Capitulo 10
Plan en Marcha
Iba cantando con el estéreo a todo volumen y los vidrios del auto zumbaban. De una u otra forma sentía que desde hoy poner en marcha mi plan sería solo cuestión de tiempo.
Sonreí complacido.
Mientras paraba en un semáforo chasquee mis dedos.
¡Eso!, para empezar no podía llegar con las manos vacías a su departamento.
Estacioné mi auto en el bordillo de la calle y saqué mi BlackBerry.
Teclee su nombre en Google — ese bendito buscador que lo sabía todo, o si no lo inventaba — y como pensé, una decena de paginas se abrieron.
Me metí a sus perfiles en las cuentas sociales de moda y encontré sus preferencias, lo que le gustaba, lo que odiaba, su música favorita.
Reí maquiavélico, ¿acaso la gente no se daba cuenta el arma de doble filo que significaba crear una cuenta en sitios como esos? ¿Dónde habían dejado su privacidad?, claro, en este instante eso era lo que menos me importaba.
Me detuve en una pastelería y compre Brownies, según su perfil en MySpace ella adoraba comerlos y hornearlos, también compré te verde y un gran ramo de girasoles.
Me sentía medio ridículo y cohibido bajo las curiosas y acusadoras miradas de las vendedoras de los lugares a donde fui.
De seguro se preguntarían desde cuando yo me comportaba TAN extraño…pero si tan solo supieran el propósito de todo eso…de seguro me odiarían, pero ¿Quién no lo haría en estos tiempos?
Puse de nuevo el motor de mi deportivo en marcha, ahora si me fui directo a su departamento.
Me costó más de lo que pensé encontrar su dirección.
No había estado nunca en el barrio.
Era fácil de notar el relajado y juvenil ambiente del lugar. Era como si ese edificio estuviese completamente alquilado por gente joven.
Gemí bajito…
¡FANS HISTERICAS EN POTENCIA!
Escupí el aire de golpe y refregué mis ojos. Saqué unas gafas de la guantera y me las puse, para completar el "disfraz" coloqué sobre mis cabellos el gorro del poleron que traía puesto.
No pasaba desapercibido, pero bien valía la pena intentarlo.
Miré sigiloso para ambas direcciones antes de bajarme del auto. Cuando el panorama se veía más o menos seguro hice acto de bajarme.
Caminé con paso desgarbado y con todas las cosas bajo el brazo.
Llegué a la conserjería, iba a pasar de largo cuando la voz de un hombre mayor me detuvo.
¡Hey muchacho! ¿Dónde demonios crees que vas? A ti no te conozco
Oh, yo soy Ed… — me mordí la lengua, no serviría mucho para mi intento de "pasar desapercibido" decirle mi nombre al conserje — yo voy al departamento de Bella — sonreí y hablé con voz apacible por supuesto tratando de sonar seguro y convincente.
El hombre sonrió
¡Ah! Tu debes ser el hermano que la vino a ver desde Sn Francisco ¿no?, ella me llamo hace un rato para decirme que vendrías y que te dejara pasar — el hombre parloteaba mientras una magnifica y socarrona sonrisa se formaba en mi rostro, ¿yo su hermano? JA, pequeña tramposa.
Si, si, yo soy. Y gracias — le seguí el juego.
Llegué al ascensor y la sonrisa aun no se me borraba.
La imagen que se reflejó en el espejo de aquel lugar logró solo desconcertarme.
Era yo, de eso no había duda alguna, pero lucía diferente, comportándome como un idiota, ¡demonios! ¿Qué era todo esto de llevarle flores y dulces y toda esa parafernalia? ¿Por qué diablos me estaba dando el trabajo de comportarme como un estúpido con ella si bastaba que abriese mi boca para que callera? ¡Mi comportamiento era irrisorio!
Pero de algún modo y aunque mi lado razonable tuviese claro todo eso…me rehusaba a dejar de comportarme así, me negaba a dejar mi personaje… esto me estaba comenzando a parecer divertido y ¿que mejor que la diversión para pasar el rato? O por lo menos eso me estaba haciendo creer.
La puerta del ascensor se abrió en el piso 5, donde se suponía debía bajarme.
Llegué hasta la puerta donde unos números dorados decían "164". Ese era su departamento.
Peiné — ¿o despeine? — un poco mi cabello con la mano libre y de paso pellizqué mis mejillas para que se viesen mas…coloreadas, como ultimo toque pase mi lengua por los labios, para humedecerlos…por si acaso.
Toque el timbre, una…dos…tres veces. Nadie abría.
No se atrevería a… ¡no claro que no!
Giré el pomo de la puerta, un click sonó y acto seguido la petulante sonrisa en mi rostro.
Era maravilloso como el bendito karma me facilitaba una y otra vez la vida.
Con sigilo abrí y entré al lugar.
Olía a incienso…y… ese conocido perfume.
A simple vista no se veía nadie en el living/comedor, dejé mis regalos sobre la mesa de las llaves y colgué mi chaqueta en la percha. Me froté las manos.
El tiempo comenzó a pasar y nadie aparecía, no quería hablar o dañaría la improvisada sorpresa. Solo sabía que había gente en casa por que el estéreo estaba prendido.
Cuando ya estaba comenzando a impacientarme demasiado abrí la puerta y dejé que se cerrara fuertemente, para meter el mayor ruido posible.
Sentí un grito, esa era su voz.
¡Rose!, te pedí que no volvieras tan pronto porque tengo…
Bella se calló de pronto, y mi mente dejo de procesar ideas a penas la vi.
Vestida con unos jeans y para arriba con una blusa a cuadros sin abotonar, dejando al descubierto la gloriosa y suave piel de su abdomen y también el sensual encaje de su corpiño negro.
En un instinto completamente desconocido en mi, bajé la mirada.
Sentí vergüenza de verla así, de hacerla sentir incomoda, ¿Por qué? No tengo idea, solo era incapaz de levantar la mirada.
¿Qué haces aquí? ¡como demonios se te ocurre aparecer así como así! ¿te crees fantasma?, espera un segundo ¡como entraste! — hablaba demasiado rápido, mientras sentía el "click" de los broches de su camisa al cerrarse.
Sabías que iba a venir — hablé como si fuese algo obvio, y lo era ¿no?
Claro pero…esperaba que tuviese la molestia de no lo se ¡¿tocar el timbre? — chilló
Quería darte una sorpresa, siento haberte asustado — me disculpé.
¡Maldición! Estaba luchando de una manera salvaje para poder controlar mis demonios internos que se regocijaban en placer con solo volver a poner en mi mente la imagen de hace un momento.
Mis manos ardían en deseos de tocar esa piel, mi legua tiritaba por acariciar esa zona.
Me estremecí….pero por sobre todo lo demás me contuve. Aun podía hacerlo.
Sacudí mi cabeza, desesperado por desalojar cualquier lujurioso pensamiento de mi cabeza, sabía que ese no sería el camino correcto para conseguir mis futuros propósitos.
Ok, esta bien, pierde cuidado — Bella habló con voz cálida y se acercó a mi
Respira, quedate tranquilo, todo es mental
Me dije a mi mismo.
Te traje algo — comencé y tomé las cosas que estaban en la mesa — Son flores y Brownies y… té verde, no lo sé, pensé que te gustarían — me encogí de hombros tratando de parecer inocente
Su expresión fue exquisita, era la cara de éxtasis propia de una niña de 3 años pero enmarcada en su rostro. Su boca dibujaba una perfecta "O". Exhalé, que fácil era complacerla, bastaban un par de dólares para sacarle una sonrisa. Tal vez esto sería demasiado sencillo.
Wow, gracias, esto no era necesario — agregó con voz alegre y tomando las cosas con tanto cuidado que parecían de cristal. Pobrecita niñita inocente.
Para ti siempre lo es — contesté galante.
Ella me miró con afecto. Patética. Preciosa.
¿Quieres un brownie? — me ofreció
Seria perfecto, aluciné con el aroma todo el camino hacia acá — reí
Ok, eso no era mentira.
Ella se dirigió hacia la cocina, la seguí
¿Necesitas que te ayude? — quise hacerme el gentil, eso siempre resultaba con las mujeres.
Pierde cuidado — me sonrió
Insisto — no me di por vencido
La ayude con los platos y ya estábamos sentados en el living de su casa comiendo.
Debí reconocer que los Brownies estaban exquisitos… y más aun acompañados con café y crema. ¡Rayos! Estaba demasiado bien aquí.
Su celular sonó de repente y logró hacerme saltar en el sillón.
Me puse tenso cuando escuché que pronunció el nombre "Mike", ¿acaso ese maldito nunca me dejaría pasar un rato agradable con ella?
¿Qué pasó? — pregunté apenas cortó el llamado y como quien no quiere la cosa
Nada, es que dieron de alta a un amigo — habló con voz preocupada
A ese Mike, ¿compañero de trabajo tuyo? — no pude contenerme de preguntar
Ella asintió con la cabeza
Y ¿Qué fue lo que le pasó? – intenté sonar alarmado.
Mal que mal ser mentiroso era mi profesión.
Nada grave, por suerte. Solo se cortó el labio con un trozo de vidrio, pero nada profundo, le pusieron un par de puntos pero ya lo dieron de alta.
¡Nada grave!
¡DEMONIOS!, por mí que se hubiese cortado la lengua.
Y ¿Cómo paso? — quise saber, tratando de lucir como si remotamente me interesase ese hombrecito.
No lo se, es un misterio, creo que…fue algo en el plato — inquirió sin estar muy segura
Eso te pasa por ir a comer sushi — contesté sin pensar
Me tensé apenas procesé lo que había dicho.
¿Cómo sabes tú que fue sushi lo que comimos?
Bella se alertó de pronto y giró su rostro para mirarme con ojos demasiado curiosos y con la sospecha escrita en la frente.
¡MIERDA! ¡Sin errores Cullen!
Me quedé helado de pronto. ¿Cómo rayos había sido tan idiota como para soltar semejante información? Si solo faltaba que le dijera que había sido YO el que había atentado contra la vida de su amiguito.
Tu me lo dijiste — intenté salir al paso
No, no lo hice — negó seria
Si, claro que lo hiciste — la contradije con una sonrisa nerviosa y tratando de soltar todo el poder de mi mirada sobre ella.
Pasé una de mis manos por el cabello para embelesarla un poco más a ver si lograba distraerla.
No soy tan olvidadiza, lo recordaría — se negó a caer en mi red
Maldecí en mi fuero interno
"Porque eres tan terca Bella"
Tú me lo dijiste, o ¿se te olvido que casi lo dejas plantado porque estabas revolcándote conmigo en la alfombra de mi departamento? — golpe bajo.
Sabia cuan incomoda se ponía cuando hablábamos de ese tema. Eso bastaría para mi victoria.
Ok, ok, quizás si lo hice, pero no hablemos de eso — rehuyó el tema tal cual pensé que lo haría.
Dios mío como la conocía. Sonreí complacido
Al contrario, hablando de lo mismo… dejaste esto en mi departamento la otra vez — le mostré aquella intima prenda suya — creo que es la pieza que le falta al corpiño que traes hoy, a si que andas desconvidada, agradeceme por devolvértela, casi no lo hago — reí petulante
¡EDWARD!, ¿Por qué arruinas el momento?, comenzabas a parecerme agradable — habló con voz desesperada y avergonzada.
Volví a sonreír.
Me quitó sus bragas de las manos y salió con paso firme por el pasillo, la seguí.
Entró a su habitación, también entré yo.
No era tan grande.
Tampoco me sorprendió lo ordenada y organizada que fuese, eso saltaba a la vista.
En el fondo una gran ventana y una cama de 2 plazas con un cobertor de lunares bastante colorido. No tardaría mucho tiempo en enredarme entre esas sabanas.
Había un closet que abarcaba toda una pared y enfrente un escritorio con su notebook y una repisa llena de libros y revistas, sobre su escritorio había una que me llamó la atención.
"Edward Cullen, el galán del momento y el Dueño de tu corazón"
Leí aquel titulo en voz alta y ella se dio vuelta instantáneamente
¡Ah! — gritó — ¿tienes complejo de ladrón?, ¿Cuál es la manía de entrar a hurtadillas a todos lados? — me regañó
No es bueno leer este tipo de revistas. De 10 palabras 11 son una mentira — bromeé
No es mía — se apuró a contestar nerviosa
¿A no? Que mágico, entonces ¿Cómo llegó a tu habitación? — hablé curioso y burlón
Hmmm, de seguro Rosalie la dejó aquí, ella es mi amiga y vive conmigo — contestó atolondrada.
No le creí ni media palabra pero se lo dejé pasar
Reí
Ahá, ya veo, es decir que tu no la leíste y no te dio ni la mínima curiosidad por saber quien era yo ni nada de eso ¿o si? — inquirí con tono juguetón y levantándole una ceja
No eres el centro del universo Cullen — me contestó nerviosa y me quitó la revista de un tirón, la guardo en su mesita de noche.
¿Por qué la guardas? — seguí interrogándola.
Era tan divertido incomodarla, ver esas mejillas teñidas de carmesí era impagable.
¡Awwwwh! — gruñó — Había olvidado lo estresante que puedes llegar a ser — salió pisando fuerte camino a la sala
Yo solo me reí, se veía tan linda cuando se enojaba. Claro, no es como si a mi me pareciera la GRAN cosa, mujeres como ella debían haber cientos en L.A
¿Que vamos a hacer ahora?, son recién las 7 de la tarde y no tengo ánimos de volver a mi Pen House — murmure sentándome junto a ella
No lo se, a mi se me acabaron los panoramas — Bella se encogió de hombros y cruzó las piernas sobre el sillón.
¿Que tal si vamos a cenar?, así me redimido por el mal rato de las bragas y pasamos un buen momento. — le codeé las costillas
¿Salir? ¿los dos? — contuvo el aire, asustada
¿Me tienes miedo? — hablé vanidoso
Claro que no — se apuró a aclarar, típico de ella, mostrarse segura.
Y ¿entonces? ¿me harías el honor? — me puse de pie y le tendí la mano
Dejame arreglarme
Te ves preciosa tal cual estas — le di un cumplido para que se sintiera bien, eso siempre ayudaba
Sus mejillas volvieron a teñirse
Ya ni modo — refunfuño y me tomó la mano.
Una corriente eléctrica casi imperceptible recorrió mi mano cuando su piel hizo contacto con la mía.
¡¿Que demonios?
Se rió de mi cuando me puse las gafas y el gorro.
¿Jugando a los disfraces? — intentaba no reírse
JA, JA — reí irónico — sabes, ¡no es fácil ser yo! — inquirí trágico
Esta vez explotó en carcajadas, bastante contagiosas debo decir.
Se quedó de una pieza cuando vio mi auto.
¿Qué estas mirando? — pregunté siguiendo el curso de su mirada
Tu auto — habló embobada. Sonreí — no se porque me sorprendo tanto, debes pensar que soy una estúpida
No, en realidad me pareces encantadora, es tan fácil sorprenderte — contesté mientras me adelantaba a abrirle la puerta del auto
¿Qué haces? — inquirió sorprendida por mis reflejos
Te abro la puerta, no se como serán el resto de tus amigos pero yo aplico el criterio de caballerosidad
Ella rio y se subió al auto.
Nadie más habló en un largo rato de viaje por la carretera, el sol ya estaba escondido y la luz del día se confundía con las insipientes tinieblas de la noche que ya no tardaba en cubrir con su manto.
¿A dónde vamos? — Bella preguntó al percatarse que ya habíamos salido del radio urbano
A la costa, vamos a los muelles — la miré sonriente
¿A que?
A… ¿cenar tal vez? — hablé divertido
Pero como si… — la interrumpí poniendo mi dedo índice en sus cálidos y carnosos labios.
Respira, quedate tranquilo, todo es mental
Volví a repetirme.
Te ves más linda con la boca cerrada, deja de hacer preguntas que no te llevo a ningún lugar extraño ni tampoco te estoy secuestrando — bromeé
Ella no quedó muy convencida.
Al fin estacioné en un lugar y apagué el estéreo.
Me baje di la vuelta para abrirle la puerta.
Gruñí cuando ella la abrió primero.
¿Cual es el afán tuyo de arruinar mis intentos de caballerosidad? — le alegué
No estoy acostumbrada, además me resulta demasiado cliché — contestó de lo mas normal
Wow, eso hirió mi ego, no se si podré soportarlo — dramaticé
Debo ser honesto, eso de verdad me incomodó, claro, ella no tenía porque saberlo
Callate ya — ambos reímos
Sin una clara proposición la tomé de la mano y caminamos a través de los muelles hasta que llegué adonde quería.
Aquí es — departí con tono jovial
¡Aquí! — Bella dijo en un chillido
Si — conteste relajado
¿Cómo se supone que vamos a cenar aquí? — habló embobada
Reí, era tan ilusa a veces.
El yate es mío Bella — proseguí como obviando la respuesta
Le solté la mano y de un salto crucé hacia la cubierta.
Ella me miraba con la boca abierta y como no dando crédito a lo que sus ojos veían.
La tomé de la cintura para ayudarla a cruzar. Esa zona de su cuerpo era tan estrecha y frágil.
Respira, quedate tranquilo, todo es mental
Me repetí como por tercera vez en lo que llevaba de tarde, parece que aquella frase se convertiría en una especie de lema o algo así.
Wow, esto es tan iluminado y grande y brillante… — hablaba mirando embelesada la cubierta del lugar.
Pobrecita, algo tan simple conseguía entretenerla.
Esperate que conozcas el interior — agregué
¿Adentro?, vamos, no puedo esperar — me tomó la mano y me apuró a entrar
Bella inspeccionaba cada lugar del interior de mi yate.
Ahora me quedaba completamente claro que no había sido tan estúpido haberlo comprado. Fácilmente me serviría como una especie de "lugar de encuentro" con ella. A Bella le encantaba, eso solo iba a hacer más sencillas las cosas.
Me puse a revisar las gavetas y el refrigerador, después de todo la había invitado a cenar.
¿Qué pretendes? — su voz me sobresaltó
Hacer la cena, no estaría mal si quisieras ayudarme — le sonreí
Ella caminó hacia mí y me acarició el cabello. Una extraña y desconocida sensación invadió mi cuerpo entero
Cerré los ojos
Quitó su mano, se la agarré
No te detengas…por favor — me sorprendí cuando susurré aquel comentario.
Ella continuó con su tan agradable caricia.
La noche ya había llegado y nosotros también habíamos comenzado con la labor de la seudo preparación de la cena.
Haríamos pollo al curry con ensalada o lo que sea que a ella se le ocurriera, lo que se le antojara lo tendría.
Comenzamos a jugar con el pan rallado y las risas se oían estruendosas en el lugar.
¡Rayos! Estaba comenzando a disfrutar demasiado su compañía.
Al fin la cena estuvo lista y nos sentamos a comer.
Wow Cullen, esto huele delicioso — Bella le tomaba el aroma a la cena y se pasaba la lengua por los labios.
Intenté no mirarla y pensar en cualquier otra cosa
Humm, y está delicioso, no sabía que también sabias cocinar — me sonrió mientras terminaba de masticar el trozo de pollo.
Subestimas mis capacidades — hablé con suficiencia
Fanfarrón — gruñó divertida
Ambos reímos.
Las cosas fluían demasiado agradables y fáciles cuando estaba con ella. Eso no hizo nada más si no desconcertarme.
Le serví vino
Supongo que es una simple atención y no tienes segundas intenciones como embriagarme ¿o si? — Bella habló misteriosa
Me reí
No, pero me acabas de dar la idea — levanté las cejas
Gracias por esto. Enserio — comenzó con tono emotivo — nadie había hecho esto por mi…nunca
¡Que pena!, en realidad debía reconocer que ella era una distracción a los ojos y que nadie hubiese tenido semejante y tan mínimo detalle con ella de verdad me enternecía.
Eran tan ingenua que no hacia más que solo hacerme desearla aun más.
Pues que afortunada eres porque siempre estaré aquí cuando te haga falta — le sonreí para parecer más convincente
Ella me miró con fervor, de una manera nueva y diferente…hasta desconocida.
Me estremecí por lo intenso del momento.
¿Qué ocurre? — quise saber al notar que ella no hablaba
Nada — negó con la cabeza
No quedé muy convencido
A veces no entiendo porque estas aquí, porque te comportas tan amable, porque sigues interesándote en conocerme si yo soy solo una simplona cualquiera — ella soltó de repente
Eso me dejó pensando
No lo se, es como si la fuerza de gravedad me atrajese hacia ti… ¿que bizarro no te parece? — me vi contestándole
Me impresionó la repentina y desconocida sinceridad de aquellas palabras. ¿Que había sido todo eso?
Me asusta — susurró y levantó una mano para acariciarme el rostro, como si estuviese comprobando que yo era de carne y hueso.
Su contacto volvió a provocar esa misma desconocida sensación de hace un rato.
¿Qué cosa? — logré articular la pregunta
Me asusta que estés aquí, siento como si te fueses a esfumar de la nada, tal cual como apareciste — departió apremiante y haciendo más cálido el roce
Lo voy a hacer solo si tú quieres — respondí con una honestidad completamente ajena a mí.
Wow Edward, eso sonó muy convincente — me dije a mi mismo.
Que conmovedor, si casi me hacen llorar — una chillona y familiar voz interrumpió el momento.
Apreté los dientes y levanté la vista.
Había estado tan cerca de que Bella callera….tan cerca que dolía
