¡Gente bonita de Fanfiction!
Una actualizacion más.
Espero que esten empezando el año con muchos animos y que todo les pinte de maravilla. Para no quitarles mas tiempo vams a ello.
Decimo capitlo arriba!
10.- ¡Valla noche!
Los Merodeadores, a excepción de Sirius, la miraron sin comprender ni una palabra de lo que acababa de decir, aunque la mirada de ella se mantenía fija en la de él. La tensión se volvió tangible en el despacho del director. Marian conservaba esa sonrisa torcida en sus labios, Remus simplemente la miraba. Fue Lily quien unió las piezas del rompecabezas más rápido, pero temía romper el silencio, algo le indicaba, que ese, era el momento de sus amigos.
-Tú eres…-comenzó Remus sin poder si quiera creer sus palabras-¿Un vampiro?-
-Así es-bajo la mirada y miro la botellita con desgana-Creo que esto complica las cosas ¿Cierto?-
Remus no comprendió a que se refería, la miró extrañado… ¿Acaso se refería a su relación?
-No creo que el joven Lupin tenga problemas con eso, señorita Griffin. Lo que me preocupa… son esas heridas- El director atrajo a atención de todos, como dado por zanjado el asunto de la relación de sus alumnos, James seguía intentando no perder pista de lo que pasaba entre sus amigos, Peter no entendía muy bien que era lo que pasaba, las palabras se amontonaban en su cabeza sin ninguna coherencia, Sirius simplemente había decidido mirar sus manos y escuchar atentamente lo que el profesor tuviera que decirles. ¿Qué pasaría con Marian y su amigo? –Como bien dijo, son enemigos. Es algo como la guerra entre magos y muggles: una pérdida de tiempo y falta de criterio. Sin embargo, existen ciertas diferencias, más allá de lo absurdo que podría ser el pensamiento.- El director se acercó a examinar la herida de Remus, sin decir ni una sola palabra. Marian seguía mirando la botella que tenía en las manos mientras él no apartaba su vista de ella.
-Entonces los mitos son ciertos-susurro Lily mas para sí misma que para los demás, pero sus palabras fueron escuchados por todos.
-A veces la gente esconde tras los mitos cosas que le aterran o que no pueden comprender-
-Muy cierto, señor Potter. Verán; las sangres de cada uno de ustedes tienen una variación a la del resto de nosotros. Usted, señor Lupin, fue infectado, su sangre fue contaminada con el parasito de la licantropía, la señorita Griffin, en cambio lo lleva en la sangre desde su nacimiento.-
-En realidad es una maldición- Sirius conocía la historia, cualquier sangre pura debía haberla escuchado en su infancia. –Los licántropos eran vampiros-
-No, no es verdad, los licántropos vienen de una tribu que podía dominar a los lobos-dijo Lily recordando los mitos que había escuchado en día de brujas de su padre.
-No Lily, Sirius tiene razón-aclaró Marian interrumpiendo a su amiga.-Los licántropos están malditos. Eran vampiros en un principio, pero después, como todo, uno de los clanes Ancio más poder del que le estaba destinado. No todos los vampiros son magos, así que aquellos que no eran mágicos querían poder estar al nivel de un mago, incluso ser mejores, muchos vampiros que eran magos también buscaban más poder así que se unieron a esos clanes.-hizo una leve pausa y Sirius continuo.
-Los que buscaban ser algo mas, acudieron a un viejo alquimista que profesaba el dominio total de una especie del reino animal, una fiera bestia que estaría a la disposición de aquel que bebiera una poción y diera a beber su sangre a la bestia después.-
-Así que Cignus, el líder del clan, eligió al lobo para representarlos, porque es fuerte, astuto y…-
-Puede ver en la noche-
-Lo que le daría la posibilidad de acabar con el otro clan-terminó Marian bebiendo por fin el contenido de su botellita. Sirius continúo.
-Lo que el alquimista había prometido a los vampiros no fue precisamente lo que ellos esperaban. Una noche de Luna Llena, Cignus decidió ''dominar'' a la bestia, ya que bajo los efectos de la luna llena el poder de éstas sería mayor.-
-Pero lo único que consiguieron fue… unirse a la bestia-
Dumbledore no había dejado de examinar detenidamente la herida de Remus, mientras el resto de los Merodeadores escuchaba atentamente a sus amigos, Peter se había prendido del brazo de James, Lily mantenía un rostro sereno y James parecía muy atento. Sirius miró a Remus que parecía ensimismado y a Marian guardando la botellita en su vestido.
-¿Así que por eso ocurre en luna llena?-pregunto Lily a sus amigos que asintieron ante la interrogación.
-Cada vez que muerden a alguien lo maldicen, de la misma forma en que ellos fueron malditos-dijo Marian mirando su herida.
-Pero los vampiros no se manejan de la misma forma-Añadió por fin el director dejando la herida de Remus y volviéndose a sus alumnos-Por lo general no dejan nada vivo.-Sonrió ante la mirada aterrada de todos y ante la risa de Marian. Se volvió a sentar detrás de su escritorio y los miro con rostro preocupado.-Estoy seguro de que al joven Lupin no le pasará nada.-
-¿Por qué?-pregunto James mirando la herida azulosa de su amigo.
-Porque fue algo superficial-
-¿Y Marian?-preguntaron Remus y Sirius a la vez.
-No lo sé, la herida casi ha sanado, pero… no se qué efecto pueda producirse, esto jamás había pasado.-
-¿Significa que habrá que esperar a la luna llena para averiguarlo?-pregunto Peter aterrado por la idea de tener que cuidar ahora a dos hombres lobos.
-Exactamente-
Salieron en silencio del despacho camino a la enfermería, ya que Dumbledore los había obligado a ir. Lily tenía mal genio porque no le apetecía faltar a las clases, pero no dejaría a sus amigos en esos momentos. Al llegar la enfermera le hizo beber a Remus su poción fortalecedora y a los Merodeadores termino de cuidarles las heridas. Había intentado un montón de hechizos para desvanecer las marcas de Marian, pero nada daba resultado. Poco antes de que atardeciera Madame Pomfrey los dejo salir.
Nadie había dicho mucho en todo el día, Remus se sentía culpable, sabía que no debía involucrarse mucho con alguien, sabía que había sido un irresponsable por haber dejado que sus sentimientos dominaran a la razón. Al sentarse en la mesa de Gryffindor para la cena Marian se sentó a un lado del castaño que evito el contacto con ella. James se sentó un lado de Peter y Sirius enfrente de ellos. Fernanda se acercó y los saludó rápidamente, antes de desaparecer con su acompañante de la noche anterior.
-Parece que se recupero bastante rápido-comentó James viendo como se alejaba su amiga.
-Fer sabía que lo de Sirius no duraría mucho-dijo Marian- Además es fuerte-
-Me alegro por ella-dijo Sirius sin prestar demasiada atención.
Cuando la cena había terminado todos se dirigieron a la Sala Común. James tomó a Lily de la mano, ella se sonrojó y se soltó con un brusco movimiento, adelantándose para ponerse a la altura de Peter. Al llegar a la sala común Remus dijo la contraseña y al entrar subió las escaleras sin decir nada. Marian se quedo plantada en las escaleras, murmuró un buenas noches y subió a su habitación. Sirius se tiró en el sillón frente al fuego, seguido de Peter, Lily se despidió rápidamente e imitó a sus amigos, bajo la excusa de que Marian necesitaría hablar con alguien. James suspiro y se tiró en el sofá con sus otros amigos.
-Ha sido una noche de locos ¿No?-comentó quitándose las gafas para limpiarlas.
-No sé que habríamos hecho sin Peter- Sirius le pasó el brazo a su pequeño amigo por los hombros y le sonrió-Gracias a ti esos dos están vivos-
-No… no fue nada-tartamudeo Peter sintiéndose alagado. Tal vez sus temores eran absurdos.
-¿Qué creen que pase con esos dos?-James parecía afligido, sabía que Remus no la estaba pasando bien después de haberle causado daño a su amiga y también que ella no admitiría lo mal que la ponía la actitud de Lunático.
-¿En cuanto a qué?-Sirius había soltado a Peter y arrojaba pequeños trozos de pergamino al fuego.
-A todo. Remus no se perdonará el haberla lastimado, y ella no le pedirá que se quede. Dumbledore dijo que Remus estaría bien… y creo que Marian también-
-Yo no estaría tan seguro-Dijo Sirius poniéndose serio-Algo cambiara en Marian, pero no se que pueda ser, una maldición no se evade simplemente por cuestiones de sangre.-
-¿Se convertirá en… mujer lobo?-pregunto Peter estremeciéndose ante la idea.
-No, no lo creo. Pero algo cambiará-
Guardaron silencio por un momento hasta que James decidió levantarse.
-Deberíamos ir a hablar con Lunático-Los demás asintieron y subieron escaleras arriba.
En el cuarto de las chicas Marian estaba poniéndose el pijama cuando Lily entró. Se sonrieron y se apresuraron a cambiarse. Cuando estuvieron listas Lily se acercó a la cama de su amiga y se sentó en el borde.
-No quiero hablar de eso Lily-
-Lo sé. Solo no entiendo porque jamás me lo dijiste, aunque tampoco me sorprende, hablas muy poco.-
-¿Entonces de que quieres hablar?-pregunto Marian mirando a su amiga que bajaba la mirada y mordía su labio en señal de nerviosismo-¿Qué paso ayer Evans?-
-¡Marian!-gritó la pelirroja zarandeando a su amiga-¡No me gusta el Whisky de fuego!-
Marian rió ante la reacción de su amiga, cuando pudo dejar de hacerlo la miró a los ojos y dijo:
-Eso no responde a mi pregunta ¿Qué paso ayer?-
Lily bajo la mirada y de nuevo se mordió el labio, un color escarlata se extendió por sus mejillas y comenzó a retorcer la manga de su pijama.
-Ayer que me quedé con Potter, estuvimos platicando sobre muchas cosas, yo moría de nervios… ¡El fantasma de la opera! Escucho todo lo que le dije, ¡Todo! Sabía que era mi libro favorito… Él… no es tan cabeza dura como yo pensaba-
-Lo sé Lily, es uno de mis mejores amigos-
Lily siguió retorciéndose las mangas de su pijama, dio una gran bocanada de aire y asintió a lo que su amiga le había dicho.
-Después Black llegó preguntando por ti y se fueron, yo me asusté, parecían realmente preocupados, pero moría de nervios por haber pasado tanto tiempo con Potter así que fui por algo de tomar y me serví lo primero que me sirvieron. Llevaba tres copas de whisky cuando me senté en el suelo porque todos los asientos estaban ocupados y todo me daba vueltas. No sé como termine llorando y queriendo quitarme los pasadores del cabello, porque tenía una jaqueca insoportable.-Marian estaba haciendo un gran esfuerzo por no reírse de su amiga, no podía imaginar a Lily ebria, Sirius era divertido, James se quedaba dormido, a Remus jamás lo había visto ebrio y a Peter le salía lo valiente pero ¿Lily…?.-Cuando James llegó lo primero que me vino a la cabeza fue… besarlo-La última palabra salió como un lamento de su pecho. Marian no pudo evitarlo por más tiempo y rompió a carcajadas, Lily la miró ceñuda pero no dijo nada, espero a que su amiga dejara de reírse para escuchar lo que tuviera que decirle, aunque le parecía que no necesitaba mucho para saberlo.
-¡James te gusta!, te lo dije antes del baile y te lo repito ahora. Deja de darle vueltas al asunto Lily, ve y dile que te gusta… o plántale otro beso de esos que llevan la marca Evans impregnados.- Volvió a romper en carcajadas ante la mirada de su amiga.
-Me volví loca-soltó Lily de repente haciendo que su amiga dejara de reír.-Potter es… Potter, el bravucón, egocéntrico e inmaduro de siempre-
-Sí, James será un crío, pero te gusta, te gusta por todo eso que acabas de decir que es, jamás lo odiaste Lily-
La pelirroja suspiró y se levanto de la cama, susurró un buenas noches y se metió a la cama. Marian sonrió al ver desparecer a su amiga detrás del dosel de su cama, ya era hora de que aceptara que James le atraía, se lo merecía. Ella por su parte se levanto de la cama y fue al cuarto de baño, necesitaba tiempo para pensar.
Mientras tanto en el cuarto de los Merodeadores Remus parecía renuente a cualquier cosa que sus amigos intentaran hacerle entender.
-Lo mejor es que me aleje de ella-
-¡No! Por Merlín Remus ella esta grandecita para tomar sus decisiones-Le gritaba James a su amigo.
-Pero jamás le di opción de hacerlo, fui egoísta e irresponsable, no debí dejar que pasara-
-Fue culpa mía, no debí dejarla sola-Se reprochó Sirius cuyo arrepentimiento era casi igual de grande que la noche anterior. Peter simplemente miraba a sus amigos sin saber muy bien que decir.
-No Sirius, tú no eres su niñero, y Remus tú no eres quién para saber qué es lo que es mejor para ella, además ¡Tampoco es un dulce angelito! Mira que sorprendernos de repente con que era un vampiro… ella tampoco te lo dijo, ambos estaban jugando con fuego-
-Lo que ella me oculto…-
-¿No era tan grave?-Sirius comenzaba a perder la paciencia-¡Mientras se besaban pudo haberte pinchado con sus colmillos, a cualquiera en realidad! Lunático, escúchame bien, porque es la única vez que voy a decir esto y después me iré a la cama: Ella sabía lo que hacía al no contarte nada, y tú también, sean cuales fueran las razones de ambos, se ocultaban un secreto de la misma magnitud, Ni ella es una bruja normal ni tú el malo de la película, así que haz el favor de guardarte tus arrepentimientos absurdos y habla con ella.- Sirius gruñó un buenas noches y se metió en la cama cerrando el dosel para que sus amigos no lo vieran quedarse despierto. Hubo un momento de silencio.
-Él tiene razón Remus-escucho que murmuraba James-Tú no le dijiste que fuera a buscarte, ella corrió el riesgo-
-Ella no sabía lo que encontraría-
-¿Crees que eso hubiera cambiado?-preguntó por primera vez Peter –Creo que de haberlo sabido, ella hubiera querido acompañarte.
-Tal vez tengas razón Pet…-
Dejaron de escucharse voces, Sirius intuyó que sus amigos habían decidido ir a dormir. Él no podría, se sentía como un traidor, había besado a la novia de su mejor amigo, y aunque claro estaba que eso no era tan grave como lo que podría pasarla por la herida que Remus le había hecho, no dejaba de atormentarlo. Valla que había sido una larga noche.
