Hola a todos! Gracias a quienes leen el fic y gracias por sus reviews yenisita1296 (Por el momento todavía se preocupa por ellos, más por Cas ya que los dos comparten un vinculo profundo) y Green. Saludos! :D

""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""

Capitulo 10

Sam llegó hasta el lugar señalado por el hechizo y bajó del impala para dirigirse hasta la cabaña que encontró a las afueras de Jaspers Springs. Tocó la puerta varias veces pero al no recibir respuesta, entró por sus propios medios.

-Hola, ¿Hay alguien aquí?- habló lo suficientemente alto para que lo escucharan- Hola, solo quiero hablar un poco- dijo recorriendo las habitaciones con cautela- ¿Caín? Necesito hablar contigo, es sobre la marca que le diste a mi hermano mayor, Dean.

Suspiró resignado cuando comprobó que la cabaña se encontraba totalmente vacía. Lo único que lo consoló un poco, fue encontrar una taza humeante de café en la cocina, quizás Caín regresaría pronto ahí. Se dedicó a revisar con minuciosidad cada habitación del lugar, con la esperanza de que encontraría algo pero lo único que llamó su atención, fue la fotografía de una mujer y en la parte de abajo decía "Colette".

Estuvo esperando hasta que anocheció y al darse cuenta que quizás nadie regresaría, se levantó del sillón suspirando. Había sido un viaje perdido de varias horas que podría haber invertido en algo más productivo.

-Mierda…- se dirigió a la puerta sacando su teléfono para llamar al ángel cuando un ruido lo hizo voltear rápidamente.

-¿Ya te vas, Sam Winchester?

-¿Caín?- el hombre asintió despacio para dirigirse hacia la cocina y el cazador lo siguió.

-¿Qué hace otro Winchester en mi casa? No es precisamente a ti a quien estoy esperando.

-Tienes que ayudarme- el mayor lo miró fijamente- No sé qué cosas habrás acordado con Dean pero debes quitarle la marca.

-¿Y por qué haría eso? Él fue quien vino a mí para pedírmela.

-¡Es que no entiendes! Esa cosa está controlándolo y lo tiene muy mal- dijo el castaño afligido- La primera espada lo ha terminado convirtiendo en un demonio.

-Oh, ya veo.

-Y necesito que le quites la marca o me digas como hacerlo.

-La marca no funciona como alguno de tus tatuajes anti posesión- explicó mientras sacaba la comida de las bolsas- Solo puede ser transferida a alguien digno y tu hermano la ha aceptado.

-Pero ahora es un demonio y cuando toma esa espada, se vuelve una especie de terminator que corta todo lo que se le cruza por delante.

-Ya no es mi problema, Sam.

-¡Tú lo metiste en esto!- gritó tomándolo por el brazo- Tú le diste esa maldita cosa.

-Le advertí a Dean sobre las consecuencias, le dije que la marca conlleva una pesada carga y él la acepto.

-¡Dean ni siquiera se paró a pensar en las consecuencias!

-¿Y alguno de ustedes dos lo hace?- preguntó Caín negando despacio- Creo que no, si eso es todo te pido que te vayas de aquí y no regreses.

-Pero.

-Vete.

Por uno segundos pasó por su mente arrodillarse y suplicar pero en su experiencia, eso no daba buenos resultados. Su segunda opción era llevar a Caín a la fuerza al bunker pero tampoco era muy factible para llevarla a cabo y lo más probable es que terminara muerto.

-Escucha, entiendo que no quieras involucrarte en todo este asunto pero al menos dime algo que sea útil… por favor Caín, es mi hermano- el mayor lo observó de reojo- Tu perdiste al tuyo… y yo estoy dispuesto a lo que sea para no perder al mío también.

-Yo tampoco la quería… jamás quise tener la primera espada en mi poder pero una vez que la tomas, es una sensación increíble comenzar a cortar, poco a poco comienza a consumirte hasta que te tiene bajo su control.

-¿Y cómo te libraste de ella?- preguntó Sam interesado.

-Pensé que me perdería en toda esa oscuridad… hasta que apareció ella.

-¿Ella?

-Mi Colette, ella me aceptó aún sabiendo lo que era… no me juzgó y siempre confió en que yo podría ser algo más que un asesino… ella fue mi fuerza para soltar la primera espada y detener las matanzas, ¿Tu puedes hacer lo mismo por tu hermano, Sam? ¿Estás dispuesto a hacerlo?- el mayor asintió despacio- Claro que no, por algo estás aquí.

-Caín…

-Es mejor que te vayas y dile a Dean, que no olvide la promesa que me hizo, adiós, Sam Winchester.

El mayor desapareció de su campo visual y Sam apretó los puños frustrado. No podía aceptar en lo que se había convertido su hermano mayor y buscaría la manera que fuera para devolverlo a la normalidad.


Castiel apretó las manos contra su abdomen mientras gruñía por el dolor, sintiendo como la sangre resbalaba de la comisura de sus labios y luego por su cuello. Reaccionó cuando Hannah lo tomó por los brazos y lo sacudió despacio.

-Castiel.

-Tienes que irte de aquí… no tienes por qué ver esto…-

Podía sentir como la gracia robada estaba a punto de consumirlo junto con su recipiente. Echó la cabeza hacia atrás sintiendo la frialdad de la pared. No quería acabar así por el simple hecho de que abandonaría a Dean a su suerte y se sentía muy mal por no ser capaz de ayudarlo. Le hizo un poco gracia pensar que en el pasado, le habían encomendado un montón de misiones celestiales, guio ejércitos de ángeles y aún cuando ganó todas esas batallas, era la primera vez que se sentía tan mal por una derrota, porque le estaba fallando a Dean. Fue él quien lo sacó del infierno, fue él quien estuvo a su lado todo ese tiempo, fue él quien lo cuidó, lo escuchó, intentó aconsejarlo y confortarlo.

-Castiel- reaccionó ante la voz de su hermana y en ese momento fue consciente de la calidez que recorría sus mejillas- Estás llorando.

-Yo…- llevó una mano a su mejilla para comprobar que era verdad.

-Aún podemos hacer algo, Castiel- dijo Hannah sacando un cuchillo mata-ángeles.

-¿Qué vas a hacer?- preguntó consternado.

-Necesitas tomar otra gracia para recuperarte.

-Espera…- susurró al entender lo que haría.

-Te daré mi gracia, Castiel, tómala.

-No… yo…

-Dijiste que no eras un líder y que solo querías volver a ser un ángel ¿Verdad?- el moreno asintió despacio- Entonces cumple tu obligación como ángel, Dean Winchester es tu responsabilidad… el cielo puede esperar un poco hasta que lo hagas.

-Hannah…

-Yo creo en ti, Castiel, y también en tu causa. Prométeme que no vas a rendirte y arreglaras todo esto- el moreno la miró afligido- Tú eres el único que puede hacerlo… nuestros hermanos están demasiado ocupados discutiendo en quien tiene la razón… tú eres el único que sabe lo realmente importante que es cumplir nuestra misión… tu mejor que nadie sabe lo que realmente vale la humanidad… la vez reflejada en ese par de hermanos y aunque no lo creas, serias un buen líder, Castiel.

-No es cierto… solo he cometido error tras error…

-Quizás sí pero a diferencia de nuestros hermanos, tú eres capaz de reconocerlos e intentar arreglarlos, y eso es lo que debes hacer ahora- llevó el cuchillo a su cuello- Tendrás que tomar mucho más que mi gracia para que esto funcione, solo será algo provisional pero sé que sabrás aprovechar bien ese tiempo… Hazlo Castiel…, la verdad es que no me agrada mucho ese humano que tanto defiendes pero la forma en que hablas de él… me hace creer que es un buen hombre y debes ayudarlo.

-Hannah…- vio como se hacía un corte en el cuello y cerraba los ojos- Gracias… te prometo que arreglaré todo esto, te doy mi palabra.

Abrió la boca y tomó la gracia de su hermana. Cerró los ojos para permitir que se acoplara a su recipiente antes de abrirlos de nuevo sintiéndose mucho mejor que hace unos minutos. Sostuvo el reciente de Hannah en sus brazos y salió de la habitación cargándola.

-Hey… ¿Qué ocurrió?- preguntó Kevin mirándolo.

-La llevaré de regreso a casa.

Se dirigió a la salida del bunker. Iba a cumplir la promesa que le hizo a Hannah para acabar con todo eso, sin importar como lo iba a conseguir.


Sam estacionó el impala y entró al bunker, encontrando a Castiel en la sala común mientras hojeaba unos libros. Se sentó frente a él con cierta curiosidad.

-Luces mucho mejor que cuando me fui, ¿Está todo bien?

-Ahora sí.

-¿De qué hablas?

-He conseguido un poco más de tiempo para recuperar mi gracia.

-¿Cómo?

-Hannah… - el castaño se hizo una idea de lo que había ocurrido.

-Ella…- el moreno asintió despacio- Ya veo… lo siento…

-¿Encontraste a Caín?

-Sí pero no fue de mucha ayuda- le contó todo lo que le dijo- Tendremos que buscar otra solución para esto.

Ambos intercambiaron una larga mirada antes de que Sam tomara uno de los libros que había en el montón junto al ángel y comenzó a leerlo.