LOS PERSONAJES DE INUYASHA NO ME PERTENECEN, SON PROPIEDAD DE LA GRAN MANGAKA RUMIKO TAKAHASHI. LA HISTORIA EN CAMBIO ES MIA.
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LA FAMILIA, UNA CITA Y UN PROBLEMA.
—Creo que deberías usar este…— aconsejó la castaña mostrándole delgado vestido beige con un escote sugerente —…es bonito y como diría Yura…— hizo una pausa —…echarás a volar la imaginación del tonto de Inuyasha— completó y sonrió convencida.
—¡No!— habló rápidamente —…ese escote es demasiado.
Sango rodó los ojos —si no te arriesgas, ¿cómo esperas quitárselo a Kikyo?— cuestionó inclemente.
Kagome enrojeció… ¿cómo decirle que no quería usar ese vestido no por no arriesgarse, sino para evitar que la marca que Bankotsu dejó en sus senos se viera?
—Creo que usaré este…— dijo y sacó un vestido halter sin escote color naranja y que le llegaría centímetros arriba de la rodilla.
Sango lo vio con decepción —es bonito pero…
—Es una comida familiar… no voy a ningún antro…— recordó con fingido cansancio y se giró para dejarlo sobre su cama.
—Bien…— cedió indignada —…pero pronto tendremos que renovar tu guardarropa.
Kagome estuvo a punto de soltar un comentario irónico pero el móvil de su amiga llamó la atención de ambas.
—Debe ser Miroku…— mencionó la castaña emocionada y casi corrió a su pieza.
Kagome sonrió divertida… Sango se esforzaba por hacerles creer que Miroku no la traía muerta, pero sabía que mentía, y que lo hacía porque en el fondo desconfiaba de su lealtad y temía que la lastimara; aunque ya llevaban casi un año saliendo y para su fortuna, el chico se había comportado a la altura.
Mordió su labio al escuchar a Sango iniciar la conversación en el otro sector…
"¿Ahora cómo hago para deshacerme de Bankotsu?" pensó preocupada.
Había estado hasta cierto punto tranquila de no haberlo visto el viernes, y la mañana del sábado parecía perfecta hasta que él apareció nuevamente…
—Ven…— la sorprendió mientras caminaba por uno de los pasillos del edificio de su facultad. La jaló con él hasta encerrarse con ella en una gran aula vacía.
—¿Qué?— preguntó desorientada.
—No creas que me he olvidado que tenemos algo pendiente.— dijo y le sonrió de medio lado, la acorraló contra la pared.
Ella bajó su rostro —no pensarás que…
—Hoy no puedo, tengo partido… pero mañana serás toda mía— le aseguró mientras recorría con la punta de su nariz su cuello. Kagome tembló y cerró sus ojos —…así que cancela cualquier plan que tengas.— dijo y se apartó de pronto de ella.
Kagome abrió sus ojos lentamente y lo vio sonreír, abrir la puerta y marcharse… segundos después varios jóvenes ingresaron al lugar. Dio un respingo al darse cuenta que su clase también estaba por comenzar y esa no era su aula. Corrió para llegar a tiempo.
Se sentó en el marco de su ventana, el viento ondeó su negro cabello y le dio un momento de tranquilidad… afuera el cielo azul era ligeramente oculto a su vista por el enorme árbol de ginkgo frente al edificio… era un día tan agradable para tener ese tipo de problemas…
—¿Pero qué demonios se cree?— se preguntó indignada y en voz baja. Bankotsu no era nadie para llegar y decirle cuándo y qué hacer. Se levantó dispuesta a darse un baño y arreglarse. Le diría la verdad, ella ya tenía planes antes de que él apareciese… solo omitiría la parte de Inuyasha en todo eso, no quería dejárselo saber, ¿quién sabe cómo reaccionaría?
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—¡¿Qué?! ¿Cómo que no pudiste cancelar tus planes?— escuchó la delgada y molesta voz de su novia del otro lado de la línea.
—Ya te lo dije… es un compromiso con mis padres y es mi deber asistir…— mencionó cansadamente.
—¿No será por esa mocosa?— preguntó suspicaz.
Él rodó los ojos —por supuesto que no…
—¿Y por qué no me llevas?— cuestionó fríamente molesta.
—Porque es algo familiar…
—Ella no es tu familia…
—Basta Kikyo… ya te lo dije, nuestras familias siempre han sido muy unidas, no esperes que eso cambie ahora.— dijo fastidiado.
—Bien, entonces has lo que quieras. Esta noche no quiero verte.— mencionó y colgó.
Inuyasha resopló molesto, con Kikyo las cosas eran así de complicadas… por hoy la dejaría, ya mañana arreglaría las cosas con algún regalo. Sonrió al ver entrar el coche de los señores Higurashi, seguro Kagome no tardaría en llegar.
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—Te ves perfecta— aseguró Sango sonriente.
—Bueno… creo que esta vez sí me gustó…— sonrió complacida al verse en el espejo. Sango había insistido en maquillarla y aunque no fue un maquillaje muy marcado, puesto que era de día e iba a una comida informal, Kagome lucía muy bien con ese brillo en los ojos y labios y el maquillaje natural que había elegido —…pero ya debo irme, es tardísimo.— dijo y cogió su bolso.
—¡Suerte!— escuchó el grito de Sango. Maldijo por lo bajo al casi caer a causa de esas zapatillas de tacón negras cuando corría por las escaleras.
Estaba abriendo la puerta de su auto en el estacionamiento cuando una desagradable voz a su espalda la hizo girarse.
—Así que vas a una cita con mi novio…— la fría voz de Kikyo contrastaba perfecto con su rostro endurecido.
—¿Perdón?— preguntó sin entender.
—Mph…— sonrió con superioridad —… a nadie engañas con tu cara de mosca muerta.
Kagome entrecerró los ojos ¿ella había ido únicamente a insultarla?
—¿Y me quieres decir tú que demonios sabes?— cuestionó molesta la más joven de las pelinegras.
—¿A caso no vas a encontrarte con Inuyasha?
Kagome sonrió, y sin saber bien por qué no se empequeñecía a su lado, si antes lo hubiese hecho—es por eso…— comprendió.
—No importa cuánto intentes acercarte a él… no me lo quitarás…— aseguró y se acercó un paso a ella, la vio ligeramente hacia abajo —… jamás podrás compararte conmigo.— dijo y sonrió con una mueca de desprecio.
—¿Eso crees?— ahora quien sonrió fue Kagome, pues en ese momento recordó las palabras de cierto moreno ojiazul, quien le aseguraba lo contrario —…podríamos comprobarlo.— mencionó y le sostuvo la mirada a la chica que se plantaba segura frente a ella, Kikyo recién terminaba con sus prácticas y portaba un conjunto deportivo negro.
Kikyo recorrió con su vista su cuerpo, esa mocosa tenía un cuerpo más voluptuoso que ella, pero eso no era suficiente… le faltaba seguridad, porte y astucia… diría que clase, pero la mocosa parecía tenerla… detestaba a las personas como ella que nacieron en cuna de oro, que nunca tuvieron que luchar para salir adelante… Kagome tenía lo que ella hubiese querido tener.
—¿Insinúas acaso que podrías quitármelo?— cuestionó irónicamente.
—Inuyasha no es un objeto… pero él podría decidirse por mí…— la corrigió.
—Así que eso buscas…— dijo y achicó los ojos —…por eso tu cercanía con Bankotsu— añadió paralizando a Kagome. Sonrió por ello.
—T-te equivocas…— habló ligeramente nerviosa.
—La equivocada eres tú, querida…— mencionó irónicamente —.. Inuyasha jamás te elegiría sobre mí… y Bankotsu… bueno, supongo que no sabes de Tsubaki.— comentó y se giró.
—¿Tsubaki?— cuestionó extrañada.
—Sí… Tsubaki— respondió y volteó de medio lado a verla —…ella está con él... es su amante.— dijo y se dispuso a marcharse.
Kagome no pudo evitar sorprenderse, amante era una palabra fuerte —aun así… eso no es algo que me importe…— mencionó y la obligó a detener sus pasos.
—¿Acaso me crees estúpida?— cuestionó molesta, todos los que les prestaran atención sabrían bien, que entre ella y él había algo… aunque ambos lo negaran.
—Bueno… no he sido yo quien lo ha dicho.— comentó Kagome y abrió la puerta de su viejo auto para salir de ahí.
Kikyo tensó la mandíbula al verla marcharse. Esa estúpida mocosa no se iba a burlar de ella. ¿Acertaría en su suposición y ella y Bankotsu estarían haciendo algo para provocar a Inuyasha?¿pero qué ganaría Bankotsu?¿molestarla? no… eso era estúpido. Había algo más, algo que no estaba entendiendo.
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Kagome condujo con algo de música anglosajona hasta la mansión Taisho… era bastante tarde, sus papás la regañarían…
—Pero es que esa mujer…— recordó todavía molesta. Sostuvo el puente de su nariz… al menos no se había sentido menos que ella en ese momento… "eso se lo debo a él", reconoció, Bankotsu la ponía en bastantes situaciones bochornosas y vergonzosas que comenzaba a acostumbrarse, por eso fue que pudo sobrellevar esa situación, controló sus nervios muy bien.
—Tsubaki ¿eh?... así que su amante…— recordó mientras se detenía en el jardín frontal de la masnión Taisho. Experimentó la molestia que eso le provocó… ella recordaba muy bien todo lo que él provocaba en su cuerpo… sus manos recorriéndola, sus labios probándola, su lengua haciendo… esas cosas… un estremecimiento la recorrió. No eran celos… solo era molestia… era la primera vez que ella sentía todo eso, y él… él lo hacía con otras personas… con esa tal Tsubaki, por ejemplo. Sí, era molestia.
—Solo olvídalo Kagome, solo olvídalo…— se repitió mientras bajaba del auto. —hoy es un gran día ¿recuerdas?
—Bienvenida señorita…— saludó un anciano regordete al llegar a su lado.
—Solo dime Kagome, Mioga— mencionó con una sonrisa —…me has visto crecer.
El anciano extendió su mano para sostener las llaves del auto y le sonrió —de ser así… entonces dejémoslo en niña Kagome.
—Creo que lo de niña tampoco le queda bien, Mioga…— la varonil voz del peliplata se hizo escuchar. Él la había visto llegar y se apresuró a bajar al jardín a recibirla.
Kagome abrió los ojos sorprendida y se sonrojó ligeramente —ho-hola Inuyasha…
—Hola Kag…— saludó y la tomó de la mano para guiarla por la casa que ella también conocía muy bien —Mioga se encargará de… bueno… tu auto.
—¡Oye!... ¿qué les pasa a todos con mi auto?— mencionó con fingida indignación.
Él sonrió y negó en silencio, era tan fácil molestarla. —tus padres no están nada contentos…— comentó cuando cruzaron el umbral de la puerta llegando a la enorme y elegante estancia de piso marmolado.
—Lo supuse…— mencionó derrotada.
—¿Qué ocurrió?— cuestionó al verla.
—El auto no encendía— mintió y desvió el rostro.
Inuyasha la vio de medio lado molesto, él la conocía y supo de su mentira aunque no supo por qué lo hacía, últimamente él y Kagome estaban más distanciados de lo que se suponía. Y eso lo atribuía al desgraciado de Bankotsu.
—Kagome…— no quiso quedarse con algo que lo estaba molestando —… el jueves…
—¿Sí?— cuestionó y aspiró aire tratando de parecer natural.
—Fui a buscarte a los dormitorios, para verte y confirmar lo de hoy…— explicó.
Kagome lo veía sin entender a dónde quería llegar.
—La señora Urasue me preguntó si yo era otro hermano tuyo…— dijo y la vio fijamente —… cuando le dije que necesitaba verte.
Ella abrió la boca y no pudo decir nada, detuvo su andar antes de llegar a la sala… su pulso se aceleró y se ruborizó. Entendió por qué le dijeron eso.
—¿Sabes a qué se refería?— cuestionó calmado, pero apretó en un puño la mano que tenía libre.
Ella negó lentamente —ah…— exhaló el aliento que contenía.
—¿Hay algo que no sepa?... tú no tienes hermanos Kagome.
—N-no… por supuesto que no… — dijo presurosa y soltó su mano para sujetar su bolso —…eso fue un mal entendido…
—¿En serio?— cuestionó incrédulo y no perdió detalle de sus reacciones.
—Sí…— dijo y comenzó a caminar —…un chico fue a ver a una chica y se encontró conmigo cuando yo entraba a mi habitación… dije eso para cubrirlo cuando él me lo pidió…— mencionó intentando sonar natural.
Él volvió a detenerla —¿y qué hiciste después de eso?— volvió a cuestionar… se había jurado descartar esa idea por eso no se lo había mencionado, pero no quiso dejarlo pasar… no quería arriesgar a Kagome, y necesitaba saber si algo estaba pasando con ella y aquél imbécil, porque lo conocía perfecto y sabía que él era capaz de hacer algo como eso… ¿pero Kagome?... por eso quería saberlo.
—N-nada… ¿por qué?— cuestionó nerviosa ¿Inuyasha lo sabría? ¡Dios! era una mentirosa… seguro la había descubierto.
—Porque me encontré a Yura afuera de los dormitorios… iba con una chica peliroja y me aseguró que no estabas…— dijo calmado y con su vista fija en sus achocolatados ojos.
—Oh… si…
—¿Si?— presionó.
—Bueno…— intentaba nerviosa explicar… pero, ¿qué decirle? … ¿fíjate que no pude salir porque estaba en la cama con Bankotsu, y él estaba presionando para que aceptar fingir ser su hermana mientras hacíamos cosas… inapropiadas? ¡Por supuesto que no!... su nerviosismo se vio interrumpido cuando su móvil comenzó a sonar.
La mirada dorada de Inuyasha y la achocolatada de Kagome se centraron en el bolso.
—D-disculpa…— mencionó y se giró para sacar el aparato… por un momento agradeció a los dioses, pero eso se vino a tierra al ver el nombre en la pantalla. Se alejó varios metros.
—¿Si?— su voz fue débil y nerviosa.
—¿Dónde estás?— escuchó la fría y segura voz del otro lado —…ven a mi departamento.
Kagome se quedó paralizada con el aparato pegado a su oído… ¿por qué todo se le juntaba?
—No puedo…— dijo y volteó nerviosa a ver al peliplata que la esperaba recargado en la pared, con los brazos cruzados y ligeramente molesto.
—Creí decirte que…— decía molesto.
—Lo siento… son asuntos de familia— dijo y cortó la llamada. Aspiró profundamente intentando calmarse… presionó un par de teclas y su celular quedó en vibración.
—¿Quién era?— no pudo ocultar su molestia.
—Sango…— volvió a mentir… desvió su mirada avergonzada, se estaba convirtiendo en una mentirosa.
Él no le creyó y se limitó a seguir sus pasos…
—Chicos, que bueno que se unen a nosotros…— saludó una amable mujer pelinegra y de tez blanca.
—Señora Izayoi, siento la tardanza…— se disculpó la joven.
—Solo dime Izayoi… espero que algún día seamos familia…— mencionó ruborizando a la chica.
—Creo que nos debes una explicación Kagome…— mencionó con un toque de severidad un alto sujeto pelinegro, sin dejar responder a la joven.
—Lo siento papá… problemas con el auto…— comentó mientras tomaba asiento en la cómoda sala junto a los anfitriones, y con eso se libraría del problema… su papá insistiría en cambiar el auto y su madre en no hacerlo…
La comida pasó entre charlas de negocios de los varones, intercambio de opiniones de sociedad de las mujeres mayores y cuestionamientos y presiones hacia los jóvenes por parte de los adultos…
Kagome suspiró cansadamente mientras retiraban los alimentos casi extintos…
—Nosotros nos retiramos…— dijo el peliplata.
—Pero…— quiso interrumpir el padre de la joven, que no creía haber conversado nada con su hija desde que entró a la universidad.
—Déjalos… son jóvenes, seguro se aburren grandemente con nosotros…— interrumpió su esposa.
Inuyasha sonrió y asintió… le ofreció su mano a la pelinegra para llevarla fuera de ahí.
—Compermiso…— se disculpó la pelinegra, que veía con cierto recelo al peliplata… ya no quería más preguntas que la obligaran a seguir mintiendo.
—Creo que Kagome se está alejando un poco…— mencionó su padre.
Izayoi sonrió comprensivamente —están creciendo… es natural… además debemos de darles tiempo si queremos que los chicos vayan bien ¿no?— mencionó y el mayor de los peliplatas sonrió y negó en silencio, nadie le quitaría a su esposa esa idea de la cabeza.
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Resopló molesto una vez más y deslizó el ordenador fastidiado sobre la cristalina superficie de esa mesa de centro… estaba sentado en la suave alfombra de su sala y había intentado finalizar con sus tareas, pero la estúpida de Kagome lo tenía molesto, él le había advertido que estarían juntos ese día… la universidad y el equipo lo habían tenido ocupado y hoy pensaba seguir provocándola, pero no contaba con que la idiota niña le saliera con un compromiso de familia.
—Tal vez debería llamar a Tsubaki…— se dijo, después de todo, tenía tiempo sin verla. Sacó el celular de su bolsillo y en el instante que buscaba su número el timbre de su departamento sonó.
Resopló fastidiado ¿quién demonios seria?... no esperaba a nadie… ¿sería acaso que Kagome…? se levantó al suponerlo, pocas personas tenían acceso a ese piso.
—Hola…— esa fría voz femenina borró el intento de sonrisa que tenía.
—¿Qué quieres?— preguntó desinteresado, sostenía todavía la manija de la puerta.
—Qué tierno… ¿no me invitas a pasar?— mencionó y avanzó para adentrarse al lugar.
—Te hice una pregunta y no pienso repetirla — advirtió mientras la seguía.
Ella detuvo su andar —solo quise verte…— se giró a verlo y sonrió de medio lado —…supuse que estarías solo…— dijo y avanzó un par de pasos para estar frente a él.
Bankotsu la vio hacia abajo —¿lo supusiste?— preguntó sin emoción alguna.
—Si…— afirmó y posó sus delgadas manos sobre la roja tela de su camiseta, despacio ascendió hasta enredarlas en su cuello —… y quise hacerte compañía.— sonrió sugerentemente… entrecerró los ojos al no ver la respuesta que él generalmente le daba al aprisionar su cuerpo contra el suyo.
—No necesito tu compañía… creí dejártelo claro.— fue cortante y se soltó de su agarre.
—Sigues molesto y es natural…— mencionó al verlo girarse —…pero me sigues atrayendo Bankotsu.
—¿Y se supone que eso debería importarme?— volteó de medio lado a verla mientras se dirigía a por una bebida al refrigerador.
—Sabes que te importa…— dijo y se apoyó en la barra para verlo —…por eso sigues molesto conmigo.— sonrió al creer que dio en el clavo.
—Mph…sigues igual de egocéntrica.— afirmó y dio un sorbo a una cerveza.
—También en eso nos parecemos…— mencionó y quiso acercarse.
—¿No deberías estar sacándole algo de provecho a tu novio?— cuestionó irónicamente al evadirla.
Ella rodó los ojos fastidiada pero aprovecharía la oportunidad de comprobar sus sospechas —él está ocupado en una comida familiar…— mencionó suspicaz.
Bankotsu detuvo sus pasos y volteó de medio lado a verla —¿comida familiar?— cuestionó dudoso.
Ella lo vio suspicaz… sí, él y Kagome se traían algo… generalmente ese asunto no le hubiese interesado.
—Si… algo a lo que no me interesa asistir…— aseguró y le sostuvo la mirada.
Él sonrió del medio lado —por supuesto…— respondió irónicamente y dejó a un lado se embriagante bebida.
—¿A dónde vas?— preguntó molesta al verlo dirigirse a la puerta y tomar sus llaves.
—Tengo asuntos que atender.— mencionó simplemente —…cierras cuando salgas.
—E-espera Bankotsu…— dijo sin creer que la hubiese dejado ahí… ¿qué demonios pasaba con él?... anteriormente él jamás la hubiese rechazado, menos si como en esa ocasión, lo que pretendía era acostarse con él. Se recargó en el marco de la puerta y sorprendida lo vio perderse tras las metálicas puertas del elevador.
... … … . … … …
—Así que esos eran tus estúpidos asuntos familiares…— dedujo molesto al sacar su celular… "por eso se escuchaba tan nerviosa…" se molestó todavía más al comprenderlo. Si Kagome creía que podía verle la cara de imbécil, estaba muy equivocada.
Esperó unos momentos después de que digitó el número deseado.
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—¿Qué película quieres ver Kag?— preguntó mientras observaban los grandes posters anunciando los estrenos.
—Bueno… creo que esa… me han dicho que es buena…— dijo y apuntó una comedia romántica.
Inuyasha hizo un gesto de desgano y aun así aceptó…—bien, iré por las entradas.
Kagome asintió y lo vio retirarse… suspiró… si no estuviese Kikyo de por medio y ella no se hubiese metido en ese lio con Bankotsu, podría disfrutar sin complicaciones con Inuyasha… era la primera vez que salían solos y él no había mencionado en lo absoluto a su molesta novia… quiso olvidarse de todo y disfrutar su compañía. Su celular se lo impediría segundos más tarde.
—¿Qué?— mencionó al ser consciente del vibrar dentro de su bolso. Buscó de prisa el causante de éste. Se tensó al ver de nueva cuenta ese nombre registrado en la pantalla… "¿qué quiere?... ya le dije que hoy no puedo…" pensó mientras se debatía en responder.
—¿Si?— contestó por fin, no quería imaginarse que la estuviese molestando toda la tarde.
—¿Terminó tu comida?— preguntó fríamente mientras descendía por el elevador.
—¿Eh?
—¿Dónde estás?... voy a ir por ti.— habló secamente cuando las puertas eléctricas se abrieron.
—E-estoy… ocupada…— dijo y volteó a la dirección donde se fue Inuyasha, no lo vio.
—¿Dónde estás?— su voz fue más gruesa por la molestia.
—Bueno…— decía, las charlas de las personas que pasaban a su alrededor la ponían más nerviosa.
"Esta tarde su WcDonalls de Sun Mall Oriente, está ofreciendo su paquete familiar al dos por uno… " un anuncio promocional detuvo sus palabras.
—¿Con quién hablas Kagome?— el ojiazul apretó el celular en su mano al reconocer esa voz… así que era cierto lo que suponía —…la película está por comenzar.
Kagome se congeló y vio con miedo al peliplata —será mejor que te deshagas de él. Voy por ti.— fue lo único que escuchó antes de perderse la comunicación.
"Sun Mall Oriente…" pensó el joven ojiazul a kilómetros de distancia.
—Co-con… nadie importante…— mencionó y tomó una de las charolas con palomitas y refresco que el ojidorado traía. —¿vamos?— intentó dejar eso atrás, después de todo, Bankotsu no sabría cómo encontrarla... era ilógico.
Estaba perdiendo… se dio cuenta. Seguro hablaba con él. ¿Qué tanto podría importarle Bankotsu a Kagome?
Siguió sus pasos y subieron las escaleras para ingresar a la sala… había escogido una de las filas superiores para buscar más privacidad y hacia allá la dirigió.
—Espero que esta película sea realmente buena… sino me voy a dormir Kag…— mencionó y trató de recuperar el buen ambiente que anteriormente tenían cuando estaban solos.
—Ya verás… Sango dice que es buenísima…— aseguró y volteó a verlo… Inuyasha seguía tan atractivo… sus ojos dorados brillaban en la obscuridad parcial de esa sala… se ruborizó al verlo… era una tonta… necesitaba ser más natural con él.
La película comenzó y Kagome sonreía con las pequeñas tragedias que le ocurrían a la protagonista en el intento por acercarse al chico lindo de la película… unas personas charlaban y otras prestaban atención a la película… poco a poco, tanto las palomitas como el refresco se acabó y las charolas terminaron en el asiento vacío de al lado…
Inuyasha intentó prestar atención a la película pero no era su género favorito, Kagome entendió en el instante dicho detalle y sin proponérselo, ambos terminaron charlando de anécdotas similares a las que veían…
—No puedo creer que recuerdes eso…— mencionó ella avergonzada.
—¿Cómo olvidarlo?... casi lloraste una hora…— comentó él divertido.
—Por supuesto que sí, tú me tiraste… además había mucha gente, moría de la pena…— lo culpó ligeramente molesta.
—No es mi culpa que soltaras el columpio, Kag…— se excusó —…pero debiste ver tu cara, primero sorpresa, luego algo de dolor, te avergonzaste y al final lloraste…— recordó.
—Eres un tonto…
—Extraño esos momentos… ha pasado mucho…— dijo y volteó a ella.
—Yo también…— aceptó y bajó su rostro al no poder sostenerla la mirada.
—Me gustas mucho Kagome…— confesó y la tomó de la barbilla. Si no quería que lo olvidara, debía actuar.
Ella abrió sus ojos sorprendida.
—I-Inu…— mencionó y lo vio acercarse lentamente a ella. Inuyasha iba a besarla. Su cuerpo se tensó en el acto… ¿qué debía hacer?¿permitirlo o alejarse?
Una gran carcajada la hizo respigar… la estúpida protagonista se había caído sobre el sujeto al que quería impresionar y la audiencia no contuvo la risa…
—V-voy al baño…— mencionó apresurada y se levantó… casi sale corriendo de ahí…
—¡Kagome!— la llamó en un grito, varias personas le arrojaron palomitas haciéndolo enfurecer. Salió tras ella segundos después.
Ella se apresuró a bajar las escaleras e ingresar en los baños más cercanos, pasando entre varias personas que comían y otras que veían las carteleras
—¿Qué hiciste Kagome?...— se preguntó al sentirse segura en el interior —…pensará que soy una tonta… una niña asustada…— se reprochó… ¿por qué demonios no lo besó?... sabía que no era por Kikyo, una mujer como ella no se lo merecía.
Se acercó a los lavamanos y dejó correr un poco de agua entre sus dedos.
—Iba a besarme… él iba a hacerlo…— reconoció y vio su mano temblar.
—Así que aquí estabas...— una voz fríamente molesta la sorprendió.
—¿Qué haces aquí?— cuestionó al voltear a verlo, ¿cómo la había encontrado?
—Vine por ti… te lo dije ¿no?— respondió irónicamente y la tomó de la mano.
—Pero… no, yo no puedo irme…— dijo e intentó soltarse cuando él comenzó a caminar.
—Pues lo siento… te lo advertí.— mencionó y volteó a verla, apretó más su agarre —…tu cita ha terminado… y tú y yo, daremos un paseo.— mencionó y sonrió de medio lado.
Kagome abrió ojos y boca sorprendida y en ese momento él la sacó de ahí.
—Bankotsu… yo estoy…— intentó hablar mientras seguía su acelerado andar.
—No me interesa Kagome, desde ahora me perteneces.— aseguró.
—N-no puedes hacer eso…— alegó presurosa e intentó safarse —…yo tengo que subir y regre-
—Escúchame…— detuvo sus pasos y la sujetó de la barbilla, la vio a sus nerviosos ojos —…a lo único que te vas a subir, va a ser a mí.— sonrió al verla abrir los ojos sorprendida.
Kagome enrojeció ¿qué demonios decía?
—… así que vámonos.— ordenó y la jaló con él, ella lo siguió sin decir nada más… ¿ahora qué le diría a Inuyasha?
Mientras descendían por las escaleras él observó molesto el pequeño vestido naranja que portaba… "se arregló así por él"… apretó más el agarre que pesaba en la chica.
Kagome frunció el ceño ligeramente dolorida por la presión en su mano… ni siquiera tenía caso preguntarle a dónde irían.
—No sabía que te gustaba vestirte así…— mencionó al detenerse frente a su auto.
—E-era una ocasión especial…— dijo y desvió su rostro.
—Mph… ya veo.— mencionó y se pegó a ella —…pero sabes, es más fácil con vestido…— habló sobre sus labios al obligarla a verlo, acto seguido, unió sus labios a los de ella.
La joven pelinegra volvió a abrir sus ojos con sorpresa… vio sus ojos cerrados y lo sintió pegarse más a ella, obligándola a echar su rostro hacia atrás… cerró los ojos en ese momento.
Su corazón volvió a latir nervioso… todavía se sentía extraña con esas repentinas muestras de… no sabía ni cómo nombrarlas… definitivamente no era afecto… tal vez pasión. Aun así, apretó sus manos en el firme pecho del joven… varios autos salían y otros llegaban al obscuro estacionamiento y ella dejó de escucharlos… jadeó cuando de forma atrevida el moreno apretó su trasero con una de sus manos y con la otra recorría su pierna bajo su vestido.
—Es-pera…— pidió e intentó apartarlo.
—He esperado casi todo el día…— le dijo en voz baja y viendo sus ojos… la mano en su trasero permaneció inmóvil y la de su pierna subió hasta hacer lo mismo, pero bajo la ropa.
Los ojos de Kagome se abrieron más y su boca lo hizo un poco, cuando él evadió sus delgadas bragas y tocó uno de sus glúteos descaradamente. Él sonrió de medio lado al verla reaccionar.
—A-alguien… puede… vernos…— mencionó desviando su rostro, ¿por qué no le preocupaba que la tocara? ¿era más el temor de ser vista que su pudor? ¿o comenzaba a acostumbrarse a él?
La sonrisa del chico se amplió, retiró la mano que tenía sobre el vestido de la chica y abrió la puerta del auto.
—Aquí no lo harán…— aseguró y la cargó al sujetarla por el trasero con ambas manos, la obligó rodearlo con sus piernas. Entró con ella al auto.
—¡¿Qué?!— preguntó y lo vio extrañada.
Él sonrió y besó sus labios, cerró la puerta —te dije que a lo único que te subirías, sería a mí.— recordó antes de besarla.
La sorpresa en el rostro de la chica fue mayor cuando él se sentó de tal forma, que pudo sentir esa parte de su anatomía pegada completamente a su casi expuesta intimidad, pues el pans deportivo del chico era delgado. Ella gimió en medio de ese beso y él aprovechó eso para introducir su lengua dentro de su boca…
"Así que iba a besarla"… él recordó las palabras que ella dijo justo antes de que notara su presencia "un beso… yo voy a ir mucho más allá de eso, Kagome" se aseguró y en ese momento deshizo el perfecto moño a un costado de su cuello… una vez que éste cedió, el vestido de la chica resbaló sobre sus senos.
—¡Ah!— exclamó sorprendida y en voz baja la pelinegra. Fijó sus ojos en los azulinos del chico y éste le sonreía complacido al verla sostener el vestido sobre su pecho.
—¿Qué ocurre?... ¿te avergüenzas ahora?— preguntó divertido y retiró sus manos. Kagome arrugó el ceño pero su resistencia no fue tanta… en ese momento se había olvidado del ojidorado al estar pendiente de los actos de ese atrevido ojiazul.
—¿Estás jugando conmigo?— cuestionó eso que venía rondando su mente… le sostuvo la mirada.
Bankotsu la sujetó de la cadera y se levantó parcialmente del asiento, su boca quedó en el oído de la pelinegra…recorrió con sus labios esa parte haciéndola estremecer y apretar los ojos.
—Si…— aceptó y dio un furtivo beso a su cuello —…pero no me has dejado hacerlo… de la forma que quiero…— su voz ronca, su aliento y sus labios rozando su cuello erizaron su piel. Sintió un cosquilleó extraño en su intimidad cuando él la pegó más a él. Gimió por ello.
Bankotsu sonrió al escucharla… "¿cuánto más vas a soportarlo, Kagome?" pensó al recorrer con su mano su delgada espalda… y ¿cuánto más iba a soportar él? se preguntó cuando su masculinidad se hinchó todavía más. Ella cerró sus ojos al notarlo pues su sexo se vio más presionado.
La respiración de la joven comenzó a salir por su boca… ¡Dios!... ¿qué estaba sintiendo?
—Déjame hacértelo, Kagome…— suplicó sobre sus labios y desabrochó su sostén dejando expuestos sus redondos senos.
—Ah…— y no supo qué decir… los dedos de sus manos se apretaron a los anchos hombros masculinos.
Bankotsu abrazó su cadera y la alzó ligeramente para probar ese par de grandes senos, que desde hacía un par de días que los había probado por primera vez, eran motivo de sus bajas pasiones... lamió uno de los endurecidos pezones… Kagome gimió y él apretó el otro seno entre su mano… quería hacérselo… moría por ello.
Kagome separó sus labios y pegó su rostro a la negra y sedosa cabellera del joven entre sus piernas… la humedad en su sexo se incrementó e inconscientemente se pegó más a él… definitivamente algo en ella estaba mal… ¿por qué disfrutaba eso?
Las manos del moreno que recorrían la espalda y senos de la chica, bajaron a su cadera y comenzó a torturarla al moverla lentamente sobre él… en el momento que ella comenzó a gemir… la tortura fue para ambos.
CONTINUARÁ…
¡Hola chicas!... regresé con el capítulo de la semana espero siga siendo de su agrado… como es costumbre quiero agradecer los comentarios del capítulo anterior: Rouge85, Roxy, miko kaoru-sama (tu comentario me mató jaja… te sientes una sucia xD dímelo a mi… y tranquila, la semana pasada se me olvidó decirte, pero sí… eso que mencionas ya lo tengo contemplado :3) mari-ibs, kathepao, mauge, Pauly, joh chan, lady of the west, CuecaChora, miko 77 (sí, brothers conflic también lo he visto xD) y Esme… muchas gracias.
Ah, y para quienes me han dicho que Kagome es media sosa, o aburrida o no me acuerdo qué otros calificativos le han puesto… pronto vendrán un par de capítulos en los que se lo voy a quitar… solo un par, jaja, me gusta verla asustada por Bankotsu, pero también me va a gustar sorprenderlo a él ;)
Bueno también las quiero invitar a un grupo en face, se llama Círculo Mercenario… les dejo el link en mi perfil, aquí no sale :( … para que se unan, ahí habrán recomendaciones de fics, imágenes, y podrán conocer a chicas que al igual que nosotras aman a esta pareja crack; además de poder comentar y compartir todo tipo de cosas sin que sus contactos piensen que están locas xD… lo digo, porque así me pasa.
Espero verlas por allá, el grupo no le cree yo, pero ando muy seguido por él, creo que es el único que reúne a las admiradoras de Bankotsu, si conocen otro me invitan ;)
Saludos, nos seguimos leyendo y espero sus comentarios... :)
