Después de su pequeña conversación con Zim, el invasor Skoodge tuvo que regresar inmediatamente a la nave Insignia puesto que recibió la noticia de que ahí Los Más Altos tenían algo importante que declarar; y ahí estaba él, justo enfrente de sus dos líderes. Tanto El Más Alto Rojo como El Más Alto Purpura estaban a punto de dar un discurso por puro compromiso, supuestamente reconociendo la capacidad de cada invasor ahí presente por haber logrado conquistar un planeta.

El Más Alto Rojo se aclaró la garganta para comenzar a hablar.

-Muchas gracias invasores. Por el gran esfuerzo que cada uno de ustedes puso en su misión, ahora el planeta Irk próximamente tendrá nuevos estacionamientos para los cruceros voot y blah blah blah. Bien, ya pueden retirarse, gracias por haber estado aquí.

¿Eso es todo? Ni siquiera haba sido un buen discurso; pero teniendo en cuenta que esos dos son un par de holgazanes que se la pasan todo el día comiendo rosquillas, más de su parte no se podía esperar. "Al menos esperaba algún tipo de premio" Se dijo Skoodge para sí.

-El discurso ya termino, retírense.-Soltó El Más Alto Rojo.

-Mis Altos, la verdad es que yo esperaba algo más que solo ese pequeño discurso.-Aventuro Skoodge.

-¿Más?-Cuestiono Purpura.-Pero si te dimos las gracias a ti y a los demás ¿Qué eso no es suficiente? A menos que quieras que te demos una caja llena de rosquillas…pero ¡Olvídalo! Eso es demasiado pedir.

-Bien…-Dijo Skoodge.-creo que mi esfuerzo y desempeño en mi misión fueron muy buenos y merezco recibir algo a cambio, pero no una caja de rosquillas.

-¿Pero que puede ser mejor que un caja de rosquillas?

-Mis Altos, por favor les suplico que me haría muy feliz si me permitieran tripular una nave tipo Alfa.

Todos se quedaron bastante sorprendidos. Las naves Alfas solo eran concedidas a los irkens de un rango más elevado que solo invasores. Ese tipo de naves poseían más ventajas que los simples cruceros voot, más grandes, más rápidas, más elegantes y con mayores comodidades para su tripulante.

- ¿Estas bromeando verdad?-Exclamo El Más Alto Purpura sin salir de su asombro.- Sabes que jamás te permitiríamos hacer algo así.

-No estas al nivel ni a la altura adecuados como para pilotear una nave de esas;-Continuo Rojo.- en todo caso si le permitiéramos pilotear una nave Alfa a alguien ese sería…amm…-Se detuvo unos instantes mientras observaba a los demás irkens presentes para mencionar el nombre de alguno al azar.-al invasor Leggy.-El mencionado se señaló a si mismo con intriga, como si no se creyera lo que acababa de oír.-Si, tú amiguito.-Le sonrió Rojo.-Tal vez no estés al nivel, pero si tienes la altura necesaria para merecer ese honor; así que debes sentirte orgulloso.

-Yo…no sé qué decir…esto es… ¡Grandioso! ¡Muchas gracias Mis Altos!

-No agradezcas…en serio, no lo hagas, es molesto viniendo de ti.

-¿Puedo pilotear una nave Alfa ahora mismo?-Pregunto impaciente.

-Sí, sí ¿Por qué no? Solo haznos un favor y ya déjanos en paz.

¡Lo hare!-Después de eso, el invasor Leggy abandono la sala mientras los demás irkens hacían lo mismo para dirigirse a hacer sus labores.

Skoodge se quedó bastante triste y decepcionado. Sus líderes lo ignoraron por completo y su pequeña petición se la otorgaron a otro invasor solo por ser unos centímetros más alto. Si Irk continuaba teniendo a ese par de tarados como sus jefes no llegarían a ningún lado. Skoodge se sonrió al recordar a su mejor amigo. Zim era capaz de provocar la ruina a donde quiera que fuera, con lo que fuera, e incluso la provocaba a veces sin que él mismo se diera cuenta, como la vez en la que dejó a la mitad del planeta Irk sin electricidad durante cinco largos años, pero era algo así como un don que Zim poseía desde que salió de su smeetera. Si la principal actividad de los irkens era invadir planetas para beneficio propio, probablemente teniendo a Zim como El Más Alto les caería a todos muy bien, porque con él al mando dominarían montones de planetas muy pronto. Y por eso mismo era que solicito el permiso para pilotar una nave Alfa, con ella llegaría más rápido a donde Zim y saber si está bien, para saber las razones del por qué había crecido tanto. En Irk existía la creencia de que algún día llegaría un nuevo líder que despojaría de su poder a Rojo y a Purpura, un nuevo irken que fuera más audaz, y se presume que incluso unos cuantos centímetros más alto que ellos. Quizás Zim sea ese nuevo líder, pero Skoodge no podría comprobarlo del todo si no lograba llegar a la tierra. Se decidió por buscar al invasor Leggy para intentar convencerlo y finalmente lo encontró.

-Necesito que me dejes pilotear la nave, por favor Leggy-Le dijo.

-No sé Skoodge, los Altos me concedieron la nave Alfa a mí.

-Por favor. Te prometo que si me dejas pilotearla te daré todo lo que tú me pidas a cambio.

-Pero no entiendo para que la quieres tú.

-Tengo buenas razones. Por ejemplo que para cuando yo regrese, traeré conmigo al próximo líder de Irk.

-¿Cómo dices?-Preguntó crédulo.

-Se dónde está. En estos momentos seguramente se encuentra invadiendo el planeta que Rojo y Purpura le asignaron.

-¿Quieres decir que el próximo Más Alto es un invasor?

-Así es.

-Y dime ¿Es alguien que conozca?

-Créeme, es alguien que conoces muy bien.

-¿Y qué planeta está invadiendo?

-La tierra.

-¿La tierra? Ese planeta no me suena. Mejor dime el nombre de ese irken.

-Si te lo dijera pensarías que es broma. Pero ya lo veras tú mismo muy pronto.

-Está bien, me has convencido. Llévate la nave, pero con una condición.

-¿Cuál?

-Que me lleves contigo.

-Oh no. Eso sería muy arriesgado, los terrícolas podrían descubrirnos.

-Entonces al menos júrame que yo seré el primero en ver el rostro de nuestro nuevo líder, no importa si es que ya lo conozco.

-Dalo por hecho.-A partir de ese momento fue Skoodge quien tomó el control sobre la nave Alfa que pudo conseguir para llegar a su destino.


Después de recibir la llamada de Skoodge inesperadamente, Zim decidió irse a dormir y no prestarle más atención al asunto; y luego de algunas horas, el sonido de varias personas entrando a la casa más o menos por la madrugada, eso fue lo que lo mantuvo despierto unos minutos, pero no se molestó por eso; sabía que quienes habían entrado eran Gaz y los demás sirvientes. Ya habían regresado al fin de la "ceremonia" en honor al Profesor Membrana. Escucho también como el cocinero se ponía a trabajar inmediatamente para poder tener listo el desayuno para cuando amaneciera.

Ya cuando los rayos del sol aparecieron, el día comenzó igual que siempre, en el comedor; mientras que el chef se sentía orgulloso por haber terminado el desayuno justo a tiempo. Preparo unas cuantas rosquillas. Zim recordó a sus Altos. Ellos se la pasaban comiendo de ese tipo de comida y al mismo tiempo dando órdenes. Ni el mismo ni ninguno de los demás irkens que él conociera habían probado nunca lo que eran las rosquillas, porque solo se les permitía comerlas a Los Altos. Pero finalmente probo su sabor, y de inmediato supo porque a sus Altos les gustaban tanto, tenían un sabor dulce, y todo lo que fuera dulce le encantaba a los de su raza.

-Dib, debiste haber asistido a la ceremonia ayer.-Le dijo Gaz, y por lo que se veía, no estaba muy contenta.-Todo el mundo preguntaba por ti. ¿Sabes lo humillante que fue tener que mentirles para justificar que no estabas? La próxima vez que nos pidas inventar excusas para salvar tu pellejo, ni creas que te va a funcionar.

-Entonces simplemente no hubieran mentido.-Dijo como si nada.-Solo hubieran dicho la verdad, que no fui porque no me apeteció.-Esas palabras bastaron para que Gaz se quedara callada hasta que termino de desayunar. Luego se dispuso a tomar su consola portátil del Esclavo del Juego y sentarse en el sofá, el cual estaba siendo limpiado por el ama de llaves.

-Lamento decirle esto señorita Gazlene, pero estoy limpiando toda la sala, y no podrá sentarse hasta que termine.-Le dijo la mujer.

-Entonces más te vale terminar rápido.-La amenazó.

-Eso intento, pero este sofá al parecer está manchado con algo que no se quita.-La mujer pasada el trapo con insistencia por una parte específica de aquel sofá para limpiar algunas manchas que estaban ahí pero no desaparecía.

-Déjame ver esas manchas.-Dijo Gaz. El ama de llaves le permitió acercarse más y ver aquella suciedad.

-No tengo idea con que se pudo haber manchado, aunque sospecho que podría ser leche.

-Esto no es leche.-Dijo la chica, después de observar el sofá unos segundos.-Esto es… ¡Iugh…que asco! ¡Qué asco, que asco!-Decía con repulsión y muecas de desagrado mientras se alejaba de ahí.- ¡Dib, tu hiciste eso ¿Cierto?!-Grito furiosa.

-Oh Gaz, tanto alboroto solo por leche derramada, no exageres.-Hablo inocente.

-¡Me repugnas! ¡No puedo creer que seas mi hermano!-Se fue corriendo a su cuarto y se encerró. Tal vez no saldría de ahí durante un buen rato.

-No entiendo ¿Qué le ocurre a la señorita?-Pregunto el ama de llaves, aun sin saber que en efecto, lo que había manchado el sofá no era leche después de todo.

-Tu solo has tu trabajo.-Le dijo Dib.


Skoodge hubiera querido llamarle a Zim de nueva cuenta para decirle que iba en camino a verlo ¡Y en una nave Alfa! pero sabía que sería en vano, pues el invasor seguramente no le contestaría. "Bueno, así es mejor"-Pensó.-"Le daré una sorpresa muy grande cuando me vea"

No veía la hora para llegar y encontrarse con él. Lo extrañaba tanto. Incluso mientras invadía a Blorch le llegaba el recuerdo de Zim cuando ambos estaban en la academia militar. Que buenos tiempos aquellos, llenos de diversión y esfuerzo físico tambien. Definitivamente no pudo existir un mejor amigo que Zim.

-Computador ¿Cuánto falta para llegar a la tierra?

-Diez horas aproximadamente, invasor Skoodge.-Respondió el computador de la nave.

-Tal vez si acelero la velocidad llegare más rápido.

-Imposible. Usted activo la velocidad máxima de la nave Alfa hace ya dos horas; no se puede ir más rápido de lo que ya vamos.

Skoodge suspiro.-Es cierto, ya lo había olvidado.

-Sea paciente por favor.

"Pero la espera me está matando. Lo único que quiero es volver con Zim y…decirle lo mucho que lo he extrañado. Oh Zim. Me pregunto ¿Qué es lo que tienes tú que me gusta tanto? Incluso me gusta la forma en la que hablas, ese tono voz tuyo extrañamente me vuelve inmensamente feliz…me vuelve tan estúpidamente feliz. Y la forma en como mueves tus antenas también. Hay veces en que ni siquiera aguanto la tentación de tocarlas y oírte ronronear por eso. Solo tú me haces sentir de esta forma y no sé por qué. Los pensamientos que tengo acerca de ti no son normales; a veces hasta me aterro yo mismo cuando pienso así, pero eso no quita que no me guste"-Esa era la única forma en la que Skoodge podía pasar el rato. Solo pensaba en Zim, Zim, Zim y Zim.


El teléfono en el bolsillo de Dib comenzó a sonar.

-¿Hola?-Dijo este.

-Hola Dib ¿Ha pasado tiempo, no crees?

Al chico le tomo unos segundos reconocer la voz de esa persona.- ¿Tú? ¿Por qué me llamas ahora? Creí que había sido claro cuando dije que no quería verte más.

-Uy ¿Por qué tan agresivo? Cálmate. Solo llamaba para pedirte una disculpa.

-Creo que ya es un poco tarde para pedir disculpas.

-Pero yo quiero intentarlo. Quiero hacer las paces; solo dame una oportunidad. Ya recapacite y me di cuenta de que lo que hice aquella vez estuvo mal, y más si no tenía tu consentimiento.

-Mira, te creo; el problema es que yo ya tengo a alguien más.

-¿Ya tan pronto? Bueno…era de suponerse; es que cualquiera querría estar a tu lado. Sea quien sea tu nueva novia, la felicito por encontrarte.

-Sí…creo que se halagaría mucho de oírte decir eso.

-Esto no era todo lo que quería decirte, también llamaba para invitarte a mi cumpleaños, mi familia organizo una buena fiesta; tal vez tú y tu novia quieran venir, es hoy.

-Me encantaría ir…ehm…pero no creo que mi novia opine lo mismo; es muy tímida y nunca sale a ningún lado. Las personas la aterran y también los lugares concurridos.

-¿Oh? ¿Las personas le aterran? ¿Pero por qué? Es bastante raro… ¿Cómo te conoció a ti entonces?

-Todo eso es una larga historia, no creo que quieras oírla.

-Está bien, yo comprendo si rechazas la oferta, después de todo debes tener mucho que hacer y aparte de lo que le sucedió a tu padre… no es buen momento para andar acudiendo a fiestas en ese tipo de situaciones.

-No, no; al contario. Creo que si saliera a alguna fiesta me olvidaría de mi padre. A veces recordarlo me molesta.

-¿Entonces si vendrás?

-Claro. Llegare a tu casa en un rato más.

-Solo recuérdalo Dib, lo que hubo entre nosotros quedo en el pasado. Ahora solo me conformare con tu amistad.

-Tienes razón Zita, estaremos mejor solo como amigos.

-Te esperare en mi casa a la 1:00.

-Ahí estaré.

-¿Dib, con quien hablabas?-Le pregunto Zim cuando el humano dejo de hablar.

-Con nadie. Si me disculpas Zim, ire a arme un baño; voy a salir y tal vez no regrese hasta dentro de una horas.

Al final Dib termino vistiéndose con el traje blanco y listo para irse.

-Dib ¿Qué hay del reloj? ¿Lo llevas contigo en el saco?

-No Zim, lo escondí en otra parte.-Susurro.

-Hablando de eso, Zim quería preguntarte algo.

-¿Qué cosa?

-Zim ha estado pensando desde hace varios y días y quería preguntar: ¿Por qué Gaz se empeña tanto en encontrar ese reloj? ¿Qué es lo que piensa cambiar de todo esto? Zim no comprende, ella siempre está diciendo que volverá todo a como era antes. ¿Cómo era todo antes, entonces? Y también ¿Por qué el Dib se empeña tanto en ocultarlo? ¿A que es a lo que le temes tanto que cambie?

Dib medito las palabras del alíen, y luego le respondió:

-Zim, si Gaz logra encontrar el reloj, no va a dudarlo y entonces…lo cambiara ¡Todo! ¡Absolutamente todo! Y no puedo darme el lujo de que eso suceda. Ahora este mundo es un lugar mejor para mí y así quiero que se quede; principalmente porque ambos nos amamos ahora ¿Verdad?-Zim se quedó callado y desvió la vista hacia otro lado.-Zim ¿Tú si me amas?-Se acercó a él y le sostuvo el rostro con ambas manos, lo cual puso a Zim nervioso y eso a su vez lo llevo a contestarle tímidamente.

-P-por supuesto.

-¿Lo ves? Si Gaz cambia algo, el que sintamos amor por el otro jamás hubiera sido posible…y es eso…a lo que le tengo tanto miedo. Simplemente no quiero perderte.

-P-pero eso significa que… ¿Que Zim ya te conocía? ¿Acaso alteraste el pasado Dib? ¿Qué fue lo que hiciste?

-Lo siento Zim, pero se me hace tarde.- Tomo las llaves de su auto y se fue en él a casa de Zita.

Las dudas rondaron por la mente de Zim durante el resto del día y no lo dejaban tranquilo. Pensó varias veces en conseguir respuestas con Gaz pero le daba miedo tratar con ella. Anocheció y el alíen miraba hacia el cielo mientras permanecía sentado en una banca en el jardín de la mansión, observaba las estrellas, y aun no conseguía hacer que sus dudas se aclararan. Él solo esperaba que Dib le dijera todo lo que quería saber, pero el humano aun no regresaba.

De repente una estrella fugaz se hizo presente en el nocturno firmamento, parecía que se acercaba cada vez más y más directamente hacia donde Zim estaba.

-Qué extraño. Las estrellas fugaces no suelen… ¡Espera un momento, eso no es una estrella!

El alíen intento alejarse corriendo de donde se encontraba para evitar que aquello que después de todo no era un cuerpo celeste lo golpeara. El objeto termino impactándose ferozmente en aquel jardín, afortunadamente al alíen no le paso nada malo pero si se llevó un buen susto. Fue acercándose lentamente hasta ahí para observar mejor. Inmediatamente pudo reconocer el objeto.

-Eso es… ¡Es una nave Alfa! ¡Una nave Alfa irken! N-no puede ser ¿Cómo es que una nave Alfa está aquí?-La nave no había sufrido daños severos a pesar del fuerte impacto, las nave Alfa se caracterizaban también por ser mucho más resistentes si ocurría algún percance que las afectara. Pero lamentablemente no podía decirse lo mismo por el jardín, quedó todo hecho un desastre, solo se divisaba un montón de tierra negra salida de su lugar alrededor de donde impacto la nave. Pobres de los jardineros que ya se habían esforzado bastante por mantener el lugar limpio, ahora deberían trabajar el doble para dejarlo todo en perfecto estado.

Zim no le dio importancia a eso, se hallaba perplejo ante lo que veían sus ojos, él siempre soñó con que algún día pilotearía una de esa naves, y ahora tenía una autentica delante suyo.

-¡Que el cielo nos ampare, es un OVNI!-Dijo Sebastián con todos los demás detrás de él cuando salieron a ver qué fue lo que ocasiono ese estruendo que hasta hizo temblar el suelo.

-¿Es una nave irken, cierto Zim?-Pregunto Gaz al observar el signo que los caracterizaba a ellos.

-S-si.-Respondió temeroso. Zim no dudo en que en la nave debía hallarse un compañero irken probablemente herido, y debía recibir ayuda.

Con ayuda de las extremidades biónicas de su PAK, Zim quebró el cristal para sacar de ahí a quien estuviera dentro y socorrerlo. Se sorprendió bastante al ver a quien había rescatado.- ¡Skoodge!

Su compañero se hallaba inconsciente mientras Zim sostenía su pequeño cuerpo entre sus brazos; al decir su nombre abrió los ojos un poco.- ¿Zim…eres tú?-La imagen que vio le quedo un poco borrosa por lo que no se fijó con claridad, pero no había duda, el timbre de voz que logro escuchar no podía ser de nadie más. Reconocía siempre con rapidez cuando era Zim quien lo llamaba por su nombre de esa forma. Eso lo dejo más tranquilo interiormente; al fin, después de tantas horas de viaje a través del espacio, logro llegar justamente a donde quería; y después de sonreír casi imperceptiblemente, cayo desmayado.