Los personajes le pertenecen a Masami Kurumada.

"La vida consiste en aprender a aceptar lo desconocido, tomar las cosas personales puede ser de sabios; pero saber mantener la calma es propio de aquel puñado de creaturas que superan a los sabios."

-Ikki, necesito hablar contigo.- le llamó Hyioga.

-¿Qué pasa?- preguntó mientras dejaba las bolsas en la mesa de la cocina. "que las arregle Tatsumi" pensaba Ikki al mismo tiempo que se volteaba hacia el rubio.

-Es con respecto a Shun.- le dijo algo dudoso.

-¿Le pasó algo?- preguntó preocupado.

-Sí, pero ya está bien.-

-¿Dónde está?-

-Dormido. Hace rato despertó algo alterado, pero volvió a dormirse bastante rápido.-

-¿Qué ocurrió?-

-Cuando llegó de la escuela, llegó acompañado de Hypnos y Thanatos.- los ojos de Ikki brillaron con un destello de duda y preocupación. –Aunque no parecían tener intenciones de lastimarlo, al menos a simple vista. Luego pareció perder la conciencia pero seguía en pie, luego Hypnos se acercó y le susurro algo y Shun cayó.-

-¿Qué demonios está pasando?-

-Shun despertó y logró hablar…- Ikki demostró una gran emoción que solo llegó para ser destruida.-… luego ya no pudo sin que su garganta se dañara, fue por eso que se quedó dormido.-

-Hablaré con él cuando despierte.-

En medio del silencio de reflexión se escuchó un grito femenino seguido de otro que parecía ser de Shun. Hyioga e Ikki corrieron hasta la sala principal a ver qué había sucedido.

-Perdón. Yo no quise… discúlpame.- decía Hikari mientras ayudaba a Shun a ponerse en pie.

Shun negaba con la cabeza, indicando que no tenía por qué disculparse.

Los dos mayores dieron un suspiro de alivio. Ikki se acercó a Shun.

-Shun, debemos hablar.- le dijo.

-Sí.- dijo sin darse cuenta de que había hablado.

-¿dijiste algo?- preguntó Hyioga sin muchas esperanzas de que haya sido algo más que su imaginación.

-Dije: sí, sordo.- le dijo burlonamente.

-¡Shun! ¡estás hablando!- le dijo Ikki emocionado.

-¿ah? ¡es cierto!- dijo el peliverde claramente sorprendido.

-Qué despistado, ni cuenta te habías dado.- dijo Hyioga.

-Pero creo que debemos llamar al médico antes de que otra cosa pase.- dijo Hikari; cosa muy rara, ya que ella no se metía demasiado en el mundo de otra persona que no fuese Seiya.

-Hikari tiene razón. Déjenme avisarle a Erín y los acompaño.- dijo el cisne.

Cuando Hyioga bajó, los tres caballeros fueron a una visita rápida al consultorio de Yusei.

/en la oficina del médico/

-Parece que eres todo un misterio.- le dijo el pelinegro a Shun.

-¿entonces está bien?- preguntó Hyioga esperanzado.

-Con respecto al habla, sí. Pero no quita que deba cuidarse de los problemas que ya tenía.-

-Por eso no se preocupe.- dijo el peliazul mientras dirigía una mirada condicionante a Shun.

-Bien, si saben que cuentan conmigo por cualquier percance. Pero como ya es tarde… cada quien para su casa.-

-Adiós, gracias.- se despidió el peliverde.

-¡te cuidas!- le gritó Yusei.

-¡Ajá!-

-"Todavía no me creo que sean hermanos…"- pensaba Yusei.

/en la mansión/

Ya todos habían llegado, los que faltaban de escuchar a Shun se sorprendieron y después se unieron al alegre ambiente que había.

La cena estuvo llena de risas y regaños a Seiya por parte de Saori por goloso. Sunrei le daba comido a Shiryu en la boca y todos comenzaban a molestar a la pareja; aunque Hyioga no podía desperdiciar la oportunidad de molestar a Ikki: "Seguramente igual se pone Ikki con Mizuki" "ya me los imagino" no podía parar de reír mientras Ikki le perseguía con tenedor en mano.

Después de más o menos hora y media, todos estaban en el sofá esperando las palomitas, cuando se escuchó el timbre de la mansión. Shun fue a abrir, pues ya sabía que era su querida June.

-¡Shun!- sin perder tiempo, la rubia dio un fuerte abrazó a su novio.

-Hola, June.- Sorprendida la rubia le abrazó con más fuerza.

June tomó una caja blanca que había dejado en el suelo y entró a la casa seguida por Shun, quien se preguntaba qué había en la caja.

-¡Chicos!- saludó June (si se le puede llamar saludo)

-¿Qué quieres?- preguntó el peliazul, ya que no le hacía nada de gracia que la rubia entrometida, como él la llamaba, estuviera ahí.

-Como se nos pasó el cumpleaños de Shun, pensé en celebrarlo hoy, por eso traje…- fue interrumpida por un grito, bastante infantil, de Shun.

-¡Pastel!-

-Sí, pastel de…- de nuevo el grito medio cantado de Shun le impidió terminar.

-¡Chocolate!-

-No es justo, no te pude sorprender.-

-Vamos a ver una película ¿o quieres hacer otra cosa?- le preguntó Shun, con la intención de complacer a June.

-No, pero antes quiero hablar contigo a solas.- le susurró.

-De acuerdo, ven.- le indicó que lo siguiera.

Cuando los tortolos se fueron, Ikki y Hyioga quedaron con una cara de pocos amigos.

-Rubia entrometida.- siseó Ikki.

-¡¿Quién se cree para llevarse a Shun así nada más?!- reclamaba Hyioga.

-No se pongan así.- les dijo Saori.

-Tiene que aceptar que Shun está creciendo.- les dijo Shiryu.

-Ya no es un niño pequeño. Además tiene buen gusto.- dijo el Pegaso, haciendo que la castaña le fulminara con la mirada.

-Creo que son celos de hermano mayor.- dijo Seika.

-Yo también.- concordó Sunrei.

-Para mí, se ven lindos.- intervino Erín.

-Concuerdo.- dijo Hikari.

-Pues a mí tampoco me agrada del todo.- dijo Tatsumi.- pero es imposible que Shun razone cuando algo se le mete en la cabeza.-

/en el pasillo superior de la mansión/

-Ven, siento que en tu habitación nos van a encontrar rápido.- le dijo June al peliverde mientras lo jalaba a un armario de herramientas.

-¿de qué quieres hablar?-

- Quiero decirte, que siempre estaré contigo, pase lo que pase me quedaré junto a ti.- le dijo abrazándolo.

-Eso lo sé.-

-Me refiero a que sé lo que estás pensando.-

-No sé a qué te refieres.-

-Sí lo sabes. Cuando las cosas se pongan feas con todo esto del error de los dioses, vas a querer que me aleje para protegerme.- la rubia se aferraba con fuerza a la camisa de Shun.

-June… es que no quiero ponerte en riesgo, si algo llegara a pasarte yo…- besó la cabeza de su novia y la acarició.

-¡Lo mismo me pasa a mí! Si algo te pasara y yo no estuviera ahí para ayudar… jamás me lo perdonaría. Quiero ayudarte, si he de morir no importa, si has de morir sin que yo haga algo, aún si no sirve de nada, no lo soportaría.- ambos habían quedado arrodillados en un abrazo lleno de cariño y de miedo.

-por los días que pasamos juntos, juro ante el cielo que no volveré a tener pesar. Por ti no flaquearé en mi viaje, para protegerte, mis pisadas se acabarán. Tú me enseñaste que no nos podrán robas nuestro futuro. Voy a continuar sonriendo sin mirar atrás.-le dijo en un susurró a la rubia mientras alzaba su rostro con delicadeza, acercándose hasta rozar sus labios.

-Yo también… me quedaré siempre contigo, no dudaré un solo segundo.-

De la nada, un resplandor invadió el pequeño armario.

-¡Shun! No te conocía esas mañas.- dijo Hefestos espantando a la pareja.

-¡¿Es el mismo anciano de la carta?!- dijo June.

-No soy anciano…- dijo el dios medio dolido.

-¿tuviste algo que ver con el hecho de que pudiese hablar?- preguntó Shun.

-Lo he hecho a escondidas junto con Deméter.- le contestó.

-Gracias.-

-De nada. Pero ha venido para advertirte de algo.-

-¿Algo malo?- preguntó June preocupada.

-Sí, los poderes malignos de los olímpicos se han incrementado y los desastres se harán más frecuentes a tu alrededor. Porque ellos han aprovechado eso para eliminarte. Debes tener cuidado.-

-Ya veo… no se los dejaré tan fácil.- dijo el peliverde con una sonrisa victoriosa.

-Bien, así se habla. Además, quería decirte que la sangre divina que llevas en las venas, ha comenzado a despertar, eso también es de cuidado.-

-Ya me perdí.- dijo June.

-Resumiendo la historia de Hypnos y Thanatos… Para que un dios reencarne se necesitan 12 gotas de cada dios, pero hace 16 años las 144 gotas se desviaron y llegaron a caer en mi alma. Ahora los dioses me quieren matar porque se supone que puede destruirlos y porque necesitan los poderes puros, ya que los suyos se han contaminado por quién sabe qué razón.- dijo Shun con toda la tranquilidad del mundo.

-Ahh. Digamos que entendí.-

-Bueno, ahora que están advertidos, me retiro. Pero antes… ¡Felicidades a la feliz pareja que se esconde en un armario para besuquearse!-

-No es gracioso.- reclamó June.

-No le hagas caso.- le dijo Shun.

-Me retiro, no sin antes decirles que verán a muchos de nuestros aliados por ahí.- así desapareció tan misteriosamente como apareció.

-Creo que pasaremos por cosas extrañas.- dijo June.

-Sí, pero siguiendo con lo anterior…- y se acercó para volver a rozar los labios de la rubia.

-Mira, traje una cereza del pastel.- le dijo mientras le mostraba la cereza de tallo largo atada a otra igual.

De manera cariñosa, June recostó a Shun sobre su regazo y le dio una cereza, pero sin desatarla. Ambos fueron comiendo la cereza y luego el tallo, mientras June se encorvaba y Shun se sostenía con los codos, para alcanzar los deseados labios de la persona amada; finalmente se besaron, esta vez el beso fue lago y lleno de cariño.

/en la sala/

-me cansé, voy a buscarlos, ya se tardaron mucho.- Ikki estaba más que molesto.

Caminó en el pasillo, hasta que escuchó pequeños susurros y risitas maliciosas en el armario. Abrió la puerta de golpe y cuando vio la escena tuvo ganas de que la tierra se abriera y se tragara a June.

-¡Shun!- el nombrado solo movió la mano con molestia sin separarse de la rubia.

-¡Te estoy hablando!- de mala gana se separó unos centímetros. -¿Qué?- dijo el peliverde, notablemente irritado.

-¿Se puede saber qué estás haciendo?- dijo el hermano mayor molesto.

-La estoy… bueno, la estaba besando.- cierta malicia entraba en su mirada.

-Bajen los dos ahora. Después hablaremos de esto.- dijo como padre regañón.

Habiendo bajado todos, vieron la película, durante casi toda; Sunrei y Shiryu estuvieron dándose palomitas el al otro, y June y Shun estuvieron mordiendo el chocolate del pastel al mismo tiempo, hasta llegar al encuentro de sus labios.

Al finalizar la película de suspenso, a Hyioga se le dio por tomar una de las cerezas del pastel. Pero cuando la probó, la escupió de inmediato con un gesto de asco en el rostro.

-Esa cosa está podrida.- dijo llenando un vaso con agua.

-Están bien.- dijeron el peliverde y la rubia.

-No es cierto. Pruébala, Seiya.- Seiya obedeció y la escupió.

-Están horribles.- dijo el castaño.

-Qué raro.- dijo June.

-Oye, June. ¿Dónde compraste el pastel?- le preguntó el peliverde.

-En una pastelería del centro comercial. Recuerdo que me atendió una mujer de cabellos verde oscuro, y parecía tener afición por colocar frutas y decorativos verdes en los pasteles…- dijo al entender a que quería llegar su novio.

-June… ¿tú crees qué…?- le preguntó Shun.

-No lo sé… pero es probable.-

-¿de qué hablan?- preguntó Shiryu.

-Nada, es que hace poco tuve una pequeña pelea con alguien de la pastelería y pensamos que eso ha causado lo de las cerezas.- mintió June.

-"Los poderes de Deméter se han corrompido, al igual que los poderes de los demás dioses".- pensó Shun mientras se dirigía hacia su habitación, después de despedir a June, Alice y de lidiar para que Rima aceptase irse.

Continuara…

Notas: espero les guste el capítulo.

Dejen sus comentarios!

Gracias por leer!

Creo que esta semana no podré actualizar, no recuerdo si esta o la otra, pero no podré por los exámenes de trimestre. En fin hasta la próxima!