció un minuto eterno. Entonces alguien los interrumpió.

-Oh, uh… ¿Han visto a Mercedes? Brittany y yo la andamos buscando- preguntó Sam, inocente a todo acto o respuesta corporal por parte de Quinn y Puck.

-No ha salido- contestó Noah, fumando una vez más.

-Debe estar adentro. La última vez que la vi estaba con Rachel y Kurt- opinó Quinn, escondiendo el cigarro detrás de su espalda. Sam asintió, dio las gracias y se metió corriendo al restaurante.

Se quedaron en silencio un par de minutos y entonces Quinn aplastó el cigarro y lo guardó en su bolsa.

-Te apestará tu bolsa y te hará un desastre- observó Puck, inquieto.

-Es mejor que dejar las colillas por ahí tiradas….-levantó la cabeza para contestarle y se puso de pie en un segundo. Se recargó en el Jetta un momento más y después suspiró.

-Deberíamos meternos. Seguro nos extrañan-

-No, no nos extrañan- sonrió Puck, fumando y exhalando el humo. Quinn le regresó la sonrisa.

-Hablando de colillas… Ven, préstame un momento tu cigarro. Creo que tiene algo- sus manos se extendieron para llegar al rostro de Puck y él se quedó quieto, con una ceja levantada, dudativo. Quinn sonrió cuando tomó el cigarro entre sus dedos y después de dar dos pasos hacia atrás, lo rompió y lo dejó caer al suelo.

-¡Oye! ¡¿Por qué hiciste eso?!- le gritó, sorprendido. Quinn se echó a reír en voz muy alta y se alejó corriendo a la puerta.

-¡Sólo tenemos dos pulmones, ¿Lo recuerdas?!-


Quinn se consideraba una persona positiva, pero no alegre, así que se sorprendió un poco al encontrarse a sí misma cantando mientras se peinaba. Bajó las escaleras y decidió no volver a cantar en voz baja cuando estaba sola, pero rompió su promesa cuando estacionó su auto y caminaba hacia la escuela. Se golpeó en la frente un par de veces para concentrarse y plantearse las cosas como eran.

Era otro lunes cualquiera y se dirigía a la clase de Biología ll. No tenía por qué estar cantando. Ella odiaba los lunes.

En cuanto entró al salón, casi no había nadie. Tomó asiento en la mesa de al lado donde Puck solía sentarse y ni siquiera se había percatado. Los alumnos comenzaron a llegar y a llenar el salón. Naturalmente, nadie se sentó con ella sino hasta que entró Puck poco después de que el profesor los saludara.

Le sonrió a Quinn y ella le regresó el gesto. No eran novios, ni amigos, pero por primera vez, Quinn no sentía la necesidad de golpearlo en la cara o le daba asco estar sentada junto a él. Incluso le puso atención a los garabatos que estaba haciendo Noah en su libreta. Y las dos veces que él la atrapó observándolo, le sonrió. Y Fabray no se inmutó, incluso le regresó las sonrisas.

Todo era tan tranquilo y tan de color claro, que no se había percatado de que Puck se había pasado casi toda la clase con su celular, mandando mensajes. Ni de que parecía muy cansado cuando entró. O que parecía muy ansioso de salir.

Apenas dieron el timbrazo, cuando Puck se apresuró a recoger sus cosas. Le sonrió a Quinn antes de salir y sin decir nada, se fue casi corriendo. Quinn hizo lo suyo, y cuando comenzaba a bajar las escaleras, decidió regresarse y buscar a Puck.

Le pediría que fuera su compañero para el trabajo de Biología. Y la idea le hizo sonreír.

Pero su sonrisa se desvaneció cuando lo encontró hablando con una fulana rubia de collarín. Tenía el uniforme de las Cheerios. Y él se acercó y le susurró algo a su oído y ella se rió.

Entonces Quinn quiso pasarle una sierra por las piernas de ambos y luego arrancarles el corazón para ofrecérselo al dios de la lluvia que comenzaba aparecer sobre ella, creando truenos, nubes oscuras y lluvia. Y dolor.

Otra vez dolor.


¡Amigos! Sé que hace una semana no publiqué, pero fue porque como nadie había comentado, supuse que todavía no habían terminado de leer el capítulo 9, así que... Ya saben, comenten y pregunten 8-)

En fin... ¿Qué les pareció? Quinn y Puck. Fumando. JUNTOS. Parecía ser ése momento ideal donde Puck pudo hacerle muchas preguntas a Quinn, pero sólo se dedicó a hacer comentarios tontos, ¿No creen?... Por lo menos ahora sabemos que él ya inventó "Quick" y que a Quinn no le pareció mala idea 7u7...

¿Veo celos en Quinn en la última escena? ¿Ustedes qué creen?... Si ése Noah sigue de mujeriego, perderá a Fabray... O algo peor. Bueno, amiguitos, yo sé que se están desesperando por no saber la historia, pero les prometo que vendrá tan pronto como los capítulos avancen. ¡Ya están en puerta! Así que no los estoy escribiendo sobre tiempo como suelo hacer. Como sea... ¡Nos leemos la otra semana! ¡Y gracias a aquellos gentiles anónimos que se han estado pasando por mi ask! :'D